martes, diciembre 06, 2022

Hoy es el Día de la Constitución: el Derecho como expresión del orden y como guardián del orden

 

Este es un blog que positivamente trata de no hablar de cuestiones políticas incluso aunque tengan derivaciones morales. Para eso hay muchas otras publicaciones que ya se encargan de ello y lo hacen muy bien.

Ahora bien, finalmente, sí que he optado por ofrecer algunas consideraciones al hecho de que el presidente Sánchez haya presentado al congreso una propuesta de ley en la que se elimina el delito de sedición. Hoy que es el Día de la Constitución se presta a tratar este tema. 

Primero: Ya expresé con claridad mi juicio moral acerca del supuesto derecho a la sedición dentro de un Estado. No existe tal derecho. No hace falta que los repita. Tampoco hace falta explicar las consecuencias de tipo moral que conlleva responder de un modo o de otro a la cuestión de la licitud o no de la declaración unilateral de independencia.

Segundo: Si un Estado reconociera en su ordenamiento jurídico la posibilidad de la independencia de parte de su territorio siguiendo una serie de condiciones legales, yo sostengo que tal ley es contraria al óptimo orden que marca la razón. Ahora bien, si la independencia de un territorio se produce de acuerdo a la ley del Estado, yo aceptaré ese hecho. Una cosa es el orden óptimo racional del cual el ordenamiento jurídico debería ser expresión; y otra es que los ciudadanos aceptamos la legislación existente incluso cuando esta no es perfecta expresión de la racionalidad.

Tercero: Pero lo que no tiene ningún sentido, jamás de los jamases, es eliminar el delito de sedición. Eso no entra en cabeza alguna. Se puede discutir si la legislación puede admitir que se dé un referéndum de independencia, que se sigan unos pasos establecidos (dentro de la ley) para proceder a la independencia, etc. Pero lo que no tiene sentido alguno es que deje de ser delito el que una autoridad del territorio del Estado, sea cual sea esa autoridad, no responda por sus actos contra la ley que organiza el ejercicio del poder dentro de la nación.

Eso, evidentemente, no tiene ninguna racionalidad, ninguna.

Esta es una decisión que puede llevar a graves desórdenes con graves consecuencias, después vienen los ayes. Los errores graves en las columnas del Derecho, con el paso del tiempo, suelen provocar entierros.

Se puede discutir civilizadamente si existe derecho a la independencia dentro de un sistema constitucional. Hay ciudadanos a favor de esa opción que son respetables y honorables. Se puede discutir. ¡Lo que no se puede discutir es si deja de estar penada la rebelión en el ejercicio del poder! ¿En qué cabeza cabe tal despropósito? Me pueden multar por quebrantar el Código de Circulación ¿y no me pueden sancionar por rebelarme ejerciendo la autoridad? Los fautores del proyecto de ley alegarán que sigue existiendo el delito de desórdenes públicos. Pero, señor mío, no es lo mismo el desorden público que la rebelión desde el ejercicio del poder. Entre otras cosas, porque la autoridad se puede cuidar muy mucho de quedarse siempre detrás de la línea penal que tipifica los desórdenes, por más que esa misma autoridad sea la verdadera causa por acción u omisión de esos desórdenes. En ese caso, ¿qué tendrá que hacer la autoridad superior central? ¿Mover la mano, repitiendo: “Qué malo eres”? ¿Mover la mano, amonestadoramente, mientras la policía autonómica se inhibe de actuar frente a los asaltos a las comisarías de la policía nacional, por poner un ejemplo?

Este vacío legal es campo abonado para la creación de disturbios en los que con toda facilidad habrá muertos. Es la ley la que mantiene el orden. El orden no crece en los árboles. Algunos creen que el orden es algo espontáneo y natural como la llegada de la primavera. ¡Nada de eso! ¡Es la ley! 

La ley son cadenas, las prisiones, las armas. La ley es la capacidad del poder para usar de la fuerza necesaria para mantener el orden. Y, por supuesto, para usar con toda licitud la fuerza necesaria; de lo contrario el precio final del orden será mucho mayor. Cuando no se aplica la fuerza necesaria, después restablecer el orden conlleva más sufrimiento, más lágrimas… más sangre.

¿Qué juicio moral me merece el presidente de una nación que toma decisiones que pueden llevar a profundos desórdenes con graves consecuencias, es decir, sangre derramada? Creo que ofenderé la inteligencia de mis lectores si tengo que decirlo. Que cada uno saque sus consecuencias.

lunes, diciembre 05, 2022

Esta foto acaba de desvanecer cualquier tentación vegetariana

 

Lo dije hace unos días del congreso es preocupante. No es España el único lugar donde se observa una degradación de la vida parlamentaria. Alguien podría decir que es natural la confrontación. Cierto, pero resulta innegable que esa confrontación puede ser más sana o cada vez más llena de odio. Hay países en los que la sana contienda política va dando lugar a una lucha que nada tiene que ver con los intereses de los ciudadanos, sino con sentimientos de grupo cada vez más oscuros. Odio, rencor, hasta deseo de venganza, de un grupo determinado que se va trasladando a la ciudadanía.

¿Cómo sanear
una situación así? No tengo una solución clara. La solución perfecta sería que cada vez más habitantes de esa nación tuvieran un alma clara, llena de amor y deseos de concordia, y que eso se trasladase a sus representantes. Pero no, no veo fácil esa solución.

Estudiando la historia de algunos países, se ve que ha habido algunos que en el pasado cayeron en una espiral de agresividad parlamentaria que ha llevado a la fractura del país. Esas fracturas de la población pueden durar toda una generación. Por poner un ejemplo, uno solo, el peronismo supuso el quebrantamiento de la concordia parlamentaria previa en Argentina. No es el único caso. Todos los analistas señalan la creciente división del pueblo estadounidense, una división cada vez más llena de odio. España, sin duda, es otro ejemplo. ¿Pero qué hacer? No, no es nada fácil que algo así se solucione; por lo menos, en un plazo de tiempo breve.

Todos vemos el problema, todos vemos lo mala que es esa situación para los ciudadanos. ¿Pero qué hacer?

♣ ♣ ♣

Al menos, esta música como solaz para el alma:

https://www.youtube.com/watch?v=N6sUlZa-IrU

Es una música celestial. Parece que los ángeles canten. Musicológicamente, ¿cabe una música más abstracta, más esencial, más densa, más llena de espíritu? Bach es Bach. Todos demás ya vienen detrás de él.

domingo, diciembre 04, 2022

Ya que ayer mencionaba este plato, hoy pongo la foto

 

Estoy viendo, por segunda vez, los seis episodios del documental Apocalipsis: la Guerra Fría. Solo puedo quitarme el sombrero ante un documental tan detallista, tan profundo, tan insuperable en todos los aspectos.

Pero cuando uno ve las inmensas consecuencias, trágicas, del comunismo en la Humanidad, uno entiende mejor cuánto daño ha hecho esa doctrina. ¿Cómo fue posible que el marxismo adquiriera en los años 60 y 70 ese barniz de respetabilidad en las sociedades democráticas? Aquellos regímenes no eran otra cosa que verdaderas maquinarias de opresión. Opresión para sus propios conciudadanos, pero verdaderos cánceres para las pacíficas naciones vecinas.

Se trataba de regímenes de esclavitud que solo acabaron por una decisión divina. En verdad que podían haber perdurado varias generaciones más.

Con razón que la bandera de la Unión Soviética, de China, de Vietnam, Albania fueran completamente rojas, porque esos Estados nacían de verdaderos baños de sangre de los ciudadanos que lucharon por la libertad antes de convertirse en naciones de siervos.

Por decisión divina, solo por eso, Portugal se libró de ese cáncer en 1933 y España en… [de mi país no digo nada que pueda ser constitutivo de delito dentro de un par de años].

¿Podemos hablar de neomarxismo ahora? No, realmente no. Los gobernantes de países como Venezuela, Nicaragua y otros lo que practican es un populismo tiránico, pero ya no existe ninguna cobertura intelectual, por más que esos presidentes crean que sí. Se consideran herederos de los países marxistas, pero realmente son dictaduras populistas sin otro rumbo ideológico, carentes de cualquier soporte intelectual, que la sencilla idea de aferrarse al poder a costa de la lucha por los pobres.

No, no podemos hablar de neomarxismo, sino de populismo latinoamericano del siglo XXI. Por abreviar podríamos hablar de neopopulismo. Después de los resultados que este tipo de partidos han tenido en Italia o España en lo que llevamos de siglo (con subidas y bajadas), para nada debemos tomarnos a la ligera el peligro que suponen para la democracia.

La influencia de los grupos neopopulistas en la política española se ha evidenciado en la legislación, en la radicalización del rumbo de varios partidos y en más aspectos que no voy a desgranar. El peligro es real y no se conjura porque el resultado sea uno u otro en una determinada consulta electoral.

Hay quienes piensan que la Iglesia debería estar abierta a este nuevo tipo de “ideas”, pero me congratulo de que los obispos de España y el clero no se ha dejado engañar lo más mínimo. Guardan silencio porque ¿serviría de algo decir en voz alta lo que pensamos? Sí, guardan silencio, pero no hay ninguno de los obispos que haga ningún gesto hacia ese tipo de grupos. Nos llegará nuestra hora, no tengo la menor duda, pero al menos nos habremos mantenido con dignidad hasta el momento en que ellos se quiten la careta y muestren su verdadero rostro. Aunque ya de por sí la careta es un verdadero anuncio de lo por venir.

sábado, diciembre 03, 2022

Sábado

 

En mi novela sobre el exilio judaico en Babilonia he llegado a uno de esos momentos que odio: tengo que revisar más de 400 páginas. Tengo que revisar, una a una, todas las fechas de la novela, haciendo que conjuguen con las edades de los protagonistas, y os aseguro que en esta historia hay muchas edades, las cuales resultan esenciales. Y, por último, tengo un desván de textos de más de cien páginas para valorar si los incorporo a la obra.

Esta es la etapa de la gestación de la novela en que dejo de crear libremente, libre como un pájaro, para pasar a revisar centenares de cables (la cronología) para ver si todos están bien conectados. Y lo peor es que estoy seguro de que en este libro los gazapos van a saltar como conejitos de una página a otra por más que me esfuerce.

Ya lo he dicho que es un libro con muchísimas edades de los protagonistas. En este caso las edades no son un mero ornato para la historia. Edades de reyes de Judá, edades de sus hijos, edades de los reyes de Babilonia, las de los profetas, las de las invasiones caldeas al oeste y las persas hacia Mesopotamia. Mi santo corrector, esa es la esperanza a la que me aferro. Él es el último muro que contiene las hordas de errores. Prefiero perder ahora a mi director espiritual (encontraría otro) que mi corrector argentino.

♣ ♣ ♣

A ratos, después de la cena, estoy leyendo El guardián entre el centeno. Esta obra la leo entera, mientras que hace unos días escuché un resumen magnífico, de una hora, de El árbol de la ciencia de Pío Baroja. Esto lo escuché mientras fregaba y limpiaba la cocina. Practico la acumulación de platos.

Un gran libro este de Baroja. Cómo cambia de leerlo en la secundaria con quince años a leerlo ahora con cincuenta y cuatro años.

♣ ♣ ♣

Es la hora del almuerzo. No está mal un sándwich de lonchas de pavo, pero tengo el antojo de unos tacos de carne de morcillo con estofado de chalotas y glaseado de uva garnacha. Si fuera el dictador de alguna república del centro de Asia, ahora mismo llamaría a mi cocinero.

Me imagino, al teléfono, escuchando a mi chef:

—¿No prefiere otro sándwich? Lo digo por perder un poco de peso.

