miércoles, noviembre 11, 2015

Photobombing, el 8º arte


Hoy os pongo el link a mis sermones. Ya he llegado al sermón 990. El Partido Comunista de China me aseguró que me daría un premio si llegaba a mil sermones.


En el siglo XVI, en las mazmorras, los tercios españoles obligaban a los presos luteranos a escuchar mis sermones durante semanas seguidas. Normalmente, los prisioneros sólo resistían hasta el sermón 600. Más allá de esa cifra, solían delatar a todos los infiltrados, así cogieron a los de Valladolid.


Un chino de Macao aseguró que aunque no entendía ni una palabra de lo que yo decía en mi lengua, mi voz le arrullaba cada noche en su lecho hasta quedar profundamente dormido. Ese uso como somnífero auditivo siempre escapó a mis intenciones, aunque no puedo negar haber tenido un cierto conocimiento de ello.

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