lunes, diciembre 26, 2016

De grandes cenas están las sepulturas llenas


La cena familiar ha sido previsible. Canapés de primero. Varios canapés eran de ensalada: unas hojas de lechuga con diversos vegetales crudos dentro y poquito de salmón encima. Después redondo de ternera, con su cebolla y manzanas asadas: un clásico, le sale muy bien a mi madre. De postre unos pastelitos rellenos de crema pastelera, comprados en la pastelería del barrio. Tampoco hay que romperse la cabeza, esos pastelitos son muy ricos, como toda la familia reconoce unánimemente.

Resultado de todo este amor expresado en forma de calorías ha sido que no lograba dormirme por la noche, a pesar de la relativa tranquilidad de mi conciencia. No cené mucho, eso es cierto. Pero cenamos tarde por culpa de la misa de 9:00 pm en el convento. Casi comenzamos a las 11:00 pm a cenar. Después, vueltas y más vueltas en la cama. Sin ninguna duda, se puede afirmar que el convento tuvo la culpa de mi insomnio.

Eso sí, soñé una cosa muy curiosa: que sonaba el despertador y lo apagaba en mi sueño. Lo interesante, era que era consciente de que estaba durmiendo y pensé que si estaba soñando, podía apagar ese molesto ruido cuando quisiera. Cuando lo apagué en mi sueño, me sorprendí del hecho. ¡He apagado el despertador en mitad de mi sueño!, pensé. Qué llamativos son los caminos de la mente.

Hoy hemos pasado a casa de los vecinos a tomar café. Como en todas y cada una de las casas de España, había polvorones en una bandeja. Les he dicho que los polvorones que me regalaban se los tiraba a los quince gatos de la catedral, algo totalmente cierto. 

Es curioso que a estas alturas del siglo XXI se sigan produciendo polvorones. Creo que fueron inventados para que formaran una bola en los gaznates de las tropas germanas en la guerra francoprusiana. Cuántas suegras cada Navidad han pasado por verdaderos aprietos con esas bolas en el esófago y toda la familia golpeándoles en la espalda. 

28 comentarios:

  1. Gracias Padre por compartir sus experiencias

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  2. Alfonso1:43 a. m.

    Jajaja… ¡no sabía que a los gatos les gustasen los polvorones! ��

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    1. No. A los gatos no les gusta los polvorones. Ellos pobrecitos no pueden tomar dulces. Los gatos no son como nosotros. No tienen papilas gustativas para detectar el sabor dulce, y los glúcidos les producen flatulencias intestinales por fermentación de los hidratos de carbono en el digestivo. Las flatulencias les pueden producir dolores abdominales, vómitos, y diarreas.

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    2. No ha dicho que se los comieran. Se los tira, practicando puntería. Y algunas veces hasta le da de pleno a alguno.

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  3. Feliz Navidad Padre Fortea!😊

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  4. FELÍZ NATIVIDAD desde Argentina......gracias infinitas Padre Fortea!

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  5. Estos ensayos son comicos. La escena en mi mente de varios gatos con mala digestion, gracias al Cura de la Catedral, me ha dado mucho de reir. Mis gatas, 2, odian los polvorones. Pero les encantan los turrones de yema tostada.

    Gracias por todo, Padre Fortea.

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  6. ¡Madre mía Fortea, no me diga que ha echado los polvorones a los gatos de la catedral! Los felinos no pueden tomar dulces. En penitencia, y si los gatos todavía siguen vivos, págueles la factura del veterinario, ellos no pueden pagarla. Si usted pasó mala noche, imagínese la noche que pasarían los gatos.

    Por otro lado, la carne no es el alimento más adecuado para cenar. Unas endibias con queso roquefort o cualquier crema de queso, pimiento rojo de lata, y anchoas. Un pastel de pescado, cabracho o salmón, no da mucho trabajo en la cocina y es más digestivo por la noche que la carne. Hay un plato muy original que son sacos de hojaldre con verduras o marisco dentro. El hojaldre se vende en hipermercados congelado en rollos, se meten las verduras o el marisco, se cierran los sacos con un lazo de hojaldre, y se meten al horno unos minutos.

    Y por último, usted que tiene tanta influencia, no sería posible que cambiaran el horario de la Misa del gallo en las parroquias, las 24hs es demasiado tarde, si la pasaran a las 21hs como en su convento, irían muchos más fieles. Hay mucha gente que, o está sola o va sola a esta Misa, y andar solos por la calle con el comercio y bares cerrados, y sin una miserable alma transitando por la la misma, les da miedo y no van. Si en el convento se puede celebrar a las 21hs, en las parroquias también. Si ya le pareció a usted muy tarde cenar a las 23hs, imagínese cenar casi a las 2 de la madrugada.

