jueves, febrero 11, 2016

Albáizar, Echalar, Carlos III y finalmente el seminario Bidasoa


De los felicísimos años en el seminario, me he acordado hoy de dos canciones: la primera es la titulada La puerta del sagrario.

La puerta del Sagrario
¡quién la pudiera abrir!
Jesús, entrar queremos,
llegar a Ti.

Sintiendo Tus caricias
sonríe el corazón.
¡Oh, Fuente de delicias!
Ven, ¡oh, buen Dios!

Ninguno decir sabe
lo que nos dices Tú.
¡Oh qué precioso aroma
lleva Jesús!

Pureza de las palmas, (almas)
palomas de candor,
así quiere las almas
Tu santo amor.

Manjar que nos encanta,
Cordero de Belén,
Panal de gracia santa,
ven, dulce Bien.

La segunda canción que hoy he recordado es la titulada Dueño de mi vida, vida de mi amor, ábreme la herida de tu corazón:

Dueño de mi vida, vida de mi amor,
ábreme la herida de tu corazón.

Corazón divino, dulce cual la miel,
Tú eres el camino para el alma fiel.

Tú abrasas el hielo, Tú endulzas la hiel,
Tú eres el consuelo para el alma fiel.

Dueño de mi vida, vida de mi amor,
ábreme la herida de tu corazón.

Corazón divino, ¡qué dulzura dan
de tu sangre el vino, de tu carne el pan!

Tú eres la esperanza del que va a vivir;
Tú eres el remedio del que va a morir.

Dueño de mi vida, vida de mi amor,
ábreme la herida de tu corazón.

Corazón divino, dulce cual la miel,
Tú eres el camino para el alma fiel.

Dueño de mi vida, vida de mi amor,
ábreme la herida de tu corazón.

Me acuerdo cuando todo los seminaristas cantábamos esas canciones con todo nuestro corazón, con toda nuestra fe. Qué ambiente tan impresionante de amor a Dios reinaba, qué grandes en el espíritu llegaron a ser algunos de los compañeros con los que conviví. Algunos tenían más de ángeles que de humanos.


Fuera de ese ambiente estas canciones pueden parecer demasiado melosas. Pero en aquel lugar bendito donde los ángeles volaban, de verdad que eran cantadas con todo el sentimiento de nuestras almas.

miércoles, febrero 10, 2016

La santa cuaresma


Hoy comienza la cuaresma. Un tiempo sagrado. Una posibilidad de purificación. No dejemos que este año se nos escape la cuaresma. Propósitos concretos, pequeños, razonables, a la altura de nuestras fuerzas. Llevemos contabilidad de nuestro amor. 

Hay gracias asociadas a este tiempo. Si aprovechas este tiempo sagrado, Dios te enviará gracias específicas para santificar estos cuarenta días. Si santificas con la penitencia estos días, tú mismo te limpiarás y te llenarás de más luz. Una luz que proviene de Dios.


Las obras de penitencia son: ayuno, oración, limosna y vigilias nocturnas. Nadie te pide que hagas cosas sobrehumanas. Sólo se te pide que hagas algo.

Día 1: Momento para hacer propósitos.

Día 2: Ir apuntando los éxitos y los fracasos. 
Señor, que no me desanime de mis derrotas.

martes, febrero 09, 2016

La reina

Esta foto es de la figura de la reina de un ajedrez medieval. Preciosa. Es medieval y es totalmente moderna con un toque de abstracción. Fijaos en su rostro. Fijaos en sus detalles, pocos ornatos, pero sublimes en su elegancia. Os dejo que hagáis click encima. Probablemente se agrandará.

Me hicieron hace poco una entrevista con ocasión de la apertura de un templo satánico en Colombia. Os pongo mis respuestas aquí:

¿Es nueva esta idea de que Lucifer no es un demonio sino un ser de luz?
La idea de que Lucifer es un ser de luz no es nueva. Sin embargo, aunque sus adeptos insistan en repetir tal cosa, lo representan como un ser de oscuridad, maléfico y de sentimientos completamente tenebrosos. Por lo tanto, ni ellos mismos se creen eso de que ese ser sea un sembrador de la luz. Afirman que es luz, pero lo pintan del modo más siniestro posible.

¿Por qué parece tener una particular acogida en estos tiempos?
Lamentablemente, en nuestra generación, cada vez más alejada de Dios, va aumentando el número de insensatos que se dirigen conscientemente hacia un camino de plena oscuridad. El problema es la sociedad sin Dios que se va extendiendo por todo el planeta. Una inmensa sociedad sin religión cada día más hostil con los cristianos.

¿Los que se relacionan con este tipo de grupos enfrentan algún tipo de peligro o al considerar que solo tratan con "energías" esto no los afecta?
Los padres, hermanos y vecinos de personas adoradoras del demonio no les deben tener miedo. El demonio no puede hacernos el mal que quiere. Los demonios si pudieran hacernos más daño, lo harían. Pero Dios pone barreras que no pueden traspasar.

¿Qué se puede hacer para evitar que las personas, particularmente los jóvenes, recurran a estos grupos? Y si ya están dentro, ¿cómo ayudarlos a salir?

La oración es siempre efectiva. Las plegarias que hacemos a Dios y los santos siempre llegan al corazón de los seguidores de Satanás. Cierto que ellos pueden resistir esas gracias. Pero si ellos resisten, nosotros podemos insistir. 

domingo, febrero 07, 2016

El espíritu del Vaticano II, el concilio que tanto amaba San Juan Pablo II el Magno



















Me gustaría completar un poco el post de ayer, hay sustancias más duras que el hormigón, bastante más duras, y mucho más flexibles. Sin embargo, otros materiales son menos duros y encima más rígidos. Esto vale para la teología, para el gobierno de la Iglesia y hasta para el modo en que hay que tomarse la vida.

No es la vida la que me ha hecho flexible, sino el Espíritu Santo. Él me ha enseñado a hacer las cosas más a su modo y menos al mío.

Nada hay peor para el defensor de la ortodoxia que ver el fantasma del relativismo por todas partes. Nada hay peor para el que ostenta una autoridad, civil o eclesiástica, que el miedo a no ser respetado


¿Hasta donde debe llegar el ecumenismo? En mi opinión, casi siempre, hasta el máximo. La Iglesia debe ser afirmación gozosa de una buena nueva, no un estado de continua defensa frente a los enemigos, un estado de permanente y tensa apologética. 

Nada hay de malo en la defensa ni en la apologética, pero hay un estado del alma que puede llevar a la continua sospecha, a la continua confrontación, en vez vivir en paz en la sencilla afirmación.

Sirviendo, humildad, arrodillándose


¿Cuántas cosas deben delegarse en los laicos por parte de los eclesiásticos? En mi opinión, todas las posibles. Así lo hice en mis parroquias mientras fui párroco, y ésa fue la gran razón por la que yo disponía de tanto tiempo. Todo lo que se podía delegar lo delegaba.

Esto vale para una parroquia, para una diócesis y para la Iglesia universal. ¿Cuáles son los limites a esta medida?

Primero: La voluntad de Dios fue que el gobierno de la Iglesia fuese dejado en manos de los ordenados con el sacramento del orden. Las excepciones que se hagan en este campo siempre traerán lamentables consecuencias.

Segundo: El sacramento del orden por su propia naturaleza conviene que esté siempre unido a la perfecta consagración a Dios. El orden sacerdotal conviene que esté unido a un estado de vida clerical. Pero se pueden hacer excepciones. Las hubo en los primeros siglos, y las puede haber en casos de gran necesidad.

La conclusión de esto es que hay lugares con muy pocos sacerdotes y grandes distancias en los que se puede escoger al varón más adecuado y digno para ser ordenado con el sacramento del diaconado, y que él se encargue de hacer una liturgia de la Palabra y de distribuir la comunión cada domingo o, incluso, cada día. Como éste hay otros muchos ejemplos.

Cuantas más misiones pastorales y encargos demos a los laicos, mucho mejor. Y este espíritu considero que es aplicable para otros campos de la teología y la moral: en todo aquello en lo que la teología pueda abrirse a distintas posibilidades sin traicionar la ortodoxia, todo aquello que se pueda permitir, soy partidario de permitirlo. Rara vez veo que no convenga permitir algo que se puede permitir. La flexibilidad, la benignidad, la comprensión, la colegialidad son valores que se deben promover.


Algunos laicos creen que en la Iglesia la solución a los problemas estaría en el autoritarismo. Hay a muchos a los que les gustaría hacer de profetas. En todo ser humano existe una tentación a desear el poder, y a usar este poder con dureza. Todos somos hermanos en camino hacia el Misterio de Dios.

viernes, febrero 05, 2016

Más pensamientos acerca del protestantismo


Me gustaría explicar un poco más mi penúltimo post acerca de los protestantes y los sacramentos de la Iglesia. Hubo un tiempo en el que la Iglesia daba normas para sus fieles y pensando en sus fieles, y allí acababa todo en una sociedad homogénea en la que cristianismo e Iglesia Católica se identificaban.

Creo que en en esta aldea global en la que vivimos, cada vez se va a ver más claro que la Iglesia asume un papel de Madre para todos los cristianos, salvo grupúsculos totalmente anticatólicos.

Es cierto que la Iglesia tiene en su seno a unos hijos que son los que están unidos por el cordón umbilical de la comunión perfecta. Pero esta Madre es como si abrazara a otros hijos.

Estos otros hijos tienen que sentirse acogidos. No acogidos si se convierten, sino incluso sin convertirse. En la Iglesia Católica tienen que sentirse en su casa.

Los que se horrorizan ante esta posibilidad alegan el peligro del relativismo. Pero no deben tener miedo. La arquitectura dogmática es y sigue siendo la misma. Tampoco renunciamos a que todos logremos la plena comunión. Pero mucho me temo que la división entre denominaciones está aquí para quedarse. Eso sí, hasta el día que tanto ansiamos en que el Espíritu Santo pueda hacer un milagro de la gracia. Pero, mientras tanto, la división (aunque triste) forma parte de un plan divino que la permite.

El cristianismo no es un árbol en el que cada uno escoge la rama que desea, como si todas las ramas fuesen indiferentes. No es así, pero ciertamente sí que hay un árbol que participa de una misma savia. 

Esta nueva concepción cambia también el modo en el que vemos a nuestros hermanos los judíos. Ellos no son infieles, sino fieles a su tradición. De nuevo, esto no significa que ambos mensajes son indiferentes, caminos paralelos que uno escoge a voluntad. No, la Verdad es una. Pero mientras no nos pongamos de acuerdo, más vale que nos amemos y que insistamos en lo mucho que nos une.

Todas estas cosas que digo rechinan totalmente a los oídos de los tradicionalistas. Pero está totalmente en la línea del Evangelio. sería muy triste pensar que el mensaje de Cristo es algo tan rígido e inflexible como tantos de ellos predican. El espíritu del lefevrismo es pura inflexibilidad. 

La juventud, crítica de la película, relato de una decepción


Hoy iba a escribir una segunda (y tal vez aguda) reflexión acerca de la posibilidad de que algunos protestantes pudieran recibir algunos sacramentos en la Iglesia. En concreto iba a hablar de la confesión y la unción de los enfermos.

Pero éste es un blog caprichoso y no me resisto a hablar de la película que estoy viendo durante mis almuerzos y cenas: La juventud de Paolo Sorrentino. La legalidad y el modo en que estoy viendo la película la dejo a la imaginación de los lectores.

Primero de todo debo advertir que dudé mucho y varios días acerca de si me era lícito ver tal película, porque en la cartelera salía una hija de Eva enseñando toda la pars posterioris de su cuerpo, esa parte con la que los humanos nos solemos sentar.

Eso sí, observé que la película estaba permitida por el Estado para mayores de 12 años y que una web especializada en calificar moralmente las películas ofrecía una calificación moral bastante benigna en relación a la mayoría de las que se estrenan.

El caso es que, con ciertas dubitaciones, me decidí a verla. Llevo ya una hora y nueve minutos de película y, de momento, no ha salido nada que no pueda ver en un anuncio normal y corriente de yogures. Aunque llevo sólo vista una hora de esta cinta, no me aguanto de dar ya mi opinión sobre la película. Algo arriesgado de hacer a la mitad de la cinta. Pero en mi vida puedo aceptar este nivel de riesgo. Otros no, pero éste sí.

Alguien tan entusiasta como yo de la anterior película de Sorrentino, La gran belleza, tiene que reconocer que esta nueva obra peca de innumerables defectos. El peor de ellos, un guión aburrido. Sorrentino cae en el mismo error que Kurtzel en su Macbeth: no bastan bellas imágenes y buena música para que por sí solas salga como resultado una buena obra de cine. A la sucesión de imágenes hay que darles un ritmo adecuado que mantenga el interés del público. Sorrentino falla totalmente en esto aburriendo hasta a las mismísimas ovejas.

A ratos observas un gran talento del director en una escena, en un momento, para volver a caer en el tedio poco después. En su anterior película, es cierto que había muchas escenas que se limitaban a mostrar una bella imagen. Pero lo hacía dentro de un fluir narrativo que resultaba atrayente. Eran imágenes que realzaban una historia, que se engarzaban en una narración. Todo eso falta en la nueva película.

Además, por si fuera poco, demasiadas cosas en esta película no resultan convincentes ni realistas. No basta filmar a dos personas repitiendo un diálogo memorizado ante una cámara, para que ese diálogo resulte real. En muchos momentos, las conversaciones me recordaron al mal cine actual de Woody Allen.

El personaje de Michael Caine sí que es convicente. Ese personaje sí que se sostiene. Pero el de su hija, literariamente hablando, está mucho menos trabajado. El personaje de Keitel y los cineastas jamás llega a un mínimo nivel de realismo que me convenza. Se puede hacer una obra maestra sin una sola frase lapidaria. Pero jamás se ha hecho una gran película llenándola de frases lapidarias.


Todo el guión pobre, las fluidez nula, los personajes irreales y las conversaciones de cartón piedra lastran la obra de forma irreversible. Sí, todo en medio de una fotografía muy bonita, pero todo más hundido que el Titanic. Insisto en que Caine hace un gran papel, pero él solo no podía salvar toda la película.

jueves, febrero 04, 2016

Un llamamiento a los teólogos para que reflexionen acerca de un determinado punto

Hace pocos días un obispo luterano sueco comulgó en la Basílica del Vaticano. Los obispos católicos suecos, en los días siguientes, emitieron un comunicado recordando la norma de la Iglesia acerca de este sacramento.

El Papa Francisco en una visita a una iglesia luterana hizo unas declaraciones interesantes a una mujer luterana casada con un católico acerca de este tema de la comunión cuando iba a la misa católica. No las voy a transcribir aquí, pues requeriría explicar e contexto. Pero no creo traicionar el espíritu de esas palabras si afirmo que van en la línea de lo que voy a decir adelante.

¿Cuál es mi opinión acerca de esta cuestión? Según mi modesto entender, yo creo que este tema sí que puede ser estudiado por los teólogos. Cierto que tenemos una tradición acerca de la unión entre la recepción del sacramento de la comunión y la comunión eclesial.

Pero no veo una imposibilidad dogmática en que un protestante que crea en la presencia real de Cristo en la Eucaristía y que, al mismo tiempo, esté en gracia de Dios pueda recibir este misterio. Cierto que, hoy por hoy, tal posibilidad no está contemplada en la legislación.

