lunes, julio 15, 2019

A mis lectores vascos y catalanes



Ayer tuve una encantadora llamada de una lectora vasca del blog y hablamos del nacionalismo. Tras esa llamada me gustaría añadir unas palabras aquí.

Aunque no voy a repetir lo que ya he dicho, hago protesta (una vez más) de que mi interés en hablar acerca de este tema ha sido desde un punto de vista moral. No puedo desentenderme de la pregunta: “¿Es lícito o no es lícito?”. Porque si fuera lícito, estarían los gobernantes de España pecando al encarcelar a ciudadanos que defienden algo lícito.

Si fuera lícito, estaríamos hablando de derechos. Si fuera lícito, deberíamos pedir perdón a aquellos a los que hemos intentado imponer nuestras ideas. Pero la moral es objetiva, es igual para todos y para todas las épocas. Los dictados de la moral obligan por encima de los partidos políticos, de las ideologías y de las opiniones personales. Lo repito, las opiniones personales no están por encima de la moral. Las opiniones deben adecuarse a los dictados de la moral.

Todos hemos escuchado cientos de veces que hay muchos y muy buenos católicos que son secesionistas. Pero, por mucho que se repita esa frase, la gran cuestión es si existe un verdadero derecho a la secesión. No me importa el número de buenos católicos secesionistas, lo que me importa es la verdad moral, la lógica implacable de la verdad.

Cuando he afrontado esta cuestión, equivocado o no, lo he hecho desde el más escrupuloso deseo de buscar la verdad, de que no me traicionaran mis prejuicios, de que nunca nadie me pudiera echar en cara el haber abusado de mi función como pastor de almas para imponer mis ideas opinables sobre las de otros.

Durante años, evité esta cuestión. Pero la intervención de las fuerzas de seguridad del Estado, la detención de varios cargos electos y la posible aparición (en el futuro) de la violencia me obligaron en conciencia a emitir un juicio moral sobre el mismo núcleo del asunto. Cosa que, durante años, repito, evité.

Y ahora voy al tema que iba ser el post de hoy, lo que pasa es que en el preámbulo (iba a ser solo un párrafo) me he alargado.

Ayer hablamos por teléfono de don Mateo Múgica, obispo de Vitoria (es el que aparece en la foto de arriba en este post), y del cardenal Vidal i Barraquer, arzobispo de Tarragona. Los dos únicos que no firmaron la Carta Conjunta del episcopado de España, del que ellos eran parte.
        
Pues bien, del obispo de Vitoria, solo voy a dar un dato entre varios y es el documento que se radió en el País Vasco con su aprobación y en el que se dará un juicio episcopal acerca del hecho de los católicos carlistas estuvieran luchando en el frente contras los católicos nacionalistas vascos. El obispo dirá estas palabras impresionantes:

No es lícito, en ninguna forma, en ningún terreno, y menos en la forma cruentísima de una guerra, última razón que tienen los pueblos para imponer su razón, fraccionar las fuerzas católicas ante el común enemigo.

Menos lícito, mejor absolutamente ilícito es después de dividir, sumarse al enemigo para combatir al hermano, promiscuando el ideal de Cristo con el de Belial, entre los que no hay compostura posible.

Impresionante. Sencillamente, impresionante. Y este es el obispo al que todos los documentales presentan como enemigo de la Carta Conjunta.
El que quiera puede leer un artículo mucho más largo (con muchos más datos) en la prestigiosísima revista Hispania Sacra en el que aparece, además, la alocución entera que se leyó en la radio:


El otro prelado que no firmó la carta de todos sus hermanos obispos (vivos) fue el cardenal Vidal i Barraquer, del que también se ha querido hacer un símbolo independentista y también siempre aparece mencionado en todos los documentales, los cuales repiten que no todos los obispos apoyaron a Franco.

De este cardenal ya hablé largamente en otros posts. Solo repetiré sus mismas palabras: “Deseo vivamente que triunfe Franco”. En este link se pueden tomar muchos más datos acerca de esta cuestión:


¡¡Y estos eran los dos paladines antifranco!! Cómo se manipula todo en los documentales pagados (con el dinero de todos) por nuestro régimen socialista.

En fin, he escrito este post para completar mi conversación de ayer. Yo siempre respeto a las personas. Las personas son respetables. Todas las ideas no son igual de respetables.

El nacionalismo independentista puede ser una fuerza que se desarrolle en muchos países europeos. Puede acabar siendo una ideología que prenda incluso en muchos países latinoamericanos.

Los pueblos harán lo que quieran, pero el Estado de Derecho está investido de toda la legitimidad para imponer el orden de la Ley allí donde se conculque el orden constitucional.

En España no hay presos políticos. No existe el derecho a la secesión. Y Tarragona y Bilbao son tan parte de España como Córdoba y Segovia. Los derechos no son un menú servido sobre la bandeja del relativismo moral para que cada uno se sirva según sus gustos.

domingo, julio 14, 2019

Esta foto la titulo "Obispos a mis espaldas"



Qué he hecho en la mañana
Hoy no os voy a castigar con otro post episcopal. Si os portáis mal, no lo descarto. Este domingo os quería compartir algunos datos interesantes (de esos que son difíciles de obtener) acerca de la demografía. Es que esta mañana he leído el artículo de César Carreras Monfort titulado Una nueva perspectiva para el estudio demográfico de la Hispania Romana. Desde que me metí en profundidad manos a la obra en mi libro sobre san Pablo, descubrí lo preciosos que son los datos concretos de población. Os comparto los siguientes datos sacados de ese artículo.

Alejandría, en época romana, contaba con 300.000 ciudadanos libres. Interesante dato para el sermón que di hace poco sobre san Cirilo de Alejandría. Este número ayuda a poner dimensiones concretas al poder de ese patriarca, ayuda a imaginar cómo podían ser sus celebraciones litúrgicas o su curia.

En Hispania había 14 ciudades principales que sumaban unas 200.000 personas. Había unas cien ciudades en total. Los estudios que hace ese autor son muy pormenorizados.

La población urbana en la etapa de mayor esplendor del imperio llegó a ser de un millón de habitantes. La población urbana de Egipto, entonces, era algo inferior a dos millones. La población urbana es más fácil de conocer que la rural, tanto arqueológicamente como por los textos, por ejemplo, de Plinio.

Hispania estaba habitada por algo más de cuatro millones de habitantes. Era similar a la población total de Egipto. Sea dicho de paso, en Britania había 62 ciudades.

Es interesante que en España, en 1820, solo el 4% de la población habitaba en ciudades; en 1920, era ya el 32%.

En el mundo romano, una gran parte de la población urbana seguía dedicándose a actividades agrícolas, como recuerda el profesor Carreras.

Otra cosa que he hecho
He leído el De profundis de Oscar Wilde. Interesante, pero un relato aburrido. También he leído a un premio Planeta, un rato. No diré su nombre, porque Madrid tiene solo cuatro millones de habitantes y no es imposible que nos encontremos. Ese galardonado es la prueba de que si los premios los otorgara a dedo la masonería a sus amigos, probablemente, el resultado sería preferible.

La misa de ayer
Vino el vicario de religiosas. Predicó sobre el martirio de las concepcionistas franciscanas en 1936. Cuando con su vozarrón y su aspecto imponente gritó en el sermón cómo el grupo de rojos clamaba: ¡Matad a las monjas! ¡Matad a las monjas!  Era tan convincente su voz que me tuve que agarrar a mi asiento atemorizado: Ya sentía cómo me introducían en una pira ardiente en mitad de la plaza. Murieron a causa de las balas.


sábado, julio 13, 2019

Otro post de consejos diocesano-episcopales para todos los prelados del mundo



En cuanto el prelado de una diócesis se ha despojado de los ornamentos sagrados, torna a ser el pobre siervo de Dios accesible a todos.

Accesible a todos, pero solo después de haber recibido a los sacerdotes. Considero que el mínimo debería ser que un obispo hablara con cada sacerdote, a solas y sin prisas, una vez al año. Pero sin que ese encuentro sustituyera al encuentro mensual o bimensual con el que ejerza de “padre de los sacerdotes” de esa zona. El encuentro del obispo como el del encargado de los sacerdotes debe moverse estrictamente en el fuero externo:

¿Cómo estás? ¿Estás contento? ¿Desearías un cambio de destino? ¿Te gustaría ayudar en alguna tarea diocesana más? ¿Tienes alguna propuesta para la diócesis? ¿Alguna queja?

Si se busca a un verdadero patriarca con celo por las almas, de un modo natural las cosas pasarán del fuero externo a lo interno en el caso de sacerdotes con graves problemas. Quizá se necesiten dos años para ganarse esa confianza. Pero un verdadero pescador de almas sabrá muy bien como invitar al presbítero con problemas a que le comparta su carga.

Por eso es importante (como ya he dicho en otros posts) que ese “padre de los sacerdotes”, ese patriarca venerable, no sea un vicario episcopal ni nadie con poder de jurisdicción en la diócesis. Tiene que ser un hermano desprovisto de poder. Solo un hermano que quiere ayudar, pero que tiene capacidad para hablar con el obispo y lograr soluciones.

Post Data: Si os portáis bien, tal vez mañana pondré las fotos en que aparezco haciendo surf o tirándome en paracaídas. 

Si os portáis mal, no pondré ni siquiera las fotos en que aparezco acabando con una población entera de pastelillos con crema.

viernes, julio 12, 2019

Perdonad el ángulo de la foto. Pero si no, no salía el cuadro.



Me uní a los buenos padres y hermanos benedictinos de El Paular que celebraban a san Benito. La misa muy solemne y bella. Después, una comida en la huerta: una ensalada sabrosa (no lo digo por decir), un pastel de pescado (del que repetí) y unos pastelillos rellenos de crema (que son mis favoritos). Casi todos tomaron solo un pastelillo. Yo demostré mi alegría zampándome cuatro.


Lo que más me gusta de ese monasterio es que sus monjes me reciben con sincero cariño. Lo cierto es que reciben así a todos. En otros lugares te reciben con cara de palo y te despiden con cara mayordomo inglés. Además, allí estaba mi buen amigo don Gerardo, presbítero diocesano de Madrid con el que tengo nocturnas largas conversaciones telefónicas. Con muy poca gente uno tiene confianza para llamar tarde por la noche para decirle: “estoy aburrido”. Este es una de esas dos personas.


Y ahora sigo con el post de ayer sobre los obispos.

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Pero las sotanas especiales suelen ser para ocasiones especiales. Lo normal es que un obispo vista con simplicidad, como cualquier sacerdote. Los barroquismos ya solo se pueden encontrar en óleos del siglo XVIII. Lo recargado nunca fue conforme con el espíritu de un pastor de almas, sea sacerdote o sea del rango que sea. Me parece encomiable que algún obispo, incluso, vista una sotana vieja y remendada. La pobreza siempre sienta bien a un obispo.

