lunes, mayo 31, 2021

No creo en el Neolítico (II parte)

Continuando el post de ayer. Hubo una familia rusa que vivió aislada en un bosque de Siberia. Pudieron sobrevivir porque cultivaban.

https://en.wikipedia.org/wiki/Lykov_family

Los problemas de hígado que tuvieron a causa de la dieta, el hambre y la neumonía acabaron con la vida de toda la familia poco a poco. ¡Y eran agricultores! La última superviviente (y sus cabras y gallinas) sí que vivió más tiempo, pero tampoco es una excepción por razones más largas en las que no me voy a extender.

Al final, respecto al comienzo de la Humanidad se ha visto que era más científico creer a san Agustín que a Rosseau.

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—¿Padre Fortea, cree en el Neolítico?

—¿Me puede decir usted qué ha hecho el Neolítico por mí?

domingo, mayo 30, 2021

¡No creo en el Neolítico!, gritó el padre Fortea

Hoy he estado hablando con un buen amigo mío, de mi curso de instituto de secundaria. Y, en un momento, dado me ha dicho: En el Neolítico...

He estado a punto de exclamar: “¡No creo en el Neolítico!”.

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Me explicaba mi amigo la tesis de que la Humanidad pasó por una fase de decenas de miles de años siendo recolectores, después pasaron a ser agricultores.

Le he dicho que yo, que me he criado en el campo, le podía asegurar que, en el campo, un ser humano es imposible que sobreviva de frutos del campo, de raíces y setas. Esa dieta, eso sí, es una de las mejores para perder peso.

Una vez le pregunté a una amiga guarda forestal que trabajaba en la zona del Pirineo Central si era posible sobrevivir allí de la naturaleza. Tuvo que pensarlo un rato, pero su sentencia fue clara: Solo sería posible sobrevivir si se alimenta de truchas. Un arroyo de aguas claras y cristalinas sí que puede alimentar a una persona. Pero un río de montaña no es una fábrica de truchas para alimentar a un poblado.

Lo de la Humanidad viviendo de bayas del bosque es muy idílico, pero eso solo le ocurre a alguien que no es de campo. La gente cree que en las dehesas las patatas, las zanahorias y las castañas son como el orégano. Pues no, no todo el monte es orégano.

Me gustaría ver intentar cazar conejos con una ballesta. Pero, desde luego, con un arco, je, je, je, ya me gustaría estar allí para verlo. Mi padre era muy cazador. Además, el conejo de caza tiene un altísimo contenido en ácido úrico. Una persona normal no puede alimentarse de forma habitual de conejo de caza. Desde luego, los niños y los ancianos, no. Mi padre, precisamente, un día cayó desmayado por una subida de ácido úrico.

Luego la imagen de la Humanidad recolectora es necesaria para el que no crea en las primeras páginas del Génesis. La Humanidad que se desprende de esos primeros capítulos de la Biblia era plenamente humana. No se parecía en nada a los primitivos salvajes de algunas películas. El ateo no tiene otro remedio que poner a unos humanos animalizados que se comunican entre sí con gruñidos. Pero, para un cristiano, las cosas fueron mucho más civilizadas, como se describen en la Biblia.

Además, no os podéis imaginar lo mal adaptado que está el cuerpo humano para vivir en la naturaleza. Ya sé que hay algunas tribus que iban descalzas. Pero el pie humano no está pensado para ir descalzo. La piel humana tampoco está pensada para ir al sol ni siquiera en el sur de Europa. Las personas de raza negra sí que pueden resistir el sol de un modo admirable. Lo primero que todas las culturas mediterráneas enseñaban a sus hijos era que había que cubrirse la cabeza. Las insolaciones eran causa de muerte bien conocida desde siempre. Y la lista de aspectos para los que el cuerpo humano no está adaptado para vivir en la naturaleza podría seguir. El ser humano fue creado para vivir en sociedad y de un modo civilizado. Lo que se ve en algunos documentales es una Humanidad que nunca existió. Incluso los grupos de hombres que se asalvajaron fueron muchísimo más humanos que lo que he visto en tantos documentales.

Ya dije, además, que hace años pasé a creer en la cronología que la Biblia ofrece para la Humanidad, frente a las siempre cambiantes cronologías de los antropólogos. Respeto a los antropólogos, pero si tengo que elegir entre lo que me enseña la Biblia y lo que me dicen ellos, me quedo con la Palabra de Dios. Creo en la evolución de las especies, sí. Pero creo en la evolución según lo que me enseña la Biblia. Creo que hubo un árbol físico en el paraíso, un árbol tangible con frutos materiales.

sábado, mayo 29, 2021

Una respuesta a un sacerdote que me la pidió

 

Yo, en cuestión de revelaciones privadas, siempre suspendo juicio. Salvo en el caso de María Valtorta. Las visiones de la vida de Jesús que tuvo las he leído cinco veces y estoy en la sexta lectura.

El tema del Aviso, por tanto, nunca ha suscitado en mí ninguna curiosidad ni interés. Ahora bien, aunque no es doctrina bíblica, sí que podría circunscribirse en algunos momentos del apocalipsis. Por ejemplo, hay un pasaje, Mateo 24, 30, en el que se dice que se verá el signo (en griego, semeion) del Hijo del Hombre en los cielos. ¿Aparecerá solo el signo o irá acompañado de algún tipo de gracia espiritual para algunos?

Hay algún otro pasaje bíblico que, de forma muy amplia, también podría aducirse como apoyo de que lo extraordinario puede ir acompañado de alguna gracia que ilumine al que lo ve. Por otra parte, el signo ya es en sí una especie de aviso, de advertencia, de mensaje.

El Libro de la Sabiduría ofrece alguna explicación adicional a las plagas de Egipto, de cómo las tinieblas fueron acompañadas de signos que daban una interpretación religiosa precisa a la plaga. Eso aparece en Sabiduría 17, 4-6 y 9. Puede verse una exegesis larga de ese pasaje en el apéndice a mi novela sobre las plagas de Egipto, titulada Cuando amanezca la ira, pg. 337.

