domingo, noviembre 06, 2016

EL TORMENTO Y EL ÉXTASIS: ¿Deben los bebes que lloran y los niños que hacen ruido estar en misa o, mejor dicho, durante el sermón?


La respuesta a esta pregunta la he meditado mucho, muchísimo. Entre otras cosas porque éste es un asunto muy polémico en el que muchos padres pueden sentirse ofendidos. Pero aquí está mi sincera respuesta a esta pregunta. Respuesta que, sin duda, no será del gusto de muchos. Mucho me temo, incluso, que disguste a la mayoría de los lectores.

En este artículo llamaré frementes a los bebés que sollozan o berrean, y a los niños de hasta dos años, más o menos, que hacen bastante ruido. En latín, el verbo fremere significa refunfuñar, hablar metiendo gran ruido, protestar airadamente.

¿Ese tipo de niños asistían a las predicaciones de Jesús? La respuesta categórica es no. En una época sin micrófonos, era costumbre general que cuando hablaba alguien en la plaza de un pueblo, las mujeres con bebés que lloraban abandonaban ese espacio público. Un solo bebé sollozando hubiera bastado para que nadie en una plaza hubiera escuchado nada. Por potente voz que tuviera el orador que se dirigía a un centenar de personas, la necesidad de silencio era absoluta. Ningún orador puede competir con el lloro desconsolado de un infante.

Hay que tener en cuenta que en el siglo I el índice de natalidad era muy alto. En cualquier grupo de cien lugareños adultos transitando una plaza, no es que hubiera estado presentes uno o dos bebés, sino que hubiera habido, por lo menos, una decena.

En un grupo de cien hombres, la mitad eran mujeres. De esas 50, como mínimo unas 25 estarían en edad fértil. Lo más probable es que unas diez contaran a su cargo un hijo menor de dos años.

Con este índice de mujeres con niños, sin ninguna duda, cuando un orador hablaba a doscientas o trescientas personas, la costumbre era que las mujes con niños muy pequeños que lloraban se marchasen del espacio público en silencio sin que nadie se lo tuviese que indicar, ésa era la costumbre. La frase dejad que los niños se acerquen a mí, no se refería a la permisión de que las madres con niños llorando se quedaran en el lugar o incluso que se acercaran a Jesús cuando enseñaba como maestro.

Cuando escribí mi obra La catedral de San Agustín, si algo quedó claro en ese estudio, era la mala acústica de la típica basílica romana y los esfuerzos de los clérigos para ser escuchados desde el comienzo del presbiterio. El ambón en mitad de la nave (al estilo del de San Clemente en Roma) surge para tratar de solucionar este problema, los problemas para ser escuchado aun con un silencio perfecto.

No hace falta insistir en que un solo niño hubiera hecho imposible a cualquiera de esos santos ser entendido. En las misas de San Agustín o de San Juan Crisóstomo o de San Atanasio, si las madres con niños menores de dos años hubieran estado presentes en el templo, habría habido no menos de treinta infantes de esa edad cada domingo en la misa de cada uno de esos obispos. Ningún sermón hubiera sido escuchado por los asistentes. Para la gente de esa época, esos sermones eran importantísimos. Había un gran interés por ellos.

En el año 2016, en Europa, nos preguntamos si los frementes deben estar presentes durante el sermón. Nos preguntamos eso porque asisten dos o tres familias con esa categoría de niños. En la antiguedad romana, esta cuestión quedaba zanjada por una mera cuestión de sentido común ante un número elevado de bebés. Insisto, ocurría lo mismo en los tiempos de los rabíes judíos y también de Jesús: el silencio era perfecto, porque los asistentes querían escuchar. La gente estaba allí para escuchar. Con cajas destempladas y malos modos hubieran alejado cualquier obstáculo a la tarea de escuchar.

Zanjada la cuestión histórica, nos queda preguntarnos si actualmente con micrófonos existe la misma situación. No nos engañemos, un solo niño fremente distrae notablemente a toda la comunidad congregada. No digamos nada si la natalidad fuera, por ejemplo, el doble. Que un niño llorando es muy incómodo durante el sermón es un hecho objetivo.

No es que la gente de los bancos de alrededor no aguanta nada, como se quejan algunos padres. En un cine, en un teatro, en un concierto jamás se permitiría, lo que se pretende imponer en la iglesia: que los demás aguanten las molestias por más que éstas sean exasperantes. Los padres no suelen entender que la gente en ese momento quiere escuchar.

A los padres, en mis misas, les he pedido que durante el sermón uno de los padres salga con el niño fremente. Y que el otro cónyuge le avise cuando comience el Credo.

Fuera del sermón, los niños apenas distraen porque las oraciones son fijas y el pueblo fiel las conoce de memoria. Un niño llorando apenas distrae durante el resto de la misa. El momento problemático es durante el sermón. Allí sí que la atención disminuye radicalmente con ruidos.

Esto es lo que yo hago en mi iglesia. Lo que muchos padres hacen en otros templos es tratar de calmar a sus niños. Sólo cuando fracasan y resulta evidente que la molestia es notable, los padres se dan cuenta de la situación resulta bastante inaguantable y salen afuera: a esas alturas el sermón ya está a la mitad como mínimo.

Sin enfadarse, con suma amabilidad, buscando el bien común, el que preside esa comunidad debe explicar estas razones a los allí congregados para la escucha de la Palabra. Hay que hacerlo antes del comienzo de la misa, con calma, con respeto.

Una razón que hace que los padres vayan con niños a la misa es que crezcan acostumbrándose a santificar el día del Señor. Eso me parece perfecto. Pero eso no puede incluir el sermón. A no ser que queramos destruir el sermón. Los frementes deben salir al comienzo del Evangelio hasta el Credo.

Algunos sacerdotes, muy amables, piden a los padres que se queden, que no salgan. La intención es buena, no lo dudo. Pero sacrificar el sermón, cuando la solución es tan fácil. No estoy diciendo que los niños no puedan ir a misa. Sólo que sean sacados los frementes durante un momento muy concreto, un momento en el que la escucha construye a la comunidad. Lo contrario es decir: estemos todos, aunque eso suponga anular el eco de la Palabra.

No estoy diciendo que los niños no deben venir al templo del Señor a alabarlo desde el principio de su vida. Nada más lejos de mi intención, deseo que vengan. Pero el que salgan en ese momento supone, incluso, una enseñanza pedagógica: se les inculca la importancia que tiene para los cristianos escuchar al pastor.

Hoy, al acabar la misa, le he dicho todo esto a una madre a la que quiero mucho. Se lo he dicho sentado en el banco, con sus dos hijos abrazándome, con sus cabecitas recostadas una en mi hombro y otra en mi pecho. Les quiero mucho a estos niños. Pero, como padre que soy, debo mirar el bien común de todos mis hijos espirituales. La madre y sus amigas lo han entendido perfectamente. 

La cuestión no es, por tanto, si los niños conviene que vengan o no a misa. Conviene que vengan. La verdadera cuestión es si los niños frementes conviene que estén durante el sermón. La respuesta es no.

31 comentarios:

  1. Yo tengo un niño de tres meses y no se me ocurre tal cosa! Hay que acercarlos a la iglesia, pero con sentido común; que sientan que es un lugar cercano no implica que tengan que aguantar aburridos y callados, es preferible que jueguen en la puerta. Por cierto, lo bautizo el sábado que viene y no sé cómo lo vamos a hacer para que no la arme en misa... Un saludo.

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    1. Quedo muy claro en que momento puede salir uno de los Padres con el ninio (a la hora del Sermon). Aqui en EUA hay un cuarto separado en las filas de atras con un vidrio y se le llama el "crying room" el salon de los ninos que lloran. Ojala pensaran en eso en las Iglesias de los demas paises. Es muy saludable, los ninos atienden desde pequenos pero estan conviviendo con otros ninios y las Mamas estan mas tranquilas sabiendo que hay otros ninios haciendo los ruidos comunes de su edad. El que salga un momento el Papa o la Mama a la hora del Sermon no se me hace nada terrible, especialmente si no existe este cuarto especial en la Iglesia. Bendicion

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    2. Sara Santos, al parecer no comprendiste nada de lo que dijo el padre, o si lo comprendiste de todos modos seguirás haciendo lo que TÚ quieres sin respetar a los demás. Efectivamente hay que acercar a los niños a la iglesia pero como tú dices, CON SENTIDO COMÚN, a eso es a lo que se refiere también el padre; deberías utilizar el sentido común para comprender que no afectas en nada al niño si lo sacas durante el sermón, en cambio si El Niño está haciendo ruido (aunque sea en la puerta, lo he vivido), los asistentes no escuchan el sermón. Según te entiendo lo importante es tu niño y que el resto se aguante, ¿correcto?

