viernes, septiembre 21, 2018

Pronto este tipo de post estarán fuera de la ley



















Lo que sucedió en la década de los 70 y los 80 fue una verdadera destrucción de la Iglesia: la profanación entró en el Templo de Dios. Como en las visiones de Ezequiel, los sacerdotes mezclaron el culto a Dios con todo tipo de cosas profanas y hasta impuras. Los casos de abusos sexuales clericales fueron una muestra de hasta qué punto un porcentaje de miembros del clero estaban enfermos.

En esto no tuvo culpa ni el concilio ni la reforma litúrgica. La infiltración de lo mundano, del modernismo, del marxismo, ya había comenzado antes. En el postconcilio, simplemente, eclosionó como algo ya maduro.

Desde algo antes de los años 50, lo afirmo sin ninguna duda, España se había convertido en el país más religioso del mundo, por encima de Italia, de Irlanda o de Polonia. Lo que ocurrió aquí fue una verdadera conversión de un pueblo. Dos generaciones después el demonio se ha encargado de convencer, incluso a los creyentes, de que aquello fue forzado y que lo que fue forzado fue pura hipocresía. Me imagino que las decenas de millares de misioneros que se fueron a Latinoamérica, a África y a Asia eran meros hipócritas. Los millares de monjes que llenaron prioratos, monasterios y abadías que florecieron por toda la geografía española, lo mismo: pura hipocresía.

Bien, dejemos al demonio con la baba de su falsedad. Lo que me interesa hoy decir es que Dios concedió a España y Portugal unos caudillos totalmente de acuerdo a su corazón. Unos caudillos acordes a la situación que Dios mismo iba a suscitar.

Pero Franco, al final de su vida, tuvo que ver cómo la isla de fe y religión que se había creado aquí estaba siendo destruida por el mismo clero joven. El triunfo del Reino de Dios estaba siendo socavado en sus mismos cimientos por los mismos constructores. Por los jóvenes, es de justicia hacer la precisión.

Vuelvo a repetirlo, con independencia de lo que cada uno piense sobre ese régimen, la tragedia personal tuvo que tambalear toda su alma hasta sus fundamentos. Hasta sus fundamentos, no más allá. Porque aquel anciano frágil tenía muy claro el Credo, a pesar de que a la mesa de su despacho llegaban escándalos que clamaban al cielo. Y es que se iniciaba una época en la que se escribirían los capítulos más negros del clero en mucho tiempo. La pedofilia no había casi empezado en algunos países, pero pronto empezaría.

Mientras el progresismo más herético se extendía por Europa Occidental, no por la oriental, España seguía protegida por un Salomón que tenía detrás de sí a más del 90% de los españoles. Aunque los referéndums se hubieran realizado con todas las garantías actuales, en ningún caso, el apoyo a su persona hubiera bajado del 90%. Hasta un ateniense como yo, hasta un amante de la Luz de la Razón como yo, tengo que reconocer que su régimen fue legítimo: legítimo en su origen, legítimo en su prolongación.

España era una isla. La isla del reinado de Cristo. De ahí el odio que el demonio le tiene. Hasta que se murió, todos los planes del infierno estaban detenidos aquí. En España la ley suprema era el Evangelio. Eso era así les pesase a los masones, a los comunistas y a todos los enemigos de la civilización cristiana. Mientras Franco siguiera vivo, los planes del infierno tendrían que esperar.

El drama personal del que lo dio todo por la Iglesia



Tengo ya muy avanzada la lectura de las 976 páginas de Franco y la Iglesia de Luís Suárez. En realidad, esta es la segunda lectura, si bien la primera no fue línea a línea como esta vez.

Cualquiera que sea la idea que uno tenga del régimen de Franco, hay algo que me parece fuera de toda duda: y es la nobleza de espíritu, la grandeza, con que Franco asumió el trato que le dispensó el Vaticano en los últimos años de su vida.