Pero recordemos que hasta el Vaticano II hubiera sido impensable que un ortodoxo comulgase en una misa católica. Y hoy, bajo ciertas condiciones, eso está permitido por el Código de Derecho Canónico. Eso implica que no es necesario de forma absoluta la comunión eclesial perfecta para la recepción de ese don. Basta una comunión suficiente (aunque no sea perfecta) para recibir ese don. Cuál sea esa comunión suficiente se deja a juicio de la Iglesia. Y en el caso de los ortodoxos la respuesta de la Iglesia ha sido positiva. La posibilidad para los protestantes considero que podría estudiarse.

El que obispos luteranos escandinavos, fieles anglicanos, episcopalianos y tantos otros bautizados pudieran acercarse con fe, respeto y devoción a recibir este don yo lo vería como un paso positivo hacia la creación de una gran comunión eclesial de todos los bautizados, todavía imperfecta, pero real.

Insisto en que, a día de hoy, tal posibilidad no existe. Todos debemos obedecer las prescripciones del Derecho Canónico. Yo no me considero exento a la obediencia a los sagrados cánones. Pero los teólogos deben reflexionar acerca de esto. Mi opinión es que no existe una imposibilidad dogmática, sino sólo razones de conveniencia.


Pero puede llegar el día en que en nuestras misas podamos tener de forma ordinaria a miembros de otras confesiones, que unas veces vayan a sus celebraciones y otras a las nuestras. Sobre todo eso sucede con frecuencia en el caso de un matrimonio mixto entre un protestante y un católico. 

Puede haber un presbiteriano casado con una católica que la mitad de los domingos va a misa y que cree en la presencia de Cristo en la Eucaristía y está en gracia de Dios. En fin, debemos reflexionar sobre este asunto. Yo no veo una imposibilidad teológica absoluta en ello, sólo razones de conveniencia para mantener la actual prohibición sin posibilidad de excepciones.

Lo que está claro es que hay que estar limpio y puro dentro del alma para recibir ese don sagrado que es la Eucaristía. Si un obispo luterano sueco en el Vaticano se acercase a recibir lleno de fe y amor el Sacramento, ¿es necesario (hablando en abstracto)  decirle que no de forma absoluta y echarle fuera de la mesa? A mí esa escena me hubiera dolido. Hoy día no hay otra posibilidad, pero creo que los teólogos pueden abrir puertas que hoy están cerradas. Lo que los cánones hoy permiten, lo permiten porque hubo teólogos que trabajaron para que se diera un paso adelante. Esto no es relativismo, sino la conciencia de que existe una comunión imperfecta pero real entre los cristianos de casi todas las denominaciones. 

miércoles, febrero 03, 2016

Sólo quedan seis días para la Santa Cuaresma







Estamos en el atrio de la cuaresma

Desde la Fiesta de la Presentación del Señor en el Templo hasta el Miércoles de Ceniza, estamos en un tiempo que es como el atrio de la cuaresma.

Empleemos estos días en hacer los propósitos que queremos ofrecer a Dios en ese tiempo santo que se avecina.

Pidamos a Dios que este año no se nos escape esta cuaresma.

Ofrezcamos cada día de la cuaresma: algo de oración, un poco de ayuno y un pequeño sacrificio.

Encontremos a Cristo en la liturgia.

Aunque los comentarios bajo este post no son visibles, podéis poner allí vuestros pensamientos. Los que considere más interesantes los subiré al post.

Cada día de cuaresma pondré el número del día en el que nos encontramos. Así, numerándolos, nos haremos conscientes de este tiempo sagrado y nos ayudará a vivirlo mejor.

Algunos días, pondré algún pensamiento piadoso.


Cada día de la cuaresma, pondré en cada post un link que dirija a este sitio para tratar de vivir mejor todos juntos el tiempo de cuaresma.

Este post se me ocurrió a partir de la conversación telefónica con una señora. Entonces pensé: ¿por qué no vivir todos juntos la cuaresma a través de este medio humilde, pero que sirve para recordar?

martes, febrero 02, 2016

Probablemente hay bichos así caminando por la humedad de su alfombra



















Hoy ha sucedido algo que ya me temí hace tiempo: ha cerrado la mi cadena favorita de radio online dedicada a bandas sonoras. El nombre de esa cadena era Permanent Waves. Yo llevaba escuchando desde hacía más de diez años esa estación musical, todos los días. Han sido, sin exagerar, decenas de miles de horas. Para mí descubrir esa cadena fue entrar en un mundo musical desconocido para mí. Hace más de diez años, apenas había bandas sonoras en youtube. Las cosas tienen su fin. Sabía que, antes o después, podía suceder. Ahora me he pasado a Cinemix. Ya veremos. A mí me gustan las bandas sonoras de tipo sinfónico. No las de tipo más ligero.

Esa cadena desaparecida me ha acompañado mucho. En ocasiones, me ha maravillado. He escuchado músicas que me han hecho interrumpir el trabajo de pura admiración. Otras veces, una música escuchada durante años de forma regular activaba en mí un bello sentimiento de nostalgia. Las había que me hacían recordar películas vistas muchos años atrás.


