lunes, enero 11, 2016

Una foto impresionante


Esta foto me parece impresionante. Es de un mal gusto que roza lo épico. Ni encargándoselo a Warhol o algún especialista en arte Kitsch se hubiera logrado una pintura tan auténticamente vulgar. Es evidente que el pintor quiso elogiar a su querido dictador. Pero el resultado del elogio roza, sin pretenderlo, la burla.

La pintura tiene un trasfondo que la torna más interesante. El dictador que hizo este encargo estaba muy lejos de imaginar que antes de dos años los stormtroopers del Imperio estarían hollando las alfombras de sus palacios, sentándose en sus sillones de cuero, merendándose sus botes de mermelada y bañándose en sus jacuzzis.


Menos de dos años pasaron desde que manifestó su gusto por la pintura y el tiempo agónico de su ocultamiento en un agujero. Cuando salió de la tierra, dijo la peor frase que podía haber dejado para la Historia: Soy Saddam Hussein y quiero negociar

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