Yo presionando un botón:

—Detened ahora mismo al cocinero.


viernes, diciembre 02, 2022

El cuadro “La libertad de expresión” de Norman Rockwell

 

El Estado de Derecho, el imperio de la Ley, la división de poderes, la preservación de la libertad a pesar de que las urnas otorguen mayorías absolutas, el encadenamiento del Poder al ordenamiento constitucional para que la democracia continúe… En eso creo y entiendo que haya juristas, agentes de las fuerzas de seguridad y parlamentarios que estén dispuestos a morir por la libertad del Pueblo.

Yo defendí que los congresistas de Herri Batasuna, en 1990, pudieran ser congresistas sin jurar la constitución. Lo hice por razones meramente constitucionales.

Defiendo que Puigdemont es miembro del Parlamento Europeo, aunque no haya pasado a recoger su acta en España. Si un mero trámite afecta o no al mandato del Pueblo es una cuestión que afecta a la filosofía del Derecho. Pero me parece claro que el ser representante de una parte de la población es lo que constituye la realidad de ser parlamentario, y no un cualquier detalle formalista que no afecta a la esencia de lo que significa ser representante del Pueblo.

Por razones constitucionales, defiendo la libertad de expresión para los que quieran convencer a los demás de que una parte del territorio español debe independizarse. Es un tema que se puede lícitamente debatir y que, por tanto, debe estar amparado por el derecho de expresión. Por razones constitucionales se debe amparar la libertad de expresión de los que no están de acuerdo con la constitución.

Podría seguir desgranando sentencias y cuestiones en las que estoy a favor de los derechos de aquellos que piensan radicalmente distinto de lo que pienso, o de la mayoría. Hay que defender los legítimos derechos de los individuos malos. Es decir, incluso los asesinos, los terroristas, los ladrones merecen el beneficio de la Ley, el amparo de la Justicia.

Defiendo el derecho de Rufián (Ezquerra Republicana) a usar su turno de palabra para hablar con el tono con el que habla, un tono que resulta muy difícil de sufrir. Pero nos guste o no, él es la voz de los que le han votado.

Ahora bien, fue gravísimo que el que presidía el congreso hace pocos días echara de la tribuna a una congresista por llamar “filoetarras” a algunas personas.

Ese calificativo será verdad o no, esa no es la cuestión. Lo que está fuera de duda es que ella tenía derecho a expresar lo que pensaba acerca de si eran filoetarras o no.

La función de la presidencia de la cámara no es la de hacer de policía del pensamiento, tampoco la de decidir qué está bien y qué está mal. Ese episodio fue inaceptable y ocurrió a la vista de todos. Pero lo que es más triste, ocurrió en el mismo espacio donde la libertad de expresión debe ser salvaguardada como en ningún otro lugar.

Con tono profético, sin temor a equivocarme, puedo preguntar en voz alta: ¿Mañana qué es lo que se prohibirá decir en el congreso? ¿Qué nuevas limitaciones sufriremos bajo pena de que se desconecte el micrófono y se nos haga bajar a la fuerza de la tribuna de oradores? Mañana será la expulsión de la tribuna; pasado mañana será la imposibilidad de presentarse a las elecciones.

Lo de hace pocos días fue una violación constitucional ante los ojos de todos los españoles. No sería preocupante si todo lo demás estuviera bien. Pero en el contexto de un asalto al Consejo del Poder Judicial, de aprobación de leyes inconstitucionales, de colocación de políticos en puestos claves de la judicatura, etc., etc., sí que es preocupante.

Lo de hace pocos días fue especialmente duro, porque se trata de un salto cualitativo. Si no se defienden derechos tan esenciales para la democracia, ¿qué podemos esperar los simples ciudadanos?

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Por si os interesa, he subido un vídeo sobre la depresión a mi canal.

https://www.youtube.com/watch?v=-E-0deTIjMk


jueves, diciembre 01, 2022

El asunto concreto de la distancia al Calvario

 

Alguno de los lectores ha señalado que María Valtorta afirma que Jesús llevó sobre su hombro la cruz entera, no solo el travesaño horizontal. Sí, para mí esa fue la razón esencial para mantener esa afirmación mía en el libro de Paulus.

Pero me sorprendió lo que pesaba la cruz entera si es tal como la pintamos en los cuadros, y estoy convencido de que era así, aunque no sea un tema de fe el imaginarla con unas dimensiones determinadas.

Por otra parte, tuve que mirar y revisar varias veces en Google Maps la distancia entre el pretorio y el Calvario. ¿¡Tan poco!? Unos 550 metros. Sí, sin ninguna. Era muy poca distancia.

Mi opinión, es solo una opinión, es que la Cruz era tan pesada que se la ofrecieron en broma a Jesús para que la llevara, y que los legionarios se quedaron mudos al ver que Jesús, en silencio, la tomó y la puso sobre su hombro.

Pero tras la flagelación no creo que pudiera ir más allá de la mitad del camino: 200 o 300 metros. Tan pesada era que cayó dos veces, exhausto, en ese camino. Tras la tercera vez, me imagino que ya no pudo ni andar y tuvo que ser llevado entre dos legionarios: uno tomándolo de las manos y otro de los pies.

La foto que he puesto es muy fiel a lo que era un crucificado; o, mejor dicho, a un tipo de crucifixión. Había crucifixiones hasta en las murallas. Pero en la fase final de la agonía Jesús no pudo mantener las piernas estiradas, sin duda estaban sus piernas dobladas y los brazos estiradísimos por su peso. Si fuerzas para sostener la cabeza, debió inclinarse hacia delante de un modo visualmente muy desagradable. San Juan de la Cruz hizo un bosquejo del Crucificado y así lo pinta, como he dicho. Fijaos en como están los brazos en la férula (la especie de báculo papal) que usaba Juan Pablo II, así debían estar los brazos de Cristo en la Cruz. Solo que en la fase final, con la cabeza más inclinada que en la férula. Pero ese “báculo” de Juan Pablo II (viene desde Pablo VI) muestra con fidelidad a Jesús en la Cruz, no me extraña que haya sido tan usado por los pontífices.


miércoles, noviembre 30, 2022

La Cruz a cuestas


La correctora de mi segundo tomo de Paulus sugirió una corrección a esta línea mía:

La calle por donde había pasado el Esperado con la cruz a cuestas.