Esa cadena ha significado mucho en mi vida. En cierto modo, así me lo dije muchas veces a mí mismo, esa cadena era la banda sonora de mi vida. Pero todo acaba. Lo único que no acaba es este calor invernal. Un calor que va a matar a todas mis coles de Bruselas plantadas en macetas.

lunes, febrero 01, 2016

Pobre conejito

 
Como hoy estáis un poco cansaditos, hoy os pongo dos links con los que tendréis de sobra. El primero es el link a las predicaciones que he dado en un retiro para sacerdotes que prediqué en enero de este año, hace un par de semanas:

El segundo link es un intro de Los Simpsons:
https://www.youtube.com/watch?v=kZu5iDTtNg0

Una última cosa. Como el link de comentarios que hay a la derecha lo usais pocas personas, a partir de ahora he habilitado que se puedan dejar comentarios debajo del post. Pero sólo los leeré yo. Para el resto de los lectores, permanecerán ocultos. El otro link de la derecha será para los comentarios públicos. El de debajo del post será para los comentarios que yo leeré.

domingo, enero 31, 2016

Señores diputados, miren hacia arriba

Muchas veces he enseñado a parientes y visitantes el tímpano de la fachada del Congreso de los Diputados. Siempre hago que se fijen en ese bello conjunto escultórico, obra de Ponciano Ponzano.

Representa a España abrazando la Constitución y rodeada de la Fortaleza, la Justicia, las Ciencias, la Armonía, las Bellas Artes, el Comercio, la Agricultura, el Ebro y el Tajo, los Canales de navegación, la Abundancia y la Paz.

La figura con rayos en su cabeza la encuentro en varios sitios bajo el nombre de la Justicia, pero no sé si es la Libertad. Pues es demasiado parecida a la de Cesare Ripa del siglo XVI. Desgraciadamente no he encontrado una explicación del tímpano figura a figura. Sólo explicaciones generales y rápidas. Hay varias figuras que no sé que representan y el guardia de la puerta del Congreso no sabe tampoco qué contestarme.


Obsérvese que se representa a la Libertad de modo igual al de la célebre estatua de Nueva York. Sólo que el relieve español es anterior a la estatua franco-neoyorkina. Desde luego, el arte clásico siempre es bello y elegante.




viernes, enero 29, 2016

Un faro de esperanza para un continente sobre el que se va haciendo más oscura la noche


Sería terrible que la tierra fuese la selva del sálvese quien pueda. Sería terrible que el destino de unos seres humanos fuese sufrir y seguir sufriendo hasta el final, y el de otros vivir rodeado de todos los placeres imaginables. 

Vivir a sabiendas de que no exista justicia alguna. De que en el mundo sólo existan pequeñas justicias parciales e imperfectas, pero no una Justicia. Sería espantoso vivir entre dos nadas. Que la vida entera con todas sus ilusiones, esperanzas, alegrías, cariños, ideales, fuera un poco de luz antes de sumergirse en la nada.


Frente a todo eso está el cristianismo. El cristianismo, con todos sus dogmas, con su magisterio, con sus tablas de la Ley de Dios, con sus Evangelios, con sus santos y sacramentos está colocado frente a esa Nada. Y los milagros son la prueba de que hay un Ser Infinito en medio de esa Nada.

Los europeos quieren apagar la única luz que brilla con la esperanza y la fe. Pero cuando se haga la oscuridad descubrirán esa Nada terrible, esa Nada que genera monstruos. La última vez que la Oscuridad generó monstruos, de ellos surgió la Gran Bestia. Para matarla se necesitó una cruzada mundial de cinco sangrientos años de tinieblas. Era imposible encadenarla. Todas las mentes preclaras fueron unánimes: no puede seguir sobre la faz de la tierra, ningún precio es demasiado alto para acabar con ella. 

Relectura del Guernika


Me encanta esta pintura. No sólo por lo maravillosamente bien que está hecha la parte realista de ella, sino porque nos ofrece una relectura de el Guernika. Una relectura que es una gran aportación. Por supuesto que el Guernika tiene el valor añadido del vanguardismo que supuso para su época. Pero el tratamiento de las texturas, de los colores y las formas me gustan más en esta obra moderna que en la original.


Para acabar, hoy he leído una frase de Christ Stefanick que me parece impresionante: Si tu Dios te permite hacer cualquier cosa que quieras, entonces tu Dios eres tú.

jueves, enero 28, 2016

Tres imágenes valen más que mil palabras

Una de las cosas que me alegra profundamente es la de no contar con whastup. Ahorro infinidad de horas al cabo del año al carecer de ese curioso invento tan dañino. Mi móvil tiene unos diez años y de ninguna manera me planteo comprarme uno nuevo. Mientras el antiguo resista, no pienso cambiarlo.

Tres imágenes valen más que mil palabras. Sirvan estas imágenes como declaración de intenciones sobre ciertos temas sobre los que la gente me pregunta. Con ellas queda todo respondido.





miércoles, enero 27, 2016

62 personas que pueden escoger el detergente sin mirar el precio


62 personas poseen lo mismo que el 50% de la población mundial. El dato, de por sí, es de una contundencia impresionante. Pero la solución no radica en repartir el dinero como si fuera una tarta. Si así se hiciera sin más, se destruiría la maquinaria de crear riqueza. Y es que esas 62 personas no poseen simplemente fajos de billetes que guardan debajo del colchón, sino que poseen parte de un complejo sistema de creación de riqueza. La distribución de los bienes debe hacerse con sumo cuidado para no destruir el sistema, no hay otra solución. Hay que hacerlo con sumo cuidado, porque el deterioro del sistema de creación de riqueza lo pagarán los más desfavorecidos.

