miércoles, diciembre 09, 2015

Nothing, nothing


Este post lo leen un cierto número de sacerdotes de mi diócesis. Así que me gustaría extenderme un poco más en mi idea de la misa solemne que expresé que sería muy bonito y de mucha gloria a Dios que se celebrase cada día en cada sede episcopal. Yo sugeriría que se hiciera de la siguiente manera:

6:00 pm vísperas
Tres sacerdotes presidirían el rezo de vísperas en el coro del ábside. El que preside iría revestido con capa pluvial, los sacerdotes con alba y estola. Hasta completar los escaños vendrían los seminaristas. Las vísperas serían rezadas para no alargarlas. Se llegaría al coro en procesión con la cruz y los ciriales.

6:15 pm adoración del Smo. Sacramento
Los celebrantes se dirigirían a una capilla lateral para la adoración. Cada semana podría tener lugar en una capilla distinta o en la cripta de las reliquias. Dado que algunas de esas capillas no son especialmente bonitas, se podría colocar una bella tela de fondo sostenida por bastidores. En la capilla reinaría la oscuridad. Sólo una luz estaría dirigida a la custodia. Sobre el altar, velas. Seis velas en candelabros y otras velas menores resaltando en la penumbra. El incensario colocado a los pies del altar, con granos gruesos que permitan que salga incienso durante, al menos, un cuarto de hora.

7:00 pm missa solemnis quotidiana
En el altar mayor, tres concelebrantes y acólitos, con predicacion y canto gregoriano. No hace falta contar con un gran coro. Bastará que un grupo de cuatro personas aprenda a cantar muy bien unos cinco cantos. Pueden ser siempre los mismos cantos, pero realizados de forma muy perfecta.
Lo que la hará solemne no será el mero hecho de que sean tres sacerdotes los que concelebren, sino la multitud de pequeños detalles que se tienen en cuenta al preparar un gran pontifical. Todos esos detalles se pueden llevar a cabo en una misa diaria celebrada por tres sacerdotes.

7:45 pm adoración del Santísimo Sacramento
La adoración tendrá lugar en el altar mayor. Como se ve hay dos momentos de adoración. Uno para los que por sus horarios y trabajos prefieren hacer un tiempo de oración antes de las 7:00, y otro tiempo para los que prefieren hacer su oración justo antes de cenar. La adoración duraría una hora, hasta las 8:45, dado que la catedral se cierra a las 9:00. Quedaría un cuarto de hora de margen para que el templo se vaya vaciando.

11:00 pm completas
Un pequeño grupo de unas diez personas esperaría junto a la entrada lateral de la catedral. Tres sacerdotes les abrirían desde dentro ya revestidos para el rezo de la hora canónica. Precedidos por la cruz procesional se dirigirían hacia el coro, donde rezarían completas. Por cuestiones de seguridad, el grupo de personas que podría entrar debería estar formado por adoradores de sobra conocidos por los sacerdotes. Aunque cada uno de esos adoradores podrá llevar a una persona consigo, haciéndose responsable de que entra y sale con ella. La catedral, por motivos de seguridad, no puede abrir las puertas a esas horas de la noche, ya que alguien podría quedarse escondido dentro. El templo vacío, silencioso y oscuro, con el coro iluminado sólo por unas cuantas velas, sería un marco incomparable para la última hora canónica. Si a este rezo fueran todos los seminaristas sería una celebración que podría tener mayor solemnidad.


Sería muy bonito que este culto se hiciera cada día en la catedral. Todos sabrían que, desde las 6:00 de la tarde hasta que se cierra, la catedral tiene este horario cada día. Si las cosas se hacen muy bien, buscando la estética y la grandeza del culto, la gente, sin duda, acudirá. Si la gente puede elegir entre una adoración sencilla y otra magnificente, la mayor parte prefiere la magnificencia. Y la catedral está para ser magnificente. 

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