Como fidelísimo hijo de la Iglesia, aguantó como un santo la cicatería, el cálculo y, a veces, el modo lamentable con que fue tratado en muchas ocasiones. Franco era plenamente consciente del desafecto de Roma para con él. Cualquier elogio debía hacerse con la boca pequeña. Franco amó al Papa sin doblez alguna, con toda sencillez. Los tejemanejes de la Curia solo dejan en mal lugar a los que los realizaron.

El Franco de la guerra civil y el de después de la guerra no me parecen nada especial en el campo de las virtudes. Pero el Franco anciano que cree en la Iglesia por encima de todo, pasando por encima de las afrentas de tantos eclesiásticos, sí que me parece heroico.

Los detalles totalmente documentados resultan admirables. Su actuación fue un ejemplo de cómo un laico puede creer siempre en la sacralidad del sacerdocio y del episcopado. Desgraciadamente, en esos años, no pocos presbíteros fueron un escándalo continuo por meterse en el campo de lo político. Roma no estuvo a la altura de las circunstancias.

Fue Franco, el verdadero último rey de España, el que siempre recordó a todos (incluidos muchos de sus ministros de comunión diaria) que el Reino de Dios estaba por encima de todo. Menos mal, como ya dije en otro post, que los obispos españoles estaban con él sin ambigüedades, así como todos los sacerdotes. Otra cosa eran los jóvenes presbíteros… y Roma.

Eso sí, obispos de la talla espiritual del arzobispo de La Higuera o Guerra Campos hicieron piña con él. Cuando uno tiene a su lado a estos obispos, ¿quién necesita más? Aunque una cosa que me sorprendió de la lectura de este libro fue el decidido apoyo de los jesuitas a Franco tras la guerra civil. Ellos fueron de todo, menos neutrales. Y sobresale, especialmente, el padre Ledochowski, el general.

En fin, se piense lo que se piense del régimen, es de justicia reconocer el esfuerzo interno que tuvo que realizar Franco en su alma para mantener el mayor respeto sagrado hacia aquellos obispos que callaban y transigían frente sacerdotes que le atacaban desde posiciones totalmente marxistas.

miércoles, septiembre 19, 2018

Una Unión Europea camino de la apostasía




















Hoy he hablado con dos buenos amigos de Venezuela. También he visto un documental sobre Chávez, otro más; este muy bueno, desde una perspectiva totalmente distinta. Hace dos días leí un artículo en una revista (el Maine Law Review) la comparación entre el sistema constitucional de Estados Unidos y el de Francia.

Creedme, los ciudadanos de cualquier país, de cualquiera, no saben lo cerca que pueden estar del abismo populista. Todos estamos al borde del precipicio. Por supuesto que hay naciones con más muros de contención y otras con menos. Pero todo depende del tamaño del tsunami.

La diferencia entre el Estados Unidos de la Gran Depresión y Alemania radica, en esencia, que en el primer país apareció Roosevelt. Ya sé que hay más factores. Pero los factores quedan a expensas del tamaño y fuerza del huracán.

En España hay mucho odio contenido. Hay millones de jóvenes que se apuntarían mañana a la revolución, a cualquier revolución. Y muchas personas de mediana edad desencantadas. Hay mucho adolescente que no entiende por qué él no tiene nada de dinero para gastárselo el fin de semana, y otro joven tiene dinero a espuertas. A los veinte años uno se pregunta por qué él tiene todo lo que quiere y yo no. ¿Por qué él tiene futuro y yo no? El paro es una realidad demasiado desmoralizadora.

Millones de personas con muchos años de paro son una carga de frustración que se acumula y fermenta. Cuando, en lo peor de la crisis, vi a decenas de miles de personas queriendo tomar por la fuerza el congreso de los diputados, di por supuesto que acabarían haciéndolo. Me equivoqué. Lo reconozco. Nunca entendí que, dado lo mal que estaban las cosas, por qué no habían tenido éxito. Después las cosas se calmaron. Después todo volvió a su ser.

Pero sigo pensando que países como España, Italia o Grecia son un polvorín. Que hay demasiado odio acumulado. Sigo pensando que estos países vivirán su propia versión del chavismo. Creo que hay una tregua, pero que una neorevolución populista se hará con el Poder en estos países. Pero se precisa de una profunda crisis económica y de más paro para que la maquinaria del desorden se ponga en marcha.

Veo todos los factores que integran la vida política de España (y otros países de Latinoamérica) y concluyo que el ideal ateniense retrocede y vamos hacia una etapa de preponderancia de Catilinas, Silas y Crasos. El tiempo dirá si tengo o no razón.

Sin Dios Europa se dirige hacia una pesadilla.

martes, septiembre 18, 2018

Reunión de sacerdotes



Hoy hemos tenido reunión diocesana de curas. Cuando don Juan Jesús Barco, cura párroco de mi diócesis, habla en las reuniones de curas:

Primero: No necesita micrófono. Su voz no precisa de aditamentos de instrumentos artificiales, resuena clara y nítida en todo el salón.

Segundo: Habla con una claridad de contenido que nos saca a todos del sopor. Su voz de trueno se corresponde con sus verdades como golpes de maza en un yunque.

Hoy hemos tratado de la Ley de Protección de Datos en las parroquias. En el descanso, nos han dado bolsas con carteles y cartas. Yo preferiría que nos dieran café y pastas, porque todo el mundo sabe que nadie mira los carteles de las parroquias. Por alguna razón, los carteles se han vuelto totalmente invisibles.

Aunque yo sí que sé la razón: en la entrada de las iglesias siempre hay ochocientos carteles. Cualquier nuevo cartel pasa desapercibido como un camaleón nuevo en la jungla.

No voy a nombrar el nombre de cierto sacerdote religioso, pero ha engordado mucho este verano. Si me lee, sirva este post de aviso. Daré solo una pista, vive en el Corredor del Henares.

También he conocido al nuevo coadjutor de Paracuellos. Su rostro mostraba la bondad de su corazón. Un cura joven lleno de entusiasmo y buenos sentimientos. Esa es la impresión que me ha dado. Aunque a otro cura del obispado, le he comentado: Mira su mirada llena de ambición y codicia, la tiene escrita en la cara.

lunes, septiembre 17, 2018

Predicadores y homilias


Hoy es un día con dos posts. Con el paso de los años, cada vez disfruto más predicando. De hecho, disfruto yo mucho con la preparación de los sermones.

Pero no os puedo aconsejar predicadores, más allá de fray Rainiero Cantalamessa (franciscano) y Gino Iafrancesco (evangélico). Porque soy persona de leer, no de escuchar. Disfruto leyendo magníficos artículos, pero no me suelen gustan tanto las homilías.


Pero, eso sí, hay artículos formidables, en los que se nota tanto el amor a la Palabra, como la erudición y gran conocimiento de la Biblia. Os confieso que la mayor parte de los artículos que leo son de autores protestantes. Ya me gustaría encontrar esos mismos artículos en el campo católico, pero no es así.

La exégesis católica ha sido muy afectada por la desmitologización. Raras veces encuentro una exégesis profunda que crea en la sacralidad del texto. Y esa visión humana lastra todo el comentario desde su mismo enfoque. Entre los ortodoxos encuentro magníficos artículos sobre espiritualidad, pero no se han dedicado tanto al estudio escriturístico. Es entre los protestantes donde hallo los mejores materiales. Y no voy a decir que lo siento. Al revés, me alegro de que ellos también tengan sus dones. Somos una familia.

Pero, ojo, hablo de artículos escriturísticos de profesores de teología, no del típico pastor evangélico que vocifera a la congregación y repite cuatro lugares comunes. Ese tipo de “pastor enfadado” no me suele aportar nada. Monseñor Munilla sí que es muy didáctico. Se ha convertido en todo un referente de la fe para muchos en España, y con toda razón.

Todos los sermones se pueden descargar de una sola vez



Me imaginaba una idílica mañana de lectura y trabajo en mi piso. Pero me he pasado toda la mañana tratando de recuperar y subir todos los sermones en un servidor que permita descargarlos todos de vez. Debo agradecer a Anxelina su labor con los sermones. Sin ella se hubieran perdido setecientos de ellos. Muchas gracias. Puede parecer que mi trabajo se ha limitado a copiar y pegar. Pues no, las cosas han sido mucho más complicadas.

Desde un Google drive que aparecía medio lleno porque había una sincronización con otro servidor (las sincronizaciones las carga el diablo), hasta mi disco duro externo que daba una serie de errores inexplicables e interrumpía las transferencias (aquí no descarto que estuviera el diablo propiamente dicho).

Ahora será posible descargarse de una sola vez todos los sermones, sin necesidad de ir uno por uno. Aunque mis primeros setecientos sermones son bastante inferiores en calidad que los siguientes.

El fruto de este trabajo es la siguiente lista de links.

Para descargar todos los sermones de una sola vez
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Carpeta del sermón 500-999

Carpeta del sermón 1000-1499

Carpeta del sermón 1500-



Para descargar un sermón directamente y saber el título
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Los sermones del 1305 en adelante se pueden escuchar aquí:

Los sermones del 696 al 1305 se pueden escuchar aquí:

Los sermones del 1 al 696 se pueden escuchar aquí:

Nota:

No funcionan los links del sermón 1 al 695. Incluso en el servidor, faltan algunos sermones del 1 al 1000. Esos sermones me temo que se perdieron definitivamente.

domingo, septiembre 16, 2018

La clase de latín



El cuadro se titula La clase de latín. Ahora estoy en ese momento formidable en el que he acabado de escribir un libro y no he empezado otro. Esta sería la ocasión para leer alguna novela, poner en orden los armarios de mi casa, tirar cosas inútiles de la cocina e, incluso, poner orden en mi ordenador.

También en el ordenador se van acumulando cosas que, antes o después, hay que usarlas o tirarlas. El disco duro del ordenador, de lo contrario, se va transformando en una selva. Casi una selva tan intrincada como el interior de algunos de mis armarios. Conclusión: tengo que tirar cosas. No se tratar de reordenar, sino de tirar, tirar a la basura, arrojar esos objetos hacia una destrucción segura e inevitable.

Creo que me voy a imponer con toda la fuerza de mi voluntad, tomarme dos días para este tipo de asuntos propios. Mi libro sobre el infierno (el cual dura una eternidad) bien puede esperar dos días. Aunque es cierto que, a veces, el infierno no espera.

sábado, septiembre 15, 2018

Algo no es de su agrado
















Hoy y ayer he escuchado a Buxtehude. Es más pesado que Bach. Su música ofrece una impresión de pesadez. Hay momentos en que se aproxima a Bach, en que parece que lo va a tocar. Pero después nunca llega el momento en que se abre el cielo: técnica y más técnica, sin genialidad. Además, Buxtehude da esa impresión de lentitud que en Bach se compensa con compases de una agilidad que te deja boquiabierto. En Buxtehude la lentitud es solo lentitud.

No lo dije, pero una de las músicas que he escuchado muchísimo en los pasados meses ha sido la banda sonora de Games of Shadows de Hans Zimmer. Una de las mejores que he escuchado en los últimos años en un director que creía que ya había dado de sí todo lo que podía.

Gracias por vuestras oraciones, mi sinusitis parece haberse curado ya del todo. Mi agradecimiento es sincero. Sin la intercesión, el curso de acontecimientos podía haber sido otro. La infección fue seria y mi derecho estaba muy inflamado.

En las pasadas semanas, he tenido varias conversaciones con un técnico de informática sobre el infierno. Es una delicia conversar con quien te aporta. Hay individuos con quienes la conversación te inspira y sugiere cosas nuevas. Este es uno de esos casos. Aunque nuestra hora de conversación solo versó acerca de lo que podríamos llamar la esencia de la condenación: eso y solo eso. Solo hablando con él uno se da cuenta de lo mucho que el tema puede dar de sí. Lamentablemente, la conversación se perdió como lágrimas en la lluvia. Pero, casi seguro, que mi próximo libro será un ensayo sobre el infierno.


viernes, septiembre 14, 2018

Si yo hubiera sido Aznar o Rajoy



Si yo tuviera un poder sobre una nación, tan impresionante como el que algunos jefes de Estado poseen, ¿qué haría yo en España? Pues realizaría un plan con los siguientes campos. Llevándolo a cabo según el dinero disponible y la prudencia.

Primer campo: Acabar con la pobreza extrema
Crearía grandes centros donde todas esas personas que vemos tiradas en la calle, mendigando, totalmente excluidas en la sociedad pudieran recibir alojamiento, comida y atención personalizada. Habría que estudiar en cada caso el por qué esa persona está como está. En los peores casos, se les ofrecería algún tipo de trabajo mínimamente remunerado, algo realmente no productivo, aunque solo fuera de cuatro horas diarias. Pero esto haría que la persona se sintiera útil, tuviera una disciplina de vida y dispusiera de una pequeña cantidad de dinero.

Esos centros serían grandes y contarían con todo lo necesario para atender a, por lo menos, mil personas en esa situación: desde sus habitaciones individuales, hasta lugares para el teatro o para hacer deporte.
No se crearían de una sola vez todos los centros. Se crearían de forma paulatina. Las mismas personas ayudadas trabajarían después en ayudar a las nuevas. El fin sería la erradicación total de la pobreza extrema.

Segundo campo: Nacionalizar ciertos sectores.
Nunca habrá competencia en sectores como la telefonía, el gas, las industrias petroleras o la electricidad. Nunca. Es preferible que los inmensos beneficios de esos sectores redunden en el bien público a que se lo lleven a paraísos fiscales. Son gigantescas masas de dinero que solo sirven para disfrute de unos pocos.

Otro campo que se podría incluir es el de los seguros. Si todos los seguros se nacionalizaran, todos, costarían la mitad y los beneficios para el Estado seguirían siendo colosales.

Con los beneficios de estos sectores se podría luchar contra la pobreza disponiendo de grandísimos fondos.

Tercer campo: Lograr una verdadera división de poderes y cambiar el modo de hacer política
Como ya expliqué de forma muy detenida en mi La decadencia de las columnas jónicas la independencia del poder ejecutivo y legislativo es algo todavía a conseguir. Los ciudadanos no lo saben, pero tal división no existe. Si consigues la mayoría de votos para el Congreso, tardas poco en conseguir la misma mayoría en el Senado. Y si no lo consigues esa mayoría, la obstrucción que sufrirás será total. No importa que propongas las leyes más razonables del universo, tus opositores se negarán a todo.

En mi ensayo, antes citado, propongo soluciones para este tipo de enfrentamiento radical y perfecto que siempre existe entre el partido gobernante y la oposición. No podemos pensar que el modo natural de funcionar la maquinaria constitucional es solo la obstrucción. Crispación que se traslada a la sociedad.

Cuarto campo: La nación necesita símbolos
En el caso concreto de España, yo construiría una especie de Acrópolis donde estuvieran representados de un modo imponente las tres ramas del Poder. La reforma constitucional tendría una materialización material. La Acrópolis que yo construiría es algo que llevo pensando desde hace años. En este cuarto campo, soy el primero en reconocer que me traiciona mi afición a la arquitectura. 

Desde luego este el punto más accesorio de este programa. Pero también pienso que España necesita símbolos. El Reino Unido los tiene, Estados Unidos también. Nosotros somos un pueblo bastante huérfano a este respecto.

Quinto campo: Un gran pacto nacional
La automatización supone uno de los mayores retos a los que se va a enfrentar el mercado laboral. En realidad, no es un reto, es un tsunami: mas de la mitad de la gente se va a quedar en el paro. Así que ya ahora hay que crear una comisión con los mejores economistas (con total ausencia de políticos) para ver qué medidas se pueden tomar para que el bien común prevalezca. En esto Suiza ha dado un magnífico ejemplo. Puede haber muchos millones allí, pero tomó medidas concretas para que los pequeños agricultores (gente muy sencilla) pudieran vender sus productos en los supermercados. Es solo un ejemplo. Una medida no es gran cosa, pero cien medidas, o mil, sí que hacen que un país sea muy diferente a otro. La alternativa es dejar que las ciegas fuerzas de la economía arrasen lo que sea. Los países escandinavos son otro ejemplo extraordinario de cómo gestionar el bien común.

Si en algo tiene razón Trump es que los políticos han dejado que fuerzas ciegas e inhumanas aniquilaran sectores enteros sin que sus representantes en el Congreso movieran un solo dedo por defenderles. Podría poner ejemplos de varios campos, pero el post se alargaría.

Conclusión
El gobernante debe preocuparse, ante todo, de los más pobres. Y después su gran preocupación debe ser el bien común. No puede dejar que la economía actúe de un modo inhumano. Lo primero son los seres humanos. Llevamos muchos años en que las “razones políticas” se imponen por encima de la racionalidad. Y eso siempre lo pagan los ciudadanos.

Post Data: Si me lee algún jefe de Estado,  yo no puedo ejercer de gobernante. Pero puedo realizar un magnífico papel como Richelieu, Mazarino y Wolsey por compensaciones mucho menores y resultados menos turbios. 

Por lo menos, al principio, menos turbios. Aunque después la cosa se puede animar.

jueves, septiembre 13, 2018

Colores y buenos sentimientos



La elección de la foto tiene que ver con los buenos sentimientos que embargan los últimos posts. No sabía si elegir un colorido unicornio dejando un rastro de estrellas o una taza de té. Al final, he dejado aparte la foto del salón con té y he puesto otro unicornio.


He escogido la segunda opción porque es una de las escenas que tengo marcada con intensidad en mi mente como una de las escenas de la felicidad. La felicidad es tomar el té con tranquilidad, sin prisas, en casa de un matrimonio de amigos, mientras tomas unas pastas y charlas, mientras tienes una agradable conversación. Un gato dormitando sobre mi regazo mientras le acaricio completaría la escena.

A mí, realmente, el té no me gusta mucho. Pero los sentimientos de paz, de felicidad, que tiene para mí esta escena están marcados en mi memoria, sin duda a causa de tantas películas inglesas.

Otros piensan en la felicidad bajo la escena de grandes viajes, aventuras y emociones. Para mí nada es comparable a un saloncito donde nos abandonamos a una agradable conversación con quien realmente vale la pena conversar. La más alta consecución del imperio inglés fue la costumbre del té a las 5:00.

Obsérvese que para realizar este oasis de felicidad no se necesita una mansión ni lujos de ningún tipo; solo un saloncito, unos sillones, poco más. El gato sí que me parece fundamental. Es curioso, las cosas más placenteras de la vida están al alcance de todos.

Hoy veía un documental de la BBC sobre cierto dictador actual de torso descubierto. ¿Para qué tantos afanes? ¿Para qué tantos esfuerzos? ¿Dónde queda el disfrute de las pequeñas cosas de la vida? Qué locura dedicar tantos esfuerzos para lograr con ello la mera ostentación. La vida tirada a la basura solo para la ostentación.

Cuando se tiene tanto poder acumulado y popularidad y recursos, ¡cuántas cosas se podrían hacer por las clases más desfavorecidas! Pero, curiosamente, este tipo de jefes de Estado es por lo que menos interés tienen. Con tanto poder se podrían hacer reformas impresionantes. Pero no. Precisamente eso no les interesa. Al revés, se sacrifica el bien de los más necesitados por el orgullo de la patria. Cuántos desvelos para nada. Y todos conocemos sus nombres. No parece que tengan vergüenza por aparecer en público.

miércoles, septiembre 12, 2018

El otoño se acerca... y es tan bonito



He leído las noticias sobre el nuevo escándalo de la Iglesia en Alemania: esto ya empieza a parecerse a algunas escenas de El día de la marmota. No creo que este bucle periodístico-temporal se acabe con el Papa secuestrando a la marmota y tratando de estrellarse a toda velocidad en la furgoneta con ella a bordo. Pero sí que se lograría mucho si el colegio de cardenales se reuniera en Roma para visionar la película y hacer una tormenta de ideas después.

Yo hasta ahora no creía en los zombies, pero he cambiado de opinión: nuestros muertos reviven, una y otra vez, y nos están devorando. Las noticias en la televisión y los periódicos parecen la típica versión freudiana en la que nuestros traumas más oscuros reviven continuamente sin que puedan ser definitivamente cancelados ni con cárcel ni con indemnizaciones ni con medidas que ofrecen resultados.

Lo repito, estas noticias-zombies vuelven a perseguirnos con sus hambrientos brazos dirigidos hacia nosotros y nosotros corremos y corremos. Pero ya lo decía el Papa: El tiempo es más grande que el espacio. Quizá por eso, en esta versión de Regreso al futuro, no importa lo raudas que sean nuestras piernas en esta pesadilla. Recordemos que en esa película en realidad se regresa al pasado, como los obispos actuales.

Ni la prisión ni los resultados ni nada nos pueden librar de estas partes oscuras de la historia. No descarto que hayamos caído en un ciclo de eterno retorno nitzscheano en el que Tántalo se vea obligado a hacer declaraciones oficiales vaticanas hasta el siglo XXII o XXIII.

Nuestro presidente Sánchez, para acabar con la pedofilia, está rumiando con su almohada la posibilidad de quitarnos las catedrales. En fin, pase lo que pase, menos mal que ya se ha pasado el calor de agosto; eso sí que era agobiante.

martes, septiembre 11, 2018

Un soleado y feliz martes

















Os ofrezco los nuevos sermones. Ciertamente, hay diferencia entre los sermones de diario (improvisados) y los de los sábados y domingos (preparados). Por eso me atrevo a aconsejaros los sermones sobre el pectoral del sumo sacerdote.

Sermón 1591
El cáliz que he de beber, I parte

Sermón 1592
El cáliz que he de beber, II parte

Sermón 1593
Lo que vuestros ojos ven, lo que vuestros oídos oyen

Sermón 1594
Os daré pastores según mi corazón

Sermón 1595
El sentido de la fe, I parte

Sermón 1596
El sentido de la fe, II parte

Sermón 1597
El sentido de la fe, III parte

Sermón 1598

Sermón 1599
El sentido de la fe, V parte

Sermón 1600
No nos consideremos más de lo que somos

Sermón 1601
La buena semilla del Reino

Sermón 1602
Y con tu espíritu

Sermón 1603
El fajín del profeta

Sermón 1604
La entrada de una nueva postulante en el convento, I parte

Sermón 1605
La entrada de una nueva postulante en el convento, II parte

Sermón 1606
Memoria de Santo Domingo, fundador de los dominicos

Sermón 1607
Los diáconos

Sermón 1608
La importancia de guardar el corazón


4 sermones sobre el pectoral
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Sermón 1609
El pectoral del sumo sacerdote, I parte

Sermón 1610
El pectoral del sumo sacerdote, II parte

Sermón 1611
El pectoral del sumo sacerdote, III parte

Sermón 1612
El pectoral del sumo sacerdote, IV parte





lunes, septiembre 10, 2018

La vie est belle

















Después de tantos días tocando temas oscuros, he decidido poner el dibujo más colorido y alegre que he encontrado en la Red. No tengo ni idea de que “party” anuncian. Solo falta que sea una fiesta masónica organizada por los iluminati.

Hoy todo está saliendo de maravilla en este día. El trabajo de corregir erratas ha avanzado muy bien. Fervor en mis oraciones. Un desayuno excelente: fartons (de La Rollerie) con leche fría. Desayuno que, a pesar de todo, ha sido superado por el almuerzo. Por pudor omitiré detalles.

Visita de una amistad por la tarde. Me han arreglado la persiana del salón. Hasta mi salud parece experimentar una nueva primavera.

Mi novela sobre Egipto está siendo estudiada por una editorial; ya veremos. No he engordado. En fin, ya si comprendiera las reglas que rigen las tildes en los diptongos del verbo reír, mi felicidad sería plena. Pero me moriré sin saber ese tipo de cosas inmateriales.

Padre Fortea objetando en el juicio al fiscal general


Una nota breve por si le es de ayuda a algún lector


Me parece increíble lo complicadas que son las normas para saber si hay que poner tilde o no en ciertos diptongos. Por si os sirve, os pongo estos ejemplos:

El río Ebro
Yo río
Él rio
Reír

El link para más consultas está aquí:

domingo, septiembre 09, 2018

Lo que me preocupa no es el ahora, sino las nubes para dentro diez o quince años



El de ayer iba a ser el último post sobre el tema de Los juegos del hambre organizados por los fiscales generales de varios Estados. Pero no puedo dejar de añadir que los mismos expertos juristas llevan muchos años advirtiendo que el recurso al uso del gran jurado hay que evitarlo al máximo, porque tal como está concebido es un sistema que solo sirve a los intereses personales de los fiscales generales y no a la Justicia.

Los expertos advierten que una veintena de individuos escogidos al azar son demasiado influenciables por el fiscal, ya que no hay un juez que encauce las cosas cuando el fiscal sea demasiado subjetivo. Y mucho más cuando esta veintena de personas no pueden escuchar la defensa del acusado.

Son infinidad los elementos que pueden influenciar el juicio de un jurado. Pero todavía cuando el fiscal y esa veintena lo llevan todo en secreto, como es el caso en estos procesos.

Los grandes jurados no ofrecen ninguna protección legal de los derechos de los acusados. Por eso los grandes jurados SIEMPRE acaban en sus conclusiones siendo una mera caja de resonancia mediática para el fiscal general. Los grandes jurados NUNCA llegan a conclusiones distintas de las que les han sido expuestas por el que inició el proceso. Son muchos los profesionales de la jurisprudencia que consideran a estos “jurados cautivos” como algo no solo inútil sino dañino.

Los informes que han emitido este tipo de jurados han sido probados como completamente erróneos en juicios posteriores. Y toda esta realidad comprobada una y otra vez ha hecho que sea un sistema cada vez menos usado en Estados Unidos y que en muchos Estados directamente hayan decidido que ni siquiera aparezca en sus procedimientos legales. ¿Para qué ofrecer la posibilidad a un cargo que se presenta a las elecciones, como son los fiscales generales, de que pueda hacer un espectáculo siempre que quiera?

Si usted tiene algo contra mí, lléveme a un tribunal y yo seré juzgado con todos mis deberes y derechos. Pero no se reúna con una veintena de ciudadanos de forma no pública, ante los que no puedo testificar, y me acuse delante de todos con grandes puestas en escena mediáticas, entrevistas y toda la parafernalia de este tipo de caza de brujas.

Lo de Estados Unidos es una vergüenza. Pero todo esto va preparando a la población hacia una gran apostasía. Creedlo, esto no es que vaya a reducir el número de católicos, sino que es otro eslabón más en la larga cadena de hechos que va a llevar a que suceda lo que el cardenal Ratzinger en el año 2000 publicó acerca del tercer secreto de Fátima. En ese sentido, todo esto no me altera lo más mínimo, seguimos el rumbo previsto, a toda vela, hacia el iceberg de la persecución que ya nos fue anunciado por la Virgen María, nuestra Madre:

El Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino

llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; 

y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones.