sábado, diciembre 19, 2015

Un ángel más


Hoy he acompañado a una chica en su ingreso al carmelo. Ella se dirigía conmigo, había acabado su carrera, tenía un futuro prometedor, 28 años. Ha entrado en el convento más estricto de Alcalá. Un convento sin calefacción, en el que duermen en jergones de paja, no comen carne ni siquiera un día en todo el año, ni hay ni Internet ni llamadas de teléfono ni radio ni televisión. Hemos dado un paseo por el centro de Alcalá, porque no conocía la ciudad. Hemos comido en la hospedería y la he bendecido justo antes de que atravesara la puerta de la clausura.


Ahora mismo que escribo estas líneas, sin duda ya está durmiendo en su celda. Quizá haya llorado esta noche antes de dormirse. Entras en el vestíbulo del Cielo, le he recordado una vez más antes de despedirnos.

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