miércoles, diciembre 31, 2008

Somos lo que leemos, me decían los del Opus Dei


Del mismo modo que mi cuerpo se forma con lo que como. Mi mente, mis pensamientos, mis sentimientos, mi forma de pensar se forma de lo que he visto.

Ciertamente que de lo que he visto, muchas cosas las he rechazado y ante otras me he mostrado indiferente. Pero no deja de sorprenderme que, sin darme cuenta o dándome cuenta yo también soy algo de todo lo que he visto.

Por eso, en cierto modo, yo también soy algo de Matrix, Los Teleñecos, Paseando a Miss Daisy, la 5ª de Beethoven, las bandas sonoras de Walt Disney, los anuncios de Telepizza, la música de los telediarios (tremendamente subliminal), Terminator, El Libro de las Sentencias de Pedro Lombardo (todavía no es película), Dallas, Dinastía, Falcon Crest, varios musicales de infeliz memoria, muchos reportajes sobre cocodrilos, Vacaciones en el Mar, Los Roper, Enredo (altas horas de la noche), Pueblo de Dios (quizá este programa sea el que menos me ha influido de la lista, por su calidad), Blas y Epi, la Hormiga Atómica. Por supuesto también las cosas serias, también las religiosas, me han influido. Pero no despreciéis la influencia que sobre mí ha tenido Moulin Rouge, Titanic o Dart Vader.

martes, diciembre 30, 2008

Revolviendo por el trastero familiar


Uno de los episodios más sentimentales de este viaje, fue el encontrar en un trastero una caja con comics de mi infancia.

Pero mi emoción fue ya suprema cuando bajo un montón de Don Mikis encontré una docena de comics de la colección Dumbo. Y entre ellos estaba, ni más ni menos, que el primero que me compraron en mi vida.

La primera vez que mis padres me compraron un comic fue en 1972. El título era Y Donald tiene una flauta. Era una historia a color en la que el Pato Donald con una flauta encantaba a las serpientes. Finalmente se enfrentaba a una serpiente gigante que tenía un barco lleno de oro en el fondo de un lago en una isla.
También encontré el número Andes lo que andes, no andes por los Andes también de la Colección Dumbo. Este número fue para mí un comic mítico, mucho más de lo que nunca pude pedirle a un tebeo en materia de aventuras.

Volver a releer estos comics después de tantos años, produjo en mí una grandísima emoción. Era como Indiana Jones abriendo una pirámide cerrada una eternidad.

domingo, diciembre 28, 2008

Ha, ha, ha, soy Santa.

Sueño por la noche que estoy tumbado feliz en medio de la redacción de un periódico. Un periódico en un entorno de lujo, aquello parecía el precioso patio interior de un rascacielos.

El administrador se acerca a mí, yo estaba tumbado, y me dice que le siga. De camino me encarga una columna de opinión sobre los Mc Donalds.

Me encanta la idea de escribir sobre el tema.
Llega el Director, es impresionante el despliegue de honores en cuanto sale del coche y aparece en el hall. Incluso tocaron unas trompetas de plata, para indicar que había llegado.

En la siguiente escena, me veo buscando en la wikipedia que había sobre el tema de la economía de guerra.

Ho, ho, ho, feliz Navidad.


Cierto miembro de mi familia más que conectarse a Internet, se dedica a recoger virus. No sé cómo se las arregla, pero recoge todos los virus que hay en el universo mundo.

Su ordenador funcionaba tan lento ya, que lo dejaba encendido toda la noche porque no se atrevía a apagarlo ante el miedo de que ya no se encendiera nunca.

Para que no ardiéramos todos si se incendiaba alguna batería, lo apagué amparado por el hecho de ser el último en acostarme. Y, efectivamente, no se volvió a encender.

viernes, diciembre 26, 2008

Sobremesas de Navidad


Luís sigue viendo ese aburridísimo reportaje sobre los Calamares de Humboldt. Magnífica sobremesa para la cena de después de Navidad.
Yo me he tenido que tomar la sopa de segundo plato, porque una llamada de un cura ha sido tan larga que mi madre ha tenido que volver a calentar la sopa con el microondas. No sé como el plato al rojo vivo no ha fundido la mesa.

A las 5.00 ha empezado a nevar, venía conduciendo del Pirineo. La nevada ha sido de película. Al final, he tenido que conducir sin salirme de los dos surcos para mis las ruedas. Si hubiera seguido con esa intensidad un cuarto de hora más, la carretera hubiera quedado completamente cubierta a pesar de que los coches íbamos en fila.

Jugaría mi partida de ajedrez de la noche, pero tengo sueño, estoy cansado, he caminado mucho, varias horas, a un solo grado de temperatura. La noche de Nochebuena soñé que era policía. Pero no cualquier policía, sino uno de esos de 1900 en Nueva York.
La noche de Navidad, ayer, soñé que le enseñaba a no sé quien unas fotos en las que estaba rodeado de cardenales. Pero también los cardenales iban vestidos como en 1900, con grandes mucetas blancas. A ver si ahora en mis sueños me da por comienzos del siglo XX.
Ya podría alguna Navidad tener algún sueño navideño. Pues no.

No hay nada como la Navidad. Esta frase es todo un derroche de talento.


Ah, el día Navidad. He ido a Zaragoza a celebrarlo con mi familia. No hay nada como el día de Navidad. Mi madre ya conoce mis gustos en la mesa y este día no hace experimentos. Además, en un día como éste no hay nada mejor que un gran pontifical. Ayer en la Misa del Gallo me fui a concelebrar a El Pilar. Hoy en La Seo. Canónigos, incienso, órgano, coro de niños, vamos de todo.

Por la tarde he hecho mi rato de oración en Santa Engracia. ¡Pero qué bonita esta! Cada año mejoran esta basílica. Además, me he puesto el chándal y me he ido haciendo footing. La ida y la vuelta ha sido un total de una hora de trote a 1º de temperatura. He llegado con la cara roja como una amapola.

Después de la cena he recibido la llamada de un cura. La conversación ha comenzado bien, pero después me ha entrado la duda de si he murmurado un poquito. O incluso más que un poquito. Ya se sabe, se comienza hablando inocentemente y uno acaba muy lejos. Esto del cotilleo clerical es muy feo. Aunque reconozco que también tiene sus alicientes.

miércoles, diciembre 24, 2008

Navidad


Felicito la Navidad a Bush, cuya capacidad para esquivar zapatos nos ha dejado a todos boquiabiertos.

Felicito la Navidad a Zapatero, que es mi presidente, fue legítimamente elegido por la masa, y me representa (o algo así).

Felicito la Navidad a la doctora que me hizo una colonoscopia y de la que guardo una mala impresión.

Felicito la Navidad a mi oculista, efectivamente estas gafas de pasta no me duelen en la nariz.

Felicito la Navidad a mi peluquero, cuya agenda de productos de cosmética (Skendor) es la que uso todo el año.

Felicito la Navidad a la que me llevaba las cuentas en Anchuelo, tu e-mail me da error cuando te he respondido.

Felicito la Navidad a todos los que no me quieren, a los que me tienen en mal concepto, y hablan mal de mí: que os den por saco.

Felicito a Repsol por ese anuncio que comenzaba: inventamos la rueda, descubrimos la rueda, llegamos a la luna, hicimos el pan y la sal, inventamos los coches.

Felicito a Alex de la Iglesia por su apellido, y por su serie científica sobre Plutón y el espacio.

