viernes, junio 24, 2016

Cletus: ¡Sí, sí, a favor del Brexit o Brexis!















Cuando supe que Donald Trump estaba decididamente a favor del Brexit, no tuve la menor duda: había que hacer lo contrario.

Para un europeista como yo, hoy día del Brexit es un día triste. Económicamente todo va a seguir igual con ese país. Es decir, muchos meses antes de la salida de la Unión Europea se puede pactar que, a nivel económico, todo siga exactamente igual en las relaciones entre la Unión y el Reino Unido. Eso se puede hacer y, sin duda, se va a hacer, ciertamente con algunos ajustes, con algunos matices.

El problema no es el dinero, el dinero siempre se pone de acuerdo. La Unión era algo que iba mucho más allá de las finanzas. Si cada país comienza a replegarse más, si nos vamos dando la espalda unos a otros, todos perderemos. La Unión era un mecanismo que, además, reñía a los gobernantes cuando algo no lo hacían bien. Y les reñía con poder, con capacidad incluso para poner multas. 

La Unión ha tenido un efecto muy beneficioso (aunque poco conocido para los votantes) a la hora de llamar la atención a los que gestionaban nuestro dinero. También, por poner otro ejemplo, a nivel de la Justicia. Ya no digamos nada a la hora de hablar con fuerza en el marco internacional: contaminación, piratería, etc, etc.

El contagio de este espíritu del Brexit va a ser inevitable. Más estados amenazaran con salirse si no se hace lo que ellos quieren. En un mundo que necesita urgentemente una toma de decisiones cada vez más conjunta, Europa se disgrega, reconstruye fronteras, se repliega a considerar sus propios intereses y no los comunes. Sí, hoy es un día triste.

Un planeta cantonalizado sería una selva. Hay muchos intereses nada nobles interesados en que todo siga como está. Hay tantas cosas que se podrían haber hecho hace ya decenios y que nos hubieran beneficiado a todos, pero que siguen quedándose en el archivo de proyectos, hoy por hoy, irrealizables.

Al final, hay una lucha por un lado entre la racionalización y la unión de la Humanidad como una única familia de individuos totalmente iguales, y por otro lado un discurso aislacionista de naciones que quieren pactar todo, punto por punto, nación con nación.

En un lado, están los que defienden el imperio de la razón. En el otro lado, los que defienden el orgullo de su patria como si ésta fuera Venus salida de la espuma de las aguas sobre una concha y empujada por el soplo de dioses alados bajo una lluvia de flores.

jueves, junio 23, 2016

El arte imperecedero



















Encontré hace unos días esta estatua. No hace falta decir que quedé rendido a los pies de semejante obra de arte. Sólo sé que pertenece a la Colección Paul Getty. Pero, aunque he buscado más información, no la he encontrado.
Pero no me importa demasiado. La obra ya es suficiente para mí. Como mujer es un poco mofletuda. No es aventurado suponer que una mujer así debía tener unas pantorrillas considerables. Pero el contraste entre la delicadeza del tratamiento del pelo estirado de la parte superior y los alegres bucles de los lados me parece impresionante.

La segunda cosa que me admiró fue ese detalle grandioso que es el broche que cuelga de su pecho. No hay palabras. Si a eso añadimos la puntilla de la parte superior del vestido, no exagero si digo que ésta me parece una de las más bellas estatuas que he visto en mi vida. Y tengo debilidad por las estatuas.

A eso se añade la psicología que le ha dado a ese rostro. No es una mujer débil, sino enérgica. Fuerte y de mirada inteligente. ¿Qué más se puede pedir en una esposa? Sí, unos kilos menos.


Pero en esa época, además de obtener una buena dote, tampoco querías meter en casa a una mujer que fuera un montón de huesos. Si eras de buena familia y aceptabas pactar los esponsales, lo menos que exigías era un poco de mantecosidad a tu lado en el lecho. 

