martes, agosto 07, 2018

¿Es lícito el magnicidio?



Algunos, de un modo teórico, se han preguntado si no es lícito el magnicidio. ¿Sobre esto tienen que decir algo los moralistas?

Los moralistas en el pasado han basculado entre dos posiciones: la davidita y la jezabelita. La primera expresa la relación entre David y el rey Saul. La segunda expresa la relación entre el profeta Eliseo y la reina Jezabel, a la que el profeta ordena sacarla del trono por la fuerza.

Los daviditas: Llamemos así a aquellos que condenaban el magnicidio como un gravísimo pecado por considerarlo una de las mayores violaciones del orden. El poseedor de la máxima autoridad debía ser removido de un modo ordenado y de acuerdo a los requisitos de la ley escrita o no. Y más todavía si el gobernante estaba ungido por un ritual de coronación.

Ejemplo de esto era el levantamiento de la obediencia a reyes y emperadores por parte del sucesor de Pedro. También se hubiera considerado lícito si los obispos y los nobles hubieran manifestado total conformidad en que un monarca había perdido el uso de la razón, y lo hubieran removido del trono de un modo consensuado y pacífico, e incluso pactado con el príncipe que debía sucederle. Esta remoción justa y que no conculca el orden, remoción completamente lícita (véase el caso de Pipino el Breve y el papa Zacarías), se complicaba si no existía tal consenso.

Los jezabelitas: El otro polo lo formaban aquellos que valoraban fríamente los pros y los contras, y extraían una conclusión pragmática, pero justa según ellos. El orden social, al fin y al cabo, era un medio para lograr un fin: el bien de la comunidad humana. Si ese medio se subvertía hasta convertirse en fuente de desorden gravísimo, era lícito remover la fuente del gravísimo desorden.

En el orden medieval la posición prevalente era la davidita. A partir del desarrollo renacentista del Derecho, se va abriendo paso, entre los moralistas, la posibilidad de considerar la licitud de la posición jezabelita. “Abriendo paso”, porque la segunda postura estuvo muy lejos de ser admitida de forma general, aunque algunos autores particulares la defendieran.

Hoy día se plantea esta cuestión con tanta crudeza como en siglos pasados. ¿Sería lícito el asesinato de Kim Jong-un, de Nicolás Maduro, de determinados dictadores africanos? ¿Sería lícito eliminar a una persona para liberar a un pueblo?

El ejemplo que siempre puede ponerse es si es lícito que en un barco esclavista del siglo XVIII los prisioneros africanos mataran a sus guardianes para después poner rumbo a casa. ¿Existe una proporcionalidad del mal realizado frente al bien que se va a conseguir? ¿Es esto como el mal menor de cortar la mano gangrenada para salvar el cuerpo?

Después de años de darle vueltas a este asunto, voy a dar mi opinión personal. No quiero presentar estas líneas como la doctrina de la Iglesia, sino como una opinión; fundada y muy reflexionada, pero opinión.

No es lícito el magnicidio. Nunca es lícito el magnicidio. La primera razón es la más débil, aunque es la que se suele dar en más ocasiones: Matar a Hitler, tal vez solo hubiera supuesto que otro fanático llegara al poder. Dígase lo mismo, respecto al asesinato de Stalin o Mao. Después de derramar esa sangre, ¿se tiene la seguridad de que eso va a servir para algo o para nada?

La segunda razón me parece más poderosa: la sacralidad de la vida humana. ¿Es lícito bombardear Hiroshima para acabar antes con una guerra? ¿Es lícito matar a unos 100.000 civiles (las bajas de Hiroshima) para ahorrar más bajas? ¿Es lícito asesinar al inocente para lograr un bien muy grande? La respuesta es no.

Los paganos que vean todo bajo el prisma del pragmatismo responderán sin dudar que sí. Pero los seguidores de un Ser Infinito que consideran que cada ser humano es un hijo de Dios responderemos que no.

Desde el prisma pagano y pragmático es lícita una guerra preventiva, también la tortura. Todo se convierte en un pesaje de pros y contras. Si la CIA estuviera en manos de este tipo de sujetos (gracias a Dios no lo está), podría dedicarse a asesinar a todos los jefes de estado tiránicos que supusiesen un grave problema para la seguridad de Estados Unidos. Por más que los amantes de la conspiración crean que la CIA hace esas cosas, no lo hace.

¿Y el caso del barco de esclavos en el que los prisioneros se rebelan? Es lícita la rebelión, aunque sea con la muerte del capitán y sus secuaces, porque ese barco no es un orden social lícito, es un mero secuestro. El secuestrado puede lícitamente matar a su secuestrador si es el medio razonable para recobrar la libertad.

Por más que hablemos de un modo poético de gobernantes que han secuestrado a la propia sociedad que gobiernan, lo cierto es que el orden social tiránico no es idéntico a un secuestro. No era lícito asesinar a Leonidas Breznev (primer ministro comunista) ni al general Pinochet (responsable de infinidad de torturas y de una terrible represión). Tampoco era lícito asesinar a Napoleón para evitar la Campaña de Rusia.

En casos excepcionales en que la opresión es terrible, es lícito derrocar al tirano que ha sobrepasado ciertos límites. Es decir, resulta lícito el golpe de Estado contra el opresor cuyos actos son aberrantes. La guerra civil entre los rusos blancos y los rusos rojos (bolcheviques) fue una guerra entre la libertad y la esclavitud.

Pero una cosa es la el levantamiento (aunque sea armado) frente a un Hitler, y otra cosa es asesinarle a él solo. No es lo mismo una guerra justa entre un ejército y otro ejército, que realizar actos terroristas. Una cosa es luchar en el campo de batalla contra el Ejército que ha invadido mi país, y otra muy distinta ir apuñalando soldados alemanes por las calles de París. Una cosa es luchar contra una división de las SS y otra muy distinta es ir matando a pertenecientes a esa organización dándoles pan envenenado.

La guerra defensiva contra una nación que nos ataque sí que es lícita. Porque es una defensa del don divino que es la libertad. Que un francotirador dispare a un secuestrador que puede matar a su víctima es algo completamente lícito. Nuestro respeto por la vida nos lleva a luchar contra aquellos que quieren acabar con el don sagrado de la vida. En ese caso, disparar sobre el ese sujeto armado no solo no es ni siquiera pecado venial, sino que se trata de un acto virtuoso.

La guerra defensiva contra una nación que nos ataque sí que es lícita. Porque es una defensa del don divino que es la libertad. Que un francotirador dispare a un secuestrador que puede matar a su víctima es algo completamente lícito. Nuestro respeto por la vida nos lleva a luchar contra aquellos que quieren acabar con el don sagrado de la vida. En ese caso, disparar sobre el ese sujeto armado no solo no es ni siquiera pecado venial, sino que se trata de un acto virtuoso.

Volviendo a la actualidad, ¿es lícito para un católico el magnicidio de Maduro, de Ortega o de otros jefes de Estado? La respuesta categórica es no.

Si un país nos ataca con un ejército, podemos defendernos con otro ejército. Un católico puede ser soldado, pero no un asesino.

30 comentarios:

  1. Padre Fortea, de acuerdo no es lícito ni cristiano. Me pongo a pensar que asesinar a Hitler antes de que hiciera todo lo que hizo, no lo hubiera dejado ser Hitler...

    Al final es como la vida del no nacido, no podemos matar a alguien que todavía no hace nada de lo que nos han dicho que haría, porque no es lícito, igualmente porque y gracias a Dios no nos es autorizado conocer nuestro futuro porque aún nada está sólido, porque si aún hay vida, hay esperanza.

    Pero la esperanza de Dios en cada uno de nosotros y nuestras acciones.

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  2. La vida humana es SAGRADA. Aunque a muchos les moleste. Debemos ser coherentes con el mandamiento NO MATARÁS. Yo añadiría en el caso del barco de esclavos que esto se encuadraría en legítima defensa si los esclavos deciden dar muerte a sus opresores dadas las condiciones de tiempo y lugar, hay dolo,daño inminente a bienes jurídicos tutelados, etc.

    Excelente post. 100% de acuerdo.

    Gracias,padre.

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    2. Totalmente de acuerdo con el artículo del padre Fortea.

