sábado, octubre 29, 2016

Página de un misal del siglo XIV


Hoy quiero hacer una sugerencia a mis hermanos sacerdotes. Durante la mayor parte de mi sacerdocio he usado los cuatro cánones de la misa. Normalmente los uso por orden, uno cada día. Al cabo de tantos años, puedo decir que he celebrado el mismo número de misas con cada uno de ellos.

Pero debo reconocer que no usaba los cuatro cánones en la parte posterior del misal bajo la denominación genérica de canon V, así como los dos cánones de la reconciliación. No los usaba por ninguna razón concreta, sino simplemente porque me había olvidado de ellos. Sé que puede parecer una razón bastante tonta, pero ésa era la verdad.

Desde hace tres años, los he incorporado a mis misas diarias. De manera que celebro con los diez cánones, uno cada día, salvo que haya un prefacio propio para ese día. Esto ha supuesto un enriquecimiento de mi celebración. Francamente, prefiero celebrar con diez cánones y no sólo con cuatro. Y más cuando estos últimos seis incorporados son tan bellos.


Estas líneas son sólo una sugerencia a mis compañeros sacerdotes a que usen esta riqueza litúrgica y también las misas votivas, así como las que hay por distintas necesidades. En mi caso, esta diversidad ha mejorado la devoción con la que celebro la misa.

1 comentario:

  1. Desde niño fui miembro del coro parroquial y por años canté la Misa diaria en mi parroquia. El sacerdote de ese tiempo (un sacerdote del tiempo preconciliar, a quien considero mi padre espiritual, muy duro, pero litúrgicamente excepcional) hacía lo mismo, sólo que cambiaba la Plegaria Eucarística semanalmente, lo que me permitió aprender de memoria las cuatro primeras oraciones. Poco después de introducir las otras plegarias lo cambiaron de parroquia. Suscribo lo que dice, padre: es una riqueza descomunal tener la posibilidad de variar las Oraciones Eucaristicas, riqueza para el celebrante, riqueza para el fiel.

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