El ángel en forma de aldeana


Una mujer enlutada es recibida en audiencia por un coronel de la Columna Durruti, cerca de Badalona en 1936.
-Vamos a ver, ¿qué quieres? –le pregunta sin dejar de firmar papeles y revisar listas.
La mujer le suplica con lágrimas la vida de un hombre de 37 años. Desgrana unas cuantas virtudes del condenado. Pero más que exponer virtudes, pide compasión. El coronel impertérrito, al ver de qué se trataba, no ha dejado de revisar papeles, hacer anotaciones, estampar firmas y sellar salvoconductos.
-Bueno, cállate y márchate –le ordenó con malos modos el militar anarquista-. Déjame en paz, tengo mucho trabajo.
-¿No quieres que te cuente la vida de este pobre y desgraciado hombre? –la mujer le tuteaba, tal como querían los anarquistas.
-No me interesa lo más mínimo. Si ha sido condenado... pues que muera. Algo habrá hecho. Salud, camarada.
-No te he dicho el nombre del sentenciado.
-¡Me es indiferente! Anda, sal.
La mujer que no se había sentado en ningún momento, se dirigió hacia la puerta. Unos pasos más adelante se volvió y le preguntó:
-Camarada coronel, el condenado eres tú.
El oficial levantó la mirada fríamente sin atemorizarse. ¿Tendría algún arma escondida? ¿Querría vengarse? Le bastó mirar los ojos bondadosos y doloridos de esa mujer, para saber que ella no le iba a matar. Algo sabía de psicología humana para estar seguro de ello.
-¿Y quién lo va a hacer si se puede saber?
La mujer a cinco pasos de él le respondió con serenidad:
-Dios.
Hubo un momento de silencio. El coronel le miró a los ojos fíjamente.
-Así que Dios.
Asintió con la cabeza la mujer.
-Y... ¿voy a caer fulminado por un ataque al corazón?
-No.
-¿Se va a abrir la tierra bajo mis pies?
-Al Señor no le gusta abusar de lo teatral.
-¿El enemigo va a lanzar una bomba sobre este cuartel?
-Las filas adversarias están muy lejos.
-No voy a morir de enfermedad, no voy a recibir un castigo bajado directamente del cielo, tampoco son los nacionales... Mira, márchate ahora que puedes, pasado mañana me imponen una nueva condecoración. Las mujeres locas no me interesan. Pero si me importunas más, te aseguro que hoy servirás de divertimento a medio regimiento aburrido. Te aseguro que estás en una posición más peligrosa de lo que piensas.
-¿Has sido fiel al Partido?
-¡Más fiel que nadie! –respondió airado.
-¿No has sido corrupto?
-Jamás. He sido austero como un monje.
-¿No te has desviado ideológicamente?
El coronel pensó que ése no era el lenguaje de una pobre aldeana. Quizá sería conveniente enviarla a que la interrogaran un par de días. La mujer continuó:
-Pasado mañana no te condecorarán.
-¿Por qué, vieja loca?
-Porque esta tarde morirás, dentro de dos horas. He sido enviada desde el cielo para que te arrepientas y salves tu alma, ya que tu vida no puedes salvarla.
El coronel lo tenía decidido, había que interrogar a esa mujer. Lo más seguro es que estuviera desquiciada, pero no le importaba. La mujer añadió:
-Vas a sufrir mucho antes de morir. Vas a padecer en cada parte de tu cuerpo por la más acerba de las fieras. Tienes unos segundos para cambiar tu destino. Una última oportunidad que te concede tu Padre que está en los cielos por las muchas oraciones de tu madre y de los mártires que has mandado asesinar.
-¡Calla!
-Ven hacia aquí y siéntate.
El coronel ya tenía decidido el destino de esa mujer, su triste destino. Pero antes quería acabar de rellenar el papel que tenía a medio hacer.
-Siéntate aquí y calla –ordenó enérgico.
-No te ocupes en esos papeles inútiles. Ocúpate de tu alma. Si te arrepientes, te salvarás.
-Vieja lechuza loca –y le arrojó el cenicero para que se callara.
-Te he pedido piedad y no has tenido piedad. Te he suplicado misericordia y no has mostrado misericordia. Y no sabías que pedía por ti.
-Si me interrumpes una sola vez más, te sacaré de aquí arrastrándote de los pelos y no será precisamente para llevarte a tu casa. Además, estás detenida.
-Como desees, no te interrumpiré ni una sola vez más. Pero yo saldré tranquilamente por esa puerta, tan libre como he entrado. 
-Puedes apostar a que no será así –le dijo acabando de redactar el último papel.
Mientras lo firmaba y sellaba, entrarón como una avalancha tres oficiales apuntándole con sus pistolas.
-¿Pero que es esto?
-Traidor, estás detenido. Aquí tienes la orden de Durruti. Si nos dices los nombres, aun puedes salvarte.
-¿Qué nombres?
-Vamos, sinverguenza –le ordenó uno de ellos haciendo un gesto con la cabeza para que les siguiera, mientras otro le tomaba la pistola del cinto.

martes, junio 21, 2016

Formulario Internacional Standard de viajeros


Los que tenemos que viajar fuera de Europa varias veces al año sabemos lo tedioso que resulta tener que rellenar los impresos de inmigración. La letra es ultraminúscula, la luz de la lamparita del avión no siempre apunta a la mesilla. Rellenar esas casillas con el respaldo del pasajero de delante echado hacia atrás, con poca luz y con el avión dando bandazos es una operación muy poco agradable. Rellenar esos impresos conlleva más de diez tortuosos minutos siempre.

Por favor, quiero hacer una sugerencia a algún lector que tenga arte y parte en alguna agencia gubernamental de algún país. ¿Por qué no rellenar ese impreso online? Cada país puede colgar el formulario en una página web oficial, uno lo rellena en su casa con letra tan clara como lo puede llegar a ser la Times New Roman, lo imprime, lo firma y santas pascuas.

Sin ninguna duda, muchos de esos impresos rellenados a mano tan indescifrables como la letra cuneiforme con el agravante de que no hay espacio para escribir direcciones postales completas. Los funcionarios de inmigración serán los primeros en aplaudir esta sugerencia.

Cada país puede hacer su página web, lo difícil será encontrarla. ¡Anda que no me cuesta a mí encontrar el número de teléfono de los obispados cada vez que consulta la web de una diócesis! Lo ideal, en este mundo del siglo XXI sería que el Formulario Internacional Standard de Viajeros tuviese una página mundial. Esa página que podría estar administrada por la ONU, tendría un índice de países. 

Al entrar en cada país, rellenaríamos las preguntas que nos hicieran e imprimiríamos la página. Pero mejor todavía sería que no tuviéramos que llevar ningún papel a la frontera. Bastaría con enseñar nuestro pasaporte para que el funcionario pudiera consultar online el impreso que hemos rellenado. Por supuesto que sólo el sistema informático de fronteras de un país podría acceder a ese formulario.


Hay cosas que ponerlas en marcha cuestan mucho dinero, pero ésta no. Y encima ahorra dinero a la agencia de aduanas: ahorra tiempo a los funcionarios, se ahorran los impresos, se puede almacenar la información de un modo más económico, online en vez de físico. Todo son ventajas.

Imaginemos que en vez de una monja sola, viajan diez monjas: hay que rellenar diez impresos a mano, multipliquemos por diez minutos cada una. Eso da un total de cien minutos. Imaginemos que viajan cien monjas, multipliquemos de nuevo por diez minutos cada una. Imaginemos que viajan mil monjas, la serie de monjas que viajan puede irse incrementando hasta el infinito. Lo interesante, imaginemos, es que viajaran -10 monjas.

No hay nada como un cura de los de toda la vida: gruñón, cascarrabias y con un poco de pancita


Cena: De primero, potaje de alubias con espinacas, perfectamente sazonado, caldoso, hecho por mi madre que me ha visitado unos días. De segundo, una taza de kéfir con trozos de melocotón y un muffin de yogurt. El muffin me lo ha traído una amiga médico con todo el cariño del mundo. De postre, unos trocitos de chocolate sin azúcar deshaciéndose en mi boca sin prisas.

Armado con estos pertrechos dentro de mi cuerpo he ido al confesionario de la Capilla de las Santas Formas, donde tengo el turno de confesiones hasta las 11:00 de la noche.

Al acabar, me he dado con un amigo mío un largo paseo a paso ligero. Hora y media de charla, más que nada criticando cómo está el mundo. Él me contaba cosas jurídicas, que es su campo.

Qué placer llegar completamente sudado desde la coronilla hasta los pies y darse una larga ducha caliente, jabonosa, relajante. Y, sintiéndome completamente limpio, sentarme a escuchar un poco de música de bandas sonoras mientras escribo este post para envidia de comunistas anticlericales y ateos amargados.

lunes, junio 20, 2016

Sin duda nos merecemos nuestro Nabucodonosor


La destrucción o debilitamiento de la Unión Europea no importaría gran cosa si estuviéramos en un escenario como el de los años 50. El problema es que con una China-anaconda como la que está creciendo en Oriente y con una economía mundial de increíble competitividad frente a los países emergentes, el resultado es más que previsible. Ni siquiera todos unidos vamos a poder mantener un cierto orden en el proceso de creciente decadencia que ya estamos sufriendo. Si todos unidos no podemos, separados y alentando pequeños egoísmos vamos a ser carne de cañón.Y lo peor es tener la seguridad de que nos merecemos el futuro cuyos cimientos estamos construyendo.

domingo, junio 19, 2016

Antes todos querían entrar, ahora cada vez más quieren salir


Muchos cristianos tienen aversión a la estructura de Bruselas de la Unión Europea, porque piensan que está dominada por illuminati, por masones, por el grupo Bilderberg, o por una combinación de los tres grupos precedentes además de por una raza de vampiros escondidos en criptas oscuras. Razón esta última que explicaría las luces en las oficinas de los edificios comunitarios que se ven a horas en las que nada bueno se puede estar haciendo.

Pero lo cierto es que, a día de hoy, las estructuras comunitarias no han hecho nada malo más allá de pagar unos sueldos astronómicos a sus diputados. Aunque algunos de esos sueldos sí que justificarían su alquitranamiento y emplumamiento público en la plaza de Notre Dame de París y con ancianas tricotando en silencio mientras se procede a realizar tal operación. Operación que jamás aprobaré a menos que se haga con todas las cautelas del Estado de Derecho.

Pero dejando aparte el tema de los sueldos y unas cuantas cosas más, lo cierto es que Europa no puede volver a ser el archipiélago de los años 50. El camino de la soberanía nacional y de la unión supranacional es el único camino razonable por razones económicas, sociales, legales, medioambientales, de seguridad interna y externa, etc, etc, etc.

Los acuerdos puntuales siempre fueron posibles. La estructura de la Unión lo que intentó fue ir más allá de esos acuerdos para ir creando estructuras más eficaces en lo que nos beneficiaba a todos. Ciertos políticos siempre culparon de todo a Bruselas, año tras año. Al final han convencido a los votantes.

¿Nos podemos imaginar el desastre que sería que los estados de Estados Unidos cambiaran sus estructuras federales por acuerdos bilaterales o múltiples? Sería una decisión contra la razón.


