domingo, septiembre 25, 2022

El arte de entrevistar

 

No sigo las noticias del corazón, pero me alegró mucho cuando conocí la conversión de Tamara Falcó. Ahora me he enterado de que ha roto con su prometido por una supuesta infidelidad.

Pobre Tamara, si quiere un marido para toda la vida, un marido con el que envejecer, que le acompañe en la opulencia y en la tristeza, en las fiestas y en la enfermedad, debe buscar un novio religioso, un hombre que anteponga la Ley de Dios a todo lo demás.

Y esos solteros se encuentran en determinados ambientes (parroquiales, de movimientos religiosos, de familias muy creyentes) y no se encuentran en otros (discotecas, conciertos de rock, fiestas).

Lo siento por ella que, sin duda, busca un amor verdadero, no un cariño transitorio.

Sea dicho de paso, hubiera podido conocer bien a Tamara, pues la productora me invitó hace dos años a participar en Master Chef Celebrity. Les contesté que el sentido del humor no era la característica más sobresaliente de la jerarquía católica.

No tengo la menor duda de que los obispos antes me hubieran permitido participar en la guerra de Ucrania que no en ese programa de cocina.

Un consejo a los entrevistados cuando están en un programa serio, ante un periodista que es bueno. Una entrevista no es el lugar para eludir respuestas. Hay ocasiones en que hay razones serias, verdaderas, por las que uno no puede contestar a algo: es mejor reconocerlo.

No responder y dar la sensación de que se responde es insultar la inteligencia de los oyentes. Nadie queda engañado ante una no-respuesta. Pero peor es cuando eso lo repites cuatro o cinco veces, te estás retratando. Las respuestas deben ser sinceras. Siempre hay que contar con la inteligencia del que escucha. Tratar de tontos a los oyentes es el peor camino que puede tomar un entrevistado.

Los entrevistadores malos consideran que cuanto más agresivos sean mucho mejor entrevistadores serán. Se nota perfectamente cuando al entrevistador no le interesan las respuestas, sino solo sus propias preguntas. El papel de entrevistado-espectador es muy triste. El espectáculo del ego de varios entrevistadores resulta lamentable. Escribo esto pensando en un entrevistador muy famoso de la BBC que tenía el programa Hardtalk. Algún entrevistado tuvo que aconsejarle, con total calma, que se tranquilizara. Es cierto que no son frecuentes los excelentes entrevistadores. La fama nada tiene que ver con la valía para ejercer esa función.

Si yo tuviera que entrevistar a Maduro, desde luego que la entrevista sería calmada. Me centraría en lo personal. No tendría sentido preguntarle por determinados temas en los que solo voy a recibir un discurso político como respuesta. Eso es así, por tanto, al menos, conocer a la persona, al ser humano: sus gustos, sus miedos, sus aficiones. De ningún modo usaría yo una entrevista para echarle en cara algo, para acusarle de desmanes. El entrevistado es él. El entrevistador no debe ejercer de otra cosa que de entrevistador.

sábado, septiembre 24, 2022

Lo divino y lo humano

 

Aunque soy muy reticente a hablar de mi vida espiritual, os puedo asegurar que mi mayor fuente de alegría espiritual es la celebración del Santo Sacrificio. Cada rito, cada oración, cada pequeña ceremonia me produce gozo espiritual.

Además, soy de los sacerdotes que tengo la inmensa suerte de poder celebrar algunos días a la semana (cuando no tengo hospital) como lo hacía el padre Pío: con la presencia solo de un par de fieles, de espaldas a ellos, recitando las plegarias en voz baja, pudiéndome detener cada vez que lo deseo para meditar. Suele durar hora y media. Hora y media de devoción, en cuyo centro está la Presencia; y a la que seguirá la comunión.

Cada antífona, cada bendición, cada oración secreta, todo, conduce hacia la Presencia, hacia la transubstanciación. Después, las ceremonias nos llevan hacia la comunión, seguida de una larga acción de gracias con los ojos cerrados, en medio del más absoluto silencio.

Durante el confinamiento por la pandemia, pedí permiso para celebrar en mi casa:

https://www.youtube.com/watch?v=FFhiTQBaemM&t=909s

Nunca he celebrado en mi piso, salvo un par de meses durante aquel riguroso confinamiento.

Que conste que me causa mucho gozo espiritual celebrar para una comunidad, pero me concentro mucho más en este otro tipo de celebración de la misa.

Para los sacerdotes y los laicos escribí mi libro Las aguas vivas que borbotean en las que explico de un modo espiritual cada rito de la misa. Se puede descargar en Biblioteca Forteniana.

Cuando acabó el confinamiento, hasta que se restablecieron las misas en el hospital, algunas veces celebré en una parroquia:

https://www.youtube.com/watch?v=yxk_8ZN8KCI&t=2416s

En fin, aunque en el blog conocéis mi lado más informal, mis momentos de ocio, lo que como o la última película que he visto, también esta otra faceta forma parte de mi vida. Y, aunque hable poco de ella, la santa misa es lo más grande de mi existencia.

Nadie es suficientemente santo para celebrar algo tan divino, tan celestial. Solo el sacramento de la confesión nos ofrece paz para acercarnos al altar. Ya habréis observado por el segundo vídeo que me gusta celebrar de frente a un cuadro que representa el rostro de Jesús, un rostro que me mira con sus ojos, directamente.

viernes, septiembre 23, 2022

Me gusta tanto el cuadro original como la foto que lo imita

 

Hoy todo son malas noticias. Primero la báscula, esa enemiga. ¿De donde han salido esos 700 gramos de superávit en la cuenta del saldo? Ya este resultado me ha amargado mucho más que cualquier resultado putiniano en el referéndum del Dombás y Lugansk.

