miércoles, febrero 17, 2016

Homenaje a una imagen de la que han surgido miles de memes















Regresaba de administrar los sacramentos a una anciana y he visto a un joven de unos veinte años con un inmenso oso sobre la cama. Un oso de peluche de mas de un metro de longitud cuya espalda se apoyaba en la almohada. Estaban el chico, sus padres y su hermana en la Unidad de Cuidados Intensivos. Me he acercado a su cama y le he dicho al joven que me había llamado el oso.

El chiste era muy malo, simple y sencillo, sin mucho ingenio. Pero, sin duda, ha sido el chiste mío que más éxito ha tenido en el último año. No sé si es que tenían que aligerar tensión, pero, y lo digo totalmente en serio, he creído que nos iban a expulsar a todos de la UCI. No paraban de reír y reír. 


Una vez más comprobé que no es la calidad del chiste lo que determina su éxito sino extrañas razones teológicas o quizá eclesiales cuyos mecanismos profundos se me escapan.

Iba a comentar cierto nombramiento episcopal. Pero creo que hay ciertos temas para los cuales éste no es el post ni el lugar ni el momento adecuado.

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