El Estado continuamente está tomando decisiones que van en beneficio o en detrimento de la distribución de la riqueza en temas que no afectan al funcionamiento de la maquinaria. Miles de esas decisiones, decenas de miles de esas decisiones, es lo que hace que un país sea Suecia o sea Somalia.

Lo que sucede es que la globalización y la Unión Europea cada vez hacen más difícil a una nación tomar decisiones. Poco a poco, los estados se están convirtiendo en meros gestores del presupuesto y nada más. Si a eso añadimos un empobrecimiento cada vez más notable a causa de la crisis crónica, el resultado es que los estados carecen de capital para hacer cualquier cosa que vaya más allá de pagar las partidas esenciales.

En este año de 2016, cualquier economista que quiera aconsejar a un gobernante europeo va a tener que reconocer que tiene muy poca capacidad de maniobra. Esta situación no tiene nada que ver con lo que podía hacer un gobernante en los años 60 y 70. Ahora la situación ha cambiado radicalmente, radicalmente a peor. Qué lejos están esos decenios en que las industrias no hacían más que crecer y crecer y volver a crecer.


Por favor, si me está leyendo ahora mismo Amancio Ortega, que sepas que tengo miles de ideas para hacer cosas con todo el dinero que te sobre y con el que no sepas qué hacer. Y si no te gustan mis ideas, tengo otras.

martes, enero 26, 2016

Volando y en el cine


En el viaje de ida a México vi una película que me alegró todo el vuelo, todo el largo e inacabable vuelo: Hotel Budapest. La aconsejo totalmente. Es una película en el estilo de Mordecai. En mi opinión, inferior a la primera. Pero, aun así, muy buena.

También vi la segunda parte de El corredor del laberinto. En esta película no queda nada de las genialidades de la primera parte. Y, en realidad, nada tiene que ver con la película de la cual se supone que es la secuela.


La otra película que vi en el regreso (que duró sólo diez horas) fue The monuments men sobre unos soldados que tratan de salvar obras de arte en la II Guerra Mundial. Da pena ver un presupuesto relativamente grande tirado para tratar de salvar un guión lamentable. La película no hay por donde cogerla.

Menos mal que no soy un führer con poder absoluto, menos mal. Si no, algún director pasaría alguna noche en un calabozo húmedo y oscuro bajo la única y suficiente acusación de gastar tantos millones de dólares en guiones que son una ruina andante.

domingo, enero 24, 2016

Ya he vuelto de México


Ayer volví de predicar un retiro espiritual al clero de Coatzacoalcos en el estado de Veracruz en México. Ha sido una semana muy agradable para mí. Todo el presbiterio, setenta sacerdotes, estaban presentes en un complejo que la diócesis ha construido. Un complejo moderno, amplísimo, con un bellisimo auditorio, con las habitaciones construidas en torno a un patio a modo de claustro.

Si la arquitectura era la mejor que me he encontrado en cualquier retiro a sacerdotes, la naturaleza no le andaba a la zaga. Nos encontrábamos en una sabana verde, llena de vida, con muchísimos árboles.

El lugar era tan agradable que hasta los mosquitos habían hecho de ese lugar su casa. Y, al caer la tarde, venían felices, numerosos, a beber nuestra sangre. Menos mal que dentro de las habitaciones, el comedor y el auditorio no nos molestaron. Pero cualquiera se quedaba a la intemperie a la hora de la caída de la tarde.

Hizo una temperatura agradable todos esos días. El ambiente era de gran camaradería y unión entre los sacerdotes. Sacerdotes muy trabajadores. Todos tenían, además de su parroquia, infinidad de comunidades en el campo y las visitaban con mucha frecuencia. Cada sacerdote visitaba de cinco a siete comunidades cada domingo.


Una cosa que me agradó muchísimo era que había una lectora que hace cinco años me escribió diciéndome que le parecía imposible que yo fuera a un rincón del mundo tan alejado como Coatzacoalcos. Ninguno imaginó que unos años después me encontraría con ella en el aeropuerto de Minatitlán. Mañana dedicaré un post a las películas vistas a bordo del avión en las doce horas de ida y diez de vuelta.

La foto no es del lugar del retiro. No hice ni una foto en toda mi estancia.

sábado, enero 23, 2016

La Conferencia Episcopal, ideas (VIII): ceremonia de apertura de la reunión plenaria


Ya dentro de la sala de reuniones, el exorcista de la diócesis (o varios) aspergerán el lugar pidiendo a Dios que aleje las asechanzas del Enemigo de esa reunión. Se pide por la reunión, en el fondo, aunque se realice esa operación en un lugar concreto.
         Después un segundo obispo pedirá a la imagen de la Virgen María que ponga su manto sobre los obispos. Tras ello se entronizará el libro de los Evangelios en el centro del espacio. La ceremonia acabará con la tercera oración dirigida a Dios Padre, realizada por el tercer obispo.
         Como se ve, la ceremonia se realiza un día antes del comienzo de las sesiones, y es una ceremonia esencialmente llevada a cabo por presbíteros. Así que no quitará tiempo para las reuniones. El día que acabe la reunión plenaria tendrá lugar una ceremonia de clausura en la que se le dará gracias a la Virgen, se retirará el libro de los Evangelios y se volverá a cerrar la puerta.

