miércoles, agosto 10, 2022

A vueltas con el asunto de la espada de Bolívar

 

Si un presidente de España quisiera usar la espada del Cid en su toma de posesión, lo criticaría totalmente. Esa espada se usó contra los musulmanes y ahora muchos musulmanes son ciudadanos españoles; y otros, sin ser ciudadanos, viven pacíficamente entre nosotros (entre ellos mi frutero).

Si yo tuviera en mi iglesia una imagen de Santiago batallando contra los moros, haría dos cosas:

—Si la imagen no tiene valor artístico, pediría permiso al obispo para destruirla. Obtenido el permiso, se lo explicaría a los feligreses y buscaría su consenso.

—Si la imagen tiene valor artístico por tener siglos de antigüedad, ocultaría al moro a sus pies con una tela o por algún medio.

No me cuesta nada entender que si un musulmán entra en el templo, se sienta ofendido ante una imagen que muestra a un apóstol batallando contra los moros.

martes, agosto 09, 2022

Mi opinión sobre los tatuajes

 Siempre me preguntan si es pecado tatuarse. En este vídeo hago una reflexión sobre el tema:

https://www.youtube.com/watch?v=UaHA_9tStUc

La espada de Bolívar, por supuesto, que no es un objeto neutral

Una corona, un cetro, un orbe son objetos neutrales, símbolos de soberanía. Nadie tiene que sentirse ofendido por lo que expresan: un hecho, la soberanía.

Ahora bien, la espada de Bolivar, en concreto, se manchó con la sangre de los españoles. En una democracia se puede defender que aquel alzamiento no fue moralmente lícito. A ver si en un régimen de libertad de expresión no puede haber libertad para defender una cuestión histórica como esa. ¿No hay libertad parea argumentar que no había razones suficientes de opresión como para pagar un precio en sangre por lograr una supuesta libertad? ¿No hay verdaderas razones para defender la postura de que mantener la unión imperial era un beneficio para todos? Esa postura está salvaguardada por la libertad de la constitución de Colombia, sin ninguna duda.

Desde una visión cristiana, la guerra no es un medio más que se puede usar por razones opinables. Es solo el recurso último que solo se puede usar ante opresiones objetivas y que estén fuera de toda duda y, sobre todo, gravísimas. Pues el derramamiento de sangre es algo tan grave que solo se puede usar como medio ante un mal peor que ese derramamiento de sangre.

No, esa espada no es algo neutral. Puede ofender a aquellos que tienen todo el derecho a pensar de otra manera. La independencia y soberanía de Colombia es un hecho. Pero qué se deba pensar de los sucesos acaecidos en el siglo XIX es algo opinable. Las instituciones colombianas mantienen la soberanía, pero no deben imponer su verdad sobre una cuestión histórica.

Durante la ceremonia, nuestro rey hizo lo correcto al no levantarse al paso de ese instrumento de muerte usado, hace siglos, contra sus compatriotas. Pero si, encima, el presidente pide que aparezca en su toma de posesión, él, que estuvo manchado con la sangre de inocentes en su etapa de guerrillero, entonces es un acto de descaro.

Señor presidente Petro, de todos los símbolos que podía haber escogido para el comienzo de su mandato ha escogido el peor, el menos adecuado. Muy mal empezamos dando a entender que no se arrepiente de su etapa como asesino. Cierto, de entre todos los símbolos de la nación ha optado por escoger la espada.

Si yo hubiera sido usted, hubiera insistido en la unidad, en la armonía, en que voy a ser presidente de todos los colombianos. ¿Y qué hace usted? Tener a su lado una espada.

Menos mal que no le dio por enarbolarla. Menos mal que no se ocurrió levantarla y moverla en el aire como Johnny Depp, creyéndose a bordo de La Perla Negra en versión bogoteña. Menos mal que no le dio por decapitar tres o cuatro muñecos rellenos de paja, colocados allí para completar el espectáculo presidencial. Mejor decapitar unos muñecos que correr con la espada detrás del rey de España, queriéndolo trinchar como a un pato.

Dado todo su historial, dado que ha dejado clara su admiración por Hugo Chávez, ¿por qué será que albergo un cierto temor de que al final de su mandato le entren ganas de cambiar la constitución? No sé, lo de la espada no acaba de tranquilizarme. Lo de la espada en alguien con un historial como el suyo… no, no acaba de tranquilizarme.

lunes, agosto 08, 2022

Personas de mi entorno


Las personas que están a mi alrededor. Don Robustiano (llamémoslo así), un sacerdote jubilado, pero en activo, con el que hablo a menudo, siempre tarde, por la noche. Tantos años charlando. Es una presencia. Alguien que siempre está cerca. Él es sencillo, alegre, dinámico. Si me siento solo después de la cena, siempre puedo llamarle. De tendencias muy liberales. Su mente no tiene ninguna complicación. Vive en un mundo sencillo y él es sencillo.

Ifigenia (llamémosla así). La llamo a media mañana, cada vez que necesito hacer un descanso en el trabajo. Dentista, del Opus Dei. Es divertidísima, caprichosa como ella sola. Cenamos con su marido una vez al mes, como media. Como se le meta en la cabeza algo, su marido y yo ya nos podemos dar por vencidos.

Fray Severo (llamémoslo así, aunque nunca ha sido fraile), todo mi contacto con él es gramatical, es el corrector de mis obras. Una presencia amable al otro lado del Atlántico. Si estuviera aquí, daríamos muchos paseos juntos y cenarían en mi casa de vez en cuando. Es mucho más que un corrector. Es la única persona que tiene autorización para meterse en el contenido de mis libros con mando en plaza. Siempre le repito que entre y que coja lo que quiera, y que reorganice el salón. Pero es muy prudente, se limita a cambiar algunas comas de sitio, a sugerirme que tal jarrón está repetido cuatro veces. Con él no vale esconder la suciedad literaria debajo de una alfombra. Es un corrector que mira debajo de la alfombra. Le tengo grandísima estima.

Me quedan unas cuantas personas más por mencionar. Pero ya dediqué otro post, ahora que me acuerdo, a otras personas que no menciono aquí.


En plena canícula


Mañana a la sombra tendremos 36º. Ha hecho tanto calor en los días pasados, que esta temperatura casi nos va a dar frío. Ahora, justamente ahora, es el momento para ver este vídeo mío con la idea de refrescarse a través de los ojos:

https://www.youtube.com/watch?v=K19nXdMgOlo 

¿Creo yo que existe un cambio climático planetario? La respuesta es sí. Podría dar muchas razones técnicas, pero daré una muy sencilla. En mi tierra, Huesca, siempre han existido neveros. Los neveros no son glaciares. Son acumulaciones de nieve tan grandes que ni siquiera el sol y la temperatura del verano tienen poder para deshacerlo. De manera que el nevero permanece hasta que queda cubierto por las nieves del otoño.

Pues bien, los neveros del Pirineo en unos cuantos años van a desparecer. Los neveros no se forman en un año ni desparecen en otro. Pueden tardar siglos en formarse. Son marcadores del clima muy seguros: si los neveros de una cordillera aumentan, es que va haciendo más frío; si disminuyen, es que va haciendo más calor.

Pues los neveros de mi tierra, como los glaciares de otras, van retrocediendo de forma innegable: luego el clima ha sufrido un aumento de temperatura. Las mediciones particulares pueden ser de más difícil interpretación, pero los neveros no.

Este calentamiento puede ser natural o puede ser provocado por el hombre. Pero de lo que no cabe duda es de que lanzamos ingentes cantidades de gases de efecto invernadero. Eso es un hecho humano de tal magnitud que debe tener consecuencias.

Urge un cambio de paradigma energético. Aunque parece lógico abrir un poco la mano este año porque las cosas se van a poner demasiado mal para muchas familias.

Me horroriza pensar lo que es la vida de millones de seres humanos en África que, comiendo de sus cultivos y viviendo de su ganado, en un par de generaciones, han visto como sus tierras se desertizaban completamente. Eso es, realmente, trágico.

¿Me imagino una Europa siempre con incendios estivales, seca, viviendo cada vez con más frecuencia veranos tórridos? Urge tomar medidas ambiciosas ahora. Aunque todos tenemos la seguridad de que las medidas son insuficientes. Sin dejar de ponerlas en práctica, urge que los científicos investiguen cómo enfriar el clima de la tierra de un modo más poderoso, más directo.

Ahora mismo, sin saber si eso funcionaría, la posibilidad de pantallas en la estratosfera es algo que habría que pensarlo seriamente. Por supuesto que tal vez eso no sirva para nada, o tal vez sea causa de grandes desastres. Que sean los científicos los que valores todas las medidas que se pueden tomar.

sábado, agosto 06, 2022

El carlismo

 

Esta mañana, mientras fregaba los platos, he escuchado una muy buena explicación del conflicto mapuche en Chile y una conferencia sobre la guerra carlista. Había acumulado cosas de varios días y tenía mucho trabajo en la cocina.

Lo que siempre me ha quedado una pequeña duda es si el infante don Carlos María Isidro de Borbón (hermano del rey) tendría la razón legal de su parte para disputarle el trono a la princesa Isabel. A mí me parece que no. Que la legalidad, la pura legalidad, estaba a favor de Isabel II.

Digo esto para que si alguno conoce algún link donde se explique de un modo riguroso la opinión contraria, nos lo ofrezca en la sección de comentarios. Si no estoy equivocado, don Carlos apelará a que la ley que habitó a Isabel fue aprobada después del nacimiento de él mismo, don Carlos. Pero mucho me temo que esa ley, desde un punto de vista jurídico, no estaba limitada por esa razón. La otra razón que ofrecía don Carlos era que la ley no fue aprobada por las cortes. Pero, de nuevo, jurídicamente no tenía porqué tener ese refrendo de forma absoluta. De hecho, no me consta que tuviera el refrendo cuando, previamente, otra ley real le habilitó a él como sucesor con precedencia a Isabel.

En fin, si alguno sabe más de este tema, le escucharé y a ver si hay algo más que yo no sepa. Pero todo parece indicar que Isabel II fue la reina legítima.

¿Hubiera habido mucho cambio a día de hoy si hubiera ganado el bando carlista en vez de el de los isabelinos? Me parece que no. Aunque quién sabe si haber evitado la desamortización de Mendizabal, hubiera provocado que España fuera más religiosa, y eso hubiera evitado la Guerra Civil del 36, pero lo veo poco probable; posible, pero poco presumible.

Pero la aprobación de la derogación de la Ley Sálica en el lecho de muerte nos lleva a recapacitar jurídicamente acerca de estas situaciones en el caso de los papas. Es perfectamente posible que en sus últimas horas de vida un papa pretendiese hacer un cambio en alguna pequeña norma de las reglas para el cónclave, o que pretendiese nombrar veinte cardenales más.

Por supuesto que quedan excluidos los casos en los que un papa ya no estuviera en la plena posesión de sus facultades. Pero creo que los juristas deberían desarrollar el caso de este tipo de últimas voluntades trascendentales con plena posesión de sus facultades, ante testigos y siguiendo todas las formalidades de la cancillería para su aprobación.

No propongo nada en concreto, solo que se medite el tema por parte de los grandes expertos, para que exista un corpus teórico que ayude a la interpretación. Ese corpus debe ser creado en frío, no en mitad de la polémica.

Lo que sí que está claro es que para las últimas voluntades trascendentales el peor momento es el lecho de muerte. Precisamente, su carácter trascendental para la vida de la Iglesia (como son los dos ejemplos propuestos: nombramiento de cardenales y aprobación de cambios en las normas del cónclave) desaconseja su aprobación en una situación que sin duda va a generar polémica. Y eso que, repito, doy por supuesto que quede comprobada la plena posesión de las facultades.

¿Pero qué se puede hacer para prevenir esto?

¿En qué orden leer la Biblia?

 

Aconsejo leer la Biblia desde el principio hasta el final, por orden, para escuchar toda la Palabra, toda, entera, sin dejar ni un solo versículo.

Pero este consejo es para las personas que por su situación espiritual podemos esperar que perseveren. Normalmente, para el que empieza a orar es mejor aconsejarles que lean el Evangelio. Allí está lo esencial y es la parte más sencilla. Y la mayoría de los que comienzan tampoco tendrán tenacidad para leer los cuatro. Si acaban, que sigan con el resto del Nuevo Testamento.

Si uno está en la lectura continua de la Biblia, desde Génesis a Apocalipsis, no pasa nada porque lea algún libro o varios fuera de ese orden si siente mucho impulso a hacerlo. Pero lo mejor es apuntar cuáles ha leído para saltar esos libros cuando llegue a ellos en la lectura continua. De esta manera no hay problema en leer algunos libros en desorden. A veces da mucho fervor leer algo en concreto. Hay que seguir los impulsos de la gracia. Lo mejor es seguir los impulsos del Espíritu. Si uno siente que quiere leer a Habacuc, pues que lo lea.

Otro modo de leer los libros es por orden cronológico. Es decir, leer a Isaías en el momento del libro de Reyes en que ese profeta habló. Leer el Eclesiastés en el momento de Crónicas en que se compuso. En mi opinión este es un modo muy bueno de leer la Biblia, si no fuera porque es un poco complicado. Resulta más sencillo, en la práctica, tener muy en cuenta la cronología al empezar a leer un libro. Si enmarcamos temporalmente muy bien un libro al leerlo, no será necesario seguir la lectura cronológica que es un poco engorroso.

No aconsejo proponerse el leer un capítulo al día. Es mejor poner un tiempo mínimo de lectura y detenerse el tiempo que haga falta en el texto que uno está leyendo. Si uno se propone leer un capítulo al día, al final uno no se detiene donde siente que debe detenerse a meditar. Hay pasajes que se pueden leer y releer varios días. 

Leer la Biblia y meditarla y orar con ella es algo que va unido. No tiene sentido leer y leer, diciéndose a sí mismo: “Ya lo meditaré más tarde. Hoy tengo que cumplir con la lectura del capítulo entero”. Hay que marcar un tiempo mínimo, no una extensión. Si uno se detuviera una semana entera en un capítulo, pues perfecto. Hay textos en los que uno va más rápido, la descripción de una batalla. Y hay textos (por ejemplo, las cartas de san Pablo) en los que la lectura se torna más lenta.

Si a uno se le hace muy cuesta arriba leer los textos densos (profetas, san Pablo) se puede alternar la lectura de un libro de crónicas (Reyes, Hechos de los Apóstoles, etc.) con la lectura de un libro denso. Hay personas a los que algunos libros se les hace muy cuesta arriba, alternar puede ser una buena solución.

jueves, agosto 04, 2022

Madrid en verano

 

Estos días mucho se está hablando de las medidas del gobierno para luchar contra el gasto energético. De forma general, estoy de acuerdo con ellas. No tiene sentido que haya que poner más baja la temperatura del aire acondicionado en todas las oficinas para que los empleados puedan vestir con americana y corbata. Eso nunca tuvo ningún sentido, con crisis energética o sin ella. En todas las oficinas hay que promover una moda de invierno y otra de verano, pudiendo (en cuanto haya que poner el aire acondicionado) ir en mangas de camisa, con manga corta y sin corbata. Ya sé que ya existe una moda de verano, pero estoy a favor de extremar más las cosas en las oficinas.

No soy favorable a imponer nada, pero sí a promover esto con todo el poder del aparato mediático del Estado. Tampoco soy contrario a que esa moda incluya los pantalones cortos, sea dicho de paso. Los expertos en moda estarían encantados en crear tendencias elegantes, y la población apoyaría mayoritariamente una medida tan racional. Pero prefiero que se promueva el entusiasmo de la población en esa dirección. Si algo nos enseña la vida es que imponer suele provocar el efecto contrario, al menos, en una parte notable de los ciudadanos.

Las puertas siempre abiertas de los comercios, de las que sale un chorro de aíre frío, siempre, siempre, me pareció otra irracionalidad. Aunque siempre me ha gustado el olor a canela que sale por las puertas de algunas pastelerías.

Tampoco me ha gustado el que los ayuntamientos pongan fuentes de espantoso gusto artístico, pero en las que el agua siempre está corriendo. Si una fuente fuera muy bonita, aún se podría justificar, pero muchas fuentes son tan feas que da lo mismo que corra agua o no.

Hago una añadidura, si una superiora de una comunidad monástica me comunicara que van a colocar aire acondicionado porque no soportan el calor con sus hábitos pesados, cerrados, recios, le diría que creen hábitos de verano. Estos últimos pueden reducirse a una túnica y un velo ligerísimo. No conozco ningún caso, que conste; ha sido un caso hipotético. Pero mejor un modo ligero de vestir, que no añadir más gasto energético por llevar vestiduras invernales. Ojo, no digo que vayan sin hábito. Dígase lo mismo para los sacerdotes con sotana.

En lugares tan abrasadores como España o Italia, sería favorable a a la permisión de la sotana blanca. Incluso sería favorable a que el corte tradicional de la sotana, tan ceñida, se pudiera sustituir por un hábito talar amplio, con capucha, para no tener que llevar alzacuellos, que siempre da calor.

Puedo asegurar, porque lo he probado, que la diferencia entre una sotana de corte tradicional, negra, y un hábito talar amplio y de algodón 100% es de una diferencia radical. La primera da calor sea como sea el material y corte, el segundo hábito del que hablo es como no llevar nada encima de la camisa y del pantalón.

miércoles, agosto 03, 2022

Una carta que me ha hecho mucha ilusión

 

Es la hora de la comida y he querido alegraros la vista con este queso fundido sobre una hamburguesa jugosa. Ver esto = cero emisiones de carbono. 

♣ Hoy he recibido la carta que más ilusión me ha hecho en todo el año. Caminaba por la explanada delante obispado, hacia la verja, después de salir del edificio; cuando el conserje me ha llamado a lo lejos, mostrándome una carta en su mano en alto. En la dirección de la carta aparecía:

Rvdo. Sr. Don José-Antonio FORTEA CUCURULL

-sacerdote- -escritor-

Alcalá de Henares

Con esa dirección en el sobre ha llegado a mi mano.

En la carta se presentaba una persona que había leído en el periódico acerca de mi novela El libro del fin del mundo y me decía que era paisano mío. No solo paisano, sino que durante su infancia y juventud fue vecino de la misma calle donde estaba la casa a mis abuelos. En la carta me contaba que fue amigo de mi padre y otros detalles.

Desgraciadamente no aparecía ningún teléfono en la carta, pero conseguí su número por Internet y pude hablar un rato con él. A los dos nos hizo mucha ilusión. El hijo de su amigo le llamaba sesenta años después.

martes, agosto 02, 2022

Qué inmensa dignidad es la que posee un obispo

 







Creo en el poder de la bendición sobre los objetos. Cuando el sacerdote bendice, algo viene del cielo, desde Dios, hasta ese objeto. El anillo de un obispo, después de ser bendecido, pasa a tener un algo. Ese algo no es material, es una sacralidad que se une a esa materia.

El anillo de un obispo debería ser bendecido cuidadosamente. Nada impide que el obispo se lo dé a un sacerdote para que lo bendiga no solo con las oraciones del ritual, sino con más bendiciones; incluso que haga alguna bendición durante varios días. A mi entender, nada impide que el sacerdote derrame unas gotas de santo crisma sobre él, o que enteramente lo recubra con ese aceite consagrado.

Un bonito anillo suele ser un símbolo muy bello del poder y la autoridad episcopal. Yo aconsejaría que cada anillo nuevo se entregara a un santo sacerdote, uno de los mejores de la diócesis, para que lo tuviera en su poder una semana, y cada día hiciera alguna breve oración sobre él. Para que todos los fieles al verlo sintieran la grandeza de ese rango episcopal.

Los anillos que suelen llevar los obispos todos son muy bonitos, todos. Todavía no he visto un anillo feo. Unos son más sencillos; otros, más elaborados; unos, metálicos; otros con una piedra; pero todos muy dignos. Lo mismo digo de las cruces pectorales. Todavía no he visto a un obispo con una cruz fea.

Cada nuevo anillo episcopal yo se lo entregaría a un convento de religiosas para que lo tuvieran una semana. Que lo llevara, colgado del cuello, debajo del hábito, un día cada religiosa. Que lo besara, que lo tocara. Y eso con la intención de que esas almas santas enriquecieran con su contacto esa insignia episcopal. A las religiosas no les doy la mano salvo que ellas me alarguen la suya. Sigo la norma de que a las religiosas debo saludarles con la cabeza, pero estoy seguro de que sus manos desprenden la santidad de sus almas. Una esposa de Cristo, llena del Espíritu Santo, desprende un algo de ella misma, sin pretenderlo.

Una es la bendición del sacerdote con su poder del sacramento, y otra cosa distinta es el efluvio de santidad que una religiosa derrama sin ella saberlo.

Un anillo que sea muy bello y muy bendecido debería quedar en poder de la diócesis para que pasara a su sucesor, y así siglo tras siglo. Unos anillos más sencillos para llevarlos ordinariamente. Otros, preciosos, para ser llevados durante la liturgia.

lunes, agosto 01, 2022

El papa y el ecologismo

 

En una reciente carta a los jóvenes el papa les ha aconsejado lo siguiente:

En ciertas zonas del mundo, conviene consumir menos carne, esto también puede ayudar a salvar el medio ambiente.

Me ha llamado la atención que se atreviera a decir esto porque es uno de los propósitos que yo ya había hecho. Sin darnos cuenta, en esta época de supermercados, tenemos una tendencia a comer bastante más carne que nuestros antepasados. Mis abuelos criaban los animales que se comían en el corral. También tenían unas ovejas que un pastor del pueblo sacaba a pastar cada día.

El caso es que no es que comamos algo más de carne, sino bastante más del doble y el triple que hace dos generaciones. Esto tiene sus consecuencias en la salud: aunque comamos carne sin grasa, siempre tiene un cierto nivel de colesterol; amén de otras cosas.

Pero no solo eso, también tiene su consecuencia en el planeta. La cantidad de pasto que debe comer una vaca hasta su sacrificio es impresionante. Multiplicado por 7 000 millones de personas tendría un impacto bastante brutal sobre la naturaleza, se mire como se mire.

Conclusión, el papa, como un padre de familia, nos aconseja a sus hijos que comamos menos carne. Esto ha sido muy criticado, pero lo muy razonables sus palabras, propias de un padre que se preocupa de la salud de sus hijos y de preservar el don de Dios que es el planeta.

Yo ya les he dicho a mis amigos desde hace años que el día que haya unas hamburguesas vegetales que sepan razonablemente bien, me pasaré a ellas sin dudarlo, dejando la carne para pocas veces a la semana.

En algunos restaurantes lo que siempre me ha abrumado es ver que algunas personas se comían unos chuletones inmensos en longitud y de gran grosor. Solo verlo me produce fatiga, hartazgo y desagrado. Cuando alguna vez he pedido un solomillo, siempre le pregunto a algún otro comensal si no le gustaría compartirlo. Para mí media ración de esa carne es más que suficiente.


domingo, julio 31, 2022

Pensamientos sueltos

 

A Madrid le vendría muy bien un proyecto ambicioso que fuera como el santuario de El Pilar. Para los cinco millones de habitantes de la Comunidad de Madrid sería óptimo contar un santuario vivo, esplendoroso, con un culto esplendoroso.

Alguien podría pensar que la Catedral de la Almudena podría cumplir con esa función. Pero lo que he propuesto en otros posts es algo más ambicioso que requiere de un marco arquitectónico acorde. El templo como un lugar donde sea posible el paseo meditativo, un grupo de sacerdotes que vivan en ese complejo, etc.

Solo unas pocas instituciones podrían llevar a cabo tal proyecto y dotar de clero suficiente a un lugar así. Podría por supuesto la archidiócesis y el Opus Dei. Pero para otras instituciones, por su tamaño más moderado, sería realmente difícil.

El santuario de El Pilar es óptimo, todo un ejemplo de cómo un templo se puede convertir en un faro para toda una ciudad de medio millón de habitantes. El Pilar lo tiene todo: abundancia de confesores, misas a todas las horas, la devoción de los zaragozanos de pasarse por allí a rezar. No creo que haya en el mundo una inmensa urbe que ame tanto a la “casa de la Virgen María”, pues así la consideran los zaragozanos. Y el clero del santuario siempre ha estado a la altura de las expectativas de los fieles. Los habitantes de esa ciudad tienen en el más alto respeto al clero de ese templo, que es sinónimo de un culto noble y serio.

Ni San Pedro del Vaticano ha logrado tener un templo tan vivo como el de Zaragoza. El Pilar es algo vivo, lleno de vida, de oración. San Pedro del Vaticano se parece más a un lugar de visita. Uno tiene la impresión de estar en un marco donde reinan los turistas; todo lo contrario, en Zaragoza.

Si El Pilar tuviera un grupo de fieles que rezara las horas canónicas al modo que explico en El incienso de la alabanza, y una vez a la semana hubiera una misa solemne digna de un pontifical, eso sería ya el no va más.

Torreciudad es un templo perfecto (como El Pilar), no veo en él el más leve “pero”. Y vaya que me gusta encontrar “peros”. Sin embargo, en Torreciudad no los encuentro: es perfecto. Solo encuentro genialidad tras genialidad.

Muchas veces he repetido que detrás de una estética “averiada” suele subyacer una teología defectuosa. Torreciudad es la expresión artística del alma del Opus Dei.

¿Podría yo contar amargos y tristes episodios que he vivido de miembros de la Obra, sacerdotes y laicos? Por supuesto. Siendo sacerdote, por mi trabajo, he tenido contacto con ellos durante años, pues en Madrid hay muchísimos miembros de la Obra. Ahora bien, lo positivo es muchísimo más que los episodios negativos. Además, siempre he diferenciado entre la institución y lo personal. El bien que ha hecho la institución, el grupo, es inmenso. ¿Cómo puedo comparar eso con una acción fea de tal o cual persona respecto a mí?

Me viene a la memoria, ahora, un hecho de un sacerdote de la Santa Cruz que me es tan doloroso...


sábado, julio 30, 2022

Un segundo santuario para la prelatura, a las afueras de Madrid (2ª parte)

 

Sigo con el tema de ayer. Un proyecto ambicioso como este solo podría construirse en tres lugares: Roma, Jerusalén o Madrid. Si se levanta en Roma, las visitas serán mucho menos de una cuarta parte que en Madrid. ¿Por qué hay tantas visitas en El Pilar? Porque está al lado de una ciudad de medio millón de habitantes. Jerusalén tampoco favorecería más que visitas breves en un día lleno de actividades.

La entera construcción podría tener una capilla muy bonita que sería la de los prelados, y una segunda que permitiera descansar allí a todos los miembros de la prelatura que lo deseen. La segunda capilla podría concebirse para centenares de urnas.

Las dos capillas podrían estar al lado de la iglesia: un rectángulo con dos cuadrados.

¿Qué forma tendría el templo entero? Como la Obra siempre ha fomentado el espíritu de familia, y ha afirmado que es una gran familia. podría tener el aspecto de una casa de ladrillo: en el estilo de Torreciudad. Puede ser una réplica de esa estética o podría ser en estilo mozárabe, estoy pensando en las torres mudéjares de Teruel.

Si el templo es como una casa, podría haber tres capillas más que representaran la habitación de Jesús, la de María y la de san José. Dedicando cada capilla a uno de esos santos, aunque en las paredes se colocaran las imágenes de todos los protectores de la Obra. La “habitación de Jesús” sería la capilla del Santísimo Sacramento. El “comedor” sería la iglesia.

En la segunda capilla funeraria, en uno de sus muros, yo colocaría un “árbol” al estilo de los árboles de la orden franciscana o dominica. En ese árbol, del fundador partiría un tronco (el de los prelados) del que saldrían ramas con numerarios, supernumerarios, etc. Allí habría obispos (de la Santa Cruz), también dos cardenales, sacerdotes y sobre todo laicos de todo tipo y condición, unos famosos (por su prestigio) y otros no. Está claro que solo serían una representación.

Las capillas de María y san José se cerrarían cuando se diera una meditación en ellas.

El templo puede ser más pequeño o más grande. Si se decide hacer masivo se puede hacer, en su aspecto externo, como una réplica exacta de El Pilar, o puede tener un aspecto como Torreciudad, o en estilo mudéjar. Yo siempre prefiero hacer algo nuevo, una reinterpretación de un viejo templo, mejor que una copia. Aunque los arquitectos hacen tales desastres que mi consejo es copien y se limiten a copiar sin mover un ladrillo de lo que ven en la iglesia original.

Si es como una réplica de El Pilar (o una reinterpretación de esta construcción) podría haber capillas debajo de las grandes cúpulas habría edificios con viviendas o con oficinas para la administración del edifico o con dormitorios para los retiros. Así la planta inferior no sería diáfana, sino que sería más compleja, más laberíntica, al tener en medio esos edificios. En ese caso, debajo de esas grandes cúpulas, podría haber capillas que permitieran pequeñas romerías, algo a lo que siempre ha sido muy aficionado el Opus Dei. En una mañana se podrían recorrer todas las capillas del techo del santuario y las cuatro de las torres.

Se me ha ocurrido que se podría llamar a este complejo “Torremariana”, para que haga juego con el nombre de Torreciudad.


viernes, julio 29, 2022

Un segundo santuario para la prelatura, a las afueras de Madrid (1ª parte)

 

Ayer se me ocurrió una cosa: ¿Por qué no hacer una capilla muy bonita donde colocar los sepulcros de los tres primeros prelados del Opus Dei?

Y dándole vueltas al tema, me dije: ¿Por qué no hacer una capilla preciosa donde dar sepultura a todos los prelados? El siguiente paso fue pensar que si eso se hace en Madrid, donde hay tantos miles de supernumerarios, lo más conveniente sería construir un santuario.

Alguien puede acusarme de proponer algo excesivo. Pero de los 93 000 miembros que tiene la prelatura en el mundo, 41.000 viven en España.

Imaginaos una capilla cuadrada, muy amplia, de no menos de quince metros de lado, con pilares y cúpulas de crucería. En el centro el sepulcro de san Josemaría, con su estatua yacente sobre él, como si estuviera dormido, esperando la resurrección.

Alrededor, formando un cuadrado, una bancada para poderse sentar y meditar, hacer la lectura espiritual. el resto de sepulcros de los prelados repartidos por la capilla. En el eje central de la capilla, los siete primeros.

Por la capilla, repartidos, sepulcros más sencillos, de distintos tipos de piedra. Pienso en algo parecido a los sepulcros circulares (como piedras miliares) o rectangulares (con su “tejadito”) como las de los romanos que vemos en tantos museos: monumentos sobrios, sencillos, pequeños, de metro y medio de altura.

Esos sepulcros formarían grupos: aquí los de los sacerdotes de la prelatura, aquí los de los sacerdotes de la Santa Cruz, aquí los numerarios, allá los de los agregados, auxiliares y supernumerarios.

Unidos como una familia en la vida, unidos como una familia en la muerte. Una capilla en la que habría un centenar de tumbas por su suelo y por sus paredes. Alrededor del perímetro, pegada a las paredes, habría una bancada donde poderse sentar y contemplar con calma la capilla y orar. El conjunto sería armónico y variado, aunque el centro estaría ocupado por los sepulcros de los siete prelados en el eje. Por todas partes, unos más pequeños, otros más grandes. Unos como cilindros pequeños de metro y medio, otros como sarcófagos. Allí habría científicos, médicos, agricultores, mecánicos, amas de casa, niños, ancianos. 

Si se decide ampliar el santuario con una segunda capilla, podría haber tumbas agrupadas por familias, o mausoleos para familias. Trayendo a ellas los huesos o las cenizas. También algunos cuerpos en féretros sellados. Las cenizas no requerirán permisos, según la legislación española, pero los huesos y los cuerpos sí.

Sería una capilla para la meditación y la lectura. No habría altar, por tanto. Algo más elevado del nivel del suelo, habría una galería con columnas (como un claustro) que recorrería todo el perímetro y que serviría para los que quisieran rezar, paseando, el rosario, o el viacrucis en cuaresma. (Seguirá mañana).

jueves, julio 28, 2022

Más allá de los bancos del Opus Dei



Pensaba dejar ya el tema del Opus Dei definitivamente, pero voy a hacer un último favor a la prelatura: vamos a analizar estéticamente la iglesia de Villa Tevere. ¿Y por qué digo que es un favor? Porque nada agradecemos más los escritores que el que nos digan nuestros errores. (Muchas gracias por tus favores. ¡Puedes guardártelos en el fondo de tu cabeza!). Además, el análisis estético de esta iglesia puede servir para futuros grandes proyectos que ellos realicen. (Sí, claro, vamos a tener en cuenta tus… para nuestros proyectos).

Comencemos diciendo que la iglesia es muy bonita, realmente bonita. Se nota cuando se mete dinero en algo. Esto no es una crítica: para Dios lo mejor. Es como una película en la que se nota que no se ha reparado en gastos de decorado, vestidos y extras.

La iglesia es preciosa, pero fijémonos en lo que considero desaciertos. Las ventanas hermosean cualquier templo. Pero, desde la primera vez que vi esa iglesia, pensé que el arquitecto debía ser hijo de alguien que hacía ventanas. “Cubrir” con ventanas las paredes de un templo no parece la opción más sensata. Puede haber alguna excepción: por ejemplo, una iglesia en mitad de un bosque, una iglesia enclavada en una zona de preciosas colinas. Pero si, encima, las ventanas tienen luz artificial detrás, pues es la peor opción.

Después está la impresión de explosión de color que uno tiene al entrar. Hay iglesias en las que esa saturación tiene un propósito, como en la iglesia románica de Bagüés o en la Iglesia de San Pedro de Viena. Pero una explosión de color debe tener una razón de ser porque si no, ofrece una sensación de agobio, de opresión cromática. En la de Villa Tevere no se acaba de ver la razón iconográfica, de estilo arquitectónico, detrás de esa selva de colores. Solo con otros colores el espacio ofrecería una impresión mucho más serena.

El siguiente aspecto que resalta nada más ver la iglesia, nada más echar la primera ojeada, es la desproporción entre el baldaquino y el espacio en el que se enmarca. Ese baldaquino me parece precioso, pero no guarda armonía alguna con el emplazamiento. Si observamos todas las iglesias el mundo, observaremos que hay una especie de regla aurea entre el presbiterio y su baldaquino. Hay unos márgenes razonables, pero esa regla se cumple. Se cumple hasta en la catedral ortodoxa de Cristo Salvador en Moscú. No voy a hacer ahora un artículo del porqué de esas proporciones áureas, pero ese baldaquino de Villa Tevere no mejora el espacio, sino que lo invade.

Sobre las bancadas no añadiré nada a lo ya dicho extensamente ayer. Y me ahorro mi opinión sobre el via crucis de las paredes. Con la cantidad de via crucis tan bonitos que he visto en mi vida. Y, por último, el ábside. Un ábside precioso, pero que muy bonito. Ahora bien, la estética medieval del ábside no tiene nada que ver con el resto del templo. Son dos conjuntos artísticos pegados (la nave y el ábside) sin conexión estética entre ellos. Son dos mundos cuyo único punto de unión es un baldaquino invasivo.

La sede del prelado me parece que no puede ser más bonita, es realmente muy hermosa. Ahora bien, la estética de la sede no pega nada con el cuadro que le han puesto encima, ni con los mosaicos de alrededor. Es un cuadro que es una delicia, con un marco de ángeles que lo realza muchísimo más. Sería el centro perfecto de una capilla dedicada a María. Pero sobre esa cátedra, en medio de esos mosaicos, es un elemento pegado sin orden ni concierto. Artísticamente hablando, la sede es un canto. Los mosaicos del ábside de por sí, son otro canto. Añadir un tercer canto sin establecer una armonía entre los dos anteriores sería un desastre en una partitura; pues allí también. Ofrece una sensación acumulativa, pero no de concierto de elementos.

El artesonado sí que es muy adecuado porque ofrece un descanso visual en mitad de una agregación de arias. Pero el suelo de la nave es una prima donna que tiene plena conciencia de que allí no se puede valorar bien. Ese suelo estaba justificado en el presbiterio, pero repetirlo tal cual en la nave recuerda a los que al pedir postre les preguntan si quieren un chorrito de chocolate sobre el helado, y responden que el helado flote en el chocolate. El suelo es impresionante; pero menos, a veces, es más. No estoy diciendo que se hiciera un suelo de menor calidad en la nave, sino que el lugar se prestaba a una variación, no a una repetición. Y es que el suelo de la nave es un importante factor de agobio de colores en un espacio tan pequeño.

Podría hablar de otros elementos menores dignos de crítica, pero es más difícil dar mi opinión sin que veáis las fotos. Pero, por favor, que quiten ese relieve de san José María Escrivá que hay enmarcado a la izquierda del presbiterio. La iglesia que he criticado es bella, muy bella, ese relieve desdice totalmente del lugar.

¿Por qué me he tomado tanto interés en hacer esta crítica? Bueno, aquí enlazaría con el tema de la estética de las capillas del Opus Dei. Pero no, ya me he alargado demasiado. Y no sé si me animaré mañana. Lo digo con toda franqueza: no sé si afrontaré esa tarea. Ya he recibido demasiadas cartas de numerarios recriminándome que por qué no dedico diez posts a la estética de los neocatecumenales. (Es broma).

Carta de un enfadado: ¿Qué pasa? ¿Los de Comunión y Liberación son todos unos hijos de Miguel Ángel?

Carta de otro enfadado: Dedíquese a confesar y déjenos las iglesias a nosotros.

Carta de un tercer enfadado: ¡Qué sabrá el rey de cuidar ovejas!

miércoles, julio 27, 2022

Los bancos del Opus Dei

 

Hoy iba comenzar el post con estas palabras: “Pues hoy no voy a hablar del Opus Dei”. Pero no, hoy también, sí.

No quería dejar el tema sin analizar un pequeño detalle: la disposición de los bancos en la iglesia de Villa Tevere. Para los que no lo sepan es la casa generalicia de la prelatura. (Me refiero a los bancos de madera, no a los bancos con grandes cámaras acorazadas).  

El que sugirió tal disposición tal vez no sabía que colocarlos de un modo coral, es decir, formando bancadas enfrentadas, solo tiene sentido si esos bancos se usan para el rezo de la salmodia en la liturgia de las horas. Pues, de esa manera, se pueden alternar los dos coros que conforman la alabanza.

Ahora bien, en toda iglesia donde no se realiza esa liturgia, los bancos (o las sillas) están orientadas hacia el altar. No parece lógico que los fieles estén mirándose a sí mismos cuando el centro del espacio pasa a ser la sede de la presidencia, el ambón o el altar.

En el rezo coral el centro celebrativo pasa a ser la misma salmodia, el centro es el mismo resonar de esa Palabra de Dios cantada. Hay una gran profundidad teológica en esa disposición coral de los coros de las catedrales o de los monasterios.

Pero fuera de ese espacio celebrativo de la liturgia de las horas, fuera de ese lugar, los fieles siempre asistieron de pie o sentados encarados hacia el altar, incluso en aquellos lugares donde el coro de los canónigos ocupaba buena parte de la nave central. No conozco ni una sola excepción a esta regla secular no escrita. Nunca cayeron en la tentación de prolongar esa disposición para el resto de los asistentes de la nave central. Esa regla fue mantenida en toda Europa, incluyendo la disposición de las iglesias ortodoxas que sigue la misma regla expuesta: los fieles que asisten a una eucaristía están orientados hacia el centro de esa celebración.

No parece lógico en esa iglesia de Villa Tevere disponer que todos los fieles estén mirándose a sí mismos de frente y tengan que torcer el cuello para mirar a la sede, al ambón o al altar. Alguien me dirá que se ponen de pie después de incensar las ofrendas en el ofertorio. Sí, pero ya el altar era el centro antes de ese momento, y antes lo era el ambón. Además la disposición coral les obliga a arrodillarse no dirigidos hacia el Misterio Eucarístico, sino hacia los que tienen enfrente, o frente al vacío entre las dos bancadas. No creo que sea necesario recordar que precisamente por eso los coros primitivos no tenían reclinatorio.

Conclusión, no sé de quién fue la idea, pero fue una idea equivocada a mi pobre entender.

Nota 1: Pobre entender, pero no del todo pobre, que para eso los coros catedralicios han sido para mí casi un vicio desde hace varios años.

Nota 2: Que conste que sé de quién procede lo de la disposición coral. Por aprobación o por decisión propia. Pero bueno…

Nota 3: La iluminación (artificial) de las falsas ventanas de esa iglesia era excesiva. Las ventanas pueden ser falsas, pero tampoco tienen que proclamar su falsedad a voz en grito. Una luz más tenue sería mucho más adecuada.

Nota 4: Me consta que estas cosas las leen en Roma. Pillines, lo sé por Google Statistics que me da resultados por ciudad. Así que sería muy bonito poner una plaquita que dijera: “Capilla reformada por la acerada, pero caritativa, crítica de don José Antonio Fortea”.

Nota 5: Lo de la placa no creo que mis ojos lo vean, pero sí que sería acertado cambiar lo de las luces de las ventanas. Lo de los bancos lo señalo como error, pero bien sé que ya están pagados y ahora no es cosa de meterse en más gastos.

martes, julio 26, 2022

San Josemaría Escrivá como predicador

 

Lo primero de todo, aunque sea lo más anecdótico, el acento de san Josemaría es exactamente el mismo que tenían varios de mis familiares. Era un acento de varias comarcas, no de toda Huesca. Pero en mi tierra sonaba completamente normal, por más que a alguno de fuera de la tierra le pueda parecer un poco extraño. De hecho, varios conocidos míos lo hablaban con un acento mucho más fuerte; como el de Paco Martínez Soria, aunque ese acento es el de Zaragoza. 

Digo esto porque a algunos jóvenes no aragoneses les causa gracia el escucharlo, y es un problema al poner filmaciones de él a los jóvenes, puede mover a imitaciones jocosas, pero tendrían que haber escuchado a algunos compañeros de mi clase con qué acento hablaban. Hasta yo lo tenía, pero lo he perdido.

Aunque del modo de hablar de mi tierra hablo en pasado, porque el escuchar la televisión todos los días, durante dos generaciones, ha moderado muchísimo el acento. Hablar con un deje muy baturro sonaba a ser del campo y hoy día, hasta en los pueblos más pequeños, el acento ya no es tan fuerte. No hablo de “acento cerrado” porque el deje era muy fuerte, pero la vocalización siempre era perfecta. Había música en las palabras, mucha entonación, pero en toda la Corona de Aragón la vocalización siempre ha sido muy nítida.

El otro aspecto que me limito a mencionar es que san Josemaría, como yo, siempre hemos tenido voz aguda. Eso depende de las cuerdas vocales y no hay nada que hacer. Si alguien trata de hablar más grave, con un registro que no es el suyo, el resultado suena a falso, a teatral. Cada uno tiene que hablar en el tono que le dan sus cuerdas vocales.

San Josemaría no fue un teólogo, no se dedicó a eso. Ni lo fue ni lo pretendió. Algunos de sus hijos (profesores de la Universidad de Navarra), movidos de muy buena voluntad, han querido convencernos de que era un gran teólogo. Vano intento. No hallaremos en él las profundidades de un Henri Neuwen o de un Scott Hahn; ni, por supuesto, de un Ladaria Ferrer o de un Rowan Williams.

Ahora bien, como predicador era muy profundo. Para nada, superficial. Su pensamiento, siempre lúcido. Estaba dotado del don de la claridad. Cuántos luchan por ser claros y no lo consiguen en toda la vida. Como predicador era óptimo. Algunos teólogos son pésimos predicadores. 

Un hombre de su posición, tan visible, podía haber albergado una tentación muy natural al predicar: “Voy a lucirme. Voy a hablar de grandes profundidades de la teología para que vean cuánto sé”. Jamás cae en eso, ni como excepción. Él siempre habla a la gente que tiene delante. Hay predicadores que quieren hacer una especiosa elucubración teológica pensando en un público que no es el que delante sentados en los bancos. San Josemaría mira a los ojos del que está allí escuchándole, a diferencia del predicador que quiere hacer un sermón como los de san Agustín. Cuando, de hecho, los sermones orales del maestro de Hipona no necesariamente coincidían del todo con las piezas escritas retocadas y que bien sabía que iban a quedar para lectura de la posteridad. Hay predicadores que se encierran en su propio monólogo, aunque ya todos estén aburridos y deseando que aquello acabe por misericordia. En las charlas improvisadas de san Josemaría hay un verdadero diálogo con las almas, aunque solo hable él y los otros se limiten a preguntar. Es un diálogo porque él sentía lo que en cada minuto hay en el corazón de los que le escuchan. Lo repito, como predicador es óptimo.

Claro que debo hacer una aclaración. El gran predicador que fue no alcanza su culmen en los sermones, un género más rígido, sino que su culmen lo alcanza cuando improvisaba en las charlas con sus hijos. Sus verdaderos sermones son esos.

Cierto que él no se dedicó a la teología, pero su olfato vio claro qué era lo correcto y qué era una desviación. De manera que ejerció un verdadero magisterio para sus hijos.