martes, agosto 16, 2022

Esta fotografia es otro premio del Monochrome Award

 

Primer momento: Un sacerdote hace una afirmación que resulta inaceptable, herética, a los oídos de un oyente.

Segundo momento: El sacerdote le explica con calma en qué sentido es verdadera la afirmación.

Tercer momento: El oyente replica: “Con esos matices claro que es verdadera; pero con los míos, no”.

Cuarto momento: El sacerdote le pregunta si acaso no podía él sospechar en qué sentido la frase es verdadera.

Momentos de felicidad, también etapas de felicidad, también vidas felices:

El niño inca que, una generación antes del descubrimiento de América, juega con cuatro amigos persiguiendo ranitas en una laguna y espantando aves.

El joven camboyano que hace diez siglos da el primer beso tierno a su joven esposa y un año después abraza a su primer hijo.

El africano que para la gloria de Alá tomó la iniciativa de embellecer la mezquita de su pueblo, y sintió en su interior el agradecimiento del Dios invisible.

El anciano chino que, durante la dinastía Han, se detiene un momento, en una cena, a mirar feliz, en silencio, a las cuatro generaciones que hay alrededor de los cuencos de comida.

Qué encantadora la entrevista cuyo link puse ayer. El entrevistador no se entrevista a sí mismo. Ni se le pasa por la cabeza que haya necesidad de ofender al invitado para hacer una buena entrevista. El entrevistado saca lo mejor del entrevistado. Ese periodista construye, no destruye.

lunes, agosto 15, 2022

La rosa es ciega (Borges)

 

Una “habitante” de este blog me envío este texto de Borges, titulado Los justos.

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.

El que agradece que en la tierra haya música.

El que descubre con placer una etimología.

Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.

El ceramista que premedita un color y una forma.

El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.

Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.

El que acaricia a un animal dormido.

El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.

El que agradece que en la tierra haya Stevenson.

El que prefiere que los otros tengan razón.

Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Este texto (sobre todo, leído en la vejez) es de una singular belleza. Si, además, lo leemos con la voz de Borges y con la forma de ser que tenía él y que está detrás de las palabras, entonces todavía adquiere nuevos matices de bondad, de humildad, de amor sereno a la vida.

También cabe una lectura teológica, leerlo desde el Eclesiastés, como una reivindicación del valor intrínseco de lo natural. Los cristianos muy devotos pueden olvidar que el mundo, en si mismo, es bello; que hay bondad en el mundo incluso sin Jesucristo. Esta composición borgesiana sería un texto perfecto para comenzar una conferencia acerca de cómo se complementan lo natural y lo sobrenatural en este mundo, en nuestras vidas, en la Humanidad.

Borges, Borges… te admiramos. Te leemos y releemos, te escuchamos, a sabiendas de que solo nos es dado captar una parte de la inteligencia que hay detrás de cada libro tuyo. Nos esforzamos al máximo, pero tus libros nos sobrepasan.

Hoy he escuchado una entrevista hecha a Borges. En ella afirma: Dios ve a cada hormiga de un modo distinto. Cierto, cierto. Dios conoce la historia de cada hormiga y a cada una de ellas le tiene cariño. La vio nacer, la vio crecer. La vio tomar decisiones, esforzarse y descansar. No, no tiene alma. Pero para él cada una es única. No le son indiferentes en conjunto, pero es que mira y ama a cada una individualmente. Dios ama cada hormiga, cada flor que hay en el mundo, cada renacuajo, cada humilde escarabajo.

Aquí está la entrevista:

https://www.youtube.com/watch?v=WoPkYDMegEo

domingo, agosto 14, 2022

Hay tanta belleza en el mundo

 

Desconozco el año, pero la foto es un premio del Monochrome Awards. Es una instantánea que es arte en estado puro.  Hay tanta belleza en el mundo... aunque Putin se siga arriesgando a bombardear las inmediaciones de la gran central nuclear de Ucrania.  Aunque los seres humanos sigan perdiendo ojos, piernas y manos en esa hoguera inútil de pasiones que es la guerra en Ucrania. 

Aunque he dedicado varios posts a la gran música española, hoy no puedo dejar de hacerme eco de una nueva versión, ¡danesa!, del maravilloso e insuperable Concierto de Aranjuez.

https://www.youtube.com/watch?v=-oxH-7VklBI

Me imagino que muy pocos asistentes de ese país tendrían idea de Joaquín Rodrigo cuando recibieron el anuncio del concierto. Pero estoy seguro de que cuando comenzaron a escuchar la música se quedaron tan boquiabiertos como fascinados. Su música es elegante como pocas, de contenido muy español.

sábado, agosto 13, 2022

Asuntos sobre los que leo y reflexiono

 

La foto es la página final de la constitución española. No pensaba escribir ni una palabra más sobre las constituciones. Pero me resisto a dejar el tema, porque cuántos son los sufrimientos que provoca una mala carta magna. Los curas hablamos de los pecados. Pero un texto constitucional deficiente puede ser causa continua del triunfo de la codicia, de la inactividad endémica, de abusos del Poder, de abusos de los más ricos.

Y no me estoy refiriendo a constituciones de pacotilla, aquellas creadas como mero escenario de cartón piedra para un tirano; sino de aquellas que sin mala voluntad de los padres constitucionales (pobrecillos, no dieron más de sí) son textos averiados, textos que son causa de remolinos, de puntos ciegos, de conflicto endémico.

En una constitución ideal para el siglo XXI, no estoy nada a favor del sistema norteamericano de contrapesos, el famoso check and balance. Es un sistema que se presta a la parálisis del entero mecanismo.

Por supuesto que una división de poderes que cree cámaras estancas en las que sus miembros se eligen por cooptación, antes o después, se corromperá.

En mi libro La decadencia de las columnas jónicas expuse la que, a día de hoy, me parece la mejor opción: cámaras independientes en las que los miembros de cada una son escogidos de por vida y por consenso por la cámara precedente. Mantengo una latente esperanza de que la constitución forteniana algún día sea el texto jurídico que rija los destinos de los venezolanos en la época post-Chávez. Tal como lo está haciendo Boric, no descarto que mi constitución algún día se implante también en un Chile post-Bóric para poner punto final al engendro constitucional que ese señor está gestando. Ese proyecto de Boric me recuerda a la serie V. En la que tras nueve meses de gestación lo que salió del vientre de la madre fue un lagarto con ganas de morder a todos.

La constitución española también tiene sus defectos, aunque muy menores si nos comparamos con otros desgraciados pueblos. Ya he comentado extensamente esos defectos. Pero una carencia que no había comentado nunca es que en el futuro, no ahora, el Tribunal Constitucional podría convertirse en la cuarta instancia que sirviera para anular cualquier sentencia que no le agradase a un partido hegemónico en el congreso con poder para copar los puestos de esa institución.

Hasta ahora el Tribunal Constitucional ha estado y está formado por jueces independientes de indudable capacidad. Pero si un partido (o coalición) lograra hacerse con ese tribunal, y no tuviera pudor, podría hacer de su capa un sayo. Este es un punto que debería haberse trabajado más en la constitución, lo mismo que la elección de miembros del Consejo del Poder Judicial.

Pero por esas razones y otras muchas (ya expuestas en otros posts) se puede afirmar que los padres constitucionales dejaron unas cañerías que funcionan, pero cuyos recodos era más que previsible que producirían goteras y atascos. 

La voluntad de nuestros padres constitucionales más fue la de lograr un consenso político que de pensar en todos los escenarios posibles futuros.

El cortoplacismo al escribir una constitución es siempre un fallo grave. La lista de goteras en nuestra instalación es mucho más larga. Pero, bueno, dado lo que se reunió alrededor de la mesa de negociaciones, podemos hasta dar saltos de alegría.

viernes, agosto 12, 2022

La constitución ideal standard

 

La foto es de la Constitución de Cádiz de 1812. La idea de que las constituciones deben adaptarse a cada pueblo se basa en una concepción no voy a decir decimonónica porque, en realidad, es incluso mucho más anterior.

Si un pueblo todavía no se ha bajado del caballo y planta sus tiendas en mitad de la estepa, entonces tal vez ni siquiera está preparado para la democracia. Pero en el siglo XXI hasta el Estado de Mongolia está regido por una élite urbana.

Se habla mucho de adaptación de la constitución al carácter e historia de cada nación. Pero lo que tiene que hacer la constitución es encadenar al Poder Ejecutivo y habilitar una efectiva división de los tres poderes. Lo demás es pura poesía.

Los ciudadanos de Chile y los de Sudáfrica y los de Japón lo que necesitan (aunque ellos no lo sepan) son esas férreas cadenas y esa noble división. Pueden hacer larguísimas listas de derechos, pueden multiplicar los consejos, asambleas e instituciones constitucionales; pero o tienen esas dos cosas (las cadenas y la división) o no las tienen.

Si yo quiero ser dictador, lo mejor es una carta magna lo más enrevesada posible. Las largas listas de derechos siempre me han parecido que están fuera de lugar en un texto que es legal. Algunas constituciones están a medio camino entre el discurso y el sermón. Derecho a la felicidad, derecho a la vivienda, derecho al trabajo, derecho a la igualdad, derecho a la integridad física. Podemos hacer una lista de doscientos derechos que si no hay división de poderes, el legislador redefinirá cada derecho. Y cada derecho será lo que el legislador diga.

Una constitución cuanto más clara, precisa y sencilla sea, mucho mejor.

En cuanto un partido tenga mayoría suficiente para cambiar todas las leyes, incluso las orgánicas, me da lo mismo si es un partido de derechas o de izquierdas, si su jefe es cristiano o un gran intelectual: la tendencia será a perpetuarse en el poder cambiando las reglas del juego cada vez con mayor desvergüenza. En cuanto al Poder no me fio ni de san Francisco de Asís.

Por eso la conveniencia de tener una constitución ideal standard. Un texto público, consensuado por los más sabios de otro país, y con el que se pueda comparar cualquier nueva constitución que se le ocurra al mandatario que sea.

Además, esa constitución ideal debería tener el texto y la glosa del porqué de cada artículo y de los vicios que se deben evitar en cada artículo. Así el texto podría avergonzar a cada dirigente que quisiera aprobar lo que la constitución ideal en sus glosas advierte que es una trampilla para colarse.

Frente a la nitidez que impone la racionalidad, un futuro dictador siempre querrá que se otorgue voz ¡y voto! a los jefes de las tribus de su país, a los jefes de los clanes, a los representantes de las minorías y a todo el mundo. ¿Por qué? Porque la democracia se basa en la igualdad de los ciudadanos: un hombre, un voto. Con los que hay que hablar es con los representantes del Pueblo, no con los representantes de grupos, subgrupos y entidades artificiales que sirven de hojarasca para ocultar las verdaderas razones del futuro dictador.

Por todo esto, doy mi pésame a Chile y a El Salvador. Una chapuza de carta magna es la semilla de grandes opresiones para los ciudadanos.

Ayer dije que lo ideal sería una constitución redactada por catedráticos escandinavos. Con ello lo que quería decir es que una constitución ideal standard debe hacerse por individuos que no tengan ninguna conexión con los intereses particulares de los partidos políticos del país donde se vaya a aplicar. Individuos neutrales que hagan un gran esfuerzo racional. Y esa constitución debe redactarse en frío, es decir, cuando todavía no existe una asamblea constituyente. La redacción en caliente implica necesariamente presiones. Un protocolo de evacuación de un edificio hay que redactarlo cuando no hay ningún incendio.

Los políticos dirán: “Es que esos no nos entienden”. En realidad, lo único que hay que comprender bien es la capacidad que tiene un partido político para convertirse en un club de intereses propios. Lo único que hay que entender bien es la naturaleza del Poder.

Pero los políticos patrios (de todos los países) siempre dirán: “¿Cómo vais a preferir unas reglas del juego hechas, allí lejos, por individuos sabios y neutrales cuando podemos redactaros las reglas nosotros aquí, los que os hemos llevado a la pobreza desde hace cuarenta años?”.

Lo que sí que es verdad es que el político inepto y deshonesto es un producto enteramente patrio en cada parte del mundo.

jueves, agosto 11, 2022

¿La cetrería? ¿Las joyas?

 

En Hispanoamérica, durante los últimos años, hemos observado una creciente y curiosa afición en los jefes de Estado. ¿La caza mayor? ¿La pesca de altura? ¿Construir grandes edificios? ¿La cetrería? ¿La alta joyería? No, no y no. Ojalá fuera solo eso, pero no. La afición es otra y al final más cara para la nación: querer cambiar la constitución.

Unos han podido ponerse manos a la obra, como Boric el Nativo y Bukele el Criptopresidente; y otros solo lo han deseado, como Evo el Biólogo y Correa el Defensor de los Periodistas.

Algunos mandatarios podrían escribir en su diario: “Propósitos para este mes: cambiar la decoración de la cocina y redactar una nueva constitución”.

Si las constituciones fueran reformadas para mejor, me alegraría. Pero las reformas parecen dictadas por la ignorancia del Derecho o por la malicia o por la falta de inteligencia. Mi opinión es que suelen ser redactadas con una mezcla de las tres.

Lo ideal sería diseñar una constitución óptima que sirva como canon para todas las naciones, y mejor si es redactada por una comisión de catedráticos noruegos y suecos. Un texto que sirva para que se pueda aplicar en todas partes. Después los políticos nos repetirán que hay que adaptarla a la realidad patria, lo cual es una bella excusa (una excusa patriótica) para añadir todos los apaños más indecentes que nos podamos imaginar.

Me muestro totalmente a favor de una constitución ideal acordada por expertos, y mejor que sean de otro país bien lejano, como Dinamarca. Cualquier adaptación a la supuesta propia idiosincrasia será una adaptación a la idiosincrasia corrupta de los deshonestos políticos del país. En ese sentido, sí que reconozco que se trata de una verdadera adaptación. (La foto de arriba son las dos útimas páginas de la constitución francesa de 1958).

En los últimos años vemos como las constituciones quieren ser cambiadas siempre en el mismo sentido. Sentido que podría condensarse en tres artículos:

Art. 1: El Poder hará todo lo posible para perpetuarse

Art. 2: Oponerse al Poder de palabra o de obra es anticonstitucional.

Art. 3: Toda oposición al Poder será penada o reprimida de acuerdo al artículo 1º.

Art. 4: En [nombre del país] existe la división de poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Art. 5: La extensión, alcance, expansión o limitación de la división de poderes la decidirá soberanamente el presidente de la nación, previa consulta del congreso, sin que esta consulta tenga fuerza vinculante.

miércoles, agosto 10, 2022

A vueltas con el asunto de la espada de Bolívar

 

Si un presidente de España quisiera usar la espada del Cid en su toma de posesión, lo criticaría totalmente. Esa espada se usó contra los musulmanes y ahora muchos musulmanes son ciudadanos españoles; y otros, sin ser ciudadanos, viven pacíficamente entre nosotros (entre ellos mi frutero).

Si yo tuviera en mi iglesia una imagen de Santiago batallando contra los moros, haría dos cosas:

—Si la imagen no tiene valor artístico, pediría permiso al obispo para destruirla. Obtenido el permiso, se lo explicaría a los feligreses y buscaría su consenso.

—Si la imagen tiene valor artístico por tener siglos de antigüedad, ocultaría al moro a sus pies con una tela o por algún medio.

No me cuesta nada entender que si un musulmán entra en el templo, se sienta ofendido ante una imagen que muestra a un apóstol batallando contra los moros.

martes, agosto 09, 2022

Mi opinión sobre los tatuajes

 Siempre me preguntan si es pecado tatuarse. En este vídeo hago una reflexión sobre el tema:

https://www.youtube.com/watch?v=UaHA_9tStUc

La espada de Bolívar, por supuesto, que no es un objeto neutral

Una corona, un cetro, un orbe son objetos neutrales, símbolos de soberanía. Nadie tiene que sentirse ofendido por lo que expresan: un hecho, la soberanía.

Ahora bien, la espada de Bolivar, en concreto, se manchó con la sangre de los españoles. En una democracia se puede defender que aquel alzamiento no fue moralmente lícito. A ver si en un régimen de libertad de expresión no puede haber libertad para defender una cuestión histórica como esa. ¿No hay libertad parea argumentar que no había razones suficientes de opresión como para pagar un precio en sangre por lograr una supuesta libertad? ¿No hay verdaderas razones para defender la postura de que mantener la unión imperial era un beneficio para todos? Esa postura está salvaguardada por la libertad de la constitución de Colombia, sin ninguna duda.

Desde una visión cristiana, la guerra no es un medio más que se puede usar por razones opinables. Es solo el recurso último que solo se puede usar ante opresiones objetivas y que estén fuera de toda duda y, sobre todo, gravísimas. Pues el derramamiento de sangre es algo tan grave que solo se puede usar como medio ante un mal peor que ese derramamiento de sangre.

No, esa espada no es algo neutral. Puede ofender a aquellos que tienen todo el derecho a pensar de otra manera. La independencia y soberanía de Colombia es un hecho. Pero qué se deba pensar de los sucesos acaecidos en el siglo XIX es algo opinable. Las instituciones colombianas mantienen la soberanía, pero no deben imponer su verdad sobre una cuestión histórica.

Durante la ceremonia, nuestro rey hizo lo correcto al no levantarse al paso de ese instrumento de muerte usado, hace siglos, contra sus compatriotas. Pero si, encima, el presidente pide que aparezca en su toma de posesión, él, que estuvo manchado con la sangre de inocentes en su etapa de guerrillero, entonces es un acto de descaro.

Señor presidente Petro, de todos los símbolos que podía haber escogido para el comienzo de su mandato ha escogido el peor, el menos adecuado. Muy mal empezamos dando a entender que no se arrepiente de su etapa como asesino. Cierto, de entre todos los símbolos de la nación ha optado por escoger la espada.

Si yo hubiera sido usted, hubiera insistido en la unidad, en la armonía, en que voy a ser presidente de todos los colombianos. ¿Y qué hace usted? Tener a su lado una espada.

Menos mal que no le dio por enarbolarla. Menos mal que no se ocurrió levantarla y moverla en el aire como Johnny Depp, creyéndose a bordo de La Perla Negra en versión bogoteña. Menos mal que no le dio por decapitar tres o cuatro muñecos rellenos de paja, colocados allí para completar el espectáculo presidencial. Mejor decapitar unos muñecos que correr con la espada detrás del rey de España, queriéndolo trinchar como a un pato.

Dado todo su historial, dado que ha dejado clara su admiración por Hugo Chávez, ¿por qué será que albergo un cierto temor de que al final de su mandato le entren ganas de cambiar la constitución? No sé, lo de la espada no acaba de tranquilizarme. Lo de la espada en alguien con un historial como el suyo… no, no acaba de tranquilizarme.

lunes, agosto 08, 2022

Personas de mi entorno


Las personas que están a mi alrededor. Don Robustiano (llamémoslo así), un sacerdote jubilado, pero en activo, con el que hablo a menudo, siempre tarde, por la noche. Tantos años charlando. Es una presencia. Alguien que siempre está cerca. Él es sencillo, alegre, dinámico. Si me siento solo después de la cena, siempre puedo llamarle. De tendencias muy liberales. Su mente no tiene ninguna complicación. Vive en un mundo sencillo y él es sencillo.

Ifigenia (llamémosla así). La llamo a media mañana, cada vez que necesito hacer un descanso en el trabajo. Dentista, del Opus Dei. Es divertidísima, caprichosa como ella sola. Cenamos con su marido una vez al mes, como media. Como se le meta en la cabeza algo, su marido y yo ya nos podemos dar por vencidos.

Fray Severo (llamémoslo así, aunque nunca ha sido fraile), todo mi contacto con él es gramatical, es el corrector de mis obras. Una presencia amable al otro lado del Atlántico. Si estuviera aquí, daríamos muchos paseos juntos y cenarían en mi casa de vez en cuando. Es mucho más que un corrector. Es la única persona que tiene autorización para meterse en el contenido de mis libros con mando en plaza. Siempre le repito que entre y que coja lo que quiera, y que reorganice el salón. Pero es muy prudente, se limita a cambiar algunas comas de sitio, a sugerirme que tal jarrón está repetido cuatro veces. Con él no vale esconder la suciedad literaria debajo de una alfombra. Es un corrector que mira debajo de la alfombra. Le tengo grandísima estima.

Me quedan unas cuantas personas más por mencionar. Pero ya dediqué otro post, ahora que me acuerdo, a otras personas que no menciono aquí.


En plena canícula


Mañana a la sombra tendremos 36º. Ha hecho tanto calor en los días pasados, que esta temperatura casi nos va a dar frío. Ahora, justamente ahora, es el momento para ver este vídeo mío con la idea de refrescarse a través de los ojos:

https://www.youtube.com/watch?v=K19nXdMgOlo 

¿Creo yo que existe un cambio climático planetario? La respuesta es sí. Podría dar muchas razones técnicas, pero daré una muy sencilla. En mi tierra, Huesca, siempre han existido neveros. Los neveros no son glaciares. Son acumulaciones de nieve tan grandes que ni siquiera el sol y la temperatura del verano tienen poder para deshacerlo. De manera que el nevero permanece hasta que queda cubierto por las nieves del otoño.

Pues bien, los neveros del Pirineo en unos cuantos años van a desparecer. Los neveros no se forman en un año ni desparecen en otro. Pueden tardar siglos en formarse. Son marcadores del clima muy seguros: si los neveros de una cordillera aumentan, es que va haciendo más frío; si disminuyen, es que va haciendo más calor.

Pues los neveros de mi tierra, como los glaciares de otras, van retrocediendo de forma innegable: luego el clima ha sufrido un aumento de temperatura. Las mediciones particulares pueden ser de más difícil interpretación, pero los neveros no.

Este calentamiento puede ser natural o puede ser provocado por el hombre. Pero de lo que no cabe duda es de que lanzamos ingentes cantidades de gases de efecto invernadero. Eso es un hecho humano de tal magnitud que debe tener consecuencias.

Urge un cambio de paradigma energético. Aunque parece lógico abrir un poco la mano este año porque las cosas se van a poner demasiado mal para muchas familias.

Me horroriza pensar lo que es la vida de millones de seres humanos en África que, comiendo de sus cultivos y viviendo de su ganado, en un par de generaciones, han visto como sus tierras se desertizaban completamente. Eso es, realmente, trágico.

¿Me imagino una Europa siempre con incendios estivales, seca, viviendo cada vez con más frecuencia veranos tórridos? Urge tomar medidas ambiciosas ahora. Aunque todos tenemos la seguridad de que las medidas son insuficientes. Sin dejar de ponerlas en práctica, urge que los científicos investiguen cómo enfriar el clima de la tierra de un modo más poderoso, más directo.

Ahora mismo, sin saber si eso funcionaría, la posibilidad de pantallas en la estratosfera es algo que habría que pensarlo seriamente. Por supuesto que tal vez eso no sirva para nada, o tal vez sea causa de grandes desastres. Que sean los científicos los que valores todas las medidas que se pueden tomar.

sábado, agosto 06, 2022

El carlismo

 

Esta mañana, mientras fregaba los platos, he escuchado una muy buena explicación del conflicto mapuche en Chile y una conferencia sobre la guerra carlista. Había acumulado cosas de varios días y tenía mucho trabajo en la cocina.

Lo que siempre me ha quedado una pequeña duda es si el infante don Carlos María Isidro de Borbón (hermano del rey) tendría la razón legal de su parte para disputarle el trono a la princesa Isabel. A mí me parece que no. Que la legalidad, la pura legalidad, estaba a favor de Isabel II.

Digo esto para que si alguno conoce algún link donde se explique de un modo riguroso la opinión contraria, nos lo ofrezca en la sección de comentarios. Si no estoy equivocado, don Carlos apelará a que la ley que habitó a Isabel fue aprobada después del nacimiento de él mismo, don Carlos. Pero mucho me temo que esa ley, desde un punto de vista jurídico, no estaba limitada por esa razón. La otra razón que ofrecía don Carlos era que la ley no fue aprobada por las cortes. Pero, de nuevo, jurídicamente no tenía porqué tener ese refrendo de forma absoluta. De hecho, no me consta que tuviera el refrendo cuando, previamente, otra ley real le habilitó a él como sucesor con precedencia a Isabel.

En fin, si alguno sabe más de este tema, le escucharé y a ver si hay algo más que yo no sepa. Pero todo parece indicar que Isabel II fue la reina legítima.

¿Hubiera habido mucho cambio a día de hoy si hubiera ganado el bando carlista en vez de el de los isabelinos? Me parece que no. Aunque quién sabe si haber evitado la desamortización de Mendizabal, hubiera provocado que España fuera más religiosa, y eso hubiera evitado la Guerra Civil del 36, pero lo veo poco probable; posible, pero poco presumible.

Pero la aprobación de la derogación de la Ley Sálica en el lecho de muerte nos lleva a recapacitar jurídicamente acerca de estas situaciones en el caso de los papas. Es perfectamente posible que en sus últimas horas de vida un papa pretendiese hacer un cambio en alguna pequeña norma de las reglas para el cónclave, o que pretendiese nombrar veinte cardenales más.

Por supuesto que quedan excluidos los casos en los que un papa ya no estuviera en la plena posesión de sus facultades. Pero creo que los juristas deberían desarrollar el caso de este tipo de últimas voluntades trascendentales con plena posesión de sus facultades, ante testigos y siguiendo todas las formalidades de la cancillería para su aprobación.

No propongo nada en concreto, solo que se medite el tema por parte de los grandes expertos, para que exista un corpus teórico que ayude a la interpretación. Ese corpus debe ser creado en frío, no en mitad de la polémica.

Lo que sí que está claro es que para las últimas voluntades trascendentales el peor momento es el lecho de muerte. Precisamente, su carácter trascendental para la vida de la Iglesia (como son los dos ejemplos propuestos: nombramiento de cardenales y aprobación de cambios en las normas del cónclave) desaconseja su aprobación en una situación que sin duda va a generar polémica. Y eso que, repito, doy por supuesto que quede comprobada la plena posesión de las facultades.

¿Pero qué se puede hacer para prevenir esto?

¿En qué orden leer la Biblia?

 

Aconsejo leer la Biblia desde el principio hasta el final, por orden, para escuchar toda la Palabra, toda, entera, sin dejar ni un solo versículo.

Pero este consejo es para las personas que por su situación espiritual podemos esperar que perseveren. Normalmente, para el que empieza a orar es mejor aconsejarles que lean el Evangelio. Allí está lo esencial y es la parte más sencilla. Y la mayoría de los que comienzan tampoco tendrán tenacidad para leer los cuatro. Si acaban, que sigan con el resto del Nuevo Testamento.

Si uno está en la lectura continua de la Biblia, desde Génesis a Apocalipsis, no pasa nada porque lea algún libro o varios fuera de ese orden si siente mucho impulso a hacerlo. Pero lo mejor es apuntar cuáles ha leído para saltar esos libros cuando llegue a ellos en la lectura continua. De esta manera no hay problema en leer algunos libros en desorden. A veces da mucho fervor leer algo en concreto. Hay que seguir los impulsos de la gracia. Lo mejor es seguir los impulsos del Espíritu. Si uno siente que quiere leer a Habacuc, pues que lo lea.

Otro modo de leer los libros es por orden cronológico. Es decir, leer a Isaías en el momento del libro de Reyes en que ese profeta habló. Leer el Eclesiastés en el momento de Crónicas en que se compuso. En mi opinión este es un modo muy bueno de leer la Biblia, si no fuera porque es un poco complicado. Resulta más sencillo, en la práctica, tener muy en cuenta la cronología al empezar a leer un libro. Si enmarcamos temporalmente muy bien un libro al leerlo, no será necesario seguir la lectura cronológica que es un poco engorroso.

No aconsejo proponerse el leer un capítulo al día. Es mejor poner un tiempo mínimo de lectura y detenerse el tiempo que haga falta en el texto que uno está leyendo. Si uno se propone leer un capítulo al día, al final uno no se detiene donde siente que debe detenerse a meditar. Hay pasajes que se pueden leer y releer varios días. 

Leer la Biblia y meditarla y orar con ella es algo que va unido. No tiene sentido leer y leer, diciéndose a sí mismo: “Ya lo meditaré más tarde. Hoy tengo que cumplir con la lectura del capítulo entero”. Hay que marcar un tiempo mínimo, no una extensión. Si uno se detuviera una semana entera en un capítulo, pues perfecto. Hay textos en los que uno va más rápido, la descripción de una batalla. Y hay textos (por ejemplo, las cartas de san Pablo) en los que la lectura se torna más lenta.

Si a uno se le hace muy cuesta arriba leer los textos densos (profetas, san Pablo) se puede alternar la lectura de un libro de crónicas (Reyes, Hechos de los Apóstoles, etc.) con la lectura de un libro denso. Hay personas a los que algunos libros se les hace muy cuesta arriba, alternar puede ser una buena solución.

jueves, agosto 04, 2022

Madrid en verano

 

Estos días mucho se está hablando de las medidas del gobierno para luchar contra el gasto energético. De forma general, estoy de acuerdo con ellas. No tiene sentido que haya que poner más baja la temperatura del aire acondicionado en todas las oficinas para que los empleados puedan vestir con americana y corbata. Eso nunca tuvo ningún sentido, con crisis energética o sin ella. En todas las oficinas hay que promover una moda de invierno y otra de verano, pudiendo (en cuanto haya que poner el aire acondicionado) ir en mangas de camisa, con manga corta y sin corbata. Ya sé que ya existe una moda de verano, pero estoy a favor de extremar más las cosas en las oficinas.

No soy favorable a imponer nada, pero sí a promover esto con todo el poder del aparato mediático del Estado. Tampoco soy contrario a que esa moda incluya los pantalones cortos, sea dicho de paso. Los expertos en moda estarían encantados en crear tendencias elegantes, y la población apoyaría mayoritariamente una medida tan racional. Pero prefiero que se promueva el entusiasmo de la población en esa dirección. Si algo nos enseña la vida es que imponer suele provocar el efecto contrario, al menos, en una parte notable de los ciudadanos.

Las puertas siempre abiertas de los comercios, de las que sale un chorro de aíre frío, siempre, siempre, me pareció otra irracionalidad. Aunque siempre me ha gustado el olor a canela que sale por las puertas de algunas pastelerías.

Tampoco me ha gustado el que los ayuntamientos pongan fuentes de espantoso gusto artístico, pero en las que el agua siempre está corriendo. Si una fuente fuera muy bonita, aún se podría justificar, pero muchas fuentes son tan feas que da lo mismo que corra agua o no.

Hago una añadidura, si una superiora de una comunidad monástica me comunicara que van a colocar aire acondicionado porque no soportan el calor con sus hábitos pesados, cerrados, recios, le diría que creen hábitos de verano. Estos últimos pueden reducirse a una túnica y un velo ligerísimo. No conozco ningún caso, que conste; ha sido un caso hipotético. Pero mejor un modo ligero de vestir, que no añadir más gasto energético por llevar vestiduras invernales. Ojo, no digo que vayan sin hábito. Dígase lo mismo para los sacerdotes con sotana.

En lugares tan abrasadores como España o Italia, sería favorable a a la permisión de la sotana blanca. Incluso sería favorable a que el corte tradicional de la sotana, tan ceñida, se pudiera sustituir por un hábito talar amplio, con capucha, para no tener que llevar alzacuellos, que siempre da calor.

Puedo asegurar, porque lo he probado, que la diferencia entre una sotana de corte tradicional, negra, y un hábito talar amplio y de algodón 100% es de una diferencia radical. La primera da calor sea como sea el material y corte, el segundo hábito del que hablo es como no llevar nada encima de la camisa y del pantalón.

miércoles, agosto 03, 2022

Una carta que me ha hecho mucha ilusión

 

Es la hora de la comida y he querido alegraros la vista con este queso fundido sobre una hamburguesa jugosa. Ver esto = cero emisiones de carbono. 

♣ Hoy he recibido la carta que más ilusión me ha hecho en todo el año. Caminaba por la explanada delante obispado, hacia la verja, después de salir del edificio; cuando el conserje me ha llamado a lo lejos, mostrándome una carta en su mano en alto. En la dirección de la carta aparecía:

Rvdo. Sr. Don José-Antonio FORTEA CUCURULL

-sacerdote- -escritor-

Alcalá de Henares

Con esa dirección en el sobre ha llegado a mi mano.

En la carta se presentaba una persona que había leído en el periódico acerca de mi novela El libro del fin del mundo y me decía que era paisano mío. No solo paisano, sino que durante su infancia y juventud fue vecino de la misma calle donde estaba la casa a mis abuelos. En la carta me contaba que fue amigo de mi padre y otros detalles.

Desgraciadamente no aparecía ningún teléfono en la carta, pero conseguí su número por Internet y pude hablar un rato con él. A los dos nos hizo mucha ilusión. El hijo de su amigo le llamaba sesenta años después.

martes, agosto 02, 2022

Qué inmensa dignidad es la que posee un obispo

 







Creo en el poder de la bendición sobre los objetos. Cuando el sacerdote bendice, algo viene del cielo, desde Dios, hasta ese objeto. El anillo de un obispo, después de ser bendecido, pasa a tener un algo. Ese algo no es material, es una sacralidad que se une a esa materia.

El anillo de un obispo debería ser bendecido cuidadosamente. Nada impide que el obispo se lo dé a un sacerdote para que lo bendiga no solo con las oraciones del ritual, sino con más bendiciones; incluso que haga alguna bendición durante varios días. A mi entender, nada impide que el sacerdote derrame unas gotas de santo crisma sobre él, o que enteramente lo recubra con ese aceite consagrado.

Un bonito anillo suele ser un símbolo muy bello del poder y la autoridad episcopal. Yo aconsejaría que cada anillo nuevo se entregara a un santo sacerdote, uno de los mejores de la diócesis, para que lo tuviera en su poder una semana, y cada día hiciera alguna breve oración sobre él. Para que todos los fieles al verlo sintieran la grandeza de ese rango episcopal.

Los anillos que suelen llevar los obispos todos son muy bonitos, todos. Todavía no he visto un anillo feo. Unos son más sencillos; otros, más elaborados; unos, metálicos; otros con una piedra; pero todos muy dignos. Lo mismo digo de las cruces pectorales. Todavía no he visto a un obispo con una cruz fea.

Cada nuevo anillo episcopal yo se lo entregaría a un convento de religiosas para que lo tuvieran una semana. Que lo llevara, colgado del cuello, debajo del hábito, un día cada religiosa. Que lo besara, que lo tocara. Y eso con la intención de que esas almas santas enriquecieran con su contacto esa insignia episcopal. A las religiosas no les doy la mano salvo que ellas me alarguen la suya. Sigo la norma de que a las religiosas debo saludarles con la cabeza, pero estoy seguro de que sus manos desprenden la santidad de sus almas. Una esposa de Cristo, llena del Espíritu Santo, desprende un algo de ella misma, sin pretenderlo.

Una es la bendición del sacerdote con su poder del sacramento, y otra cosa distinta es el efluvio de santidad que una religiosa derrama sin ella saberlo.

Un anillo que sea muy bello y muy bendecido debería quedar en poder de la diócesis para que pasara a su sucesor, y así siglo tras siglo. Unos anillos más sencillos para llevarlos ordinariamente. Otros, preciosos, para ser llevados durante la liturgia.

lunes, agosto 01, 2022

El papa y el ecologismo

 

En una reciente carta a los jóvenes el papa les ha aconsejado lo siguiente:

En ciertas zonas del mundo, conviene consumir menos carne, esto también puede ayudar a salvar el medio ambiente.

Me ha llamado la atención que se atreviera a decir esto porque es uno de los propósitos que yo ya había hecho. Sin darnos cuenta, en esta época de supermercados, tenemos una tendencia a comer bastante más carne que nuestros antepasados. Mis abuelos criaban los animales que se comían en el corral. También tenían unas ovejas que un pastor del pueblo sacaba a pastar cada día.

El caso es que no es que comamos algo más de carne, sino bastante más del doble y el triple que hace dos generaciones. Esto tiene sus consecuencias en la salud: aunque comamos carne sin grasa, siempre tiene un cierto nivel de colesterol; amén de otras cosas.

Pero no solo eso, también tiene su consecuencia en el planeta. La cantidad de pasto que debe comer una vaca hasta su sacrificio es impresionante. Multiplicado por 7 000 millones de personas tendría un impacto bastante brutal sobre la naturaleza, se mire como se mire.

Conclusión, el papa, como un padre de familia, nos aconseja a sus hijos que comamos menos carne. Esto ha sido muy criticado, pero lo muy razonables sus palabras, propias de un padre que se preocupa de la salud de sus hijos y de preservar el don de Dios que es el planeta.

Yo ya les he dicho a mis amigos desde hace años que el día que haya unas hamburguesas vegetales que sepan razonablemente bien, me pasaré a ellas sin dudarlo, dejando la carne para pocas veces a la semana.

En algunos restaurantes lo que siempre me ha abrumado es ver que algunas personas se comían unos chuletones inmensos en longitud y de gran grosor. Solo verlo me produce fatiga, hartazgo y desagrado. Cuando alguna vez he pedido un solomillo, siempre le pregunto a algún otro comensal si no le gustaría compartirlo. Para mí media ración de esa carne es más que suficiente.