Es una pena ver como los egoismos particulares de los políticos han acabado por herir gravísimamente el proyecto europeo. La Unión ya está herida, y no sólo por Gran Bretaña. Los que vivimos el entusiasmo, los ideales y el optimismo de las prósperas décadas anteriores al año 2000, siempre hemos comentado cómo las tinieblas se han ido haciendo más densas a partir de la crisis del 2008. Esta última herida en la Unión ha sido el último golpe verdaderamente triste. 

Los atenienses deciden replegarse en su ciudad. La Liga de Delos va volviéndo la espalda a unos y a otros. Mientras, en Oriente, la nueva Persia sigue agigantándose con puño de hierro.

Brexit


¿Qué alternativa hay al Brexit? ¿Qué piensa el que quiere salir de la Unión Europea? Indudablemente piensa que ésta no es la Unión que desea, que todo lo económico siga igual, pero sólo lo económico. Lo de poder viajar sin visados y similares que también, que eso debe seguir. ¿Por qué no seguir con las ventajas económicas, pero sólo con eso? ¿Por qué no desprendernos de la burocracia de Bruselas? Y cosas similares. Cosas similares pasan por la cabeza de los que quieren el Brexit.

La verdad es que el asunto es bastante más complejo que lo que pueden mostrar los breves y simples discursos populistas. Pero si hubiera que resumirlo de un modo radical, el asunto es que la estructura de la Unión Europea es el resultado de aquello en lo que los gobernantes se han puesto de acuerdo.

Es algo así como la comunidad de vecinos. Unos prefieren una comunidad de vecinos fuerte y otros débil. El problema es que esta comunidad de vecinos tiene que tomar decisiones de verdad esenciales para la vida de todos los rellanos del edificio. Y eso es así les guste o no a los vecinos.


La  unión de Europa nos favorece a todos. La división y muros entre naciones nos perjudica a todos. Estados Unidos desea una Europa fuerte. China desea una Europa débil. Regresar al estado de cosas de 1950 y dejar todas las relaciones en manos de acuerdos puntuales y particulares sería un completo desastre. 

sábado, junio 18, 2016

He sido testigo


Hoy he tenido una memorable conversación musical con un profesor universitario (cuyo nombre no diré) pero que, a la vez, es un experto músico. Él me ha hecho notar una mínima disonancia en la Misa en si menor de Bach, en el crucifixus. Y realmente está ahí: una disonancia buscada a propósito, pequeña, genial. Es increíble como una determinada nota puede crear esa emoción trágica, una simple nota. Jamás hubiera reparado en un matiz tan mínimo sin la ayuda de este profesor. Uno se fija en el conjunto, en el flujo de la armonía, en la impresión que le produce. Sólo un gran experto es capaz de afinar el análisis hasta ese punto.

Tras escuchar tras la comida partes de esa misa, escuché parte de La Pasión según san Mateo para proveer a mi amigo de otro pasaje en que se hacía patente otra disonancia magistralmente buscada por su autor. Y tras escuchar a Bach, la emoción. Al ponerme la camisa del clergyman para retornar al hospital, yo pensaba: He sido testigo de cómo el Bien y el Mal luchan en las partituras de Bach. Y el vencedor es Jesucristo.

viernes, junio 17, 2016

La Gran Teología


Un lector en uno de los comentarios me pedía que explicitara un poco más qué entendía yo por la Gran Teología. Con gusto lo hago. Existe una teología de divulgación, también existe otra para enseñar los conceptos esenciales a los seminaristas. Hay obras que son meros ejercicios de erudición que repiten la doctrina segura de siempre: libros ortodoxos y sin sobresaltos. Los libros de teología que son muy populares favorecidos con grandes ventas siempre son ligeros como un artículo de periódico. Famosísimos en su momento. No queda rastro de ellos veinte años después.

Esos best sellers de teología son profundísimos para el que no sabe nada. La Gran Teología, por el contrario, sólo es descubierta por los mejores teólogos. Sólo ellos se dan cuenta de que alguien está creando algo realmente nuevo, de que alguien (quizá en un oscuro punto del planeta) está haciendo avanzar nuestro conocimiento acerca de Dios o de las cosas relativas a Dios.

Los que han creado una gran teología siempre son insuperables especialistas en algo. Raramente puede lograr algo así si no se dedican a la enseñanza de forma profesional. Sólo tras muchos años, sólo tras media vida empleada en recorrer los caminos de las regiones teológicas, pueden decir: ahora voy a hablar yo.

Son muchos los que hablan en el mundo de la teología. Pero la naturaleza produce pocos Borges y Bachs de la Teología. Estos portentos se caracterizan por una dedicación callada, tenaz, laboriosa, por una búsqueda casi maniática de la perfección.

Sus construcciones conceptuales buscan un público muy reducido. Muchas veces no logran ni eso, pero no importa: ellos siguen trabajando con una tozudez inquebrantable. No pocos de estos mueren sin lograr apenas ningun reconocimiento apreciable. A menudo es la siguiente generación la que va entendiendo poco a poco la talla del que ya no está entre ellos. 

Santo Tomás de Aquino es un ejemplo óptimo de este tipo de creador. San Agustín es otro ejemplo indiscutible. Podría citar aquí a varios teólogos alemanes y franceses del siglo XX, pero esa lista resultaría mucho más polémica. Por ejemplo, no conozco bien a Rahner ni a Von Balthasar ni a Congard ni De Lubac como para hacer un juicio sobre ellos.

Lo que sí que es indudable es que hay autores que repiten y hablan para la masa, y otros que se sumergen en unas profundidades que otros no pueden ni soñar.

martes, junio 14, 2016

Más sobre el Tiempo


Me gustaría decir algunas cosas más respecto al post de ayer. No se vive del mismo modo el tiempo si uno cree que ese camino le lleva ineludiblemente al abismo. Yo creo en el Orden. Creyendo en el orden divino, soy consciente de que me encamino hacia el Ser Infinito, otro tipo de abismo.

Si dirigirse hacia el abismo de la nada, produce vértigo, dirigirse hacia el Abismo del Ser Infinito produce otro tipo de vértigo. El resultado es que, desde que conocí la gran teología, he tenido la sensación de estar dañando la eternidad, mi eternidad. Cada hora que no se ocupa en lo más perfecto, produce un daño irreparable en la felicidad que gozaré para siempre.

Desde una óptica protestante, no hubiera tenido esta sensación. Pero desde una óptica católica, sí. No hace falta decir que no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que la lógica está a favor del catolicismo en este punto. Lo que siempre me ha fastidiado mi deseo de tomarme ciertas libertades ha sido la lógica de Aristóteles.

Resultado de todo esto ha sido el que para mí el Tiempo siempre fuera algo muy presente en mi vida, algo casi palpable. Y este espectro se me ha presentado siempre en forma de resta, la más cruel de las restas. Observo, eso sí, que el río del tiempo se ha remansado en mi vida. Sus aguas fluyen con más languidez. Es el tiempo sereno.


Contrariamente a lo que pudiera parecer, soy una persona muy humilde. Alguien que tiene muy presente al Tiempo no se hace ilusiones acerca de su inmisericordia. Ningún monstruo irreal, ninguna bestia real, mastica tan lentamente a sus víctimas como el Tiempo.

Las horas


Una de las cosas que compruebo una y otra vez que me han traído los años es un tiempo que corre más lento. Alguien dirá que no es el tiempo sino mi vivencia del tiempo. Concedámoslo. Pero lo cierto es que mi tiempo parece ir con paso más lento, lo cual me produce una gran paz. No tedio, sino tranquilidad. Una serenidad que, sobre todo, depende del paso más moroso, más relajado, de las horas.

Fruto de esto es que practicamente nunca me pongo nervioso. Es rarísimo que me enfade. Es como si todo lo pudiera pensar cuatro o seis veces antes de hacer o decir algo. Puede pasar un año entero sin que me enfade.


Eso en mi niñez y en mi juventud no era así. Ahora el Río del Tiempo parece remansarse. Sé que la experiencia de muchas personas es justo la contraria, pero la mía es ésta. 

lunes, junio 13, 2016

La matanza de Orlando


Ante la matanza que tuvo ayer por la noche en Orlando en un bar de homosexuales, uno se pregunta qué tipo de religión es la de aquellos que buscan defender su fe con el terror, el miedo, la barbarie y el sufrimiento de los otros. Imponer sus doctrinas con las balas. ISIS es el Mal y cuanto antes deje de existir mejor. Occidente ha pecado de omisión. Siento la muerte de los homosexuales, como siento la de los cristianos, como siento la de los musulmanes moderados.

Nuestra religión cristiana es una religión de paz y amor. Pero si para defender al ser humano, imagen de Dios, hay que usar las balas, se usan sin ningún tipo de problema de conciencia. El pecado sería la omisión.

Si la muerte ataca a la vida, hay que matar a la muerte. No se puede dejar que la Muerte se haga más grande, más fuerte, más poderosa. Creer en Dios implica defender a los hijos de Dios.

domingo, junio 12, 2016

Encontrándome con lectores y viejos amigos


Ecuador es una tierra especialmente bella. No digo simplemente bella, sino bella de un modo singular. Además, la gente allí es amable y bondadosa. En otros países de Latinoamérica hay más agresividad.

Por otra parte, viajar me es útil como escritor. Buena parte de mi vida la he dedicado y la dedico a escribir. El trabajo es mucho, pero después encontrarse con los lectores es un modo en el que el mundo real te muestra que ha valido la pena. Me admira comprobar que mis obras han llegado a lugares que están en la frontera entre Ecuador y Perú, en la frontera entre México y Guatemala.

No es lo mismo comprobar (cosa que he hecho) que hoy he tenido lectores de mis libros en Honduras, Paraguay y Chile, entre otros países, que dar la mano y conversar con el joven, el anciano, el profesor, el sacerdote que ha leído tu obra, que ha penetrado en el mundo que creaste, que ha recorrido el edificio de palabras que erigiste, que ha descendido a los túneles que cavaste.


Sea dicho de paso, el sacerdote de la izquierda fue compañero mío en el seminario en Pamplona, me hizo mucha ilusión el encontrarme con él. El de la izquierda fue el amable párroco en cuya rectoría me hospedé el último día, porque caía justo al lado del aeropuerto y tenía que tomar un vuelo nacional muy temprano. El de en medio soy yo.

sábado, junio 11, 2016

Hoy he regresado de mi tercer felicísimo viaje a Ecuador




Acabo de regresar de Ecuador donde he dado unas charlas a sacerdotes organizadas por la diócesis de Loja. Fueron tres días de charlas sobre la misa explicada rito a rito para los sacerdotes en su encuentro anual de actualización teológica. Dado el tema de este año, estas charlas estuvieron abiertas también para los laicos. Un mes antes del viaje, se enteraron en la archidiócesis de Quito que tenía que pasar por la ciudad para volver a España y me pidieron si podía dar charlas esa mañana a los sacerdotes antes de ir al aeropuerto, cosa que acepté de mil amores.

Han sido unos días agradabilísimos, rodeado de amabilidad y de unos paísajes de una belleza sin par. Después de tantos viajes a casi todos los países de Latinoamérica, puedo decir que las ciudades de Quito y Loja me parecen sencillamente irreales por la hermosura de los paisajes que les rodean y que se ven desde el mismo centro de esas ciudades. Estás en el centro de esas poblaciones y ver las montañas altísimas con unos pastos tan verdes, tan pictóricos. Los ecuatorianos no sé si son conscientes de la belleza sin par de su país.


En fin, mañana os contaré más cosas. Es curioso, cada vez me afectan menos los viajes de más de once horas de vuelo. Eso ya lo llevo notando desde hace unos años progresivamente. Ahora estoy fresco como una rosa y no noto el más leve jet lag. Quizá éste sea el único efecto positivo de la edad.

miércoles, junio 08, 2016

Parece sacado de mi Summa Daemoniaca


Aunque parezca increíble, ésta es la cabeza del anisakis. Desde que he visto esta foto, os aseguro que voy a cocinar mejor el pescado. Creo que ya no volveré a comer una sardina con tranquilidad.

martes, junio 07, 2016

Una charla sobre la misa



















Nunca insistiremos demasiado en el tesoro de la misa
He encontrado este vídeo de una charla que di, y que no sabía que estaba grabado y colgado en youtube. Os pongo el link:

lunes, junio 06, 2016

Paz, haya paz


Hay que ser caritativos con todos. También con los que no piensan lo mismo que nosotros en política. Éste es un tema en el que es tan difícil mantenerse en la cordialidad con el otro, que es mejor no hablar de política. O si se hace, muy poco. Pero siempre con caridad, con ánimo sereno, escuchando al otro. Y eso vale también para los partidos que atacan a la Iglesia. Paz, paz, amor para todos.


Yo, desde luego, en el ambón no pienso hablar para nada, ni un sólo día, de política, ni en el más pequeño de sus aspectos. Bastante tengo con profundizar en la Palabra de Dios.

domingo, junio 05, 2016

Hoy no os quiero cansar escribiendo



















El post de hoy es visual, disfrutadlo:


Sea dicho de paso, hay que volver al galero cardenalicio.

Hoy un consejo


Sé que voy a parecer que soy de una candidez total, pero mi consejo de hoy para todos es no hablar de política. Podríamos hablar de política si lo hiciéramos de un modo tranquilo y civilizado. Pero, de hecho, no es así. Ni en España ni en casi ningún lugar del mundo.

Éste es un campo donde se exacerban los ánimos. Fácilmente se pierde la calma y la caridad con la persona que tenemos delante o de la que hablamos. Lo mejor es hablar lo menos posible de política o, incluso, no hablar, dejando que los otros lo hagan.


Además no es sólo para mantener la paz, sino también porque muchas personas se vuelven muy monotemáticas, siempre están volviendo y volviendo sobre el mismo tema. Para muchos sería mejor dejar de hablar de política, lo mismo que otros dejan los dulces o el alcohol. En fin, sólo es un consejo.

sábado, junio 04, 2016

Dios pone ángeles que nos acompañan


Cuando la misa acaba en el convento donde celebro, se queda un buen número de personas en silencio, en acción de gracias por la comunión. Pero conforme pasan diez minutos, ya sólo queda la mitad de la gente. Veinte minutos después, sólo quedan cuatro o cinco personas. Media hora después, sólo dos señoras polacas. Las cuales se quedan hasta la hora de la cena en que yo ya cierro la iglesia conventual.

Me he dado cuenta de que estas dos señoras son un regalo de Dios. Son un regalo, porque no es lo mismo quedarse solo en una iglesia, día tras día, que el que haya dos personas devotas rezando. Uno se siente más acompañado. La sensación de soledad desaparece.


Además, si estas personas son devotas, el fervor de ellas se te transmite. He tardado dos años y medio en darme cuenta de que no sería lo mismo todos los días cerrar un templo vacío, que cerrar la puerta charlando con alguien. El Señor puso a estas buenas mujeres allí como un regalo de la Providencia. Gracias, Señor, por estas pequeñas cosas que tanto nos cambian la vida a mejor.

viernes, junio 03, 2016

Vejez, divino tesoro


Me acuerdo perfectamente cuando me fui acercando al meridiano de los cuarenta años de edad. Tengo perfecta memoria de mis pensamientos y sensaciones. Eran más que nada sentimientos, porque el cuerpo seguía funcionando como una maquinaria perfecta.

Pero ahora que me voy acercando a otra línea, la de los cincuenta años, cada vez que hablo del tema con mis amigos me da la sensación de estar teniendo una conversación con compañeros del Inserso. Nos encontramos a cenar y siempre acabamos hablando de lo mismo: Así que te han quitado la vesícula. ¿Y a tí no te habían encontrado eso otro en el intestino? ¿Ya está arreglado? Y otro tercia contándote (relatándote con todo detalle) su operación de hernia. El otro que se calla tiene mal los huesos.


Y cada vez nos vemos más asediados por buenos samaritanos que tienen la solución de todo. Están los samaritanos de los suplementos, los del Ejército de Salvación de las Hierbas Medicinales. También están los que te preguntan, cada vez que te ven, si has tomado ya tres pastillas diarias de Rintalicín o los 50 gramos de Recacinina. También está el que te exige que ingieras aceite de hígado de tiburón de Alaska en ayunas.

jueves, junio 02, 2016

Un mendigo muy religioso y conocido, besando la mano que le da limosna


En las pequeñas mentes y un poco en todos nosotros, hay una serie de principios que, a veces, son total totalmente subconscientes. Aquí los voy a formular en toda su crudeza. Pero moran en nosotros de un modo disfrazado y atenuado, y no nos damos cuenta de que limpiados en la criba acaban formulados de esta manera:

Soy más sabio de lo que creo.

Puedo imponerme al que no piensa como yo.

Yo sí que sé lo que hay que hacer para arreglar los problemas de la Iglesia.

Yo lo solucionaría todo en seguida.

Aquí lo que hace falta es mano dura.

No sé cómo los demás no se dan cuenta de lo que yo veo con toda claridad.

Yo, yo, yo.


Permítaseme insistir, todos tenemos un poco de esto. Todos tenemos que darnos un golpe de pecho sincero y reconocer nuestras faltas. Ah, el mendigo es conocido por haber dado mucho dinero a las iglesias ortodoxas de la ciudad donde vive.

martes, mayo 31, 2016

El fanatismo dentro de casa















Desde la pregunta ¿a que Dios adoro? Si vamos descendiendo, pregunta a pregunta, podemos ir dando respuestas menos acertadas. Las respuestas menos acertadas, poco a poco, van dando lugar a verdaderos errores. Los pequeños erorres, al final, nos llevan a que los inquisidores cristianos recorran Europa.

Pero eso es el final del camino. Sin llegar al final, alguien metido en el campo eclesiástico, encontrará toda su vida, de vez en cuando, en colegas y a todos los niveles, esos resabios de fanatismo en cualquier recodo del camino. Aquí y allá te encuentras con trabajadores del Evangelio que  por el Evangelio están dispuestos a hacer no pocas cosas contra el espíritu del Evangelio.

Por supuesto que esto no es lo general. Pero compadezco al que se encuentre con un pedazo de materia oscura en medio del prado eclesial. Comprobará que la más pegajosa oscuridad, la que más sarpullidos le provocará a la víctima, no es la maldad pura –de esa hay poca-, sino la mediocridad. Esa mediocridad mezclada con el bien es una combinación muy desagradable. Si fuera mal y sólo mal, sería más fácil identificarla y anularla. El problema es la proporción adecuada de mediocridad del sujeto y su convicción de estar haciendo lo correcto cuando justamente está haciendo daño a alguien. Si a eso le unimos una cierta cantidad de bien (virtudes, oraciones, fe), tenemos un espacio eclesial (personal o grupal) que tiene toda la probabilidad de pasar desapercibido, de mimetizarse con el ambiente.

Este post puede parecer muy abstracto, pero las historias que hay detrás de él son muy concretas. Al final, en la Iglesia, en la universidad, en una empresa, en el arte, en todas partes, las personas con fe resisten, porque saben que hay una justicia final. Es más fácil vencer a Hitler que al mediocre. El mediocre, como las pilistras, tiene una capacidad de resistencia sencillamente épica.


Post data: Gracias a la persona anónima que me ha provisto de los textos litúrgicos que pedí en un post precedente. Gracias de verdad.

Quién es Dios, quién es el demonio


Si respondemos bien a la pregunta quién es Dios, podremos enfocar acertadamente la respuesta a la pregunta quién es el Diablo. Aquél que crea en un Dios primitivo, cruel, iracundo, vengativo, tenderá a tener una visión igual de simplista respecto al demonio.

Muchos se rién de mí, considerándome el cura de los demonios con una sonrisita burlona. Se imaginan unos seres parecidos a los goblins o a los brownies escoceses o a los gremlins del folclore. Soy comprensivo con ellos, porque la edad me ha hecho comprensivo con los prejuicios de esos de mis congéneres, al fin y al cabo, unos pobres bípedos implumes.

Pero hemos de entender que mi reflexión acerca del demonio la hubiera podido hacer perfectamente un ateo. Una vez que comprendemos el concepto de Ser Absoluto, podemos preguntarnos las posibilidades de existencia de un ser cerrado absolutamente al Ser Infinito. Es una especie de matemáticas con conceptos.

No tengo constancia de que otro humano con sotana haya jugado tanto a este ajedrez celestial como yo. De la valoración de todas las jugadas posibles (el tablero es el ser) dan fe mis libros, escritos menores y conferencias. Lo cierto es que si respondemos correctamente a la pregunta de quién es Dios, a qué Dios estamos adorando, qué Dios es posible -sólo un Dios es posible-, entonces las posibilidades se acotan extraordinariamente.

En mis libros, he llegado a la conclusión de que del mismo modo que sólo un Ser Infinito es posible, del mismo modo la cerrazón al Bien Absoluto sigue unas reglas tan fijas como las matemáticas. Sólo es posible un tipo de ser condenado eternamente. Se multiplique este tipo por millones o no, y esos individuos se sumerjan más en el abismo del Mal o menos. Todo esto me parece formidable: la altura de las cumbres del Bien y la profundidad de los abismos del Mal.

Pero eso sí, si alguno persiste en su ateísmo, calificando destempladamente de trogloditas a los que crean que hay algo más que esas células y esas moléculas, les dejaremos en el sueño de su razón. Sin duda, Dios no será muy duro con ellos. Sólo hay que tener cuidado de que no se hagan daño a ellos mismos y a otros. La Historia demuestra lo dados que son al uso de la guillotina. El siglo XX ha sido prolijo en ese tipo de mentes científicas guillotinitas.

lunes, mayo 30, 2016

Catolicismo


Catolicismo. ¿Qué es el catolicismo? No voy a contestar esa pregunta. Pero lo primero que debemos preguntarnos es cuál es nuestra idea de Dios. ¿A qué Dios estamos adorando?

De cómo respondamos a esta pregunta, quedarán respondidas otras muchas. El judaísmo y el islam responden de una determinada manera cada uno de ellos, y de allí se sigue una teología diferente. Conozco sus respuestas y consecuencias, sus razonamientos intermedios. El ritualismo y exclusivismo de los judíos depende de esa pregunta inicial. La crueldad de los ayatolás pende de esa primera cuestión. Ambos dependen de esta cuestión: ¿a quién estoy adorando?

Uno de los elementos esenciales del catolicismo es su flexibilidad. Todo puede entrar en el catolicismo, a diferencia de otras formas del cristianismo. Todo puede ser integrado en él, salvo lo absolutamente inintegrable.

Un teólogo católico se puede preguntar cualquier cosa, se puede plantear con honestidad todos los argumentos a favor y en contra de cualquier punto sin ningún límite. Santo Tomás de Aquino es un inmejorable ejemplo de ello. No necesito decir nada de Agustín de Hipona en el siglo V. No es éste el momento de hablar de Von Balthasar o Rahner en el XX.

Transmitimos una fe, pero nos podemos plantear intelectualmente todos los argumentos en contra sin que la Divinidad nos castigue. Dios no castiga la posibilidad de pensar. El intelecto es libre en el catolicismo. Nosotros abrazamos al disidente, dialogamos con él. Amamos a la persona del disidente.

Decir eso significa inexorablemente que alguien nos eche en cara la Inquisición. El catolicismo reconoce sus errores. Reconocemos nuestros fallos y tratamos de no repetirlos. Nos está prohibido echar tierra sobre la materia oscura presente en nuestra arquitectura celestial.

Nuestra concepción de Dios nos ha llevado a construir una religión que es muy distinta de la de la mayoría de los pastores evangélicos o de la cerrazón a la modernidad de no pocos ancianos obispos ortodoxos.

¿Qué es el catolicismo? Sin ninguna duda, la evolución querida por un Dios comprensivo, benévolo, que ama hasta a los ateos, que ama a los disidentes teológicos, que no amenaza con la condenación eterna con la frecuencia de algunos de sus siervos, que no truena con la facilidad con la que lo hacen algunos de sus predicadores. Adoramos a un Ser que es el creador de una religión razonable, que abraza a los pecadores, que perdona más que sus clérigos. Creer en el catolicismo es creer en una religión que evoluciona dentro de unos pocos dogmas. Es creer en la lógica, en el orden, en una Humanidad que es afortunadamente pluriforme.


Antes he dicho que no iba a responder a la pregunta qué es el catolicismo. Creo que todo depende en esencia de responder a la pregunta de a qué Dios estamos adorando. Profundizando en esa cuestión del Ser Infinito y viendo el panorama humano de las religiones, se comprende por qué puedo decir con seguridad, con orgullo, con felicidad que soy católico.