domingo, noviembre 01, 2015

Muy útil para las recetas de los médicos



















Siempre que salgo a pasear por Alcalá, lo hago vestido con mi sotana. Pero esta noche, noche de Halloween, parecía lo más prudente salir a dar mi paseo diario sin llevar una ropa que hubiera dado a entender que iba disfrazado y que, además, apoyaba esta fiesta degradada. Así que he ido vestido de negro, pero sin tira blanca en el cuello.

He visto que lo que más predominaban este año eran los disfraces de zombies medio muertos y de médicos sádicos. Yo no tendría nada contra Halloween si consistiera tan solo en disfrazarse de cosas inocentes y nada más. Sería bonito ver a los niños disfrazados de zanahoria, de gato, de amapola, de nube, de blancanieves, de abeja y cosas semejantes.


Pero la fiesta de Halloween se va degradando más y más cada año, tomando tintes perversos. Esta sociedad cada vez se vuelve más perversa y más gorda. Además, cada vez veo más gente calva.

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