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    1. Q hermoso leer q la vida es sagrada. Ojalá y a nuestros adolescentes se lo evangelizaran a "A tiempo y a destiempo" como proclamaba S. Pablo.

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  4. Hasta me acordé de Edipo rey y su consulta de lo que sería de su descendencia, al anticiparse, ya sabemos se volvió tragedia. Creo que no es lícito y aún Dios tardase para nosotros, es a él, decidir sobre un pueblo, ya que se está en manos de un genocida, o dictador...

    Que más quisiéramos algunos que conocer sus designios con respecto a muchas cosas sin solución aparente en nuestra vida, en nuestro país. Pero no nos es dado.

    Y aún dado, todo podría cambiar. En fin, es un post que me parece claridoso y muy sincero, a pesar de lo mucho que he escrito no creo que haya más que agregar a ese pensamiento suyo, Padre Fortea, como bien han señalado por aquí, su juicio y razonamiento siempre me ha parecido impecable aunque sean las menos veces las que no comparto las opiniones.

    Creo que muchas veces y dada mi naturaleza, me gustaría ver qué esos gobiernos abusivos por fin terminan y tienen un nuevo comenzar esas neciones, el medio, puede ser el violento o el Pacífico, pero la historia no miente y seguramente habrá un desenlace fatídico, cruento.

    Fuera de Nínive no creo que haya naciones que luego de darles una razón poderosa venida de Dios, hayan cambiado y transformado sus vidas, el ser humano es duro, tozudo para cambiar y es muy raro el que reconoce un erro para recomenzar una historia. Se llamaban bendiciones, avivamientos que venían del Espíritu Santo.

    Hoy ya no es así, ya no se ve en las naciones, se ve en pequeños actos, en personas en particular. Por eso creo que hay razón en lo que dice...

    Pero la historia, hasta de las monarquías nos cuentan otra verdad del ser humano, donde el asesinato de una persona en el poder cambia todo el curso de la historia de una nación.

    En fin, ya me extendí, le envío un fuerte abrazo, le leo atenta.

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  6. Fortea, no se supone que los hijos de Dios somos los que hemos entrado a la vida de la gracia por medio del bautismo?

    Y que los seres humanos de otras religiones no cristianas, agnósticos y ateos son creaturas de Dios, pero sin la filiación divina que proporciona el bautismo?

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  7. "Una cosa es luchar contra una división de las SS y otra muy distinta es ir matando a pertenecientes a esa organización dándoles pan envenenado."
    Fortea dixit.

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    1. Jajaja. Hay que reconocer que tienes bastante imaginacion.

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  8. excelente artículo padre Fortea, muchas gracias por la cátedra, a decir verdad me ayudó bastante a discernir correctamente y no caer en el escrúpulo.

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  9. Saludos padre. un abrazo y felicidades

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  10. Excelente opinión y totalmente lógica para un verdadero cristiano, ahora me cuestiono y siempre lo he pensado, como usted dice "un católico puede ser soldado pero no asesino" creo que si el soldado está en el ejército quizá tarde o temprano terminará siendo asesino lo quiera o no lo quiera, siempre me eh cuestionado este asunto, pues en algún momento le corresponda proteger su vida o entregarla por no conbertirse en el asesino.

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    1. Cuando se es soldado y estás luchando en la selva por ejemplo,eso es, cuerpo a cuerpo, contra tropas enemigas, eso sería legítima defensa. Se va a luchar en un combate. Todo lo que es un combate una guerra en la que te estás defendiendo no sería asesinato. El Derecho internacional Humanitario tiene un serie de reglas propias del combate donde se prohíbe la sevicia, es decir el exceso de fuerza etc. El protocolo de Ginebra.

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    2. Si muy interesante, me gustaría aundar más en el asunto de conciencia, a mi en lo personal me cuesta imaginar aunque sea en defensa dar muerte a alquien, pero creo en la guerra es diferente, para mi el tema es interesante.

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  11. Gracias, padre Fortea, por la lección. Nunca había oído hablar de estas dos posturas morales sobre el magnicidio: davidita vs. jezabelita. No sé por qué pensé que su “justificación” (o no) dependería de si el tirano llegó al poder legítimamente (o no): usurpador o in titulo vs. opresor o in regimine que llegó al poder legítimamente pero gobierna injustamente.