Felicito la Navidad a los cardenales del mundo, cuya capacidad creativa cada año me sorprende más.

Felicito la Navidad al Santo Padre, aunque me sorprendería que esté leyendo este blog y no escribiendo alguna encíclica.

Nostalgia prenavideña

Hoy mientras cenaba he visto El Guateque (The Party), gracias e-mule. Para mí ver esa película ha sido toda una experiencia. La película, que es bastante mala, supuso para mí todo un hito en aquella temprana edad mía.

¡Aquellos tiempos del Sábado Cine! Aquellos tiempos en que toda España estaba ante el televisor, como niños. Santa ingenuidad con la que entonces nos sentábamos en el sillón. Nos conformábamos con tan poco, no reíamos con cualquier cosa. Cuando ahora pienso que Louis de Funes me hacía reír, apenas me lo puedo creer.

Eran los tiempos en los que, en cuestión de comedia, Jerry Lewis era lo más. Eran tiempos en los que Doris Day no era un personaje de la Historia, era lo que estaba en cartel.

Sé que lo he dicho mil veces, sé que me repito, ¡pero no había ni un móvil en todo el mundo! Y cuando uno llegaba a casa, no preguntaba: ¿he tenido alguna llamada?

martes, diciembre 23, 2008

El olvido, sí, para ellos el olvido.


Desde hace varios años creo que he madurado. Uno de los signos en que me doy cuenta de que eso ha sucedido, es que nunca pido a Dios justicia frente a aquellos que se empeñan en hacerme la vida un poco más difícil.

Cuando me hacen el mal, pienso que en el fondo merezco más por mis faltas. Quizá en caliente no. Pero después reflexiono y llego a esta piadosísima conclusión.

Después, con los años, tampoco deseo para nadie el mal. Incluso en el caso del que el sujeto sea un redomado necio, pienso que ojalá Dios le conceda el que nadie se cuenta de ello y acabe sus días con su necedad oculta a buen recaudo.

Después de cuarenta años, puedo decir esto con toda sinceridad. No sólo no deseo que le alcance la Justicia, sino que mejor incluso que el Destino sea piadoso con esa persona. Si en mi mano estuviera la posibilidad no ya de la venganza, sino de dejarle en su sitio, sencillamente me limitaría a volver la espalda y seguir dedicándome a mis cosas.

Quizá en mí exista el deseo de escribir páginas bonitas. Pero no el afán de hacer justicia. La única justicia que espero para mi persona, es la de que me dejen disfrutar de una existencia tranquila. Y ésa es la justicia que concedo a los demás en el interior de mi corazón.

lunes, diciembre 22, 2008

¡Copistas del mundo, uníos!

Sólo un calígrafo sabe la maestría que puede haber en un giro inesperado de la pluma, el estrechamiento de un lazo en su centro, el remate en pico del final de un trazo. Como si el trazo de una letra requiriera de un remate, y no sólo el final de la crónica que se cuenta en esas páginas.

La escritura gótica tiene un cierto carácter de bosque bárbaro. Tiene un aire de selva frondosa en el que uno encuentra arroyos y montañas. Allí, en cualquier rincón de la página, uno encuentra lazos celtas, florones germánicos. El bosque está escrito en latín, aunque quizá nos hable del mundo de los profetas hebreos de una tierra soleada.

Esa página es parte de un tímpano gigantesco como el orbe mismo. Un tímpano multicolor, estratificado, armonioso. Un cosmos ordenado que daba tranquilidad a los copistas.

domingo, diciembre 21, 2008

La belleza de la caligrafía


Pocas actividades tan satisfactorias como la del escriba que dedica su mano a los conceptos hechos letra. Los minutos pasan plácidos. La mente va ordenando los espacios en medio de un bosque de trazos verticales. Unos lazos sobrepasarán los límites de los renglones. Unos márgenes se poblarán de abejas, o de aguas, o de glosas en tinta verde.

De pronto, una letra inicial concebirá en su seno una miniatura. Algunos escritores se quejan de que no pueden explicar lo que han hecho en un día en una página. Un escriba sabe que el cosmos cabe en el hueco superior de una B.

sábado, diciembre 20, 2008


Todo el día por el centro de Madrid. Visita por la mañana a un sacerdote jovial que me habla creatividad teológica. La conversación con él ha sido un placer para mi intelecto.

Después comida con un profesor de filosofía de una universidad de Nueva York. Sus experiencias en sus viajes, contadas a la mesa, han sido apasionantes.

Tras la comida, paseo con otro profesor de otra universidad, éste es experto en un tipo de plantas. Un caso personal. Me impresiona su bondad, la sencillez de su alma.

Me dirijo a la casa de una famosa escritora. Casa impresionante, pero impresionante de verdad. Me tomo dos bombones y una Coca-cola.

Quedo en la entrada de una de las Torres de Kio con una periodista para una entrevista. La periodista es descreída y además de esas que le gusta meter el dedo en la llaga.

Voy al Corte Inglés a devolver un regalo y a comprar algo nuevo para la cena. Ya estoy harto de gastar lo habitual de mis blancos armarios de la cocina.

Ceno viendo un reportaje sobre la Batalla de Verdún.

Juego dos partidas de ajedrez con el mismo contrincante. Gano la primera, pierdo la segunda.

Leo dos páginas de Memorias de Adriano. El día está llegando a su fin. En media hora debería estar en la cama.

Justo antes de rezar mis últimas oraciones leo la frase de Borges: El éxito y el fracaso son dos impostores.

viernes, diciembre 19, 2008

Pensamientos en el final de un dia


No conocía la música de Hans Leo Hassler (1562-1612): etérea, absoluta, como si los angeles cantaran sobre la misma faz de la tierra.

Mientras escucho semejante derroche de belleza, pienso en la Teologia de la Cruz. Normalmente los apostoles pensamos que nuestros sudores, desvelos y trabajos deben desembocar en el triunfo espiritual, en la cosecha, en la implantación del Reino de los Cielos.

La suma perfeccion es cuando comprendemos que todas nuestras labores no nos dan derecho a nada. Si todos nuestros esfuerzos desembocaran en el mas absoluto fracaso, en el descredito, en el sentimiento de abandono mas absoluto, eso no debería inquietarnos los mas minimo.

Pero tendemos a pensar en la cruz como una mera fase transitoria, siempre acabamos pensando que tenemos derecho a una resurrección dentro de nuestra existencia terrena. La cruz, si. Pero después, todavía sobre la tierra, la resurrección, la aclamacion del Domingo de Ramos, el triunfo del paso del Mar Rojo, la Tierra Prometida ya aquí.

Cuando Nuestro Señor se le aparece a San Juan de la Cruz y le pregunta: ¿Qué quieres que haga por ti?, él le responde: Sufrir y padecer por vos, mi Señor.

jueves, diciembre 18, 2008

Winston Churchill, el sonriente rostro de la libertad

Churchill representa la libertad. Es la cara del defensor de la democracia. Su rostro optimista, alegre, algo picaro, rebosaba vitalidad. Su cara no era el rostro de un mero ser humano, era el rostro de una nación que luchaba por los valores de la tradición, del cristianismo, del parlamentarismo, frente a un Nuevo Orden.

Pero aunque todos los documentales de televisión presentan a Chamberlain como a un candido de buenas intenciones y a Churchill como a un realista, creo que eso debe corregirse. Chamberlain sabia perfectamente que era el fascismo, nunca se engaño.

