martes, marzo 08, 2016

Cardenal Ravasi


El 14 de febrero el cardenal Ravasi escribía una carta a los masones: una carta amable, una carta en la que buscaba el diálogo con ellos, un carta en la que intentaba ir más allá de la tradicional agria hostilidad. Como es lógico, de inmediato, infinidad de laicos levantaron su voz contra el purpurado desde todos los confines de la Red. ¿Cuál es mi modesta opinión sobre el tema?

Pues, sencillamente, estoy totalmente con el cardenal Ravasi. Es cierto que la misma esencia de la masonería es incompatible con el Evangelio. Es cierto que la Iglesia ha sufrido mucho de parte de las logias en siglos pasados. No me voy a extender en esto, porque los Papas ya han hablado de forma clara y nítida sobre el asunto en varias encíclicas.

Pero una vez que se ha dejado clara la doctrina, ¿cómo el pastor (y el cardenal Ravasi es un pastor) no va a acercarse a las ovejas que no son del rebaño? Escribía cierta persona que no se podía dialogar con demonio. Tiene razón. Pero los masones no son el demonio. Son hijos de Dios a los que deseamos que llegue la voz maternal de la Iglesia.

Si a mí me pidieran una charla los del partido Podemos o los comunistas o el grupo humano más detestable, sin duda aceptaría su invitación. ¿Qué otra cosa deseo que predicar y predicar a los que están fuera o lejos o perdidos? ¿Si me pidieran una charla un grupo de satanistas, aceptaría? Por supuesto que sí. ¡Cuánto me gustaría predicar a satanistas, grupo tras grupo!

Pero el cardenal Ravasi no predica en esa carta. Y no predica porque la situación históricamente entre masones e Iglesia ha sido de perfecta hostilidad. El purpurado ya hace mucho con intentar construir un puente de diálogo.

Por supuesto que en el esfuerzo por tender puentes siempre se puede alegar el peligro de indiferentismo, el peligro de que las almas se desorienten. Pero para eso está la labor de los pastores: para dar el agua clara de la doctrina a las ovejas fieles y para buscar a las ovejas perdidas.

Por favor, por favor, demos siempre un voto de confianza a los sucesores de los Apóstoles. ¿Es que no suponemos que ellos son hombres de oración, que llevan las cosas ante el sagrario, que piden consejo a personas doctas y prudentes?


Hoy he ido a una capilla de adoración perpetua y he visto a una persona que conozco que tenía un generoso tiempo de adoración en mitad de la noche. Y me alegró. Eso demuestra su fe y su generosidad. Pero acto seguido el pensamiento que me ha venido ha sido: Ojalá criticara y juzgara menos a los sacerdotes.

6 comentarios:

  1. Gracias padre Fortea, cuánta necesidad hay de aclarar que diálogo no significa complicidad, sueño que algún día, una persona salida de la masonería o algún buen curita (lo digo con afecto) tenga la iniciativa de abrir una comunidad para gente afín a la masonería y que allí puedan compartir la Luz del Evangelio, la verdadera Fraternidad (no una huérfana) y comprender que la Libertad no es un fin en sí misma, sino un requisito para el Amor y la Felicidad, que tengan su liturgia, que tengan su disciplina, que tengan aquello que se puede rescatar de su experiencia como masones, pero sobre todo que tengan a Cristo en sus corazones, que sus almas no se pierdan. Un abrazo desde Colombia.

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  2. Anónimo2:09 a. m.

    Recordar que el demonio es astuto y el gran mentiroso y acusador y que la masoneria es un serpiente un dragon

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  3. Padre Fortea: dos comentarios:

    Primero: Que la masonería ha revelado claras intenciones de destruir a la Iglesia y de infiltrarse en ella. Que en los más altos grados se practica el satanismo.

    Segundo: Que tiene Usted razón en que es un deber de la Iglesia buscar evangelizar a los masones, a quienes debemos de considerar como "hermanos perdidos", pero los métodos utilizados por los últimos años por el papado son muy cuestionables... en mi humilde opinión, el "dialogo" directo con la masonería es un error; lo correcto es que la Iglesia debe de trazar un "manual de evangelización", mismo que debería de estar planeado, estructurado y dirigido directamente a los miembros de la masonería con el propósito de hacerles ver la verdad acerca de la sociedad a la que pertenecen, hacerles ver que esta prohibida por la Iglesia, que es una secta luciferina, hacerles ver también de sus claras pretensiones de destruir a la Iglesia y de que pretenden (si no es que ya lo han logrado) de infiltrarse en ella. Pero un dialogo "amistoso con la masonería" ¿como?... ¿como dialogar con quien ha externado con suma claridad que quiere hacerte daño?...

    El tema de la masonería es de suma importancia, podría decirse que es uno de los mayores peligros que enfrenta hoy la iglesia; por el poder político que tiene, porque sabemos que satanás esta detrás de ella, porque tiene claras intenciones de destruir la Iglesia, así como de infiltrarse en ella, (si no es que ya lo hizo). Sin embargo, la iglesia busca "dialogar", lo cual a muchos nos parece muy sospechoso.

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    1. PADRE FORTEA NO HAY POSIBILIDAD DE DIALOGO CON QUIEN TE QUIERE DESTRUIR ....COMO HACER ENTENDER ...

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    2. de acuerdo con fabian hernmandez. podria haber dialogo interreligioso con otras religiones, pero la masoneria es una secta luciferina... y ademas para que haya cualquier tipo de dialogo tiene que haber buena voluntad de parte de ambas partes...cosa que no se cumple con respecto a la masonería.puede haber miembrosd que esten en los escalones mas bajos de la secta que desconozcan su origen diabolico, pero los mas altas autoridades no son conocidas para la sociedad, ni cual es su finalidad. solamente eso denota la falta de buena voluntad...

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