Es decir, como conclusión, la revelación privada del Gran Aviso no es bíblica, pero tampoco es contraria al texto bíblico. Yo jamás predicaría acerca de ella. Pero no me opongo a que, a nivel privado, alguien crea en ese aviso. Mi opinión: con toda sinceridad, suspendo juicio. No es que no quiera dar mi opinión, no tengo ninguna opinión ni a favor ni en contra.

Una añadidura más, ya que hablamos de revelaciones privadas. La obra de santa Hildegarda von Bingen está repleta de errores. Dado que está canonizada, no tengo la menor duda de que está en el cielo. Pero su obra está completamente recorrida por infinidad de errores objetivos.

viernes, mayo 28, 2021

Pero observé todo en silencio

 

El dibujo y la caligrafía es del gran Denis Brown, al que admiro como calígrafo. El domingo llamé a un amigo catalán, escritor. Tuvimos una larga conversación acerca de cierto país y los uigures, de la nouvelle cuisine, de su tendencia a la diabetes (probablemente, ha acumulado mucho karma), de Kapuchisnky (o como quiera que se escriba ese apellido eslavo), de la enolatría, de como hay una librería en Barcelona (o cerca) donde su libro y el mío reposan en dos mesas cercanas.

Y me hizo la mejor pregunta de todo este año: ¿Qué le responderías a un periodista que te preguntara cómo resumir tu novela sobre san Pablo en un titular?”.

Tuve que pensarlo. Era una pregunta genial. Resumir un año de trabajo (de la última revisión) en una frase. Me encantan este tipo de retos. A los periodistas, ya no se les suelen ocurrir este tipo de preguntas. Le contesté: El fariseo de Jesús que se convirtió en el escriba del Reino.

A los periodistas ya no se les ocurren este tipo de preguntas, porque los mejores pagados suelen venir a entrevistarte con ese brillo en los ojos que parece decir: “Soy maravilloso, pero me voy a dignar a hacerte unas cuantas preguntas para que todos vean que soy admirado con razón”. En ese tipo de autoentrevistas, el entrevistado es solo el espejo deforme en el que el entrevistador atisba a encontrar algo de su propio reflejo.

¿Pensáis que exagero? Me acuerdo de una importante cadena que envío a una reportera (recién salida de la facultad de periodismo) a hacerme unas preguntas. El cámara le explicó que el director le había dicho que venía preparado para filmarme a mí, pero que ella ni siquiera tenía micrófono. La chica le hizo sudar tinta porque exigió, a toda costa, aparecer en la entrevista. La cámara hubo que colocarla cerca para que pudiera captar su voz en el sonido ambiente; el ángulo, todo, se recolocó para que ella apareciera. Lo cual, por unos problemas de la disposición de los muebles, fue complicadísimo. Yo no dije nada, pero observé todo en silencio.

jueves, mayo 27, 2021

Hoy vais a descansar, solo tres fotos

 Tuve un parroquiano que tenía una pitón de buen tamaño en su casa, y la tiene. Y he visto muchos vídeos de Youtube. Os puedo asegurar que jamás, jamás, hay que hacer esto. Una serpiente de ese tipo puede torcer el cuello de un modo que os sorprendería. Por mucho músculo que tenga este héroe, los desgarros de los finísimos dientes de una serpiente de este tipo (mucho me temo que la especie es un poco inventada) son muy profundos y graves.


Esta estatua de la mujer me parece de una belleza sublime. Cosas así hay que poner en los edificios públicos y no las pantomimas a las que nos tienen acostumbrados.



Una impresionante pintura que hace juego con la estatua de la mujer. 




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miércoles, mayo 26, 2021

El lugar más noble donde se recibe a los ministros de exteriores y similares

 

Me gustaría dar algunas sugerencias más respecto a las fotos de ayer. No sé a quién se le ocurrió poner un reloj de sobremesa en una repisa de la pared. Pero si fue un monseñor, díganle que eso es un peccatum mortale estético, además con perdón reservado a algún decorador de París y tras hacer penitencia.

Vamos a ver, jamás, jamás, se hace. No sé si en alguna morada del infierno de Dante, pero no sobre este Orbe. Si se tiene un reloj de sobremesa, se coloca en una mesa. Si se quiere colocar en una pared, se coloca un reloj de pared. Si no se sigue esta regla, se da la impresión de haber querido llenar un hueco o de no saber dónde colocarlo.

Otro peccatum mortale, para nada venial, es que en el siglo XVII y XVIII había muchas puertas disimuladas en los palacios. Ahora bien, nunquam, numquan, never, never, se disimula una puerta con papel de empapelar si esa puerta tiene un tremendo marco como el de la segunda foto. Eso no lo hizo nunca ni Lutero ni Calvino. Si pone un marco de esa entidad, se coloca una puerta acorde al marco. Otro dogma, otro. Este debe estar proclamado por algún concilio de decoradores.

El último fallo es la mesita barata del teléfono, cuyos “niveles” los han llenado de cosas para no dejarlos vacíos. La mesita proletaria no pega nada en ese club de muebles. Si se fijan en la película María Antonieta no verán ni un solo mueblecito que desentone. Había mil soluciones para colocar el teléfono en algún lado. Pero la mesita parece estar gritando: “Sáquenme de aquí”.

martes, mayo 25, 2021

Seguimos con cuestiones de Secretaría de Estado del Vaticano

 

Estas salas de Secretaría de Estado están estéticamente bien. Señal inequívoca de que las decoraron hace un siglo y no las han tocado. Si alguien “moderno” hubiera puesto sus manos encima, hubiera pasado como con la nieve cuando pasa un rebaño de ovejas.

Ahora bien, aunque son salas correctas, difícilmente entusiasmarán a alguien. ¿Por qué? Porque esa sala, la miremos como la miremos, la miremos con benignidad cristiana o con ojo crítico de decorador profesional, es solo cuatro paredes con papel en tonos suaves con unas cuantas obras de arte. ¡Esto no entusiasma ni a las ranas!

Si se escoge ese estilo, hay que seguirlo con decisión, con energía. Véase la película María Antonieta. Si escoges ese estilo, llamad a Sophia Coppola (la directora de la película), no a la hermana del bedel que me han dicho que decora o que tiene una vecina que decora o algo así.

Abajo se pueden ver dos fotos en que se toma un estilo y se es consecuente hasta las últimas consecuencias. Señores monseñores, hasta la estética tiene sus dogmas. Y esa sala convencerá, pero no vencerá.

Post Data: La última frase es mía.





lunes, mayo 24, 2021

Dando lecciones a los papas

 

Mucho se ha hablado sobre la actitud de Pío XII y su silencio frente al nazismo en la época en que Hitler ya había ocupado buena parte de Europa. Antes, la Iglesia sí que había hablado. Pero después de la ocupación de Europa, el Vaticano calló. Pero hace poco ha sucedido algo que puede ofrecer luz acerca de esa actitud.

Cuando, en el año 2020, tocaba renovar el acuerdo entre Pekín y el Vaticano para el nombramiento de obispos, la Secretaría de Estado de Estados Unidos había presionado con insistencia para que el pacto no se renovara. La razón que aducían eran las muchísimas violaciones de los derechos humanos por parte de Pekín.

Mike Pompeo, el secretario de Estado, había asegurado que la prórroga del pacto pondría en peligro la autoridad moral de la Santa Sede.

Lo que el señor Pompeo olvidaba decir es que si Pekín metía en la cárcel a varios obispos católicos o a cientos de creyentes, él se hubiera limitado a hacer una bonita declaración. Después se hubiera marchado a su lujosa casa a dormir tras una magnífica cena y mirando en su agenda cuál era el próximo cóctel en una embajada. La vida de un católico en una prisión china no es exactamente como la del Secretario de Estado con sus 221 400 $ de sueldo.

¿Hubiera hecho Pompeo algo para salvar a miles de enviados a campos de reeducación? ¿Sí? Pues que lo haga ahora que YA hay más de un millón de seres humanos en esos campos. “Lo que vaya a hacer el futuro que lo haga ahora”, le podían haber dicho.

Y no voy a entrar a valorar la autoridad moral de Pompeo en el abandono de sus aliados kurdos, en dejar sola a la Unión Europea frente a la invasión de Marruecos de partes del pueblo saharaui, y la lista sigue de un modo tan extenso como clamoroso. Por eso, no dejó de hacerme gracia que este señor, precisamente este, se pusiera a dar lecciones de autoridad moral.

Al final, el Vaticano hizo lo que tenía que hacer; dejando los discursos a los profesionales de la política; y dedicándose Roma a los hechos, al bien de las personas concretas.

Este episodio, tan actual, puede ofrecer algo de luz al tema del silencio del Vaticano cuando Hitler ya hacía lo que quería en sus territorios ocupados sin ningún temor.

sábado, mayo 22, 2021

Las ramificaciones son inevitables

 

Qué simpáticos estos "monjecillos". Los niños expresan tan bien la bondad de sus espíritus. Ojalá que toda la Humanidad tuviera estas miradas esta sencillez de alma.

Un amigo me dijo esta frase en una conversación de teléfono: El mal lo pasa muy mal, refiriéndose a que el malo siempre sufre. Al momento, le dije que esta frase era muy profunda y que no quería que se me olvidase.

Sí, cierto, el mal siempre tiene ramificaciones malignas, ramificaciones de sufrimiento. Haciendo el bien se puede sufrir. Pero haciendo el mal siempre se sufre más.


viernes, mayo 21, 2021

Hablando del oficio de escritor, como no

 

Un último comentario, los escritores suelen ver a los editores como enemigos del texto. Nunca ha sido ese mi caso. Siempre he considerado que un editor es alguien que sabe mucho de libros y que sus consejos suelen ser muy valiosos. Los mejores consejos que puede tener un escritor suelen provenir de su editor.

Es frecuente que un escritor se niegue en redondo a cambiar ni la más mínima coma de su libro. Bueno, es una hipérbole: en realidad, el reino de las comas es de los correctores. Los escritores, en cuestión de comas, dejan su criatura en manos de estos maquilladores.

Pero los escritores no quieren cambiar nada del texto. Tampoco ese ha sido nunca mi caso. Siempre me he mostrado muy abierto a sugerencias. Algo que no es de extrañar porque los que me conocéis sabéis que reformo algunos de mis libros durante años.

Otros no, como mi colección de obras sobre el demonio, porque muestran una evolución, son como partes de una obra única. Y si no los reformo se va viendo como evoluciona mi pensamiento a lo largo de los años

Pero las novelas cuantas veces han sido cambiadas de arriba abajo. Tirando paredes, ampliando y suprimiendo. Sí, suprimiendo: una de las cosas que más les suele costar a los autores. Yo, desde el momento en que califico a algunas como obras menores, ya se ve que no les tengo demasiado cariño.

Al final, como ya lo he dicho varias veces, hay unas cuantas obras que son las que pienso que están maduras. El resto ha sido una larga preparación hacia ellas.

Et Iesus tacebat

 

Con ocasión del “precisma” que está sucediendo en Alemania, me ha dado una inmensa pena ver a una religiosa que pretende hacer apostolado en Internet atacar a los que defienden la buena doctrina. No voy a analizar las palabras de esta mujer consagrada porque eran un error tras otro error.

En los últimos años, hemos tenido en España el caso de dos religiosas que han hecho un notable daño a las almas de los fieles a través de sus “apostolados” por los medios de comunicación.

¿Qué hacer en un caso así? No criticar a las personas. Defender la ortodoxia, pero no denigrar a la religiosa. Ni una sola palabra contra la caridad. Ni siquiera con pretexto de que “es la verdad”. Incluso teniendo las intervenciones más desafortunadas, siguen siendo esposas de Cristo.

Cuando el cisma tenga lugar, es decir, cuando la desobediencia se haga formal, cuando la ruptura se escenifique ya de forma perfecta, estas apariciones de sacerdotes, religiosos y consagradas se va a hacer habitual en los medios. Se va a ofrecer, inevitablemente, una imagen penosa.

Recordémoslo, afirmemos con paz la ortodoxia, no ataquemos a las personas consagradas. A nadie debemos atacar con nuestra palabra o nuestra mofa, pero menos a los consagrados.