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    3. Nooooo, me has entendido al revés, se saca fuera al niño y no pasa nada. Me refería que hay que acercar a los niños a la iglesia, pero sin que sea un tormento para ellos y para las personas que intentan escuchar misa. Se sacan fuera o se dejan un rato con los abuelos.
      Mi problema es el sábado cuando lo bautice, lo saco si se pone llorón? O me aguanto dentro?

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  2. Saludos Padre Fortea
    Hoy ha sido muy pedagógica su tema y contexto; espero que los ojos; el entendimiento, la razón y el corazón de los lectores, comprendan y entiendan lo importante que es el sermón.

    Bendiciones

    Luis Eduardo

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  3. Y donde queda: dejad que los niños vengan a mi y no se lo impidáis!

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    1. Queda en una parte del escrito del Padre Fortea, líneas arriba, y que, al parecer, tú no lo has leído.

      PD: "Comprensión lectora", por favor.

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  4. Sinceramente y con la certeza de no faltar a la caridad, debo decir que estoy de acuerdo al 100% con el padre; un niño frenético desconcentra a todos, incluso a la madre o al padre que lo sostiene, de manera que este tampoco escucha el sermón. La práctica de llevar al niño desde temprana edad a misa es para los que ya tienen capacidad de comprender que no están en un sitio de juegos.

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  5. He notado aqui su apuro a la hora de abordar este tema pero mejor, logica y amablemente explicado imposible...
    Quien no quiera comprenderlo es porque su capacidad de comprensión es sumamente inferior a la de esos crios...

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  6. Anónimo3:01 a. m.

    Muy acertado el post. No es tan difícil de cumplir, además. Tal vez sería conveniente también que en futuro post opinara sobre el hecho de que algunos acuden a misa con su perro. Y no un perro lazarillo, sino la mascota. Lo he visto en dos ocasiones y en otra una amiga me contó que no iba a misa porque el cura la llamó la atención. Obviamente. A mí no me parece adecuado, aunque nadie se queja. Sería bueno saber su opinión y si hay normas al respecto. Saludos, padre.

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  7. Zaira Alonso3:20 a. m.

    Creo que hay que utilizar el sentido común. Esta claro que como madre tengo el primer deber de acompañar a mi hijo en el crecimiento de la fe, y la Amoris Laetitia lo deja claro, hay que rezar en familia y la Misa es una forma más y yo me los llevo. Si estan excesivamente frementes, como dice, pues el sentido comun me dice que no los lleve. Ahora bien, el parroco de mi pueblo dejaba claro que la Misa de 12 de los Domingos era para familias y quien quisiese escucharla en silencio que fuese a la de 9 o 10. Y sobre el post del Bautizo, que hacemos para que el niño no berree no lo bautizamos o que?, el Espiritu Santo sabe que hay Misas con niños frementes, pues en esas Misas sé que su gracia se multiplica y realmente los niños, a los que somos habituales de las Misas, NO NOS MOLESTAN. Ademas suele que los que mas se quejan son siempre los que no son asiduos al Sacramento. Sentido común, pero tienen que verme en Misa, es mi mision evangelizadora, tenemos que rezar en común y no nos sigan poniendo mas dificil a las familias el poder asistir a los Sacramentos.

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  8. Bueno entonces una madre que tiene a su bebé y no tiene quien lo cuide está exenta de no escuchar el sermón o la misa completa? Así muchos se salvarán escuchando misa si ella no asiste con su hijo.

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    1. El Padre ya explicó que el asunto crucial es el momento del sermón (durante el resto de la misa no hay problema). Así que, si la madre de tu ejemplo es INTELIGENTE, saldrá de la iglesia en el momento del sermón. Y si desea oír de todas maneras el sermón del Padre, pues que le pida al sacerdote autorización para grabar sus palabras antes de iniciar la misa (y por favor, no me vayas a salir con la tontería de que no puede agenciarse una mísera grabadora de MP3)

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  9. Hola Padre,
    Tenemos dos hijos de 7 y 5 años y ya por lo general se portan bien en la misa y están lejos de gritos y distracciones mayores durante la misa pero nunca había escuchado la sugerencia de sacarlos durante el sermón, la verdad es que hace mucho sentido y no veo porque alguien se deba ofender si se explica desde un inicio de la misa.
    Saludos desde Guatemala

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  10. Padre, me permito agregar una sugerencia a su explicación que me parece muy meditada y honesta. No veo mal que uno de los padres salga fuera de la Parroquia durante el sermón, pero me parece que esa persona tampoco tiene por que perder sus palabras (ciertamente quien queda adentro luego puede transmitirle lo que se dijo, pero no es lo mismo) entonces ¿no sería posible agregar un parlante fuera de la parroquia (nada importante ni muy costoso, pero si lo suficiente como para que quien deba quedarse fuera pueda escuchar también sin inconvenientes? Un saludo y mis oraciones como siempre por usted

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  11. Sí el problema es el sermón, éste se puede grabar como lo hago en mi parroquia, donde algunos padres o personas mayores me han dicho lo bueno de volver a escuchar una buena homilía como oración por la tarde. Cómo no proponer esto donde hay padres que se ausentan por sus frementes en esos 10 minutos (Evangelio + homilía). El sermón en línea se queda 3 semanas y no cuesta nada una cuenta en SoundCloud. Ojalá ayude esta idea. Saludos.

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  12. Lucía Lucena Martín8:40 a. m.

    Buenos dias padre. Que Dios le bendiga! Como madre ya no puedo tener en cuenta sus indicaciones al respecto pero sí como catequista. Esta misma mañana he oído uno de sus antiguos sermones en ivoxx y un fermente no ha parado, distrayendome hasta a mi!!!!
    Gracias!!!

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  13. Completamente de acuerdo.
    Los niños deben ir a misa con sus padres desde el nacimiento, pero en el momento en que no dejan seguir la Misa, deben salir.
    Los padres sabemos cuándo van a molestar los niños; los conocemos perfectamente. Más de una vez me he vuelto a casa desde el portal, al ver que nos iban a dar la Misa (a nosotros y a todos los asistentes).
    Personalmente, no doy lugar a empezar a molestar. Cuando mis hijas se inquietan, se aburren, no paran quietas... es momento de salir. La Misa va primero; nosotros (y ellas), después.
    Es la única manera de que vayan interiorizando la extraordinaria importancia que tiene el domingo para nosotros.
    De la misma manera, en los momentos de la homilía y de la consagración (y la comunión), les señalamos la importancia del momento,para que estén especialmente calladas y quietecitas. De momento, nos va bien, y cada vez tenemos que salirnos menos, y eso que tienen 4 y 2 añitos, pero eso no nos libra de haber pasado vergüenza más de una vez.

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  14. Muy bueno padre! Tengo una beba de 3 meses y cuando empieza a hacer ruido salgo y nos turnamos con mi esposo. A mi tampoco me gusta cuando no se puedr disfrutar bien la misa! Como tengo hijos ya adolescentes se que después con un poco de disciplina pueden estar la misa completa sin mayor problema. Nadie tiene por qué ofenderse. Que Dios lo bendiga.

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  15. Padre Fortea usted le encanta la arquitectura porque no piensa en un cuartico en los templos
    (como en USA) donde los papas podemos estar con los niños sin molestar y al mismo tiempo escuchar el sermon ver y compartir la misa en familia
    He visto que en España la gente se molesta mucho cuando los niños hacen ruido

    Saludos desde Colombia

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  16. Creo que es cuestión de balance y sentido común. Esto varía también de acuerdo a cada iglesia; dependiendo de la feligresía, el sacerdote, la cultura. Porque hay ambientes en que las personas están acostumbradas a cierto nivel de ruido en el ambiente y esto no las distrae. Hay también grupos que añoran tanto las celebraciones que el ruido o molestias le son indiferentes. En cambio hay otros grupos que necesitan ciertas condiciones para poder concentrarse y en ese caso pues se deben tomar medidas.
    He visto que el Espíritu Santo ilumina a los sacerdotes en muchas ocasiones con soluciones creativas. Como puede ser asignar una de las misas para los niños. O separar espacios especiales con aislamiento acústico (vidrio) para que las mamás puedan sentarse con los niños y no perderse la homilía (escuchándola a través de una bocina denteo del espacio).
    Las soluciones pueden ser muchas.
    Definitivamente sí estoy de acuerdo en que los niños sean expuestos en la medida de lo posible a las celebraciones. De esta manera aprenden muy pronto a comportarse en ellas y entablan su relación con Dios.
    Donde haya una familia que quiera acercarse a Dios con corazón humilde, el Señor les irá mostrando cómo hacerlo.

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  17. Anónimo2:54 p. m.

    Yo tengo tres niños y viajo mucho con ellos y veo que las reacciones en misa no son iguales en los diferentes países.
    En Estados Unidos he podido estar en un pequeño cuarto hecho para niños donde los jóvenes de la parroquia entretienen a los niños con libros y juegos bíblicos. Cambiador para bebes incluidos. Paz absoluta y concordia.
    Téngalo en cuenta padre Fortea para el diseño de las megaestruturas catedralicias.

    En Colombia las Iglesias están llenas de niños y la gente no hace mucho caso a los niños llorando pues también entran perros callejeros a la Iglesia.

    En España si que he notado que los asistentes a misa no les gusta los ruidos.
    De hecho he aplicado la técnica Forteniana de salirme en el sermón , pero es imposible evitar las miradas fuertes en una Iglesia vacía donde mi Familia y yo eramos mayoria 5 vs 2 .
    Me tocó responder con miradas iracundas y de la misma intensidad a mis compañeros de misa pues si me salia, nos quedabamos sin misa dominical.

    Creo que todos debemos ayudarnos unos a otros y tolerarnos, pues de lo contrario las iglesias están vacías y lo único que hay son viejitos bravos.
    Saludos y no escribo mas pues mis hijos no me dejan en paz.

    Francisco

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  18. Cuando mis hijos eran pequeños acostumbrábamos a sentarnos hasta atras por si había que salir , o mi esposo se quedaba en atrio junto a la puerta si estaban inquietos y como fueron creciendo fuimos avanzando de banca hoy me siento casi hasta adelante a menos que vaya con nietos y estoy de acuerdo solo a los padres se nos hacen simpáticos nuestros hijos y me purga que la madre este muy devota hasta adelante si prestar atención a sus hijos que distraen a sus semejantes lo cual demuestra poca caridad cristiana

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  19. Padre Fortea le doy toda la razón.Los padres son los educadores de sus hijos y en las Iglesias como lugar Sagrado no deberia haber ruido.Yo he visto a gente dentro de las Iglesas teniendo conversaciones por telefono de la comida que habia echo para hoy.Se estan perdiendo las formas.Este mundo ya no respeta a Dios.Nuestro fin esta cerca y ya lo baticina la Biblia.

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  20. Es verdad lo que comenta querido Padre.
    También es verdad que en una familia con varios hijos seguidos los padres no pueden asistir a ningún sermón. Por un lado la Santa Madre Iglesia enseña que los esposos cristianos deben tener tantos hijos como Dios les mande y luego como los frementes niños molestan son corridos del templo para el bien común y los Padres ya no podrán vivir una misa en familia. Pues uno deberá salir con los niños.

    Es complicado no. En algunas iglesias cristianas no católicas le han buscado una buena solución porque les interesa atraer a toda la familia. A veces en nuestra iglesia pareciera que poco nos importa.
    Gracias a Dios mi hijo nunca grito en las misas. Lo que si no paraba de caminar y el Padre muy santo por cierto pero de poca paciencia nose pedía que no se moviera. Pense en atarlo para no sería muy bonito. Ahora el niño ya tiene 21 años y por suerte ya se queda quieto, pero ya no quiere acompañarnos a misa porque según el los sermones son muy aburridos.