Me sugirió este cambio:

La calle por donde había pasado el Esperado con un madero a cuestas.

Me quedé admirado de lo bien que hacen su trabajo algunos correctores. Que después de 41 páginas se diera cuenta de un detalle tan pequeño, tan mínimo, requería un elogio su trabajo. Muy bien. Fue una grata sorpresa.

Analicemos ahora el asunto. Se dice que Jesús llevó solo el madero horizontal porque la cruz entera hubiera supuesto un peso excesivo. Ahora bien, le respondí que se mantuviera la palabra “cruz”.

¿Podía Jesús haber soportado el peso de su cruz entera desde el pretorio hasta el Calvario?

Una cruz entera era muy pesada, realmente pesada. Pero tengamos en cuenta que la distancia del pretorio hasta el Calvario es de unos 550 metros. Ese recorrido con tanta gente y soldados, probablemente, fue lento como una procesión española de Semana Santa. Es decir, la mayor parte del tiempo Jesús estaba parado. En esas calles estrechas, llena de gente, avanzar era un continuo pararse y volver a andar. La mayor parte del tiempo la cruz estaba solo apoyada sobre uno de sus hombros. En el fondo era como apoyar un tronco (de los antiguos de la luz que conocí de niño) sobre sus hombros. Y muchas debió dejarlo en el suelo hasta que se reanudase la marcha.

Llevar la cruz entera debió ser durísimo, al borde de sus fuerzas, pero factible. Tal vez solo fue capaz de hacerlo durante cerca de trescientos metros.

martes, noviembre 29, 2022

Todo ad maiorem Dei gloriam

 

Pido disculpas por dar más razones sobre el tema planteado en los últimos días, pero me parece que no debo guardarme ninguna razón.

Imaginemos que en el siglo I algún cristiano hubiera planteado la posibilidad de marcharse a vivir como eremita. Y el presbítero de su iglesia le hubiera dicho que podría permitirse vivir en soledad en el desierto por algún tiempo limitado, pero que la fe está unida a la comunidad. Imaginemos que le hubiera insistido en la relación entre la vida cristiana y la vivencia de esa fe en la comunidad.

¿Se puede vivir lícitamente una vida con Cristo en la intimidad de la soledad y no se puede vivir un momento como la misa en esa intimidad?

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Perdonad que insista, ¿pero el padre Pío podría haber vivido su misa de tres horas delante de mil personas? Bien sé que celebró misas en público. Pero resulta claro que su vivencia de la misa se desarrolló mejor ante un número mínimo de personas, aunque después continuara ese modo de celebrar tan lento y meditativo en las misas públicas cuando ya pudo hacerlo.

♣ ♣ ♣

En el seminario donde yo estudié, Bidasoa en Pamplona, se celebraba la misa con toda normalidad de las tres formas posibles que las leyes litúrgicas de la Iglesia ofrecen como perfectamente lícitas. A saber, la misa con pueblo, la concelebración y la misa en que participa un solo ministro. Tres formas perfectamente lícitas, no imperfectamente lícitas. Tres formas totalmente lícitas, ninguna de ellas ha sido autorizada por la Iglesia como fruto de una equivocada comprensión de la naturaleza misma de la celebración eucarística.

Cuando yo fui ordenado, 25 añitos y lleno de amor de Dios, se me quedó muy grabada la escena de un superior que me riñó agriamente por celebrar de esa manera durante mi primera semana de sacerdocio, sin desatender lo más mínimo mis obligaciones parroquiales como coadjutor. Había tres misas (en días de diario) en la parroquia y había tres sacerdotes, y ahora yo también. Así que nadie tuvo que binar por culpa de mis devociones.

No juzgué al superior que, enfadado, me echó en cara aquella conducta. Muy de vez en cuando, seguí celebrando misa sin pueblo en los años siguientes. Nunca, en toda mi vida, he binado para celebrar una misa por devoción mía.

El caso es que, más de diez años después de ordenado, me enteré de cómo celebraba la misa el padre Pío (una misa de tres horas, la mía es de hora y media) y me produjo una inmensa alegría. Fue como una confirmación. No era solo la ley de la Iglesia, era como si el santo me dijera: “¿Sientes devoción por este tipo de misa? ¡Pues yo también!”.

♣ ♣ ♣

Pero más allá de leyes, razones de tal o cual autor, del ejemplo de los santos, o de la praxis milenaria de la Iglesia, siento la más absoluta convicción de hacer lo que Dios me pide cuando celebro la misa de esta manera.

Puedo ofrecer tal o cual razón intelectual o canónica, pero lo que no puedo transmitir es la íntima seguridad de la llamada de Dios a celebrar el santo sacrificio de esa manera, justamente de esa manera. Mientras la Santa Iglesia Católica me lo permita, celebraré de esa manera pese a quien le pese. Por ejemplo, fui a hacer un retiro espiritual a una abadía cisterciense, y el abad de esa época (fue hace muchos años) me prohibió cualquier otra misa que no fuera la concelebrada. En otro monasterio, benedictino, se me permitió, pero refunfuñando todo el tiempo. Podría poner más ejemplos, pero os puedo asegurar que nunca juzgué al que se tomó a mal mi forma de pensar.

El que una cosa esté bien y sea recomendable no significa que otra cosa sea mala. El que una cosa sea recomendable no significa que otra cosa se recomienda no hacerla. Por ejemplo, comer fruta es recomendable, pero eso no significa que comer chocolate sea malo.

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Ah, una última cosa. Siempre me he esforzado por sentir con la Iglesia. La opinión de un obispo (pudiendo ser muy respetable y hasta acertada) no siempre es expresión del sentir de la Iglesia. En la Iglesia caben muchas opiniones que son acertadas, pero que no se puede decir que sean expresión del sentir de la Iglesia, de la tradición consolidada de la Iglesia.

Voy a poner unos ejemplos inofensivos. ¿Dónde colocamos la cruz del altar? ¿En el centro del altar, cerca de él? ¿Dónde colocamos el sagrario? ¿En el retablo o en una capilla lateral? La decisión que se tome puede ser la más acertada, pero no puedo apelar al sentir con la Iglesia para afirmar que mi decisión es la única adecuada. Lo mismo vale para la teología o para la liturgia. La opinión de un príncipe de la Iglesia (por acertada que sea) no siempre es expresión del sentir de la Iglesia. Lo cual no significa que esa opinión no sea verdad o la más acertada. Eso también vale para las opiniones del papa.

lunes, noviembre 28, 2022

Al final, no podía ser de otra manera... el padre Pío.

 

Bueno, al menos, me alegro de que se haya logrado un diálogo entre el post y los comentarios. Así que voy a ofrecer alguna respuesta a lo dicho.

La mejor comparación, me parece, es la que puse de entrar en el Templo de Salomón a solas. ¿Por qué entrar a solas, pudiendo entrar un grupo de levitas?

¿Por qué Dios determinó que el sumo sacerdote penetrara sin nadie más en el Sancta Sanctorum? La cuestión que planteo no es la de la representatividad (él representa al pueblo), ¿sino por qué a solas?

¿Por qué Jesús subió al Tabor solo con tres apóstoles pudiendo subir con todos? ¿Por qué celebrar la Última Cena solo con los Doce? ¿Ningún laico podría haber sido preparado para el Sacramento?

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Efectivamente, aquí no se trata de que todas las misas sean sine populo. Aquí no se trata de implantar una práctica que suponga un perjuicio para las misas parroquiales. Lo más normal es que esas misas puedan darse, con más frecuencia, en comunidades religiosas o en determinadas ocasiones en la vida del sacerdote secular: retiros, vacaciones, visitas a la familia, visitas de un sacerdote a la parroquia. Tampoco se trata de hacer de menos a la concelebración, modo de celebración que debe ser encarecido, es un modo al que hay que animar a participar en él.

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Se ha planteado la comparación con una cena, y la comparación me parece adecuada. Pero por más que uno goce de las celebraciones con todos a la mesa, ¿resulta ilícito desear también una cena a solas? ¿Es lo mismo una cena con todos a la mesa (hijos, abuelos, amigos) que una cena a solas con dos o tres personas? Sirva como recordatorio que ya dije que la misa individual o misa sin pueblo no debe ser una misa con nadie acompañando al sacerdote. Pero sí, no es lo mismo una cena con Jesucristo y cincuenta personas, que una cena con solo dos o tres más a la mesa. Repito que Jesús quiso una cena reducida en el caso de la Última Cena, y más podrían haber sido preparados satisfactoriamente.

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Un comentarista alegaba que la misa en la Iglesia primitiva era siempre comunitaria. Bueno, y solo era una vez a la semana. Pero después, en cierto momento de la Edad Media, se comenzó con la missa sine populo hasta ahora como una práctica totalmente lícita, no como la permisión de un mal menor.

En la basílica vaticana, la praxis de la missa sine populo se ha continuado siglo tras siglo. Actualmente, de 7 a 9 de la mañana, todos lo días. Los casos de santos canonizados que pudiendo celebrar con pueblo lo hicieron en capillas con uno o pocos ministros resultarían innumerables. Incluido algún santo canonizado que siguió haciéndolo después del Concilio Vaticano II, como san José María Escrivá.

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Por supuesto que hay que encarecer la celebración comunitaria de la liturgia de las horas allí donde viven varios sacerdotes. Pero si un sacerdote insistiera en que él se concentra mejor, siente más devoción, haciéndolo solo a su propia velocidad, no veo por qué habría que forzarle a la celebración comunitaria, salvo que hubiese una razón que obligase a ello: pertenencia a una congregación, estatutos de la casa en la que mora, obligaciones concretas como pertenecer a un cabildo, o algo similar.

Este afán contra la misa sin pueblo es como si por el hecho de aprobar la misa en lengua vernácula hubiera que prohibir la misa en latín de forma absoluta. Como si el hecho de celebrar en latín fuera un capricho que, como mucho, solo puede ser permitido como un mal menor para aquellos que no entienden el sentido de la liturgia.

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La misa del padre Pío solía durar tres horas. ¿En qué parroquia los parroquianos aceptarían hoy una misa celebrada así, de espaldas, en voz muy baja, con continuas pausas, con silencios cada dos por tres? No hubiera hecho falta preguntar al padre Pío si le gustaba la misa individual. ¿Qué pensaríamos de un superior que le hubiera obligado a concelebrar?

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Conclusión: No os preocupéis, puedo dar muchas razones a favor de la misa sin pueblo, pero siempre obedeceré lo que determine la Iglesia en su ley y mi obispo en sus preceptos particulares.

Con estos posts solo he querido manifestar que la celebración sin pueblo no es algo que la Iglesia permite como un mal menor, sino que el Espíritu Santo mueve a algunos laicos y sacerdotes a la devoción a este tipo de misa.

domingo, noviembre 27, 2022

La missa sine populo: la celebración individual con unos pocos asistentes


A ver, como sois muchos los que en los comentarios habéis puesto en duda la bondad la celebración de la misa sine populo, me parece bien abordar esa cuestión con este post.

Lo primero de todo es que el sacerdote no debe celebrar misa totalmente solo:

Sin causa justa y razonable, no celebre el sacerdote el Sacrificio eucarístico sin la participación por lo menos de algún fiel (canon 906 del Código de Derecho Canónico).

Pero el canon 902 reza así:

Pueden los sacerdotes concelebrar la Eucaristía, a no ser que la utilidad de los fieles requiera o aconseje otra cosa, permaneciendo, sin embargo, la libertad de cada uno para celebrar individualmente la Eucaristía, pero no mientras se está concelebrando en la misma iglesia u oratorio.

Como nos explicó nuestro profesor cuando yo estaba en el seminario, ese derecho se incluyó en el código porque, años antes, la Ordenación General del Misal Romano animaba tanto a la concelebración que algunos podían entender que la celebración individual no era ya el sentir de la Iglesia. Para zanjar esa forma de pensar, se redactó el canon de forma tan rotunda.

Sobre este tema, por tanto, la Iglesia ha hablado. Luego no es un asunto sobre el que cada sacerdote tenga que decidir si está bien o está mal cuando ve que lo hace otro sacerdote.

La misa comunitaria con mucha gente ya existe, luego nada se le quita a ese tipo de celebración parroquial. Lo uno no quita nada a lo otro. ¿Por qué se habría de prohibir una celebración íntima, relajada, que permita más la concentración del celebrante y de las dos otres personas que puedan asistir? ¿Prohibirla supondría algún beneficio a la misa parroquial con mucha gente?

La misa también es un acto de oración del celebrante. ¿Por qué no se va a poder hacer del modo que le dé más devoción? ¡Es que es un acto comunitario!, alegarán algunos. Pues yo nada quito al acto comunitario.

El sumo sacerdote del Antiguo Testamento entraba en el Sancta Sanctorum en el día de una gran solemnidad, con todo el pueblo fuera, en medio de una ceremonia ritual. Su entrada tenía un sentido comunitario y la comunidad estaba en el atrio, participando de esta entrada. Ahora bien, ¿qué problema hubiera habido en que un sacerdote entrara en la primera cámara a orar allí, frente al velo, completamente a solas, por ejemplo, al ponerse ya el sol o antes del amanecer? ¿Hubiera habido algún problema? Por supuesto que no. Estoy convencido de que algunos lo hacían.

La entrada magnificente del sumo sacerdote en la segunda cámara era un acto comunitario, pero permitir la entrada individual en el Debir por devoción no quitaba nada al otro acto colectivo.

Y fijaos que no estoy fundando mi razonamiento en el carácter comunitario de la misa celebrada individualmente con presencia de un asistente; podría apelar a otro canon, el canon 904 que habla del carácter comunitario de la misa sine populo. Pero es que, dejando aparte eso, la devoción me parece razón más que suficiente. O dicho de otro modo, el amor al misterio de la Eucaristía basta para querer “entrar” en el Templo de Cristo a solas.

Alguien dirá que para eso está la oración delante del sagrario. Pues no. La adoración a ese Misterio es algo muy distinto frente a los sacrosantos ritos de la misa, cuyo centro es la transubstanciación en las mismas manos del presbítero.

Pero la razón de la misa individual tampoco la fundamento solo en ese momento central de la misa: la consagración. Si no que la baso en la moción íntima (que proviene del Espíritu Santo, no tengo la menor duda) a realizar esas ceremonias cubriéndolas con el velo de la intimidad.

Y si alguien no está de acuerdo, le diré que yo me amparo bajo el canon 902. Hay muchas opiniones, pero yo me cobijo bajo la ley de la Iglesia.

sábado, noviembre 26, 2022

La belleza de los ritos de la Iglesia Católica

 

Siempre me hago eco de las grandes músicas que voy escuchando. No he dicho nada de esta formidable composición de Thomas Newman en la película The Arrival. Aquí os pongo dos pistas de esa música. La primera partitura es tan etérea. Me entusiasma por su riqueza, por su armonía abstracta. Cómo me hubiera gustado saber la opinión de Bach al escucharla:

https://www.youtube.com/watch?v=m87uapjnvKU&list=PLff_8M2LCnlCP3deJhXdYJCxlqCIJjItL&index=3

La segunda pieza vuelve a sorprender por su abstracción. El ritmo aquí resulta esencial:

https://www.youtube.com/watch?v=ndasBUpI9WY&list=PLff_8M2LCnlCP3deJhXdYJCxlqCIJjItL&index=2

Está totalmente a la altura de sus inolvidables bandas sonoras para Little Children o American Beauty. La escuché hace un par de años y me pareció de lo mejor que se compuso ese año.

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Fe de errores. Los LXX sí que incluían el último versículo del salmo 137 (numeración masorética). El link de una seria web me indujo al error. Un link que ponía a la derecha de la Vulgata la versión griega de la Septuaginta. Lo lógico hubiera sido poner vacío el espacio latino para el último versículo griego, pero el que hizo al web optó por suprimir el último versículo.

Sea dicho de paso, me ha llamado la atención que los LXX no incluyeran los libros deuterocanónicos. Lo desconocía.

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Me sorprende que la primera y segunda entrega de mi libro Paulus, y mi novela El libro del fin del mundo, produzcan tan pocos comentarios en la Red. Entre los tres libros no creo que haya más de siete opiniones en total.

En un primer momento pensé que debía aprender humildad. Pero no, ciertamente son muy pocas. Me consuelo con que el resto de autores que publican en grandes editoriales tampoco tienen más que yo; salvo los pocos que más venden, claro está. En fin, uno trabaja ad maiorem Dei gloriam, porque la situación de los escritores en este momento del siglo XXI es lamentable.

Menos mal que mi canal en Youtube me da alegrías al mirar el contador de visitas. Pensaréis que es un consuelo pobre y humano, pero sí, ¡es un consuelo!

Y es que cuando un vídeo llega a cien mil visualizaciones siento una cierta satisfacción difícil de describir. No llega a placer, pero se le acerca.

viernes, noviembre 25, 2022

Vengo de celebrar misa

 

Yo tengo muchos defectos y muchas virtudes sencillas, nada heroicas, virtudes de andar por casa. Pero lo que sí me concedió el Señor, desde el principio de mi sacerdocio y (por su bondad) me ha ido aumentando con el tiempo es una intensa devoción al celebrar la santa misa. Una devoción sin altibajos, siempre perenne; además de que, sin ningún esfuerzo, me concentro en ella sin ningún esfuerzo. No es mérito mío, el Señor me la concedió desde el comienzo, no fue producto del esfuerzo.

Mi amor a la misa ha ido incrementándose con el tiempo. Me gustan todas las celebraciones de la eucaristía: la celebración diaria en una parroquia con un grupo de fieles, la festiva con todos los feligreses llenando el templo, las concelebraciones con los hermanos sacerdotes, los grandes pontificales, me gusta hasta asistir a la misa católica en algún rito oriental (algo que solo he podido hacer en Roma). Todas las maneras me aportan algo a esa devoción mía por la misa, en todas esas maneras salgo mejorado en mi interior.

Pero, sin duda, en la forma de celebrar la misa que más siento la presencia invisible del Espíritu Santo es cuando puedo celebrar sin pueblo, de espaldas a uno o dos asistentes que están allí presentes. Nunca celebro totalmente solo. Se trata de una celebración lentísima, muy meditativa, con muchas pausas.

Como es natural, este modo sin pueblo ha sido muy infrecuente, pero todos los años he podido celebrar así un cierto número de veces: retiros espirituales, viajes, visita de sacerdotes a mi parroquia.

Cuando celebro sin pueblo me gusta hacerlo a la luz de las velas y poner incienso en un recipiente especial que tengo para ponerlo sobre el altar. Un recipiente de grueso vidrio que contiene un recipiente interior metálico, muy aislado del vidrio para que no se quiebre. El recipiente de vidrio, de color ámbar, es muy bonito, lo compré en una casa de decoración. Me encanta celebrar la misa con incienso todo el tiempo moviéndose entre el misal y las ofrendas, sobrevolando el altar.

Me preparo antes de acercarme al altar y siento la presencia de Dios en cuanto me aproximo al ara. No es que sienta nada místico, pero la fe es tan intensa que mi imaginación pinta esa presencia tan viva que es como si entrara penetrara en el lugar santo del Templo de Salomón, la consagración es como entrar en el Sancta Sanctorum.

Cada rito estoy seguro de que me santifica. Cada oración, cada pausa de silencio, cada gesto: inclinaciones leves y profundas, genuflexiones, ósculos. La misa está repleta de oraciones y ceremonias que santifican.

Qué maravilla poder tener misa todos los días. Respecto mucho la praxis de los orientales de tener solo misa dominical, pero prefiero la costumbre del rito latino de la misa cotidiana.

jueves, noviembre 24, 2022

Dios no deja de sorprendernos: el canon católico, protestante y ortodoxo

 

Después del post sobre si un versículo de un salmo pertenecía o no a la Biblia, me gustaría añadir estos dos textos de la sesión IV del Concilio de Trento:

Si alguno, pues, no reconociere por sagrados y canónicos estos libros, enteros, con todas sus partes, como ha sido costumbre leerlos en la Iglesia católica, y se hallan en la antigua versión latina llamada Vulgata.

(…)

Considerando además de esto el mismo sacrosanto Concilio, que se podrá seguir mucha utilidad a la Iglesia de Dios, si se declara qué edición de la sagrada Escritura se ha de tener por auténtica entre todas las ediciones latinas que corren; establece y declara, que se tenga por tal en las lecciones públicas, disputas, sermones y exposiciones, esta misma antigua edición Vulgata, aprobada en la Iglesia por el largo uso de tantos siglos.

Es cierto que amo mucho, muchísimo, la Biblia; pero mi amor hacia las Escrituras es católico.

¿Qué fue antes la Iglesia o la Palabra de Dios? Lo que salía de la boca de la Palabra (Logos) encarnada era palabra de Dios. Esa palabra convoca a la Iglesia. Por eso su palabra precede a la Iglesia, la convoca, la construye, la crea. Dios crea, y su palabra hace surgir esa creación espiritual que es la Iglesia.

Pero es cierto que hubo un tiempo en que existía la Iglesia y todavía no existía la Biblia, todavía no se habían compuesto los cuatro evangelios y ya existía la Iglesia. Pero la Biblia no es otra cosa que expresión de esa palabra de Dios viva, oral, que se proclamó directamente por boca de los profetas (al dar oráculos exactos), del Mesías y de los apóstoles (al repetir las palabras de Jesús). En ese sentido, la palabra de Dios precedió a la Iglesia; pero la Iglesia precedió a la Biblia.

¿Tal o cual versículo pertenece a la Biblia? Pues me someto a lo que diga la Iglesia. Ahora bien, todo parece indicar, por los dos textos mencionados del Concilio de Trento, que ese versículo del que hablé no pertenece, pues no aparece en la Vulgata, aunque sí que aparece en la versión de los LXX. Insisto: esto lo sostengo como opinión. Sobre este asunto atenderé las razones de los sabios y eruditos, pues veo difícil que la Iglesia dé una palabra definitiva en el corto plazo, y quizá nunca.

Valga esto para ciertas discordancias —muy pocas, poquísimas— de varios libros entre el texto masorético (lo que llamamos “texto hebreo”) y la Vulgata.

Martín Lutero en su Sermones sobre Juan, 16 [LW 24], escribió:

Estamos obligados de admitir a los papistas que ellos tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta.

Así que no tengo la más mínima duda de que Tobías, Judit, Macabeos I y II, Baruc, Sabiduría, Eclesiástico; y partes de Daniel y Ester, son partes de la Biblia.

73 libros en el canon católico: número que indica perfección según el simbolismo numérico de las Escrituras. 66 libros en el canon protestante. No hace falta indicar que el 6 simboliza lo que está cerca, pero que no ha llegado a la perfección del 7. Ese simbolismo se ajusta perfectamente a lo que pensamos los católicos del canon protestante.

Es curioso, el canon de las iglesias ortodoxas incluye los mismos libros que el canon católico, más el de 3 Macabeos y 3 Esdras; y divide otro libro en dos. Pero, al fin y al cabo, dos más. lo cual da el número de 75 libros. 7+5 = 12. La misma cifra que 6 + 6, en el número de libros protestantes. Increíble. Según el simbolismo numérico el canon católico sería la perfección, frente a lo humano (12 es un número humano) que o se queda corto o se pasa. También en el número hay un mensaje. Maravilloso.

Después de toda una vida leyendo y amando la Biblia, siempre lo he tenido claro, sin el menor atisbo de duda: ¡Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica!

miércoles, noviembre 23, 2022

Mi dormitorio

Creo que nunca os había enseñado mi habitación. 



No, ahora en serio, este es mi dormitorio.



Hoy post de descanso

 

Lo he hecho ya varias veces en el Corte Inglés y una vez en Mercadona. Cuando han pasado todos los productos por la caja y la cajera me dice es tanto, siempre respondo extrañado, con auténtica sorpresa, y le pregunto: “Pero ¿hoy no es el Día del Calvo y no hay una oferta de 2x1?”.

Lo digo con tanta seriedad, que las cajeras siempre se quedan extrañadas de no haber escuchado nada al incorporarse a su turno, y un segundo después se echan a reír. Pero lo hago con tanta convicción que siempre hay unos segundos en que se quedan dudando: ¿Y si existe esta oferta y no me he enterado?

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Con los días dedicados a algo, pasa lo mismo que con las ofertas. Hay un día internacional de la tolerancia (16 de noviembre), día del niño (20 noviembre), día de la UNESCO (4 de noviembre).

En plan de broma dijo uno: hoy es el día internacional del zumo con pulpa. Ja, ja, ja. Me hizo reir. 

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No me digáis que no es encantador este vídeo viendo con que nervios esperan estos cachorritos de Golden Retriever que les den su pienso:

https://www.youtube.com/watch?v=iWG8Co2ga30

martes, noviembre 22, 2022

Sigo con el asunto de los recovecos de la Biblia

 

Otro punto al que podemos asomarnos es el de los títulos de los salmos: ¿pertenecen al texto sagrado o  no? ¿Son Palabra del Dios Todopoderoso o añadidura humana?

Hay un artículo óptimo de Patrick Nickerson que os ofrezco:

https://solagratia1517.wordpress.com/2017/09/01/psalm-titles-inspiration-and-thirtles-theory-pt-1/

Hay otro artículo formidable que analiza las palabras que aparecen en esos títulos:

https://www.therain.org/appendixes/app65.html

Añado dos links más para el que quiera profundizar; uno muy erudito y otro que puede servir de resumen:

http://www.lectio-divina.org/images/nyssa/On%20the%20Inscriptions%20of%20the%20Psalms.pdf

https://www.newadvent.org/cathen/12533a.htm

De nuevo, podemos apelar a la autoridad de san Jerónimo y a la antigüedad de los LXX. En ambas versiones, aparecen títulos en los salmos. De verdad os lo digo, después de mucha maduración, después de muchos años, estoy convencido de que Dios inspiró tanto a los sabios judíos que produjeron la versión de los LXX, como a san Jerónimo. No estoy diciendo que ambos fueran infalibles en sus traducciones, no, no lo fueron; pero me he convencido de que no solo fueron ayudados de lo alto, sino, incluso, inspirados por el Espíritu Santo.

¿De qué hubiera servido tener un texto sagrado inspirado por el Espíritu Santo si, de hecho, la gente iba a leer una versión griega y latina llena de errores? Dios inspiró al redactor y al traductor.

¿A todos los traductores del mundo? No, rotundamente no. Pero Dios sabía que esas dos traducciones eran las que iban a circular por todas partes. En el caso de la Vulgata, fue (prácticamente) la única versión hasta el siglo XIX.

Así que si san Jerónimo consideró parte del texto sagrado los títulos de los salmos, para mí eso tiene más que una extraordinaria autoridad. ¿Por qué? Porque Dios cuidó su revelación. Porque el Autor Divino cuidó el texto sagrado y la traducción de su texto.

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La conclusión de lo dicho para la inclusión de los títulos en el texto sagrado vale para la exclusión del contenido del salmo. Es decir, si la autoridad de Jerónimo y de los LXX vale para considerar que están incluídos los títulos, su autoridad vale para dar por excluido del texto inspirado el dichoso versículo de ayer respecto a la matanza de los niños.

Otra conclusión de todo lo dicho es que para mí tiene más fiabilidad lo que me diga la Iglesia respecto a un texto bíblico hebreo o griego que cualquier otra autoridad.

Añadidura: Mañana os aseguro que solo hablaré de lo que he comido o de alguna cosa graciosa del día o de alguna tontería, y trataré que sea una tontería muy irrelevante.

lunes, noviembre 21, 2022

Recovecos fascinantes de la Biblia, y complejísimos

 

Juan Julio, en los comentarios, hablaba hace unos días de la doble numeración de los salmos: la numeración del texto hebreo y la de la Vulgata. ¿Cuál es la numeración preferible?

Bueno, en las facultades de teología católicas y protestantes se usa la numeración hebrea como convención, para así aclararnos y no estar siempre preguntándonos cuál estamos usando. Pero la Iglesia no ha renunciado a la numeración de la Vulgata en la liturgia.

¿La razón? La numeración de los salmos de la Vulgata viene de una traducción de textos hebreos del siglo IV. La numeración actual del texto hebreo es la del llamado texto masorético cuya redacción se concluye en el siglo IX.

Los estudios muestran, sin lugar a dudas, que san Jerónimo usó textos hebreos que pueden ser más primitivos que los usados por los masoretas.

Hace unos días me encontré con que la versión de la Vulgata del salmo 137 (numeración hebrea) acaba en el versículo 138 (inclusive);  la versión de los LXX sí que incluye ese versículo 9. La versión hebrea acaba con un versículo 9 tremendamente cruel:

Happy is the one who seizes your infants
    and dashes them against the rocks.

¿Este versículo pertenece al texto canónico? ¿Este versículo es Palabra de Dios o es una añadidura humana posterior? Según san Jerónimo,  no forma parte de la Palabra de Dios.

Mi opinión, es que se trata de una añadidura hebrea posterior, pero que no pertenece al texto canónico. Pero quedo a la escucha de quien tenga algo que decir con conocimiento, pues mi opinión (en este punto de discusión) está sujeta a quién ofrezca mejores razones.

Hoy he traído a vuestra consideración un tema verdaderamente complejo y muchos, con toda razón, podéis decir: "Buf, que recovecos tiene la Biblia". Sí, realmente es un libro fascinante.