viernes, julio 29, 2016

La caída polaca del actual pontífice reinante

Vi en televisión la caída del Papa durante la misa de la JMJ. Ya tengo advertida en otros posts de este blog la relación tan problemática entre los romanos pontífices y la ley de la gravedad. 

Juan Pablo II se resbaló en la ducha, y al suelo. Se fracturó el fémur. Benedicto XVI recibió de golpe todo el cariño de una loca que saltó la valla en la Misa de Gallo, y al suelo. Nunca volvió a celebrarse la misa en la medianoche. Francisco, cuando iba por el presbiterio, creyó que todo el monte era orégano, y al suelo. Ya veremos si sale incólume su confianza en los presbiterios polacos después de ésta.

Creo que ha llegado el momento de tomar la decisión de que todas las casullas papales vayan forradas por la parte de dentro con algún material mullido que haga inofensiva esta tradicional tendencia papal por comprobar la dureza del suelo.


No digo que tengan que moverse con casco de forma usual, pero empiezo a sospechar si el antiguo camauro forrado en piel de las cabezas pontificias no sería una sabia medida de seguridad para ahorrar más de cien viajes al colegio cardenalicio. Porque si de grandes cenas están las sepulturas llenas, de caídas papales están los cónclaves llenos. Las caídas han provocado más bajas en las filas papales que todo el veneno de los Borgia.

2 comentarios:

  1. Casullas forradas! Ay Padre, qué creativo! Jajajajaja Habrá que crear planes de prevención y emergencia para las vueltas papales.

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  2. Una caida lo tiene cualquiera y está muy gracioso el Papa Francisco con el casco.

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