lunes, septiembre 29, 2014

La soberanía


En España nos dirigimos hacia un choque de locomotoras. Sin duda, el calendario se va acercando a las semanas en las que la cuestión nacionalista catalana entrará en una fase de guerrilla urbana nocturna a cargo de grupos radicales violentos: quema de oficinas estatales, disturbios callejeros, etc, mientras Artur Mas tiene que declarar ante algún juez y volver a su casa en espera de juicio. Mientras un Mas martirial se pasea por juzgados y platós, los antisistema van a hacer su agosto en los barrios de Barcelona.

¿Y después? Después, más o menos un año después de toda esta penosa situación, un referéndum esta vez sí autorizado por el Estado. A lo mejor alguien piensa que después de enviar a los tanques, los independentistas se olvidarán del asunto. Siempre hay gente que lo arregla todo con tanques. En la barra de un bar, todo se arregla con tanques y mano dura. Pero en el mundo real las cosas son más complejas.

Ir del punto A al punto B es ya inevitable. Lo que sí que era evitable es el sufrimiento intermedio entre esos dos puntos. Ahora las locomotoras van tomando velocidad y no hay marcha atrás.

Los argumentos a favor del referéndum y a favor de que sean los catalanes los que decidan si quieren o no seguir en el estado español ya los he dado en anteriores posts y claramente estoy a favor del referéndum por las razones que he expuesto y no voy a repetir. Estoy a favor de la unidad de España, pero a favor de que los catalanes decidan su futuro.

Pero permítaseme decir que, a nivel teórico, es cierto que la soberanía en un Estado pertenece a todos los ciudadanos. Es decir, un habitante de Soria no puede decidir nada en cuanto a materia de soberanía ni siquiera en el perímetro de su propia casa. La soberanía es un concepto jurídico que se haya totalmente por encima del hecho de que ese señor de Soria sea el dueño de su chalet en ese terreno. Podrá ser el dueño, pero la soberanía sobre ese terreno pertenece a la nación. Y por eso la nación podría imponerle limitaciones respecto al uso de su casa (hay varias razones legales para ello), expropiarle de su propia casa o podría detenerlo y sacarlo de ella a la fuerza.

La soberanía ni siquiera me pertenece a mí o a éste o al otro o a un grupo por grande que sea, sino a toda la nación en conjunto. Y la nación ejerce su soberanía sobre todas y cada una de las partes de ese territorio. Siendo indiferente lo que piensen los habitantes de ese pueblo, de esa provincia o de esa región. Porque la soberanía no les pertenece a ellos.
Del mismo modo que es indiferente lo que piensen los habitantes de un pueblo acerca de que yo sea propietario de mi propio piso, también es indiferente a la soberanía del Estado lo que piensen los habitantes de un islote. La soberanía no les pertenece a los habitantes de ese islote, los cuales simplemente moran allí. Es cierto que las Islas Canarias pertenecen tanto a un gallego de Orense como a un canario de toda la vida, exactamente igual.
Hay que dejar claro que esta polémica no es entre soberanía y libertad. Sino entre soberanía española o catalana. Lo que está en juego no es la libertad (los catalanes ya son libres), sino quién ejerce la soberanía sobre un territorio determinado.

Si Cataluña es independiente algún día (yo estoy convencido de que lo será), ejercerá la soberanía exactamente igual que España. Porque la soberanía no es fraccionable, divisible o delegable. El concepto de soberanía es un concepto supremo, por encima del cual sólo estaría Dios. Nada está por encima de la soberanía, ningún organismo, ninguna autoridad. Ni un grupo supranacional, ni un grupo intranacional. La soberanía, por definición, es soberana y no se somete a nadie. Por eso se tiene la soberanía o no se tiene.

Pero no es ésta una cuestión de libertad. Una persona en un territorio es libre o no lo es, cuestión independiente es quién es el sujeto de la soberanía si un grupo más pequeño o un grupo más grande. ¿Se es más libre por estar incluido en un grupo soberano más pequeño? Evidentemente, no. Tiene sus ventajas y tiene sus inconvenientes, pero la libertad es la misma. ¿Son más libres los habitantes de la Isla de Malta o los de Alemania?

Determinar quien va a ser el sujeto de la soberanía nunca ha constituido parte de los derechos de la persona, salvo en el caso de invasiones, porque desde un punto de vista del Derecho Constitucional y de la Filosofía del Derecho no existe tal derecho como un derecho personal. Pues la soberanía es un hecho, algo que viene dado y que por su misma esencia va a resistirse a ser dividido, limitado o menguado. 

Por eso las Constituciones no incluyen la clausula de la secesión. Porque la soberanía tiende a mantenerse inalterada como máxima expresión de poder. Las delegaciones de poder subsiguientes sí que serán limitadas por el Derecho. Pero nunca el Derecho va a limitar en modo alguno la fuente primigenia del Poder de un Estado. Tiene su lógica: la soberanía tiende a su preservación por propia definición. 

Sería como si el reglamento de funciones del presidente de una empresa estipulara el modo en que el presidente se va a suicidar. Si el presidente se va a suicidar, lo hará sin seguir ningún reglamento y no lo hará porque lo diga un reglamento. Un Estado no destruye su soberanía con gusto y placer, lo hará siempre tras un proceso desagradable.

Del mismo modo, toda sedición ocurre a la fuerza, por virtud de la fuerza. Todo ordenamiento jurídico se resistirá a ello con todas sus leyes. Lo contrario sería como regular el suicidio, el suicidio de la soberanía perfecta y plena.

Lo que he dicho me parece claro, ahora bien, la Ley tiene sus límites en su aplicación y no se puede imponer a más de la mitad de la población una soberanía no querida, digan lo que digan las leyes. Esto es un hecho.
Pero cuando Cataluña sea independiente querrá mantener (con toda razón) la soberanía tan a toda costa como ahora el estado español. De lo contrario, se entraría en un proceso de cantonalización sin fin: comarcas, pueblos, llegando a la república independiente de mi casa.


Como sacerdote, lo único que pido es que pasemos del punto A al punto B del modo menos doloroso posible. Todos somos hermanos, tenemos formas distintas de pensar (ni siquiera es obligatorio estar de acuerdo con lo que he escrito), al menos no aumentemos el odio, la exacerbación de los espíritus, porque después estas cosas se pagan con sufrimiento de seres concretos. Ninguna división administrativa (no otra cosa son las fronteras) merece que se derrame la sangre de los hijos de Dios. Las divisiones administrativas están al servicio del hombre y no al revés. No idolatremos ni a España ni a Cataluña que a nuestro Padre que está en los cielos estas cuestiones le parecen pueriles. Desde la eternidad, todos estos asuntos que poca cosa nos van a aparecer.

domingo, septiembre 28, 2014

Qué gran cosa es ser obispo II


Si alguien me preguntara qué es lo que más me cuesta de aceptar en la Iglesia, le diría que dos cosas. Una de ellas es tener que besar el anillo episcopal de alguien humano, muy humano, investido de un poder apostólico de consecuencias tan trascendentales. Cuántas veces en mis viajes he besado anillos santos y sagrados en manos terrenas. Beso el poder apostólico portado en una mano que es barro. Y lo beso haciendo un gran acto interior de aceptación.


Tanta gente habla de que hay que reformar la Iglesia; y se fijan en tonterías. A los ignorantes, las tonterías que brillan les llaman mucho la atención. Cuánto daría yo porque se reformase la Congregación de Obispos. Porque si el obispo es el que toma las decisiones, allí en esa congregación se decide a quien se elige para tomar esas futuras decisiones. Señor, sitúa prelados santos en esa congregación.

sábado, septiembre 27, 2014

Qué gran cosa es ser obispo



















Lo propio del obispo es tomar decisiones. Es un hombre elegido para determinar. Toda su vida episcopal, su oración, su formación permanente, sus conversaciones, deben estar en función de ese hecho: él es el que toma las decisiones.

¡Qué tremendas consecuencias para bien tendrá un nombramiento atinado para una gran parroquia, para el puesto de rector del seminario, para que alguien ejerza como vicario episcopal! Qué benéfica cadena de efectos dará comienzo.

El obispo es maestro, pero su labor específica no es ser maestro. La comunidad tiene sus profetas y sus maestros. La labor específica del obispo no es ser evangelizador. San Pablo en su lista de ministerios eclesiales (en la Carta a los Corintios) determina que por debajo del obispo están los evangelizadores, sin identificar nunca en ninguna de sus varias listas la función de apóstol y evangelista.

Ordenaciones tendrá unas pocas a lo largo del año. Confirmar puede hacerlo cualquier que él designe. Lo propio es tomar decisiones. Decisiones de muchos tiempos, pero las más importantes son las que tienen que ver con las personas. Decisiones que tendrán que ver la evangelización, con el pastoreo, con la enseñanza de la ciencia de Dios, con el discernimiento de los carismas de Dios. Señor, danos santos obispos.

jueves, septiembre 25, 2014

Marcianitos, lo que jugué yo a esa máquina, buf


Si algún día, en un futuro muy lejano, el Estado decidiera perseguir a los sacerdotes, no tendríamos escapatoria posible. Todo está hoy día repleto de cámaras de vigilancia y los programas de reconocimiento facial están avanzadísimos. Por supuesto, no podríamos comprar nada con tarjeta de crédito. Y es posible que al dinero en efectivo le queden menos de diez años.

En los archivos de Hacienda consta donde vives, así como todas tus facturas. El Estado tiene tus números de teléfono. Sabe todas y cada una de las personas a quien llamas, puede intervenir tu correo electrónico.
Sí, en el siglo XXI, será imposible escapar al Estado. La única solución sería encerrarse en casa de un amigo no sospechoso (insisto, no sospechoso) y no salir para nada a la calle: ninguna compra, ninguna llamada, ningún email.

No quiero alarmar a nadie, no pienso que esto vaya a ocurrir en nuestras democracias. Pero, desde luego, no habría donde esconderse. Si algún día ocurriera, yo me escondería en el armario que hace de base al órgano del siglo XVII en Estremera. Es un plan sencillamente perfecto salvo que les dé por quemar la iglesia.


También tengo que mejorar algo el sistema de aprovisionamiento. Los milicianos se extrañarían de ver entrar a tres o cuatro señoras con barras de pan en las cestas. Y más se extrañarían si vienen con muffins, bricks de chocolate líquido y cajas de queso camembert. Además, las señoras dispuestas a ayudarme, para entonces, ya pueden estar por los 130 años de edad. Sí, tengo que mejorar un poco el plan de la logística. Quizá sea mejor que me vaya a Paraguay.

miércoles, septiembre 24, 2014

Vamos hacia el futuro


Para mí, la decisión de ayer del PP de retirar la ley de reforma sobre el aborto marca un antes y un después. Hasta ahora la Iglesia luchaba para que se aprobasen leyes de acuerdo a la ley natural. A partir de ahora, la lucha se irá situando poco a poco en la defensa de la misma Iglesia.

Hasta 1975, el Evangelio era la ley suprema del reino. Y como consecuencia de esto, todas las leyes de la Santa Iglesia, automáticamente, eran leyes de España: qué cambio tan impresionante en 39 años.

Hace cuarenta años, las cruces estaban en lugares de honor en plazas y caminos. Las campanas resonaban diariamente en todos los pueblos para llamar a los fieles al santo sacrificio de la misa. Y todos los cargos se arrodillaban ante Cristo (representado en un crucifijo) para jurar su cargo.


¿Quiero que se implante eso ahora? No. Aquella era una sociedad cristiana. La nuestra ya no lo es. Aquel mundo (tan cercano) ya no existe. ¿Qué engendrará esta sociedad sin Cristo? De momento, la venerable institución de la familia se hunde. Ya ahora, tú que lees estas líneas, acabarás tus días en una residencia, no en una familia. 

Naciste en una familia, pero casi seguro que morirás fuera de una familia, porque la tuya no te querrá en su casa. Dicen que es pequeña y que es mejor para ti. Y así será aunque la casa sea grande y quieras vivir tus últimos días con tus nietos y no entre extraños. Eso sí, te visitarán unas cuantas veces al año. dicen que no tienen tiempo.

Pujol, Gallardón, el PP, el aborto, Podemos y el resto de la paella


España tiene un 72% de católicos y un 41% dice ser practicante. Un 13 % asiste todos los domingos. Lo increíble es que ese 13% no tenga ningún partido que le represente, que defienda sus intereses, que sea la voz del cristianismo en la sociedad. Somos más de un 10% de la población y no tenemos voz ninguna en los órganos de representación de la voluntad popular. En este país, cualquier minoría, cualquier grupo, tiene más peso político que todos los católicos.

A pesar de ser tantos, los partidos políticos se dividen en dos grupos: los que nos dejan tranquilos y los que están decididos a perseguirnos con todo el poder de las leyes.

La única perspectiva ahora mismo es que, en materia religiosa, el PP se transforme en una versión algo menos anticlerical del PSOE. Yo no tengo poder desde este blog para organizar cosas, ni es mi misión. Pero corresponde a los católicos laicos organizar algo.

Todos los partidos miman a sus electores, incluso cuando no tienen razón. El PP ha decidido dar definitivamente la espalda a los católicos, a la Iglesia y al Evangelio. De momento no es anticlerical. Pero muchos de sus jerarcas políticos ya han dejado bien claro que no les faltan ganas.


¡Que somos un 13% de católicos practicantes! Por favor, ¿hasta cuando esta situación? Hay que ponerse manos a la obra ya. Debimos haberlo hecho hace años. El Poder sólo entiende el lenguaje de la presión popular organizada. Mientras no hablemos su lenguaje, seguiremos sin influir en la sociedad.

lunes, septiembre 22, 2014

La Santa Iglesia y el clero: carta a un sacerdote

Tú, querido sacerdote que me lees, quizá hubieras podido proyectar mejores iglesias que los que las proyectan. Quizá supieras organizar las ceremonias de la catedral mejor que quien las organiza ahora. O quizá tú hubieras sido un gran teólogo, porque eres más inteligente que otros que son profesores de la facultad, pero te dedicaron a la parroquia de un pueblo. Tal vez hubieras sido un gran obispo, mejor que otros, pero te destinaron a un pequeño puesto. Pero recuerda que la vida es el resultado de un destino marcado por Dios. La vida no es el resultado de un viento azaroso que te arrastra como una hoja seca. Detrás hay quien mueve los hilos. Son muchos los caminos que se entrecruzan, son muchas las aguas que te arrastran por caminos que desconocías, son muchos los bombos girando de los que se extraen bolas. Pero detrás solamente hay una Voluntad Suprema. Por eso, tranquilo, toma la vida como la materialización de esa Voluntad. Y forma parte de lo decidido por esa voluntad permitir que el menos capacitado se dedique a ocupaciones aparentemente más importantes. Pero lo realmente importante es hacer lo que se nos ha encomendado.

