lunes, agosto 15, 2016

Que los arciprestes se conviertan en bendición de sus sacerdotes


Continuación del post anterior. En los presbiterios hay sacerdotes dedicados al gobierno de la diócesis (aunque sean también párrocos), otros dedicados la curia y otros dedicados a la teología. Eso sin contar con que unos se dedican a los enfermos, otros a los pobres, etc. Pero ¿quién se dedica a los sacerdotes?

Existe una tendencia a considerar que los tres o cuatro vicarios episcopales que suele haber en cada diócesis deberían encargarse de esta función descrita ayer. Pero una cosa es el gobierno, la organización, la autoridad de la jurisdicción, y otra muy distinta el acompañamiento paternal, el acompañamiento de la autoridad espiritual.

No sólo son dos cosas distintas, sino que en la mayor parte de los casos la autoridad de la jurisdicción estorba el otro tipo de acompañamiento, el de la autoridad espiritual. No es fácil abrirse al que manda. Eso es así en todos los ámbitos, no sólo en el ámbito eclesiástico.

Sólo podrá acompañar adecuadamente el que visita de forma regular y frecuente al sacerdote interesado. Este acompañamiento no es de dirección espiritual (salvo que así lo quiera el interesado), sino de acompañamiento ministerial.

La labor del arcipreste, por lo tanto, es sumamente delicada: decir las cosas sin ofender, decir las cosas sin exigir, acompañar sin obligar, muchas veces acompañar al que no quiere ser acompañado, visitar al que no quiere ser visitado, hablar con el que no tiene ningún interés en recibirte. Si ya es difícil la labor de un cura con un feligrés alejado de la práctica sacramental, ya no digo nada lo difícil que es la labor de un cura con otro cura.


Por favor, de nuevo les pido a los obispos que lean estas líneas: No dejéis solos a ningún sacerdote, ni a uno solo. Enviadles este tipo de ángeles.

3 comentarios:

  1. ...y desde el seminario habría que empezar a concienciar a los futuros sacerdotes de aceptar este acompañamiento del que habla...no se si será casualidad, pero los mejores sacerdotes, los más entregados, los más rectos en intención y con homilías y pastoral sorprendente, los he encontrado en aquellos pertenecientes a movimientos dentro de la Iglesia donde se ocupan de sus curas, acompañándolos y dirigiendolos espiritualmente. Kikos, Legionarios, Opus

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  2. Anónimo7:52 p. m.

    Cómo dijo Mons. Juan Mendoza Hernández (Maestría en Sociología de la Religión. Doctor en Ciencias Sociales por la UIA. Profesor en el Seminario de Tlalnepantla. Párroco.), solamente Dios Espíritu Santo podrá resolver este problema.

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  3. Anónimo7:57 p. m.

    Ésta también ha sido mi preocupación al ver tantas cosas. Claro que es necesaria la atención para los Sacerdotes, de alguien con calidad moral intacta, y que les brinde toda la confianza para dilucidar cada uno su propia realidad. Pero en casos escabrosos, sobre todo ocultos, necesitamos a otro Profeta Natán.

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