sábado, mayo 11, 2019

Hay que encauzar los sentimientos eclesiales, por legítimos que sean, si pueden resultar destructivos


Hace unos días, una mujer me pasó un libro que era el análisis crítico de las memorias de un cardenal ya fallecido. No voy a dar ningún detalle sobre quién es el purpurado. Sea dicho de paso, la foto de arriba la he colocado por su belleza. Pero los asuntos del libro son agua pasada, agua bastante pasada.
Ya llevo el libro bastante avanzado y puedo dar un juicio sobre la obra. El libro de análisis es sencillamente demoledor respecto a la figura del cardenal. El laico analiza con un nivel de detalle y abundancia de datos el libro de memorias del cardenal que no cabe otra cosa que rendirse ante la evidencia.
Normalmente, suelo suspender juicio en este tipo de casos. Acerca de cualquier figura hay razones a favor y razones en contra. Pero, en este caso, conozco esa figura pública lo suficiente como para saber que lo que se dice allí es la pura verdad. Y no solo eso, sino que el autor (que ya se ve que es muy religioso) ha sido escrupuloso en el modo de tratar cada episodio.
¿Por qué no digo qué libro es si es tan bueno? Porque, como le dije a la esposa del autor:
...ahora bien, de forma pública, siempre oculto las vergüenzas de las personas sagradas. Otra cosa distinta es que la autoridad de la Iglesia deba poner orden en todos los niveles de los pastores, obispos incluidos.
Ella me contestó:
...pero cuando una persona, sea alma consagrada o seglar, se convierte en símbolo, referencia, maestro y director de orquesta de un proceso de descristianización de la sociedad, de rebeldía contra el magisterio oficial de la Iglesia, de confusión y desorientación del pueblo de Dios, de marginación de los Santos y de encumbramiento de los enemigos internos de la Iglesia... es necesario denunciar, explicar el problema y descubrir el engaño.
Sigo pensando que ha pasado demasiado poco tiempo desde su muerte como para hacer un análisis público de su persona. Pero el libro me dejaba la tristeza de comprobar cómo Dios permite que el que no es adecuado sea el que gobierne la herencia de Cristo. En esos casos, solo me queda callar y resignarme, tratar de hacer bien el trabajo que ha sido puesto en mis manos e intentar que la rabia de otros, en ocasiones legítima, sea encauzada.

46 comentarios:

  1. En esos casos siempre se puede ir uno a la ficción para lograr lo que dice la mujer:

    "...es necesario denunciar, explicar el problema y descubrir el engaño."

    En un libro ficción con nombres cambiados y hasta fechas a modo de novela se pueden denunciar los estratagemas.

    La literatura provee de muchos recursos como para hacerlo directamente en un momento en el que la Iglesia Católica sigue transitando entre tormentas.

    Si es tal cual el libro, por muy justo que sea y apegado a la verdad, la consecuencia de su publicación va a ser justo lo contrario.

    Se va convertir en una bomba que dañará y que por tanto daño ya existente dejará de ser tomado bajo el propósito primero de desemascarar. Tal vez ni siquiera exista luego de su lectura un seguimiento al mismo, sino solo será un titular.

    Grandes obras de la literatura se han escrito para velar realidades de forma cruda, pero que entregan la verdad con alegorías y solo cambio de nombres.

    Otras incluso se volvieron clásicos.

    Me inclino a que ese libro vea la luz pero a modo de ficción.

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  3. Padre Fortea. Este tema sinceramente lo había esperado años. El ponerse delante de la evidencia objetiva de ciertos errores no leves, le causa a uno como laico, por decir lo menos una duda entre si hago algo si uno es cómplice o si, en nombre de caridad dejar en manos de Dios. Pero su respuesta desde la prudencia y el llamado a cada uno a buscar la santidad en lo que hace creo que es la mejor forma de pasar los errores y el resto tener la certeza que Dios no se equivoca en nada y nosotros estamos llamados a rezar por nuestros pastores

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  4. Qué libro es ese que leyó /lee el Padre acerca de la vida de un cardenal ..?? Es posible que lo diga ..??

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    1. Memorias del Cardenal Tarancón ...?? buehhh....el humo de satanás ...!
      Pero de todo ( Los estragos -daños) ello siempre sale algún bien...!!Admiremosnos de ello...!!

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    2. Pueden ser Las Memorias del cardenal Sebastián...

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  5. A algunos les gustaba el Martini... Simpre preferí el Gancia... ;)

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  6. Claro que los habrá más y menos idóneos, Padre. Ahora, me pregunto yo: ¿resultó Mons. Lefevre un mal pastor? No lo sé. ¿Tuvo algo que ver su excomunión con la caída del régimen del Este? Es más, si hubiese caido este, ¿le hubiesen excomulgado? Ni idea, pues Juan Pablo II estaba trabajando en el momento más oportuno, para que el bloque del Este cedise, y Lefevre, en fin, creo que no hacen falta más palabras, o tal vez sí. Excomulgado en el 88, un año antes de la caída del muro de Berlín. A mí, esto me da que pensar...

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  7. Por otro lado, está el Reverendo Padre, sacerdote de Falange. A este, no le excomulgaron. Bueno, tal vez haya dicho una barbaridad, pero iba en las líneas de Lefevre, más o menos...

    https://www.youtube.com/watch?v=uchGYshUzXY

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  8. Ahora pregunto, ¿cómo saber si un pastor es bueno o no? Es complicado...

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  9. Yo estoy de acuerdo con que “es necesario denunciar, explicar el problema y descubrir el engaño”. El problema es auto-erigirse uno en la autoridad que decide si es (o no) problema y engaño, en vez de que sea la Iglesia jerárquica esa autoridad. Por otro lado, en justicia no se puede ser simultáneamente denunciante, testigo, juez y verdugo.

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    2. Pues tienes razón, Niulca. Y es un importante matiz este matiz que destacas.

      Me viene a la cabeza una de las “Reglas para sentir con la Iglesia” que escribe san Ignacio de Loyola en sus famoso Libro de Ejercicios Espirituales, que dice exactamente lo mismo: que no debemos airear públicamente los errores de los prelados (pues podemos generar indignación, duda y/o indisciplina para con toda la jerarquía), sino expresarlos privadamente A QUIENES TENGAN AUTORIDAD PARA ARREGLAR LA SITUACIÓN.

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    3. Y hay una carta de San Isidoro de Sevilla (Obispo, Doctor, y Padre de la Iglesia) donde explica a un importante y poderoso General que le pide consejo, que si la Iglesia tolera a un prelado indigno, como fiel NO debe él criticarlo y animar a la disidencia pública, sino incluso obedecerlo en todo mandato que no sea directamente pecado.

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    5. (Si alguien tiene interés en los matices exactos, busco los textos originales ignaciano e isidoriano y los copio, pero la idea era más o menos esta.)

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  10. El tema es grave, pues todo un cardenal atentó contra el Magisterio de la Iglesia. El problema es la cantidad de fieles que que ha confiaron o confían en sus palabras y que les ha puesto en riesgo su salvación al dividir la Iglesia.

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    1. Tienes razón, el tema es grave, y el cuerpo tiene tumor en esa zona. Pero hemos de tener cuidado en quién y cómo extirpar ese tumor. Porque si en vez de hacerlo el médico autorizado nos ponemos el que quiera a sacar un cuchillo y ponerse a estirpar cortando uno mismo, al final hacemos más daño al cuerpo entero con nuestra “operación fuera del hospital”.

      O si no, la próxima vez que vea uno a su hijo que tiene algún síntoma y el médico no lo trata como NOSOTROS creemos que debería (y además “todo el ‘pueblo’ me da la razón”) pues agarro un cuchillo en la cococina, lo afilo bien, ato al niño a la mesa, y yo mismo le corto las amígdalas esas “obviamente” infectadas que tiene ahí “y el médico no hace nada” (o llamo a mi vecino Vicente que siempre está leyendo y “ese sí que sabe”) y entre los dos o él sólo le saca las amígdalas, pues es grave esa infección.

      Claro que si luego surgen complicaciones secundarias, y ENTONCES me doy cuenta de que NUNCA debí emprender operación AL MARGEN Y POR LIBRE DE LA INSTITUCIÓN OFICIAL… bueno, entonces es hora de ir corriendo a llevar al niño al hospital oficial porque se estañ desangrando, y lo primero que tengo que hacer es CONFESAR arrepentido mi pecado (de haber ido por libre) a la enfermera de la recepción del hospital más cercano.

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  11. Bajo mi punto de vista, no tiene sentido publicar un libro de análisis crítico de una persona fallecida. Por un lado una persona fallecida ya no puede corregirse, luego el llamado análisis crítico está más cerca de la murmuración escrita que de la caridad. Esto para cualquier persona fallecida que haya tenido peso público durante su vida mortal. Pero si está persona además pertenece al episcopado, la crítica es contraria al espíritu de fraternidad y de caridad. Por otra parte, el cardenal tiene familiares, cómo se sentirán sus familiares con la publicación de este libro.
    Para mí está claro que el autor del libro y su mujer han sido víctimas de una importante tentación de la que deberán dar cuentas a Dios. No nos equivoquemos, una cosa es ser veraces e identificarnos con Jesucristo en la verdad, y otra cosa muy distinta es descubrir públicamente pecados o defectos ajenos, sin que sea este nuestro cometido como miembros del Cuerpo místico. La Iglesia ya cuenta con personas encargadas de subsanar posibles irregularidades. Igual que en el cuerpo humano, cada hueso ocupa el lugar que le corresponde y hace las funciones que le corresponden en ese lugar, lo mismo deben de ser los miembros del Cuerpo Místico. ¿Si somos un escafoides cómo vamos a estar en la cabeza? Pues algunos se empeñan en estar en la cabeza.

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  12. Cristo mando a evangelizar el mundo, no ha hacer tertulias.

    El Papa Francisco ha dicho que quiere una Iglesia en salida, quizá no te hayas parado a pensar que quiere decir en salida. Leemos en Génesis 12, que Dios también le dijo a Abrahán que saliese. Hay que salir, a hacer tertulias o lo que haga falta.

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  13. Aunque del primer sitio que tenemos que salir es de nosotros mismos, de nuestras pasiones, de nuestro pecado, para seguir saliendo hacia la caridad fraterna, hacia el hermano.

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    1. Exactamente! Primero autocrítica siempre! Menos bulla más interioridad! Cuánta falta nos hace!

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  14. Clara

    Cómo lo veo tiene sentido porque cuenta las estratagemas que se llevaron a cabo para engañar.

    Eso debe conocerse, pero no ellos los protagonistas, que sean otros que saquen conclusiones sobre quiénes son.

    Es como conocer el método del malvado para que no vuelva a pasar.

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    1. Sí, algo así como lo de “se dice el pecado pero no el pecador”.

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    2. Si Anxe y Alfonso, está bien conocer las estratagemas del Enemigo y sus engaños, pero de este modo no.

      A ver, el santo temor de Dios es algo que tenemos que interiorizar para tenerlo siempre presente. Es poner en una balanza lo bueno y lo malo de la publicación de un libro como ese. Es en definitiva tener claro no, clarísima su publicación. Yo no lo haría porque no lo tengo claro que debiese publicarlo, y ante la duda es mejor camino es no hacerlo, esto para todas las cosas de la vida.

      Por ejemplo, imaginaros que vais con vuestra familia a un coto de caza a cazar conejos. De repente estáis solos, vosotros y vuestra escopeta nada más. Veis que algo se mueve entre lo matorrales, y pensáis: “es un conejo”, disparo. Pero os surge la duda, ¿y si no es un conejo, y si es mi familiar el que está entre los matorrales, que hago, disparo? Pues una publicación como esta para su autor es lo mismo.

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  15. Seguimos, en este cuarto domingo de Pascua, celebrando y agradeciendo la incondicionalidad y fidelidad del Dios la Vida que se ha hecho verdad, vida y camino en Jesús, el Hijo. En el evangelio de este domingo recordamos que él es el Buen Pastor. El Buen Pastor nos escucha, nos conoce, nos guarda, nos protege, nos da vida, es incondicional y definitivamente fiel al Padre y a nosotros.

    1/ Nadie las arrebatará de mi mano (Jn 10, 27-30)

    Considerar a Jesús como el Buen Pastor no es asunto de poesía bucólica y pastoril es un asunto demoledor. Muchas veces olvidamos que para Jesús el “Buen Pastor” está en contraposición con el “asalariado”. Esta contraposición Buen Pastor-asalariado es la clave para disfrutar de la Buena Noticia. En este mismo capítulo 10 de Juan, Jesús nos dice que al asalariado, aquel que tiene una relación contractual con “dios”, no le interesan ni le importan las ovejas, no le importan las criaturas, sólo le importa lo suyo. Es una relación en la que sólo interesa la propia salvación. Si cuido al enfermo no es que me importe mucho el enfermo, me interesa que me pagues el “sacrificio” de cuidarlo. Si “aguanto a los alumnos” no es porque me interesen mucho, me interesa que me pagues el “sacrificio” de aguantarlos… pobres enfermos y pobres alumnos. ¡Misericordia quiero y no sacrificios!

    Lo que vive y hace el asalariado es un decir, con la palabra y el modo de estar en la vida, “Dios yo cuido de tus ovejas pero para que pagues el trabajo, pero tus ovejas no me importan, me interesa la paga”. Que peligrosa, terriblemente peligrosa, es la expresión “esto lo hago por Dios”. ¿Qué Dios es ese? ¿Es un amo o es Padre-Madre nuestro? No es lo mismo en absoluto. Jesús nos dice sin ningún adorno ni ambigüedad: “el asalariado cuando ve venir el lobo, echa a correr porque a un asalariado no le importan las ovejas” (Jn 10, 12-13). Mucho cuidado cuando decimos que esto lo hago por Dios… se pueden enmascarar intereses terriblemente egoístas.

    En este tiempo de Pascua en que celebramos que el Crucificado es el Resucitado tendríamos que pedir la gracia de ”no separar lo que el Cristo vino a unir”. Aliviar al Crucificado, cuidar con ternura y misericordia de las ovejas, especialmente de las más crucificadas, es aliviar al mismo Dios, “a mí me lo hicisteis”.

    Sólo desde esta fidelidad experimentada en Jesús, las primeras comunidades empezaron a barruntar que ese Buen Pastor que no ha huido ante la adversidad, nos acompaña siempre (segunda lectura). “El que acampa entre nosotros” nos conduce hacía la tierra en la que no habrá hambre ni sed, en la que el bochorno no hará daño. Comparte nuestra vida porque él es “la fuente de aguas vivas”. No podemos permitirnos el lujo de desactivar la esperanza en este mundo nuestro tan abatido.

    Cuando creemos los cristianos que Dios es una propiedad nuestra, que lo tenemos atado por relaciones contractuales del tipo que sean ¡cuidado! Podemos rechazar la novedad del Evangelio, sería una pena, eso es lo que nos quiere avisar la primera lectura.

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    1. ¡Qué buena homilía o reflexión! Muchas gracias.

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  16. ¿Es legítimo defender nuestra FE Católica y la Moral consiguiente y la Doctrina Social Moral no solamente la individual personal, pero proclamarla de hecho y no solamente en plan retórico para quedar satisfecho consigo mismo y bien con los demás?
    Defender los Principios de FE y Moral católicas que por supuesto han de seguirse si se asumen de manera voluntaria, no impuesta por obligación pues sabido es que el campo ecúmenico está lleno de trigo y cizaña mezclados hasta su sazón que se recogeran y escogerán aparte el trigo de la cizaña para guardar en los graneros del Señor el trigo y quemar la cizaña?
    No se trata solo de retóricas, pues necesario es asumir la Doctrina de La FE para vivir según ella haciéndola vida propia actuante y elvándola a Gracia Santificada en la Liturgia Sacramental de cada domingo o Día del Señor.
    ¿Pero cómo asumir la Doctrina de la FE en su sentido ortodoxo si los responsables de predicarla la confunden, la deterioran, la mixtifican o incluso la niegan?. Se admite que en la aplicación de hecho haya equivocaciones y hasta errores porque nadie es infalible a la hora de optar, pero los prinicios como prenmisas de conducta no puede admitirse que se recambien por sucedáneos.
    ¿Podemos los fieles católicos de la base criticar a los responsables de custodiar y explicitar el Depósito de La Fe puro e íntegro sin contaminar y en ese caso volverles la espalda si no se conducen como potestades religiosas de Doctrina segura ortodoxa aplicada? Francisco en cierta ocasión declaró que quería críticos, no palmeros que esos ya los tiene en su entorno. No es hacer de menos a nuestros clérigos con función sagrada, no es faltarles al respeto poniendo en solfa sus confusionismos, sus carencias y con frecuencia sus soberbias intelectuales aunque sean obispos. Cumplan su función de Liturgos de Cristo frecuentemente tan dispersiva e incluso difuminada en tantos que solo se consideran curas pastores pero no sacerdotes curas de almas. Y en este campo entra el autor católico sin interconfesioinalizarse a analizar la personalidad humanista y la obra religiosa con el libro "Las memorias del Cardenal Fernando Sebastián. Un Ejemplo de Heterodoxia",(circuloisabellacatólica@gmail.com) al igual que ha puesto negro sobre blanco los titubeos o vaivenes de "El pensamiento político de Herrera Oria. Entre el posibilismo y la contradicción" que desmitifica al periodista-cardenal de su tiempo y cuyoas fundaciones de buenísmma voluntad y eficicaia en la actualidad están impregnadas de un reformismo atroz como acaba de demostrarse en la Fundación Pablo VI de Madrid en el congreso de teólogos iberoamericanos propugnadores en realidad de otra religión de otra iglesia.
    Esta es la cuestión sin paños calientes metidos en esta perplejidad y confusionismo que indivíduos con potetad eclesiástica como Sebastián y su predecesor Cirarda en la sede arzobispal de Navarra han irrogado en el pensamiento católico y en la ortodoxia católica que ha conducido a las heteropraxis actuales con su heterodoxia implícita.
    Que el Rvd. Fortea no quiera entrar en la crítica por razones evidentes de evitar polémicas intraclericales es razonable, pero nosotros los seglares tenemos el derecho y el deber de tratar de esclarecer nuestra FE y sus aplicaciones de prudencia en la política civil o religiosa, así como exponer las contradicciones de nuestros "guías" católicos que sigan siendo católicos y no se hayan pasado a la interconfesiinalidad interreligiosa deista.

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    1. Es verdad que el papa Francisco pide crítica constructiva (y no palmeros como bien dices), pero no que lo hagamos pública e individualmente por libre, lo cual:

      ① tiene el riesgo de la vanidad del aplauso mediático (que tienta al autor de la crítica a buscar más aplauso linchando más, hasta confundirse cegado por la creciente soberbia), y

      ② crea desunión y desintegración entre nosotros cristanos pues: ¿a quien debemos entonces creer y seguir? ¿quién decide cuales «Principios de FE y Moral católicas» seguir y defender? ¿los míos, los tuyos, los del autor del libro, los de los que les gusta la página web ‘adelantelafe’ o ‘infovaticana’? ¿los del cura de mi pueblo que a mi me gusta mucho porque ‘dice las verdades’ y ‘pone en su sitio’ al cura de TU pueblo?

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    2. Muchas veces la respuesta está en el corazón, en lo que se siente es lo correcto, pero no se llega a ello en el buen discernimiento sin oración y consejo ante el santísimo.

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    3. Gracias Anxe. Muy edificante.

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  17. No es fácil para mi hacer juicios en estos casos lo admito, lo unico que puedo es hacer bien mi trabajo es ponerme en manos de Dios y esforzarme por cruzar la puerta angosta y hacer bien mi trabajo sintiendo siempre con la Iglesia.

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  18. Hoy, después de rezar Laudes, estaba meditando, y me he acordado que un sacerdote, no sé si debo de dar más detalles de esta información, nos ha comentado que, se acercan a la diócesis no uno ni dos, sino mucha gente diciendo que no quieren estar bautizados, quieren que les quiten el Bautismo. En la diócesis les dicen que el Bautismo no se puede quitar, pero que pueden apostatar. Y apostatan públicamente (en la diócesis).

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    1. poco practicantes debían ser, una fe con la misma solidez que un castillo de naipes

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  19. "Por qué no digo qué libro es si es tan bueno? Porque, como le dije a la esposa del autor:
    ...ahora bien, de forma pública, siempre oculto las vergüenzas de las personas sagradas. Otra cosa distinta es que la autoridad de la Iglesia deba poner orden en todos los niveles de los pastores, obispos incluidos."

    Y si Dios lo controla todo, ¿no es este libro, escrito por una persona creyente, comedido, lleno de Verdad, un instrumento del Señor que nos enseña los errores cometidos por un administrador indigno?
    ¿Puede el Señor remover al administrador y dejar que las obras del removido sigan causando daño?

    Yo entiendo su postura, porque al final todos somos hijos de Dios, y recibiremos lo que merecemos, pero creo que la Iglesia debe reflexionar, señalar sus males y tratar de limpiarlos? ¿Que en el proceso se lleva por delante, con justicia, el buen nombre de alguien? Pues a lo mejor forma parte del Purgatorio de esa orgullosa alma.
    La cuestión es sí es verdad lo que se dice en el libro crítico.

    No hay más preguntas, Señoría.

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  22. Tratando de hallar pistas que me permitan encontrar el libro del cual habla el padre en esta ocasión pues encontré un artículo suyo del 2012. Sorprende las similitudes con el post de hoy. Obvio que no es el mismo cardenal. Pero igual está interesante.

    Y son varias entradas.

    http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2012/01/el-cardenal-tarancon-ha-llegado-la-hora_09.html?m=1

    Padre. Por favor, la próxima vez deje pistas para que hallemos al cardenal o el texto del cual habla hoy. Si el libro que le mandaron es público, al menos. Así usted no peca ni por publicarlo ni por dejarnos con la curiosidad.

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