jueves, mayo 05, 2016

Aplicar mis pensamientos a, digamos, ciertas cuestiones


Sería interesante que yo desgranara en este post un resumen de las razones que defienden la dificultad de afirmar que el Papa no puede hacer algo. Sería interesante, no lo voy a hacer. Por lo menos, hoy no. Pero permítase decir que una cosa es afirmar la imposibilidad del poder pontificio respecto al SER, y otra muy distinta respecto a ese poder papal y el OBRAR. El ser no se puede cambiar. No sólo el Papa no puede cambiar la verdad que emana del ser de las cosas, sino que en muchos casos ni siquiera Dios puede. Dios no puede hacer que 1+1 no sea igual a 2. Ni el poder infinito del Señor puede evitar la dictadura del principio lógico de no contradicción, por poner un ejemplo, aunque no sea cualquier ejemplo.

Ahora bien, no es tan sencillo (aunque algunos crean que sí) afirmar que el Papa no puede hacer esto o lo otro respecto a cuestiones que tienen que ver con la voluntad divina. Los ejemplos que puedo poner sin salirme de los libros bíblicos son muchos. No los voy a exponer aquí, porque podrían poner en dificultades la fe sencilla de algunas almas.

Yo no me estoy refiriendo a nada en concreto (por lo menos en este post, no), sino que hablo en general. Pero hay que tener cuidado, pues varias veces en mi vida me he encontrado con algunos que (afirmando ciertas cosas para defender una verdad de fe) no se daban cuenta de que estaban  limitando las posibilidades divinas dentro del campo de lo lícito.


En mis líneas no me he referido a nada concreto. Pero algunos de mis lectores pueden aplicar mis pensamientos a, digamos, ciertas cuestiones.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada