domingo, noviembre 06, 2016

Niños llorando en el sermón, II parte


Madre mía, pero qué pasiones ha suscitado mi post de ayer sobre los niños y los sermones. Según algunos, me he convertido en un ser más abominable que Hitler, en el Trump del clero español.

Otros comentaristas me han dado la razón en que el sentido común les ha indicado cuando debían salir, aunque el párroco no les dijera nada. (Cualquiera dice nada.)

Voy a contar una anécdota que me sucedió una vez. Tenía que bautizar a varios infantes. Uno de ellos se puso a llorar con una potencia de voz impresionante. No es que los padres, padrinos y familiares no oyeran nada, es que no me oía yo ni a mí mismo. No estoy exagerando: ¡no me oía yo!

¿Dije algo? Por supuesto que no. Feliz y tranquilo proseguí con todos los ritos a sabiendas de que nadie escuchaba nada. El niño no paró de llorar durante toda la ceremonia, de principio a fin. No les dije nada a los padres, porque ellos no podían hacer nada. Bien que intentaban ellos calmar al desconsolado niño, pero sin ningún éxito. Reitero que celebré toda la ceremonia con total tranquilidad, sin prisa. Al acabar el bautismo, en la sacristía, ellos se excusaron y pidieron disculpas. Les dije amablemente que no había de qué, era lógico que los niños berreen con todas sus fuerzas.

En ese caso, por supuesto, no se me pasó por la cabeza sugerir a los padres que salieran del templo.

Pongo otro ejemplo. En una iglesia, venía un ciego con su perro-guía. Durante la misa, el perro se sentaba a su lado y no se movía. Ahora imaginemos que un perro-guía concreto tuviera por costumbre ladrar sin parar durante buena parte de la misa y del sermón.

Por más que yo quisiera a ese ciego, le diría a solas y amablemente que teníamos que buscar una solución a la cuestión del perro. Por ejemplo, dejarlo en una dependencia de la parroquia, mientras alguien guiaba a su dueño al banco. Lo que no me parecería la mejor medida sería decir que hay que aguantar esta solución todos los domingos, durante treinta años.

No, de ninguna manera. Cuando hay un problema hay que ver si se puede buscar una solución. En el caso de los niños, agradezco que haya habido muchos padres que me han manifestado su apoyo.

¿Hay que sacrificar a todos por uno? Ya dije que la alternativa no es si debe acudir toda la familia a misa. Sí, que vaya hasta la suegra. Lo que expliqué es que se puede instaurar la costumbre de que los padres de niños frementes salgan en cuanto comienza la lectura del Evangelio y ser avisados cuando comienza el Credo.

Como me dijo un padre (de los que me apoyaban) es que no sólo hay niños frementes, sino que hay incluso niños muy frementes.

Vamos, no creo que yo sea Osama Bin Laden por sacar este tema frente a lo políticamente correcto.

22 comentarios:

  1. Anónimo3:26 a. m.

    Padre mi hijo es uno de esos. Solución. Le compro helado o el caramelo que más le gusta. No se puede gritar y comer al mismo tiempo. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo3:55 a. m.

      Pero eso no lo maleduca? Que entre más escándalo haga mejor le va?

      Eliminar
    2. Anónimo11:39 p. m.

      Mire, bendito helado y bendito caramelo... Y no soy el papá que ha opinado antes, soy otro Anónimo.

      Eliminar
  2. Es bueno que estos temas se hablen para encontrar soluciones. Es más, me atrevo a asegurar que usted ha propiciado un espacio para que algunos padres expresen su frustración ante la falta de comprensión a sus situaciones.

    ResponderEliminar
  3. Buenos días Padre. Ciertamente el tema es peliagudo. Pero piense que lo sería mucho más si en las iglesias se dejase entrar a las mascotas, entonces usted no se atrevería a escribir sobre el asunto, sopena de preferir el martirio.

    Como dice mi madre "es que a la gente ya no se le puede hablar mal del perro"...

    Que Dios le bendiga

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo10:16 p. m.

      Exacto, ya no se puede decir nada q suene politicamente incorrecto so pena de un cargamonton , lo lamentable sin sustento razonable

      Eliminar
  4. No puedo comprender que alguien se enfade por comentar algo así.
    Vamos a Misa a ESCUCHAR MISA. Necesitan escuchar Misa.
    Si un precioso bebé impide escucharla, es de senrido comun que salga fuera para permitir a los fieles cumplir con esa necesidad.

    El bebé no sufre porque le saquen fuera.
    Debería salir de los peopios padres el sacar al crío para no molestar a nadie.
    Con naturalidad, no es ningún drama.

    ResponderEliminar
  5. Anónimo10:28 a. m.

    Que Dios lo bendiga mil veces Padre Fortea!. No puedo estar más de acuerdo con Vd., en esto somos gemelos idénticos. Así que voy a enviar sus posts a mi parroquia de Lsa Tablas.
    Gracias!
    Sofía

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo6:18 a. m.

      Yo cuando un niño me distrae o me molesta lo que pienso es que no me estoy concentrado lo suficiente en la misa y redobló el esfuerzo de concentrarme

      Eliminar
  6. Padre en algunas parroquias sobre todo modernas o de nueva construcción si que se suelen poner salas insonorizadas para los niños con un gran cristal desde el que se ve la celebración y ellos la pueden escuchar con sus padres o con un didáscalo que pone la parroquia. En uno de los dos templos parroquiales de mi pueblo sucede esto. Y además los lactantes pueden oír misa allí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En mi parroquia (Nuestra Señora de la Asunción, Galapagar) también han habilitado una sala para los peques, a pesar que su construcción es muy antigua, era una sala que se usaba prácticamente de trastero.
      Pero claro, también hay que mirar qué tipo de construcción tiene la Parroquia en cuestión, presupuesto, etc.