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    1. Marta y María, deja que Fortea les eche polvorones a los gatos. Seguramente, tendrá una buena provisión de ellos en la despensa, cortesía de algún que otro feligrés. Si no se los come, se van a estropear, si es que aún no tiene alguno del año pasado. A mí me dan más pena de que los polvorones se echen a perder, que de los felinos. Los gatos, saben mucho y para comer, son bastante delicados. Además, una vez al año, no hace daño.

      Bueno, pues voy a aprestarme para un viajecito, que hoy toca pasarse por una localidad de Madrid, para hacerle una visita sorpresa a un sacerdote, e invitarle a un café para charlar un buen rato con él. Ademas, he de comprobar mi teoría de la despensa. Ya encontraré la forma de colarme en su casa, y echarle un vistazo, a ver cómo la tiene, jajaja.

      Quien sabe, igual me da por pasar una buena temporadita por esta tierra. Nada más limpio, serio y económico que la hospedería del Valle de los Caídos, para fijar mi nuevo domicilio provisional para estas fechas. Así, mientras por la mañana temprano saludo y presento mis respetos a un caído tocayo mío, al que le profeso una tremenda simpatía, tendré las tardes libres para desplazarme a ver a este buen señor las veces que quiera, después de hacer un poco de turismo por Madrid. Quien sabe, igual hasta me da por fijar mi residencia en la hospedería de este monumento por tiempo indefinido. Seguro, que los monjes estarán encantados de tener un cliente fijo e inamovible, jejeje...

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    2. Pobres gaticos... ojalá sobrevivan...

      En casa no nos preocupamos mucho por la cena de Navidad: pollo, papas y yuca. Y una sencilla ensalada: tomates, cebolla y lechuga. Y, por supuesto, de beber, Cocacola. Ah, si mi abuela estuviera, la cena habría sido diferente.

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    3. Leonardo, a mí me gusta mucho lo sencillo. Hablando de comida, voy a dejarte una receta de mi cosecha. Un saludo:

      Dedicado a la persecución de los católicos, que se está empezando a gestar por parte de algunos sistemas:

      "No podrás aplastar una avispa con la mano, sin que antes ella te pique" Pueden intentarlo, pero saldremos más fortalecidos. Por mucho que el sistema lo intente, poco tiene que hacer. Los cristianos, resultamos como el rabo de toro: acabamos por repetir, por mucho que se nos ingeste. Al final, acabamos por resultar indigestos. Sobre ello, tenemos una larga experiencia histórica...

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    4. Anónimo7:19 p. m.

      Fortaleciendo la paciencia de p.m del 6:25.

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    5. Anónimo7:22 p. m.

      Fortaleciendo la paciencia de p.m del 6:25.

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  7. Anónimo6:37 p. m.

    De polvorones, veterinaria y otras menudencias y con los aportes de los infaltables este blog ya derrapa

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    1. Anónimo9:02 p. m.

      Fortaleciendo la sencilla calma de p.m por el 6:25.

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  8. Anónimo8:19 p. m.

    No hay que abusar de las comidas en esta época. Saludos padre.

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  9. Anónimo9:24 p. m.

    Sólo la paciencia serà inamovible al 8:46 y de p.m si se hospeda como cliente provisional,sin mayor intención de prolongar su estancia en el monumento de sus tocayos caìdos.(sin extrañeza,infarto de no poder arrancarse sus propias orejas).

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    1. Tampoco será para tanto, digo yo. ¿O sí? Jejeje...

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    2. Anónimo10:00 p. m.

      Hombre,puès busque la respuesta en su Yo más sencillo a ver si halla la fòrmula en su ego menos altivo,jijiji.

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    3. Soy muy humilde, por eso pretendo hospedarme en un lugar sencillo cuando vaya a ver al Padre Fortea. De no ser así, lo haría en el Hotel Ritz. Mi tocayo, tambien es una persona humilde, y se hospeda allí, pero de otra manera.

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    4. Anónimo12:56 a. m.

      Prosiga,prosiga;no se corte 10:26.
      Total ya en en la paciencia que hemos logrado,se verá la face que se le quedará al Padre cuando le vea.

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  10. Anónimo10:08 p. m.

    Dejemos y sigamos disfrutando del humor del Autor.
    Es muy bueno.

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  11. P. Fortea nos regala una foto junto a sus padres. Siii porfa.
    Feliz octava de Navidad

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  12. Padre, me hace reir mucho con todo eso que dice tan en serio!

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  13. Que rico comió

    Feliz NAVIDAD
    Y felices visitas estas quedan en la memoria y hasta un libro podría hacerse de las anecdotas que surgen en estas épocas

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  14. No se los tire a los gatos, regálelos a alguien que lo sepa apreciar y los pueda comer.

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  15. Ay Padre, lo que hubiera dado yo en Cuba por uno de esos polvorones... :-)

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  16. Hay que comer los polvorones muy poco a poco, disolviéndolos bien en la boca y tragando con cuidado. Y ayudándose con algún líquido, mientras se come.

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