sábado, octubre 29, 2016

Explicación a un detalle de mi último libro


Hoy os ofrezco dos novedades. La primera es que he puesto a disposición de todos en Biblioteca Forteniana un libro titulado Ex Scriptorio. Es una recopilación de algunos de mis artículos. 

Me ha parecido bien a estas alturas reunir una selección de los mejores en una sola obra. Por un lado para facilitar el que pudieran ser encontrados por los lectores interesados. Y por otra parte, para que puedan ser citados por aquellos que desearan incluirlos en alguna obra académica.


La segunda novedad, también disponible en el mismo link, es que he rehecho la parte de María en la misa en mi libro Las aguas vivas que borbotean. Esa parte está pensada para que el sacerdote y los fieles se acuerden de María a lo largo de la misa en diecisiete momentos.


Siempre pienso que este libro sobre la misa es uno de los más útiles que he escrito. Aunque sea el autor, lo veo como un libro santo. Porque, en el fondo, es un libro de apuntes míos. Un libro que es el resultado de muchas inspiraciones. Nunca lo hubiera podido escribir yo solo con mi razón. 

Me dice un lector mío, algo enfadado, que en el infierno de mi último libro, Las corrientes que riegan los cielos, sólo he puesto un hábito religioso: el dominicano. Querido lector, (probablemente eres dominico), eso tiene una muy fácil explicación: se trata de un jesuita que siempre envidió la belleza de vuestro hábito. Esto lo sé muy bien, porque soy el autor del libro. Se trata, digámoslo así, de una explicación oficial.

5 comentarios:

  1. Ni Santo Tomás hubiera tenido una salida tan inspirada. Aún así, la Virgen María todavía te dará algún pequeño tirón de orejas. Ella nos quiere mucho y no dejaría que el escapulario que ella nos regaló estuviera en un sitio como ése. Si alguno acabamos por esos lares (yo no me excluyo) iremos sin el escapulario.

    ResponderEliminar
  2. Yo creí que el hábito dominicano lo llevaba un jesuíta que toda la vida deseó ver un hábito de esa Orden en el infierno. Y Dios misericordioso escuchó sus deseos. Nosotros hasta en el infierno nos amaremos fraternalmente.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo6:20 a. m.

    Jaj creo de verdad que su libro es santo Padre, pero toda premisa de autovalidación hace pensar al lector cómo no se dio cuenta de la falacia? Creo que debería trabajar algo más en ello. Pido su bendición. Saludos

    ResponderEliminar
  4. Que Dios le siga Bendiciendo Padre Fortea.

    ResponderEliminar
  5. Anónimo11:48 p. m.

    Nunca lo hubiera podido escribir solo con mi razón.

    Nunca lo hubiera podido escribir yo solo con mi razón.

    Quizás sobra el yo.
    Quizás sea necesario para subrayar que Dios le ha inspirado.

    ¿ quien sabe?
    ¡ que difícil es juzgar, por no decir imposible¡

    ResponderEliminar