martes, agosto 02, 2016

Cuestiones litúrgicas para sacerdotes: ¿dónde colocar el pañuelo durante la misa?

Como este blog tiene un nada despreciable número de lectores sacerdotes, quería hoy dar un pequeño consejo para la celebración de la misa y más concretamente donde colocarse el pañuelo.

Queda muy mal, estéticamente hablando, cuando uno tiene necesidad de usar el pañuelo y ha de subirse el alba para sacarlo del bolsillo. Eso los sacerdotes ancianos jamás lo hacían. Eran dos los lugares donde tradicionalmente se colocaba el pañuelo antes de la misa, al revestirse con los ornamentos sagrados.

El primer lugar era en la manga de la camisa. Es decir, entre la manga y el jersey. La otra práctica usual era colgarlo del cíngulo. Yo no suelo usar jersey, así que siempre lo pongo en este segundo lugar.

Cuando voy a celebrar misa, tengo como costumbre llevar un pañuelo completamente blanco y limpio, bien en la cartera donde llevo el breviario (tablet) y otras cosas, o en el bolsillo de mi pantalón. Hago notar que el pañuelo está limpio. Es decir, si he usado, aunque sólo sea una vez, el pañuelo, en casa cojo otro. En cualquier caso, en mi cartera de mano, siempre tengo uno de repuesto.

Cuando me revisto en la sacristía, tras ceñirme el cíngulo, coloco el pañuelo doblado colgando del cíngulo. Doblado, no al modo común, sino con tres dobleces longitudinales para que sea más largo y sea más fácil fijarlo en su lugar sin que caiga.

Sobre todo ahora en verano, escribo esto en agosto, no pasa nada por secarse el rostro, si está empapado en sudor, las veces que haga falta. Si el pañuelo está situado en lugar digno, se puede usar con la frecuencia que sea necesaria sin que eso sea un desdoro para la liturgia.

Cuando me voy a revestir a la sacristía y me coloco enfrente de los ornamentos siempre hago tres cosas:

Primero: Hacer la intención de la misa antes de ponerme el amito. En ese momento, así nunca me olvido.

Segundo: Quitarme el reloj. Eso, en realidad, lo hacía antes, hace años que no llevo reloj, pues uso el del móvil. El móvil lo apago antes de entrar por la puerta de la iglesia, siempre y sin excepción. No lo dejo en vibración, sino que lo apago, puesto que dentro del templo no voy a contestar.

Tercero: Ponerme el pañuelo en el cíngulo. En verano por el sudor. En invierno por los resfriados que obligan a usarlo.

3 comentarios:

  1. Anónimo3:41 a. m.

    Estimado P. Forte, debo reconocer que su blog es de excelencia en lo tocante a liturgia. Una cuestión importante y de mucho interés es el como debe el laico acercarse a recibir la Sagrada Comunión, en todo respecto: vestimenta, ánimo, en lo gestual etc. Escuché cosas muy dispares al respecto y creo que Ud. tiene la autoridad más que suficiente para explicarlo. Saludos

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  2. Anónimo9:50 a. m.

    Me gusta leerlo Padre Fortea porque muchas veces me hace reir/sonreir. Y la última es la de las caidas papales que acabo de leer. Le pido una oración por mi familia, hermanos que ya no tenemos padres aquí en le tierra. Para que la mano de Dios nos guie en todo lo pendiente, que El tome el control. Si se acuerda. Gracias!
    Sofía

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