Por supuesto que cada sacerdote, cada monja, tiene un superior. Y el superior tiene unos deberes, deberes que son graves. Pero, en medio de la tempestad eclesial que se avecina, tampoco debemos criticar a un superior, a un obispo, o a la Curia Romana que supervisa al obispo. Nosotros, los que no tenemos poder eclesial, dejemos este asunto de la disciplina clerical en las manos de Jesucristo, Cabeza.

miércoles, mayo 19, 2021

Las estatuas tambien “matter”



Vandalizar estatuas no forma parte de la libertad de expresión. Romper escaparates, arrancar el mobiliario urbano, no forma parte de ninguna libertad.

Siempre he estado a favor de que allí donde hay un monumento de valor estético se deje donde está. La estatua del fundador de la KGB en la Plaza Luvianka pienso que mejoraba mucho la estética del lugar, yo la hubiera dejado. Allí donde hubiera una estatua bonita de Lenin o Marx, lo mismo. Y eso vale para todo tipo de dictadores de derechas o izquierdas. Si el monumento embellece el lugar, yo lo dejaría.

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El criterio de la irretroactibilidad de los galardones. 

El mismo criterio lo aplicaría respecto a condecoraciones y premios. Creo que habría que convencer a los que han otorgado un galardón que un acto futuro ya no puede borrar el pasado. Nuestra historia es lo que es con sus aciertos y errores. 

Yo me opondría que la Academia Sueca hiciera una excepción y concediera un premio póstumo a Borges. Les guste o no les guste, el pasado está escrito, el Nobel es para los vivos y cualquier cosa que se hiciera ahora ya no redundaría en más honor a Borges, sería un remiendo para el (ya muy deteriorado) prestigio de los Nobel. 

Yo defiendo que no hagamos remiendos ni para honor de los que no se honró ni para quitar lo que no se debió entregar. Considero que es mejor que se impusiera, finalmente, este criterio de la irretroactibidad de los galardones que nos ahorraría mil discusiones que ya no van a ningún lado.

El desorden latente en la sociedad


 

Hoy he vuelto a ver este vídeo sobre la profesora de matemáticas. No sé a quién se le ocurrió, pero es genial. Os lo pongo porque, antes o después, lo prohibirán. No se menciona a nada ni a nadie, pero nadie es tan tonto como para no saber de qué trata:

https://www.youtube.com/watch?v=Zh3Yz3PiXZw

martes, mayo 18, 2021

Las leyes, no lo olvidemos, son ordenamientos de la razón; no poemas humanitarios del corazón

 

Ahora que se ha puesto de moda tirar estatuas al suelo, pintarlas o amputarlas, va siendo hora de hacer lo que todos los ciudadanos pensamos, pero que parece que los políticos no: crear una ley para proteger las estatuas.

Me dirán que ya hay una norma que sirve para todo lo que voy a decir. Pues la habrá, pero parece que no la haya.

Lo primero de todo es que la persona o personas que dañen una estatua en la vía pública (valga lo que digo para cualquier monumento o mobiliario público) deberán pagar la íntegra reparación de los daños, asciendan estos a la cantidad que asciendan.

Cuando una masa claramente forme una unidad de intención, una unidad de voluntad, a la hora de dañar una estatua, la pagarán aquellos individuos que sean identificados por las fuerzas de seguridad.

De manera que, en caso de vandalismo, los individuos que conformen un grupo tendrán que alejarse para de los autores para no participar del delito. Del mismo modo que si sucede una violación de una mujer, uno no puede quedarse mirando, tampoco en el caso de este otro delito. El delito de vandalismo, frecuentemente, tiene un cariz grupal y, por lo tanto, la ley debe adaptarse a la realidad. Hay que olvidarse de otros criterios de responsabilidad bienintencionados, pero que no sirven para evitar el delito. La razón primera de la ley es evitar el delito. Si no funciona para eso, no funciona la ley. Resulta impensable que no se pueda crear una ley eficiente para detener un delito.

En caso de que solo unos pocos individuos sean identificados por la Justicia, esos pocos (o aunque solo sea uno) se le aplicará una escala de participación en la indemnización de daños que tendrá un carácter ejemplar. En este tipo de delitos grupales, se debe llegar a un criterio razonable, pero que sea ejemplar. No se debe aplicar una división entre las muchísimas personas que participaron y no se identificaron (la cantidad a pagar sería mínima e irrisoria) ni tampoco se debe hacer pagar el mal de todos a unos pocos imputados (la cantidad a pagar sería inmensa). Se debe alcanzar un criterio razonable entre esos dos extremos; pero, en cualquier caso, ejemplar.

La policía ya no tendría la necesidad de atrapar a todos los culapables. El ejemplo disuasorio tendría lugar, aunque solo se atrapara a un culpable.

Alguien alegará que una ley así podría ser mal usada por una dictadura. Pero no nos engañemos, no podemos dejar de poner el remedio adecuado por ese miedo porque cuando llega un dictador ya se encarga de crear unas leyes que sean de su gusto.

Comida, libros y virus

 

Hoy he ido a cocinar unas gambas a la hora de la comida, para hacerme un sandwich, y me he encontrado que las tres tenían anisakis. Es la primera vez que lo encuentro. La verdad es que solo de pensar que ese bicho podría estar correteando por mis intestinos me da un repelús. Siempre congelo el pescado varias semanas a baja temperatura antes de comerlo. Pero creo que, desde hoy, lo voy a cocinar todavía más.

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Ayer encontré una maravillosa página sobre La Biblioteca de la Torre de Babel. Entre otras cosas, te permite ver cómo es una página de cualquiera de los tomos de esa biblioteca que solo comprenderán los que hayan leído el relato de Borges.

https://libraryofbabel.info/

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Un mes después de pasar la COVID me hicieron una serología. Obtuve una IgG 5,75. Un año después, mi IgG es 1,88. Estoy muy contento. Esto significa que tengo retrovirales y estoy protegido. Hago notar que no estoy vacunado. Esos retrovirales provienen del inevitable contacto con el coronavirus al atender enfermos en el hospital, en las zonas aisladas.

Post Data: Me alegro de estar protegido, viralmente hablando. Ahora bien, la idea (si me infectaba) de poder contagiar silenciosamente a mis enemigos me producía una secreta satisfacción.

domingo, mayo 16, 2021

No, las realidades sociales no solo son distintas: unas son buenas y otras malas

 

Las palabras de ayer deben ser leídas por parte de alguien que ama a Inglaterra, que ama todas las muchísimas cosas buenas que tiene el Reino Unido.

Pero voy a hacer unas cuantas consideraciones deslavazadas más. Todas esas preciosas películas que vemos sobre las grandes mansiones inglesas se basan en la inmensa acumulación de riqueza en unas pocas manos y en un sistema laboral de servidumbre en el caso de las personas paupérrimas que tenían que servir. Esas casas tenían muchísimo personal. ¡Pero muchísimo personal con sueldos mínimos! Esas bellísimas mansiones de campo eran el síntoma de un gravísimo problema social. La belleza está bien, ¡la amo!, pero eso no me impide ver consideraciones morales detrás de esa belleza.

España era muy pobre en esa época. Pero no existían esas diferencias sociales tan sangrantes y tampoco existió una estratificación social en “castas” tan dura como la de la Isla. Tampoco existió esa “crueldad social” en los países escandinavos o en Francia. Eso tiene explicaciones económicas y sociológicas. Hubo un estallido de la natalidad en Gran Bretaña. Y la pequeña isla, a diferencia de Francia o de los territorios germanos, por poner solo dos ejemplos, no podía asumir toda esa población, la cual comenzó a emigrar adonde fuera.

El estallido de natalidad también sucedería en Alemania o en Italia y comenzarían las emigraciones, en el siglo XIX. Pero la época de la Revolución Industrial fue especialmente cruel con las clases obreras en Gran Bretaña.

Insisto, toda la belleza que rodeaba a la aristocracia británica se basaba en una gran masa obrera que les pagaba esos lujos y esa belleza a unos pocos privilegiados.

En el caso de los aristócratas irlandeses (en esa época parte de Gran Bretaña), esto que he dicho era más verdad que en ninguna parte. Irlanda entera vivió literalmente esclavizada a esa élite. Todos los recursos de la isla eran gastados en Inglaterra, dejando lo mínimo a la “población nativa” para seguir trabajando.

Estas estructuras de opresión fueron especialmente claras y evidentes en Gran Bretaña. Por poner otro ejemplo, Portugal podía ser un país menos favorecido económicamente, pero vivía con dignidad y sin estructuras de pecado de esa magnitud. También en Portugal había ricos y pobres, también había algunas casas de aristócratas, pero todo tuvo una medida mucho más humana.

Os puedo asegurar que la gente tiene una visión muy romántica del Imperio Romano. Pero todas estas cosas tienen una dimensión moral que los cristianos no podemos olvidar. El reino de los macabeos fue un reino humano: un reino sencillo que no oprimió. Pero la Biblia compara a Roma con una bestia con cuyos dientes de hierro devoran y sus patas destrozan con sus garras.

Podríamos seguir comparando entre Brasil (bueno) la Unión Soviética (malo), o entre Luxemburgo (bueno) y el régimen racista que fue el régimen sudafricano (malo). Es decir, hay realidades sociales buenas y realidades sociales malas.

Construir el imperio inglés requirió mucha sangre. Mantenerlo, también.

 

El problema del Imperio Británico es que siguió aplicando criterios conquistadores del siglo XVI en pleno siglo XX. Ya, en la época de los conquistadores españoles, había sido examinado el tema de la conquista y la monarquía había recibido un dictamen muy claro de las universidades españolas: primitivo, sí; pero con un esfuerzo por entender la dignidad de todo ser humano. Lamentablemente, muchas veces, se miró hacia otro lado aceptando una política de hechos consumados.

Pero hubo toda una evolución a mejor rápidamente. Sin embargo, el Imperio Británico siguió con el comercio de esclavos, estableciendo el racismo allí donde llegaba y conquistando territorios como si todo el mundo fuera suyo. Todas esas partes del mapamundi no pasaron a ser propiedad del imperio por decisión propia, sino a la fuerza.

Muchas veces se ha presentado la política del imperio como fruto de los prejuicios de una época, pero se viene a afirmar que Inglaterra fue pionera en la humanización de su imperio. Lo cierto es que fue al contrario. Las medidas inhumanas de los británicos eran propias de su imperio cuando países como Portugal, España, Francia y tantas otras naciones europeas hacía mucho que habían entendido que esas cosas de ningún modo eran lícitas.

En Europa, Gran Bretaña no solo no fue pionera, sino que se constituyó como una burbuja de racismo y opresión. Además, ningún país en Occidente oprimió tanto a sus propios ciudadanos como Gran Bretaña. Muchos de esos soldados que iban a todas partes del mundo, hasta 1815, durante cinco años, no iban por la paga, iban obligados por las levas. El pueblo británico fue la primera víctima de ese sistema opresivo. Eso no sucedía en España o en Italia o en Portugal ni en Polonia ni en Austria. Era una específica pésima costumbre inglesa. El imperio existía y requería (como una bestia insaciable) decenas de miles de hombres para ser enviados a mantener el orden.

Por supuesto que ese orden no beneficiaba lo más mínimo a las clases bajas. Si había una sociedad espantosamente estratificada en Europa Occidental en el siglo XIX era la inglesa. Los beneficios del imperio, por supuesto, no llegaban a las masas que forjaron la Revolución Industrial. Esa miseria fue específicamente inglesa y no de otras naciones que también experimentaron la misma revolución industrial, pero de un modo más humano.

Los sacerdotes muchas veces hablamos de pecados. Pero el imperio inglés, justo es decirlo, se transformó en una estructura de pecado. 

viernes, mayo 14, 2021

El dominio de unos seres humanos sobre otros

 

Una cosa quería dejar clara a todos los lectores: amo infinidad de aspectos de Gran Bretaña, pero conozco todos los puntos oscuros de su historia.

Si comparamos el imperio español con el imperio británico, descubriremos que no son solo diferentes áreas coloreadas en el mapamundi. Son dos imperios de naturaleza muy distinta. Un imperio, ante todo y sobre todo, fue católico. El otro imperio desgraciadamente fue evolucionando hacia el racismo y distintas formas de opresión, unas más suaves y otras más crueles.

Lo que cambió, en gran medida, la forma en que vemos al Imperio Británico fue que pervivió hasta una época tardía que le permitió crear una estética imperial propia. Fruto de esa estética nació un orgullo nacional. Desaparecido el imperio, la estética y el orgullo consiguiente pervivieron.

Una música de fondo para el post:

https://www.youtube.com/watch?v=v2c5QHtgFxY

El imperio fue opresivo, pero la estética que lo acompañó fue bella. El imperio fue cleptócrata. "Te sometes o te matamos". El imperio, de ningún modo, fue un don divino. Pero sus cuadros, sus edificios, tantas cosas fueron bellas. 

Por estética no me estoy refiriendo a algo tan limitado como los uniformes o la monarquía, sino a la estética global de su metrópolis, de sus clubes, de su isla británica “mitologizada neomedievalmente” y de tantos aspectos. Los primeros en ser víctimas de ese imperio fueron los propios británicos, obligados a morir en guerras que a ellos no les beneficiaban lo más mínimo. A las altas clases, sí, pero no a los pobres. 

Pero de todo eso no se puede culpar a los ingleses actuales, tampoco a los ingleses que se vieron embarcados hacia las colonias a luchar no por gusto, sino completamente obligados. Deleitémonos de todo lo positivo de esa época, sin desconocer lo negativo.

La misma canción Rule Britannia me parece muy bella, pero tiene su trasfondo negativo. Pero conocer ese trasfondo no me impide gozar de su música.


jueves, mayo 13, 2021

Os he reunido en un pdf. cosas de las que ya os hablé

 

Coloqué ayer en Biblioteca Forteniana una “obrita” –os aseguro que he dudado si llamarla incluso obrita– en la que reúno todas las ideas estéticas que se me ocurrieron al escribir La decadencia de las columnas jónicas. La verdad es que más que una obrita es como una carpeta llena de anotaciones acerca de cómo haría arquitectónicamente un área en la que concentrara todos los edificios institucionales de una nación como España.

 De lo arquitectónico fui descendiendo a asuntos menores tales como los desfiles que podría haber en ese lugar monumental, los cambios de guardia, etc., etc. De ahí, a lo largo de unos años, pasé a rescatar la figura de la monarquía como elemento decorativo al servicio de todo este conjunto. Mis apuntes cada vez se volvieron más detallados, más opinables, más fantasiosos. Llegó un momento en que me dije: “¿Y por qué no dejar correr la imaginación ya sin trabas?”.

En fin, fruto de todo este proceso surgió una carpeta de anotaciones a las que, reunidas en un pdf., le he dado el nombre de Neoforo, porque ese proyecto arquitectónico es un nuevo foro. (Nota: Posteriormente, he retitulado el PDF como Monclovia, lo aclaro por si alguien lo busca en Biblioteca Forteniana.)

Para los que queráis hojear en esa caja de anotaciones reunidas, podéis descargar el libro aquí:

https://drive.google.com/file/d/1wi-tAC4ZnCINiG0OC9pZv_b01i-et9_2/view?usp=sharing

Serán muy bienvenidos los comentarios en este post por parte de aquellos que, hojeándolo, quieran decir algo.

De todas maneras, para los que ya me leísteis en este blog acerca del tema, el corazón de esa nueva Acrópolis me lo imagino como lo he puesto en el dibujo. Con el congreso en el centro, flanqueado del senado y el Tribunal Supremo. Y teniendo enfrente el Edificio del Poder Ejecutivo, flanqueado por dos edificios que explico con detalle en la obrita citada. Los edificios tienen un gran patio en su interior porque se trata de construcciones monumentales de veinte pisos de altura.



miércoles, mayo 12, 2021

Uigures, obispos, nosotros

 

¿Es malo ceder en lo que se pueda ceder? Los acuerdos entre el Vaticano y Pekín de 2018 han proporcionado paz para un lustro entero a los católicos. ¿Nos damos cuenta de la cantidad de sufrimiento que se ha evitado? ¿Nos apercibimos de los dramas personales que se han evitado con ese acuerdo?

Por supuesto que es un acuerdo entre un secuestrador y su rehén. Pero incluso Tomás Moro trató de esquivar todos los obstáculos para no ser perseguido. Santo Tomas Moro hubiera firmado cualquier cosa que, en buena conciencia, hubiera podido firmar. No es una afirmación hecha al tun-tun, puede leerse este magnífico artículo:

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0716-54552010000100009&script=sci_arttext

¿Entonces es jaque mate? ¿Entonces la Iglesia Católica China va a desparecer? La tormenta es inevitable. Un caudaloso río de dolor, lágrimas y sufrimiento se aproxima. Sería de ciegos no verlo y bien lo saben, seguro, en el Vaticano.

Ahora bien, las posibilidades tienen dos extremos:

Extremo 1: La desaparición de los católicos, así como nada quedó de la comunidad cristiana de san Agustín, ni de las diócesis vecinas.

Extremo 2: Muere Xinjinping y viene otro presidente y la persecución va aminorando hasta cesar.

Entre medio de estos dos extremos, caben muchos términos medios. Pero sí que pido a todas las buenas personas que me leen que hagan un voto de confianza en el Vaticano. Se pueden equivocar, por supuesto. Pero son creyentes que harán todo lo posible por tomar las decisiones correctas ante Dios y para bien de los hermanos en la fe.

martes, mayo 11, 2021

Tomas Moro interviene en el Sínodo Alemán

 

Ayer leí un magnífico artículo del chileno Hernán Corral Talciani sobre el juicio a Tomás Moro. Un artículo realmente óptimo.

