lunes, abril 11, 2016

Amoris laetitia III: aquí paz y después gloria


La polémica teológica que vivimos hoy día en la Iglesia no es algo nuevo en la Historia. Cuantas situaciones similares se han vivido ya a borde la Barca. Por eso, debemos tomarnos todo esto con una cierta tranquilidad católica. Hay muchos atanasios sueltos: o yo o nada. Hay muchos antifariseos desbocados: sois malos, yo soy misericordioso.

Debemos contemplar esta polémica con un cierta perspectiva bimilenaria y aprestarnos a la escucha, más que a la batalla. No voy a caer en la trampa de decir que tenemos que ser equidistantes. La verdad no está en la equidistancia, sino en la verdad misma.

Tomás Moro no trató de ser equidistante, Becket tampoco. Queda muy bien lo de decir con aire de sabio que hay que evitar los extremos. Si todo fuera tan fácil como quedarse en un término medio. Pero la verdad no tiene nada que ver con la negociación, sí con la escucha y el diálogo. La doctrina es y no puede ser otra cosa que reflejo de la verdad. La verdad no puede cambiar. El Magisterio es continuidad. La teología una sagrada búsqueda de la ciencia de Dios.

Mientras vaguemos por este mundo material, tenemos el encargo de Nuestro Señor de excavar en busca de las gemas de verdad. Procuremos excavar con caridad. No es el fin de esas herramientas mineras usarlas para atizarnos en la cabeza.

Me ha alegrado estos días leer comentarios profundos acerca de tal o cual detalle de la exhortación apostólica. La verdad es que no me apetece escuchar discursos de comentaristas ligeros, deseo leer análisis sobre argumentos concretos. Es curioso como entre los teólogos de una y otra posición se ha hecho una concordante exégesis teológica de la exhortación (hasta de la más pequeña nota a pie de página), es para felicitarse por ello.


La exhortación debe leerse en continuidad con la Tradición. La exhortación debe leerse desde el amor y la comprensión de Cristo.

11 comentarios:

  1. Padre, Amoris laetitia se podria en mi opinion, resumir en las palabras de San Juan de la Cruz "Quien a su projimo no ama, a Dios aborrece" si bien es cierto que con algunos matices, la Iglesia tiene una doctrina atemporal que no esta sujeta a las modas o la ley del hombre, si no a la ley de Dios, los Diez Mandamientos.

    Si leemos Mateo 16:19 entendemos que se refiere a los pecados, al igual que en Juan 20:23 ahora bien, de los ARREPENTIDOS.

    La Iglesia, tienen potestad para perdonar (desatar) los arrepentidos al reino de Cristo y de condenar como pecadores (atados) los no arrepentidos conforme a la Ley de Dios.

    Hay una frase del Papa Francisco en Amoris laetitia que me llama mucho la atencion "nadie puede ser condenado para siempre" Padre esta frase en su contexto, ¿no entra en contradiccion, por ejemplo con 1ª. Corintios 6:9?

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  2. En la misma linea de una frase que leí en el periódico inglés, The Guardian acerca de la exhortación: El Papa no parece estar queriendo cambiar las reglas, ni la verdad encontrada a la que se ha adherido la Iglesia, sino más bien la actitud hacia las personas cuando rompen las reglas o no pueden cumplirlas. Apenas voy en el segundo capitulo y verdades como:

    "El bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia"

    van acompañadas de otras como...

    "....a veces nuestro modo de presentar las convicciones cristianas, y la forma de tratar a las personas, han ayudado a provocar lo que hoy lamentamos..."

    Y esto es en mi parecer uno de los grandes cambios de navegación que este papa ha hecho. Se incluye, dentro de la causa del problema.

    Esencialmente me parece que en los primeros dos capítulos de esta exhortación el Papa dice que

    La familia es fundada y querida por Dios. Dios es familia. Las familias tienen muchos problemas. Las familias sufren. Las familias también son pecadoras.


    Y la novedad de este papa es que continua diciendo:

    Pero dejemos de lanzar rocas contra los pecadores, primero porque nosotros también tenemos la culpa de lo que sucede y segundo porque para ir sanando estos problemas se necesita vivir la alegría y belleza del Evangelio y no una retórica de denuncia.

