sábado, enero 16, 2016

La Conferencia Episcopal, ideas (I)


Hace unos meses, escribí unos posts titulados La catedral de San Abán. Esos posts, transformados, revisados y mejorados, dieron lugar a una obrita mía pequeña de un centenar de páginas, publicada con el mismo título.

Estos días pensaba en la posibilidad de que esa catedral que describo se convirtiese en el lugar de encuentro de la asamblea plenaria de la conferencia episcopal. Los edificios de las conferencias episcopales están dotados todos ellos sin excepción de una especial y característica fealdad. Eso se debe a que en todos los países a que se ha querido ofrecer una impresión de ahorro y se ha querido evitar la ostentación. Perfecto, no hay nada malo en evitar la ostentación. Y como eso es así, se han esforzado en erigir unos perfectos anodinos edificios grises de oficinas para los obispos.

Reunirse en una catedral como ésta tendría el simbolismo de subir al monte Sión, sería como subir al Templo. Otorgaría al encuentro un espíritu de sacralidad, porque los obispos se reunirían en algo más que una mera acumulación de oficinas. Podrían rezar todos juntos en el coro todo el oficio divino del día, entrando y saliendo procesionalmente presididos por la cruz, los acólitos y los canónigos. Las asambleas plenarias tendrían un aspecto litúrgico y no sólo meramente funcional. Esas asambleas plenarias ofrecerían una belleza estética que ahora no tienen. 

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