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0716-54552010000100009&script=sci_arttext

Y, al leer ciertas partes del juicio y los interrogatorios previos, no puedo dejar de ver que el martirio de ese santo arroja cierta luz sobre la cuestión del sínodo alemán actual. Os comparto mis reflexiones. (Aclaro que todas son impresiones mías, no del autor citado.) Pensamientos surgidos en mi interior a lo largo de esa lectura.

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Fijémonos primero en que, cuando en 1531, Enrique VIII se dirigió al clero con la amenaza para que lo declararan cabeza de la Iglesia, los obispos reunidos en Canterbury los obispos cedieron (mal hecho, fue una cobardía), pero añadiendo, en el documento, que sí que era cabeza de la Iglesia de ese reino, pero hasta donde lo permite la ley de Cristo, as far as the law of Christ allows.

Lo mismo sucede con el actual sínodo. El sínodo puede deliberar sobre las cuestiones, aprobar o prohibir, pero solo hasta donde lo permite la ley de Cristo. No más allá.

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En 1532, Enrique VIII siguió amenazando. Lo importante era que los obispos renunciaran a toda obediencia a la jurisdicción del Santo Padre. Ahora, en el fondo, lo que se plantea en ese sínodo alemán es lo mismo: la autoridad del Santo Padre. ¿El sínodo se somete a esa autoridad, si o no?

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Los obispos acabaron por suscribir un documento que, con toda razón, se denominó Sumisión del clero, Submission of Clergy.

Lo mismo hoy día. ¿Clero que lee, escucha y obedece la Palabra de Dios? ¿O clero que se somete a la voluntad de los hombres, aunque sean mayoría? Una cosa es el sometimiento a las leyes de Dios y otra muy distinta el sometimiento a una mayoría frente a esa Palabra. Si la Biblia es la Verdad, el sometimiento a unas voluntades unidas frente a esa Palabra es un sometimiento. Da lo mismo someterse a la voluntad de un monarca que someterse a una mayoría voluntades reunidas.

De nuevo, la cuestión del Acta de Supremacía. ¿Quién tiene la supremacía de la Verdad? ¿La Palabra de Dios o un sínodo nacional? Como se ve, el asunto no difiere tanto del que tuvo que afrontar Tomás Moro.

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El Acta de Supremacía decía así: "El rey nuestro soberano señor, sus herederos y sucesores, reyes de este reino, deben ser considerados, aceptados y reputados la única cabeza suprema en la tierra de la Iglesia de Inglaterra, llamada Anglicana Ecclesia, y debe tener y gozar, anexadas y unidas a la corona imperial de este reino, tanto los títulos y estilo, como todos los honores, dignidades, preeminencias, jurisdicciones, autoridades, inmunidades, provechos y comodidades que la dicha dignidad de suprema cabeza de la misma Iglesia le pertenecían o le pertenezcan".

Cámbiese la palabra rey por sínodo nacional y nos apercibiremos de que, en el fondo, es el mismo problema; solo cambia el escenario.

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En el primero de los interrogatorios de 1535, Tomás Moro le dice en una carta a su hija que esta fue su respuesta:

"Le dije [a Cromwell] en conclusión: 'Soy un fiel y verdadero súbdito del rey, y a diario rezo por él y por todos los suyos y por todo su reino. A nadie hago nada malo, de nadie digo nada malo, de nadie pienso nada malo, sino que para todos deseo bien. Y si esto no es suficiente para mantener a un hombre en vida, la verdad, no deseo vivir más ("I do nobody harm, I say none harm, I think none harm, but wish every body good. And if not enough to keep a man alive, in good faith I long not to live").

Estas líneas son muy importantes para que algunos católicos del siglo XXI no vayan a la cárcel. Determinadas leyes se aprueban repitiéndonos mil veces que son para favorecer la libertad de otros, pero que a los católicos no se les obliga a hacer nada que no quieran. Eso no es verdad. Una vez aprobada la ley, se acusará a los católicos de incurrir en discriminación. Y se les aplicarán multas y cárcel según se considere que su omisión es más o menos dañosa para los “derechos de los otros”. Al final, como Tomás Moro lo mejor será callar, no abrir la boca y repetir:  A nadie hago nada malo, de nadie digo nada malo, de nadie pienso nada malo, sino que para todos deseo bien.

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A los creyentes en Cristo, se les acusará en el futuro de que nuestro silencio, frente a ciertas “leyes de derechos de género”, significa que condenamos lo que protegen esas normas legales. Como Tomas Moro tendremos que responder con la antigua norma de Derecho: Qui tacet, consentire videtur, “el que calla parece que consiente”.

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Por último, tendremos que decir lo que alegó Tomás: "Y si hablara de los que ya han muerto, de los cuales muchos son ahora santos en el cielo, estoy seguro de que la mayor parte de ellos mientras vivían pensaron en este caso de la misma manera que pienso yo ahora".

Y añadió algo que ha sido regla durante todo el tiempo que ha durado el cristianismo: "Y por consiguiente, no estoy obligado, mi lord, a adaptar mi conciencia al concilio de un reino en contra del concilio universal de la cristiandad”, "am I not bound, my lord, to conform my conscience to the Council of one realm against the General Council of Christendom".

Y más adelante, Tomás podría haberle dicho al Sínodo de Alemania: "Por un obispo de los vuestros, yo tengo a mi lado más de cien santos; y por cada concilio o Parlamento de los vuestros (Dios sabe de qué manera se ha hecho), yo tengo todos los concilios realizados durante los últimos mil años; y por este reino, yo tengo a Francia y todos los otros reinos cristianos"-

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Moro podría haber tomado la palabra en el sínodo y haber dicho lo que explicó a sus jueces: "Este reino, no siendo nada más que un miembro y una parte pequeña de la Iglesia, no podía hacer una ley que no estuviera de acuerdo con la ley general de la Iglesia Católica y universal de Cristo; como tampoco la ciudad de Londres, no siendo nada más que un pobre miembro con respecto a todo el reino, hacer una ley que obligara a todo el reino en contra de una ley del Parlamento".

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Tomás Moro podría repetir a los obispos alemanes que quieran cambiar la doctrina universal y constante de la Iglesia, lo mismo que dijo en el siglo XVI: "Y digo además que vuestra ley ha sido mal hecha, porque vosotros habéis hecho profesión y habéis jurado no hacer nada en contra de la Iglesia, la cual es una sola, íntegra e indivisa en toda la cristiandad, y vosotros no tenéis autoridad alguna, sin el consentimiento de los otros cristianos, para hacer una ley o acto del Parlamento contra la dicha unión de la cristiandad".

lunes, mayo 10, 2021

Hoy los uigures, mañana los obispos católicos

 

Hoy los uigures. Dentro de dos años, los cristianos. Ya no hay ninguna duda, el Hitler chino de ninguna manera va a permitir que haya cristianos en su distopía. No necesito ninguna filtración para imaginar cómo va a ser esa persecución. Más o menos, puede seguir esta hoja de ruta:

Primera fase. Perseguir a los cristianos chinos evangélicos. Dejando muy claro que las detenciones solo se les aplican solo a ellos porque, a diferencia de los católicos, no acceden a tener buenas relaciones con las autoridades. Pero todos los católicos chinos tomarán buena nota de que a Pekín no le ha temblado la mano.

Segunda fase. Perseguir a algunas figuras de la jerarquía católica (sacerdotes y obispos) porque son unos extremistas. Porque esos individuos están destruyendo el buen clima entre Estado y las comunidades de creyentes.

Tercera fase. Todos los obispos tienen que firmar la lista de condiciones que el Partido imponga. La lista después debe ser firmada también por los sacerdotes en un siguiente paso.

Cuarta fase. Tras la tercera fase, todo se acelera. Campos de reeducación, traducción oficial de la Biblia según los valores chinos, encumbramiento en la jerarquía de los “judas”, ruptura de la “Iglesia China” con un papado que está al servicio de las potencias extranjeras.

¿Estoy en contra del tratado que el Vaticano hizo con Pekín en el 2018? No, para nada. Al menos, sin ceder en nada que no se pudiera ceder, se ha otorgado a los católicos chinos un lustro de paz, antes de la tormenta. Pero la tormenta es inevitable.

domingo, mayo 09, 2021

Uigures, no os olvidamos

 

He visto un vídeo espantoso en Youtube. Un vídeo que me ha conmocionado. Se trata del canal de un español casado con una China y que viven en China (detalle importante) que se dedican cada semana a explicarnos que la distopía china es el mejor paraíso posible para cualquier ser humano. No es un canal cualquiera: más de medio millón de suscriptores.

Yo ya estaba acostumbrado a escuchar de esta parejita de jóvenes que la información oficial de Pekín es la verdadera y que todo lo que dicen todos los periodistas del mundo es falso; tampoco los testigos chinos que pueden escapar son dignos de confianza.

Pero hoy ese vídeo me ha resultado repugnante porque la prensa mundial se ha hecho eco de esta impresionante noticia:

https://edition.cnn.com/2021/05/08/asia/china-xinjiang-ethnic-unity-intl-hnk-dst/index.html

La noticia me dejó sin habla. Una cosa es que te envíen a la cárcel un mes o un año. Pero me puse a imaginar lo que sería que el gobierno me enviara a varias personas a vivir a mi casa. Personas a las que tengo que sonreír todo el tiempo porque informan al Partido.

Y después esta parejita (que parecen los mismísimos hijos de Goebbels) nos dicen con una sonrisa:

Que casualidad que el sensacionalismo siempre sea contra China.

Que es como decir: “Qué casualidad que el sensacionalismo siempre sea contra Hitler”.

sábado, mayo 08, 2021

No fue en esta mesa

 

Ayer tuve sensación “extraña”. Comencé a ver una conferencia de un profesor de universidad, de historia, no voy a dar más detalles. El presentador elogió al conferenciante. Alabó sus conocimientos largo rato. Cuando comenzó la conferencia, descubro que había cenado con el conferenciante dos veces. Por el nombre, no había caído en la cuenta, pues fue hace muchos años.

Una tercera persona, hace unos quince años, me invitó un club a cenar con ellos. Querían hacerme preguntas acerca de la posesión demoniaca. Era un club al más puro estilo decimonónico, con un sirviente con librea, en un salón para nosotros solos. Un salón como los de las películas Barry Lyndon o The Duchess.

Recuerdo que estaba este profesor en la mesa y ya hubo algunas quejas, muy poco disimuladas, de alguno de los presentes; porque con la excusa de hacer preguntas, este profesor planteó la cena como un debate entre él y yo. A mí no me importó lo más mínimo, sinceramente, pero a alguno de los comensales sí y así lo dijo.

Pero dos o tres años después, me volvieron a invitar. Y este profesor se comportó conmigo de un modo realmente grosero. Es curioso, porque éramos pocos comensales, unos veinte, y vino porque él quiso. Pero vino a tratar de zanjar algún tipo de “asunto no resuelto” con la Iglesia en general, o con mi persona en particular.

Ha sido de las poquísimas veces que un comensal en una cena de etiqueta se ha comportado de un modo realmente desconsiderado y mal educado. Haciéndome, por ejemplo, una pregunta burlona que escuché con respeto; y, cuando le respondí, ponerse a hablar con la mujer de al lado sin querer escuchar mi respuesta a su pregunta.

Las pocas veces que me ha ocurrido algo así, bien pocas, afortunadamente, siempre he actuado de la misma manera: no darme por enterado.

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Podemos pensar de forma distinta, podemos sostener posiciones muy diversas, pero siempre hay que mantener el respeto, las formas, hacia el que tenemos delante.

Mucho más durante un almuerzo o una cena. Una comida jamás puede convertirse en un campo de batalla, no es el lugar.

El que cae en los malos modos, en la grosería, no se desprestigia más que a sí mismo.

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Escribiendo estas líneas, me acabo de acordar de otros dos momentos, con incidentes muy desagradables. De nuevo, opté por no darme por enterado y eso que la esposa del señor que tenía al lado mío en una comida (en un lugar donde di una conferencia) me lo puso realmente difícil, era casi imposible hacer como que uno no se daba cuenta. Pero también hay una compostura del “no darse cuenta”. También, en esas situaciones, se puede mostrar una cierta elegancia.