         Cada día que dure la reunión plenaria, si hay sacerdotes y laicos que quieren hacerlo, se dirigirán en procesión hacia la puerta de la sala, rezando las letanías y allí, ante ella, orarán que el Señor santifique y guíe a los obispos de esa nación. Eso se podrá hacer tras una de las misas de la catedral. Fácilmente, un buen número de fieles querrá unirse a esa oración a sabiendas de que los obispos están reunidos tras esa puerta. Puede haber tantos fieles que deseen unirse a esa oración, que puede que haya que realizarla dos veces al día.

Aquí acabo la serie de posts dedicados a dar ideas para las conferencias episcopales del mundo. Alguno habrá llegado a pensar que este blog había cambiado de temática y que ahora se dedicaba a los obispos. Pues no. Este blog está dedicado a mis manías y ahora a mis lectores les ha tocado atravesar este desierto, un desierto lleno de obispos, por cierto. Mañana volvemos a la normalidad en este blog. Frase bastante ambigua, sea dicho de paso.

viernes, enero 22, 2016

Conferencia Episcopal, ideas (VII): ceremonia de apertura de la reunión plenaria


Dado que al año hay sólo un par de reuniones plenarias del episcopado, a la gente le gustaría mucho que cada vez que hubiera una reunión plenaria del episcopado hubiera una ceremonia de apertura de esa reunión. Pero para no quitar más tiempo a los obispos, tiempo que necesitan para sus reuniones, se podría hacer el día previo a la primera sesión. Sólo tendrán que asistir tres obispos, preferiblemente eméritos. Otros obispos si lo desean podrán asistir, pero sólo si lo desean. Ésa seria una ceremonia realizada, sobre todo, por los sacerdotes que trabajan en la Conferencia, para pedir por sus obispos.
        
El día previo a la primera sesión, por la noche, por ejemplo tras las vísperas, los sacerdotes que trabajan en la Conferencia Episcopal, acompañados de cuantos laicos quieran asistir, se dirigirán en procesión hacia la sala de reuniones. Cuya puerta de acceso, monumental, como un pórtico, estará situada en un flanco de esa nave, en el edificio-muro.

       
 Los sacerdotes (unos veinticinco) estarán presididos por tres obispos y por cuantos obispos libremente quieran unirse. Irán en procesión con cruz y ciriales, cantando la letanía de los santos. Los obispos irán revestidos con mitra y capa pluvial. Al llegar a la puerta, un obispo hará una oración pidiendo por el bien de la reunión que tendrá al siguiente. Los laicos designados retirarán las tres trabas policromadas que cierran el portón. Trabas grandes que tienen, cada una, que ser retiradas por dos laicos simultáneamente. 

jueves, enero 21, 2016

La Conferencia Episcopal, ideas (VI)


El horario de los obispos cada dia de la reunión plenaria podría ser el siguiente:

8:00 oración personal, cada uno donde quiera en la catedral
8:30 laudes
9:00 desayuno
9:30 reunión plenaria
11:00 descanso de media hora
11:30 se reanuda la reunión plenaria
1:00 se dirigen a cambiarse para el rezo de la siguiente hora
1:30 hora sexta y oficio de lecturas
2:15 almuerzo
2:45 descanso
5:00 Santa misa
6:15 último tiempo para reuniones
7:45 tiempo de oración personal
8:30 vísperas
9:00 cena
11:30 completas

         
Para no alargar el rezo de cada hora, ésta se hará recitada, no cantada. Y sólo en la primera hora irán revestidos con hábito coral. Para el resto de las horas, irán con sotana negra sin ningún aditamento. Los cinco obispos que presidan cada hora, sí que irán revestidos con ornamentos litúrgicos. Sería muy bonito que, en todas las horas canónicas, los cardenales vayan revestidos con sus cogullas rojas y sus galeros. En dos grupos situados en un lugar preferente, arzobispos (de violaceo) y cardenales, darían mucha más prestancia a cada hora.

miércoles, enero 20, 2016

La Conferencia Episcopal, ideas (V)

Yo sugeriría que los obispos se hicieran conscientes de que de deben potenciar la imagen de reunión sacra que tienen sus reuniones plenarias. Y, por tanto, alejarse de los aspectos que puedan dar la impresión de que es una reunión más, como la que puedan tener los directivos de una multinacional. Hay que reforzar los aspectos espirituales de esas reuniones.

Me fascina la belleza de todos los obispos de una nación rezando laudes en un gran coro de bellos escaños de madera oscura. Los obispos revestidos con hábitos corales. Esto es, con sus sotanas violáceas, roquetes y mucetas. En la cabecera los catorce arzobispos revestidos con capa pluvial y mitra. En un nivel más elevado, los cardenales. A los que yo revestiría con una amplia cogulla roja y galeros sobre sus cabezas. En España significaría esto, más o menos, unos 5 cardenales, unos catorce arzobispos, y casi cien obispos, entre los diocesanos, auxiliares y eméritos. Formarían un conjunto impresionante, al que se le añadirían, en la procesión de entrada y salida, tres acólitos, siete diáconos y, por lo menos, unos cuarenta presbíteros que, como mínimo, asisten a los obispos en sus reuniones. A ellos se podría unir el capítulo de canónigos. Los laicos podrían asistir a estos rezos.

