jueves, mayo 05, 2016

Cuestiones matrimoniales: vivimos una interesante época de discusión teológica


Me gustaría continuar el post anterior. Todos los canonistas aceptan que el matrimonio rato y no consumado se puede disolver. Disolver, sí, no anular. Ahora bien, yo no veo gran diferencia entre la existencia del vínculo sagrado matrimonial si se ha consumado el acto sexual o si no se ha consumado. Entiendo qué significa la existencia de un compromiso irreversible y ratificado por Dios. Pero nunca he acabado de comprender por qué una mera cuestión como el acto sexual puede cerrar las puertas a un acto autoritativo pontificio.

La actual legislación canonística es clara. Pero no veo que la actual canonística agote las posibilidades de ejercicio posible de la autoridad apostólica.

¿En qué se concreta todo esto? En una conclusión muy clara: en la cuestión matrimonial yo estaré a lo que diga la Iglesia. Creeré lo que la Iglesia me diga que crea. No haré ni enseñaré lo que la Iglesia me diga que no lo enseñe o no lo haga.

Ahora mismo hay una cierta discusión teológica no cerrada sobre algunos puntos. Lo cual no es raro. Hay en otros muchos campos cuestiones sobre las que cabe el debate teológico. Estamos inmersos en una lucha de argumentos que atañe a la interesántísima relación entre el ser y el obrar. En esta civilizada batalla teológica entre caballeros, yo me he posicionado claramente (por razones exegéticas y teológicas) en la postura de que eclesialmente se puede hacer más de lo que hasta ahora se estaba haciendo.

No me enfado por los que no piensan como yo. Respeto sus posiciones y atiendo a su razones. Debemos mantener este debate dentro de los límites de la cortesía, sin caer en lo personal. Es fácil descalificar al otro. Es más difícil escuchar y tratar de comprender las razones del otro.

El Papa Francisco no es un hereje como alguna que otra alma inquisitorial va predicando por los cruces de caminos. Por otra parte, tengo la mayor admiración por el cardenal Muller. Sapientísimamente dijo que no le eligieron para ser una copia servil del Papa. Bravo. Tenía un alto concepto de él como teólogo, pero su declaración le pone muy alto también como persona.

En este tema los teólogos, no deben ser serviles. El mayor servicio que ahora se puede hacer a la Iglesia es trabajar por la verdad. La verdad acerca de un tema complejo, por eso ha sido algo tan debatido. Lo que nos debe animar es la búsqueda de la verdad dentro de la obediencia a la Iglesia. Por favor, no nos descalifiquemos, tengamos caridad para todos. Todos creemos estar en posesión de la verdad. Todos queremos que los otros sigan nuestras conclusiones. Pero fue el Señor el que quiso que en la Iglesia hubiera diálogo, confrontación de posturas teológicas, discusión fraterna.

Claro que si yo fuera Papa, todo esto se acabaría: gobernaría a golpe de decreto. Como me encantaría poder enviar a algunos como párrocos a un pueblo de Siberia o a alguna isla de Papua.

Si yo fuera Papa, le preguntaría a mi confesor: ¿Pero no me puedo vengar sólo un poquito?

2 comentarios:

  1. Hola p. José, es interesante el problema que plantea respecto a aquello que hace propio al sacramento del matrimonio y la consecuente discusión que de ello se deriva en torno a las perspectivas que del mismo se atienden, sea subrayando la atención sobre lo que la Iglesia en su fe cree o sin obviar lo anterior destacando el discernimiento teológico que sobre el mismo se ha dado de por medio para su comprensión y explicación. Como tal, por decir algo, teniendo en cuenta que el ser humano es materialidad y espiritualidad a la vez, este no se une solo con su decisión sino con la acción que lleva a cabo su cuerpo a algo, y como el fin sexual en los desposados, según enseña la Iglesia, conlleva el fin unitivo y procreativo, en consecuencia a la decisión antes conocida se debe unir la aceptación con todo el ser en lo corpóreo para hacerse uno con lo que así desea. Así es interesante el texto paulino de 1 Cor. 1, 16 donde se dice: "¿Ignoráis que quien se junta con una ramera, un cuerpo es (con ella) porque dice (la Escritura): “Los dos serán una carne”; según la Biblia Platense. Por lo tanto aclárenos eso R.P. José, porque el común de los cristianos no estudiamos teología aunque lo quisiéramos, y así compártanos con sus razonamientos su piedad. Por otra parte, le diré que vivo en Lima-Perú, y recogí su perspectiva sobre la curiosidad desde la perspectiva del pensamiento de Santo Tomás de Aquino como introducción al tema que trataría sobre los demonios. Me he interesado en el estudio del pensamiento crítico y en este campo no poca importancia tiene la curiosidad para llevar a cabo esta manera de pensar, involucrando la percepción siendo capaz de generar pensamiento al tratar de comprenderlo y tomar una perspectiva y decisión a partir de este. Por último, le confieso por ello que me aturde el que se trate de la crítica, o la elaboración del pensamiento crítico de manera reductiva. Y así requiéndose que pensemos críticamente para no atesorar lo viejo por viejo sino por que e verdadero y lo nuevo por novedoso sino porque conlleve la verdad, se deplora la crítica expresión natural de la mente para acercarse legitimamente a aquello que es bueno o para alejarse de eso sino lo es considerando la verdad.

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  2. Ya que lo menciona estimado Padre, algo que me agrada de este Papa y que es de alabar es que no cambie a Muller de su puesto, solo por que no piensa como el. Que gran ejemplo.

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