Esa diferencia entre vestidura litúrgica y vestido clerical da el patrón entre la sacralidad del sumo sacerdocio y la sencillez de apóstol que se inclina hacia las almas.

El obispo nunca pecará por ser demasiado sencillo, ni con los sacerdotes ni con los laicos. Y así vemos que lo normal entre los obispos es que el automóvil siempre sea de gama mediana. Es decir, como el común de los ciudadanos.

Algún obispo, no diré el nombre, llevaba un coche especialmente viejo y pobre; y me consta que no encendía los radiadores de su palacio de provincias para no gastar. A veces, se tenía que poner una manta encima cuando trabajaba en su mesa de trabajo. No es de extrañar que su clero (esencialmente rural), cuando se jubiló, le regalara un báculo de 3.000 euros. Su vida edificante estaba a los ojos de todos. El perfume de su episcopado, un cuarto de siglo después, sigue impregnando al clero que no le olvida.

jueves, julio 11, 2019

Obispos, obispos, obispos





Mañana hablaré de mi visita al Monasterio del Paular. He compartido con ellos la festividad de san Benito. Siempre que he entrado bajo su techo, he sentido verdadero afecto de parte de su prior y de su comunidad. No solo hospitalidad, sino verdadero afecto.

Ni hoy ni mañana pondré fotos de la gente que estábamos. Siempre soy respetuoso de la intimidad de las personas. Si en los próximos días pongo fotos con más gente serán las que se vayan a subir a la web del monasterio.

Ahora sigamos con el post sobre los obispos que viene de ayer.

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El obispo nunca debe crear una cierta distancia entre él y el sacerdote que le habla. Algún prelado puede pensar que para reafirmar su autoridad es bueno no dar excesivas confianzas.

Craso error. Error que ha causado muchos sinsabores y ningún fruto. La simplicidad, la afabilidad, la cercanía siempre son virtudes en el que debería ser padre de los sacerdotes.

El obispo puede actuar con la máxima sacralidad en los grandes pontificales. Cuando ejerce como sumo sacerdote de su diócesis, puede revestirse con la mayor magnificencia.

Pero, acabado el acto litúrgico, sus vestiduras son sencillas como las de cualquier sacerdote: una simple sotana, una cruz pectoral, un anillo. Precisamente por esto, soy de la opinión de que es bueno tener una crux pretiosa para las grandes misas y un anillo especialmente bello y rico para los actos litúrgicos. Pero, en la vida ordinaria, el pectoral y el anillo, deben respirar sencillez. Sobria belleza, pero nunca lujos que expresen jactancia.

Con esto no digo que no se vista con la sotana filetata o con la sotana de color fucsia en ocasiones. De ningún modo digo eso, porque cuando el obispo se viste con esas sotanas especiales lo hace como servicio, es decir, lo hace para dar más esplendor a un acto. Y, por supuesto, que otorga más prestancia a un acto vistiendo de un modo especial.


miércoles, julio 10, 2019

La proporción ideal



Es por eso que considero que la proporción ideal considero que es de un obispo por cada ciento cincuenta presbíteros. Si un obispo tiene, por ejemplo, trescientos sacerdotes en su diócesis, resulta recomendable que instituya tres vicarios episcopales con el encargo de que cada uno de esos vicarios sea un verdadero pater sacerdotum. Después, el obispo hará lo que pueda –es decir, recibirá a todos los que quieran hablar con él– pero con la tranquilidad de que lo esencial está cubierto.

Eso requiere que un vicario episcopal sea escogido con características personales que le capaciten para ejercer esa función que casi calificaría de “excelsa”. Habría que poner a un ángel para atender a los padres de las almas, a los apóstoles de los pueblos.

La mayor parte de los problemas diocesanos, en todas partes del mundo, suelen provenir de que hay sacerdotes de los que se suponía que se encargaba el obispo auxiliar o el vicario general o el vicario episcopal o el arcipreste. Y, al final, los unos por los otros, cuando se descubre que un sacerdote hace mucho que está aislado ya es demasiado tarde. Resulta necesario que cada sacerdote tenga a alguien que se ocupe de él paternalmente, sin entrar en cuestiones en el fuero interno, salvo que el interesado se lo permita.

Sobre todo, este problema se agudiza cuando un arzobispo tiene bajo sí, por ejemplo, a seiscientos sacerdotes. Sobre todo, las grandes archidiócesis de millones de habitantes deben ser muy vigilantes con esta cuestión. Cada iglesia particular debe ser como una familia. Y todos sus integrantes deberían sentirse amados de esa manera. Y hay que comenzar por los sacerdotes. 

La figura del "padre de los sacerdotes", una figura intermedia entre el obispo y el presbítero, es una figura tan importante que hay que usar todos los medios para encontrarla en cada diócesis.Y, en cada diócesis, siempre hay varios sacerdotes que pueden ejercer esa función. Nunca, nunca, nunca debe haber un sacerdote que se sienta solo y abandonado. Hay que analizar cada situación y buscar remedios con todas las fuerzas.

martes, julio 09, 2019

La tarea de los obispos, ya hubo problemas hasta entre los doce hijos de Jacob



La relación del clero con respecto a su obispo debería ser como la que existe en una familia. Pero la labor de los obispos es, realmente, difícil porque si un padre tiene que tener cuidado de no mostrar más afecto por un hijo que por otro, lo mismo ocurre en un presbiterio.

Y eso es difícil porque unos sacerdotes se hacen más de querer que otros, unos son más simpáticos, unos tienen más virtudes. Otros, por el contrario, se muestran más parcos de palabras, su conversación es más aburrida, o tienen capacidades menos patentes que otros.

Con estos mimbres, la capacidad de un prelado para dividir la tarta del afecto en partes iguales no es nada fácil. Hasta Jesús tuvo un discípulo más querido entre todos. Y, entre los Doce, tres eran de su mayor confianza.

Aun así, Jesús (entonces) y los obispos (a lo largo de los siglos) hicieron lo posible para no dar pábulo a unos sentimientos tan presentes en los humanos como son los celos. No digo que existan celos en el presbiterio. Pero la semilla del Diablo siempre está pronta a ser sembrada en cualquier recodo, en cualquier rincón.

La semilla del infierno existe. Labor es del obispo hacer lo que esté en su mano para tratar que esa semilla no prenda en alguno de los miembros más débiles. Y, lo repito, se trata de una tarea difícil, se haga lo que se haga.

Sabiendo esto, todos los obispos deben estar alerta e intentar mostrar bondad paternal con aquellos miembros que requieran más de ese reconocimiento humano, de ese cariño episcopal.

Pero esa bondad debe ser sincera. Si un sentimiento es fingido, no servirá de nada. En esta materia, todos distinguen la moneda verdadera de la falsa. El único modo de mostrar afecto por más de cien presbíteros es quererlos de verdad. Pero no globalmente, sino uno a uno. Y para eso el trato es imprescindible.

lunes, julio 08, 2019

Primera entrega sobre el tema de la mitra



Aquí va la primera entrega, espero vuestras aportaciones.

1 Columna: Franja vertical situada en el centro de cada “hoja” de la mitra.
Dios habló directamente al Pueblo al salir de Egipto. Pero después Jesús dijo: Quien a vosotros oye a mí me oye. Así que el obispo ante la columna de nube y de fuego para hablar con Dios y así, después, hablar al Pueblo.
He spoke to them in a pillar of cloud; they kept His decrees and the statutes He gave them (Psalm 99:7).
And the LORD went before them in a pillar of cloud to guide their way by day, and in a pillar of fire to give them light at night, so that they could travel by day or night (Exodus 13:21).

2 Friso: Franja horizontal situada en la base de la mitra.
Santo para el Señor (Éxodo 28, 36). Put the turban on his head and attach the holy diadem to the turban. (Éxodo 29, 6).

3 Rosetón: Ornamento que está situado en el centro de cada mitad de cada “hoja” de la mitra.
Los cuatro rosetones como símbolo de la enseñanza de los cuatro Evangelistas.
El obispo ha de mostrar la Buena Nueva, la cual viene expresada en esos cuatro ríos de enseñanzas.

4 Campo: Superficie sobre la que se asienta el rosetón.
La enseñanza de los cuatro rosetones se enmarca en cuatro campos: Escrituras, Santos Padres, Concilios, Magisterio

5 Florón: Flor que corona la cúspide de la mitra.
Hay dos florones: María como Rosa Mística y como Puro Lirio.

6 Frutos: Las terminaciones pequeñas en que acaban los bordes superiores de algunas mitras.
Representan los frutos superiores de la sabiduría del obispo. Los de la hoja delantera, los frutos de la caridad al prójimo. Los de la hoja posterior, los frutos de la sabiduría.
En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio (Gálatas 5:22-23).

7 Bóveda: La tela interior que une las dos hojas de la mitra.
Simboliza la protección de Dios sobre la cabeza del obispo.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti (Salmo 15).

8 Ínfulas: Cada una de las dos bandas que caen de la mitra.
Si la estola simboliza la potestad del presbítero, las ínfulas son como una potestad añadida a la potestad del segundo grado. Más pequeña que la estola, porque el sacerdote puede ya realizar casi todos los sacramentos del sacerdocio de Cristo.
Una ínfula simboliza la potestad sacramental del obispo. La otra ínfula simboliza el poder de atar y desatar.

9 Flecos: El final en que acaba cada ínfula.
Simbolizan las almas que dependen de esa potestad episcopal.

La hoja delantera simboliza la sabiduría del Nuevo Testamento que debe ornar la cabeza de todo obispo, la posterior la sabiduría del Antiguo Testamento.

La mitra entera simboliza la sabiduría y la autoridad episcopal.

domingo, julio 07, 2019

Partes de la mitra


Hoy es el cumpleaños de mi obispo, 72 años. Con esta ocasión, se me ha ocurrido escribir varios posts acerca de la labor episcopal en general. Creo que será provechoso porque hay sacerdotes que leen este blog y se lo podrán pasar a su obispo. Con que haya un solo obispo que le sirva de algo, ya habrá valido la pena.

Por supuesto que estos posts no van a ser crítica de ningún obispo en concreto, sino completamente genéricos.

Pero, antes de empezar, me gustaría proponeros un juego, un juego que me gusta mucho: buscar un simbolismo espiritual a cada parte de la mitra. A ver si entre todos logramos esto. Yo ya tengo varios pensados, pensados largamente (años), pero quiero escucharos.

Como quiero que esto sea la lista de simbolismos más extensa posible he colocado el dibujo de una mitra con números. Primero hay que buscarle nombres a cada parte. Los nombres que sugiero son provisionales; y después simbolismos. Puede ser un simbolismo abstracto o puede ser un versículo que sea muy adecuado para esa parte. 

Si alguno hace un esquema visual más bonito o más claro que el que ofrezco, sería fantástico. Lo puede enviar a fort939@gmail.com como imagen adjunta.

De momento pongo la lista de partes de la mitra, después iremos cambiando nombres y rellenando con sentidos:

1 Columna: Franja vertical situada en el centro de cada “hoja” de la mitra.

2 Friso: Franja horizontal situada en la base de la mitra.

3 Rosetón: Ornamento que está situado en el centro de cada mitad de cada “hoja” de la mitra.

4 Campo: Superficie sobre la que se asienta el rosetón.

5 Florón: Flor que corona la cúspide de la mitra.

6 Crockets: Las terminaciones pequeñas en que acaban los bordes superiores de algunas mitras.

7 Bóveda: La tela interior que une las dos hojas de la mitra.

8 Ínfulas: Cada una de las dos bandas que caen de la mitra.

9 Flecos: El final en que acaba cada ínfula.

También sería interesante dar un nombre a la “hoja” delantera de la mitra y otro a la posterior.

Creo que no me dejo nada. Este esquema lo iremos llenando entre todos en los próximos días. El post de mañana será la cosecha de lo mejor que aportéis. Si encontráis links muy buenos, todos os lo agradeceremos.

Post Data: Se me ha ocurrido ahora, habría que buscar un nombre a la hoja delantera y otro a la hoja posterior. La palabra "hoja" tampoco me entusiasma. A ver qué se os ocurre. 

Incluso podríais darle un nombre (y un simbolismo) a cada ínfula. Venga, manos a la obra. Alfonso, esperamos mucho de ti.

Anxe, Karina... venga.

Las cuatro libertades de Norman Rockwell. Este es uno de los cuadros.



Para los que creemos en una república ateniense de ciudadanos libres, en una sociedad gobernada por la razón, nos resulta llamativo el que ahora, de hecho, se esté ejerciendo una clara represión desde el poder ejecutivo, legislativo y judicial de varios países de Europa contra a aquellos que disienten pacíficamente frente a los lobbies LGTB.

Pensar de otra manera no significa que ir contra alguien. La libertad de pensamiento y, por tanto, la libertad de expresión son columnas esenciales de una sociedad justa y libre.

Yo no soy musulmán, pero defenderé con todas mis fuerzas el que los adoradores de Alá se les respete no solo que no coman cerdo, sino que también tengan libertad para predicar que comer cerdo es pecado. Si algún musulmán quiere predicar que el que coma cerdo arderá en el infierno, tiene todo el derecho de la democracia para hacerlo. 

Los pastores de cada denominación pueden decidir quienes consideran que van al averno. No considero que seremos más libres si los jueces civiles dirimen el asunto antes del Juicio Final. Mañana a los jueces les puede dar por decidir si los sacramentos son ocho o si es verdad que san Pedro estuvo en Roma.

Queridos conciudadanos, la censura y la autocensura ya existen en este tema LGTB. Pero lo más preocupante para nuestra salud democrática es que resulta evidente que estamos cada vez más cerca de la represión judicial de ciertas ideas se haga realidad.

No deberían existir delitos de pensamiento. Apelo a la buena voluntad de todos (sea cual sea su orientación sexual) para lograr un campo común en el que se respeten los justos derechos de las personas (todas) y las creencias religiosas (y su expresión).

Debemos trabajar para evitar la confrontación. Debemos apelar a los buenos sentimientos de ambas partes. Sin duda se puede lograr esa tierra común jurídica. La Razón, sin duda, debe ser la guía en esa búsqueda de ese territorio legal justo en una democracia. Por supuesto que, en el pasado, se cometieron injusticias y cosas detestables contra los homosexuales. Pero ahora un triunfo aplastante de esos lobbies LGTB frente a la libertad de pensamiento de los cristianos sería, a largo plazo, un movimiento pendular del que se avergonzarán los mismos gais de las próximas generaciones.

Sin duda que se podría trabajar en común por parte de juristas de las dos posturas para lograr evitar una situación que, de otra manera, todos lamentaremos. No tengo la menor duda de que hay individuos dispuestos a trabajar por esta buena causa.

sábado, julio 06, 2019

Hoy un post cortito, para que descanséis...



Como una curiosidad, pongo aquí lo que decretó el III Concilio de Baltimore respecto a cómo los sacerdotes debían ir vestidos en Estados Unidos:

"We wish therefore and prescribe, that all observe the law of the Church, and that at home or in the church they shall always wear the cassock, which is proper to the clergy. 

When they go out for duty or relaxation or on a journey, they may use a shorter dress [the business suite with clerical vest and collar], which is to be black in color, and which reaches to the knees, so as to distinguish it from the dress of the laity. 

We enjoin upon our priests as a matter of strict precept, both at home and abroad, and whether they are residing in their own diocese or outside of it, they shall wear the Roman collar" (cf. Conc. Balt., III, No. 77).

Cambiando de lo clerical a lo litúrgico, esto sí que es una capa pluvial hermosa:

jueves, julio 04, 2019

Fotos y más fotos


Muchas gracias a los que me habéis felicitado por mis bodas de plata sacerdotales. Unas dos mil personas lleváis tomando vuestro café del desayuno con este blog desde hace quince años. Otras dos mil leéis mis alegres comentarios durante la merienda.

Para los que queráis ver más fotos mías en mi infancia (sí, mi infancia) o en el seminario, podéis hacer click en este link:

Mi ensayo sobre el infierno creo que va a estar acabado a finales de la próxima semana. Si alguno conoce alguna editorial interesada en una novela histórica sobre las plagas de Egipto, porque favor que se ponga en contacto conmigo. Mis intentos hasta ahora han fracasado. 

Aunque hay una editorial que me falta que me dé su respuesta. He tenido mala suerte porque había un director de una editorial en México que me dijo que quería publicarla, pero va a ser sustituido por otro director. Así que tendré que esperar a ver qué me dicen.

Os pongo una iluminación medieval del tío del tatarabuelo de Darwin que ya empezaba a bosquejar lo que después sería la teoría familiar:










miércoles, julio 03, 2019

Fui ordenado hace 25 años



Hoy justamente cumplo 25 años de sacerdocio. Un lejano julio de 1994, un joven diácono de veinticinco años. Si alguien me preguntara si tengo alguna nostalgia por haber creado una familia, por haber desempeñado un trabajo civil o por conocer el amor humano de una esposa, la respuesta sincera y categórica es no.

Solo me veo como sacerdote. Ningún tesoro valoro más aquí en la tierra que mi sacerdocio. Incluso eso se lo he ofrecido al Señor si quiere tomarlo. Y lo he hecho de corazón. Pero amo mi sacerdocio más ahora que cuando fui ordenado. Celebro ahora la misa con más devoción que en cualquier otra época precedente de mi vida. Leer la Biblia me llena más ahora que en el pasado.

También a mis cincuenta años me veo más paciente, con un juicio más reposado, más sereno. Podría enumerar los campos de mi vida en los que he empeorado. Ciertamente, en unas cosas he mejorado y en otras he empeorado. Pero no haré esa enumeración lamentable. Dar una mala impresión de mi vida haría daño a personas que me tienen admiración. Es mejor no echar ninguna mancha sobre el óleo enmarcado.

Mi mayor alegría es la Eucaristía y la diaria lectura de Valtorta. Me gusta meditar en silencio, a solas, en una iglesia sumida en la penumbra, a la luz de las velas. No soy nada dado a la oración vocal, a ningún tipo de oración vocal. En mi vida, la oración siempre ha sido sinónimo de oración mental. También las jaculatorias, la conversación con Dios mientras voy de un lugar a otro. Os confieso que nunca he sentido ni la más mínima devoción ni en el rosario ni en el viacrucis, ni la más mínima. 

Jamás dejo de hacer la acción de gracias tras la comunión. Como mínimo diez minutos, normalmente veinte. Me gusta orar con toda reverencia mientras me voy colocando los ornamentos sagrados al revestirme en la sacristía. Tengo tendencia a acostarme tarde, pero cada vez necesito dormir menos horas. Si un día duermo cinco horas, me despierto exactamente igual que si duermo siete. Ocho horas ya me resulta imposible dormir.

La mayor tristeza de estos años de sacerdocio, por supuesto, me la han proporcionado no los enemigos del Evangelio, no los increyentes, sino los clérigos. Nunca he querido yo hacer daño a nadie. Es un enigma para mí porqué los sentimientos que han habitado en los corazones de algunos consagrados a Dios se han mostrado permanentes. Los años pasaban, yo perdonaba, les trataba bien, incluso muy bien, pero la bilis agria continuaba.

Cuando hablo de ese “vinagre”, me estoy refiriendo a la voluntad decidida de hacer sufrir, de provocar daño. He hecho el mayor esfuerzo posible por tratar de comprender sus razones, por meterme en sus mentes, para tratar de ver su punto de vista. Pero el odio totalmente injustificado es difícil de entender.

Antes de acabar este post, otro apunte: Mi paz os dejo, mi paz os doy. Esta es otra característica que creo sobresaliente de mi vida: la paz que siento. Mi conciencia está en paz. Siento una serenidad, una calma, tan grande que no dudo de que es un don celestial.

Acabaré diciendo que me gustaría vivir más de cien años. Ojalá que dentro de otros veinticinco años pudiera preguntar a vuestros nietos: “¿Os acordáis cuando todavía escribía en blogspot?”.

martes, julio 02, 2019

Nuestro presidente y la Iglesia: conclusión, no nos quiere



Con este calor y encima con nuestro presidente el dr. Sánchez pululando suelto por el país. Yo ya he cerrado todas las ventanas de casa. Con eso dejo fuera el calor inmisericorde que está cayendo. Será más fácil mantener fresca la casa que no que no entre por las rendijas el infausto perseguidor de nuncios.

Pero no debemos ser duros con este sujeto de 47 años que dirige las riendas de la nación. Riendas con las que ahora quiere fustigar a la Iglesia. No, no debemos ser duros con él. El Partido Socialista es una representación de esta sociedad. Y el Partido Popular lo mismo.

Incluso VOX, que para nada es un partido extremista ni fascista, tiene entre sus integrantes una parecida proporción de corrupción moral que el resto de formaciones políticas.

Así que no hay ninguna esperanza. Pero eso es lo bueno: que ya no debemos intranquilizarnos por nada. Dejemos a este exponente de la sociedad que haga lo que le dé la real gana. Pagaremos lo que nos exija, iremos a los tribunales cuando seamos acusados por delitos de opinión y celebraremos la misa en las casas cuando ya no nos quede otro remedio. Yo ya he comprado unos candelabros, por si acaso, no es broma.

Haga lo que quiera, dr. Sánchez, como si quiere incendiar Madrid como hizo Nerón. Yo le diré como Petronio: Quema Roma, pero no cantes.

¡Salud, augusto, y no cantes; asesina, pero no hagas versos; envenena, pero no bailes; incendia, pero no toques la cítara!

Post Data: Como varios de los lectores latinoamericanos no saben la razón del post de hoy, la explico. El nuncio de Su Santidad, ayer hizo una declaración en una entrevista, sobre Franco. Y el Gobierno (en el más puro estilo matón) hizo un comunicado diciendo que va a revisar la fiscalidad de la Iglesia en España. ¿Os imagináis que un sindicato hiciera una mínima crítica y el Gobierno respondiera de esa manera? Toda España respondería a una que es inaceptable.


Ahora bien, me ha sorprendido que el nuncio dijera lo que dijo de Franco en la más pura línea de este blog forteniano, pero, eso sí, con mucha más elegancia.

Post Data 2: Se nota que cuando puse la foto tenía hambre. No hay ninguna otra razón para la foto de hoy. Os aseguro que no hay ninguna razón oculta. Solo lo suculenta que me parecía esa carne.

lunes, julio 01, 2019

¿Cómo combatir el calor? ¿Hay remedios cristianos contra el calor?



Me ha preguntado una dentista amiga del Opus Dei que qué hago para soportar el calor. Mi respuesta es la siguiente:

-Sotana holgada y de algodón, con un poco de fibra para que no destiña.

-En casa, como vivo solo con mi ángel de la guarda, visto como los personajes del famoso tríptico de El Bosco.

-Cerrar las ventanas en cuanto amanece y dejarlas cerradas todo el día. Abrirlas por la noche, en cuanto la temperatura exterior es inferior a la interior. A esto también se le llama “sentido común”.

-Cerrar las persianas siempre que va a entrar sol por una de ellas, aunque haya cortinas. Por la mañana, el salón de casa está sumido en una oscuridad transilvana. Por la tarde es al revés, el salón está iluminado y las habitaciones a oscuras.

Todas estas normas se resumen en oscuridad y clausura rigurosa. Nada del aire exterior debe entrar hasta que refresque. Esto de la oscuridad incluye las bombillas. Solo enciendo una y pequeña, de una lámpara de sobremesa. Cada luz es una fuente de calor. En verano quieres estar fresco: enciérrate y oscuridad.

Si enciendo algún fogón de la vitrocerámica en la cocina, cierro la puerta para que el calor no pase al resto de la casa. También es muy útil leer novelas, como las de Jack London, acerca de personajes que mueren de frío en Alaska. Lo digo en serio, en medio de esta sucursal del averno, resulta muy refrescante sumergirse en novelas en las que casi sientes el dolor del frío de pobres desgraciados que mueren horriblemente en el Polo Norte o en otros congeladores de la Tierra.

domingo, junio 30, 2019

Obispos, últimas sugerencias



Décimo cuarto. Una sería la figura del presidente de la Conferencia Episcopal, encargado de coordinar las funciones generales de la Iglesia en un país, y otra figura, muy distinta, sería la del primado, encargado de los arzobispos. 

Por supuesto, el primado estaría exento de toda jurisdicción sobre ellos. Solo poseería autoridad personal y el encargo de hacerles notar los defectos, los aspectos mejorables. Ni los arzobispos tendrán jurisdicción sobre los obispos sufragáneos, ni el primado sobre los arzobispos. Las quejas respecto al primado pasarán al nuncio.

Por supuesto que siempre cualquier fiel podrá recurrir, desde el primer momento, al nuncio sin seguir este sistema. Pero lo propuesto desea dotar de cercanía al sistema para detectar problemas y que siempre haya alguien que tenga el deber de revisar los verdaderos o falsos problemas.

Décimo quinto. Seguirán existiendo obispos auxiliares. Pero considero que cuando alguien es nombrado para ser pastor de una diócesis, lo lógico es que esté en ese encargo veinte años. En el sistema que propongo, el obispo auxiliar o pasa a ser obispo residencial para ejercer durante ese largo periodo de tiempo, o si no es mejor que se enraíce en la diócesis en la que esté ejerciendo como obispo auxiliar. En este sistema, muchos de los obispos auxiliares deberán acceder a esa dignidad con la mentalidad no de que sea un puesto de paso, sino una vocación específica.

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Aquí acabo esta serie de cosas que me rondaban por la cabeza y que quería compartirlas para escuchar vuestras opiniones. Sin que tenga nada que ver y, solo como curiosidad, el Código de Derecho Canónico da algunas normas que para los laicos pueden resultar interesantes:

No debe ausentarse de su diócesis los días de Navidad, Semana Santa y Resurrección del Señor, Pentecostés y Corpus Christi, a no ser por una causa grave y urgente (canon 395 § 3).

El obispo no hace la visita pastoral de las casas sujetas a derecho pontificio.

El obispo no puede ausentarse un mes de su diócesis, salvo en los casos ya establecidos por el Derecho Canónico.

388 § 1.    Una vez tomada posesión de la diócesis, el Obispo diocesano debe aplicar por el pueblo que le está encomendado la Misa de todos los domingos y otras fiestas de precepto en su región.

 § 2.    Los días indicados en el § 1, el Obispo debe personalmente celebrar y aplicar la Misa por el pueblo; y si no puede celebrarla por impedimento legítimo, la aplicará esos mismos días por medio de otro, u otros días personalmente.


Post Data: Después de tanto hablar sobre los obispos, sería un buen momento para hablar de mi madre. Aunque mi madre (siempre terca) me haga tanto caso como los obispos.

En algunas cuestiones, tengo más posibilidades que la Iglesia acepte parte de estas sugerencias que el que mi madre dé su brazo a torcer en varias cuestiones domésticas.

Reformas episcopales: sugerencias y más sugerencias



Sigue el post de ayer acerca de las medidas que sugeriría de reforma del episcopado.

Noveno. Se fomentará que los laicos y el clero se pongan en contacto con el arzobispo dando su opinión sobre problemas eclesiales diocesanos. Por supuesto que esto se gestionará a través de un delegado. De manera que el arzobispo tenga una idea precisa de las diócesis sufragáneas y pudiera hablar de esos problemas con esos obispos. Esta será una tarea propia del arzobispo, no una actividad opcional, sino parte de su misión. De manera que no sea lo mismo ser arzobispo que obispo.

Décimo. Las quejas nunca podrán ser anónimas. Se presentarán personalmente al delegado. Y el arzobispo mantendrá oculto el nombre. El arzobispo podrá delegar en alguien la investigación de la verdad que haya detrás de esas quejas.

Undécimo. Este sistema nada tiene que ver con el sistema actual de las congregaciones romanas o de la Signatura. En esta última, el tenor es judicial. Mientras que este sistema que propongo se mantendrá dentro del tenor de la caridad fraternal. Apelar a un tercero para que dialogue. Ofrecer un camino alternativo a los actuales (más formales) para la solución de los problemas internos.

Duodécimo. Si hace falta se reconfigurará la calificación de las sedes arzobispales para que no haya pequeñas sedes arzobispales sin obispos sufragáneos. La medida ideal es que cada arzobispo tenga siete obispos sufragáneos. A la hora de reorganizar el mapa de las provincias eclesiásticas, se tendrá en cuenta, ante todo la proporción numérica, y no las divisiones políticas entre provincias. Porque lo principal del arzobispo en esta reforma será ejercer como arzobispo. Es decir, hablar fraternalmente de lo que él considera que son las deficiencias de ese obispo. Lo importante no serán las divisiones regionales sino el poder ejercer esa función.

Décimo tercero. Los arzobispos escogerán a un primado entre ellos. El primado ejercerá con ellos la función que el arzobispo ejerce con sus obispos sufragáneos. Seguirá existiendo (de un modo honorífico) una sede primada en cada país. Pero el primado podrá ser obispo en cualquier sede o incluso estar jubilado. Lo lógico es que se escoja entre los arzobispos, pero tendrán libertad para escoger a quien lo deseen.

sábado, junio 29, 2019

Reformas episcopales y arzobispales



Me gustaría escuchar vuestra opinión (y sugerencias) sobre un asunto que llevo pensando desde hace tiempo. Algo escribí sobre el tema, pero ahora –lo digo en serio– me gustaría escucharos. Lo voy a exponer de forma casi telegráfica, dejando a un lado el apoyo de razonamientos. Numero los párrafos para facilitaros vuestra labor de comentar.

Primero. Cada obispo sería nombrado con una edad que rondaría entre los 45 y 50 años. No antes, porque debe presidir sobre presbíteros (ancianos).

Segundo. No después, porque debe ser un padre que se asiente en el puesto. Esta edad sería una norma general, pudiendo haber excepciones, por supuesto. Pero de manera ordinaria se evitaría nombrar obispos ya ancianos, porque el obispo debe asentarse, echar raíces, estar mucho tiempo. Nombrarlo a los 50 años, implica que va a estar solo 25 años de obispo.

Tércero. Un obispo sería nombrado para una diócesis y sabría que va a estar en esa diócesis para siempre. No habría traslados a otras diócesis. El oficio de obispo requiere una total exclusividad, un dedicarse por entero y para siempre a ese rebaño. Se tardan más de cinco años en conocer bien a todo el clero y a los pueblos de la diócesis. No tiene sentido cambiar a ese obispo justo cuando conoce ya bien a su rebaño.

Cuarto. De manera que el obispo sabe que se va a ese rebaño y solo a eso. Las actividades de la Conferencia Episcopal se delegarán a presbíteros, diáconos y laicos. Restringiendo los desplazamientos de obispos al mínimo necesario a lo que, realmente, sea muy importante. Delegar debe ser la consigna.

Quinto. El arzobispo ejercerá las funciones que ya he explicado en mi libro Colegio de pontífices. Cuando muera un arzobispo se escogerá, de entre los obispos de esa nación, al que se vea más digno, más venerable, más sabio y santo para ocupar esa sede.

Sexto. Lo lógico es que un arzobispo esté en esa sede arzobispal un mínimo de quince años. De manera que la provisión de esas sedes vacantes debe tener en cuenta ese hecho. Y, por lo tanto, un obispo llegaría a una sede arzobispal tras 10 o 15 años de ejercicio del episcopado.

Séptimo. Los obispos al llegar a los 75 años seguirán en el puesto, con el mismo título, presidiendo las celebraciones, pero el gobierno de la diócesis quedará, enteramente, en manos del obispo coadjutor. La figura del obispo anciano será similar a la de un padre que se ha convertido en abuelo y que deja los asuntos en manos de su hijo primogénito. Pudiéndose dedicar a presidir fiestas patronales, a predicar, a recibir a sacerdotes que quieran pedirle su consejo, a la catedral. Las diócesis necesitan esta figura del abuelo.

Octavo. El obispo anciano ya no será emérito, pero sí jubilado. Me gusta la figura del obispo-abuelo u obispo-patriarca, y la del obispo-hijo u obispo-primogénito. Por supuesto esta figura del obispo anciano podrá retirarse si lo desea a otro lugar. Hay que dejar de ver al obispo jubilado como un posible estorbo, para considerarlo como una benéfica ayuda para el nuevo obispo.