domingo, agosto 07, 2016

La vergüenza invencible al confesarse


Hay personas que, al tener que confesar pecados muy vergonzantes, sienten como si hubiera un muro que les impide hacerlo. Preferirían hacer una peregrinación de cien kilómetros antes que tener que confesar cara a cara determinadas acciones que les humillan de un modo terrible y espantoso.

Los pastores deben ser paternales con este tipo de personas que llevan estas cargas sobre sus conciencias. De manera que en cada ciudad, al menos, debe haber un confesionario donde en vez de rejilla haya una plancha con agujeros que haga totalmente imposible ver a la persona que se confiesa. No sólo eso, sino que la persona debe poder arrodillarse en el confesionario sin ser visto al acercarse, y sin ser visto al alejarse. En la ciudad de Alcalá de Henares donde resido este confesionario existe en tres iglesias. Y en una de esas iglesias, ese confesionario cuenta con siete confesores fijos que se turnan cada día de la semana desde las 22:00 a las 23:00. El vidrio de la puerta del sacerdote no es transparente, de forma que no ve quien entra o sale del confesionario.

Con esta medida, la inmensa mayoría de los fieles pueden resolver el problema de la vergüenza. Aun así, hay casos más raros en los que la vergüenza puede convertirse en una obstáculo invencible. Para esos casos, verdaderamente muy raros, lo mejor es llamar por teléfono, de forma anónima, a un sacerdote de la ciudad y comentarle este problema. En muchos casos la conversación telefónica bastará para que el penitente cobre confianza y pueda acercarse a un confesionario del tipo antes citado.

Pero si la vergüenza de decir los pecados continuara siendo algo insuperable, en estos casos, el penitente y el sacerdote pueden quedar un día en el confesionario para entregarle los pecados escritos de un modo claro y breve. En el confesionario de Alcalá que he mencionado, es posible que el penitente corra la portezuela de la pantalla un poco, unos milímetros, para deslizar una hoja.

La confesión escrita, preferiblemente, no debería exceder más allá de una hoja como máximo. Mejor si se da impresa, para poder leerla con más claridad.

El sacerdote dará los consejos, la penitencia y la absolución sin necesidad de cruzar ninguna pregunta al penitente. En este caso hacer preguntas sería contraproducente. Esa confesión es perfectamente posible en casos de verguenza invencible, puesto que a los sordos y a los mudos siempre se les ha permitido hacer la confesión por escrito. Y un caso como el descrito se asemeja en todo al caso de imposibilidad por cuestiones físicas. La imposibilidad psicológica puede ser tan real como la física.

La norma general es que la confesión debe hacerse de forma oral, es decir hablando. Pero, ante una situación de extraordinaria tensión por parte del penitente, se puede hacer lícitamente del modo que he dicho. Habiéndo llamado previamente por teléfono a un sacerdote, éste le dirá en qué confesionario resulta posible deslizar una cuartilla de papel por la rejilla y cuando pueden quedar para ello.


Lo que sí que no es posible es confesarse por teléfono. Uno puede confesarse incluso con intérprete, si no desea esperar a tener un sacerdote de su lengua. Pero por teléfono no es posible.

18 comentarios:

  1. PADRE MIL Y MIL GRACIAS POR ESTOS CONSEJOS POR LA VERDAD ES QUE HAY MUCHA GENTE QUE NO MLO HACE POR ESTE MOTIVO QUE DIOS ME LO SIGA BENDICIENDO

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  2. Vaya, no sabía que existía eso de dar al sacerdote los pecados por escrito. Gracias por la información.

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  3. Gracias, gracias, gracias

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  4. Ojalá sintiéramos esa vergüenza invencible antes de pecar... pero en fin. Gracias por la información!

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    1. Anónimo1:20 p. m.

      Eso mismo pienso yo, la vergüenza para confesarse la da el DEMONIO ya que no quiere perder un adepto.... te apoyo

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  5. No sabía que había posibilidad de confesión escrita. Nunca te acostarássin ssaber una cosa más.

    Y cuando no es ninguna de las causas anteriores, qué puede ser?

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  6. Soy sacerdote. Tengo el gozo de poder decir que valoro grandemente mi propia confesión y que Dios me ha regalado muchísimas veces la gracia de ser instrumento suyo para vencer la vergüenza invencible de muchas personas. Y que la gracia de vencer esa vergüenza pasa por la actitud de caridad y de misericordia del confesor. Cuando el penitente se ve valorado y amado por el sacerdote, suele abrir su corazón, aunque tenga una gran vergüenza de sus pecados.

    Pero he tenido penitentes que de entrada me han dicho que definitivamente no pueden contar sus pecados ni aun a costa de morir en ellos; y que si no les puedo dar la absolucion, sienten que se verán obligados a vivir y morir en ese estado.