Ciertamente, hoy la báscula me ha impresionado mucho más que el apaga y vámonos de Vladimir “Kamizake” Putin. Pero para impresiones con susto, y os aseguro que no bromeo, la peor ha sido cuando hoy he visto la cara que tiene Berlusconi actualmente. No os pongo ninguna foto porque pensaréis que está editada. He visto momias de la IV dinastía con un aspecto mucho más natural que el de Silvio. La cantidad de mosquitos que deben haber muerto, intoxicados por bótox, al intentar saciar su sed sobre esa tez.

No hay ningún versículo de la Biblia que prohíba ir al cirujano estético; ni el más mínimo versículo del Levítico lo prohíbe. Ahora bien, el sentido común indica que más allá de cierta cantidad de bótox la cara se acaba convirtiendo en una máscara.


jueves, septiembre 22, 2022

Por favor, que alguien frene el tren

 

La foto ganó un premio del certamen organizado por The International Photography Awards. Lo de Rusia se parece a un tren, pesado, inmenso, que sigue tomando velocidad hacia otro tren parado, Occidente. 

El tren ruso está lejos, pero su dirección de colisión resulta inequívoca. Todo el mundo se pregunta por qué no se detiene. Todos se distraen con otras noticias: unas inundaciones aquí, un terremoto más allá. 

Pero volvemos a mirar con los prismáticos y el tren lejano sigue su curso. Una y otra vez nos preguntamos: ¿Por qué no frena ese tren lejano? ¿Qué gana en seguir este camino hacia el desastre? Pero lo cierto es que sigue devorando kilómetros.

La movilización los reservistas de un país para la guerra tiene implicaciones gravísimas, ya suficientemente analizadas por los expertos. El que ha iniciado todo ya nos ha advertido varias veces hasta dónde está dispuesto a llegar. “Ya os lo había dicho”, parece estar diciendo cuando haga aquello que todos temíamos y que sabíamos que era capaz de hacer.

Urge darle algo que le haga aparecer ante su pueblo como un ganador. Urge buscarle una salida digna. El gobierno de Ucrania no tiene que firmar nada: basta un silencio tácito. Pero si Putin tiene que optar entre hacer de Ucrania un desierto radioactivo o perder esta guerra, no tengo la menor duda de qué opción escogerá.

Muchos han afirmado que Putin tiene que aprender la lección. Error. Jamás aprenderá nada. Esto es una colisión pura y dura. Colisión entre los valores occidentales y un sujeto que no aprende nada, que no atiende a ninguna razón, que ya le da lo mismo todo.

La entera aniquilación de la población ucraniana sería una opción menor, dentro de las opciones malas. La opción extrema sería bombardear tres o cuatro capitales europeas. ¿Está dispuesto a eso un ser tan lleno de resentimiento como ese asesino que gobierna una nación? Sí, indudablemente está dispuesto.

La cuestión es si aceptar un mal menor o embarcarnos en un perjuicio mayor para todos. La opción segunda no tiene sentido. Una vez que se produce la movilización de 300 000 reservistas, Putin ha volado todos los puentes para una salida airosa sin algún tipo de victoria que presentar.

Tener un arsenal atómico es lo mismo que ser el secuestrador de Europa. ¿Llegamos a un acuerdo con nuestro secuestrador o estamos dispuestos a ponerle a prueba y ver hasta dónde está dispuesto a llegar ese secuestrador?

La paz duradera, honorable, en Ucrania no llegará hasta el sucesor de Putin. Hasta ese momento, solo se nos concede elegir entre un mal menor o un mal muchísimo mayor. No hace falta hacer el experimento. 

Prefiero comerme mi orgullo y no ver la foto de un millar de niños sin pelo recibiendo quimioterapia, o guardando en frascos los fetos que han sido guardados en frascos tras Chernobil. 

Putin es capaz de esto: lo ha dejado claro que sí.

Señor, te ruego por los que sufren

 

No hay efectos especiales en esta foto, ganadora del Premio Internacional Sony.

Tras laudes, he comenzado el día leyendo al profeta Jeremías. Hoy me he tomado el día libre. Tengo que confesar que me cuesta mucho hacerlo. Es un defecto que se ha incorporado a mi vida: el sentimiento de culpa por tomarme un día entero sin visitar enfermos en el hospital y sin escribir. Medio día libre sí que es más frecuente.

Me he tomado el día libre porque ha venido un amigo mío a visitarme. Hemos comido en un VIPS, yo el sándwich de pastrami, plato único, sin ensalada ni postre. Hemos visitado el Museo Sorolla: magnífica visita, qué delicia. Además, está situado en la casa del pintor. Bueno, en la mansión del pintor. Hemos ido a la Puerta del Sol a que le desbloquearan el reloj; un reloj de esos inteligentes donde tiene todo el trabajo.

La parte mejor de este tan agradable día ha sido la celebración del santo sacrificio, al final de la tarde. He sentido devoción. Concentración perfecta. Recogimiento. Fe intensa en la presencia del Misterio Encarnado en la forma blanca de pan. Seguridad de que todos los sufrimientos de Cristo estaban presentes en su sangre, contenida en el interior del cáliz.

Por la noche, antes de dormir, he visto el final de Legítima Defensa (The Rainmaker). He visto varias veces esta película de Cóppola (1997). La parte del veredicto me ha hecho derramar unas lagrimitas. Es una película sensacional para ver en familia una tarde de domingo.

Ahora, rezaré completas y me iré a dormir, dando gracias por haber vivido un día más.

martes, septiembre 20, 2022

Un consejo bondadoso

 

Hace unas semanas aconsejé al Opus Dei que construyera un santuario a las afueras de Madrid. Un lugar que, entre otras funciones, serviría para enterrar a sus prelados. La necesidad de los hijos por despedirse de sus padres es muy noble.

El lugar más adecuado es en Madrid, no en Roma. Hacerlo en las afueras de la capital de España permitiría tener más espacio y construir algo significativo, una segunda Torreciudad. Erigir esto a diez kms. del centro de Madrid haría que ese lugar siempre tuviese la presencia de fieles rezando, meditando, visitando esos sepulcros.

Sepultarlos en Roma es un poco como “esconder” los sepulcros de los prelados. Enterrarlos allí significa apartarlos del cariño de sus fieles. El grueso de los miembros del Opus Dei están en España y, sobre todo, en Madrid.

Cómo les gustaría a todos los miembros del Opus Dei tener cerca un panteón de los prelados. Un lugar diseñado para poder hacer oración junto a esos sepulcros. A mí se me ocurre alguna idea que, estéticamente, sería muy bonita. Para nosotros los muertos siguen vivos, formamos una familia. Es lógico que los visitemos. Y más si se trata de un sepulcro gótico como los que hay en tantas catedrales, qué preciosidad.

Esta rara costumbre forteniana de dar consejos a todo el Opus Dei, cuando no soy ni colaborador, resultaría un poco paradójica, sino fuera por quiero mucho a esa institución. Me gusta mucho dar consejos: a los cardenales, a los obispos (a todos), a los dentistas.

lunes, septiembre 19, 2022

Funerales de una reina, funerales de un papa

 

Aprovecho para copiar la parte dedicada a los funerales papales en mi libro Neovaticano. No espero que lo leáis entero. Pero podéis echarle una hojeada y darme vuestras opiniones. En serio que me interesa leer opiniones, críticas y sugerencias. Aquí está el texto:

Los novendiales son los nueve días de luto por la muerte de un Sumo Pontífice. Aunque antiguamente era tradición que el sepelio tuviera lugar alrededor del sexto día después del fallecimiento, ahora, tras el fallecimiento de Isabel II del Reino Unido, resulta evidente que hay que alargar los plazos para dar la posibilidad a los fieles de dar su último adiós a este tipo de figuras.

El cuerpo yacente será visible durante los días en que sea razonable que aguante sin que la corrupción sea evidente, visualmente o por la fetidez. Después, el ataúd será metido en un féretro de plomo, y la tapa será herméticamente cerrada. Durante todo el tiempo que se exponga el féretro (con la tapa abierta o cerrada) en los claustros, estará protegido por un arca transparente de gran resistencia. Cumplirá la función de proteger el cuerpo de la lluvia. De esta manera, aunque llueva torrencialmente, el cuerpo estará protegido. El arca también lo protegerá de la posibilidad de que algún perturbado arroje algo contra la caja. Si el arca está situada a pleno sol en verano, la temperatura sería excesiva en el interior. De ahí que habrá que poner una especie de baldaquino de tela cuya belleza esté acorde a lo que va a ser un acto visionado por millones de personas.

Una vez que se cierre la tapa del féretro de plomo (segunda caja) y se coloque dentro de un ataúd de pino (tercera caja), encima de la tapa no se colocarán varios elementos. Existe una cierta mala costumbre de colocar muchas cosas sobre las tapas de los féretros en los funerales. Lo mejor es dejar el féretro desnudo, sin nada encima: ni una tiara ni nada.

Durante siete días, el cuerpo del difunto romano pontífice se expone cada día en el centro de un claustro diferente. Un claustro amplio y abierto ofrece la posibilidad de que una gran cantidad de fieles puedan no solo pasar delante del cuerpo, sino también verlo desde las terrazas de los cuatro lados del claustro, así como desde el mismo plano del interior del claustro.

Démonos cuenta de que si un Papa ha sido muy querido, existe un fuerte impulso en la gente para ir a darle el último adiós. Este deseo de hacer algo por despedirse, no solo no debe ser impedido, sino facilitado. Un papa es un padre, y es lógico que sus hijos quieran ir a verle antes de su entierro. La red de terrazas de los claustros permite que la gente contemple en oración el espectáculo de la gran familia de la Iglesia pasando a despedirse del que fue su padre espiritual.

Un claustro espacioso permite, además, que los obispos, y algunos sacerdotes y frailes, puedan sentarse y hacer oración ante la contemplación de la muerte. Todos los fieles no podrán sentarse allí porque no habría espacio. Incluso el clero podrá sentarse en los asientos del claustro, solo hasta llenar el aforo.

El cambiar el emplazamiento del féretro cada día, llevándolo a un nuevo claustro, convierte a todo el conjunto arquitectónico en una especie de reloj que marca el paso de los días. Démonos cuenta de que, gracias a las cámaras de televisión, estos días de luto aparecerán en las noticias de millones de hogares en el mundo. Ritualizando el hecho de la muerte del sucesor de Pedro, estos días se pueden convertir en todo un sermón acerca de la vida y la muerte. El mensaje entrará por los ojos. La sucesión de los claustros con sus respectivas procesiones de traslado del féretro, al amanecer de cada día, las hileras de gente fluyendo en a ambos lados del ataúd, el clero orando y meditando, todo ello será ya de por sí una enseñanza para el mundo entero.

En el Claustro Sixtino, en el que tienen lugar los cónclaves, no se podrá exponer el ataúd durante los novendiales. Pues solo dispone de dos puertas de entrada, y las dos situadas en el interior del edificio del claustro. Por lo tanto, resulta muy inadecuado para asumir grandes masas de personas, se organice como se organice. Además, ese claustro deberá ser preparado para el cónclave. Incluso por motivos de seguridad no deberá usarse para ese propósito de los novendiales. De ahí que octavo día será expuesto en la plaza frente a la fachada del Basilicarión. El noveno día será en el interior del Basilicarión. La razón de esos dos días es porque dos claustros no se emplearán para el propósito de los novendiales: el de los cardenales y el Claustro Central, para así no impedir la adoración perpetua del Templum Cuadratum situado en centro de este claustro. Nada, ni el luto por un papa deberá impedir esa adoración continua.

En el Celio se celebrarán muchas misas por el papa, pero solo una de corpore insepulto. Celebrada esta misa, el féretro será trasladado a una iglesia del Celio donde será expuesto en un túmulo, como en los claustros. Así los fieles y el clero podrán seguir dando su adiós sin estar agobiados por plazos de tiempo. Se decidirá cuál es el templo más adecuado. Una vez que las filas de fieles comiencen a no ser continuas, que empiece a haber huecos, se continuará con la exposición del féretro durante un tiempo razonable –por ejemplo, un mes–‍‍‍, y después se anunciará, con tiempo de antelación, una fecha para su sepelio en la zona de las sepulturas papales. Esa fecha, fácilmente, puede ser dos meses después del fallecimiento.

Como se ve, el proceso de traslados del féretro papal sigue estos pasos:

-salida del palacio apostólico

-traslado por siete claustros durante una semana

-desplazamiento a la plaza del Basilicarion

-funeral en el interior del Basilicarión

-procesión a la iglesia donde se expone el túmulo

-procesión hacia el lugar de sepultura.

Dado que en los fieles existe una necesidad psicológica de ver algo, de tocarlo, los sepulcros papales tendrán una estatua yacente que los represente. Serán todas ellas representaciones realistas, en mármol, revestidos de sus vestiduras litúrgicas, como el estilo de las estatuas yacentes del siglo XVI. En esa capilla, los papas aparecerán leyendo, bendiciendo, rezando, con un perro a sus pies, o con dos ángeles en la cabecera, etc.

Esto supone entender al sepulcro como obra de arte, como lugar donde se ve al difunto, donde está presente en cierto modo. Este tipo de sepulcro supone la posibilidad de hablar a un rostro, de poder estar cerca de él. A la hora de crear la zona de las sepulturas papales, habrá que tener en cuenta esta necesidad humana de la cercanía e, incluso, de facilitar que se pueda tocar el mármol del sepulcro.

El largo ciclo procesional de los novendiales por los claustros, no supone una idolatría, sino que se trata de una sacralización de la muerte. La muerte no como algo que se oculta, sino como objeto de meditación, de ritualidad. El muerto es visto como miembro presente de una familia, durmiente pero presente. Por eso, las mentes que levantaron la zona de sepulcros papales en el Celio, dejaron aconsejado a los pontífices venideros que no levantaran grandes túmulos para sus predecesores, sino sobrios sarcófagos de estilo medieval y renacentista, que los representasen como yacentes en lechos donde duermen en espera de la resurrección.

La capilla de las tumbas papales está localizada en el Basilicarión, justamente al lado, paralela, al eje central de la zona sepulcral. Se halla paralela, porque al ser tan visitada, hay que evitar que su afluencia abarrote el eje central de la zona general reservada para las tumbas del resto de clérigos y fieles.

En esa zona de enterramientos papales, será muy bello ver los treinta y seis sepulcros rectangulares. Los todavía no ocupados pueden estar pueden mostrar sus superficies lisas, sin inscripciones, sin estatuas. En esa cuadrícula que forman las tumbas, se irán colocando los papas por riguroso orden de enterramiento.

La Guardia Romana lleva uniformes oscuros durante los días de luto por un Papa. Todas las tiras que forman el uniforme son negras y grises, durante esos nueve días. Los penachos de los yelmos son negros, en vez de rojos. Y los altos oficiales que normalmente portan una banda de color fucsia cruzada sobre la coraza, la cambiarán por una banda de seda negra. Cuatro pendones negros cuelgan de la fachada del edificio de la Curia.

domingo, septiembre 18, 2022

No hay derecho a todo

 

Cuando la procesión avanzaba hacia la catedral de Edimburgo, un hombre se puso a lanzar insultos, a gritos, contra el príncipe Eduardo. ¿Este tipo de acciones debería estar amparada por la libertad de expresión?

La libertad de expresión significa que uno puede decir lo que quiera, a quien quiera, donde sea y cuando sea. Pero todos entendemos que, moralmente, hay momentos en que no estaría bien gritar algo a alguien. Por ejemplo, a una novia que avanza con su padrino hacia la puerta de la iglesia. Otro ejemplo sería el de unos padres que van caminando detrás del ataúd de su hijo en un cementerio. ¿Pero este criterio moral debería plasmarse en leyes?

En mi opinión, sí. Cuando un dictador quiere acabar con la libertad de expresión, usará medios como controlar la prensa. Situaciones de este tipo no van a afectarle mucho.

Respetar una libertad de expresión sin límites razonables no salvaguardará ese derecho cuando llegue un dictador. Pero sí que causará mucho sufrimiento a personas sin ningún beneficio a la sociedad.

Nadie debe gritar en un funeral, ni el templo ni en la calle. Tampoco en boda, ni siquiera en la calle. Dígase lo mismo en una conferencia o en el interior de una iglesia.

¿Qué beneficio tiene para la libertad de expresión ir a “reventar” conferencias? Dígase lo mismo de interrumpir una ópera, un concierto, una obra de teatro, un acto religioso.

No solo debe estar penado, sino que debe estar muy penado por el sufrimiento que provoca o el perjuicio que provoca en un gran grupo de personas. La ley no puede ser indiferente al sufrimiento de una persona ni al perjuicio de un grupo. Y menos cuando se trata de actos tan fáciles de tipificar, tan fáciles de delimitar en una ley.

Los ciudadanos pueden gritar donde quieran, pero no cuando alguien camina detrás del féretro de una madre. Eso es deleznable. Una semana en la cárcel me parece lo mínimo que debería pasar encerrado, y ni siquiera un mes entero de pena lo veo excesivo. Tienen todo el territorio nacional para gritar, pero no justamente allí. La libertad de expresión no se beneficia ni lo más mínimo por no penar algo tan execrable.

Pero la extrema izquierda, experta en reventar conferencias y cosas similares, pondrá el grito en el cielo. Si alguien propone una ley así, manifestará su libertad de expresión quemando contenedores y rompiendo escaparates. Esos partidos actuales de extrema izquierda son expertos en entender las cosas de forma radicalmente distinta cuando logran el poder.

La extrema izquierda, cuando está en la oposición, es la que usa el hostigamiento y acoso bajo la excusa de libertad de expresión. Y, cuando está en el poder, entiende que ella no está obligada a respetar la libertad de expresión porque ellos son los buenos y los otros son los malos.

sábado, septiembre 17, 2022

El papa y la reina: cadáveres peculiares

 

Desde hace años me hacía una idea realista de hasta qué punto el fallecimiento de la reina Isabel iba a convertirse en un verdadero evento planetario. Pero lo que me ha sorprendido es que, tanto tiempo después, continúen las filas de decenas de miles de personas que, día y noche, siguen haciendo fila para ver un momento el coffin. Insisto, ¡día y noche!

https://www.youtube.com/watch?v=lsWW-9vWiaU

Los ingleses han llevado todo este asunto magistralmente, como es su costumbre. En esto son los amos. Los demás solo podemos callar, observar y admirar.

Esas filas interminables y perpetuas me llevan a pensar que hay que racionalizar el modo de organizar esa muestra de cariño por un monarca. ¿Qué haría yo?

Les diría a los ingleses que no se queden diez horas en una fila de espera. Organizaría todo, con una inscripción online, para que la espera solo fuera de una hora como máximo; y de nueve de la mañana a nueve de la noche.

La gente aceptaría ese horario porque se les avisaría que el funeral tendría lugar en la fecha prevista, pero que después el ataúd pasaría a estar expuesto en una iglesia londinense con los mismos horarios y con inscripción online mientras la afluencia sea tan masiva.

Cuando las filas de gente ya no sean continuas, cuando ya haya horas en las que apenas haya visitas, dejaría el féretro un mes más. Y solo entonces anunciaría el entierro de la reina. Lo lógico sería hacerlo en un templo del centro de la capital, para que la gente pueda seguir yendo con toda facilidad.

Lo precedente me lleva a pensar que podríamos hacer lo mismo con la muerte de los romanos pontífices. No hay porqué coartar ese deseo de ir a despedirse. Al revés, hay que dar facilidades de tiempo y acceso. ¿Por qué solo unos pocos días? ¿Por qué tantas horas de espera en una fila? Nada de eso es necesario. Se les puede evitar semejante sacrificio.

Por lo tanto, para los romanos pontífices racionalizaría la espera para que no dure más de una hora, con inscripción online. El funeral tendría lugar el día determinado por la tradición. Y recolocaría el féretro en una iglesia: no en el Vaticano, que es de difícil acceso dadas las colas; sino en otra iglesia. Cuando la afluencia cesara de ser masiva, dejaría un mes más ya sin preinscripción. Un mes después procedería al entierro en un templo que siempre estuviera abierto para los que quieran visitar el sepulcro.

Viernes, 16 de septiembre, peso: 87,3 kg.

Sábado, 87,2 kg.

viernes, septiembre 16, 2022

Los escudos muy antiguos son bellos porque son simples

 

Ayer vi la película La estafa (Bad Education) de 2019. Es una película sencilla, sin pretensiones, pero que te atrapa. La historia es sencilla, pero tiene algo que contar (es una historia real) y realmente quedas enganchado. Hay películas y libros en los que todo es paja, burbujas de aire, nada. Y otros que tienen algo que contar.

Yo supe que era una historia real solo al final de la película, cuando los títulos finales así lo aclararon. Pero es que la historia avanza magistralmente porque hay una historia.

Una cosa interesante es que en las próximas semanas se aprobará el diseño de sello de lacre de Carlos III de Gran Bretaña. Hay un sello de grandes dimensiones que es el que se usa para aprobar los documentos de mayor importancia. El de la reina Isabel la representaba a caballo. En mi opinión era un sello excesivamente grande.

Viernes, 16 de septiembre, peso: 87,3 kg.

A ver si, por orgullo ante vosotros, logro sacarme estos siete kilos que tanto me molestan en 7 semanas.

jueves, septiembre 15, 2022

No me gustan las revoluciones

 

En las series de ciencia-ficción de los años 60 y 70, había bases lunares como la de Espacio 1999, marcianos (con mejores y peores disfraces), saltos hiperespaciales (sea lo que sea eso), robots idénticos a los humanos, coches voladores, pistolas de rayos láser, etc., etc.

Pero lo que hubiera dejado turulatos a los directores de cine en 1969 o 1972 hubiera sido ver las colas de gente ante el féretro de la reina de Gran Bretaña. Al final el futuro ha resultado más ultraconservador de lo que imaginaron. 2022 es casi tradicionalista a los ojos de los hippies de Woodstock. Su revolución hippy fue una inmensa pompa de jabón, pero las joyas de la corona siguen causando admiración en la Torre de Londres.

Los eclesiásticos debemos tomar buena nota de esto. Esforzarse por ser moderno es una memez. Cada vez que alguien con autosuficiencia me advierte que no voy a conectar con los jóvenes, pienso: “Vaya, otro cretino”.

Y esto vale para la doctrina. Lo importante es la ortodoxia, lo único que importa es la verdad.

Señora: Pero es que los jóvenes…

Yo: Señora, a los jóvenes que les den por saco.

miércoles, septiembre 14, 2022

Ha vuelto a pasar

 

Ha vuelto a pasar: otra cara de Carlos III. Si yo fuera él, haría de esto mi sello personal. Es decir, en cada acto público pondría, en algún momento, cara de enojo contenido. Los presentes no sabrían el cuándo, pero no tendrían duda de que antes o después el trueno de la real ira iba a aparecer.

Unas veces puede ser la tinta de una pluma, otra que el cojín del sillón está duro, otra que la cara de una señora me produce enfado. El estilo del short thunder of royal anger habría que depurarlo, evolucionaría, acabaría teniendo un estilo propio.

Por supuesto debe ser breve, como hasta ahora. Esto no es Orson Welles destrozando la habitación de esposa en Ciudadano Kane. No, no, se requiere que sea fugaz como un parpadeo, pero impactante como un golpe en la mesa.

martes, septiembre 13, 2022

Martes: se suponía que ahora tenía que estar lloviendo

 

La editorial ya ha escogido título, y es el título que el equipo ha pensado por su cuenta, ninguno de los que les propuse. No revelo el título hasta su publicación. Bakhita, el título que propusiste me pareció especialmente bello. Como en este viaje no llegaban a Roma, el título lo cambié a Atenas será otra.

El otro título que me gustó mucho y que está inspirado en uno propuesto por Nuria: Días de tormenta y de paz. Me pareció muy poético.

Gracias a todos por las propuestas. También por las propuestas divertidas.

En mi libro Monclovia llegué a la conclusión de que la monarquía podría ofrecer un aspecto estético y sentimental a una nación que no podría dar nunca la presidencia de una república: ahora lo vemos claro con el fallecimiento de la monarca inglesa.

En Monclovia me ocupé de crear una arquitectura constitucional para una monarquía del siglo XXI: electividad entre los mejores candidatos, carencia absoluta de poder y de privilegios legales, dedicación a ser el eje del escenario ceremonial que es el Palacio Real en mi libro.

El senado escoge entre los mejores candidatos, no está limitado necesariamente a los príncipes. Lo cual permite escoger al que realmente tenga más capacidades. El senado escoge a los candidatos para que puedan estar en el trono entre treinta y cuarenta años. Y el rey pasa a trabajar en palacio muchas horas a la semana dedicado a su labor ceremonial y protocolaria; eso y solo eso. Cenas de gala, recepciones, otorgamiento de condecoraciones, recibimiento de jefes de Estado, etc., etc.

El único problema, al que no le vi solución, es que un monarca consolidado, que hace bien su trabajo, que lleva más de veinte años en el trono, va a ser imposible que no acumule tal cantidad de prestigio que no sienta la tentación de extender su mano hacia el poder, sugiriendo algún cambio en las leyes, o ejerciendo ese poder de facto a través de la mediación de algún partido.

En el sistema que propongo, la monarquía acumularía tal ascendiente que el senado tendría que vigilar para corregir cualquier desviación tan pronto como se produjera, por leve que fuera.

lunes, septiembre 12, 2022

Lunes: mañana cambia el tiempo

 

Soy un ciudadano profundamente ecologista. Ahora que en Madrid se esperan para mañana prolongadas lluvias durante horas, aparcaré mi pequeño coche negro en la calle. Y cuando lleve tres o cuatro horas a remojo, saldré y frotaré con un trapo toda la carrocería.

He esperado, pero mañana es el día.

Ha sido mi pequeño modo de luchar contra la falta de agua en los pantanos de España: no lavar mi coche en el último mes.

Os confieso que no todo ha sido altruismo. Cuando mi coche llevaba dos semanas siendo la diana de varias palomas de los pinos donde lo aparcaba, me di cuenta que lo más sensato era esperar a las lluvias y dejarlo a remojo alguna hora. Además, confiaba en que las lluvias llegaran antes.

Si las lluvias se hubieran retrasado dos semanas más, mi coche habría tenido una carrocería de camuflaje perfecta para mimetizarse en el frente ucraniano. Y es que las palomas son muy envidiosas de cualquier coche recién lavado. No es que parece que apunten, realmente apuntan.

Pero no lo hacen por anticlericalismo. Estoy seguro de que no distinguen que soy cura. Pero un coche limpio… ¡vaya que sí! Les encanta.

Post Data: A ver si os esforzais un poco en darme sugerencias para el título de mi novela sobre san Pablo. Perdonad que os lo diga, pero sois un poquito perezosos. A mí no se me ocurre un buen título, y puse toda mi confianza en vosotros.

domingo, septiembre 11, 2022

Domingo

 

La Commonwealth puede ser muy extensa, pero la mesa era muy pequeña.

Alcaldesa de Madrid: Vamos a declarar un mes de luto oficial. Pero me opongo a que se coloque su estatua donde ahora está la Cibeles.

Agradezco vuestros títulos para Paulus. Ninguno me ha entusiasmado, por decirlo de un modo caritativo. Salvo alguno que ha sido puesto en plan de broma. El problema es que otros títulos eran tan “buenos” que no sabía si lo decíais en serio.

Vamos a ver los hilitos del plátano hay que sacarlos. La misma naturaleza nos lo enseña:

https://www.youtube.com/shorts/GA0APPSWpEc

  

Lo he visto en unos mil vídeos de Youtube. El gato mira atentamente un objeto y con toda lentitud lo empuja más allá del borde la mesa. Hubiera sido un acto de originalidad monárquica haber hecho lo mismo con esa cajita de plumas, y hacerlo con lentitud, como dejando una pausa dramática. Como sabiendo que todos los presentes, en silencio, esperan que suceda lo que va a suceder. Y después seguir firmando como si no hubiera pasado nada: H. M. space has been done. First royal mission accomplished.

  

No me gusta usar esta expresión, pero esta vez sí que se trató de una cuestión de Lebensraum o espacio vital.

Sin duda tiene más interés ver a Carlos haciendo esa cara que ver comer plátanos a treinta monos.

  

Hasta ahora si algo me molestaba lo decía. Pero me acabo de dar cuenta de que eso es muy plebeyo. Lo realmente posh es poner caras sin pronunciar una palabra. Desde hoy hago propósito.

sábado, septiembre 10, 2022

La firma del documento de proclamación del rey de Gran Bretaña

 

Totalmente de acuerdo, Carlos. El tintero y la cajita de plumas me ponían nervioso hasta a mí. Un rey con decisión hubiera arrojado con fuerza ambos elementos por la ventana. Había mucha tensión en el ambiente, lo de las plumas volando fuera de la sala hubiera sido todo un detalle que todos los presentes hubieran agradecido.

Al momento los memes corrían por el entero planeta. Sin embargo, a ninguno de los del Consejo Privado se les ocurrió que podría existir algún interés por escanear o, al menos, hacer una foto, del bonito documento que ha firmado.

Petición de sugerencias

 

En los próximos meses se publicará el segundo tomo de mi novela sobre san Pablo. ¿Qué título le propondríais? Os hago esa pregunta porque siempre me soléis aconsejar muy bien. Y si, finalmente, no escojo un título que propongáis, estoy convencido de que me vais a dar buenas ideas.

El título verdadero y auténtico de la obra entera con todas sus partes es Paulus. “El León de Dios” no forma parte del título, es un subtítulo. Los subtítulos no forman parte de los títulos. Si se colocan detrás del título (por ejemplo, para distinguirlos de otra obra), van precedidos de dos puntos. Si forman parte del título van precedidos de una coma. No es lo mismo Paulus: el León de Dios que Paulus, el León de Dios. Pero el bloque entero se escribe con cursivas. Algo lógico para indicar la unidad que forman título y subtítulo.

Ahora bien, al publicarlo en papel, resultaba evidente la conveniencia de poner un título distintivo a cada uno de los tres tomos. Eso estaba fuera de toda duda y yo fui el primero en sugerir que fuera así en las conversaciones preliminares a la firma del contrato.

Ahora nos encontramos con la necesidad de un título para el segundo tomo. Sugerid con libertad. Mejor que sean títulos originales, no cosas del tipo Pablo, el maestro o Pablo, el gran teólogo. No, que no sean títulos insulsos. Aunque podéis sugerir más títulos insulsos para alegría del resto de comentaristas. Pablo, el buen predicador. Ja, ja.

viernes, septiembre 09, 2022

Reflexiones a la muerte de Isabel II de Gran Bretaña

 

Observemos legalmente las funciones de la monarquía británica y la española: en esencia son las mismas. Observemos la bondad y defectos de los integrantes de ambas casas reales: más o menos son los mismas con la excepción de los tejemanejes de nuestro rey emérito.

¿Por qué entonces una monarquía es tan querida, sentimentalmente, y otra es considerada bastante insulsa?

No hay duda ninguna de la razón. La británica ha mantenido sus ceremoniales, sus vestiduras y lo que en latín se llama regalia. Entre las vestiduras nos encontramos a los beefeters, a los heraldos y a otros que no voy a mencionar por no alargarme. Entre los regalia están las coronas, los cetros, el orbe, la Espada de Estado, el gorro de descanso (el cap of maintenance), el trono y otros objetos que, de nuevo, omito por no alargarme.

La monarquía británica no son solo vestiduras y objetos, sino que es todo eso en movimiento, en acción, inserto en protocolos, pompa y tradiciones.

Sí, la pompa. No hay nada malo en ella cuando se da en el lugar y el momento adecuado. Hay momentos para ver una película que tiene lugar en una cabaña de una pradera de Iowa, en la que todos los protagonistas visten de pana. Y hay momentos para el despliegue de gemas y sedas que caminan sobre mullidas alfombras en el suelo y valiosísimos tapices en las paredes. Por más que algunos curas con guitarra de los años 70 nos hayan querido convencer de que hay que sentirse muy culpables por la pompa, eso no es así.

En mi blog, cuando busco fotos bonitas acerca de este tipo de cosas, tengo ingentes cantidades en relación a la monarquía inglesa. ¿Por qué no pongo fotos de mis monarcas hispanos? Pues porque en cantidad y calidad no encuentro lo mismo. La diferencia en cantidad es muy superior a cien veces más. El problema es que en calidad, la diferencia también es muy notable.

No considero a mi rey peor que a la difunta Isabel en ningún aspecto. Pero para poner una foto de un señor con americana y corbata, pues prefiero poner la foto de una monarca que además de serlo lo expresa visualmente. Me consta que Franco quería una monarquía con toda su parafernalia, a la inglesa, como la que vio en la corte de Alfonso XIII. Eso consta por algún comentario que hizo y que creo que lo leí en el formidable libro de Xavier Canals, Franco y los borbones. Pero, al final de su vida, le dijeron que el príncipe se inclinaba por una monarquía moderna. Y Franco comentó: La modernización de la monarquía es la república.

Todo esto que he dicho tiene su consecuencia para la Iglesia. Un obispo puede ser todo lo sencillo que quiera, pero el Vaticano es el escenario perfecto para una grandiosidad que va más allá de la monarquía inglesa. Incluso si un papa no desea para nada ocupar el lugar central de la pompa vaticana, ese micromundo debería ofrecer esa pompa, protocolos y ceremonias con todo su arsenal de cardenales, arzobispos y monseñores. Tal como lo describo en mi larguísimo libro titulado Neovaticano —quizá uno de los libros menos leídos de la historia ese ceremonial sería espectáculo puro y duro. Habiendo echado por la borda toda la vulgaridad de los prejuicios de la época de los Beetles, en ese Neovaticano propongo que la palabra “esplendor” alcance una nueva regla, un nuevo nivel.

Ayer recordaba, por ejemplo, todo el protocolo que seguiría a la muerte de un romano pontífice, los ceremoniales que se pondrían en marcha a la muerte del vicario de Cristo. Al lado de lo que yo propongo, los funerales de la reina Isabel II parecería un entierro sencillo. De hecho, esos novendiales tendrían que tener lugar en el Neovaticano, pues la Basílica de San Pedro y su plaza serían un marco totalmente insuficiente para lo que describo en mi libro: un funeral pensado para una audiencia planetaria, un funeral pensado para multitudes presentes y multitudes que lo verían en sus casas. Algo que atrajera a católicos y no católicos por su belleza. Podéis leerlo en el libro que os he citado. Pero soy consciente de que esos ceremoniales en la línea de un Carlos I o un Felipe II, hoy por hoy, no perviven en ningún lugar fuera de esas páginas. ¡Ah, las cosas que podrían ser y no son!

No pierdo la esperanza de coger el teléfono cualquier mañana y que haya una voz conocida al otro lado: “Soy Francisco. Quiero que me organices mi funeral. Ya sabes, una cosa sencilla, pero arreglada. No te pases con la pompa, pero que sea algo más que dos hermanas enterrando a su canario en el jardín, metido en una caja de zapatos”.

jueves, septiembre 08, 2022

Estado de Derecho

 

Ayer vi entero el documental de la PBS titulado Lies, politics and democracy, un trabajo óptimo, un ejemplo de cómo es un documental de verdad.

https://www.pbs.org/wgbh/frontline/documentary/lies-politics-and-democracy/?utm_source=Iterable&utm_medium=email&utm_campaign=streaming&utm_content=xxxx

Una vez más me queda claro que los sacerdotes no debemos inmiscuirnos en la política, por la sencilla razón de que no es nuestro campo. Ahora bien, cuantas veces las decisiones políticas están entrelazadas con cuestiones morales. 

Y no me estoy refiriendo ni al aborto ni a temas cuyo contenido directamente entra en conflicto con el magisterio de la Iglesia, sino que me refiero a lo que, a primera vista, parece que es el campo de lo opinable; pero que una mirada atenda y en profundidad nos revela cuán estrecha es la relación con la moral en multitud de cuestiones de apariencia meramente contingente.

Y ya no digamos nada si la política entra en el campo de lo constitucional. En ese caso, cualquier decisión será difícil que no tenga una innegable trascendencia ética.

En el funcionamiento constitucional de una nación hay muchas tonalidades grises entre el blanco y el negro. Pero hay momentos en los que hay una raya precisa, perfectamente delineada, entre el Bien y el Mal. Una línea que es imposible atravesarla por equivocación porque la transgresión conlleva gravísimas consecuencias posibles, se lleguen a consumar o no.