viernes, febrero 12, 2016

Hacia donde vamos


Yo creo que los lectores de mi blog tienen claro que no soy un comunista. Sí, creo que eso ha quedado claro. Ahora bien. también es un hecho que las sociedades de este siglo XXI cada vez están diferenciando más a sus ciudadanos en dos grandes niveles: los que tienen un trabajo especializado, fijo y muy bien remunerado, y los humildes que van de trabajo en trabajo, sin un conocimiento que los haga valiosos.

A los primeros los llamaré nivel 1, pueden ser abogados, médicos, empresarios, grandes chefs, grandes artistas, políticos. A los segundos los llamaré nivel 2. Los del nivel 2 pueden tener conocimientos técnicos, pero no son valiosos. Pueden tener una gran especialización, pero de un tipo que el mercado no lo valore económicamente por haber más oferta que demanda.

Es un hecho que el nivel 1 y el nivel 2 se está distanciando cada vez más en nuestras sociedades. Es cierto que se está creando un inmenso muro de división social en nuestras democracias. Una visión cristiana de la sociedad puede luchar contra este fenómeno de usar a las personas como una mera mercancía. Pero lo cierto es que hace mucho que se optó por dejar que las fuerzas ciegas de la economía actuaran sin cortapisas.

Nuestras democracias cada vez más están creando una sociedad de individuos socialmente diferenciados, distanciados y aislados entre clases sociales. Los disturbios sociales, los estados policiales, una élite conteniendo a la masa social van a ser los resultados inevitables.

Hubo toda una larga etapa de dos generaciones en la que el planeta cada vez se pareció más a los Estados Unidos. Ése era el proceso que en unos lugares se completó más y en otros menos.


Ahora, cada vez más, el planeta va camino de convertirse en una Gran China, en una China planetaria. Sólo el mensaje del Evangelio puede traer salvación a una civilización que ha dado la espalda a la Ley de Dios y que va camino de convertirse en una selva en la que los hombres dan la espalda a los desfavorecidos. Una sociedad en la que la mayoría serán desfavorecidos.

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