viernes, mayo 14, 2021

El dominio de unos seres humanos sobre otros

 

Una cosa quería dejar clara a todos los lectores: amo infinidad de aspectos de Gran Bretaña, pero conozco todos los puntos oscuros de su historia.

Si comparamos el imperio español con el imperio británico, descubriremos que no son solo diferentes áreas coloreadas en el mapamundi. Son dos imperios de naturaleza muy distinta. Un imperio, ante todo y sobre todo, fue católico. El otro imperio desgraciadamente fue evolucionando hacia el racismo y distintas formas de opresión, unas más suaves y otras más crueles.

Lo que cambió, en gran medida, la forma en que vemos al Imperio Británico fue que pervivió hasta una época tardía que le permitió crear una estética imperial propia. Fruto de esa estética nació un orgullo nacional. Desaparecido el imperio, la estética y el orgullo consiguiente pervivieron.

Una música de fondo para el post:

https://www.youtube.com/watch?v=v2c5QHtgFxY

El imperio fue opresivo, pero la estética que lo acompañó fue bella. El imperio fue cleptócrata. "Te sometes o te matamos". El imperio, de ningún modo, fue un don divino. Pero sus cuadros, sus edificios, tantas cosas fueron bellas. 

Por estética no me estoy refiriendo a algo tan limitado como los uniformes o la monarquía, sino a la estética global de su metrópolis, de sus clubes, de su isla británica “mitologizada neomedievalmente” y de tantos aspectos. Los primeros en ser víctimas de ese imperio fueron los propios británicos, obligados a morir en guerras que a ellos no les beneficiaban lo más mínimo. A las altas clases, sí, pero no a los pobres. 

Pero de todo eso no se puede culpar a los ingleses actuales, tampoco a los ingleses que se vieron embarcados hacia las colonias a luchar no por gusto, sino completamente obligados. Deleitémonos de todo lo positivo de esa época, sin desconocer lo negativo.

La misma canción Rule Britannia me parece muy bella, pero tiene su trasfondo negativo. Pero conocer ese trasfondo no me impide gozar de su música.


jueves, mayo 13, 2021

Os he reunido en un pdf. cosas de las que ya os hablé

 

Coloqué ayer en Biblioteca Forteniana una “obrita” –os aseguro que he dudado si llamarla incluso obrita– en la que reúno todas las ideas estéticas que se me ocurrieron al escribir La decadencia de las columnas jónicas. La verdad es que más que una obrita es como una carpeta llena de anotaciones acerca de cómo haría arquitectónicamente un área en la que concentrara todos los edificios institucionales de una nación como España.

 De lo arquitectónico fui descendiendo a asuntos menores tales como los desfiles que podría haber en ese lugar monumental, los cambios de guardia, etc., etc. De ahí, a lo largo de unos años, pasé a rescatar la figura de la monarquía como elemento decorativo al servicio de todo este conjunto. Mis apuntes cada vez se volvieron más detallados, más opinables, más fantasiosos. Llegó un momento en que me dije: “¿Y por qué no dejar correr la imaginación ya sin trabas?”.

En fin, fruto de todo este proceso surgió una carpeta de anotaciones a las que, reunidas en un pdf., le he dado el nombre de Neoforo, porque ese proyecto arquitectónico es un nuevo foro.

Para los que queráis hojear en esa caja de anotaciones reunidas, podéis descargar el libro aquí:

https://drive.google.com/file/d/1wi-tAC4ZnCINiG0OC9pZv_b01i-et9_2/view?usp=sharing

Serán muy bienvenidos los comentarios en este post por parte de aquellos que, hojeándolo, quieran decir algo.

De todas maneras, para los que ya me leísteis en este blog acerca del tema, el corazón de esa nueva Acrópolis me lo imagino como lo he puesto en el dibujo. Con el congreso en el centro, flanqueado del senado y el Tribunal Supremo. Y teniendo enfrente el Edificio del Poder Ejecutivo, flanqueado por dos edificios que explico con detalle en la obrita citada. Los edificios tienen un gran patio en su interior porque se trata de construcciones monumentales de veinte pisos de altura.



miércoles, mayo 12, 2021

Uigures, obispos, nosotros

 

¿Es malo ceder en lo que se pueda ceder? Los acuerdos entre el Vaticano y Pekín de 2018 han proporcionado paz para un lustro entero a los católicos. ¿Nos damos cuenta de la cantidad de sufrimiento que se ha evitado? ¿Nos apercibimos de los dramas personales que se han evitado con ese acuerdo?

Por supuesto que es un acuerdo entre un secuestrador y su rehén. Pero incluso Tomás Moro trató de esquivar todos los obstáculos para no ser perseguido. Santo Tomas Moro hubiera firmado cualquier cosa que, en buena conciencia, hubiera podido firmar. No es una afirmación hecha al tun-tun, puede leerse este magnífico artículo:

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0716-54552010000100009&script=sci_arttext

¿Entonces es jaque mate? ¿Entonces la Iglesia Católica China va a desparecer? La tormenta es inevitable. Un caudaloso río de dolor, lágrimas y sufrimiento se aproxima. Sería de ciegos no verlo y bien lo saben, seguro, en el Vaticano.

Ahora bien, las posibilidades tienen dos extremos:

Extremo 1: La desaparición de los católicos, así como nada quedó de la comunidad cristiana de san Agustín, ni de las diócesis vecinas.

Extremo 2: Muere Xinjinping y viene otro presidente y la persecución va aminorando hasta cesar.

Entre medio de estos dos extremos, caben muchos términos medios. Pero sí que pido a todas las buenas personas que me leen que hagan un voto de confianza en el Vaticano. Se pueden equivocar, por supuesto. Pero son creyentes que harán todo lo posible por tomar las decisiones correctas ante Dios y para bien de los hermanos en la fe.

martes, mayo 11, 2021

Tomas Moro interviene en el Sínodo Alemán

 

Ayer leí un magnífico artículo del chileno Hernán Corral Talciani sobre el juicio a Tomás Moro. Un artículo realmente óptimo.

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0716-54552010000100009&script=sci_arttext

Y, al leer ciertas partes del juicio y los interrogatorios previos, no puedo dejar de ver que el martirio de ese santo arroja cierta luz sobre la cuestión del sínodo alemán actual. Os comparto mis reflexiones. (Aclaro que todas son impresiones mías, no del autor citado.) Pensamientos surgidos en mi interior a lo largo de esa lectura.

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Fijémonos primero en que, cuando en 1531, Enrique VIII se dirigió al clero con la amenaza para que lo declararan cabeza de la Iglesia, los obispos reunidos en Canterbury los obispos cedieron (mal hecho, fue una cobardía), pero añadiendo, en el documento, que sí que era cabeza de la Iglesia de ese reino, pero hasta donde lo permite la ley de Cristo, as far as the law of Christ allows.

Lo mismo sucede con el actual sínodo. El sínodo puede deliberar sobre las cuestiones, aprobar o prohibir, pero solo hasta donde lo permite la ley de Cristo. No más allá.

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En 1532, Enrique VIII siguió amenazando. Lo importante era que los obispos renunciaran a toda obediencia a la jurisdicción del Santo Padre. Ahora, en el fondo, lo que se plantea en ese sínodo alemán es lo mismo: la autoridad del Santo Padre. ¿El sínodo se somete a esa autoridad, si o no?

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Los obispos acabaron por suscribir un documento que, con toda razón, se denominó Sumisión del clero, Submission of Clergy.

Lo mismo hoy día. ¿Clero que lee, escucha y obedece la Palabra de Dios? ¿O clero que se somete a la voluntad de los hombres, aunque sean mayoría? Una cosa es el sometimiento a las leyes de Dios y otra muy distinta el sometimiento a una mayoría frente a esa Palabra. Si la Biblia es la Verdad, el sometimiento a unas voluntades unidas frente a esa Palabra es un sometimiento. Da lo mismo someterse a la voluntad de un monarca que someterse a una mayoría voluntades reunidas.

De nuevo, la cuestión del Acta de Supremacía. ¿Quién tiene la supremacía de la Verdad? ¿La Palabra de Dios o un sínodo nacional? Como se ve, el asunto no difiere tanto del que tuvo que afrontar Tomás Moro.

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El Acta de Supremacía decía así: "El rey nuestro soberano señor, sus herederos y sucesores, reyes de este reino, deben ser considerados, aceptados y reputados la única cabeza suprema en la tierra de la Iglesia de Inglaterra, llamada Anglicana Ecclesia, y debe tener y gozar, anexadas y unidas a la corona imperial de este reino, tanto los títulos y estilo, como todos los honores, dignidades, preeminencias, jurisdicciones, autoridades, inmunidades, provechos y comodidades que la dicha dignidad de suprema cabeza de la misma Iglesia le pertenecían o le pertenezcan".

Cámbiese la palabra rey por sínodo nacional y nos apercibiremos de que, en el fondo, es el mismo problema; solo cambia el escenario.

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En el primero de los interrogatorios de 1535, Tomás Moro le dice en una carta a su hija que esta fue su respuesta:

"Le dije [a Cromwell] en conclusión: 'Soy un fiel y verdadero súbdito del rey, y a diario rezo por él y por todos los suyos y por todo su reino. A nadie hago nada malo, de nadie digo nada malo, de nadie pienso nada malo, sino que para todos deseo bien. Y si esto no es suficiente para mantener a un hombre en vida, la verdad, no deseo vivir más ("I do nobody harm, I say none harm, I think none harm, but wish every body good. And if not enough to keep a man alive, in good faith I long not to live").

Estas líneas son muy importantes para que algunos católicos del siglo XXI no vayan a la cárcel. Determinadas leyes se aprueban repitiéndonos mil veces que son para favorecer la libertad de otros, pero que a los católicos no se les obliga a hacer nada que no quieran. Eso no es verdad. Una vez aprobada la ley, se acusará a los católicos de incurrir en discriminación. Y se les aplicarán multas y cárcel según se considere que su omisión es más o menos dañosa para los “derechos de los otros”. Al final, como Tomás Moro lo mejor será callar, no abrir la boca y repetir:  A nadie hago nada malo, de nadie digo nada malo, de nadie pienso nada malo, sino que para todos deseo bien.

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A los creyentes en Cristo, se les acusará en el futuro de que nuestro silencio, frente a ciertas “leyes de derechos de género”, significa que condenamos lo que protegen esas normas legales. Como Tomas Moro tendremos que responder con la antigua norma de Derecho: Qui tacet, consentire videtur, “el que calla parece que consiente”.

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Por último, tendremos que decir lo que alegó Tomás: "Y si hablara de los que ya han muerto, de los cuales muchos son ahora santos en el cielo, estoy seguro de que la mayor parte de ellos mientras vivían pensaron en este caso de la misma manera que pienso yo ahora".

Y añadió algo que ha sido regla durante todo el tiempo que ha durado el cristianismo: "Y por consiguiente, no estoy obligado, mi lord, a adaptar mi conciencia al concilio de un reino en contra del concilio universal de la cristiandad”, "am I not bound, my lord, to conform my conscience to the Council of one realm against the General Council of Christendom".

Y más adelante, Tomás podría haberle dicho al Sínodo de Alemania: "Por un obispo de los vuestros, yo tengo a mi lado más de cien santos; y por cada concilio o Parlamento de los vuestros (Dios sabe de qué manera se ha hecho), yo tengo todos los concilios realizados durante los últimos mil años; y por este reino, yo tengo a Francia y todos los otros reinos cristianos"-

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Moro podría haber tomado la palabra en el sínodo y haber dicho lo que explicó a sus jueces: "Este reino, no siendo nada más que un miembro y una parte pequeña de la Iglesia, no podía hacer una ley que no estuviera de acuerdo con la ley general de la Iglesia Católica y universal de Cristo; como tampoco la ciudad de Londres, no siendo nada más que un pobre miembro con respecto a todo el reino, hacer una ley que obligara a todo el reino en contra de una ley del Parlamento".

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Tomás Moro podría repetir a los obispos alemanes que quieran cambiar la doctrina universal y constante de la Iglesia, lo mismo que dijo en el siglo XVI: "Y digo además que vuestra ley ha sido mal hecha, porque vosotros habéis hecho profesión y habéis jurado no hacer nada en contra de la Iglesia, la cual es una sola, íntegra e indivisa en toda la cristiandad, y vosotros no tenéis autoridad alguna, sin el consentimiento de los otros cristianos, para hacer una ley o acto del Parlamento contra la dicha unión de la cristiandad".

lunes, mayo 10, 2021

Hoy los uigures, mañana los obispos católicos

 

Hoy los uigures. Dentro de dos años, los cristianos. Ya no hay ninguna duda, el Hitler chino de ninguna manera va a permitir que haya cristianos en su distopía. No necesito ninguna filtración para imaginar cómo va a ser esa persecución. Más o menos, puede seguir esta hoja de ruta:

Primera fase. Perseguir a los cristianos chinos evangélicos. Dejando muy claro que las detenciones solo se les aplican solo a ellos porque, a diferencia de los católicos, no acceden a tener buenas relaciones con las autoridades. Pero todos los católicos chinos tomarán buena nota de que a Pekín no le ha temblado la mano.

Segunda fase. Perseguir a algunas figuras de la jerarquía católica (sacerdotes y obispos) porque son unos extremistas. Porque esos individuos están destruyendo el buen clima entre Estado y las comunidades de creyentes.

Tercera fase. Todos los obispos tienen que firmar la lista de condiciones que el Partido imponga. La lista después debe ser firmada también por los sacerdotes en un siguiente paso.

Cuarta fase. Tras la tercera fase, todo se acelera. Campos de reeducación, traducción oficial de la Biblia según los valores chinos, encumbramiento en la jerarquía de los “judas”, ruptura de la “Iglesia China” con un papado que está al servicio de las potencias extranjeras.

¿Estoy en contra del tratado que el Vaticano hizo con Pekín en el 2018? No, para nada. Al menos, sin ceder en nada que no se pudiera ceder, se ha otorgado a los católicos chinos un lustro de paz, antes de la tormenta. Pero la tormenta es inevitable.

domingo, mayo 09, 2021

Uigures, no os olvidamos

 

He visto un vídeo espantoso en Youtube. Un vídeo que me ha conmocionado. Se trata del canal de un español casado con una China y que viven en China (detalle importante) que se dedican cada semana a explicarnos que la distopía china es el mejor paraíso posible para cualquier ser humano. No es un canal cualquiera: más de medio millón de suscriptores.

Yo ya estaba acostumbrado a escuchar de esta parejita de jóvenes que la información oficial de Pekín es la verdadera y que todo lo que dicen todos los periodistas del mundo es falso; tampoco los testigos chinos que pueden escapar son dignos de confianza.

Pero hoy ese vídeo me ha resultado repugnante porque la prensa mundial se ha hecho eco de esta impresionante noticia:

https://edition.cnn.com/2021/05/08/asia/china-xinjiang-ethnic-unity-intl-hnk-dst/index.html

La noticia me dejó sin habla. Una cosa es que te envíen a la cárcel un mes o un año. Pero me puse a imaginar lo que sería que el gobierno me enviara a varias personas a vivir a mi casa. Personas a las que tengo que sonreír todo el tiempo porque informan al Partido.

Y después esta parejita (que parecen los mismísimos hijos de Goebbels) nos dicen con una sonrisa:

Que casualidad que el sensacionalismo siempre sea contra China.

Que es como decir: “Qué casualidad que el sensacionalismo siempre sea contra Hitler”.

sábado, mayo 08, 2021

No fue en esta mesa

 

Ayer tuve sensación “extraña”. Comencé a ver una conferencia de un profesor de universidad, de historia, no voy a dar más detalles. El presentador elogió al conferenciante. Alabó sus conocimientos largo rato. Cuando comenzó la conferencia, descubro que había cenado con el conferenciante dos veces. Por el nombre, no había caído en la cuenta, pues fue hace muchos años.

Una tercera persona, hace unos quince años, me invitó un club a cenar con ellos. Querían hacerme preguntas acerca de la posesión demoniaca. Era un club al más puro estilo decimonónico, con un sirviente con librea, en un salón para nosotros solos. Un salón como los de las películas Barry Lyndon o The Duchess.

Recuerdo que estaba este profesor en la mesa y ya hubo algunas quejas, muy poco disimuladas, de alguno de los presentes; porque con la excusa de hacer preguntas, este profesor planteó la cena como un debate entre él y yo. A mí no me importó lo más mínimo, sinceramente, pero a alguno de los comensales sí y así lo dijo.

Pero dos o tres años después, me volvieron a invitar. Y este profesor se comportó conmigo de un modo realmente grosero. Es curioso, porque éramos pocos comensales, unos veinte, y vino porque él quiso. Pero vino a tratar de zanjar algún tipo de “asunto no resuelto” con la Iglesia en general, o con mi persona en particular.

Ha sido de las poquísimas veces que un comensal en una cena de etiqueta se ha comportado de un modo realmente desconsiderado y mal educado. Haciéndome, por ejemplo, una pregunta burlona que escuché con respeto; y, cuando le respondí, ponerse a hablar con la mujer de al lado sin querer escuchar mi respuesta a su pregunta.

Las pocas veces que me ha ocurrido algo así, bien pocas, afortunadamente, siempre he actuado de la misma manera: no darme por enterado.

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Podemos pensar de forma distinta, podemos sostener posiciones muy diversas, pero siempre hay que mantener el respeto, las formas, hacia el que tenemos delante.

Mucho más durante un almuerzo o una cena. Una comida jamás puede convertirse en un campo de batalla, no es el lugar.

El que cae en los malos modos, en la grosería, no se desprestigia más que a sí mismo.

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Escribiendo estas líneas, me acabo de acordar de otros dos momentos, con incidentes muy desagradables. De nuevo, opté por no darme por enterado y eso que la esposa del señor que tenía al lado mío en una comida (en un lugar donde di una conferencia) me lo puso realmente difícil, era casi imposible hacer como que uno no se daba cuenta. Pero también hay una compostura del “no darse cuenta”. También, en esas situaciones, se puede mostrar una cierta elegancia.

viernes, mayo 07, 2021

Maria Antonieta (la película) revisitada por tercera vez




Ahora mismo, he acabado de ver la película María Antonieta de Sophia Coppola. La he disfrutado mucho.

La primera vez que vi esta película, allá por el 2009, acabé defraudado. ¿Dónde estaba el guion? ¿Dónde la trama? Tuve la impresión de haber visto una película en la que se habían gastado inmensos recursos, logrando solo una película mediocre. Al menos, entretenida.

La segunda vez que la volví a ver, unos seis años después, lo hice con la actitud de visionarla como un mero espectáculo para los ojos. “Fíjate en las salas, en las vestiduras, en los jardines, en las comidas (es una película muy gastronómica), y olvídate de todo lo demás”. Con esta actitud, la película se transformó en un espectáculo visual, en una explosión estética de tonos pastel. Fue para mí muy agradable revisitar esas dos horas y siete minutos de “cuadros en movimiento”.

La tercera vez que he visto esta película, hoy he acabado, me ha llevado tres días, pues veo las películas mientras desayuno, almuerzo y ceno. Y esta vez me ha gustado más que ninguna de las primeras. Me he fijado, desde el primer minuto, en los personajes, en su psicología, en sus diferentes actitudes. Qué cantidad de matices, qué cantidad de detalles. Ahora me doy cuenta, mea culpa, de que la historia de esta película es esa sucesión de personajes, ese desfile de caracteres, ese conjunto de interacciones. La película muestra la burbuja real de Versalles ese es el guión. Hay una mínima evolución de algunos aspectos de la historia, por ejemplo, en cómo María Antonieta se va encontrando más a gusto en ese ambiente. Pero la película es Versalles, la cinta es toda ella un paseo por el palacio en su aspecto humano. Y no en todo el aspecto humano, sino solo acompañando al grupo real. Y, todo el tiempo, centrado en ella y no en el rey.

Ahora me he dado cuenta de lo magnífica que es esta película. Es arte, no es cine comercial. Es el rococó llevado al 7º arte. Es cine barroco en estado puro. ¿Es un exceso esta película? Sí, lo es y lo es queriendo. Recomendable para ver con calma, aguzando la vista.

Ah, y está el final. En mi opinión, una de las más geniales maneras de acabar una película: pura poesía, sobriedad. Un final que sería digno de un director que hubiera hecho cine toda la vida y que quisiera dar una lección a todos sus colegas. Porque hay cine para el "gran público" (puros adolescentes) y hay momentos en una película que solo podrán valorarlos los colegas directores de cine o los grandes críticos. El final de esta película entra dentro de los mejores finales de la historia del cine.

jueves, mayo 06, 2021

¿Te vienes a cenar? Vale.

 

Acabo de hablar con una buena amiga. Lleva ya un año y medio de interrupción de su vida a causa de la pandemia. Sigue trabajando, pero todas sus relaciones sociales han entrado en un estado de suspensión porque no quiere arriesgarse a que su madre se contagie. Las dos se han vacunado, pero la reclusión sigue; aminorada, pero continúa.

Era una persona de misa diaria, pero hace ya más de un año que no asiste a misa. Su caso no es para nada excepcional.

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Hoy he acabado la segunda berenjena que guardaba en la nevera. Las berenjenas cansan. Se me hace cuesta arriba acabarlas. Hay vegetales que son así; se parecen a algunas personas. Todo lo contrario que la sandía y las fresas que las comería todos los días. Pero la berenjena es mucho más agradable que la col y el brócoli, que son unos vegetales antipáticos por naturaleza, son los parias de las hortalizas.

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Sigo viendo la película de Coppola sobre María Antonieta. Y descubro matices que me hacen valorar más esta película. De todas maneras, qué explosión de color, que película tan gastronómica.


miércoles, mayo 05, 2021

No pasaran: un pequeño análisis sobre las elecciones

 

En España, hemos tenido un partido socialista que, por sistema, se ha opuesto públicamente a la Iglesia. La ha tomado por contrincante y, bajo la mesa, ha hecho todo lo posible contra ella. La opinión pública solo conoce las declaraciones de los políticos. Pero las decisiones concretas siempre han sido contrarias a la Iglesia. No voy a extenderme en lo concreto porque sería perderme en análisis pormenorizados cuya conclusión es clara e indubitable: ir contra la Iglesia. 

Eso se comprobaba en negar dinero para reparar templos históricos (para así exigir la confiscación), negar solares de uso social para nuevas parroquias; dar dinero a cualquier ONG por pequeña que fuera, relegando a Cáritas; uso de la televisión pública de un modo sistemática y deliberadamente contrario a la institución eclesial, y un largo etcétera. 

Siempre, eso sí, dejando migajas por todas partes para poder alegar que hay capellanes en el Ejército, el 0,07% de los impuestos, está la misa los domingos en TVE, etc. Migajas frente a una política sistemática para socavar a la Iglesia.

Ahora bien, la aparición de Podemos llevó a un nivel muy diferente esa oposición que hasta ahora se había sufrido. Si ese nuevo partido se hubiera consolidado, el ataque habría sido brutal: el Estado contra la Iglesia, así de claro.

Jamás me opondré a que se trate a la Iglesia como a cualquier otra denominación religiosa o a cualquier fundación. Pero lo repito, debajo de la mesa, las decisiones no han dejado lugar a dudas. Me dirá alguno que ha habido algunos políticos socialistas que no eran así. Bueno, yo he hablado con alguna de esas excepciones y me ha reconocido en privado que esa política contra la Iglesia era una estrategia de partido totalmente decidida. Uno de estos me reconoció que la asociación Cristianos Socialistas se creó con el único propósito de tener una voz contra los obispos.

Pero ahora me alegro muchísimo de que Podemos haya sufrido un varapalo electoral sin paliativos. Las conexiones con el régimen de Venezuela, sus discursos revolucionarios, la determinación de reducir la independencia de la prensa o de la judicatura constituían un peligro nacional. Podemos y su líder era el mayor peligro que tenía la nación española. De haber logrado el Poder y haberlo mantenido el tiempo suficiente, todos estábamos seguros de que habrían intentado un auténtico asalto a las instituciones democráticas.

Ese peligro ahora se aleja y todos nos alegramos profundamente.

martes, mayo 04, 2021

Un arco que Pavlov diseñó en 1942 para Moscú, pero que los soviéticos nunca construyeron

 

Si algo caracteriza a las ciudades de la Antigüedad, y no digamos a las de la Edad Media, eran esos edificios impresionantes, bellísimos, mucho más grandes que los demás. Basta ver las reconstrucciones de cualquier ciudad como Alejandría, Antioquía o Tarragona para darse cuenta de ello. El entorno urbano contaba con hitos.

Una de las características de la arquitectura que va de los años 50 a los 90 ha sido una arquitectura urbana generalmente anodina, carente de cualquier interés y sin hitos, sin grandes proyectos. Lo único que ha destacado de ese mar uniforme han sido los rascacielos. Y sí, allí se ha dado la gran arquitectura, la “arquitectura mimada”. Pero salvo esa excepción, salvo lo que encontramos en los concursos de arquitectura, la arquitectura usual de esos años fue aburrida y prescindible a nivel de configurar un entorno urbano bello.

A partir de los 90, la cosa comienza a mejorar claramente. Eso se ve en cualquier ciudad española, los barrios de los años 90 son mucho mejores a nivel estético. Pero la misma fea tendencia era observable antes en Alemania, Francia o Reino Unido.

Nuestra época requiere de grandes proyectos urbanísticos. Una ciudad no puede seguir siendo una mera acumulación de edificios sin más. Los proyectos que, a veces, he sugerido pueden parecer una locura. Pero son un esfuerzo por romper esa tendencia a un utilitarismo aburrido.

El Castillo de Frontenac que mencionaba ayer es un ejemplo de soberbia arquitectura que cambia toda la forma de ver una ciudad. la ciudad pasa a tener una referencia, un centro, una geometría que no es mera adición.

La creación de formidables arquitecturas institucionales no va contra el igualitarismo. Son construcciones para el Pueblo. Eso lo entendieron (y lo entendieron muy bien) algunos arquitectos teóricos de la Unión Soviética. Y eso que se llevó a cabo solo una mínima parte de lo que algunas mentes pensaron. El régimen soviético fue espantoso, pero pudo haber tenido una gran arquitectura que podría haber generado toda una estética propia del comunismo. Los gobernantes no estuvieron a la altura de algunos de esos arquitectos visionarios. Y el gótico soviético erigió las llamadas Siete Hermanas y algunas otras cosas más. Formidables edificios de todo un mundo estético que podría haber ido mucho más allá.

Lo que ocurre con la arquitectura, esa tendencia a lo anodino, también ocurre con la democracia actual. Hay que embellecer a las instituciones constitucionales. Yo he expuesto mi propuesta. Pero puede haber otras.

Mi propuesta vale para la Iglesia, véase Neovaticano, o para la sociedad civil, véase La decadencia de las columnas jónicas. Lo cierto es que hay que intentar huir de lo meramente funcional, para levantar creaciones estéticas. Eso, insisto, vale también para la Iglesia; no está todo ya inventado, no está todo dicho. Pero es cierto que cuando entras en lo concreto, entras en lo opinable. Y cuando tu propuesta es más “grande” se puede considerar más como una locura. Algo como el edificio del Parlamento Británico solo era posible con la mentalidad del siglo XIX. En los años 60, se hubiera creado un moderno complejo de oficinas.

Gran parte del éxito de Napoleón en las siguientes generaciones fue que comprendió que había que crear una estética. Conquistó tierras en su presente, pero el porvenir lo conquistó con su estética neoimperial.

lunes, mayo 03, 2021

Interesante que el rey francés también tenía dos "cetros", como el monarca inglés

 

He leído vuestros comentarios. Lucía, no sabía que el rey era solo señor de Bizcaya. Interesante, voy a intentar leer algo más sobre esa curiosidad. La reina de Inglaterra es solo Señora de la Isla de Mann. No me queda claro si tiene el mismo título sobre las islas de Jersey y Guernsey, y eso que lo he buscado un rato sin dilucidar el asunto. Lo que está claro es que en, en la Edad Media, en esas islas ejercía su autoridad no como monarca, sino como parte del Ducado de Normandía. Es decir, allí no era monarca, sino duque.

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Enrique, estoy de acuerdo. Los monarcas franceses encontraron una especie de castigo por su insensibilidad ante la pobreza de los más menesterosos de su reino. La Revolución Francesa fue una monstruosidad, pero a pesar de su iniquidad no dejó de ser una especie de castigo. Versalles y su ritmo de gastos era una crueldad para millones de personas. Solo con el sudor y la pobreza de millones de súbditos se podían costear esos dispendios. En conjunto, Versalles era un espantoso pecado. Una vez que existe lo mejor es mantenerlo.

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En el Banco de España, se guardan muchísimas monedas valiosísimas y joyas, ocultas en las cámaras. Eso me lo dijo una persona que trabaja allí y que me enseñó el edificio por dentro, de cabo a rabo.

Sería mucho mejor crear, en Madrid, una especie de Torre de Londres donde los turistas pudieran ver lo mejor de ese tesoro expuesto.

Yo estaría a favor de que se crearan unas joyas de la corona (corona, cetro, globo, etc.), aunque no se los pusiese. Unos regalia que estuvieran sobre cojines de terciopelo en los grandes actos. Regalia que no tuviesen gemas verdaderas, pues serían muy costosas.

Una especie de Torre Real en Madrid se sufragaría pronto, al convertirse en un destino turístico. Una “torre” que podría ser como el impresionante Chateau Frontenact de Quebec que, en realidad, es un hotel.

Véase ese hotel en este link un poco largo: https://www.google.com/search?q=Ch%C3%A2teau+Frontenac&sxsrf=ALeKk000LERv-WP9MKISVaOEbyQCRUSxbA:1620045484879&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=2ahUKEwjXppXdw63wAhXklFwKHXO1AWoQ_AUoAXoECAIQAw&biw=1280&bih=610

En esa Torre Real, en Madrid, podrían estar las joyas de la corona, el tesoro del Banco de España, y hoteles y restaurantes.

(Si algún presidente sudamericano quiere algo así en su capital, por favor, que se ponga en contacto conmigo. Yo le doy ideas.)

Lo cierto es que veo que, con la excusa de la monarquía, Madrid podría tener un filón turístico que no está nada aprovechado. Aunque no todo es utilitarismo. Creo que la figura de la monarquía se puede convertir en una figura de unidad, de belleza, si se le confiere un estatuto tan definido y decidido como el que esbocé en el ensayo que ya he citado.

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Pero a lo que me decía otro comentarista, Jorge, le respondo que sí, que tiene razón: no soy monárquico. En el fondo, mi visión de la figura monárquica es la de un ornato para la república. Lo reconozco y respeto otras opiniones; de verdad, Jorge. Pera para mí me resulta imposible tomarme en serio esa función de otra manera que la meramente decorativa.

domingo, mayo 02, 2021

Figuras que aunen y no que dividan

 

Como bien sabéis los que seguís mis pequeñas locuras en este blog, llevo tiempo pensando que la democracia requiere una estética adicional que se la puede proporcionar una monarquía constitucional. Una monarquía radicalmente desprovista de poderes, por pequeños que sean y cuya única función sea protocolaria: representar la nación española.

Una monarquía cuyo rey fuera elegido por el senado y que tuviera un consejo real (también elegido por el senado) para aconsejar (con discreción y firmeza) qué debe y qué no debe hacer una figura institucional como esta.

Mi visión de la monarquía es enteramente republicana. El rey pasa a ser un funcionario. En lo que propongo, el rey es alguien encargado de un escenario ceremonial que es el palacio real. Función protocolaría que se realiza, en realidad, a mayor gloria de la república.

Ex cursus: ¿No sería bonito ver una reconstrucción perfecta de lo que era la corte del Dalai Lama en el Tibet?

La política divide, la lucha entre partidos crispa. Esta figura del monarca paternal, consolidada durante decenios, sería una figura que aunaría, que inspiraría unidad.

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El problema, el gran problema que veo a esta figura, es que si el senado escoge para el puesto a una persona de gran valor personal (pues ya no sería una función hereditaria), es decir, si escoge a un catedrático de Derecho o de Historia, con majestuosa presencia física, con cualidades intelectuales y sociales; y esta figura se consolida durante quince o veinte años; entonces, va a ser muy difícil que esta persona no ejerza una función intrusiva en la política de la nación.

Reconozco que es una figura que podría funcionar tan bien que, precisamente, su éxito se podría convertir en su mayor problema. He tenido hoy una larga, larguísima conversación, con un amigo politólogo y él no ve solución a este peligro.

sábado, mayo 01, 2021

Hay que escuchar a los que saben y no perder el tiempo con los que imaginan

 


Hace unos días, hice una pregunta en el blog. La pregunta era acerca de una banda y la condecoración que llevaba el presidente de España. Era a ver si alguno de los lectores sabía darme razón de qué distinciones se trataba:

https://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2021/04/tambien-yo-pregunto.html

No recibí ninguna respuesta. Lo cual lo consideré normal porque se trataba de una pregunta cuya respuesta requería conocimientos muy especializados. Pero he aquí que ayer recibí la respuesta de un lector chileno. No digo su nombre (ni ningún detalle más sobre su persona) porque así lo ha preferido él.

Pero lo cierto es que su email demuestra un conocimiento sobre el tema digamos que “fastuoso”. Madre mía, en cualquier campo, siempre nos encontramos con alguien que sabe una barbaridad. Me ha dejado admirado. Así que os pongo su respuesta íntegra. Las rojitas son mías para destacar algunos detalles, pues su texto está repleto de detalles interesantes.

Ah, una cosa más, he puesto el email íntegro y no solo los datos, porque es un email que muestra humildad. Otra persona hubiera dejado pequeños detalles inconscientes de soberbia. En este caso, el tono de la persona queda patente justo de lo contrario.

Estimado padre:

Con el ruego que Vd. quiera perdonar mi tardanza excesiva en terminar los comentarios a su obra “La decadencia de las columnas jónicas” —que, en mi descargo, puedo exponerle que mis ocupaciones profesionales en pandemia han aumentado, de modo que me quedan pocas horas de la semana para cumplir con este compromiso, por lo que pido su comprensión—, me atrevo a responder a su pregunta planteada en la entrada de su blog, de ayer jueves 29 del corriente, dado que algo de estos temas me dediqué a estudiar en mi época universitaria (Derecho Premial).

Sus dos preguntas pueden contestarse en una sola (aunque extensa) respuesta:

El presidente Sánchez exhibe los símbolos de la “Orden del Sol” de la República del Perú, instituida en 1821, en su grado de Gran Cruz. 

Como es tradición dentro de la regulación jurídica de las órdenes de caballería (sean éstas históricas, estatales o pontificias), el segundo mayor grado de caballería se llama “Gran Cruz”, el cual se suele reservar como recompensa de honor a los Jefes de Gobierno, mientras que el grado máximo distinción, el “Gran Collar”, se reserva a los Jefes de Estado. En este caso, la regulación de la orden peruana sigue ese uso premial. 

Las manifestaciones del grado de Gran Cruz —sea cual fuere la orden estatal, pontificia o aun sui generis por su inmemorial origen medieval, como la Orden de Malta- consisten en la "banda" y la "placa". 

La banda es una cinta de seda moaré del color de la orden, instituido en sus estatutos, unida en sus extremos por un rosetón de la misma tela, portando en el centro del rosetón la venera o símbolo distintivo de la recompensa. La banda es un remanente del cinto que portaba la vaina de la espada del caballero (arreo) y, por esta razón, la banda no tiene la misma forma ni anchura si el agraciado es una mujer, un eclesiástico o una religiosa, en tanto que estas personas no se desempeñaban en el arte de la guerra. Así, el ancho de la banda de la mujer es más estrecho que el ancho de la banda de un varón; mientras que la banda otorgada a los religiosos se elabora de tal manera que pende sobre ambos hombros, terminando unida en punta a la altura del pecho del varón eclesiástico, lo que en diplomacia se llama “banda en muceta” (véase, por ejemplo, las pinturas del cardenal Richelieu, quien se hacía retratar con la Orden francesa del Espíritu Santo, con la banda "en muceta"). 

En cuanto a su uso, la banda se lleva sólo si el hombre agraciado viste de uniforme militar de gran gala, de frac, o de traje talar o monacal; y si es una mujer la agraciada, si usa vestido largo de gala, o su hábito regular. Tratándose de varones y mujeres no eclesiásticos, la banda se lleva terciada, desde el hombro derecho y al costado izquierdo, a la altura de la cadera (salvo la Orden de la Jarretera inglesa, que se lleva desde el hombro izquierdo al costado derecho), aunque también se admite que el varón pueda llevarla debajo de la axila derecha y al costado izquierdo, ajustándose por la espalda con alfileres de seguridad o “imperdibles”, o bien con botones, si la banda tuviere ojales. No se admite más que una banda para su uso. 

Adviértase finalmente que si el agraciado es un varón de cargo civil, la banda terciada deberá llevarla por debajo del chaleco blanco del frac si en la recepción social no hay presente Jefe de Estado alguno o el representante máximo de un sujeto de derecho internacional (como lo es el S.S. el papa respecto a la Santa Sede, si bien es, asimismo, Jefe de Estado de Ciudad del Vaticano), pero si alguna de estas dignidades estuviere presente en la manifestación social, el agraciado deberá llevar la banda por encima del chaleco, pero debajo de la chaqueta del frac.

 

En cuanto a la placa, esta joya se confecciona en metal, figurando rayos o puntas de estrellas en su anverso, esmaltándose en su medio el blasón o símbolo distintivo de la recompensa, mientras que en su reverso lleva incrustado un alfiler de seguridad o “imperdible” para prender la placa al vestuario. Esta joya expresa, por lo general, a los grados de Gran Collar, Gran Cruz y Gran Oficial en las órdenes y condecoraciones, que tienen el primer, segundo y tercer lugar de precedencia dentro de ellas, respectivamente. 

Así, en cuanto al "Gran Collar", se porta el collar de la orden, más la banda y la placa; mientras que en el caso del grado de Gran Cruz, se porta la placa junto con la banda, y en el grado de Gran Oficial sólo porta la placa, sin más. El uso de la placa se reserva para el mismo vestuario antes descrito para la Gran Cruz, y siempre la placa debe ir sobre el costado izquierdo de la chaqueta del frac, o del uniforme, traje o vestido, según corresponda, y no se admite portar más que cuatro placas, ordenadas en forma de cruz o diamante.  

 

Por último, huelga añadir que es costumbre y cortesía diplomática que si el caballero o dama de una orden es convidado a una recepción en donde se encontrará presente el jefe o titular de dicha orden (“soberano”, “gran maestre”, etc.), deberá llevar puestas las insignias del grado de caballería con que fue honrado, a modo de gratitud; al punto que de no portarlas en tales circunstancias se considera una expresión dolosa de agravio hacia el Estado, pudiendo este último ordenar la revocación o "cancelación" la distinción por manifiesta deshonra. 


Por todo lo ya expuesto, se explica la razón por la que el presidente Sánchez se presentó en una recepción de gala,
en la que estaba presente el entonces presidente del Perú, Gran Maestre de la Orden del Sol de Perú, portando en su frac (o lo que quiso serlo) las insignias con las que fue homenajeado como caballero de dicha Orden, en su grado de Gran Cruz. Como estaba en presencia de dos Jefes de Estado -rey y presidente de la república-, el presidente Sánchez llevó la banda encima del chaleco, pero debajo de la chaqueta del frac. 

De la misma foto, se puede deducir (aunque no ver) que el rey don Felipe portó, en su calidad de Jefe de Estado, el gran collar de la orden peruana con la que fue en su momento homenajeado. Por fin, y como ejemplo de la cortesía diplomática que mencioné denante, también en la imagen se advierte que la entonces Primera Dama del Perú llevó puesta la banda —para dama— de la Orden de Isabel la Católica, distinción honorífica con la que los reyes de España suelen homenajear a gobernantes y personalidades destacadas de iberoamérica.

Espero que con esta lata explicación haya despejado sus dudas, estimado padre. 

Reciba Vd. mi más atento saludo.