viernes, diciembre 02, 2022

El cuadro “La libertad de expresión” de Norman Rockwell

 

El Estado de Derecho, el imperio de la Ley, la división de poderes, la preservación de la libertad a pesar de que las urnas otorguen mayorías absolutas, el encadenamiento del Poder al ordenamiento constitucional para que la democracia continúe… En eso creo y entiendo que haya juristas, agentes de las fuerzas de seguridad y parlamentarios que estén dispuestos a morir por la libertad del Pueblo.

Yo defendí que los congresistas de Herri Batasuna, en 1990, pudieran ser congresistas sin jurar la constitución. Lo hice por razones meramente constitucionales.

Defiendo que Puigdemont es miembro del Parlamento Europeo, aunque no haya pasado a recoger su acta en España. Si un mero trámite afecta o no al mandato del Pueblo es una cuestión que afecta a la filosofía del Derecho. Pero me parece claro que el ser representante de una parte de la población es lo que constituye la realidad de ser parlamentario, y no un cualquier detalle formalista que no afecta a la esencia de lo que significa ser representante del Pueblo.

Por razones constitucionales, defiendo la libertad de expresión para los que quieran convencer a los demás de que una parte del territorio español debe independizarse. Es un tema que se puede lícitamente debatir y que, por tanto, debe estar amparado por el derecho de expresión. Por razones constitucionales se debe amparar la libertad de expresión de los que no están de acuerdo con la constitución.

Podría seguir desgranando sentencias y cuestiones en las que estoy a favor de los derechos de aquellos que piensan radicalmente distinto de lo que pienso, o de la mayoría. Hay que defender los legítimos derechos de los individuos malos.

Defiendo el derecho de Rufián (Ezquerra Republicana) a usar su turno de palabra para hablar con el tono con el que habla, un tono que resulta muy difícil de sufrir. Pero nos guste o no, él es la voz de los que le han votado.

Ahora bien, fue gravísimo que el que presidía el congreso hace pocos días echara de la tribuna a una congresista por llamar “filoetarras” a algunas personas.

Ese calificativo será verdad o no, esa no es la cuestión. Lo que está fuera de duda es que ella tenía derecho a expresar lo que pensaba acerca de si eran filoetarras o no.

La función de la presidencia de la cámara no es la de hacer de policía del pensamiento, tampoco la de decidir qué está bien y qué está mal. Ese episodio fue inaceptable y ocurrió a la vista de todos. Pero lo que es más triste, ocurrió en el mismo espacio donde la libertad de expresión debe ser salvaguardada como en ningún otro lugar.

Con tono profético, sin temor a equivocarme, puedo preguntar en voz alta: ¿Mañana qué es lo que se prohibirá decir en el congreso? ¿Qué nuevas limitaciones sufriremos bajo pena de que se desconecte el micrófono y se nos haga bajar a la fuerza de la tribuna de oradores? Mañana será la expulsión de la tribuna; pasado mañana será la imposibilidad de presentarse a las elecciones.

Lo de hace pocos días fue una violación constitucional ante los ojos de todos los españoles. No sería preocupante si todo lo demás estuviera bien. Pero en el contexto de un asalto al Consejo del Poder Judicial, de aprobación de leyes inconstitucionales, de colocación de políticos en puestos claves de la judicatura, etc., etc., sí que es preocupante.

Lo de hace pocos días fue especialmente duro, porque se trata de un salto cualitativo. Si no se defienden derechos tan esenciales para la democracia, ¿qué podemos esperar los simples ciudadanos?

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Por si os interesa, he subido un vídeo sobre la depresión a mi canal.

https://www.youtube.com/watch?v=-E-0deTIjMk


jueves, diciembre 01, 2022

El asunto concreto de la distancia al Calvario

 

Alguno de los lectores ha señalado que María Valtorta afirma que Jesús llevó sobre su hombro la cruz entera, no solo el travesaño horizontal. Sí, para mí esa fue la razón esencial para mantener esa afirmación mía en el libro de Paulus.

Pero me sorprendió lo que pesaba la cruz entera si es tal como la pintamos en los cuadros, y estoy convencido de que era así, aunque no sea un tema de fe el imaginarla con unas dimensiones determinadas.

Por otra parte, tuve que mirar y revisar varias veces en Google Maps la distancia entre el pretorio y el Calvario. ¿¡Tan poco!? Unos 550 metros. Sí, sin ninguna. Era muy poca distancia.

Mi opinión, es solo una opinión, es que la Cruz era tan pesada que se la ofrecieron en broma a Jesús para que la llevara, y que los legionarios se quedaron mudos al ver que Jesús, en silencio, la tomó y la puso sobre su hombro.

Pero tras la flagelación no creo que pudiera ir más allá de la mitad del camino: 200 o 300 metros. Tan pesada era que cayó dos veces, exhausto, en ese camino. Tras la tercera vez, me imagino que ya no pudo ni andar y tuvo que ser llevado entre dos legionarios: uno tomándolo de las manos y otro de los pies.

La foto que he puesto es muy fiel a lo que era un crucificado; o, mejor dicho, a un tipo de crucifixión. Había crucifixiones hasta en las murallas. Pero en la fase final de la agonía Jesús no pudo mantener las piernas estiradas, sin duda estaban sus piernas dobladas y los brazos estiradísimos por su peso. Si fuerzas para sostener la cabeza, debió inclinarse hacia delante de un modo visualmente muy desagradable. San Juan de la Cruz hizo un bosquejo del Crucificado y así lo pinta, como he dicho. Fijaos en como están los brazos en la férula (la especie de báculo papal) que usaba Juan Pablo II, así debían estar los brazos de Cristo en la Cruz. Solo que en la fase final, con la cabeza más inclinada que en la férula. Pero ese “báculo” de Juan Pablo II (viene desde Pablo VI) muestra con fidelidad a Jesús en la Cruz, no me extraña que haya sido tan usado por los pontífices.


miércoles, noviembre 30, 2022

La Cruz a cuestas


La correctora de mi segundo tomo de Paulus sugirió una corrección a esta línea mía:

La calle por donde había pasado el Esperado con la cruz a cuestas.