    He tenido penitentes jovencitos que por los sufrimientos de la vida se vieron forzados a valerse de las mentiras y de las deshonestidades sexuales como herramientas se supervivencia. Y cuando logre su confianza como para proponerles la confesión, alguno me dijo más o menos que siente que contar lo que ya hizo, aunque sea a otro sacerdote, es como ahorcarse solo; y que nunca me lo contaría a mí porque sabe que yo lo quiero de verdad y, si me lo cuenta, seguramente ya no lo voy a querer más. Y no puede arriesgarse a perder mi amistad.

    Casos similares se han repetido muchas veces a lo largo de mis 25 añiscde sacerdote y cada uno me ha aportado su propia dosis de desconcierto y de angustia por mi incapacidad de ayudar a esas personas.

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  7. Padre, sin embargo, a pesar de la verguenza, cuanto bien hace un director espiritual, un sacerdote que nos conozca... Háblenos sobre eso. Infinitas gracias por las salidas que nos brinda.

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  8. Padre, no obstante estas salidas que nos da; qué importante también es tener un director espiritual, un confesor que nos conozca. Háblenos de eso. Muchas gracias por todo!!!

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  9. Anónimo2:06 a. m.

    Padre Fortea: La verguenza, dichosa verguenza, no puede provenir del Creador, si no del mal, esa verguenza que no hace pensar que podemos esconder aquello que queremos eliminar de nuestra conciencia y que solo Dios puede hacer, no puede ser mas ironico que esconder nuestra verguenza a aquellos semejantes que tienen la potestad de absolvernos de ella, los sacerdotes.

    Olvidamos aquello de que "No se mueve la hoja en el arbol sin la voluntad de Dios" y que aunque esta frase no es biblica, si no del Quijote, si que es biblica aquella que dice "Pues aun vuestros cabellos están todos contados." Mateo 10:30, no voy a desmenuzar esta frase y se la dejo a Vd. para que en un proximo post haga un analisis de ella, porque creo que merece la pena analizar esta frase que encierra todo el amor y la misericordia de nuestro Creador.

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  10. Anónimo9:21 p. m.

    Mucho bien, Me ayudo mucho

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  11. Padre,gracias,gracias y gracias y más gracias.Sí,Háblenos

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  12. Gracias Padre Fortea, voy a comentar esto que nos informa a algunos familiares que prefieren morir sin confesarse todo por vergüenza o por miedo o incluso por flojera. Dios le bendiga!

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  13. La vergüenza no debe ser un pretexto, a veces hay personas que tienen tal rencor que no les ayuda y reniegan hasta de que el Sacerdote no habla claro,pena porque cuantos dejarían de pensar negativamente y se reconciliasen para tener mejor calidad de vida. Gracias a Dios que en Perú los concesionarios son como indica Padre. Ruego porque alguna vez venga a Perú y poder hacer un Taller con usted Padre, bendiciones.😇

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  14. Anónimo2:50 p. m.

    Hola Padre, muchas gracias por sus palabras. Le quería hacer una consulta que no me deja en paz, y es que mi imposibilidad para la confesion corre por otro lado, si bien un toque de verguenza corre por mis pensamientos, el tema central es otro. Con mi novia, con quien todavía no contraje matrimonio pero que esta en nuestros planes, mantenemos relaciones, el tema es que por mas que me confiese yo se que voy a volver a cometer este pecado entonces siento que no es un "arrepentimiento de todo corazon". Por otro lado, siento que puedo ser buen cristiano a pesar de esto pero no puedo comulgar por este motivo. Hace mas de dos años que estoy con ella, nos hemos planteado el tema, ambos tratamos de ser cristianos 24/7 no unicamente en misa 1 hora en la semana pero no podemos comulgar. La verdad nose como proseguir con esto. Desde ya algun comentario sabio me dará alivio y quien sabe por ahi encuentre la solucion o me haga ver el problema desde otra perspectiva. Gracias!

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  15. Anónimo1:28 p. m.

    Que lástima que se tenga vergüenza en el momento en que se va limpiar el alma del pecado, y obtener la Gracia Santificante que recibimos en el Bautismo y que alejamos en el momento en que actuamos de forma indebida.... Me pregunto ¿Cuándo realizamos un acto indebido y lo comentamos a nuestros amigos, conocidos, etc. nos da vergüenza?

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  16. Anónimo6:57 p. m.

    Padre, a mi me da verguenza, lo admito. y nisiquiera se como confesarme

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  17. Anónimo10:59 p. m.

    Si hay verguenza invencible para confesar pecados enormes , sobre todo en materia del sexto y noveno mandamientos, invocad con fe a la Santisima Virgen, al Patriarca San Jose, a los Santos Confesores como San Jose Cafasso o el Siervo de Dios Padre Felice Maria Cappello S.J, Confesor de Roma en San Ignacio (en 30giorni teneis su maravillosa biografia). Y luego cerrad los ojos y no veais sino a Jesucristo en el lugar del sacerdote. Sobre todo encomendaos a la Inmaculada, a la Santisima Virgen. La Señora hara el milagro. Es tan importante la salvacion del alma! Vale la pena romperse el corazon. Pero esto no es obra humana. Amad, amad mucho a la Santisima Virgen Maria y pedidle que os saque de esta dolorosa situacion.

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