jueves, marzo 03, 2016

La iglesia de don Camilo y don Pepone


Siguiendo el post de ayer y el de antes de ayer, el Cristo que aparecía en la obra de Valtorta no era un Jesús humano progresista, pero tampoco era un Mesías tradicionalista. La clara consecuencia de la cristología de esa magna obra es que la Iglesia verdadera era nuestra Iglesia. La Iglesia no era una realidad por conseguir, sino que había que seguir a la Santa Iglesia Católica tal como es.


Eso es algo que me ha acompañado siempre en mi vida sacerdotal: ¿Qué es la Iglesia? La Iglesia es esa parroquia de mi barrio, y la de los barrios colindantes y la de los pueblos vecinos. Nuestra Iglesia actual es bellísima y cumple la función para la que la erigió su Fundador. Amar a mi obispo concreto, a mis hermanos sacerdotes, a los fieles que hoy han asistido a mi misa. La Iglesia verdadera es la que existe, no la imaginada por teóricos en sus despachos.

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