martes, mayo 17, 2016

He vuelto de Silos


He venido ayer de dar dos charlas en la abadía de Santo Domingo de Silos. Algunos leen El nombre de la rosa, a mi me toca, de tanto en tanto, recorrer esa novela en la realidad. Capítulos de edificios reales con monjes reales.

Una charla la di a los oblatos, la otra a los monjes de la comunidad. No es éste ni el lugar ni el momento de explicar que es un oblato.

Ha sido una estancia agradabilísima en medio de una comunidad de más de treinta monjes. Es curioso, en los rostros de algunos monjes se notaba de modo especial como brillaba la luz de la bondad y el recogimiento en Dios.  Una comunidad de almas moviéndose alrededor de un claustro que es una obra de arte perfecta. Un exponente de belleza tan admirable que me extraña que no haya sido derribada. Siempre hay algún progresista para el que el claustro se interpone entre él y sus sueños.

Pero si el claustro era una gran obra de arte, había algo más interesante que el claustro. Como le decía hoy a un amigo profesor de universidad: Lo más interesante de un monasterio es su comunidad. Cada comunidad de monjes es un microcosmos completamente único e irrepetible. 

También conocí a la gata de la comunidad. Encontrada por los montes cuando era una cachorra y recogida caritativamente. Ella se encarga, sobre todo, de patrullar la huerta.

8 comentarios:

  1. Anónimo8:26 a. m.

    Ese "modo especial de brillar la luz de la bondad y el recogimiento en Dios" es lo que los pintores pintan alrededor de los santos en las estampas y cuadros como una corona de luz detrás de la cabeza y que cuando ellos mismos, los santos, se refieren a las apariciones del Señor no pueden ni decir, hablan de una Luz Resplandeciente..., no?
    Sofía

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  2. Hola Padre Fortea;
    estuve en Silos cuando me llevaron mis padres con 12 años aproximadamente. Me dejó maravillada. Para mi es uno de los lugares más espirituales del mundo y más bonitos. Ningún palacio ni monumento del planeta me ha impresionado tanto.

    Hay dos lugares que también tocan mi fibra sensible: el Taj-Mahal, el cual solo vi en foto, pero cuando era pequeña, y me emocionó. Ahora que ya estoy acostumbrada a contemplarlo en foto , me impacta menos. No así Silos, el Monasterio tiene a Dios en todas partes.

    También me gustó mucho la escultura " El éxtasis de Santa Teresa", de Bernini. Toca mi fibra sensible.

    Silos es para mi el Gran Monumento.

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  3. Que hermosa experiencia padre, Dios bendiga las vocaciones

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  4. Que hermosa experiencia padrecito Dios bendiga las vocaciones y los conserve en santidad

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  5. Anónimo5:32 p. m.

    La paz allí debe resultar casi tangible... La belleza serena, el silencio dulce. ¡Tienen suerte!, debe ser tan hermoso vivir en semejante retiro.

    (D)

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  6. Si, los monjes suelen ser sensibles con los animales. Algo, un poco excepcional en nuestra querida Iglesia, feligreses incluidos.( en general).

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  7. Hola Padre, Ya me a tocado ver es paz y alegría en algunos sacerdotes o laicos comprometidos y la verdad que hasta me caen medio gordos jajajaj ya salio la envida... pero si es hermoso ver y sentir esa paz que posiblemente todos podamos alcanzar ( hablo por mi por supuesto jajaj) No le tomo fotos a la gatita... quisera conocer a esa suertudilla de estar rodeada de esos monjes ... saludos

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  8. Gracias Padre por contar su experiencia. Respecto a la gata de la comunidad, comento que a mi parecer, "el estado original" del ser humano es amar a la naturaleza, lo cual podemos ver en los niños. Me alegra mucho que los monjes hayan demostrado compasión por ella.

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