martes, noviembre 15, 2016

Parto medieval


Un lector me ha hecho algunas preguntas y he decidido contestarle por esta vía.
Primero. Los argumentos que ha dado en sus últimas reflexiones acerca del infierno me parecen muy razonables, e incluso bellos. 
Muchas gracias. Lo que acabas de decir me parece muy profundo. Pero que muy profundo: hacer reflexiones bellas sobre el infierno. El infierno puede ser de muchas maneras. Sin duda, la explicación más bella debe ser la verdadera ante varias posibilidades, puesto que es Dios quien permite su existencia.

Segundo. Acabo de leer en Vatican Insider que 4 cardenales piden formalmente al Papa Francisco a través de la CDF que explique algunas cosas relativas al capitulo 8 de Amoris Leticia.
Me creerán o no me creerán los que me lean, pero, con toda sinceridad, yo estoy con las dos partes. Aquí hay un tema verdaderamente poliédrico que permite una aproximación desde puntos teológicos de partida distintos que pueden producir, con el deseo de mantenerse dentro de la ortodoxia, decisiones pastorales diversas. Este tema lo analicé larga y detalladamente en una obra mía que mantengo inédita. Tu pregunta me motiva en los próximos días a hacer una consulta a una persona, para ver si se podría publicar ese largo artículo. A ver qué me aconseja esa persona.

Tercero. Simplemente pienso ¿Qué es peor? Que se queden sin comulgar o que la persona -ayudada por la Iglesia-, decida en su conciencia (aunque sabemos que puede errar) si se puede acercar  o no?  No se le tiene que quitar nada de sagrado, -de hecho no nos es posible- a la Eucaristía, para permitir que los pecadores, se acerquen a ella. 

Tenemos un mandato de Nuestro Maestro en el Evangelio que expresamente nos manda no entregar ciertos dones sagrados a aquellos que no deben recibirlos. La Eucaristía hay que recibirla con un alma limpia, en gracia de Dios, con preparación y reverencia, con un sentimiento de indignidad. No entra dentro del fin esencial de la Eucaristía otorgar la limpieza del alma. El Misterio eucarístico presupone la limpieza. Jesús mismo limpió los pies antes de la Cena Pascual y dio una explicación de lo que significaba ese símbolo: para recibir ese don, hasta de los pecados veniales deberíamos estar limpios. 

7 comentarios:

  1. Sobre ese último punto, entiendo que al inicio de la misa se hace esa oración del yo confieso precisamente para asegurar arrepentimiento de cualquier pecado venial que haya podido quedar pendiente.
    Otro punto interesante es que precisamente comulgar ayuda a salir de esos pecados.

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    1. Anónimo2:47 p. m.

      Comulgar sí ayuda a salir de esos pecados si hay arrepentimiento y propósito de enmienda.

      Si se carece de los mismos sólo añadimos un pecado más e incluso peor.

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  2. Anónimo7:44 p. m.

    Este post sí está bonito. A veces he conversado con Testigos de Jehová sobre la cuestión del Infierno. Les digo que el Infierno es una realidad. Pero que no es algo querido por Dios. Sino que es simplemente una consecuencia necesaria de la conducta humana. No obstante Dios la mantiene respetando nuestra libertad. Y les pongo un ejemplo: cuando una persona rechaza lo bueno y vive inmersa en toda clase de vicios y hasta crímenes se puede afirmar que ha hecho de su vida un verdadero infierno. Y es verdad. Y esa situación terrible de pecado y crimen sí existe. Y existe aunque no sea querida por Dios. Lo mismo sucede en la otra vida con las almas condenadas pero en un grado inconmensurablemente mayor y además irremediable. Por otra parte Dios está dentro de nosotros. O en cierto modo hasta forma parte de nosotros. Y nada de lo que existe podría mantenerse sin que él no estuviese continuamente presente y dándole el ser. Si no fuera así ni el mismo mal podría existir. Por lo cual si Dios está o incluso forma parte de uno mismo cuando hacemos algo malo deliberadamente es como si de alguna manera lo obligáramos a él a participar de ese mismo mal. Ya que no sólo lo permite sino que sustancialmente lo mantiene. Aunque sólo por respetar nuestra libertad. De ahí la gravedad del pecado. Incluso venial. Una monja mejicana me puso un ejemplo: el pecado venial es como coger barro en la mano y tirárselo a la cara del mismo Jesús. Y el mortal es como coger un cuchillo y clavárselo en el corazón. El acceso a la Sda. Comunión es por naturaleza incompatible con el pecado. Ya sea venial o mortal. Siempre que hay pecado hay también capacidad y libertad suficientes para poderlo evitar. Sin tales capacidad y libertad no hay pecado. Aún habiendo eventualmente faltas graves. Sin arrepentimiento e intención de reparación verdaderos no se puede comulgar. Ese camino de conversión de Kasper sólo puede ser válido antes de la comunión. Pero es malo convertirlo en un pretexto para acceder a la misma indignamente. Lo de la comunión espiritual sólo funciona si tienes la disposición pero no la posibilidad de recibir la sacramental. En otras palabras: cualquiera puede «oír Misa» o «celebrar la Eucaristía». Los asesinos o los ladrones o los adúlteros o los gays o los abortistas... pero no cualquiera indiscriminadamente debe acceder al Cuerpo y Sangre del Señor. Los que promueven lo contrario en realidad están alejando a la gente común del Señor. Aunque en apariencia sea lo opuesto.

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  3. Me preguntaba un amigo: "y ya te contestó el Padre Fortea?.." y yo, le decía, "creo no me va a responder...", pero ya vi que sí. Muchas gracias!

    Espero entonces su obra que menciona, ojala le sea posible publicarla. Y disculpe la insistencia, ojala alguien (o usted) pueda aclar en algún lugar, obra o post, en el futuro sobre que significa exactamente eso de que el Sacerdote es es esposo a imagen de Cristo Esposo, de la porción de la Iglesia que le es confiada. Para poder entender mejor porque un sacerdote puede abandonar su "porción de la Iglesia que le fue confiada" y comulgar con su nueva esposa de carne y hueso, mientras que un fiel no. Por favor nadie se confunda. Repito esto no es un ataque. Nadie lo tome de esa manera. Me encanta como escribe usted Padre y las razones que aduce en temas dificiles. Es una duda real la que tengo. Por eso le pregunto e insisto con molestia. (es decir se que puedo ser molesto al insistir). En mi opinión (probablemente equivocada) alguién en la Iglesia (con rango jerarquico, la CFD tal vez) debería decir que el Sacerdote en realidad no es esposo, en el sentido de que puede abandonar a su grey. Porque entiendo perfectamente que hay una analogía entre la esponsalidad del sacerdote y la esponsalidad de dos personas hombre y mujer. Es decir que en parte la esponsalidad a la que se refieren es igual y en parte no. Pero no creo que esa diferencia radique en poder abandonar a la grey Porque ¿acaso no es acaso algo esencial a la esponsalidad -sea la que sea- el quedarse acompañando por lo que la vida traiga -problemas o enfermedades- y hasta la muerte con esa persona? ¿No es esa una verdadera esencialidad de la esponsalidad? ¿Estar unidos?Saludos y Dios le bendiga siempre querido padre.

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  4. Por cierto padre estoy completamente de acuerdo con la siguiente afirmación que usted hace y me parece bastante razonable:

    "...Tenemos un mandato de Nuestro Maestro en el Evangelio que expresamente nos manda no entregar ciertos dones sagrados a aquellos que no deben recibirlos..."

    De hecho ¿no es por algo más o menos como este razonamiento que usted hace, que sea una de las razones por las que de hecho existe el infierno? es decir ¿por qué habría Dios de patrocinar los dones del Amor, de la paciencia, de la caridad, de la compasión, de la esperanza a quienes -no solo son débiles- sino que los desprecian completa y abiertamente?

    En el mundo, existen la esperanza, el amor, la compasión incluso para quienes los desprecian abiertamente pero en el infierno estas cosas se quitan y con justicia puesto que no los desean quienes ahí habitan.

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  5. También estoy completamente de acuerdo con esto padre:

    "...La Eucaristía hay que recibirla con un alma limpia, en gracia de Dios, con preparación y reverencia, con un sentimiento de indignidad.."

    Bella afirmación! Saludos!!!

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  6. Ojala le permitan publicar su artículo..

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