lunes, mayo 09, 2016

Una medusa gigantesca


Los comentarios que escribís a mis post los leo. Por ejemplo, dejo constancia de que, a partir de ahora, me queda claro que Borges es porteño, no bonaerense. Os leo, aunque, a veces sólo tengo tiempo para subir una pequeña parte de ellos. Pero a mi post sobre los yogures caídos en el supermercado hubo tres comentarios que merecen ser subidos al post:

Anónimo, 8:49 pm
Pobre padre.Con lo bueno que es.Manchas blancas como su alma.Dios le bendiga.

Anónimo, 10:29 pm
Me quedo con lo tierno de la imagen, las dos chicas de la caja intentando limpiar al padre.
Creo que el Señor quiso regalarle ese gesto de ternura.

Y un comentario de una tal Estuarda Visita de Benito:
Me temo que su atávico machismo no ha hecho sino atraer y crear una icónica imagen muy impregnada en el subconsciente de todos los machistas: las pobrecitas limpiando el pringue del señorito. Si llego a presenciar la escena, les suelto: pero niñas, que se quite el solito las manchas, que no es manco. Esta escena es icónica, Fortea, muy icónica.

El tono es muy parecido al de mi madre al de la intimidad. Pensaría que es ella, sino fuera porque ella nunca ha entrado en ninguna web de Internet. Incluso su teléfono móvil sigue siendo una tierra inexplorada de la que sólo sabe pulsar el botón para comenzar una conversación y cortarla.
Cambiando de tema, os pongo esta bonita canción del link de abajo. Pero lo más bonito es el tono de voz de Juan Pablo II de las primera palabras que aparecen en el vídeo:


No creo exagerar al afirmar que es uno de los tonos de voz más bellos que he escuchado nunca. Un último consejo: Si la señora que va delante de vosotros en la caja del supermercado, apila yogures sobre la cinta, unos encima de otros, ¡alejaos! Yo, instintivamente, en cualquier situación de la vida, ya doy un par de pasos hacia atrás en cuanto veo a una mujer con yogures naturales en sus manos.

10 comentarios:

  1. En una ocasión coincidí en la sala de espera de un médico de la seguridad social con un sacerdote,( de los de sotana, por eso supe lo que era) abarrotada de gente. En aquel entonces, yo tenía veinte elásticos años, el sacerdote unos cuarenta más. Lleveda por la educación recibida en mi casa quise ceder mi asiento al clérigo, por serlo,por su edad y por su aspecto de estar bastante pachucho. Ni se imagina la bronca que me organizó una mujer sentada a mi lado, lozana y fresca como una manzana: cursi, pija, imbécil y machista malnacida son los únicos adjetivos de los que me dedicó que puedo escribir aquí. También me dijo facha, aunque de política no se habló. Al cura le dio tal ataque de risa que debió entrar a la consulta bastante más perjudicado ( o recuperado) de lo que estaba al llegar.

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  2. Anónimo7:00 p. m.

    Estoy de acuerdo con el tercer comentario.
    Las mujeres somos mas que limpiadoras de yogures en camisas de.quienes van por la vida,como reyes del ketchup.

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  3. JAJAJAJAJA ES UD. GENIAL, SU SENTIDO DEL HUMOR ME ENCANTA. Y LA FORMA DE VER LAS COSAS!!! Y OIDOS SORDOS A QUIEN LO MERECE COMO ESA SEÑORA ESTUARDA, QUE HA DE VIVIR PELEADA CON LA VIDA, POBRE!!!

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  4. Giorgina Talbot Cristell10:36 p. m.

    ¡cuando Estuarda vea que la ha comparado con su venerable madre, se emocionará, Padre Fortea y se olvidará de sus reindivicaciones fesministas!ahora voy y se lo casco....

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  5. Que gran persona Juan Pablo II.
    Que gran Papa.
    ¡¡ como se le echa de menos ¡¡

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  6. Por eso padre es mejor comer siempre chocolate frente a la buena fe del culto al cuerpo buscando una dieta sana y equilibrada con el yogurt! Al menos la Mancha de chocolate en sotana, no deja marca.

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  7. Anónimo6:41 a. m.

    No se si estará bien mi pensamiento; pero que envidia me da ver una foto actual de benedicto xvi. Anciano ya, esperando el momento de partir a la Vida, con toda una maleta llena de méritos para el cielo...y yo aquí, con 23 años, que larga vida me queda.

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    1. Anónimo4:12 p. m.

      Animo que el Señor te ama infinitamente!

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  8. Hola Padre, que pena con lo del yogur, bueno a estas alturas ya estarán en la tintoreria. Siempre me ha parecido también que San Juan Pablo II tenia una voz preciosa, además de todas las cualidades físicas que tenia, y como nuestro Señor le fue tomando una a una, pero a pesar de ello su santidad lo hacía brillar más que con sus cualidades anteriores. Así son los santos. Un abrazo padre.

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