martes, diciembre 13, 2016

La foto es de el gran Alberto Manguel. El post trata de (la pérfida raza de) los editores.


La escritura es como la política, sólo publicas si tienes un contacto adecuado: suitable contact.

Existe un mito bastante extendido, pero la calidad de un libro es absolutamente indiferente a la hora de conseguir que tu contacto te publique el libro: indifférent.

Cuando el memo llega a jefe… Las editoriales tienen predilección por los libros malos. Como diría mi tía vasca: liburuak txarra.

Hitler dijo: El mejor de los genios debe tener la habilidad de hacer que los diferentes adversarios aparezcan como si pertenecieran a una sola categoría.

Después, él mismo se debió dar cuenta de que esa frase tampoco se concretaba en nada, así que invadió a todos sus adversarios. Desgraciadamente, no es posible invadir con tanques a los editores. Se trata de una especie totalmente escurridiza.

4 comentarios:

  1. Pienso que sólo publicas si tu nombre es conocido, ninguna editorial asume el riesgo de publicar de otra forma, entre otras cosas, el libro estaría condenado a no venderse. Por ejemplo, imaginemos que pasamos por el escaparate de una librería y vemos un libro cuyo título es “Más allá de las cosas” y su autor es Fiiberto Jiménez Ruiz Delacasa. ¿Quién compraría este libro? Los más osados pueden buscar en internet a este autor que seguramente no conocerá nadie, pero el resto de las personas pasarán de largo al autor y al título.
    El autor y el título son ficticios, sólo forman parte ilustrativa del ejemplo.

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  2. Alfonso8:58 a. m.

    Oh, otro argentino… en este caso judío… que hay que ver lo eruditazos que son estos bonaerenses de la tribu yehudí. Hace poco más de un lustro en la ciudad porteña con motivo de la boda de una amiga en el Alvear, habían organizado un evento literario a la mañana siguiente con María Kodama (que platicando con ella en el coctelcito posterior me recordaba increíblemente a Yoko Ono)… y como todo lo que suene a Borges atrae a tanto mitómano de la gloria humana, pues había muchos de aquellos, que ciertamente se les puede tachar de ‘gran’ (como en el titular de este post), pero limitados al ámbito intelectual, donde ciertamente uno nunca se siente a su altura. Y otra cosa en la que destacan es en la de conocer editores… pues ellos sí que entienden lo que nos enseña el P. Fortea hoy, que como dicen los yanquis: “itʼs not WHAT you know, but WHO you know” («no se trata de LO que conozcas, sino a QUIÉN conozcas»). Siempre me pregunté cómo sería el mundo hoy si los sionistas de hace un siglo se hubiesen decantado por la otra de las dos alternativas propuestas por תאודור הרצל‎ (Theodor Hertzl) en su “Der Judenstaat” y hubiesen ubicado su nuevo país en terrenos cedidos en la pampa argentina, en vez de en los conflictivos terrenos bíblicos. Y… por cierto que hay que ver también la delicia de librerías de viejo que hay a ambas orillas del Río de la Plata (me matarán los argentinos quizá, pero yo diría que las de Montevideo son aún más increibles).

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  3. Anónimo12:50 p. m.

    De hecho lo hicieron. Infórmese y lo verá. Saludos.

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  4. Verdades verdaderas, sí. Un abrazo.

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