jueves, octubre 18, 2018

Algunos sermones en audio: del 1551-1600



Sermón 1551
No le quebrarán un hueso

Sermón 1552
La viña de Nabot, I parte

Sermón 1553
La viña de Nabot, II parte

Sermón 1554
Elogio del profeta Elías, I parte

Sermón 1555
Elogío del profeta Elías, II parte

Sermón 1556
El nacimiento de Juan el Bautista, I parte

Sermón 1557
El nacimiento de Juan el Bautista, II parte

Sermón 1558
Los silencios sacros en medio de la misa

Lo santo, la Eucaristía, los no creyentes, los pecadores

Sermón 1560
Solemnidad de la Santísima Trinidad, I parte

Sermón 1561
Solemnidad de la Santísima Trinidad, II parte

Sermón 1562
Solemnidad de la Santísima Trinidad, III parte

Sermón 1563
Solemnidad de la Santísima Trinidad, IV parte

Sermón 1564
La Iglesia como misterio de comunión

Sermón 1565
La misa como conmemoración de la Pasión de Cristo

Sermón 1566
El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, I parte

Sermón 1567
El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, II parte

Sermón 1568
El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, III parte


Sermón 1569
Una pequeña cuestión acerca de la Santa Eucaristía

Sermón 1570
Fiesta de san Pedro y san Pablo

Sermón 1571
La sinodalidad en la Iglesia, I parte

Sermón 1572
La sinodalidad en la Iglesia, II parte

Sermón 1573
La sinodalidad en la Iglesia, III parte

Sermón 1574
La reverencia a los sacerdotes

Sermón 1575
Santo Tomás Apóstol

Sermón 1576
¿Tengo que perdonar o soy yo el que tengo que ser perdonado?

Sermón 1577
Las religiosas en el coro

Sermón 1578
Misericordia quiero y no sacrificio

Sermón 1579
Sermón de un funeral de julio de 2018

Sermón 1580
La situación en Nicaragua en julio de 2018

Sermón 1581
Apuntes sobre algunas órdenes religiosas

Sermón 1582
Dios es pastor de la Iglesia

Sermón 1583
Sencillos como palomas

Sermón 1584
La cruz de cada día

Ser seminarista, estar en el seminario

Sermón 1586
Ir a Jesús a buscar alivio

Sermón 1587
El “amén” de la doxología

Sermón 1588
La Iglesia en el siglo IV, primera parte

Sermón 1589
La Iglesia en el siglo IV, segunda parte

Sermón 1590
La fe y sus frutos

Sermón 1591
El cáliz que he de beber, I parte

Sermón 1592
El cáliz que he de beber, II parte

Sermón 1593
Lo que vuestros ojos ven, lo que vuestros oídos oyen

Sermón 1594
Os daré pastores según mi corazón

Sermón 1595
El sentido de la fe, I parte

Sermón 1596
El sentido de la fe, II parte

Sermón 1597
El sentido de la fe, III parte

Sermón 1598

Sermón 1599
El sentido de la fe, V parte

Sermón 1600
No nos consideremos más de lo que somos

miércoles, octubre 17, 2018

Ahora me voy a dedicar a defender derechos de los muertos. Esto parece una tragedia de Sófocles. Antígona.



Esta es una foto normal de uno de los muchos entierros que hice en mis parroquias. Muestra el trabajo cotidiano de cualquier párroco durante la mañana o al caer de la tarde. 

Una cuestión jurídica muy interesante se ha planteado hace pocos días: ¿es constitucional que un gobierno prohíba que el cuerpo de un dictador sea enterrado en la cripta de una catedral? Como problema teórico me parece apasionante.

Los prohibicionistas siempre apelarán a la ley alemana contra la negación del holocausto, como ejemplo de este tipo de intervención estatal. Pero esa ley siempre me ha parecido un despropósito. Ni con la mejor de las intenciones el Estado debe meterse a determinar qué es la verdad en materia histórica.
Si esa ley es justa, ¿por qué los alemanes no aprueban cien leyes más sobre cien detalles históricos de todo tipo? Si una ley protege la verdad, ¿cien leyes no protegerán cien veces más?

Los independentistas vascos hace ya mucho que apelaron a su libertad para no acatar la constitución española. Y ya dije, en su momento, que estaba totalmente de acuerdo con ese derecho a no jurar la constitución que ellos invocaban. La constitución debe amparar el derecho a estar en desacuerdo con la constitución y, aun así, poder ser representante del Pueblo en las instituciones.

¿La Ley puede prohibir que los ciudadanos construyan un mausoleo para Lenin en otro lugar si lo sacan de la Plaza Roja? Si prohibiera construir un mausoleo, la Ley estaría determinando en materia histórica qué es correcto y qué no lo es. ¿Puede hacer eso la Ley? Indudablemente no, es inconstitucional. Ninguna ley del mundo debería jamás a obligar a nadie qué es lo que tiene que pensar sobre un periodo histórico.

El hecho de que el gobierno maniobre, presione y amenace contra el que se entierre a un ser humano en la cripta de la catedral de la Almudena es inconstitucional. Si los chinos trajeran a España a Mao Tse Tung, la constitución debe permitir que lo entierren en el cementerio que deseen. Incluso los padres de un asesino pueden elegir dónde enterrar a su hijo.

Todo esto me recuerda a una frase que se atribuye, seguro que falsamente, a Evo Morales. Sus asesores jurídicos le contestaron al presidente: “Eso es ilegal”. Y se dice que él contestó. “Para eso les pago, para que lo conviertan en legal”.

Maduro ya no necesita asesores legales. La última vez que preguntó a un juez si algo era legal, este le respondió: "Sí, señor presidente, pero, por favor, no me mate".


martes, octubre 16, 2018

Fotos de lectoras mías















Esta mujer es la lectora tipo de Summa Daemoniaca: la típica lectura severa, puntillosa, que rumía todos sus silogismos hasta sus consecuencias más periféricas, comprobando que en mi libro no hay cabos sueltos.















Esta otra se halla enfrascada en El curioso caso de la muerte del gato del obispo. Por el gesto de su rostro, lo hubiérais podido sospechar. Observad cómo está enfrascada. En este punto de la historia, sospecha más del ecónomo del obispado. Pero hay puntos en la historia del arquitecto que no le convencen.












Esta mujer medita mi El león y las llaves, convenciéndose de que otros tipos de vaticanos hubieran sido posibles. Hablará del tema a su marido ya metido en la cama y este le responderá con monosílabos hasta dormirse. 













Esta lectora me dijo que le gusta sumergirse en las oscuridades y llantos del averno de mi Las corrientes que riegan los cielos, mientras recorre la soleada playa y siente la cálida brisa en su cara. Siempre reserva la lectura de mi infierno descrito en esa obra justamente para esos paseos en la costa. Afirma que el contraste le resulta toda una experiencia vital. Su marido ya está acostumbrado a que en los momentos más felices de su existencia saca el libro para leer un par de páginas: aniversarios de boda, cenas íntimas...















Esta lectora está leyendo la parte de la Nada en mi Libro cuadrado, imaginando cosas que solo se pueden venir a la mente si uno ha leído mis Historias hamletianas. Descubriendo que los dos libros estaban conectados y sospechando que también lo estaba Obra Férrea. Se le ve tan concentrada porque ha descubierto que los libros arrojan lazos entre sí. Esta noche, durante el segundo plato de la cena, le confesará a su marido que nunca ha sido tan feliz como leyendo Libro cuadrado, y que eso incluye todos los momentos de su vida.
-¿Incluídos los momentos pasados conmigo, querida?
-Especialmente esos.