Si Churchill hubiera estado en el poder, hubiera habido una II Guerra Mundial. Pero siempre nos hubiera cabido la duda de si esa guerra se hubiera podido evitar con otra persona como primer ministro.

Chamberlain nunca hubiera aprobado una guerra preventiva contra el Irak de Hussein. Y esta es la gran lección del pasado para nuestra época. Soy muy consciente de los peligros que supone el que ciertos países tengan armas nucleares. Pero no podemos incendiar el mundo para evitar peligros para la paz.

Son muchos los que creen que ante los peligros actuales hay que desenvainar la espada y luchar. Se equivocan totalmente. Ahora mas que nunca hay que proceder segun la doctrina Chamberlain.

Contra grupusculos de fanaticos, contra el invisible enemigo del terrorismo: nervios templados, sangre fria y mantener el rumbo con firmeza. Matando orcos solo se arreglan las cosas en el mundo de El Señor de los Anillos.

miércoles, diciembre 17, 2008

Días de gloria: la gloria del que hace lo que debe hacer


A veces, después de la cena, cuando el ocio es una virtud, me da por hacer cosas raras. Hoy me ha dado por escuchar dos rarezas, dos emisiones radiofónicas. Una era la declaración de guerra a Polonia por parte de Hitler, la otra la declaración de guerra a Alemania por parte de Sir Neville Chamberlain.

La primera emisión se hizo en directo desde el Reichstag, la segunda desde Downing Street. Hitler habla lleno de orgullo, su discurso es el de la rabia, todos los presentes le aclaman ensordecedoramente a cada párrafo.

Chamberlain habla desde el corazón. Su discurso es sereno, triste, sin ni una sola frase triunfal. En mitad de su discurso hace una prolongada pausa y les dice a sus conciudadanos: ustedes pueden imaginarse qué golpe tan amargo es para mí el que haya fallado mi larga lucha para lograr la paz.

Jamás se imaginaron los alemanes que vitoreaban a Hitler que en ese momento estaban sellando su destino. O mejor dicho, sabían que estaban sellando el destino de una nación. Pero no ese destino, un destino de muerte, derrota, destrucción, sangre, llanto e ignominia.

Chamberlain en esa emisión habló con un tono de voz de impresionante tristeza, no creo que nunca se haya declarado una guerra con tanta tristeza. Él tenía una muy clara idea de lo que iba a suponer esa orgía de destrucción.

Hasta hace pocos años creí que este hombre bueno había sido débil frente al fascismo. Hoy día creo que él hizo lo que se debía hacer: todo lo posible por evitar la guerra. Es como si la Historia quisiera a través de él haber dejado claro una sola cosa: no se pudo hacer más.
El tono de derrota personal con que declara la guerra engrandece su persona. Sus palabras, llenas de dignidad, de emoción, son de por sí la coronación de una vida de esfuerzos por la paz.

lunes, diciembre 15, 2008

Mon Dieu et mon droit


Ya he vuelto de mi viaje. He conocido el Londres más novelesco, el de la lluvia todo el día, el de la oscuridad a las cuatro de la tarde, el de las bufandas, los guantes y el gorro incluso al mediodía.

Sin embargo, el Londres humano que he conocido ha sido el latino, el de acento peruano, colombiano y ecuatoriano. El acento dulce de seres humanos nacidos bajo el sol y que ahora habitan tierras frías, lejanas, con gentes que hablan un idioma escurridizo traído por lejanos sajones.

También yo traigo recuerdos de un Parlamento junto al agua inmóvil del colosal Támesis, bajo el agua de una lluvia fría azotada por el viento. Recuerdos del cálido metro siempre atestado de todas las razas del mundo. Y sobre todo, ante todo, de la sala de reproducciones del Museo Albert & Victoria. Esa sala requiere de por sí un post. Para mí tiene un valor casi sentimental.

Me hizo gracia el que mis acompañantes me dieron el nombre en clave de Lamponciño. Habría que preguntarles qué extraños mecanismos mentales les llevaron a llamarme así.

viernes, diciembre 12, 2008

Nunca olvido una cara pero con la suya voy a hacer una excepción.

Mañana parto a Londres donde daré unas conferencias. Ah, Londres, Londres.

Londres no es una ciudad, es un mito. Pasear por ella ha constituido uno de los grandes placeres que he sentido en este mundo. Mis ojos sentían en ese entorno el peso de la Edad Media, sentían de algún modo que el corazón del Imperio todavía palpitaba. Lo neogótico y lo victoriano se fundían en un lugar que sigue dando la sensación de ser el centro del mundo.

Habrá otros imperios, habrá nuevas capitales, pero veo muy dudoso que llegue a ver en muchos siglos una escenario tan aristocrático para ejercer el poder como lo fue esa ciudad de dinastías, casacas, cambios de guardia, callejuelas, clubs, fachas neoclásicas y bruma. Ah, la bruma.

jueves, diciembre 11, 2008

Margaret Dumont


Margaret Dumont, vivió 83 años, la eterna secundaria de los Hermanos Marx. Murió de un ataque cardiaco. Siempre, hasta el final, pretendió tener diez años menos. Hoy levanto mi copa por ti, Margaret. Todos somos secundarios y debemos reivindicar a los secundarios. La secundariedad es una de la virtudes que yo más ejercito.

A veces algunos se toman muy en serio a sí mismos. Deberían tomar como patrona a la rolliza Margaret.

De mí, no espero grandes cosas en el futuro, eso me ayuda a proponerme pequeñas metas presentes. No espero mucho del futuro. Dentro de cien años es posible que queden un par de entrevistas. Algunas con dudosas afirmaciones mías entre comillas.
No seaís muy duros con vosotros mismos, así como yo no lo soy conmigo. Y recordad que el secreto está en la masa.

Forty elucubrando un nuevo post


Finalmente el post rodeado de comentarios


miércoles, diciembre 10, 2008

Ese Dios creador del sueño


Dos veces me he levantado de la cama por la noche, sonámbulo. Pero en medio de la oscuridad de mi habitación no sólo no sabía dónde estaba, sino que tenía serias dudas acerca de internarme en un lugar que me parecía mucho más grande y en el que no sabía si el suelo era plano, o si por el contrarío había escalones como me daba la sensación. Al inclinarme a buscar la mesilla, me golpeé con una esquina (la llave del armario de la ropa) justo debajo del ojo. Afortunadamente no me hice daño. Finalmente me di cuenta de que estaba en mi casa, pero creía que estaba mi madre (ella está en Zaragoza), además situaba su dormitorio en el salón. Desorientado, sin recordar muy bien cómo era mi casa, me fui a la cama de nuevo porque tenía mucho sueño.

En Cancún me enseñaron una casa preciosa a 18 pisos de altura. El piso era impresionante, con paredes que eran ventanales correderos, pero yo no dejaba de pensar preocupado: ésta no es casa para un sonámbulo.

Cuando mi vecina de abajo puso un toldo en la planta baja para cubrir todo su jardín, pensé: qué bien, así caeré blandito.

El Señor que creó el sueño, después se deleitó en idear todas estas particularidades. A Dios le encantan la regularidad y las excepciones.

martes, diciembre 09, 2008

El bello oficio de escribir


Regreso al hogar, a los paisajes habituales. Dejó atrás playas de arenas blancas con mares de color turquesa, filas de gente sonriente con su libro en la mano para ser firmado, grupos que esperan una conferencia, la amabilísima familia con la que me hospedé, estrechones de manos con quien te dice que ha leído tu libro.