Me sugirió este cambio:

La calle por donde había pasado el Esperado con un madero a cuestas.

Me quedé admirado de lo bien que hacen su trabajo algunos correctores. Que después de 41 páginas se diera cuenta de un detalle tan pequeño, tan mínimo, requería un elogio su trabajo. Muy bien. Fue una grata sorpresa.

Analicemos ahora el asunto. Se dice que Jesús llevó solo el madero horizontal porque la cruz entera hubiera supuesto un peso excesivo. Ahora bien, le respondí que se mantuviera la palabra “cruz”.

¿Podía Jesús haber soportado el peso de su cruz entera desde el pretorio hasta el Calvario?

Una cruz entera era muy pesada, realmente pesada. Pero tengamos en cuenta que la distancia del pretorio hasta el Calvario es de unos 550 metros. Ese recorrido con tanta gente y soldados, probablemente, fue lento como una procesión española de Semana Santa. Es decir, la mayor parte del tiempo Jesús estaba parado. En esas calles estrechas, llena de gente, avanzar era un continuo pararse y volver a andar. La mayor parte del tiempo la cruz estaba solo apoyada sobre uno de sus hombros. En el fondo era como apoyar un tronco (de los antiguos de la luz que conocí de niño) sobre sus hombros. Y muchas debió dejarlo en el suelo hasta que se reanudase la marcha.

Llevar la cruz entera debió ser durísimo, al borde de sus fuerzas, pero factible. Tal vez solo fue capaz de hacerlo durante cerca de trescientos metros.

martes, noviembre 29, 2022

Todo ad maiorem Dei gloriam

 

Pido disculpas por dar más razones sobre el tema planteado en los últimos días, pero me parece que no debo guardarme ninguna razón.

Imaginemos que en el siglo I algún cristiano hubiera planteado la posibilidad de marcharse a vivir como eremita. Y el presbítero de su iglesia le hubiera dicho que podría permitirse vivir en soledad en el desierto por algún tiempo limitado, pero que la fe está unida a la comunidad. Imaginemos que le hubiera insistido en la relación entre la vida cristiana y la vivencia de esa fe en la comunidad.

¿Se puede vivir lícitamente una vida con Cristo en la intimidad de la soledad y no se puede vivir un momento como la misa en esa intimidad?

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Perdonad que insista, ¿pero el padre Pío podría haber vivido su misa de tres horas delante de mil personas? Bien sé que celebró misas en público. Pero resulta claro que su vivencia de la misa se desarrolló mejor ante un número mínimo de personas, aunque después continuara ese modo de celebrar tan lento y meditativo en las misas públicas cuando ya pudo hacerlo.

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En el seminario donde yo estudié, Bidasoa en Pamplona, se celebraba la misa con toda normalidad de las tres formas posibles que las leyes litúrgicas de la Iglesia ofrecen como perfectamente lícitas. A saber, la misa con pueblo, la concelebración y la misa en que participa un solo ministro. Tres formas perfectamente lícitas, no imperfectamente lícitas. Tres formas totalmente lícitas, ninguna de ellas ha sido autorizada por la Iglesia como fruto de una equivocada comprensión de la naturaleza misma de la celebración eucarística.

Cuando yo fui ordenado, 25 añitos y lleno de amor de Dios, se me quedó muy grabada la escena de un superior que me riñó agriamente por celebrar de esa manera durante mi primera semana de sacerdocio, sin desatender lo más mínimo mis obligaciones parroquiales como coadjutor. Había tres misas (en días de diario) en la parroquia y había tres sacerdotes, y ahora yo también. Así que nadie tuvo que binar por culpa de mis devociones.

No juzgué al superior que, enfadado, me echó en cara aquella conducta. Muy de vez en cuando, seguí celebrando misa sin pueblo en los años siguientes. Nunca, en toda mi vida, he binado para celebrar una misa por devoción mía.

El caso es que, más de diez años después de ordenado, me enteré de cómo celebraba la misa el padre Pío (una misa de tres horas, la mía es de hora y media) y me produjo una inmensa alegría. Fue como una confirmación. No era solo la ley de la Iglesia, era como si el santo me dijera: “¿Sientes devoción por este tipo de misa? ¡Pues yo también!”.

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Pero más allá de leyes, razones de tal o cual autor, del ejemplo de los santos, o de la praxis milenaria de la Iglesia, siento la más absoluta convicción de hacer lo que Dios me pide cuando celebro la misa de esta manera.

Puedo ofrecer tal o cual razón intelectual o canónica, pero lo que no puedo transmitir es la íntima seguridad de la llamada de Dios a celebrar el santo sacrificio de esa manera, justamente de esa manera. Mientras la Santa Iglesia Católica me lo permita, celebraré de esa manera pese a quien le pese. Por ejemplo, fui a hacer un retiro espiritual a una abadía cisterciense, y el abad de esa época (fue hace muchos años) me prohibió cualquier otra misa que no fuera la concelebrada. En otro monasterio, benedictino, se me permitió, pero refunfuñando todo el tiempo. Podría poner más ejemplos, pero os puedo asegurar que nunca juzgué al que se tomó a mal mi forma de pensar.

El que una cosa esté bien y sea recomendable no significa que otra cosa sea mala. El que una cosa sea recomendable no significa que otra cosa se recomienda no hacerla. Por ejemplo, comer fruta es recomendable, pero eso no significa que comer chocolate sea malo.

♣ ♣ ♣

Ah, una última cosa. Siempre me he esforzado por sentir con la Iglesia. La opinión de un obispo (pudiendo ser muy respetable y hasta acertada) no siempre es expresión del sentir de la Iglesia. En la Iglesia caben muchas opiniones que son acertadas, pero que no se puede decir que sean expresión del sentir de la Iglesia, de la tradición consolidada de la Iglesia.

Voy a poner unos ejemplos inofensivos. ¿Dónde colocamos la cruz del altar? ¿En el centro del altar, cerca de él? ¿Dónde colocamos el sagrario? ¿En el retablo o en una capilla lateral? La decisión que se tome puede ser la más acertada, pero no puedo apelar al sentir con la Iglesia para afirmar que mi decisión es la única adecuada. Lo mismo vale para la teología o para la liturgia. La opinión de un príncipe de la Iglesia (por acertada que sea) no siempre es expresión del sentir de la Iglesia. Lo cual no significa que esa opinión no sea verdad o la más acertada. Eso también vale para las opiniones del papa.

lunes, noviembre 28, 2022

Al final, no podía ser de otra manera... el padre Pío.

 

Bueno, al menos, me alegro de que se haya logrado un diálogo entre el post y los comentarios. Así que voy a ofrecer alguna respuesta a lo dicho.

La mejor comparación, me parece, es la que puse de entrar en el Templo de Salomón a solas. ¿Por qué entrar a solas, pudiendo entrar un grupo de levitas?

¿Por qué Dios determinó que el sumo sacerdote penetrara sin nadie más en el Sancta Sanctorum? La cuestión que planteo no es la de la representatividad (él representa al pueblo), ¿sino por qué a solas?

¿Por qué Jesús subió al Tabor solo con tres apóstoles pudiendo subir con todos? ¿Por qué celebrar la Última Cena solo con los Doce? ¿Ningún laico podría haber sido preparado para el Sacramento?

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Efectivamente, aquí no se trata de que todas las misas sean sine populo. Aquí no se trata de implantar una práctica que suponga un perjuicio para las misas parroquiales. Lo más normal es que esas misas puedan darse, con más frecuencia, en comunidades religiosas o en determinadas ocasiones en la vida del sacerdote secular: retiros, vacaciones, visitas a la familia, visitas de un sacerdote a la parroquia. Tampoco se trata de hacer de menos a la concelebración, modo de celebración que debe ser encarecido, es un modo al que hay que animar a participar en él.

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Se ha planteado la comparación con una cena, y la comparación me parece adecuada. Pero por más que uno goce de las celebraciones con todos a la mesa, ¿resulta ilícito desear también una cena a solas? ¿Es lo mismo una cena con todos a la mesa (hijos, abuelos, amigos) que una cena a solas con dos o tres personas? Sirva como recordatorio que ya dije que la misa individual o misa sin pueblo no debe ser una misa con nadie acompañando al sacerdote. Pero sí, no es lo mismo una cena con Jesucristo y cincuenta personas, que una cena con solo dos o tres más a la mesa. Repito que Jesús quiso una cena reducida en el caso de la Última Cena, y más podrían haber sido preparados satisfactoriamente.

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Un comentarista alegaba que la misa en la Iglesia primitiva era siempre comunitaria. Bueno, y solo era una vez a la semana. Pero después, en cierto momento de la Edad Media, se comenzó con la missa sine populo hasta ahora como una práctica totalmente lícita, no como la permisión de un mal menor.

En la basílica vaticana, la praxis de la missa sine populo se ha continuado siglo tras siglo. Actualmente, de 7 a 9 de la mañana, todos lo días. Los casos de santos canonizados que pudiendo celebrar con pueblo lo hicieron en capillas con uno o pocos ministros resultarían innumerables. Incluido algún santo canonizado que siguió haciéndolo después del Concilio Vaticano II, como san José María Escrivá.

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Por supuesto que hay que encarecer la celebración comunitaria de la liturgia de las horas allí donde viven varios sacerdotes. Pero si un sacerdote insistiera en que él se concentra mejor, siente más devoción, haciéndolo solo a su propia velocidad, no veo por qué habría que forzarle a la celebración comunitaria, salvo que hubiese una razón que obligase a ello: pertenencia a una congregación, estatutos de la casa en la que mora, obligaciones concretas como pertenecer a un cabildo, o algo similar.

Este afán contra la misa sin pueblo es como si por el hecho de aprobar la misa en lengua vernácula hubiera que prohibir la misa en latín de forma absoluta. Como si el hecho de celebrar en latín fuera un capricho que, como mucho, solo puede ser permitido como un mal menor para aquellos que no entienden el sentido de la liturgia.

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La misa del padre Pío solía durar tres horas. ¿En qué parroquia los parroquianos aceptarían hoy una misa celebrada así, de espaldas, en voz muy baja, con continuas pausas, con silencios cada dos por tres? No hubiera hecho falta preguntar al padre Pío si le gustaba la misa individual. ¿Qué pensaríamos de un superior que le hubiera obligado a concelebrar?

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Conclusión: No os preocupéis, puedo dar muchas razones a favor de la misa sin pueblo, pero siempre obedeceré lo que determine la Iglesia en su ley y mi obispo en sus preceptos particulares.

Con estos posts solo he querido manifestar que la celebración sin pueblo no es algo que la Iglesia permite como un mal menor, sino que el Espíritu Santo mueve a algunos laicos y sacerdotes a la devoción a este tipo de misa.

domingo, noviembre 27, 2022

La missa sine populo: la celebración individual con unos pocos asistentes


A ver, como sois muchos los que en los comentarios habéis puesto en duda la bondad la celebración de la misa sine populo, me parece bien abordar esa cuestión con este post.

Lo primero de todo es que el sacerdote no debe celebrar misa totalmente solo:

Sin causa justa y razonable, no celebre el sacerdote el Sacrificio eucarístico sin la participación por lo menos de algún fiel (canon 906 del Código de Derecho Canónico).

Pero el canon 902 reza así:

Pueden los sacerdotes concelebrar la Eucaristía, a no ser que la utilidad de los fieles requiera o aconseje otra cosa, permaneciendo, sin embargo, la libertad de cada uno para celebrar individualmente la Eucaristía, pero no mientras se está concelebrando en la misma iglesia u oratorio.

Como nos explicó nuestro profesor cuando yo estaba en el seminario, ese derecho se incluyó en el código porque, años antes, la Ordenación General del Misal Romano animaba tanto a la concelebración que algunos podían entender que la celebración individual no era ya el sentir de la Iglesia. Para zanjar esa forma de pensar, se redactó el canon de forma tan rotunda.

Sobre este tema, por tanto, la Iglesia ha hablado. Luego no es un asunto sobre el que cada sacerdote tenga que decidir si está bien o está mal cuando ve que lo hace otro sacerdote.

La misa comunitaria con mucha gente ya existe, luego nada se le quita a ese tipo de celebración parroquial. Lo uno no quita nada a lo otro. ¿Por qué se habría de prohibir una celebración íntima, relajada, que permita más la concentración del celebrante y de las dos otres personas que puedan asistir? ¿Prohibirla supondría algún beneficio a la misa parroquial con mucha gente?

La misa también es un acto de oración del celebrante. ¿Por qué no se va a poder hacer del modo que le dé más devoción? ¡Es que es un acto comunitario!, alegarán algunos. Pues yo nada quito al acto comunitario.

El sumo sacerdote del Antiguo Testamento entraba en el Sancta Sanctorum en el día de una gran solemnidad, con todo el pueblo fuera, en medio de una ceremonia ritual. Su entrada tenía un sentido comunitario y la comunidad estaba en el atrio, participando de esta entrada. Ahora bien, ¿qué problema hubiera habido en que un sacerdote entrara en la primera cámara a orar allí, frente al velo, completamente a solas, por ejemplo, al ponerse ya el sol o antes del amanecer? ¿Hubiera habido algún problema? Por supuesto que no. Estoy convencido de que algunos lo hacían.

La entrada magnificente del sumo sacerdote en la segunda cámara era un acto comunitario, pero permitir la entrada individual en el Debir por devoción no quitaba nada al otro acto colectivo.

Y fijaos que no estoy fundando mi razonamiento en el carácter comunitario de la misa celebrada individualmente con presencia de un asistente; podría apelar a otro canon, el canon 904 que habla del carácter comunitario de la misa sine populo. Pero es que, dejando aparte eso, la devoción me parece razón más que suficiente. O dicho de otro modo, el amor al misterio de la Eucaristía basta para querer “entrar” en el Templo de Cristo a solas.

Alguien dirá que para eso está la oración delante del sagrario. Pues no. La adoración a ese Misterio es algo muy distinto frente a los sacrosantos ritos de la misa, cuyo centro es la transubstanciación en las mismas manos del presbítero.

Pero la razón de la misa individual tampoco la fundamento solo en ese momento central de la misa: la consagración. Si no que la baso en la moción íntima (que proviene del Espíritu Santo, no tengo la menor duda) a realizar esas ceremonias cubriéndolas con el velo de la intimidad.

Y si alguien no está de acuerdo, le diré que yo me amparo bajo el canon 902. Hay muchas opiniones, pero yo me cobijo bajo la ley de la Iglesia.

sábado, noviembre 26, 2022

La belleza de los ritos de la Iglesia Católica

 

Siempre me hago eco de las grandes músicas que voy escuchando. No he dicho nada de esta formidable composición de Thomas Newman en la película The Arrival. Aquí os pongo dos pistas de esa música. La primera partitura es tan etérea. Me entusiasma por su riqueza, por su armonía abstracta. Cómo me hubiera gustado saber la opinión de Bach al escucharla:

https://www.youtube.com/watch?v=m87uapjnvKU&list=PLff_8M2LCnlCP3deJhXdYJCxlqCIJjItL&index=3

La segunda pieza vuelve a sorprender por su abstracción. El ritmo aquí resulta esencial:

https://www.youtube.com/watch?v=ndasBUpI9WY&list=PLff_8M2LCnlCP3deJhXdYJCxlqCIJjItL&index=2

Está totalmente a la altura de sus inolvidables bandas sonoras para Little Children o American Beauty. La escuché hace un par de años y me pareció de lo mejor que se compuso ese año.

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Fe de errores. Los LXX sí que incluían el último versículo del salmo 137 (numeración masorética). El link de una seria web me indujo al error. Un link que ponía a la derecha de la Vulgata la versión griega de la Septuaginta. Lo lógico hubiera sido poner vacío el espacio latino para el último versículo griego, pero el que hizo al web optó por suprimir el último versículo.

Sea dicho de paso, me ha llamado la atención que los LXX no incluyeran los libros deuterocanónicos. Lo desconocía.

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Me sorprende que la primera y segunda entrega de mi libro Paulus, y mi novela El libro del fin del mundo, produzcan tan pocos comentarios en la Red. Entre los tres libros no creo que haya más de siete opiniones en total.

En un primer momento pensé que debía aprender humildad. Pero no, ciertamente son muy pocas. Me consuelo con que el resto de autores que publican en grandes editoriales tampoco tienen más que yo; salvo los pocos que más venden, claro está. En fin, uno trabaja ad maiorem Dei gloriam, porque la situación de los escritores en este momento del siglo XXI es lamentable.

Menos mal que mi canal en Youtube me da alegrías al mirar el contador de visitas. Pensaréis que es un consuelo pobre y humano, pero sí, ¡es un consuelo!

Y es que cuando un vídeo llega a cien mil visualizaciones siento una cierta satisfacción difícil de describir. No llega a placer, pero se le acerca.

viernes, noviembre 25, 2022

Vengo de celebrar misa

 

Yo tengo muchos defectos y muchas virtudes sencillas, nada heroicas, virtudes de andar por casa. Pero lo que sí me concedió el Señor, desde el principio de mi sacerdocio y (por su bondad) me ha ido aumentando con el tiempo es una intensa devoción al celebrar la santa misa. Una devoción sin altibajos, siempre perenne; además de que, sin ningún esfuerzo, me concentro en ella sin ningún esfuerzo. No es mérito mío, el Señor me la concedió desde el comienzo, no fue producto del esfuerzo.

Mi amor a la misa ha ido incrementándose con el tiempo. Me gustan todas las celebraciones de la eucaristía: la celebración diaria en una parroquia con un grupo de fieles, la festiva con todos los feligreses llenando el templo, las concelebraciones con los hermanos sacerdotes, los grandes pontificales, me gusta hasta asistir a la misa católica en algún rito oriental (algo que solo he podido hacer en Roma). Todas las maneras me aportan algo a esa devoción mía por la misa, en todas esas maneras salgo mejorado en mi interior.

Pero, sin duda, en la forma de celebrar la misa que más siento la presencia invisible del Espíritu Santo es cuando puedo celebrar sin pueblo, de espaldas a uno o dos asistentes que están allí presentes. Nunca celebro totalmente solo. Se trata de una celebración lentísima, muy meditativa, con muchas pausas.

Como es natural, este modo sin pueblo ha sido muy infrecuente, pero todos los años he podido celebrar así un cierto número de veces: retiros espirituales, viajes, visita de sacerdotes a mi parroquia.

Cuando celebro sin pueblo me gusta hacerlo a la luz de las velas y poner incienso en un recipiente especial que tengo para ponerlo sobre el altar. Un recipiente de grueso vidrio que contiene un recipiente interior metálico, muy aislado del vidrio para que no se quiebre. El recipiente de vidrio, de color ámbar, es muy bonito, lo compré en una casa de decoración. Me encanta celebrar la misa con incienso todo el tiempo moviéndose entre el misal y las ofrendas, sobrevolando el altar.

Me preparo antes de acercarme al altar y siento la presencia de Dios en cuanto me aproximo al ara. No es que sienta nada místico, pero la fe es tan intensa que mi imaginación pinta esa presencia tan viva que es como si entrara penetrara en el lugar santo del Templo de Salomón, la consagración es como entrar en el Sancta Sanctorum.

Cada rito estoy seguro de que me santifica. Cada oración, cada pausa de silencio, cada gesto: inclinaciones leves y profundas, genuflexiones, ósculos. La misa está repleta de oraciones y ceremonias que santifican.

Qué maravilla poder tener misa todos los días. Respecto mucho la praxis de los orientales de tener solo misa dominical, pero prefiero la costumbre del rito latino de la misa cotidiana.

jueves, noviembre 24, 2022

Dios no deja de sorprendernos: el canon católico, protestante y ortodoxo

 

Después del post sobre si un versículo de un salmo pertenecía o no a la Biblia, me gustaría añadir estos dos textos de la sesión IV del Concilio de Trento:

Si alguno, pues, no reconociere por sagrados y canónicos estos libros, enteros, con todas sus partes, como ha sido costumbre leerlos en la Iglesia católica, y se hallan en la antigua versión latina llamada Vulgata.

(…)

Considerando además de esto el mismo sacrosanto Concilio, que se podrá seguir mucha utilidad a la Iglesia de Dios, si se declara qué edición de la sagrada Escritura se ha de tener por auténtica entre todas las ediciones latinas que corren; establece y declara, que se tenga por tal en las lecciones públicas, disputas, sermones y exposiciones, esta misma antigua edición Vulgata, aprobada en la Iglesia por el largo uso de tantos siglos.

Es cierto que amo mucho, muchísimo, la Biblia; pero mi amor hacia las Escrituras es católico.

¿Qué fue antes la Iglesia o la Palabra de Dios? Lo que salía de la boca de la Palabra (Logos) encarnada era palabra de Dios. Esa palabra convoca a la Iglesia. Por eso su palabra precede a la Iglesia, la convoca, la construye, la crea. Dios crea, y su palabra hace surgir esa creación espiritual que es la Iglesia.

Pero es cierto que hubo un tiempo en que existía la Iglesia y todavía no existía la Biblia, todavía no se habían compuesto los cuatro evangelios y ya existía la Iglesia. Pero la Biblia no es otra cosa que expresión de esa palabra de Dios viva, oral, que se proclamó directamente por boca de los profetas (al dar oráculos exactos), del Mesías y de los apóstoles (al repetir las palabras de Jesús). En ese sentido, la palabra de Dios precedió a la Iglesia; pero la Iglesia precedió a la Biblia.

¿Tal o cual versículo pertenece a la Biblia? Pues me someto a lo que diga la Iglesia. Ahora bien, todo parece indicar, por los dos textos mencionados del Concilio de Trento, que ese versículo del que hablé no pertenece, pues no aparece en la Vulgata, aunque sí que aparece en la versión de los LXX. Insisto: esto lo sostengo como opinión. Sobre este asunto atenderé las razones de los sabios y eruditos, pues veo difícil que la Iglesia dé una palabra definitiva en el corto plazo, y quizá nunca.

Valga esto para ciertas discordancias —muy pocas, poquísimas— de varios libros entre el texto masorético (lo que llamamos “texto hebreo”) y la Vulgata.

Martín Lutero en su Sermones sobre Juan, 16 [LW 24], escribió:

Estamos obligados de admitir a los papistas que ellos tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta.

Así que no tengo la más mínima duda de que Tobías, Judit, Macabeos I y II, Baruc, Sabiduría, Eclesiástico; y partes de Daniel y Ester, son partes de la Biblia.

73 libros en el canon católico: número que indica perfección según el simbolismo numérico de las Escrituras. 66 libros en el canon protestante. No hace falta indicar que el 6 simboliza lo que está cerca, pero que no ha llegado a la perfección del 7. Ese simbolismo se ajusta perfectamente a lo que pensamos los católicos del canon protestante.

Es curioso, el canon de las iglesias ortodoxas incluye los mismos libros que el canon católico, más el de 3 Macabeos y 3 Esdras; y divide otro libro en dos. Pero, al fin y al cabo, dos más. lo cual da el número de 75 libros. 7+5 = 12. La misma cifra que 6 + 6, en el número de libros protestantes. Increíble. Según el simbolismo numérico el canon católico sería la perfección, frente a lo humano (12 es un número humano) que o se queda corto o se pasa. También en el número hay un mensaje. Maravilloso.

Después de toda una vida leyendo y amando la Biblia, siempre lo he tenido claro, sin el menor atisbo de duda: ¡Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica!

miércoles, noviembre 23, 2022

Mi dormitorio

Creo que nunca os había enseñado mi habitación. 



No, ahora en serio, este es mi dormitorio.



Hoy post de descanso

 

Lo he hecho ya varias veces en el Corte Inglés y una vez en Mercadona. Cuando han pasado todos los productos por la caja y la cajera me dice es tanto, siempre respondo extrañado, con auténtica sorpresa, y le pregunto: “Pero ¿hoy no es el Día del Calvo y no hay una oferta de 2x1?”.

Lo digo con tanta seriedad, que las cajeras siempre se quedan extrañadas de no haber escuchado nada al incorporarse a su turno, y un segundo después se echan a reír. Pero lo hago con tanta convicción que siempre hay unos segundos en que se quedan dudando: ¿Y si existe esta oferta y no me he enterado?

♣ ♣ ♣

Con los días dedicados a algo, pasa lo mismo que con las ofertas. Hay un día internacional de la tolerancia (16 de noviembre), día del niño (20 noviembre), día de la UNESCO (4 de noviembre).

En plan de broma dijo uno: hoy es el día internacional del zumo con pulpa. Ja, ja, ja. Me hizo reir. 

♣ ♣ ♣

No me digáis que no es encantador este vídeo viendo con que nervios esperan estos cachorritos de Golden Retriever que les den su pienso:

https://www.youtube.com/watch?v=iWG8Co2ga30

martes, noviembre 22, 2022

Sigo con el asunto de los recovecos de la Biblia

 

Otro punto al que podemos asomarnos es el de los títulos de los salmos: ¿pertenecen al texto sagrado o  no? ¿Son Palabra del Dios Todopoderoso o añadidura humana?

Hay un artículo óptimo de Patrick Nickerson que os ofrezco:

https://solagratia1517.wordpress.com/2017/09/01/psalm-titles-inspiration-and-thirtles-theory-pt-1/

Hay otro artículo formidable que analiza las palabras que aparecen en esos títulos:

https://www.therain.org/appendixes/app65.html

Añado dos links más para el que quiera profundizar; uno muy erudito y otro que puede servir de resumen:

http://www.lectio-divina.org/images/nyssa/On%20the%20Inscriptions%20of%20the%20Psalms.pdf

https://www.newadvent.org/cathen/12533a.htm

De nuevo, podemos apelar a la autoridad de san Jerónimo y a la antigüedad de los LXX. En ambas versiones, aparecen títulos en los salmos. De verdad os lo digo, después de mucha maduración, después de muchos años, estoy convencido de que Dios inspiró tanto a los sabios judíos que produjeron la versión de los LXX, como a san Jerónimo. No estoy diciendo que ambos fueran infalibles en sus traducciones, no, no lo fueron; pero me he convencido de que no solo fueron ayudados de lo alto, sino, incluso, inspirados por el Espíritu Santo.

¿De qué hubiera servido tener un texto sagrado inspirado por el Espíritu Santo si, de hecho, la gente iba a leer una versión griega y latina llena de errores? Dios inspiró al redactor y al traductor.

¿A todos los traductores del mundo? No, rotundamente no. Pero Dios sabía que esas dos traducciones eran las que iban a circular por todas partes. En el caso de la Vulgata, fue (prácticamente) la única versión hasta el siglo XIX.

Así que si san Jerónimo consideró parte del texto sagrado los títulos de los salmos, para mí eso tiene más que una extraordinaria autoridad. ¿Por qué? Porque Dios cuidó su revelación. Porque el Autor Divino cuidó el texto sagrado y la traducción de su texto.

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La conclusión de lo dicho para la inclusión de los títulos en el texto sagrado vale para la exclusión del contenido del salmo. Es decir, si la autoridad de Jerónimo y de los LXX vale para considerar que están incluídos los títulos, su autoridad vale para dar por excluido del texto inspirado el dichoso versículo de ayer respecto a la matanza de los niños.

Otra conclusión de todo lo dicho es que para mí tiene más fiabilidad lo que me diga la Iglesia respecto a un texto bíblico hebreo o griego que cualquier otra autoridad.

Añadidura: Mañana os aseguro que solo hablaré de lo que he comido o de alguna cosa graciosa del día o de alguna tontería, y trataré que sea una tontería muy irrelevante.

lunes, noviembre 21, 2022

Recovecos fascinantes de la Biblia, y complejísimos

 

Juan Julio, en los comentarios, hablaba hace unos días de la doble numeración de los salmos: la numeración del texto hebreo y la de la Vulgata. ¿Cuál es la numeración preferible?

Bueno, en las facultades de teología católicas y protestantes se usa la numeración hebrea como convención, para así aclararnos y no estar siempre preguntándonos cuál estamos usando. Pero la Iglesia no ha renunciado a la numeración de la Vulgata en la liturgia.

¿La razón? La numeración de los salmos de la Vulgata viene de una traducción de textos hebreos del siglo IV. La numeración actual del texto hebreo es la del llamado texto masorético cuya redacción se concluye en el siglo IX.

Los estudios muestran, sin lugar a dudas, que san Jerónimo usó textos hebreos que pueden ser más primitivos que los usados por los masoretas.

Hace unos días me encontré con que la versión de la Vulgata del salmo 137 (numeración hebrea) acaba en el versículo 138 (inclusive);  la versión de los LXX sí que incluye ese versículo 9. La versión hebrea acaba con un versículo 9 tremendamente cruel:

Happy is the one who seizes your infants
    and dashes them against the rocks.

¿Este versículo pertenece al texto canónico? ¿Este versículo es Palabra de Dios o es una añadidura humana posterior? Según san Jerónimo,  no forma parte de la Palabra de Dios.

Mi opinión, es que se trata de una añadidura hebrea posterior, pero que no pertenece al texto canónico. Pero quedo a la escucha de quien tenga algo que decir con conocimiento, pues mi opinión (en este punto de discusión) está sujeta a quién ofrezca mejores razones.

Hoy he traído a vuestra consideración un tema verdaderamente complejo y muchos, con toda razón, podéis decir: "Buf, que recovecos tiene la Biblia". Sí, realmente es un libro fascinante.

domingo, noviembre 20, 2022

La liturgia también puede ser sencillez, familiariedad, cercanía

Después de haber dado razones para expresar la perfecta legitimidad de la misa de cara al pueblo, reitero (como muchos sabéis) que cuando celebro missa sine populo, es decir, solo acompañado de dos o tres personas –algo que solo me ocurre muy de vez en cuando— me gusta celebrarla de espaldas a los que asisten. Eso me permite evitar toda distracción y poder ocultar mi cara (donde se expresan las emociones) a esas personas presentes.

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A eso se añade que en mis parroquias siempre he celebrado una misa en latín una vez al mes, por sistema. En esos casos, la celebraba en los últimos años de espaldas. Siempre ha sido la misa del Vaticano II, pero me parecía que ese cambio de la rutina era positivo, que ayudaba a entender la misa de otra manera y que eso suponía un enriquecimiento.

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Reconozco que una capillita pequeña y sencilla con diez asistentes (o así) se presta más a una celebración de cara al pueblo, se presta más a entender la misa como la Última Cena en un ambiente de intimidad.

Mientras que un gran pontifical catedralicio se presta a tener un presbiterio alto, al que se accede por una gran escalinata. Y allí, en ese Sancta Sanctorum, que el pontífice oficie de espaldas con varios ministros a su lado y varios acólitos detrás de él, dispuestos unos más arriba y otros más abajo.

La capilla pequeña con diez personas que vienen todos los días es el entorno ideal para la intimidad de la cena pascual, es el entorno ideal para un ambiente familiar en el que el presbítero ejerce como padre espiritual.

Mientras que una gran catedral gótica es el entorno ideal para un altar con grandes candelabros en medio de una nube de incienso, rodeado de toda una serie de rangos de levitas.

Esto lo entendieron perfectamente los constructores de las catedrales góticas, aunque no es este el momento de desgranar detalles. Pero lo que allí es natural, la liturgia como impresionante despliegue estético, sería inadecuado en un pueblecito pequeño para una misa de diario con unas pocas personas.

La liturgia en un sitio y en otro no significa una serie de cambios cuantitativos, sino cualitativos. Hay un espíritu catedralicio de la liturgia para unos lugares, y hay un espíritu de sencillez para otros lugares.








 



sábado, noviembre 19, 2022

Abundando en el tema de las misas de cara al pueblo


Por acabar el tema comenzado hace unos días acerca de las razones para celebrar la eucaristía de cara al pueblo, añadiré algunas razones más. ¿Cómo se reza en las sinagogas actualmente? Pues lo más normal es que el rabino que realiza las oraciones presidenciales las hace de cara al pueblo. ¿Por qué? Por la misma que Abrahán realizaba el sacrificio con toda su parentela en torno al altar: la insistencia de las Escrituras en un Dios que mora en las alturas, que está en los cielos.

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¿Pero no sería mejor orar en las iglesias todos en la misma dirección? Orar en la misma dirección me parece algo muy bello, no tengo nada que decir en contra de esa práctica secular.

Ahora bien, cuando el sacerdote ora de cara al pueblo estamos insistiendo no ya solo en un Dios que está en los cielos (afirmación esta que es verdad), sino también en un Dios que está en medio de su pueblo: esta segunda afirmación es verdad sin que deje de ser verdad la primera afirmación. Dios está en los cielos y Dios está en medio de la asamblea de renacidos del agua y del Espíritu.

Es casi seguro, aunque sea una deducción, que en los primeros locales de culto cristiano (locales, no templos), la mesa (que era de madera) estuvo colocada en el centro del local. Recordemos que en esos locales no había ábside.

Los que lean mi obra La catedral de san Agustín de Hipona encontrarán allí las razones por las que sabemos que hasta el siglo V hubo mesas de madera, aunque ya entonces comenzaron a aparecer altares de piedra. Si las mesas donde se celebraba la eucaristía era de madera, resulta claro que se insistía en la misa como cena pascual. No negaban el carácter sacrificial, pero se insistía más en el aspecto de banquete de Sabbat.

Sea dicho de paso, en la foto que he puesto hoy, que es de un mosaico del siglo VII (Ravena), el que está de frente no es Dios Padre, sino Melquisedec. Y está oficiando en un altar de cara al pueblo. Digo que está oficiando porque si se ve con buena calidad (pero era una imagen con derechos) se ve que está partiendo el pan sobre el mantel del altar.

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La conclusión de todo esto queda patente: la afirmación de que orar todos en la misma dirección es el único modo lógico para la liturgia, es una afirmación que no es cierta.

He celebrado muchísimas misas de espaldas al pueblo, y con muchísimo gusto. Ahora bien, afirmar que un modo es lógico y el otro es ilógico, que un modo es el natural y el otro no, es un error.

viernes, noviembre 18, 2022

Celebración de cara al pueblo: la tradición pagana, judía y paleocristiana

 

Me ha sorprendido gratamente que la web ChurchPop se hiciera eco de mi post a favor de la celebración cara al pueblo. Es una web que conozco hace años y que hace bien a las almas.

Hoy voy a dar otro argumento a favor de la celebración de frente a los fieles. Ojo, no tengo ningún argumento en contra de la celebración de espaldas al pueblo. Yo celebro muy a gusto de ambas maneras.

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Pero cuando ayer hablaba de cómo celebraba el sacerdote en el Templo de Jerusalén, hay que añadir que todos los sacrificios al Libro del Éxodo el oferente se colocaba junto al montón de piedras (así era el altar) con todos los presentes en torno.

El montón de piedras no tenía un “delante” y un “detrás” más que el lugar donde se colocara Abrahán o Isaac o Jacob o Leví o Gersón (su hijo) o Libni (su nieto)… El humo ascendía a lo alto, donde lo olía el Señor. Todos estaban alrededor del sacrificio: hijos, esposas, nietos, siervos.

Cuando se menciona un punto espacial de referencia respecto al altar es siempre, siempre, el cielo; no el oriente o un “delante” que en pleno campo no existía.

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Cuando antes de ayer me planteé esta cuestión, me pregunté cuál era la praxis entre los romanos y griegos, y me puse a mirar relieves romanos. Sin ningún género de dudas, los romanos se colocaban en torno al altar, como muestran la mayoría de los relieves. ¿La razón? La misma que los judíos: los dioses olímpicos son celestes, vienen desde lo alto, aunque su alta morada esté llena de imprecisiones en cuanto a su localización.

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No olvidemos otro pequeño detalle. En los templos griegos y romanos, el altar estaba fuera del templo, en el pódium sobre el que se levantaba el templo. En el pueblo congregado ante las escaleras, existía una clara voluntad de ver el desarrollo de los ritos y el manejo de la ofrenda sobre el altar. Ellos creían en la efectividad de ese ceremonial, era lógico que desearan verlo y no que el sacerdote hiciera de pantalla respecto al rito. Además, insisto, la deidad no estaba delante, sino presente a cierta altura, que es lo que dicen los textos.

Esa es la razón de que el altar nunca estuviera dentro del templo: el dios era celeste. Cuando un griego oraba ante la estatua del dios en el templo, ese dios podía venir de lo alto. Por supuesto que a nivel popular cuando alguien suplicaba y tocaba la estatua aquello era como tocar al dios representado, pero el rito dejaba claro que el altar debía estar fuera porque permaneció presente la raíz primigenia del carácter celeste de esa religión.

En las deidades tectónicas, había varias en la religión romana, la deidad estaba debajo de la tierra, pero no "delante"; no era posible orar en la misma dirección. Respecto a este acto de invocar a entidasdes subterráneas también hay muchas referencias en los textos que no voy a aducir ahora. Pero hasta el que menos conozca los textos clásicos, habrá leído el pasaje de Odiseo y la zanja, la libación y los muertos que va después del encuentro con Circe.

Lo que no existía en la religión greco-itálica era la idea de celebrar los ritos de espaldas al pueblo para orar todos en la misma dirección.

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Tampoco existía esa idea en las casas particulares donde se celebraba la fracción del pan. Tampoco existía en las familias judías cuando se oraba en torno a la mesa durante la cena de Pascua. La idea de orar todos en la misma dirección era totalmente ajena a la mentalidad judía, paleo-cristiana, y al paganismo griego y romano.

La cosa cambia en los templos medievales cuando el templo cuenta con un ábside y una imagen de Cristo rotunda en el centro de ese espacio. ¿Me parece mal eso? Por supuesto que no. Me parece que esa práctica está dotada de un simbolismo bellísimo. Ahora bien, denigrar la celebración de cara al pueblo como una protestantización de la misa me parece propio de personas sin un amplio conocimiento de la liturgia cristiana de los primeros siglos. Y eso que me parece muy bien que aduzcan razones a favor de la celebración de espaldas al pueblo, pero sin atacar el otro modo.