    Yo se qué el Papa no dice eso. Pero eso es lo que yo creo que quiere decir. Es el problema hermeneutico.

    No desprecio para nada textos como SPE SALVIS de Benedicto XVI que me parece por cierto una obra maestra, pero una de las cosas que más me gustan de Francisco es precisamente que evita esos textos auto-referenciales de auto-alabanza a la Iglesia-clerical, que no digo que no sea santa en cuanto fundada por Cristo, (la iglesia con clérigos y laicos) pero esto ayuda al cambio de paradigma, de que promover el cristianismo se debe hacer más con el ejemplo y no quejandonos y señalando todo lo malo que hay en el mundo por que echar la culpa a los demás es lo más fácil que hay en este planeta. A eso se dedica el 80% de la población. Saludos querido Padre.




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  3. Anónimo3:59 p. m.

    La visión que me otorga este documento (sin haberlo leído, pero referenciado en forma excelente en este blog), es en primer lugar que no es casual su presentación en este año de la Misericordia. Entreveo a un Dios que no sólo espera a su hijo pródigo, sino que con la cruz a cuestas lo sale a buscar. Su hijo de hoy no sólo cuida cerdos: no reflexiona con justeza, vapuleado y aturdido como está. Sufre, pero ya no volverá al Padre por sí mismo, no atina a como. Y es el Padre quién lo lleva otra vez al hogar en un último intento de esperanza. No conozco nada de teología, pero en las Sagradas Escrituras ya se lee algo parecido en el libelo de repudio mosaico. Saludos querido P. Fortea, gracias por este espacio que con gran caridad permite expresarse y evitar una posible causa de escándalo ( o llano ridículo) al pasar por su lectura privada. RGB de Argentina

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  4. Anónimo6:08 p. m.

    Si recordásemos de vez en cuando que la comunión es un don inmerecido y no un derecho, a lo mejor se acababa pronto tanta polémica.

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  5. Hay algunos contenidos sobre el Matrimonio que son realmente bonitos, m'encantan¡¡
    Como este:

    "asumir el matrimonio como un camino de maduración, donde cada uno de los cónyuges es un instrumento de Dios para hacer crecer al otro. Es posible el cambio, el crecimiento, el desarrollo de las potencialidades buenas que cada uno lleva en sí. Cada matrimonio es una «historia de salvación», y esto supone que se parte de una fragilidad que, gracias al don de Dios y a una respuesta creativa y generosa, va dando paso a una realidad cada vez más sólida y preciosa. Quizás la misión más grande de un hombre y una mujer en el amor sea esa, la de hacerse el uno al otro más hombre o más mujer. Hacer crecer es ayudar al otro a moldearse en su propia identidad. Por eso el amor es artesanal

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  6. Anónimo7:05 p. m.

    El pueblo de Dios está demasiado ocioso. Ese es el único problema.
    Si los católicos estuviésemos realmente en lo que tenemos que estar, orando y reparando por este mundo que se va a pique, se reduciría en gran medida todo ese sufrimiento (que tiene su origen en el pecado, dicho sea de paso)y el mundo cambiaría.
    Pero como estamos tan aburridos de tanto sestear y no dar ni palo, toda polémica se convierte en una malsana emoción nueva, un apetecible plato para salir del aburrimiento y quitarnos el peso de tanta tibieza y acedia espirituales.
    Hacen falta más rodillas y menos bla,bla,bla...

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    1. Es el comentario mas hermoso y lleno de una autentica union con Dios que he leido...gracias por tu testimonio

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    2. Es el comentario mas hermoso y lleno de una autentica union con Dios que he leido...gracias por tu testimonio

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  7. Anónimo4:46 p. m.

    "Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?" Lucas 18:8

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  8. Gracias por sus palabras. Me siento identificada con ellas. No he tenido tiempo de leerla, a cuenta de mis peques y demás obligaciones. Había oído comentarios pero creo que son acertadas cada una de sus palabras. Un abrazo y mis oraciones

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  9. Es el comentario mas hermoso y lleno de una autentica union con Dios que he leido...gracias por tu testimonio

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