sábado, noviembre 07, 2015

Impresionante custodia y Dublín I


Acabo de regresar de Dublin. La razón de este viaje ha sido una invitación a dar una conferencia en el Trinity College. El tema del demonio, el Mal y el infierno es tan interesante que la sala del edificio neogótico del Graduates Memorial Building estaba tan llena de estudiantes que, a partir de cierto momento, hubo que decir a los que llegaban que ya no era posible meter a una sola persona más.

No fue mérito mío ese lleno, porque, de hecho, no me siento nada contento de mi falta de concentración en esa conferencia. Hablar en una lengua que no es la tuya y tratar de buscar las palabras no es fácil cuando no practicas ese idioma más que cada muchos meses. Escuchar sí que escucho inglés de forma habitual, sobre todo viendo documentales. Pero hablarla, no la hablo más que de forma inusual.


A partir de ahora, he decidido usar traductor en mis conferencias en inglés. No así en la parte de preguntas y respuestas que sigue a toda conferencia. Las preguntas siempre versan de cuestiones más concretas y no es necesario concentrarse tanto. Pero una conferencia no puede leerse. Para eso ya están los libros. Una conferencia ideal sobre alta teología debe ser siempre una nueva creación, una creación que se realiza en el mismo momento que se escucha. Una conferencia óptima debería ser algo nuevo que se gesta en el momento, debería ser una reflexión en voz alta, un acto creativo público. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada