sábado, febrero 22, 2020

Pastores, tocad el cuerno, dad la señal de alarma



No tengo la menor duda acerca de la existencia del poder de las tinieblas. Jesús nos habló de él y yo creo en su Palabra. Cuando se invoca al demonio, eso tiene consecuencias. Cada vez más jóvenes se han animado a internarse en ese camino luciferino. Son más y más los jóvenes que, con plena consciencia, portan horrendos símbolos satánicos.

No hace falta recibir un mensaje divino para entender que la Iglesia, en breve, va a tener que enfrentarse a olas que con violencia van a impactar directamente contra ella. Pido a todos los que me lean y tengan algo de influencia con los obispos que les animen a realizar, una vez al año, un exorcismo magno en las catedrales de sus diócesis. Una ceremonia a puerta cerrada con presencia de una representación de fieles. Pueden escoger a unos cuantos sacerdotes, veinte o treinta para realizar conjuntamente esta ceremonia. El obispo determinará cómo hacer esa ceremonia. Si quiere ideas, tiene sugerencias en mi libro El exorcismo magno.

Lo que les pido a los obispos es que entiendan los sacerdotes se pueden unir para ejercer un poder que Cristo les entregó. Y que ese poder exorcístico, sin duda, tiene consecuencias beneficiosas.

Seguro que alguien dirá que “el mejor exorcismo es la misa”. Eso no es verdad. Es falso. Así de claro lo digo. Estoy harto de escuchar que el mejor exorcismo es la confesión, que el mejor exorcismo es esto o lo otro. ¡Jesús entregó el poder de los siete sacramentos y, además, entregó el poder exorcístico! De otra manera, Jesús habría dicho: “No os entrego poder para expulsar demonios porque con la misa y la confesión ya basta”.

Ahora es un momento muy conveniente para poner en práctica ese poder. Porque detrás de lo que nos parecen movimientos sociales, ideas políticas, teologías renovadoras, presiones de los fieles, está el Gran Instigador. Lo mínimo que se logrará con ese exorcismo es alejar muchas tentaciones demoniacas sobre los buenos fieles de la Iglesia. Por lo menos eso, que los invisibles sembradores de la cizaña sean alejados de las mentes cristianas. Al menos, con esos exorcismos magnos diocesanos, los católicos sanos estarán en paz. Los sembradores visibles, los materiales, continuarán. Pero los inmateriales sí que podemos alejarlos. Desgraciadamente, hagamos lo que hagamos, los católicos enfermos de modernismo todos caerán ante los argumentos sociales, políticos y neoteológicos.
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Todo sacerdote a solas puede improvisar exorcismos contra los demonios que haya alrededor de su propia persona o en su parroquia o en su diócesis o en la Iglesia universal. Lo repito, un exorcismo espontáneo rezado mentalmente o vocalmente, pero completamente a solas, sin nadie presente, no requiere permiso de autoridad alguna según las leyes canónicas actualmente vigentes. Si se realiza con alguien presente, sería distinto. Ya sería un ceremonia que requeriría permiso del obispo.
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El exorcismo magno del que hablaba antes solo lo pueden hacer los obispos. Pero un exorcismo mental, espontáneo; o vocal, pero a solas, lo puede realizar cualquier sacerdote sin necesidad de pedir permiso.

La Iglesia Palmariana: algunas consideraciones



 A veces, nos olvidamos de la asistencia del Espíritu Santo a la Iglesia. ¡Y es tan real! Si hiciéramos el experimento de crear un grupo humano con los mismos dogmas y sacramentos de la Santa Iglesia Católica y se le dejara a ese grupo que evolucionara sin esa asistencia divina, ¿qué pasaría?, ¿qué resultado final tendríamos?

Pues bien, el experimento se ha realizado: se llama Iglesia del Palmar de Troya. El resultado ha sido un perfecto desastre. La visión de ese grupo sectario es un recordatorio de la asistencia a la verdadera Iglesia. Nos fijamos mucho, demasiado, en lo humano. Pero el Espíritu Santo es real.

¿Lo que digo de esa secta palmaria es válido para los grupos protestantes? No, porque en el caso palmariano quisieron hacer una réplica exacta de la Iglesia Católica. Mientras que, en los grupos protestantes, son gente con fe en Jesús que se reúnen para escuchar la Palabra. Como se ve, son dos casos muy distintos.

Incluso en los cismas, como en el caso de monseñor Lefevbre, cabe una cierta dosis de buena voluntad, una cierta dosis de error teológico del que no se ha sabido salir. Pero es muy distinto cuando uno juega a ser Dios creando una réplica. La secta del Palmar de Troya es un fenómeno digno de estudio para aquellos interesados en la evolución de este tipo de grupos pseudocatólicos. Un grupo que se limita a luchar contra su propio derrumbe a cámara lenta. Un grupo que se limita a una sola cosa: conseguir que las propias pasiones humanas no invadan como zarzas absolutamente todo, cada metro cuadrado de esa secta.

Si Dios no actuara, no tendríamos un Palmar de Troya, sino cincuenta. Y, de entre ellos, una docena muy extendidos por todos los continentes. Nunca, en la tierra, sabremos lo que Dios ha impedido.

jueves, febrero 20, 2020

Película "Pablo, el apóstol de Cristo"



Hoy he visto la película Pablo, el apóstol de Cristo. Bueno, más bien debería decir que he intentado ver esa película. Pero es tan dramáticamente plana que he levantado mi bandera blanca. A pesar de sus numerosos defectos, intenté buscar algo positivo; pero solo encontré más defectos perfectamente apilados en medio de una estética banal discurriendo en medio de un guion previsible.

Sí, ciertamente, es una obra de catequesis; pero de catequesis mala. Pablo debe estar removiéndose en su tumba debajo del altar de la Basílica Extramuros. Los críticos de la película le acusan de ser una cinta maniquea. De acuerdo, pero he visto buenas películas maniqueas.

Además, los personajes, todos, hablan como Charlon Heston en Ben Hur. William Wyler, el director, explicaba en una entrevista lo genial que estuvo el actor que hizo el papel de Mesala y descubría ciertos matices de la interpretación que yo no había percibido, pero que son geniales. Sin embargo, Wyler confiesa, tantos años después, que se quedó sorprendido al ver que Heston pronunciaba los diálogos sin ningún sentimiento, como si hubiera aprendido a actuar viendo series baratas de televisión.

En caso de la película Pablo es así, pero es que el guion es tan poco sólido que no ofrecía ninguna posibilidad a los actores. Estoy totalmente de acuerdo con el crítico de El País cuando escribió de Pablo: El cine de Semana Santa no tiene por qué ser necesariamente un cilicio para los ojos, pero esta película lo es y con saña.
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No sé, estoy pensando escribir el guion para una película titulada El largo, largo, sínodo alemán. Habrá risas, aventuras, dos momentos musicales con bailarinas que se tiran al agua y forman coreografías en la piscina. Y también un final en que el villano y el bueno luchan sable en mano por la cubierta de la Catedral de Colonia. 

Al final, tras la victoria, los cuatro protagonistas buenos van de camino a Roma y la película acaba con la frase de El mago de Oz (1939): Se está mejor en casa que en ningún sitio.

miércoles, febrero 19, 2020

Qué he visto durante mis cenas


La imagen es un fotograma de la película Nebraska. Estos días, he comenzado a ver por segunda vez la película Silencio. Cuando la vi, por vez primera, escribí una critica muy dura. Pero es que esta segunda vez no sé si la voy a acabar y ya voy por la mitad. Es una película con una completa falta de ritmo.

En las escuelas de cine, se estudia el modo magistral en que Regreso al futuro es una película con un ritmo maravilloso en el que cada escena te invita a ver la siguiente. La película fluye. Pues bien, en Silencio no fluye nada. Ocurren cosas, pero ofrece la sensación de un estanque de aguas muertas embalsadas.

El otro día vi, otra vez, La misión. Solo vi las escenas en que aparece el cardenal. Esta vez reconocí que la he magnificado demasiado colocándola la primera en mi “ranking forteniano de películas”. Creo que Amadeus es mejor película.

Durante el desayuno, he visto el comienzo (que tenía grabado) de El médico. No pienso verla entera ni aunque me paguen por ello. El modo en que presentan la Edad Media es tan loco que casi hace gracia. 

Esa época histórica, en el cine, siempre aparece pintada con los colores de infierno medieval lleno de ratas, frío y oscuridad. Pero es que en El médico los frailes dicen cosas, una y otra vez, que parecen sacadas de una parodia de los Monty Python. Parece increíble que una gran producción tenga una ambientación histórica parecida al sketch Nobody expects the Spanish Inquisition!

Si queréis ver buen cine, os aconsejo la preciosa Nebraska, la inteligente El Gran Hotel Budapest, la exquisita Gravity, The Artist, Quemar después de leer, Pequeña miss Sunshine, August; Osage county, entre otras.

Ahora estoy en el rodaje de la comedia ligera titulada Mil maneras de decorar el despacho de un cardenal, se trata de un musical. Comedia ligera, amable, que acaba con una edificante moraleja justo antes del happy end en el que el secretario Viganosky le da un abrazo a George Clooney que interpreta al cardenal. Le da un abrazo, le suelta, le mira a los ojos y le estrecha la mano diciendo: Creo que esto es el comienzo de una larga amistad.

martes, febrero 18, 2020

Misericors Deus Amabilis, 3ª parte



Es cierto que el que haga sufrir al prójimo a sabiendas, de un modo cruel, está poniendo a Dios en la tesitura de actuar con amor hacia el culpable (dándole más tiempo para arrepentirse) o actuar por amor a la víctima (no dando más tiempo al malvado para hacer el mal).

En ese caso, permitir o no permitir algo va a forzar a Dios a tener que tomar una decisión. Es decir, ese tipo de acciones coloca a Dios entre dos amores: el amor al culpable y el amor a la víctima.

Por eso hay una diferencia tan grande entre las acciones que no hacen sufrir a los demás y las que sí que hacen sufrir a los demás. En el caso de los pecados de debilidad, puede actuar el amor puro hacia el inconstante culpable; pero, en los casos en que se hace sufrir, la permisión hacia el culpable supone el sufrimiento de la víctima.

Nadie puede obligar a nada a Dios. Pero el verdugo sí que fuerza a que el Amor de Dios actúe. Y, además, le obliga a que actúe en la medida del amor por la víctima. Si siempre he hablado de la Parábola del Hijo Pródigo, el padre que deja marchar. En estos casos de crueldad, el padre no puede dejar marchar al que es causa de sufrimiento cruel y constante para los demás.

Aun así, hasta el cruel dispone de un tiempo para cambiar. Después, el Omnipotente tiene que actuar. El padre que sale al camino a ver si viene el hijo, el padre que va al camino en busca del hijo. Y va al camino, como Abrahán, para sacrificar al hijo por amor a los hijos.

La causalidad de Dios no necesita que caiga un rayo del cielo. A Hitler le podía haber dicho: "Dentro de siete días morirás y lo harás por tu propia mano".

lunes, febrero 17, 2020

Misericors Deus Amabilis, 2ª parte



No nos damos cuenta de hasta qué punto el amor de Dios es incondicional. Yo llevo siendo sacerdote de Él durante un cuarto de siglo y reconozco que no he sido consciente de ello ni sigo siéndolo.

El amor de Dios no depende de que cumplamos unas condiciones, no depende de unas reglas, no depende de unas cláusulas. El Amor de Dios nos ha comunicado (para nuestro bien) unos mandamientos. Pero es para nuestro bien, no para el bien de Dios.

El Padre Celestial nos amará cumplamos o no esas reglas. Su amor no conoce ocaso, no desfallece, no disminuye. Él nos ama seamos como seamos. Y lo hace a cambio de nada.

¿Existe el infierno, existe el castigo divino en esta tierra, existe la ira de Dios? La respuesta es sí. Pero ni siquiera el peor de los apartamientos en el más profundo lugar del infierno (que es eterno) disminuye el amor que tiene el Hacedor por ese desgraciado ser finito que se ha apartado.

¿Qué no hará un Padre como Dios por apartar a un hijo suyo de ese dolor eterno? Lo hará todo.

Hagamos lo que hagamos, nunca entenderemos hasta dónde llega el Amor de Dios. Nuestra capacidad de hacer el bien no nos permite entender hasta qué alturas llega el Amor Infinito. Un amor que no nos pone ninguna condición para amarnos del único modo que puede Él: de un modo infinito.

Debo recordarlo (porque siempre doy vueltas a los santos mandamientos del Señor) que su amor es IN-CON-DI-CIO-NAL. No importa si hablo con un drogadicto, un ladrón, un alcohólico o un ser despreciable. El amor de Dios no es una verdad más de las enseñanzas de la Biblia. Dios es Amor, por eso es tan conveniente entender de qué amor estamos hablando. No, no es un amor como el pequeño amor humano lleno de miserias.

A todos los que me leen les puedo anunciar un gaudium magnum: Deus est! Et Deus est Amor.

domingo, febrero 16, 2020

Misericors Deus Amabilis



Hace una semana, conocí a una mujer que me contó todo lo que había hecho (todos sus esfuerzos) por su hijo, el cual había caído y recaído (varias veces) en las drogas. Cuando uno ve de lo que es capaz una madre, de su capacidad de perdón, de su amor constante, es cuando comprendemos un poco lo que debe ser el amor de Dios por nosotros, por mí y por ti.

Y nosotros no podemos compararnos con el Amor Infinito. Dios es más que nosotros. Su capacidad de amor y de perdón es incomparablemente superior a la nuestra.

Esta visión de Dios bajo el aspecto del padre de la Parábola del Hijo Pródigo no debemos olvidarla. Sobre todo, los sacerdotes en el sacramento de la confesión.

Post Data: El amor de Dios si es incondicional y gratuito. Esta frase que me ha recordado Lucía, la querida comentarista, es uno de los puntos que he meditado mucho desde hace algunos días.

Lo de la incondicionalidad y lo del amor como puro don puede parecer que es un pensamiento muy trillado. Pero, detrás de esas dos características, hay un Dios que es Bueno más allá de cualquier bondad finita por grande que sea. Ahora comprendo mejor las palabras de Jesús cuando dice: Solo Dios es bueno.

sábado, febrero 15, 2020

Las vocaciones




El otro día leía en María Valtorta la respuesta de Jesús a tres discípulos que le querían seguir. Citando las palabras de Jesús acerca de por qué le querían seguir:

--uno, espontáneamente,
--otro porque lo he llamado,
--el tercero por un entusiasmo repentino

Es muy interesante la respuesta que da cada uno de estos tres. Al primero le dice.

Prueba. Rogaré para que seas capaz de ello.

Al segundo, le llama él mismo:

Sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos. La Vida ya te ha succionado; por otra parte, tú lo has deseado.

Al tercero le dice:

Demasiado arraigado en lo humano. Arranca las raíces, y, si no eres capaz de ello, córtalas. Trabájate a ti mismo, hazte viril y luego ven. Ahora no.

Estas tres respuestas sirven para todos los siglos, para todas las vocaciones eclesiásticas.

viernes, febrero 14, 2020

La Iglesia tiene un problema de imagen



Hoy el cardenal Tagle se ha hecho una foto en su nuevo despacho, ha sido nombrado para un puesto del Vaticano. Me he quedado apabullado. Ese despacho es tan horrible que me escandaliza más que el Sínodo Alemán. Vamos a ver, eminencia, eso es un despacho de la época del No-Do, parece no haya tenido reformas desde la época de Perón. Ese despacho es tan banal que si fuera un poco más feo, solo un poco más, ya empezaría a tener algún interés estético.

Hoy día, sin gastar dinero, hay despachos formidables, de una belleza llamativa: discretos, sobrios, minimalistas. Insisto, sin gastar dinero. Yo mismo le puedo aconsejar en Roma a una persona que se lo redecora gratis.

Primero de todo, ¿nadie le ha dicho que las CPU jamás se ponen sobre la mesa? Eso no es que no lo hagan los abogados o los arquitectos en sus despachos, es que ya no lo hacen ni los adolescentes. Es un pecado mortal contra la estética. Incluso hace veinte años, las CPU se colocaban en lugares discretos. Ya, entonces, los cables venían con la longitud precisa para hacer eso.

Su mesa de trabajo, está llena de objetos. Entiendo que tenga un vaso para los bolígrafos. Pero hay cinco objetos claramente identificables y después todos los papeles. Hasta me parece que uno de ellos es una de esas inútiles cajas para poner las plumas. Mamma mia, si hacía tiempo que no veía uno de esos artefactos tan feos. Hace ocho lustros que creí que los últimos habían ido a la basura. Su valor es cero hasta para los anticuarios de barrio.

Después están los objetos de la mesa a sus espaldas con la misma tónica estética que la mesa principal. Incluso el tamaño del cuadro no guarda ninguna proporción con la pared. Sería mejor que colgara una tela bonita sin más, pero proporcionada con el entorno. Eso sí, los candelabros de bombilla de la pared de puro feos son casi hasta graciosos.

Observo que el espacio de su mesa no le importa mucho: dos teléfonos fijos. De acuerdo que no quiera usar teléfonos de diseño para despachos. Los hay impresionantes. Pero cualquier técnico vulgar y corriente le unifica esas dos antiguallas en uno solo en menos de diez minutos. Lo de muchos teléfonos sobre la mesa quedaba bien en la década de Kennedy. Daba la sensación de que uno era un hombre muy ocupado. Ahora eso ya no se ve ni en el despacho de un notario de provincias.

La mesa tiene un cristal sobre la madera. Eso de los cristales se dejó de hacer porque resulta incomodísimo apoyarse sobre ellos. Salvo que la mesa entera sea transparente, ninguna mesa actual viene con cristales. Las actuales se intenta que sean de materiales agradables al tacto. Que ofrezcan calidez al que trabaja sobre ellas tantas horas. Las de cristal eran antipáticas incluso cuando estuvieron de moda en la época de Reagan.

Estas cosas pueden parecer tonterías, y que, en realidad, hay que ir a lo esencial. Pero cualquier cliente de un abogado o de un arquitecto o de un empresario sabe que es el cuidado de los detalles lo que ofrece una idea de cómo se trabaja en lo esencial. Eso ya lo han aprendido todos.

Por ese despacho, pasarán miles de personas. ¿Qué se gana ofreciéndoles una mala impresión? ¿Hay algún beneficio en eso? ¿Por pobreza? Se lo redecoran gratis, se lo aseguro.

Si el cardenal no sabe nada de imagen, lo que demuestra ese despacho es que tampoco tiene a nadie que le asesore. Es decir, que por debajo de él las cosas siguen el mismo tenor de eficiencia. Ese despacho enseña mucho más acerca de cómo funcionan las cosas en ese edificio de lo que le gustaría al que les está recibiendo allí.

Ese lugar de trabajo parece estar gritando a cada uno que entra: estoy anticuado, no tengo quién me asesore, no distingo entre lo bello y lo que no lo es, estoy fuera de la cultura de esta época.

Nota de descargo del cardenal: El cardenal Tagle es un santo que se ha preocupado solo de las almas y de la caridad. La fea imagen de su despacho solo es otra prueba más de hasta qué punto este hombre es otro san Francisco. 

Segunda nota: Solo los curas demasiado afincados en este mundo, nos damos cuenta de detalles que haríamos mejor en no darnos cuenta. Si estuvíeramos en África cuidando leprosos y ayudando a los rinocerontes recién nacidos, no nos percataríamos de las tonterías que he dicho.

Tercera nota: Podría hablar de cosas sustanciales y no de las accidentales. Pero es mejor hablar de las cuestiones estéticas. El contador de Google Analytics no engaña: hablar de cuestiones intrascendentes vaticanas muestra más interés en el contador (más visitas en Roma) que si hablo de cosas de verdadero calado.

Cuarta nota: Los Borgia podían ser unos pecadores, pero tenían buen gusto. Pablo VI podía ser un santo, pero fue un Pol Pot estético. Todos sus pecados, en materia estética, lo fueron por omisión.



La diferencia con la tercera foto no es de dinero o de elección de estilo. La diferencia con la tercera foto, es que en el despacho vaticano nada es proporcionado ni guarda una mínima línea armónica.

jueves, febrero 13, 2020

¡Mira hacia atrás! ¡Atrás!



Hoy os paso unas cuantas webs que pueden ser un deleite para vuestros ojos y para el alma. Si alguno conoce más de este nivel, por favor, que ponga los links en los comentarios.

Liturgical Arts Journal

Orthodox Arts Journal

New Liturgical Movement

FSSP

2SPetrvs

miércoles, febrero 12, 2020

Hay que evitar esos kilos de más



He descubierto que para perder peso hay pequeños trucos que son útiles. Por ejemplo, cenar un par de wraps. Tienes la sensación de tomar un bocadillo, pero cada torta solo tiene 100 calorías. Con dos wraps y alguna cosilla de postre, uno queda satisfecho. Eso sí, como ya dije, hay que mirar en youtube cómo se enrrolla el wrap. Parece la cosa más sencilla del mundo, pero tiene su técnica.

Otro ejemplo de comida que llena el estómago es la sopa. Una abundante sopa nos sacia, pero casi todo es agua. Lo lamento decir, pero me gustan mucho las sopas de sobre.

En los últimos tres meses, he mantenido un descenso de mi peso, moderado, pero constante. Ahora, cuando subo los seis pisos del hospital hasta la capilla, me siento mucho más ligero. Mi corazón ya no se pone con las pulsaciones de antes.

Lo mejor de ir viendo que la dieta va dando resultado es que te animas. Y eso te lleva a esforzarte más. Y de allí viene la ambición. El segundo paso es la soberbia. Santo Tomás de Aquino enseña que las hijas de la soberbia son la envidia, los rencores, la venganza, el desprecio, la jactancia y la vanagloria. Y por un descenso moral mucho más largo, pero continuado, se llega al robo y al asesinato. Y después uno recapacita y se da cuenta de que todo comenzó con la pérdida de peso.

martes, febrero 11, 2020

Sobre la eutanasia


Sobre la ley de la eutanasia que me preguntaba Lucía. Dejando claro que acepto totalmente la doctrina de la Iglesia. Sí que me parece que, ante ciertos casos (casos sobre todo de sufrimiento físico), solo se puede uno mantener en la vida por la fe cristiana.

Soy muy consciente de que la ley moral de la Iglesia se basa en la ley natural. Pero determinadas opciones son comprensibles. Ojo, no digo que sean lícitas, pero debo manifestar comprensión ante la debilidad de los seres humanos. Lo mismo ante ciertas situaciones matrimoniales o ciertos pecados sexuales. Son ilícitos, pero uno no puede menos que ser comprensivo con la persona.

Personalmente, considero que los obispos hacen muy bien en clamar con voz potente la doctrina. Pero no creo que mucha gente se acoja a la eutanasia. El deseo de vivir es muy grande en la mayoría de los seres humanos.

Pero llevo años escuchando a muchos cristianos clamar contra la eutanasia (y me parece correcto), pero no veo que se recuerde con empeño que aferrarse a la vida a toda costa no siempre es lo que indica la virtud de la prudencia.

Existe una equivocada idea en muchos católicos de que hay que poner todos los medios artificiales que existen, los que sean, para mantener con vida a una persona demenciada, inmovilizada en una cama, con dolores y sufrimiento. Lamentablemente, no tienen razón. En ciertas circunstancias, no vale la pena luchar por mantener artificialmente a alguien con vida.

Nunca matar, pero tampoco es obligatorio mantener con vida a toda costa de forma artificial. Para algunos pacientes, no entender esto supone un cierto ensañamiento. El enfermo (si puede) debería poder elegir hasta dónde llegar en esa lucha.

No pocos católicos fervorosos se mueven por ciertas máximas sencillas, sin comprender la complejidad de ciertos casos. El caso de cierto niño inglés que tuvo una gran polémica fue un ejemplo claro de esa movilización católica. Yo, personalmente, estaba de acuerdo con los médicos de su hospital: ya no tenía sentido seguir aplicando medios tan extraordinarios en ese caso concreto.

Cierto que, en un futuro más lejano, quizá dentro de quince años, pudiera popularizarse la costumbre de que cada anciano decida cuándo deja este mundo. Y que el sistema sanitario dé, en unos casos, medicinas de vida; y, en otros, “medicinas” de muerte.

Cierto que se va a ir implantando una mentalidad en la que uno es señor de la vida y de la muerte. Veremos a jóvenes que deciden apearse de la vida con todos los permisos de sus médicos. Y a ancianos de noventa años gastar fortunas para arañar unos meses más a su atormentada vida. Sí, lo que hacen los obispos al clamar lo veo muy bien. Pero esta sociedad va camino de la adoración abierta de Moloc.

No se vea en mis líneas una crítica a los obispos, ni la más mínima. Solo añado algunos matices que dentro de la discusión suelen quedar más en segundo plano.

Bien es cierto que, en la mayor parte de los casos, el enfermo no está conectado a ningún soporte vital: salvo oxígeno y suero. Pero, en algunos pocos casos, la intervención médica sí que es determinante. Esa intervención es lo que marca la diferencia entre la vida y la muerte. Y para algunos lo más natural sería dejar que venga la muerte, omitiendo todo auxilio salvo la alimentación por vía nasal. En general, los médicos suelen tomar las decisiones acertadas (eso lo veo), pero la interferencia de los familiares, a veces, no es pequeña. Y por amor pueden llegar a ser crueles.

Datos sobre la epidemia


Desde hace una semana, me ha preguntado mucha gente qué opino del coronavirus. Mi respuesta ha sido siempre la misma: Si China ha dicho la verdad, esta infección no tiene una mucho mayor tasa de mortalidad que cualquier otra infección.

Pero hacía llamar la atención de que no había mucha relación entre la tasa de mortalidad y las medidas extraordinarias que se habían tomado.

Ahora bien, hoy se ha sabido que China reconoce que el número de infectados en su país es de 42 000 y que el número de muertos supera el millar. Eso sí que es preocupante. Porque si las cifras que nos dan son verdaderas, eso significa que ya ahora, como mínimo, muere una persona de cada 42. Dicho de otro modo, este virus significaría (si no hay avances médicos sustanciales) que va a morir el 2% de la población. Pero esa cifra es la mínima.

Todo el mundo financiero entiende que el impacto de esta epidemia va a ser duro. Y más cuando todos los indicadores mostraban el final del ciclo alcista y el comienzo de un periodo de retroceso económico.

Me gustaría ser más optimista, pero no lo soy. Aunque el coronavirus no me preocupa. Lo que, realmente, me preocuparía sería un virus que convirtiera a las personas en zombies. No me quiero imaginar a mí mismo con dos rifles en la manos teniendo que abrirme paso hacia un vehículo.

Pero, como todos sabemos, los zombies solo aparecen en áreas rurales de Estados Unidos. No he visto ninguna película de zombies ambientada en el Vaticano. Es como Godzilla. Tampoco he visto que ese monstruo aparezca en Cuenca o en Soria, siempre suele ser en lugares como Nueva York.

domingo, febrero 09, 2020

Sobre Luis Buñuel


He encontrado esta anotación graciosísima del hermano de Luis Buñuel, cuando le entrevistaron. Leonardo dijo del famoso director de cine:

“Está engañando a todo el mundo desde hace años, haciendo creer que la religión para él no significa nada. Que es un ateo espantoso...Todo lo hace para engañarles a ustedes, sobre todo a sus hermanas”.

 “Hay en él una fusión indisoluble con la Iglesia, sus fastos eclesiásticos, de los que se liberó con la pubertad, como tantos españoles, pero de lo que no se ha liberado nunca totalmente.”

Esta declaración concuerda con lo que Buñuel dijo en una ocasión:

“No me gustan los herejes, ni Lutero, ni Calvino. Con ellos la misa se convierte en una conferencia aburrida pronunciada en una sala triste por un hombre vestido de negro. La Iglesia Católica, al menos, ha tenido el mérito de crear una arquitectura, una liturgia, una música que me conmueven”.

sábado, febrero 08, 2020

Metrópolis fue un modo en el que Dios habló a los alemanes


El otro día me paraba a pensar que la película Metrópolis resultó un sermón y una verdadera profecía. Todo lo que sucedió con los nazis estaba expuesto allí para el que quisiera verlo. Los nazis proponían un nuevo orden, la película comienza mostrando un nuevo orden futuro. Pero, de inmediato, se nos muestra la famosa escena del cambio de turno de los esclavos. Esa escena es idéntica a las formaciones de los campos de concentración. Los esclavos trabajaban bajo tierra. El nuevo orden nazi hizo trabajar a decenas de millares de siervos bajo tierra durante la guerra.


Al final, el nuevo orden era (como dijo la película) una idolatría de Moloc. Esa sociedad preconizada se basaba, en el fondo, en una idolatría.


Y, como dice la película, esa nueva sociedad era una nueva Torre de Babel. La película contrapone esa torre de la soberbia frente a las predicaciones de las catacumbas. En la cinta está todo: Babel, las referencias a la Gran Babilonia, la religión...


Todo está en la película para el que quiera verlo. Una gran predicación justo cuando se estaba engendrando la gran locura. Una película sobre la locura de una sociedad –maldad y opresión—, justo antes de que esa misma sociedad cayera en esa locura.


Hasta hoy no me había dado cuenta de que hay un momento del metraje en que se muestra a la villana (la mujer-robot) sobre un dragón con siete cabezas.

Hacia el final de la cinta, uno de los jerarcas de esa sociedad pregunta dónde está su hijo (hora 2, minuto 05,50). Y uno le contesta:
Mañana, millares preguntarán con furia y desesperación: “¿Dónde está mi hijo?”.

Como ese hay tantos momentos premonitorios de la realidad que iba a venir. Al final, todo acaba en una gran danza de la muerte y el hundimiento de la gran metrópolis.

Para los que quieran echar una hojeada o verla entera:

viernes, febrero 07, 2020

Soñando un Imperium Salomonicum


En los últimos días, he leído (aunque no enteros) más de media docena de estudios sobre la época colonial española en América. Normalmente, eran libros coordinados por un profesor en que cada catedrático escribía sobre un tema muy concreto de su especialidad.

Digo esto para que entendáis que tengo una visión de lo que fue, en realidad, el Imperio Hispano creo que muy ajustada a la verdad, sin idealismos. La realidad, desgraciadamente, pocas veces (tal vez ninguna) es ideal.

Ahora bien, imaginemos un imperio ideal: un Imperio Hispano regido por las leyes de Dios y de la Iglesia. Un Estado en el que una dinastía de monarcas justos, reyes que se hubieran sometido a los moralistas de las universidades, reyes virtuosos que hubieran huido del despotismo. Un imperio que hubiera dejado autonomía a sus distintas provincias del orbe. Un trono no ambicioso de nuevos territorios, sino un trono humanista, renacentista, que (incluso en la península) hubiera evitado el centralismo y la exacción fiscal. Un cetro que hubiera puesto más interés en construir bienestar que en construir armadas.

Un imperio primero de galeones y líneas marítimas. Un conjunto de territorios unidos que, después, hubiera unido desde Guinea Ecuatorial y el norte de Marruecos hasta Sicilia o varias plazas asiáticas. Un imperio benéfico de virreinatos en el que los súbditos se hubieran sentido a gusto y del que no hubieran querido emanciparse. Un reino en el que, de hecho y de derecho, las provincias ultramar gozaran de una gran independencia.

Un imperio que hubiera ido derivando hacia una monarquía constitucional sobre una especie de gran federación de territorios.

Sé que este ideal no fue y que hubiera sido casi imposible que hubiera llegado a ser. Pero imaginemos, en el pasado siglo XX, un mapamundi de países independientes bajo el faro luminoso de un cetro conocido no por su opresión, sino por su influencia benéfica. Una unión de tierras y pueblos que por su humanidad no hubiera sufrido a penas procesos de independencia.

La historia ha conocido muchos engendros, muchas aberraciones, también hubiera podido conocer algo que se acercara a este panorama idílico. ¿Por qué no soñar?

Un siglo XX que hubiera discurrido entre las soberanías nacionales y la égida de un imperio extenso y poderoso, pero no universal. Un siglo que hubiera gozado de la ventaja de la armonía entre lo grande y lo pequeño.

jueves, febrero 06, 2020

Cuando George Orwell estuvo al servicio de la opresión y la persecución



Hoy me he dedicado a acabar de leer Homenaje a Cataluña de George Orwell. Buen libro para conocer de primera mano algunos episodios de la Guerra Civil. Solo sirve para eso, para escuchar a un testigo de algunos episodios, porque parece que mentira que alguien con treinta y tres años haga un escrito en primera persona que sea tan limitado en su valor. Bien, está claro que Orwell no era Zweig. No, Orwell no era ni Zweig ni Stendhal.

Ahora bien, me sorprende que alguien que fue tenido como un reputado intelectual internacional escribiera por ejemplo esto:

Por primera vez desde que estaba en Barcelona fui a la catedral, un edificio moderno y de los más feos que he visto en el mundo entero. Tiene cuatro agujas almenadas, idénticas por su forma a botellas de vino del Rin. A diferencia de la mayoría de iglesias barcelonesas, no había sufrido daños durante la revolución; se había salvado debido a su «valor artístico», según decía la gente. Creo que los anarquistas demostraron mal gusto al no dinamitarla cuando tuvieron oportunidad de hacerlo, en lugar de limitarse a colgar un estandarte rojinegro entre sus agujas.

En esa época, los templos se destruían de verdad. Su comentario era cualquier cosa, menos humorístico. Hubo criminales de guerra perseguidos en los fascismos, pero a las izquierdas se les permite todo. Puedes hacer el comentario más brutal y no pasa nada. En la década de los 50 o de los 60 hubiera aceptado alguien que un escritor, hablando de una sinagoga en 1942, hiciera el comentario de que lo mejor hubiera sido haberla quemado. Y más repugnante todavía viniendo de un sujeto perteneciente al partido (el POUM, Partido Obrero de Unificación Marxista) que quemaba templos.

Me admira, una y otra vez, que en su obra no haya ni una palabra, ni una sola, a las numerosísimas víctimas cristianas del partido al que perteneció. Ni una palabra de, ya no de arrepentimiento, sino de comprensión, de compasión, nada. Habla de miles de cosas, pero de las víctimas nada.

Eso sí, cuando los hombres se convierten en lobos, acaban devorándose entre ellos. Su libro deja bien claro cómo, al final, los lobos estalinistas acabaron lanzándose (literalmente, hasta la muerte) sobre los lobos troskistas.

miércoles, febrero 05, 2020

Caminos de lectura recorridos, algunos frutos en la cesta



Hoy cosas varias sacadas de mis lecturas. Lo primero este delicioso pasaje extraído de Soldados del rey: el Ejército Borbónico en América colonial en vísperas de la Independencia (Allan J. Kuethe, Juan Marchena (ed.)):

Por costumbre, se levantaba a las seis de la mañana, rezaba quince minutos, bebía una taza de chocolate, asistía a misa en la capilla y entonces desayunaba con sus hijos. Su día de trabajo comenzaba a las ocho, cuando se reunía con sus ministros hasta las once, recibiendo después a embajadores y a otros dignatarios. Terminaba el trabajo a la hora del almuerzo al que seguía una corta siesta. Le gustaba cazar por las tardes, pasar ratos con sus hijos después y retirarse a la cama temprano.

El entorno también cambiaba, pues seguía la costumbre de los reyes de estar en movimiento. El mismo libro dice:

En aquellos tiempos, la Corte se movía de un lugar a otro de acuerdo con la estación: saludaban la primavera en Aranjuez, valle del Tajo; escapaban al calor del verano en La Granja, en las montañas; se recogían en el otoño en el sobrio escenario de El Escorial y completaban el ciclo pasando el invierno en su palacio de Madrid.

Otra cosa que leí hace unos días la cantidad de sacerdotes sin destino pastoral en Buenos Aires en el siglo XVIII. Si bien, parece ser que fue un mal puntual de esa diócesis:

Roberto Di Stéfanoconstata que en Buenos Aires en 1778 los clérigos sin destino representaban 66%. del clero secular: de los setenta clérigos que había, 46 no tenían oficio determinado. La proporción seguía siendo la misma en 1810.

En Chile la presencia de clérigos sin destino en cargos directivos de la diócesis fue irrelevante, no constituían un elemento definidor del grupo, ya que fueron los miembros del cabildo eclesiástico quienes acapararon estos oficios (La Iglesia hispanoamericana: de la colonia a la republica, R. Enriquez, L.Aguirre (ed.)).

