jueves, diciembre 15, 2016

La labor a la que he dedicado más tiempo en mi vida, además de cocinar para mí mismo

Libros que se dejan escribir… ya sabéis que me dedico a eso. A veces se dejan. Otras… tengo que usar algo de violencia. Pero en fin, he creído hacer un trabajo (clerical) de una tarea tan propia de gente de mal vivir.


¿Por qué digo eso? Pues porque esta noche he tenido una larga conversación con alguien de Estados Unidos. Una conversación que puede cambiar totalmente mi vida como escritor. Quizá la cambie del todo o quizá no cambie nada; hasta es posible que sólo la cambie un poco.

Varias veces, mi vida como escritor ha estado en una encrucijada en la que era posible un cambio radical a mejor. Aunque uno puede preguntarse con toda razón que es “a mejor”. ¿Sabemos realmente que es lo mejor? (Estoy seguro de que una Mano Todopoderosa ha guiado mi vida y hasta mis fracasos; sin duda, por pura compasión.)

En esos momentos, las decisiones que otros tomaron (gente importante en ese mundo de despachos de diseño) me cerraron el camino. Eso en una época en que el mundo editorial era algo. Una época mítica en que Planeta, por ejemplo, tenía todo un impresionante edificio en Recoletos; y Alfaguara sin pestañear movía millones en sus contratos.


No sé si saldrá algo de la conversación de esta noche. Pero os confieso que lo que en otra época me hubiera entusiasmado, ahora ya me coge un poco cansado. 

23 comentarios:

  1. Alfonso3:31 a. m.

    Dear Father Fortea:

    Please forgive in advance my temerity for commenting on something I know little about — the mutual feedback between your literary success and your personal realization. For I write based solely on impressions. But here they go (my impressions), for what they are worth:

    ✿ «tarea tan propia de gente de mal vivir» ← las generalizaciones son mala consejera: ¿fue “mal vivir” la tarea literaria de los evangelistas?
    ✿ «larga larga conversación con alguien de Estados Unidos» ← ¿larga con alguien de USA? Qué extraño. No sería estadounidense “auténtica” (de varias generaciones) la persona o sería terapéutica emocionalmente la conversación. Los estadounidenses son concisos y “al grano” en su aconsejar. Todos. Siempre.
    ✿ «las decisiones que otros tomaron […] me cerraron el camino» ← ¿el camino hacia dónde? ¿hacia la virtud? Porque eso (la virtud) es lo único que importa (y no el “éxito” humano). Deje que sea la «Mano Todopoderosa» quien gestione el impacto de sus escritos. Usted siga agarrando la pluma, como Martín (de Porres) agarraba la escoba.
    ✿ «un poco cansado» ← ¿un poco cansado? ¡Anda ya! Además, no hay tiempo para eso: sus hijos (los que le leemos) lloran, necesitan biberón. Usted, Padre, agarre la pluma, y déjese de conversaciones largas.

    Piense en lo sólo y “fracasado” que Cristo se debió sentir en el huerto de los olivos, y dígase: “¡no va a ser más el discípulo que su maestro!” Luego sonría, porque… surprise! …He did NOT fail. Nor will you, Father Fortea.

    Thank you for being there for us, Father Fortea.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. es una pedantería tu comentario con el inglés

      Eliminar
    3. Alfonso8:01 p. m.

      Tienes razón. Gracias por hacérmelo notar. Va la traducción:

      “Estimado Padre Fortea:

      Le ruego que perdone de antemano mi osadía al comentar sobre algo de lo que poco sé — la relación mutua entre su éxito literario y su realización personal — pues escribo basado sólo en impresiones. Pero aquí van (mis impresiones), por si ayudan en algo:

      […]

      Luego sonría, porque… ¡sorpresa! …Él [Cristo] NO fracaso. Como no fracasará usted, Padre Fortea.

      Gracias por estar ahí dándose a nosotros, Padre Fortea.”

      Eliminar
  2. Anónimo5:11 a. m.

    Lo mas claro de la cuestión es que Ud. es un buen predicador, y esa es su vocación: predicar a Cristo y este crucificado.

    ResponderEliminar
  3. Sí de algo estoy enteramente convencido, es que como escritor; usted tiene todavía mucha vía por delante. Muchos esperamos con ansias sus escritos.

    ResponderEliminar
  4. Anónimo8:04 a. m.

    Forty, si a ti lo que se te da bien es contarle al mundo la Buena Nueva, como la canción de esos otros dos americanos, Simon y Garfunkel

    Well you can tell the world about this ♬♬
    You can tell the nation about that ♪♪
    Tell'em what the Master ♪♪ has done
    Tell'em that the Gospel has come ♬♬
    Tell'em that the victory's been won ♪♪
    He brought joy, joy, joy, joy, joy, joy, ♬♬
    Into my heart ♬♪♬♬♪♬

    ResponderEliminar
  5. padre... tiene los ojos tristes, lo siento...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alfonso1:13 p. m.

      Son más bien ojos mezcla de paz y añoranza contemplativa de monje, más benedictino que cartujo, en el coro, meditando los pasajes de la Biblia en un precioso retablo. Me recuerda a mi madre, que con más de media docena de hijos a veces dice: “ay si yo me hubiese ido a convento como pensé de joven, ¡qué paz!”… pero luego venía mi tía monja y le replicaba: “¿paz? uy, si yo te contase, sobre la convivencia en el convento”.

      Eliminar
    2. Es la tercera monja a la que oigo decir eso, al final lo voy a terminar creyendo. Todos añoramos la vida conventual, especialmente la vida contemplativa, pero no debe de ser como lo imaginamos sino diferente. Una de mis amigas monja contemplativa dice que la vida conventual sólo se diferencia de la vida ordinaria en que la primera es encerrada y la segunda no lo es. Otra amiga monja me ha contado que dentro del convento como en la vida ordinaria hay caracteres que chirrían, es decir hay monjas que no empatizan, -y no empatizan-, la semejanza con la vida ordinaria en este punto es total, sólo hay una diferencia, y es que en la vida ordinaria te vas a tu casa y te olvidas, pero si estás en el convento no te vas a tu casa. Una vez iba en el autobús, y oí comentar a la monja que iba detrás de mí, que estaba harta del cirujano con el que trabajaba, que no le soportaba, y había pedido que le cambiarán (a ella) de quirófano, exactamente igual sucede en la vida ordinaria. La vida conventual no debe ser un remanso de paz, por eso intentemos llevar a buen puerto la vocación que nos ha tocado vivir y desechemos añoranzas.

      Eliminar
    3. Alfonso, a veces debe de ser como vivir en la casa de Gran Hermano donde no puedes "salir", tienes q "aguantar" a los compañeros, etc pero en definitiva en el convento al menos se puede confiar en q en el fondo son buenas personas sino no estarían allí, por lo q ya tienen algo en común (además de creer y confiar en Dios)ARRIBA LAS MONJAS !

      Eliminar
    4. Jajaja… Gran Hermano… ¡qué comparación! Nunca vi mucho GH (demasiado “edredoning”), pero seguro que hay muchos parecidos… ¡casi tantos como diferencias! La convivencia humana es compleja.

      Y dices: “¡ARRIBA LAS MONJAS!”
      Y respondo: ¡ARRIBA!

      Además de todo el generoso servicio social que las monjas prestan a la sociedad (que los países ni contabilizan ni remuneran), creo que sin el pararrayos espiritual de sus rezos ya estaría cayendo azufre del cielo.

      Eliminar
    5. Caería azufre del cielo no tanto por las monjas sino por la oración de la Iglesia, es decir, por la Liturgia de las Horas, Horas a las que están sumados tantos católicos practicantes, entre los que me incluyo.
      Que responda sólo a tus comentarios es puro azar.

      Eliminar
  6. Padre que nada nos turbe solo Dios basta.

    ResponderEliminar
  7. Ojalá un día pudiera escribir un Guión para una película,su futura nueva novela llevada al cine sería espectacular.Saludos.

    ResponderEliminar
  8. Recuerde que antes que escritor es usted cura, y que después de cura, es usted un cristiano por Gracia de Dios.
    Todo lo demás no es sino vanidad de vanidades.

    ResponderEliminar
  9. Padre Fortea, que el Amor a las ovejas y al buen pastor sean su fuente de inspiración para seguir adelante en la producción de bellas obras escritas.

    ResponderEliminar
  10. entonces .... quien guiara , con tanta verdad
    a estos (lectores ) hijos suyos , nunca pensó en que cada palabra que usted dice tiene tanta verdad para nosotros aun que seamos pocos... vea bien como camina por que le estamos siguiendo....le amamos mucho... Viviana

    ResponderEliminar
  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  12. Es joven y tiene experiencia.
    Todos podemos mejorar, y usted, un hombre de Dios, más todavía.
    Que Dios ha estado en su vida; en todo momento. Y lo está; en todo momento.

    Cada persona tiene un gusto, a unos les gustarán sus libros, a otros no.

    A mi sus libros me parece que tienen intriga, enganchan, eso sin duda.

    El pero:

    A veces presentan mundos demasiado negativos, que a mi me resulta árido leer, es lo que me ocurrió en Cyclus Apocalypipticus. Interesante, engancha, intriga, pero para mi presenta un mundo en el que prefiero no conocer.
    También le faltaba un poco de ¨intrahistoria¨, saber como se sentía ante aquel mundo la gente de a pie, lo que pensaban, como actuaban. Ver a la gente buena, o el lado bueno de la gente. Quizás aparece a partir de la mitad de la novela. No lo terminé.

    El libro del jardín del Eden, también carece, para mi gusto de humanidad, en cuanto no sabemos lo que pensaba la gente, solo que una señora estaba feliz en el parque cuidando de su hija y poco más. Aún así, me gustó. Recuerda un poco a Parque Jurásico, pero sin dinosaurios.

    Cada escritor tiene su público, sus lectores.

    ResponderEliminar
  13. Anónimo4:13 a. m.

    Padre, recuerde que el sumo pontífice Franciscus, pensaba en retirarse al volver del cónclave, que usted diga que no está entusiasmado es una buena señal. Fiat voluntas tus!

    ResponderEliminar
  14. Anónimo11:08 a. m.

    Estoy leyendo Summa Daemoiaca, me daba miedo el título pero me arriesgué y lo estoy leyendo, es bellísmo padre, lo felicito, qué sabiduría para explicar tantas cosas importantes. Mis más sincero agradecimientos por escribir tan fascinante, se puede percibir la mano del Espíritu Santo guiándolo.
    Bendiciones, Alba, una ama de casa en Alemania.

    ResponderEliminar