      Eliminar
  7. querido padre Fortea
    gracias por enseñarme cada día como ser mejor criatura de Dios y esto incluye ser madre para mis hijos, una madre dócil pero con valores muy marcados.
    y es cierto que como me entero poco del sermón teniendo a mis hijos sin parar es mejor salir respetando al resto y Dios ya sabrá poner en mi camino las enseñanzas de los curas que me he perdido.
    nadie dijo que el camino de la Fe y de seguir a Jesús fuera fácil 🙂
    pero ya recibo más de lo que he pedido y por perder unas sermones hasta que mis hijos crezcan, no me parará querer estar cerca de Dios, cerca de la Virgen María y dejar mi vida en sus manos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo12:14 a. m.

      Que lindo lo que decis!! Dios te bendice mucho!!

      Eliminar
  8. Se me ocurrió algo un poquito más agresivo (aunque la palabra sea algo fuerte). Habrán padres que se escandalicen porque alguien opine que no deben llevar a los niños o que deben salirse en algún momento de la misa; sin embargo, seguro se quejarían si alguien lleva a un niño a una opera, un concierto o el cine donde quisieran escuchar sin ninguna molestia.

    ResponderEliminar
  9. En algunos casos de homilías largas y somnolientas los frementes ayudan a la feligresía a no dormirse. En la providencia divina todo tiene un porque

    ResponderEliminar
  10. Anónimo1:22 a. m.

    algunos hispanos catolicos votamos por Trump

    ResponderEliminar
  11. Anónimo2:12 a. m.

    Tambien hay no niñ@ frementes, y "nadie" les dice nada. Los niños estorban ya hasta en las Iglesias.

    ResponderEliminar
  12. Anónimo3:09 a. m.

    Estoy de acuerdo con Vd. Padre Fortea. Un saludo.

    ResponderEliminar
  13. En los EE UU durante los ’60s and ’70s surgieron en las iglesias, cuartos acusticamanete aislados y con grandes cristales: los llamados "cry rooms". Pero aún así, sigue habiendo polemica. Sugiero la lectura para quien le interese el tema "Why are we throwing a fit about crying rooms?" (Molly Jo Rose)http://www.uscatholic.org/cryrooms

    ResponderEliminar
  14. Anónimo11:37 p. m.

    Tiene usted toda la razón, Padre. Y, de hecho, si no me equivoco, la Iglesia exime de la obligación de asistir a Misa un domingo a las personas que se ven obligadas a quedar al cuidado de niños pequeños o personas mayores. Lo que es innegable es que un niño pequeño montando el follón distrae bastante a los demás feligreses. Entiendo perfectamente que los padres con hijos pequeños no quieran perderse la Misa, pero es lo que han dicho otros lectores y lo que dice el padre Fortea: Hace falta que esos padres tiren de sentido común, para que el seguir la Santa Misa no se convierta en un martirio para todos los demás. Y yo me refiero a la Misa entera; el padre Fortea, que es muy bueno, se refiere sólo al sermón. A mí, que no soy tan buena como él, me cuesta sobrellevar con paciencia que un niño me distraiga durante la Misa, sea cual sea el momento de la misma. Ya me perdonarán la sinceridad, espero...

    ResponderEliminar
  15. Sempre levei os filhos à Missa, desde o nascimento. normalmente ficávamos ao pé da porta para sair no caso de estarem a chorar. Depois regressávamos. É bom ver os frutos: a mais velha quer ir para consagrada e os rapazes de 18 e 17 anos já vão há Missa por sua iniciativa. Sei de pais que deixaram de ir à missa pelas críticas do barulho das crianças. Esperar que os filhos cresçam para ir à Missa é má decisão para todas. Mas também fico aborrecida com os pais que não levam os filhos para fora da Missa quando estão a chorar. O lugar ao pé da porta é excelente, pelo menos em Portugal que não está demasiado frio. Assistir à Missa na sacristia é outra hipótese ou então fazer obras na Igreja e pôr um vidro que separe dos outros

    ResponderEliminar
  16. Uma amiga minha deixou de levar os filhos à Missa quando vai a casa dos sogros na província porque uma velhota bateu ao filho quando o filho estava a fazer barulho e o Sacerdote lhe disse em frente de toda a gente que os pais são dispensados da Missa. Sei de pais que não conseguem educar os filhos, mas também sei o difícil que é os primeiros anos quando os bébés choram dia e noite e as mães não têm uma noite seguida durante anos. Mais vale os fieis aguentarem do que as Missas estarem reduzidas a idosos. Procurei sempre trazer para fora os filhos quando choravam, mas é impossível mantê-los calados. Tive 4 filhos, os 3 mais velhos, um em cada ano. Assim, cheguei a acordar de hora a hora à noite. Assim, é mais fácil ter paciência quando vejo uma criança na Missa. São um sinal de Deus Menino. Peço paciência a todos. Não é fácil ser Mãe e Pai de família numerosa. Os ataques à vida e família são frequentes. Ao menos na igreja que sejam acolhidos. Mais vale todos perderem a homilia do que a Igreja perder uma família. Peço paciência...as crianças crescem e necessitam de acolhimento.

    ResponderEliminar