Nuestros problemas actuales de laicos contra el papa Francisco, y de modernistas contra los obispos fieles y ortodoxos, son una cuestión menos traumática que las convulsiones que sacudieron las iglesias nacionales con situaciones eclesiales mucho menos evangélicas que las actuales.

Además, todo el mundo puede comprender que el clero laxo (o laxísisimo) no albergaría un entusiasmo notable por defender posiciones que ellos considerarían rigoristas. De manera, que esa lucha entre una visión moderna, laxa, donde cupiera todo y la otra visión más anclada en los Santos Padres, siempre ha existido. Y, al final, el buen Dios ha sacado a la Iglesia de todas las tormentas con el Depósito de la Fe incólume.

martes, febrero 04, 2020

El mundo de la ilustración histórica


Hoy os pongo debajo estas dos reconstrucciones del ilustrador Albert Álvarez Marsal, que nos muestra cómo era un poblado íbero. Este tipo de pinturas me resultan fascinantes. Si conocéis a algún dibujante de este tipo, por favor, compartid links.

Cuando escribí mi novela sobre Egipto —que, sea dicho de paso, se publicará en marzo— usé exhaustivamente los dibujos de Jean-Claude Golvin.

Recuerdo que hicieron una exposición en el Museo Arqueológico Regional sobre la Hispania prerromana. Los objetos arqueológicos expuestos no suscitaron mucho interés en mí, pero los dibujos de un dibujante que no recuerdo me fascinaron.





lunes, febrero 03, 2020

Notas sueltas



Gerome me gusta mucho, pero, de esa época, mi favorito es Lawrence Alma-Tadema. El cuadro de arriba es una procesión religiosa de la antigua Roma en tiempos de la primavera. Si hacéis click en la pintura veréis que nivel de detalle. La belleza en el detalle y los detalles de la belleza. 

Nota 1
Hoy he acabado de corregir las erratas de Summa Daemoniaca. Mi corrector me obsequió con una treintena de páginas llenas de líneas que esperaban ser corregidas, unas doscientas treinta erratas. Unas eran tan sencillas como la recolocación de una coma, otras pedían la reescritura de un largo párrafo. Algunas anotaciones se internaban en sutilidades del sentido de una cuestión. Mi corrector conoce bien mi obra y cuando me indica algo, lo hace con conocimiento de causa. El problema es que hay errores que se solucionan añadiendo una tilde olvidada, y otras que requieren no pocos minutos. En total, me ha llevado tres mañanas (por las tardes voy a la capellanía del hospital) y ratos sueltos de la noche.

Nota 2
Hay tantas cosas bellas en el mundo: la naturaleza, la musica... y siempre está la gente dando vueltas a las cosas de la política. Esta se ha convertido en un elemento muy negativo de sus vidas. Las noticias suelen dedicar una tercera parte de su tiempo a la política. Muy a menudo, al comienzo.

Nota 3
Hoy me hago un TC de senos nasales. Tengo que ir sin comer ni beber desde que me acosté, y es a las 3:15 de la tarde. Pensé que me costaría más lo de no beber, pero no me ha costado nada de nada. No siento la menor sed. Hace un mes me hice la prueba del Colon (la no invasiva) y todo salió bien. He perdido peso. Ahora hay 83,7 kg. de padre Fortea.

Nota 4
Ya me he he la prueba. Tenía que ir en ayunas. Eso no me importa. Aunque me pase todo el día sin comer, no siento hambre. Me puedo sentir débil antes de la cena si hago eso, pero hambre no tengo. Ahora bien, nunca me había pasado 17 horas sin beber. Pues bien, qué curioso, no he sentido ni la más mínima sed. Solo me he acordado un par de veces de que no había bebido, pero nada de sed.

domingo, febrero 02, 2020

Tres cosas bellas



Todos los melómanos habréis escuchado el instrumental “La llegada de la reina de Saba” del oratorio Salomón de Haendel. Escuchad la vitalidad y hermosura de esta música:

La pintura que he puesto hoy en el post para deleite de vuestros ojos es El comerciante de alfombras de Jean Leon Gerome. Hay que verlo en pantalla grande para apreciar su amor por el detalle. A este pintor lo he traído al blog muchas veces. Desde que lo descubrí lo admiré.

Ya puestos, escuchad esta versión de Lascia Ch'io Pianga, también de Haendel. El título se traduce por “deja que llore”.

sábado, febrero 01, 2020

安静的



Lo que voy a decir parecerá que es de broma, pero creo que he cogido la gripe. Dolor en la garganta, muy ligero, en un lado. Inapetencia, ni siquiera he almorzado al mediodía. Ligerísimo dolor de cabeza.

Desde hace días, me dedico a corregir erratas. Actividad tan tediosa que, ya de por sí, puede producir gripe por generación espontánea. No hay metabolismo que aguante varios días dedicado a corregir cuestiones gramaticales. Dedicarse a la gramática tantas horas debe producir cosas horribles dentro de las células.

Y menos mal que escribo en español. Imaginaos que tuviera que ir corrigiendo palabras como wrrgdørÆjm. Prefiero no pensarlo.

Para que acabéis con una sonrisa, os pongo algunas fotos más.