jueves, octubre 29, 2015

Quinta parte. Cómo debería ser un sínodo ideal: el emplazamiento










Que alguien dice que no hay espacio en el territorio vaticano para esto, no hay problema: constrúyase a veinte kilómetros de Roma. El que los padres convivan todo el día en un mismo lugar hará que se conozcan más, que no pierdan tiempos en desplazamientos. Al sínodo se va a estar reunidos con los hermanos, por lo tanto, no pasa nada por estar fuera del centro de Roma.

Eclesiológicamente no hay ningún problema por no estar en el Vaticano. Una cosa es el Vaticano que representa a la Santa Sede, y otra cosa el sínodo que representa al episcopado. Por lo tanto, lo ideal sería hacer un lugar bello para los sínodos.

Hasta el emplazamiento de un edificio de la Iglesia Católica para los sínodos tiene mucho interés el que sea discutido, porque no tiene ni por qué estar en Italia. A veces, conviene tener un edificio en Polonia o en Dinamarca o en Irlanda pensando en que la vida da muchas vueltas y no está de más tener un lugar alternativo de reunión. El edificio podría utilizarse para retiros espirituales, como santuario, para cursos. Hasta como museo visitable sería una construcción rentable. Las salas del sínodo sí que convendría usarlas únicamente para sínodos, universales o nacionales.


Un macroedificio situado en medio del campo sería todo un icono de la Iglesia del siglo XXI. Un símbolo sereno, sin lujos, pero un edificio septentrional del Vaticano que sirviera como emplazamiento septentrional para muchas reuniones, dado que Roma resulta inhabitable en verano.

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