viernes, agosto 26, 2016

Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres, a vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad

 
¿Cuándo llegará el día en que la Humanidad entera esté libre y democráticamente unida bajo un gobierno mundial en el que reine la razón y los mejores sean elegidos para promover el bien común? Desde luego, eso no lo conoceré en mi vida. Eso ya lo veo claro. Quizá sea la única cosa clara que veo acerca del futuro.

Lo único claro a estas alturas de mi vida es que somos gobernados de un modo ineficiente por personas inadecuadas, y ni siquiera existe un movimiento intelectual para cambiar esta situación. Sólo movimientos revolucionarios que nos harían retrotraernos varias generaciones. La revolución sólo traerá variaciones de regímenes bolivarianos.

Con lo maravilloso que sería una Humanidad que no conociera otras divisiones que las meramente administrativas y todos los hombres nos consideráramos miembros de una gran familia. Un planeta en el que todos los problemas fueran abordados desde la más estricta racionalidad.

Un planeta en el que se promoviera la igualdad económica sin necesidad de quitar nada a nadie. Una sociedad en la que todos fueramos cada vez más iguales.

Un planeta en el que las confrontaciones nacionales fuesen consideradas locuras de tiempos más primitivos. Un tiempo futuro en el que las inmensas fortunas en manos de unos pocos millonarios fuesen vistas como algo de un supremo mal gusto, como un egoismo de urracas acaparadoras. Una sociedad en la que no se quitase nada a nadie, pero las grandes fortunas estuvieran socialmente mal vistas.

Un mundo en el que se buscase el bien de todos entre todos. Una Humanidad en la que, por fin, los problemas se abordasen de un modo global a largo plazo.

Hoy día los pequeños egoísmos lastran todo a todos los niveles. Los gobernantes no se ponen de acuerdo ni en las cosas más esenciales, combatiéndose sin piedad y sin decoro. Cuántas cosas se podrían hacer ahora entre todas las naciones, pero no se hacen. Cuántas cosas se podrían hacer en cada nación, pero el cortoplazismo las bloquea.

La única bandera que me gustaría algún día ver ondear con orgullo es la bandera de la Humanidad.

En fin, al menos nos queda podernos solazar con una música tan extraordinaria como esta banda sonora de Rachel Portman:

5 comentarios:

  1. Anónimo1:55 a. m.

    Padre fortea
    Creo que la "banderita" de la ONU no es la mas indicada para ilutrar su post.

    Soy un firme defensor de la vida encualquiera que sea su estado http://hazteoir.org/vida/alerta/89792-no-dejes-que-aborto-sea-un-derecho-humano es obvio y evidente que la ONU, lo ultimo nombrar a Arabia Saudi defensora de los derechos humanos cuando todos sabemos cuales son los derecho humanos e Arabia Saudi https://es.wikipedia.org/wiki/Derechos_humanos_en_Arabia_Saudita obviamente no puedo estar mas en desacuerdo con Vd. amen de que un gobierno mundial esta presente en Apocalisis cp 13.

    Yo padre espero el reinado de Jesus, NO el de un gobierno mundial.

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  2. Anónimo4:57 a. m.

    Después de haber tenido como telón de fondo de mis últimos días el motete de William Byrd y la mente fija, casi obsesionada, en las figuras de Catalina de Aragon y Thomas More, la pieza musical que recomienda hoy parece insoportablemente trivial.

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  3. Anónimo3:34 p. m.

    Perdone, Padre pero parece usted ser un adepto del Nuevo Orden Mundial y su gobierno masónico. ¿Quién elegiría a esos gobernantes justos, sabios, ponderados...? De nuevo me recuerda usted las sociedades orwellianas...¡Dios nos coja confesados!

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  4. Estoy de acuerdo, Padre. Se ha avanzado mucho en ciencia y tecnología, en bienestar y cultura, pero ninguna de esas cuatro cosas ha servido para armonizar a las naciones (y si solo fuera las naciones...).

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  5. Son muchos los que desean los mismo.

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