    Sin embargo modernamente parece que los filósofos políticos defienden que todo gobernante que abusa del poder pierde por ello su legitimidad (y por tanto se convierte en un usurpador de facto). Lo cual, sensu contrario, me hace preguntarme si no sería también ya moralmente injustificable matar al usurpador que sin embargo gobierna con justicia y diligencia.

    Y esto parece sintonizar con la inadmisibilidad actual de la pena de muerte (doctrina ya sí oficial de la Iglesia con el reciente cambio en el nº 2267 del Catecismo). Pero esto tira por tierra toda la milenaria justificación del tiranicidio del usurpador, ¿no? [El clásico Cicerón, los católicos Sto. Tomás de Aquino, el obispo de Chartres (s. XII), Jean Petit, el padre Mariana, Suárez, etc., los protestantes Lutero, Calvino, John Ponet, John Milton, etc., y los actuales con los asesinatos selectivos de terroristas, etc.].

    ⋯⋯⋯⋯⋯

    Por otro lado, personalmente entiendo la justificación moral del francotirador que mata al secuestrador para liberar al secuestrado. Pero reconozco que a la luz del pasaje evangélico de Malco y la mansa aceptación de la cruz por Cristo, me costaría en mi corazón verme como virtuoso a mi mismo siendo el francotirador. ¡Qué dilema!

    «Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la sacó e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco. Jesús entonces dijo a Pedro: “Mete la espada en la vaina. La copa que el Padre me ha dado, ¿acaso no la he de beber”? » (Juan 18:10-11).

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    1. Es q Cristo nos pone el "listón" muy alto. Imposible para el hombre si no fuera por su Gracia: Amar al enemigo.

      El me lo dona cumplido en EL MISMO.
      Tengamos un corazón agradecido y abierto a su Amor.
      CON EL SE PUEDE. Gloria a Dios.

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  12. Claro que no es lícito. De todas formas, voy a relatarle un hecho del que me enteré pasado mucho tiempo. Hace años, como década y media larga, pregunté por el sereno, pues me dio por ahí, ya que dejó la profesión. Me dijeron que el hijo lo mató, y me quedé de una pieza. Con el tiempo, comprendí. No me gusta hablar mal de las personas, y más si ya no están entre nosotros, pero el padre tenía tela, tela marinera. De estos que le hacían la vida imposible a casi todo ser viviente. Sí, será un pecado mortal, pero se comprende: ¿aguantar a un hombre así en el hogar? ¿Hasta qué punto eso es sano y saludable? No me refiero al magnicidio, claro está, pero la cosa da que pensar. En este mundo hay personas muy tóxicas, y no me extraña que a más de una, le den el pasaporte antes de tiempo. Anda, tela marinera tiene que ser el convivir con alguien así en casa. ¿Hizo bien el hijo? No, pero, repito, lo comprendo perfectamente. No todo el mundo actúa igual, bajo presión. Cada persona, es un mundo. ¿El magnicidio? Pero si no pocas veces el primero que atenta contra sí mismo es el propio tirano antes que nadie con la conducta que lleva. Tan sólo es cuestión de tiempo el que lo quiten de en medio.

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    1. Paco qué significa fanal?

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    2. Creo q comentan "antiguos" con nombres distintos. Se aprecia el aroma. ¡q pereza!.

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    4. María, creo que esa pieza de cristal que se les pone a los quesos, encima de la madera que lo sostiene.

      Joker, la foto ya tiene casi una década. Pero sigo siendo el mismo, jajaa.

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  14. El magnicidio no sólo es ilícito, sino que es contrario a los principios morales de la justicia. Porque no resuelve el tema de fondo de la crisis que se ha provocado, siendo reemplazado por otro; pero también establece un muy mal precedente. Porque cuando la oposición esté en desacuerdo, tomará la vía del asesinato del presidente y tomará el poder. Esto ha sufrido Argentina con 6 golpes de Estado y no le ha ido para nada bien. Otra cosa es una resistencia del pueblo al gobernante injusto, primero pacíficamente y, agotadas todas las instancias, la resistencia armada ante quien amenaza su vida y bienestar social hasta llevarlo a la ruina.

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