Es curioso, uno nace en un punto del planeta y la vida (la lotería de la vida) hace que nos emparentemos con otro lugar del planeta. México es uno de esos sitios al que me unen infinidad de lazos invisibles.

Cuando me encuentro con un lector, tengo la sensación (lo digo muy en serio) de que entre nosotros existe un vínculo. También cuando me encuentro con lectores de este blog. Existen personas en la escalera en la que vivo a las que conozco sólo de cara y sin posibilidad de ir más allá.

Mientras que con otros seres humanos es como si hubiera compartido mi vida, mis recuerdos, mis más profundas inquietudes teológicas. Como si hubiéramos recorrido ya un largo camino juntos.

Me estrechan la mano, son amigos desconocidos. Nos unieron los libros. Hemos conversado: ellos en silencio, escuchándome; yo hablando desde mis páginas, sin oírles. Pero mis libros fueron escritos para ellos. Ellos estaban en mi mente cuando tracé cada palabra, cada descripción, cada concepto.








domingo, diciembre 07, 2008

Padre Fortea guadalarajano

Hoy he comido en un restaurante japonés. La gastronomía japonesa se quedó estancada en la isla del Sol Naciente porque nunca llegó al grado de evolución que supone la paella valenciana.

Lo más bonito de ese almuerzo ha sido a la hija pequeña de la familia con la que me hospedo, hacerme rollitos de arroz con pescado. ¿Quiere otro, padre?, me preguntaba la niña de doce años con su voz angelical. Y sus manitas me colocaban con esmero el arroz blanco sobre el alga desecada. ¿Qué pescado le pongo? ¿Un poco de pepino?

Es una niña que parece sacada de un libro de niñas perfectas. Es buena, religiosa, alegre, servicial, amorosa, ríe con gracia, lo tiene todo. Cuando habla sus palabras son música. Encima su acento mexicano, sus diminutivos al hablar, todavía la hacen a mis ojos más dulce. Las hijas de esta familia de ocho hijos, son todas pura bondad. Pero la pequeña es grandiosa.

No creáis que pienso lo mismo de todos los niños. Hay niños bastante cafres.

sábado, diciembre 06, 2008

Hoy estoy en Guadalajara (México).

Padre Fortea no le gusta el picante.

Padre Fortea no le gusta la comida típica. Sí, desayunaré cereales con leche.

Padre Fortea se ha vuelto a marear en el coche hoy en el trayecto del aeropuerto a Guadalajara. No se ha mareado en el avión, se ha mareado en el coche.

Padre Fortea no acaba de entusiasmarse con Salambó de Flaubert.

Padre Fortea pregunta en el coche: ¿cuál es el tema de conferencia? El que usted quiera. El padre Fortea habla de lo que le sale del corazón. Después de una hora de conferencia, un joven pregunta con respeto y timidez: ¿Pero el tema de esta conferencia no eran Las plagas bíblicas?

Padre Fortea resiste los desmanes del técnico de sonido. Insiste, incluso, en que todos esos errores no deben achacarse a la acción del demonio por su rabia con el tema de la conferencia, sino a la impericia del técnico.

viernes, diciembre 05, 2008

Mareo teológico, vértigo eclesial

Hoy me han invitado a un viaje en barco. La mañana se presentaba paradisiaca. Pero no ha sido así. Quince minutos después de emprender la travesía, me ha entrado un mareo muy fuerte. Al principio, pensaba que se me pasaría tras un rato, pero no ha sido así. Me ha acompañado toda la hora, la siguiente hora, y la siguiente. Incluso en tierra firme seguía algo de ese mareo.

Hemos hecho snorkel, pero cómo estaría que he vomitado hasta dentro del agua. Lo lógico era pensar que vomitaría y se me pasaría, pero no, seguía vomitando y vomitando. Era espantoso. Ya en el barco, más mareo de nuevo. El barco era precioso, pero no era tan bonito verme a mí a cuatro patas vomitando en la parte de atrás.

Encima hoy hacía un día tranquilo, sin olas.

Os lo aseguro, si llego a Papá, jamás habrá un barco papal. Es más, después de la experiencia de hoy no me gusta nada la expresión barca de Pedro. No quiero ni imaginarme la imagen de una gran barca en la que todos los tripulantes católicos están inclinados boca abajo en la barandilla. Desde hoy tiendo a imaginarme a la Iglesia más como una torre que como una barca.

Sólo falta que en el futuro desarrolle algún tipo de vértigo.

miércoles, diciembre 03, 2008

Rumbo al oeste, capitán.

Más de diez horas de viaje en avión me he metido entre pecho y espalda. Mareado más de una hora. Encima Habitación con vistas me ha defraudado totalmente. No entiendo cómo está tan bien considerada esta novela soporífera.

El asiento de al lado estaba vacío, al otro lado el pasillo. Sólo he podido hablar con los ángeles durante esta travesía. Encima nos han cobrado los refrescos. Bueno, a mí no me han cobrado nada. Antes que pagar en un vuelo prefiero beber té durante veinte horas.

La razón de este viaje es la Feria del Libro de Guadalajara el domingo, la FIL. Pero no os oculto que daré unas charlas en Cancún. Si ahora pusiera una foto del lugar donde escribo este post, os daría envidia, pero una envidia de la buena, es decir, grande, profunda.

Mientras vosotros pasáis frío, me daré un buen baño en la playa. Ya lo decía Santa Teresa: cuando ayuno, ayuno, cuando faisán, faisán.

Y creedme, lo hago sin el menor remordimiento de conciencia.

martes, diciembre 02, 2008

Cuidaos de los que aparentan más humildad

Mañana me voy a México. El próximo domingo estaré firmando libros en la FIL, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Y el 13 y 14 de diciembre daré unas conferencias en Londres.

En la vida nos encontramos con un cierto número de individuos que parecen pletóricos de un egocentrismo exhibicionista, no os preocupéis, no son peligrosos. Son como pavos reales. Su arrogancia es pura pose.

Los peligrosos, los verdaderamente peligrosos, son esos que externamente parecen encarnar la humildad. Externamente nunca harán nada para destacar, pero por dentro su soberbia va fermentando a ritmo continuo. Se mantienen en un segundo plano, en espera de su momento.

Estos sí que son peligrosos. Te ignoran, no existes para ellos, pero si un día las pisas sin querer son como víboras. Te muerden con todo su veneno reconcentrado.

lunes, diciembre 01, 2008

A once años de la muerte de la princesa Diana y de la madre Teresa de Calcuta


Hoy han emitido en la Primera la película La Reina (The Queen). La cena me ha llegado hasta el primer anuncio. Si la película sigue el mismo tenor, es bastante mala.

Pero no puedo dejar de pensar que me parece una increíble coincidencia el que murieran Lady Diana y la madre Teresa de Calcuta con cinco días de diferencia. Me parece que es más que una coincidencia porque creo que es una enseñanza de Dios. Ambas se conocían, ambas habían charlado. La princesa Diana no era mala persona, sólo fue una persona triste

Una fue una persona triste, la otra todo lo feliz que se puede ser en la tierra. No existe mayor felicidad posible sobre este mundo que la que el amor de Teresa experimentó y gozó toda su vida. Eso sí, en la cruz.

Una vivió rodeada de todo el lujo posible, casi inimaginable. La otra vivió rodeada de toda la pobreza posible, casi inimaginable.

Una era bellísima. La otra arrugada, encorvada, envejecida.

Una murió muy pronto. La Muerte la atrapó por sorpresa. La otra murió muy tarde, vivió más del doble. La Muerte no acababa de atraparla, siempre se recuperaba.

Una fue un ejemplo del camino de la virtud. La otra fue un ejemplo de una vida que sin ser muy mala, se deja arrastrar por la tristeza y la falta de sentido.

Una vistió una lista inimaginable de modelos. La otra siempre vistió el mismo sari.

Es como si Dios, el Gran Maestro, nos hubiera puesto ante los ojos de la Humanidad las dos vidas, los dos fines. La conclusión nos la dejó a nosotros.

Cinco días de separación marcaron las dos entradas en la eternidad, la de la una y la de la otra. Nosotros todavía tenemos tiempo.

La una tuvo una ceremonia impresionante en Westminster y fue llorada por todo el mundo. El funeral de la Madre Teresa fue bastante feo y quedó totalmente eclipsado por el de la Princesa. Francamente, a alguien que ha dado su vida entera para los esponsales de la eternidad, para una celebración ante la cual cualquier ceremonia de la tierra palidece, los honores que se le brinden aquí ya no le importan para nada, absolutamente para nada.

domingo, noviembre 30, 2008

Audiencia con el Santo Padre


Como ya dije en el blog, la semana pasada estuve en Roma. Allí tuve la posibilidad de asistir a una audiencia general con el Santo Padre.

Aunque el acto comienza a las 13:00, hay que estar dos horas y media antes en la Plaza de San Pedro. El resultado es que sentado en el sector que me correspondió (color amarillo) me aburría esperando. Tanto me aburrí que me dediqué a contar cosas.

Por ejemplo, descubrí que en la fachada de la basílica hay diecinueve ventanas y siete puertas. Desde la plaza son visibles seis pararrayos. En la fachada del Vaticano hay dos águilas y seis metopas bajo los apóstoles. Otras cuatro metopas permanecen vacías bajo la fila de balcones.

Dos hornacinas permanecen vacías. En la fachada se pueden contar tres tiaras. Cuando conté las tiaras, el nivel de mi aburrimiento era tan grande como la fachada que tenía delante de mis ojos.

En esa fachada hay dos relojes. Cada reloj marca una hora distinta. No recuerdo si funcionaban. Pero uno marcaba las 2:42, el de mi derecha, y 9:50 el de mi izquierda. Por lo menos así era en el momento en que me fijé en este detalle.

Sobre esta nimiedad de detalle horario, Dan Brown ya tendría para media novela.
En un momento dado, dos bandas visitantes tocaron. Una tocó la banda sonora de la Vida es bella, la otra música tirolesa.
El aburrimiento puede llegar a ser una de las fuerzas más poderosas del universo.

sábado, noviembre 29, 2008

Lectura teológica del nazismo


En la foto, Elisabeth Gersch y su hija, gaseadas en 1944 en Auschwitz.
Ojalá que nunca hubiera existido el nazismo. Pero dado que ha existido, se puede hacer una lectura teológica de los hechos que provocaron su ascenso, consolidación y caída.

Ojalá que nunca hubiera existido, pero con su existencia hemos aprendido hasta qué punto un abismo del mal puede crear otros abismos más profundos y más tenebrosos.

Hemos conocido la mejor, la más perfecta, prefiguración del Anticristo, hemos conocido cómo podría ser la sociedad de la que nos habla el Apocalipsis. Vimos con nuestros ojos la degradación de toda una población de cientos de millones de habitantes en muy pocos años.

Contemplamos cómo puede ser bello el mal. Cómo su belleza puede seducir incluso varias generaciones después. Vimos cómo la irracionalidad se puede erigir en regla suprema de un Estado de Derecho. Contemplamos el suicidio de la democracia.

El III Reich cayó, pero no podía ser de otra manera. El mal cuanto más extremado, más tiende a su propia autodestrucción. La autodestrucción, único final posible de la irracionalidad a la que ya ningún freno sujeta.

La esvástica se convirtió en la marca de la Bestia. El mal en grado supremo movió a muchos seres humanos a resistir y por tanto a hacer el bien en grado heroico. Fue una época de villanos y de héroes. Los héroes fueron pocos, pero estuvieron a la altura de los villanos.
Si grandes fueron las tinieblas, más esplendorosa fue la luz con la que brillaron aquellos hombres que supieron decir NO. Su luz todavía brilla a través de la Historia.

viernes, noviembre 28, 2008

Lecturas de viaje


Durante mi viaje a Roma seguí leyendo el libro El pecado de los dioses, sobre la alta sociedad y el nazismo. De la lectura de ese magnífico estudio histórico, entresaco estos pensamientos:

En el proyecto ideológico nazi la mujer debía ser modesta y discreta.

Su belleza es tanto más loable si es natural.

Aprender a ocuparse de la casa y aclimatarse a la disciplina y el orden.

Relegadas a las tareas del hogar y a la reproducción.


Este libro de Fabrice d´Almeida está resultando una inagotable fuente de datos. Leo mucho sobre el nazismo, porque para mí el nazismo tiene la posibilidad de una lectura completamente teológica. Me alegro mucho de no haber vivido en esa época. Si hubiera vivido esa tremenda época, quizá hubiera pensado que Hitler era el Anticristo. Y en cierto modo lo fue. Fue una prefiguración del auténtico que vendrá algún día. Hitler, como el Anticristo, predicó el odio, extendió la guerra, persiguió a la Iglesia. Alemania vivió una especie de gran apostasía. Sin embargo, Hitler no era el anunciado. El resto de profecías no se cumplían en él.

jueves, noviembre 27, 2008

Dia anodino pero frío

Por la noche:
Hoy soñé que iba a visitar el colegio del parvulario de las Monjas de Paul. Para ello tenía que bajar desde la calle unas escaleras, pasando a través de algo que parecía más una trampilla que una puerta. Pero antes tenía que terminar una conversación en los escolapios. Cuando por fin pude salir, el portero de las paules ya no estaba y la puerta estaba cerrada.
Durante la comida:
He visto por segunda vez American Beauty, sus primeros trece minutos. La primera vez que vi la película, la vi pensando que estaba muy lejos de la edad del protagonista. Ahora la veo desde una nueva perspectiva: ya no me importa la trama, lo que importa es verlo todo con los ojos de un cuarentón. Es decir, la gran historia de la película es la entrada en los cuarenta.

Tras la cena:

Mamá, ya me he acabado las frutas de Aragón.
(Frutas de Aragón: fruta escarchada cubierta de chocolate)

Antes de irme a la cama:
Detrás de los cristales de mis ventanas, hace un grado de temperatura. Esta noche hará -3º. Acabo el día leyendo estas citas de Woody Allen:
Si los seres humanos tuviésemos dos cerebros, seguro que haríamos el doble de tonterías.
Tendía a poner a mi mujer bajo un pedestal
No puedo escuchar mucho a Wagner porque enseguida me entran ganas de invadir Polonia.

martes, noviembre 25, 2008

Una noche, dos sueños

Hoy he soñado que conducía a gran velocidad por las curvas de una autopista. Y aunque finalmente no me pasaba nada reconocía el riesgo en el que me había puesto.

Después he soñado que atravesaba una selva y que tenía que cruzar un profundo barranco a través de un tronco caído cuyo extremo ocultaba la espesa vegetación. Al final no me atreví a hacerlo y poco después otro integrante del sueño me mostraba una fotografía en la que se veía todo mejor y me alegraba de no haber pasado por ese lugar tan peligroso.

Lo mejor de caerte en un sueño es que siempre caes en blando. Si fuéramos conscientes, seríamos más audaces en nuestros sueños. Lo triste es no ser valientes ni siquiera en ese mundo onírico.

Obsérvese el buen color de cara que tengo


Cena de los compañeros de curso de secundaria, todos con cuarenta años cumplidos en este año.

Hoy lo pensaba por la tarde: aquel pequeño mundo que era el curso al que yo pertenecí, qué lejos quedaba.

Bien claro tenía que ya no existía, pero en aquella noche me di cuenta hasta qué punto había quedado atrás.

Aquel curso era un pequeño mundo, cada uno con sus ilusiones, cada uno con su psicología, cada uno con sus pequeñas virtudes y sus juveniles defectos. Cuántas risas entre nosotros, cuántas bromas, cuántas horas pasadas juntos.
Al día siguiente de la cena me dediqué a pasear de arriba abajo por todo Barbastro. Regresé a los escolapios, otra vez recorrí sus pasillos, entré en sus aulas, en su iglesia, en su salón de actos. Todo parecía más pequeño. De niño todo era más grande. También llamé a la puerta de las Monjas del Amparo, donde pasé los años del parvulario.

Cuanta nostalgia, cuanto ejercicio del recuerdo.

domingo, noviembre 23, 2008

Qué será, será

Bueno, ya nos hemos encontrado. Allí estábamos cenando los ciento veinte barbastrenses que este año habíamos cumplido los cuarenta años.

Allí, en la cena, descubrí que dos compañeras mías de la secundaría habían estado conmigo también en el parvulario.

Hace veintidós años los dejé, a mis compañeros, frescos como una rosa. Ahora, al reencontrarnos, pensé que les había caído encima una bomba atómica. Lo mínimo que se podía decir de los chicos es que habían engordado, ellas iban estucadas.

Los dejé para irme a Pamplona, ellos también se dispersaron por toda la geografía. En esa época nos preguntábamos qué iba a ser de nuestra vida, ahora ya no nos preguntamos eso: nuestra vida es lo que somos.

El futuro imaginado, ansiado, anhelado, ahora es nuestro presente. Hace veintidos años nos alejamos cada uno en dirección a nuestro futuro. ¿Qué iba a ser de nuestra vida? Toda la vida por delante. Todo era posible.

sábado, noviembre 22, 2008

Regreso al futuro


Hoy pongo rumbo a Barbastro. A las ocho de la noche nos encontraremos todos los barbastrenses que nacimos en el 68. Es decir, unas ciento veinte personas que justamente en el 2008 hemos cumplido cuarenta años.

Hoy no pongo rumbo a Barbastro, sino a un tiempo pretérito. Tantos compañeros de pupitre cuyos rostros se refrescarán en lo más profundo de mis recuerdos provocando una sonrisa de alegría.

La última vez que nos vimos nos preguntamos qué sería de nuestra vida. Hoy comprobaremos qué ha sido de ella. De lugares muy diversos vendrán a ese punto norteño aquellos con los que jugamos.

El niño con el que jugábamos al pilla-pilla o al caballito o a la cadeneta o a la sueleta, ahora es un gordo abogado, una coqueta catedrática o un camionero. El niño con el que cambiaba cromos puede que llegara a ser un bróker de la bolsa. El niño que jugaba a abrir ranas en canal puede que sea un cardiólogo.

Allá voy, primero en el AVE, después en coche, hacia un futuro que imaginamos y que es ya hoy presente.
Nunca me imaginé que llegar a cuarentón me transformara en un ser tan sentimental.

viernes, noviembre 21, 2008

El poder de las palabras salidas de la boca de Dios



Llega el final del día. Me queda media hora antes de acostarme. En unos momentos, me sentaré a leer la Biblia. Acabar el día leyendo la Sagrada Escritura es acabar el día escuchando a Dios.

La lectura orante de la Biblia, leer para escuchar. No se me ocurre mejor forma para un clérigo de acabar la jornada.

Tomar algún versículo de la lectura y repetirlo durante el día que mañana el Señor me dará. De forma que la lectura de hoy continuará de algún modo mañana prolongándose a través de las horas.

Beber de las aguas puras y cristalinas de la Revelación de Dios. Alimentarme de su Palabra.

Me gustaría poder decir que vivo de la Sagrada Escritura, pero todavía no lo he logrado.

miércoles, noviembre 19, 2008

Roma y Sewell


Para mí, Italia estará siempre empapada de los comentarios irónicos, sarcásticos, maliciosos de Brian Sewell. Tres veces he visto entera la serie antológica de reportajes que hizo la BBC.

Sewell tiene el don de la inteligencia. Su serie de documentales sobre el Gran Tour de los jóvenes británicos en el siglo XIX por Italia, era todo un despliegue de erudición, de maestría. Realmente más que caminar por las ciudades italianas lo que hacíamos era recorrer la mente de Sewell.

Sin duda, nadie como los ingleses han sabido mirar Italia. Ellos la han apreciado como ningún otro sus ciudades y campiñas, sus iglesias y pinturas. Nadie como ellos la han mirado por encima del hombro, pero lo han hecho con clase.

Italia y los ingleses victorianos y postvictorianos, dos elementos que combinados forman una mezcla sumamente agradable. Mientras que la mezcla germano-italiana puede resultar sencillamente explosiva.

martes, noviembre 18, 2008

Esas calles, tan romanas


De Roma lo que más me gustan no son sus grandes basílicas, ni sus cuatro columnas viejas a las que llaman foros, ni sus artificiosas fuentes que me recuerdan a las fallas de Valencia. No, no, nada de todo eso. A mí lo que me gusta de verdad de Roma son sus callejuelas.
Callejuelas estrechas, sucias, marcadas con las mil cicatrices del tiempo, encantadoras, evocadoras. Callejuelas que se retuercen, que suben, que se bifurcan, que nos sorprenden en sus paredes desconchadas, en sus piedras milenarias mal encajadas entre el yeso pintado de amarillo de una tienda pequeña de moda. Eso es lo que las hace únicas a esas calles, su caos, su desidia, una magistral desorganización estética que las hace formidablemente espontáneas.

En las viejas iglesias del centro, ese monumental talento para la desorganización es lo que hace que me gusten también. Uno entra en esos templos oscuros, barrocos, viejos, y descubres el encanto de la no racionalización, el encanto de dejar que se acumulen las cosas durante siglos, unas cosas encima de las otras, así hasta que se cubren todas las paredes. Nada más entrar en cualquiera de esos espacios, te das de bruces con un cosmos que no es nada germánico, nada anglosajón, sino la expresión del más puro carácter romano.

Ya está hecha la maleta, mañana Roma.


Roma, la Nueva Jerusalén. Parece que la ciudad también tuvo algo de historia antes de la llegada de Pablo y Pedro al lugar. Tuviera la historia que tuviera, tampoco fue tanta como para no caber en unas cuantas salas de los Museos Vaticanos.

Ciudad de espantoso trazado de avenidas, casi nulas por otra parte. Y es que a la masonería lo que se le da bien es el negocio de la expropiación. Después cuando llega la hora de trazar grandes vías, les pilla cansados.

Roma es una ciudad muy expropiada. Si hubiera seguido siendo una teocracia hubiera sido un emporio. Pero Verdi y Garibaldi tenían otros proyectos, proyectos de gran ópera nacional, con lo bonitos que son los estados pequeños.

Bueno, yo ya he hecho la maleta. Con la práctica de años, la hago en un santiamén. Equipaje de mano, un buen libro para el avión y un amigo del bachillerato a mi lado. El viaje se debe a razones editoriales, se acaba de publicar la versión italiana de Summa Daemoniaca.

Hubiera sido bonito llegar a un aeropuerto en que la maleta, en la aduana, te la revisara un guardia suizo. La idea de una Italia formada por pequeños cantones, por encantadoras suizas, hubiera sido mucho más poética. Probablemente hasta económicamente les hubiera sido más ventajoso. Hubiera sido uno de los rincones más deliciosamente irregulares del Viejo Continente. Lo grande no es mejor por ser grande.

Una península formada por una constelación de andorras no hubiera sido el Gran Estado Mussoliniano que tenía en la mente ese mediocre actor que fue Benito. Pero por otra parte las fronteras las ponemos los humanos, no existen en el campo. Resulta preferible estar unidos que separados. Así que mejor las cosas mejor como están. Sé que esto puede parecer contradictorio con el texto del post, pero no renuncio a ser contradictorio.

lunes, noviembre 17, 2008

Lista de cosas para hacer mañana


Tengo que llamar a Alastuey para decirle que nos vamos a reunir todos los barbastrenses que nacimos en el 68 y que cumplimos cuarenta años. Menuda colección de barrigas, calvas y patas de gallo. Soy de lo que mejor se conserva de esa quinta. Pero aparentaré humildad.

Quién me iba a decir que la chica del pupitre de atrás, tan comedida, iba a acabar de catedrática de criminalista.

Tengo que llamar a L.P., profesor en Roma, para pedirle un favor. También tengo que llamar a un obispo auxiliar de Estados Unidos para pedirle otro favor. O mejor dicho, el mismo favor pero intentado por otro camino.

Tengo que ir a pagar el hotel de Roma en mi agencia de viajes. El martes y el miércoles iré a Roma por asuntos literarios. Se ha traducido mi Summa Daemoniaca al italiano. Horrible portada, buena traducción.

Dedicaré parte de la mañana a poner orden en los armarios de mi habitación. Me gustaba pensar que eran un caos controlado, pero últimamente han descendido al escalón inferior.

Como le comentaba a cierta persona, hace dos días tuve una prueba más de lo mala que es la envidia, de lo mala que es la ingratitud y de la poca valía de una persona con la que no hablaba desde hacía meses. No importa: el libro que estoy leyendo estos días es fantástico, la cena de hoy ha sido exquisita, la correspondencia de mis lectores muy animadora.

domingo, noviembre 16, 2008

Consejos para predicadores de un domingo típico


Ya que este blog es leído por no pocos sacerdotes, me gustaría dar algunos consejos para la predicación, para ese gran trabajo que es la predicación:

Lo primero de todo, a la predicación hay que considerarla un trabajo. Es decir, el sacerdote no debe pensar al ir a decir la homilía: voy a decirles unas palabras. ¡No!, unas palabras cualquiera las pueden escuchar de cualquiera. El ministro de Dios debe ejercer el ministerio de la predicación, es un oficio sagrado. Eso supone preparar lo que se va a decir.

Los fieles deberían sentir al escuchar la homilía que están escuchando a Jesús, o a Pedro o a San Pablo o a un Isaías.

No se trata por tanto de ser gracioso, no se trata de dar un sermón entretenido, no se trata de sorprender por sorprender: se trata de que escuchen a Dios a través del hombre, de que Dios les hable a través de su enviado. Todo sacerdote debería recordar que es un enviado de Jesús. Jesús le llamó y él ha aceptado la misión de ir a predicar.

Después no hay que olvidar que es tan bonito predicar de lo positivo. Somos predicadores del bien. Ciertamente a veces tendremos que advertir acerca del mal. Pero esencialmente debemos hablar de aquello que llena nuestro corazón.
Yo reconozco que tengo un defecto que no he logrado vencer. Siempre predico diez minutos, y cuando noto (no llevo reloj) que he alcanzado ese tiempo, corto la predicación como quien agarra una cimitarra y corta algo de un modo abrupto, sin previo aviso.

Pero, claro, siempre mejor eso que los sermones que son como aviones que cuando parece que van a aterrizar, remontan el vuelo. He conocido predicaciones que han estado a punto de tomar suelo tres o cuatro veces, pero que en el último momento el cura retomaba el hilo de otro asunto, se entusiasmaba, y el sermón se volvía a alejar de su final.

viernes, noviembre 14, 2008

La noche de antes no era como la de ahora


En una sociedad en la que hay luces por todas partes, a los jóvenes les resultará difícil imaginarse lo que era la llegada de la noche en invierno en mi niñez.

Incluso en Barbastro la inmensa mayoría de las calles estaban iluminadas por algún que otro farol clavado a la pared. Eran faroles dentro de una cajita de cristal con tejado, daban bastante menos luz que una farola. Me acuerdo, yo que vivía a las afueras, que había calles fuera del centro sin ni un solo farol.

La noche llegaba cada día con todo su peso, sobre todo en invierno en que no llegaba ni la débil, pálida, luz de las estrellas.

Y en el campo, teníamos una finca a dos kilómetros de Barbastro, no había luz eléctrica. La noche no ofrecía tregua alguna miraras a donde miraras, sólo oscuridad. Entonces nos parecía normal, siempre había sido así.

Durante años, sólo las azules bombonas del camping gas suponían un ligero oasis de luz en medio de aquella naturaleza con ruiditos y seres pequeños que se movían. De vez en cuando oíamos a alguien contar como una raposa había matado a todas las gallinas. Los canarios debían ser cubiertos con un trapo, sino incluso dentro de las jaulas eran atacados por las lechuzas. En medio de esta oscuridad, una liebre saltando a la vera del camino, era para darte un infarto.

Sí, hoy día los jóvenes no se hacen una idea de lo que era la oscuridad total de la noche en el campo. La gente de campo no es miedosa. Las colinas, senderos y olivares son parte de su casa. Pero ir a pie solo por mitad del campo en una noche cerrada, era algo que se evitaba. La noche, la oscuridad, como región de todos nuestros miedos ancestrales, como la morada de temores instintivos.

jueves, noviembre 13, 2008

Luna llena

Hoy había luna llena. Una luna rotunda, grande como un misterio. Si hay algo lleno de poesía son los rayos de luna. En las ciudades la gente se muere sin conocer qué sea eso. Pero en el campo la luna brilla con todo su poder. Yo soy de Barbastro y, en cierto modo, puedo decir que soy campestre.

La luna pinta todo con unos tonos irreales. Me acuerdo de aquellas noches en el campo en las que se oía el ulular del mochuelo. No es de extrañar que fuera considerada un ave de mal agüero. Su canto era lúgubre, muy lúgubre. Nunca faltaba. No sólo esas aves rapaces, en la noche había más ruidos: aleteos en el aire, cosas que se movían entre la hierba, los sustos de muerte que daban las raposas. Entre los árboles, se oían luchas nocturnas, animalitos que se cazaban unos a otros. Y todo ello con el coro interminable de los incansables grillos. Alguna luciérnaga iluminaba la oscuridad por un momento.

Es posible caminar sin ninguna luz por el campo en una noche sin luna y con nubes. No me preguntéis de donde sale la luz, pero se ve. Aunque hay noches y noches. Hay noches cerradas como la boca de un lobo. Son pocas, pero las hay. Noches en las que no se ve absolutamente nada.

Ir a pie por el campo en una noche completamente cerrada es algo que pocos hacían aunque conocieran aquellos andurriales como la palma de la mano. ¿Por qué? Por el miedo. Incluso los labriegos tienen sus miedos. En los pueblos había sus mitos, sus leyendas, su folclore de los seres de la oscuridad.

miércoles, noviembre 12, 2008

Amanece que no es poco


Al amanecer
Siempre me levanto al amanecer, todos los días, haga frío o calor, sea día de diario o de fiesta. No hay nada como levantarse pronto. Eso sí, después que he hecho lo que tengo que hacer en el aseo, regreso a la cama.

Por la mañana
Hoy he ido a la presentación de mi último libro al programa de Ana Rosa en Tele5. Durante el intermedio, cuando todos se han ido a estirar las piernas, me dice el Conde Lequio: venga, venga, aquí. Me acerco. Me lleva hacia un lugar apartado de la vista del público ¿y a quién me presenta? ¡A Javier Sardá!

Hemos hablado afectuosamente. Poco tiempo, muy poco porque me han venido a buscar en seguida, el intermedio acababa y había que sentarse. Pero me ha hecho ilusión, mucha, conocerle.

Por la tarde
Durante la comida he acabado de ver Apocalipto.

Por la noche
Me llama una violinista para invitarme a ir a un concierto. No voy nunca a conciertos. Ella ya sabe esta postura mía. Me ofrece el Concierto para violín de Brahms (Opus 77), una de mis debilidades. Pero rehuso: la música clásica donde se escucha bien es en el salón de casa.
De hecho otra particularidad mía es que cuando voy a ciudades del extranjero y me preguntan qué quiero ver, suelo decir: cualquier cosa menos museos.

Más allá de la noche
Dormir, tal vez soñar.

martes, noviembre 11, 2008

No hay que ser muy inteligentes


No hay que ser muy inteligentes, ni hay que haber estudiado en Harvard o en Cambridge, para darse cuenta de que caudalosos ríos de oro siguen llegando año tras año, mes tras mes, día tras día, a las arcas de regímenes totalitarios uno de los cuales es un verdadero fascismo religioso que ha apoyado a todos los terroristas del mundo, y el otro es un régimen mussoliniano de playas caribeñas.

Urge que los grandes estadistas busquen cómo reducir la dependencia del petróleo cuanto antes. Aunque eso tendrían que haberlo hecho hace veinte años. Ésta tendría que haber sido una gran decisión estratégica, una política a largo plazo a la que habría que haber dedicado recursos y mentes.
Ahora sólo nos queda resignarnos y ver cómo el populismo se extiende apagando libertades en regiones enteras de Latinoamérica, o esperar algún bombazo talibán en alguna gran ciudad de las que he dicho. Las seis ciudades que he dicho no desaparecerán, pero ya veréis como al menos una ciudad de la lista sí que cae.

lunes, noviembre 10, 2008

Al menos una de la lista sí que cae.


Continuación del post anterior titulado Un post hipotético.

El post de ayer mostraba como todo nuestro mundo puede ser puesto boca arriba en un solo día. La sociedad occidental, tal como lo conocemos, puede entrar en una nueva era de forma abrupta.
Nos podemos levantar de la cama una mañana para ir al trabajo, y descubrir que ese mundo ya ha cambiado en una noche.

Estoy firmemente en contra de toda guerra preventiva. El concepto de guerra preventiva es ilegal, inmoral, detestable e injustificable. El día que admitamos una sola guerra preventiva, podremos admitir cien.
Si admitiéramos la guerra preventiva, deberíamos admitir la prisión preventiva, el asesinato preventivo y otras muchas irracionalidades con la excusa de la prevención.
Esto de la prevención da mucho de sí. Estoy seguro de que en el asesinato de Abel, Caín consideró seriamente algún aspecto preventivo.

domingo, noviembre 09, 2008

Un post hipotético


Si yo fuera el Presidente de Irán y quisiera destruir Israel, tendría muy claro que no puedo bombardearlo sin esperar una respuesta de Estados Unidos, una respuesta arrasadora.

Así que antes de atacar a Israel, haría explotar a la misma hora el mismo día varias bombas atómicas en las principales ciudades de Occidente. Haría las cosas de forma que un buen día, al levantarse los europeos pusieran la radio y se enteraran de que ya no existen Berlín, París, Londres, Nueva York, Washington y Los Ángeles.

Las bombas podrían ser enviadas por aviones de líneas regulares iraníes el mismo día a la misma hora. Ni los pasajeros, ni los pilotos, tendrían por qué enterarse de qué es lo que hay en la bodega.

La destrucción de esas seis ciudades sólo le costarían al estado iraní el precio de producir seis bombas, pero la economía a nivel planetario se desplomaría de forma que la Gran Depresión parecería un juego de niños.

En una situación de hambruna inminente a dos meses vista, los Estados no podrían lanzarse a una cruzada contra nadie. La única prioridad sería dar de comer a sus propios ciudadanos. La destrucción simultánea de esas seis ciudades supondría la desaparición de los documentos y archivos que prueban a quien pertenecen millones de euros o terrenos o cualquier cosa. Sería el total y perfecto colapso de la economía mundial.

Si yo quisiera borrar al Estado de Israel del mapa, tendría muy claro que primero hay que golpear a Occidente. Y que sólo podría dar un solo golpe, pues no habría una segunda oportunidad.

Pero todo este post es una mera divagación acerca de hipótesis imposibles e infundadas. Porque todos sabemos que ese benefactor de la Humanidad llamado Ahmadineyad sólo busca con su programa nuclear no contribuir al calentamiento global porque se le estaban muriendo las plantas en el desierto.

sábado, noviembre 08, 2008

Lo que queda del día, y el día de mañana

Aunque sé que todos estabais esperando la segunda parte de Historia de una calvicie, hoy debo hablaros de otra cosa, algo que ya es oficial: me voy a hacer el doctorado.

Probablemente muchos de vosotros os preguntaríais que adonde me iban a destinar. Yo lo sabía por conversaciones previas con mi obispo, pero como es lógico no he querido decir nada hasta que ya fuera segura la decisión.

Cuando lo sepa os diré adonde voy.

viernes, noviembre 07, 2008

Historia de una calvicie

Cuando era un adolescente me imaginaba mi vejez coronada por una cabellera blanca de venerable senador romano.

La primera vez que observé signos de alarma, fue alrededor de los quince años. Las entradas de la frente eran muy profundas. Completamente ocultas por el flequillo, pero ya entonces me di cuenta de que algo no iba bien.

Cuando fui párroco de mi primera parroquia, la densidad del pelo había decrecido tanto que opté por no seguir peinándome con raya a la izquierda. Me peiné hacia delante. Aun entonces seguí pensando que mi vejez seguiría estando coronada por una venerable mata de pelo cano.

Un día en una ferretería, tenía 28 años, me vi en la pantalla de una cámara de seguridad. Le pregunté a Saturnino: ¿esa calva de la coronilla es mía? Asintió muy serio, aunque trató de sonreír. Nunca me había visto a mí mismo por detrás y menos desde ese ángulo. Entonces comprendí que la calvicie no era una posibilidad, era my future.

En mi segunda parroquia, estuve siete años. Siete años en los que vi como mi escaso flequillo se convirtió en un desierto.

Bueno, estoy cansado, mañana seguiré contando la triste historia de mi pelo, la segunda parte con su inevitable conclusión. Ay, qué verde era mi valle.


Post Data: hay nuevos dibujos en mi blog de caligrafía artística

http://scriptoriumfortenianum.blogspot.com/