domingo, julio 17, 2016

Democracia: la Ley de la bola negra


Hoy me he dado cuenta de algo que nunca se me había ocurrido. Primero las premisas:
1ª premisa: Siempre he estado seguro de que la democracia es el mejor sistema político.
2ª premisa: La razón debe gobernar y organizar los países y el entero planeta.

Ahora reconozcamos un hecho: La elección del Poder Ejecutivo por parte de las masas siempre ha dado y dará como resultado la elección de gobernantes cuyos programas serán más o menos irracionales. A causa de las presiones, de los sondeos de voto y de muchos otros factores, los gobernantes (incluso los mejores) siempre gobernarán no con un criterio de razón pura, sino con un cierto nivel de irracionalidad.

Es decir, siempre se hará no lo que se debe hacer, sino lo que conviene hacer para seguir manteníendose en el Poder.

Conclusiones: El gobierno plenamente racional nunca será posible en un sistema democrático, porque su base es irracional. La irracionalidad de las decisiones siempre estará presente en todos los gobiernos del mundo, en lo importante y en lo menos importante. La racionalidad puede construir durante muchos años, y la irracionalidad puede destruir lo logrado en periodos menores de tiempo.

Los poderes ejecutivos plenamente racionales siempre serán una excepción estadística. Los meros ciclos estadísticos siempre impedirán por razones aleatorias el imperio de la razón.

No estoy diciendo con esto que lo mejor sea la dictadura. Por muy racional que sea el gobierno de un dictador al principio, el tirano siempre acaba cayendo en un círculo vicioso de mayor irracionalidad y capricho. Si algo hemos aprendido en la historia humana, es que el Gobierno del Pueblo siempre tiene un mayor índice de racionalidad que el personalismo de un ego cada vez más hinchado.

Lo interesante para mí es haber comprendido que el Imperio de la Razón jamás será logrado, porque la masa, por sistema, no escoge segun racionalmente. Sino que con una frecuencia que se basa en factores aleatorios, la masa escoge el programa más inadecuado y el gobernante más indigno.

Alguien podrá concluir que acabo de descubrir algo que siempre ha estado muy claro. No, no estaba tan claro. Yo creía en la evolución de la Humanidad, en que el progreso nos haría más racionales.

Ahora me doy cuenta de que el mejor sistema político, la democracia (y no puede haber otro mejor), alberga en su seno una abrumadora imposibilidad de perfección. Sabía que el error en democracia no ha sido ni es una excepción. Lo que me sorprende es darme cuenta, casi con una certeza matemática, de que el sistema es, por pura estadística, inestable. 

La aparición de macroerrores, tras una gran cantidad de microerrores, sigue pautas de porcentaje de probabilidades matemáticamente férreas si consideramos el sistema de un modo global. 

1 comentario:

  1. Padre y Venezuela? Que explication pondria usted darme de lo que puede ocurrir!

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