Tú con tu voluntad quieres hacer muchas cosas. Pero hay una Voluntad que ha hecho con tu voluntad lo que ves.

domingo, septiembre 21, 2014

Manifestación contra el aborto en España



















A principio de los años 80, la Iglesia en España defendía el valor sagrado del matrimonio frente al proyecto de ley de divorcio. Antes de 1985, se encontró tratando de preservar no el matrimonio sino la vida, frente al proyecto de ley del aborto. En los años siguientes se intentaron conservar inalterados otros valores, con el resultado de un retroceso continuo de las leyes y la sociedad. En los últimos años, resulta evidente que, antes de lo que algunos se imaginan, nos vamos a encontrar defendiendo la misma existencia de la Iglesia.

Puede parecer que 118.000 abortos anuales en España, el abandono de los caminos del Señor, la destrucción de la familia y tantas otras cosas no tienen nada que ver con los hechos que nos rodean. Pero no es así. Todos los pecados del mundo tienen que ver con el ébola, el califato islámico, la crisis económica, el calentamiento global y muchas otras cosas. Todo está conectado. Los pecados que cometemos tienen su repercusión hasta en la naturaleza.

Ante este panorama, ¿soy pesimista? No, por supuesto que no. Ser pesimista todavía sería ser demasiado optimista ante lo que se nos viene encima. Decididamente me sitúo en el infrapesimismo.


Lo malo es que cuando ocurran todas las cosas que tienen que ocurrir, la sociedad seguirá sin ver relación alguna entre haber abandonado los Mandamientos de Dios y la copa de la ira de Dios. Me gustaría decir que un camino de conversión y penitencia puede alejar esa copa, pero no. Como Jeremías, advierto a mis amigos y conocidos que la Jerusalén en la que vivimos será saqueada y que ningún muro, por alto que sea, ya podrá evitar su ruina.

Tiene sueño


He trabajado hoy larga y pesadamente en la revisión de algunos puntos que mi director de tesis me ha mandado. Veremos cuantas semanas tardo en incorporar esas indicaciones. Toda la mañana la he dedicado a la confección de la bibliografía. Habrá una mañana más por lo menos.

En la catedral no había paz hoy: una boda y un bautizo. Aun así, he meditado a Baruc lo mejor que he podido.

Después, en casa, he probado una receta que ha resultado muy apreciada por mí mismo. Por la tarde, un sermón sobre los trabajadores de la viña. Un sermón del que ahora me arrepiento, demasiado académico. En los sermones, se me está poniendo el mismo tono que a Benedicto XVI en sus últimos tiempos.

En la cena, he repetido la misma receta de la mañana. En parte por pereza, en parte porque me ha gustado. Tiras muy finas de ternera con arroz frito. He visto el final de la película Spy Games.


Por la noche, larga conversación con mi primo por teléfono y después con un cura amigo mío. El otoño avanza en el aire y en nuestras almas. El verano con sus alegrías va sintiéndose más lejano.

viernes, septiembre 19, 2014

Fotos como ésta demuestran que tengo mi puntito devoto


Hoy me han quitado los puntos del implante. Para la espera, me he llevado La Colmena de Cela. En el pasillo, esperando, estaba también mi telefonista favorita del hospital. Hemos coincidido que los últimos libros de Cela fueron a cual peor. Su hija estaba allí esperando, algo atemorizada, a ver cuál era el plan de extracción que decretaban contra sus muelas del juicio. Ojalá yo pudiera regresar a la época en que mi único problema dental era el de ella.

Mientras aguardaba a ser atendido, me daba cuenta de lo verdaderamente larga que estaba siendo mi espera: más de dos horas. En un momento dado, pensé: cuánto tiempo perdido. Pero después me di cuenta de que no era así. Dios es Señor del tiempo. En realidad, estos imprevistos no nos hacen perder tiempo. El Omnipotente nos dará más tiempo si necesitamos más tiempo, y no nos dará más si considera que no lo necesitamos.


Otra cosa es nuestra percepción. Podemos creer que necesitamos más tiempo, pero es Él el que sabe si lo necesitamos o no. Dios tiene dominio sobre todos los relojes, sobre todos los calendarios.

jueves, septiembre 18, 2014

Qué respetable es la persona del obispo


Sí, nunca critico a los obispos. Ni siquiera en el interior de mi corazón. Hay varias razones por las que no lo hago. La primera de todas, y ésa me basta, es porque son personas sagradas. 

Para mí, esa razón es más que suficiente. Pero la otra razón es que muchas veces no tengo toda la información para emitir un juicio. ¿Juzgaré si sólo dispongo de una información parcial? Cuántas veces he visto que todos criticaban a un obispo por una decisión y yo sabía que detrás de esa decisión había más elementos de los que la gente sabía.


Cuántas veces un obispo tiene que callar ante las críticas y bajar la cabeza, a sabiendas de que no debe contar todo lo que sabe. Muchos casos que he conocido, me han hecho comprender que la gente juzga con los pocos elementos de los que dispone. 

Esa ignorancia del asunto les lleva a pensar, además, que tienen todos los elementos necesarios para emitir una sentencia en sus corazones. Qué error. Qué cosa tan delicada juzgar. El que quiera juzgar que juzgue. Yo, desde luego, no. Todos daremos cuenta algún día de cada una de nuestras palabras.

miércoles, septiembre 17, 2014

El referendum escocés


No sentía ningún interés por escribir un post acerca del referéndum de independencia escocés. Pero, finalmente, me he animado a hacer algunas consideraciones a mis queridos lectores. Consideraciones muy breves, porque no pretendo redactar un extenso artículo.

¿Realmente es deseable que el siglo XXI sea el siglo de la cantonalización de Europa? ¿De verdad obtendríamos algún beneficio de la fragmentación de las grandes unidades continentales? ¿Europa, nuestra querida Europa, estaría mejor organizada si cinco grandes estados dieran lugar a una veintena de naciones?

El argumento de que en la democracia debe respetarse la voluntad popular, me parece verdadero. Siempre es mejor resolver la divergencia de opiniones con los votos que con lanzas y arqueros. No somos trogloditas. La civilización lleva a la democracia. Y los referéndum son expresión de la democracia. La alternativa son los arqueros antes mencionados.

Ahora bien, es cierto que si este argumento de la voluntad popular es verdadero, nada le impide al Valle de Arán hacer un referéndum y obtener la independencia si gana esa opción. Tampoco habría ya ninguna razón para que se independizasen la provincia de Tarragona o algunas comarcas. ¿Por qué una provincia gozaría del derecho a la autodeterminación y una comarca no?

Se supone que el sentido común se impondrá y todo el mundo entenderá que este proceso tiene un límite. ¿Pero y si en una situación de bancarrota del nuevo estado muchas comarcas optaran por la total soberanía?
No debemos olvidar que los estados actuales son divisiones organizativas. No está escrito en ningún reglamento celestial que Suiza no hubiera podido ser una provincia francesa, que Portugal no hubiera podido unirse a la corona hispana, o que Noruega y Suecia no hubieran podido formar un solo estado.
Esas divisiones o la ausencia de ellas se formaron por razones históricas (normalmente la codicia de las casas reales), pero hoy día son divisiones organizativas. Sin duda, hay un ámbito natural que es la ciudad y otro el del estado, habiendo un tercer ámbito organizativo intermedio en todos los países y que recibe distintos nombres: comunidad, land, cantón, etc. Resulta un hecho objetivo el que surgen muchas ventajas si centralizamos competencias y servicios de varios ámbitos intermedios en un solo estado.
No voy a hacer la lista de en qué ámbitos resulta beneficiosa esa centralización, pero son muchos: investigación policial, defensa, fondos bancarios de reserva, etc. La independencia puede ser muy deseable para muchas personas, pero indudablemente resulta beneficiosa esa centralización o, al menos, la coordinación central de ciertos servicios.
Yo estoy a favor de los referéndums y de que se respete la voluntad popular. La alternativa es la represión. Además, a los que estén por esa opción les puedo asegurar que la represión de un 51% de la población resulta imposible.

Pero estando a favor de esos referéndums y de que se respete la voluntad popular, hay que preguntarse si estamos caminando en la dirección adecuada. En mi juventud estaba seguro de que el futuro significaría el triunfo de la razón. Pero observo que cada vez más vamos desviándonos de la regla de la razón en favor de otros criterios. El problema es que en este campo en concreto el camino es muy peligroso porque puede dar lugar a un proceso sin fin en Europa. Todas las unidades estatales europeas se pueden cuestionar. Todas las provincias ricas pueden pedir la independencia respecto a las zonas pobres. El proceso afecta a los países y, después, a la misma razón de ser de la Unión Europea.

En un primer momento puede dar la impresión de que las zonas ricas que se independicen vivirán mejor. Pero es un error. A largo plazo, la división empobrece a todos. La medievalización del mapa europeo es justo lo contrario de la globalización.

Digámoslo de otra manera: ¿Qué ventajas me vienen de usar varias monedas regionales, fluctuantes y débiles frente a usar un euro fuerte y estable? ¿De qué ventajas voy a disfrutar por el hecho de que mi marco organizativo, legal, de servicios, se acabe en un entorno cercano en vez de en un estado más grande o, incluso, en un continente? Indudablemente, no voy a disfrutar de ninguna ventaja, la fragmentación del marco organizativo amplio sólo conlleva inconvenientes.

Ahora bien, me reafirmo en lo dicho. Si el 51% de una población vota por la independencia, no se puede mantener a esa población a la fuerza en una nación. Debemos entendernos todos, debemos comprendernos todos y eso significa aceptar el respeto a la voluntad popular y no escoger el camino de la represión.


Las desventajas de romper una gran unidad organizativa son menores que las de mantener esa unidad a costa de la represión del 51% de la población de una región. Eso también es un hecho objetivo. Ruego a Dios, sinceramente lo digo, que reine el buen sentido entre las dos partes que sostienen opiniones diversas. Si se produce un choque locomotoras, el que sufrirá será el Pueblo, personas concretas.

martes, septiembre 16, 2014

Vísperas solemnes





Las fotos que hoy he colocado corresponden a la celebración de las vísperas solemnes en distintos lugares. Porque la vida litúrgica de la Iglesia no se acaba en la misa. Pongo estas fotos porque el domingo por la tarde participé en las vísperas solemnes de la inauguración del año académico del seminario de mi diócesis.

Iba a poner ayer estas fotos, pero como el post trataba de las hienas dejé de hacerlo. No quería que alguien hiciese una conexión que no estaba en mi mente. Hay tantas conexiones que no están en mi mente.

Hoy ya me siento mejor de mi boca, al quinto día. Esta mañana he ido invitado a una recepción organizada por una embajada. Todo estaba lleno de embajadores, camareros con bandejas (una se ha caído), gente amable que se sonreía y estrechaba las manos. Ah, si el mundo fuera una armonía tan encantadora como una recepción de embajadores.

No sé por qué, pero al ir salir del hotel había en la calle un cierto número de policías. Y cuando he ido al parking del hotel había varios policías jóvenes, vestidos elegantemente, con maletines y pinganillos en las orejas que claramente buscaban algo allí.

Si hubiera estado dotado de algo más de sentido del humor, les hubiera dicho: No busquéis más. ¡Me habéis encontrado!

Evidentemente, nada me ha pasado porque estoy aquí ahora escribiendo este post. 

lunes, septiembre 15, 2014

Insuperable imagen de una catedral del siglo XX


En los últimos días, después de la cena, he estado viendo infinidad de vídeos acerca de las hienas, un animal que conocía bastante poco. Resulta impactante lo feo, repugnante, amenazador y cruel que resulta este animal. Parece expresamente creado para expresar la vida demoniaca. 

Algunos escritores espirituales dirían que fue creado como un animal bello, pero que el pecado original introdujo una distorsión en la Creación y que ese animal se degradó. Quién sabe. Veo imposible como casar eso con las leyes de la evolución en las que creo. Pero también resulta difícil entender como Dios creó seres tan espantosos.


Algo que me ha llamado la atención es el modo en que interactúan leones y hienas. Las hienas son muy audaces respecto a ellos y en grupo, a veces, matan a leonas. ¿Cuántos humanos en la Historia habrán muerto devorados por una jauría de estos horribles animales?

domingo, septiembre 14, 2014

La fuerza es el derecho de las bestias (Cicerón).



Esta foto la coloco aquí, como la de ayer, porque me inspira un sacerdocio recubierto de blancura. Es como si la pureza espiritual que despidiera el sacerdote (en este caso el cardenal de Venecia) fuera más allá del color de las vestiduras que le recubren.

Sigo con lo que escribía ayer, con mis apuntes personales que os comparto, queridos amigos. Cuando en la educación secundaria leíamos las vidas de los grandes prohombres romanos, la parte que más me gustaba (lo digo con toda sinceridad) no eran las batallas o las grandes gestas políticas, sino la etapa (como en el caso de Sila y de los patricios exiliados) en que uno, después de haber trabajado por la república, podía retirarse a su villa en el campo.

La idea de una vida familiar, sosegada y sencilla pegada a la naturaleza, cultivando el propio huerto, me parecía la etapa más deseable de una existencia sobre la tierra. Lo mismo siempre me ha parecido para la vida de los eclesiásticos. Esa etapa final a la que todos estamos abocados, tiene que ser la coronación perfecta de una vida buena y noble.


Eso vale para los próceres romanos, para los grandes prelados y para los pobres presbíteros como yo. En cierto modo, toda mi vida es la persecución de esa culminación en que el río se amansa. Hasta como escritor me consuelo pensando en que será en esos años, y nunca antes, cuando escribiré mi mejor y más sincera biografía. Pero tampoco eso me preocupa lo más mínimo. Lo mejor a lo que puede aspirar un escritor es a la vida misma. Vivir la vida, que tiene un sentido tan distinto del que le dan los vividores. Quizá al final, solamente al final, aprenderemos a vivir.



El sacerdocio como esa blancura que transmite este cuadro


Nunca he tenido una visión trágica de mi vida. Mis pecados nunca me han parecido demasiado grandes; mis virtudes tampoco. Estoy seguro de que mis pecados, vistos desde la santidad de Dios, deben ser muy grandes. Pero mentiría si dijera que los percibo así. Mis virtudes tampoco me parecen notables. Me definiría a mí mismo como un hombre honesto. 

La única virtud mía ante la que me saco el sombrero, es mi capacidad para aguantar a unos cuantos mentecatos. Tres de los cuales merecen el rango de capitanes. Esta virtud heroica mía nunca la podré ponderar demasiado.

Otra característica de mi vida es que cuesta entender por qué Dios permite que algunas personas sufran tanto con enfermedades. Enfermedades terribles, largas, muy dolorosas. Hago un acto de fe.

Respecto al Magisterio, hay unos cuantos puntos, pocos, que por más vueltas que les doy, por más que he leído, sólo me queda hacer un acto de fe. No voy a decir cuáles son, no quiero escandalizar a nadie.

Siempre he tenido una imagen bondadosa de Dios. La idea de Él como un juez cruel me es totalmente ajena. No quiero que nadie viva angustiado por su salvación. Los que me escuchan predicar saben que rara vez hablo del pecado. Me suele gustar tocar temas bíblicos.

sábado, septiembre 13, 2014

Dentistas del mundo, uníos


Mi muela antes de dejar este mundo me pidió ser trendingtopic. Le aseguré que el implante sería la digna tumba de su recuerdo insuperable.

Sólo deseo conservar mis dientes. Y si los pierdo que los implantes que vengan sean dignos sucesores.

Película de terror: Mi implantólogo era fanático de PODEMOS con deseo de revancha desde 1939. Resistí como un jabato.

Mi muela antes de ser extraída me dijo: Recuérdame por mis éxitos, no por mis fracasos.


Dado los malos últimos días que me dio mi muela antes de la extracción, le dije: Olvídame. Sayonara, baby.

jueves, septiembre 11, 2014

He ido al dentista. El del grabado soy yo.


Queridos lectores, hoy me han puesto el primer implante dental de mi vida. ¿A qué podré comparar esta experiencia? Mirad, lo de Crimea ha sido para Ucrania una extracción. Lamentable, sí, pero lo terrible es que después Rusia le hubiera hecho un implante. Hoy, ciertamente, he purgado no pocos pecados, faltas e iniquidades de mi vida. Ha sido una hora entera vivida con intensidad. También es verdad que creía que iba a ser peor. 

Pero, una vez más, he llegado a la conclusión de que no he sido creado para el sufrimiento. Eso sí, mi entereza a la hora de afrontar el sufrimiento ha sido ejemplar. Qué gallardía a la hora de tumbarme, qué aplomo. Ya me habían puesto uno y casi he dicho: Ponedme dos más.

El dentista, ante estas palabras, ha dejado caer el instrumental al suelo y ha exclamado admirado: ¡Qué hombre, parece que esté hecho de hierro!

miércoles, septiembre 10, 2014

Mi reino por un caballo



















Leía yo algunos artículos periodísticos acerca de varios obispos. Los periodistas siempre se declaran a favor o en contra de un prelado de acuerdo a sus esquemas mundano-populistas. Lo determinante para ellos (y para la mayoría del pueblo infiel) es que un obispo viva con sencillez y que sea cercano a la gente.

Eso no es así. Eso demuestra la cortedad de miras de los que tienen el altavoz mediático en sus manos.

Lo que se busca en un obispo es que sepa gobernar de acuerdo a los criterios de la Sagrada Escritura. Debe regir su rebaño como lo haría Pablo, Bernabé, Santiago o Tomás. Lo que debería buscar la gente es que el obispo fuera un pozo de sabiduría celestial. Lo que deberían comentar los periodistas es la necesidad de que el obispo sea un verdadero escogido entre los más santos presbíteros, un escogido entre los escogidos. No un hombre bueno, sino un faro de santidad. Deberíamos hablar de su vida ascética, de sus obras de penitencia, del tiempo que ha pasa cada año retirado para escuchar la voz del Señor.


Las mandangas ésas de si es cercano o no es cercano, de si ha tenido tal gesto o no, de si es a la pata llana o no, todo eso son memeces, perifollos del envoltorio. Lo que importa es la sustancia. Ser un buen obispo no es un concurso para ver quien gana en esta carrera de ser más campechano.

martes, septiembre 09, 2014

La belleza de las pequeñas capillas















Estas fotos son la prueba de que para tener una iglesia bonita no es necesario ni tener un templo inmenso ni gastar mucho dinero. La sencillez posee su propia belleza. Cuidando la iluminación y no metiendo imágenes feas se puede lograr un lugar tan bonito como los que he puesto arriba. He puesto fotos de una capilla, pero se puede lograr lo mismo con una gran iglesia.

Hoy a las 8.00 de la tarde iré al funeral de un sacerdote que ha muerto hace una semana. Ha muerto, ya con bastantes años, por la diabetes. Durante un año, tuve mucho contacto con él. Fue canciller en el obispado de Alcalá. Le conocí en sus mejores momentos y compartimos bastantes comidas.

Es cierto que en la mitad de la vida (a partir de los cuarenta años) comienzas a ver que van partiendo muchos conocidos. Esa impresión no se tiene en los primeros cuarenta años de vida. Es como si, al principio de la vida, conociéramos a mucha gente y después no fuera exactamente así. Como si esos huecos quedaran definitivamente vacíos.

He colocado nuevos sermones en el sermonario:


lunes, septiembre 08, 2014

No, el futuro no irá por ahí


¿Creo que el panorama que propuse ayer es el que va a ocurrir? No. Creo que la persecución contra la Iglesia vendrá del laicismo cada vez más exacerbado. La secularización irá tomando tintes cada vez más extremistas.
El auge del fanatismo musulmán, precisamente, llevará a los países europeos a tomar medidas acerca de la religión. En principio, esas medidas serán para limitar hechos muy graves. Pero una vez cogido el gusto a legislar en materia religiosa, irán descendiendo a detalles cada vez más opinables. Y lo que habrá empezado para contener al radicalismo musulmán acabará imponiéndose a la Iglesia.

Por eso, pero sobre todo por razones de principio, debemos ayudar a los buenos musulmanes. La mayor parte de los musulmanes europeos no son fanáticos, sino gente buena y tolerante. En la medida en que los defendamos a ellos, toda la sociedad estará más protegida contra las intromisiones del Poder en el campo de la religión.

El peligro está en PODEMOS, no en los vecinos musulmanes de nuestra calle. Serán gente como los jóvenes anarquistas, los radicales del PSOE y varios cientos de Monagos los que algún día nos pondrán contra las cuerdas. Nos quitarán las catedrales, nos prohibirán hablar de ciertos temas y, finalmente, nos impondrán ciertos requisitos constitucionales.

Post Data: Ay, los Monagos (José Antonio Monago, PP de Extremadura). La nueva dictadura de lo correcto no vendrá de Irán, ni de Egipto, sino de gente tan temible como ese Robespierre agazapado que es Monago. 

domingo, septiembre 07, 2014

El camino de los tristes futuros posibles de la Europa apóstata


La existencia de un nuevo califato islámico (ISIS) no es una posibilidad, es una realidad hoy, en el año 2014. El país donde las víctimas excavan sus propias tumbas y sus verdugos graban la escena.

¿Cuál podría ser el peor escenario al que podría enfrentarse Occidente? No digo que esto lo vea lo más probable, pero ese escenario sería el siguiente:
Un atentado mata al presidente sirio. Siria se sumerge en la lucha por el poder entre los grandes prohombres y las facciones de esa nación. Siria no puede contener a las fuerzas yihadistas y sucumbe ante ISIS. El nuevo Estado se consolida y a lo largo de dos años va tomando posiciones en un Irak gobernado por un mando débil y corrupto. Con la táctica de los atentados continuos, diarios y masivos, acaba haciéndose con el control de Irak.

A pesar del intento de aislar económicamente al nuevo Irak, el petróleo va financiando partidos yihadistas en Marruecos y Libia. Una revolución popular acaba por derrocar al rey de Marruecos que huye con toda su familia al extranjero. ISIS domina todo el norte de África, con la excepción de Egipto y Turquía bajo regímenes netamente musulmanes aunque más moderados.

Las directivas de los partidos de esos dos países, Egipto y Turquía, comienzan a ver con temor como la presencia yihadista es cada vez más fuerte en sus territorios. Comienza una campaña masiva de atentados en Europa y Estados Unidos. La yihad se trasplanta a las calles de las grandes urbes como París o Londres. La economía de Europa se sigue debilitando año tras año, con cada vez más paro. En veinte años, la tercera parte de la población de Francia es musulmana. La sharia se aplica como ley en muchas comarcas y barrios de esa nación. El fanatismo sigue creciendo entre los jóvenes desempleados. Sigue creciendo, entre otras cosas, porque es financiado desde los grandes estados yihadistas.

Las monarquías árabes van cayendo como un dominó, una por una. Las masas oprimidas se rebelan contra las pequeñas élites gobernantes. El petróleo mundial está en manos del extremismo. Sólo Irán resiste como fuerza moderada en la región.

Comienza una gran guerra para conquistar Israel. La guerra se prolongará durante varios años sin resultados claros. Israel se convierte en el gran Vietnam de Estados Unidos.

Europa no logra encontrar un camino común. Cada nación trata de salir de esta situación cayendo en un extremismo de un signo o de otro. La Unión Europea se va fragmentando en un camino inverso al que siguió durante su creación en medio de conflictos sociales crecientes.

¿Creo que esto es lo que va a suceder? No. Pero esto es posible. ¿La solución es la aversión al inmigrante? Por supuesto que no. La islamofobia sería una traición a nuestros principios. Debemos amar a los musulmanes, pero luchar contra ISIS y contra el fanatismo yihadista. Los musulmanes son YA parte de Europa y debemos aceptarlo e, incluso, amarles. Yo lo hago. Pero hay que combatir el fanatismo porque nos va en ello la supervivencia.


Desgraciadamente, creo que cuando las cosas se tensen más lo que sucederá es que los países europeos irán convirtiéndose en regímenes cada vez más autoritarios. No creo para nada que Europa caiga en manos de la sharia, pero sí que creo que Europa se irá haciendo menos democrática.

sábado, septiembre 06, 2014

El nuevo califato





























Hay ocasiones en las que la violencia sólo puede ser detenida con la violencia. Por supuesto que yo preferiría que todos los asesinos del Califato de Levante cumplieran pena en una prisión y ninguno de ellos saliera hasta que constase de forma fehaciente su completa rehabilitación. Por supuesto que eso y la cadena perpetua es preferible a quitar la vida de nadie.

Pero, aunque ése es el ideal, a veces, el ideal es irrealizable y hay que optar por la defensa de los inocentes con todas sus consecuencias. La historia de lo políticamente correcto ha provocado muchas víctimas. Hemos de hacer lo que se debe hacer.


Personalmente, creo que ese califato ha alcanzado, más o menos, su mayor apogeo y que será conquistado. El problema es que tantos lobos-hombre estén sueltos en Europa. ¡Cuánto sufrimiento pueden provocar y lo van a provocar! Por eso, cuánto antes se ponga remedio a todo (allí, en Europa, en África y en todo el mundo) de un modo sistemático, tenaz, pensando en el largo plazo y sin reparar en gastos, mucho mejor.