sábado, junio 18, 2016

He sido testigo


Hoy he tenido una memorable conversación musical con un profesor universitario (cuyo nombre no diré) pero que, a la vez, es un experto músico. Él me ha hecho notar una mínima disonancia en la Misa en si menor de Bach, en el crucifixus. Y realmente está ahí: una disonancia buscada a propósito, pequeña, genial. Es increíble como una determinada nota puede crear esa emoción trágica, una simple nota. Jamás hubiera reparado en un matiz tan mínimo sin la ayuda de este profesor. Uno se fija en el conjunto, en el flujo de la armonía, en la impresión que le produce. Sólo un gran experto es capaz de afinar el análisis hasta ese punto.

Tras escuchar tras la comida partes de esa misa, escuché parte de La Pasión según san Mateo para proveer a mi amigo de otro pasaje en que se hacía patente otra disonancia magistralmente buscada por su autor. Y tras escuchar a Bach, la emoción. Al ponerme la camisa del clergyman para retornar al hospital, yo pensaba: He sido testigo de cómo el Bien y el Mal luchan en las partituras de Bach. Y el vencedor es Jesucristo.

3 comentarios:

  1. Anónimo8:05 p. m.

    Estimado P. Fortea, es admirable la capacidad de análisis para notar la disonancia referida En lo personal no puedo discernirla, aunque sí percibir el hondo dramatismo que llega en las largas sombras de cada pasaje. Muchas gracias por el post. RGB desde Argentina

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  2. Que bien trozo del todo redactado. Con que facilidad nos transporta a ese momento en el que se pone la vestimenta y escucha la música y de pronto el bien vence el mal.
    Simplemente reluciente.

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  3. Estimado Padre Fortea, yo le he "descubierto" hace muy poco en Internet. También soy músico aunque probablemente menos culto que su amigo profesor. Estoy de acuerdo con usted en lo que se refiere a la música de J.S.Bach. De paso aprovecho de contarle que me ha servirdo de mucho oir sus predicas y comentarios. Realmente me alegra en Cristo contar con su ayuda. Escribo para que sepa que también hay nuevos cariños que surgen hacia usted y sus compañeros fieles a la vocación de server a Dios todo poderoso.

    Manuel Olivares (Chile)

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