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  21. Estimado Padre Fortea, su posicion es respetable pero creo q no hay caridad ni amor de Cristo en ella, me recuerda a cuando Jesus dijo q la ley de Moises permitia repudiar a la mujer por q somos duros de corazon, y es lo mismo hoy en dia con las familias en misa, un poco de catolicos encopetados y q se creen santos, van a calentar la banca, los niños deben ir desde cualquier edad a misa, las familias deben estar al pie de su Señor, los niños son ruidosos y a veces molestos, pero todos fuimos niños y los adultos generalmente adolecen de una gran falta de caridad no me imagino q nuestro Dios le pida a las familias con niños pequeños q los retiren de misa, si no los reciben a esos pequeños entonces tampoco reciben a sus familias, si no soportamos niños en misa como vamos a amar y dar la vida por nuestros enemigos? Si en la.misma iglesia al pie de Cristo crucificado nos estorban los niños creo q me explico perfectamente por q la iglesia esta como esta.

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  22. Pues yo sí que coincido con sus opiniones. De hecho es un tema que nunca he entendido. Básicamente por dos motivos:
    El primero porque si se tiene conciencia de que una Iglesia es lugar sagrado y que una Misa es un acto sagrado no se puede concebir tratarla con menos respeto que una película de cine, un concierto o un acto institucional.
    En segundo lugar por lo que indica usted. Se asiste a Misa para orar a Dios y escuchar su palabra. El niño pequeño, evidentemente, no hace ninguna de esas cosas (normal en los niños pequeños); los padres tampoco, porque están pendientes de controlar al niño, y los de alrededor porque no pueden oír ni rezar. Así que ¿cuál es el beneficio? Sinceramente no lo veo.

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  23. Gracias por exponer el tema con claridad y caridad.

    Nunca se me hubiera ocurrido lo de salir con mis hijos en el momento de la homilía. Ahora, como padre sí que me permito compartir la anécdota que me ocurrió en misa cuando mis tres hijos eran pequeños: empiezan a molestar dos de ellos y la señora de delante (una anciana) da muestras evidentes de desagrado. Tras mantenernos en nuestros trece de permanecer en la iglesia, al cabo de pocos minutos ¡le suena a ella el móvil! Colofón: el cura nos llamó la atención a nosotros y no a ella. Eso no contribuye a la idea de comunidad y lesiona la caridad.

    Que los niños se comporten como tales puede resultar molesto. Que los adultos no se comporten como adultos es imperdonable.

    Y francamente, se ve más lo segundo que lo primero, aunque sea por la triste realidad de que cada vez se ven menos familias en misa.

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  24. Cada vez que voy a Misa para mi es una tarea titánica. Mi hija tiene mucha energía. Hay veces que se queda quieta toda la celebración. Otras veces quiere ir al coro a "cantar" con la mamá (tiene 2 años). La mayoría del tiempo es necesario salir, por cuestión de lógica y caridad. Hay ocasiones donde tengo que salir a enseñarle los árboles o a orar por ella para que el Señor le provoque sueño y se duerma (muy efectivo). Pero es nuestra responsabilidad como laicos el de propiciar también una celebración adecuada y solemne de la Eucaristía.

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  25. De acuerdo con el Padre Fortea. Vivo en México y cuando mis hijos eran pequeños y daban lata en misa, mi esposa o yo nos salíamos por una sencilla razón: respeto

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  26. Quem não entende que os filhos estão a incomodar, também não vai perceber mais tarde que os filhos devem obedecer na sala de aula e estar calados. Vai dizer sempre que a culpa é dos professores. Mas, entendo perfeitamente
    o desafio que é ser Mãe e Pai. Desde que os filhos nasceram vivemos em função deles. Ir ao teatro ou ópera, não tem sido uma opção com filhos ou sem eles. Fazemos muitos sacrifícios. As Igrejas quase não têm crianças e se fosse Padre aguentava o máximo que puder antes que ser brusco com uma família. É uma luta constante cuidar dos filhos (que não se maogoem, não caiam de uma janela, atropelados por um carro, etc. A comunidade só ganha com as crianças. O meu apoio a todos os pais de crianças pequenas. Não desistam de ir à Missa. Se a Mãe e o Pai forem juntos, um deles pode sair quando a criança chorar. senhores Padres, peço paciência.

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