Los obispos entrarían y saldrían del coro en procesión. Acabado el rezo de la hora, se dirigirían a sus habitaciones para cambiarse de ropas y asistir a la reunión plenaria. A esa reunión irían con una sotana negra y cruz pectoral. Una vestidura sencilla para estar cómodos.


En la sala de la reunión se colocará en la presidencia a los arzobispos, los cuales llevarán sotana violácea sin muceta. Los cardenales estarán sentados en la presidencia en un nivel más elevado, irán revestidos con sotana roja.

martes, enero 19, 2016

La Conferencia Episcopal (IV)


El primer centro lo ocuparía una hermosa pila bautismal, siempre llena de agua para que la gente pueda santiguarse y donde se celebraría cada semana una solemnísima ceremonia de bautismo. El segundo centro sería el coro de los obispos y el tercer centro sería el altar. Así la Nave de los obispos sería la materialización del versículo de San Pablo que dice: Un Señor, una fe, un bautismo (Ef 4, 5). La profesión de la fe se realiza en el coro a través de la proclamación de la Palabra de Dios. El Señor está sobre el altar en la celebración de la eucaristía.

Lo que no aconsejo es que la Conferencia Episcopal creara un templo nuevo para materializar esto, es decir, un templo aparte en otro lugar. Si no es una catedral, lo que se cree siempre será un edificio frío y sin vida. Reunirse en una catedral, como la que he descrito, le ofrece a la asamblea una calidez y una vida que jamás tendrá un santuario aislado. En las naciones donde se ha tratado de impulsar un santuario nacional, casi siempre estos ofrecen un aspecto frío.

La Conferencia Episcopal sería la dueña de los edificios-muro donde se sitúen sus oficinas. También sería la dueña de los jardines, claustros y terrenos de alrededor que ellos compren y acondicionen. También ejercerían plena autoridad sobre la parte de la catedral contenida entre sus edificios-muro. Algo lógico, pues habrá un cierto número de sacerdotes que quieran vivir en ese edificio de la Conferencia. De manera que en esa parte de la catedral puedan organizarse las misas, predicaciones, retiros y otras cosas con plena autonomía respecto del resto de la catedral.

Insisto en que sería un error situar los edificios-muro cerca de la catedral y no unidos a ella. La condición necesaria para crear este micromundo que constituye esta catedral descrita radica en que las añadiduras y ampliaciones formen una unidad con el templo catedralicio. Deben formar una unidad, no estar cerca. Eso se ve claramente en algunas ciudades en que en una misma calle hay tres o cuatro iglesias a poquísima distancia: el efecto no es el mismo. Y es que todo esto no radica únicamente en una cuestión arquitectónica, sino el mundo eclesial que se crea en torno a un espacio catedralicio.

Si están totalmente unidas las partes, no importará que existan diversas autoridades en distintas partes del templo, lo mismo que ocurre en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén. Por otra parte, el ejercicio de la autoridad es siempre nítido y no da lugar ni a ambigüedades ni conflictos. Le otorgaría más belleza a este espacio sacro el que estuviera dividido en tres juridiscciones la monástica (dividida a su vez en varias figuras), la del capítulo (ejercida por el deán) y la de la Conferencia Episcopal; ejercida esta última por un sacerdote nombrado como rector por la Conferencia

lunes, enero 18, 2016

La Conferencia Episcopal, ideas (III)


Si se viese la conveniencia de hacer lo que digo, poco a poco, se podrían trasladar todas las oficinas de la Conferencia Episcopal a la catedral. Los edificios-muro para las oficinas de la Conferencia elevarían la catedral a un nivel muy superior de grandiosidad. Podría hacerse como en la catedral de Canterbury con el alargamiento que experimentó su nave central, creando un efecto auténticamente impresionante. Me refiero a la parte compuesta por tres altas naves previa al transepto del coro.


O bien se puede hacer que surgiera de la catedral una nave lateral a modo de transepto que, en el fondo, sería como una nueva catedral. Hay otras posibilidades de conjunción de los dos espacios, pero considero que la mejor es la primera: el alargamiento de catedral, creando un espacio mucho más alto y más amplio que el resto de la catedral, porque los edificios de la Conferencia sí que supondría un plan constructivo muy notable. Los patios interiores podrían acondicionarse como claustros con cesped y hiedra. Esta nave, a la que podríamos llamar, Nave de los obispos, tendría tres centros. Los cuales los describiré mañana.

domingo, enero 17, 2016

La Conferencia Episcopal, ideas (II)


Esas imágenes de los obispos de una nación en los escaños de un gran coro catedralicio y las procesiones para dirigirse al rezo de las horas canónicas atraerían a periodistas. Eso haría que esas asambleas tuvieran presencia en los medios, meramente por la imagen. Y eso ayuda a que la Iglesia tenga presencia en la sociedad. Lo que está presente en los medios está presente en la sociedad. Lo que no está presente en los medios pasa a ser irrelevante. Los obispos confían mucho en la palabra, en los comunicados, en los documentos. Pero, a menudo, una imagen vale más que mil palabras. Una imagen bella de todos los obispos de una nación puede valer por un sermón.

Mi idea inicial era que se acondicionara una capilla de la archicatedral para acoger la asamblea plenaria. Antiguamente, los concilios tenían lugar en la nave central de una iglesia. Son muchos los frescos y óleos que nos muestran ese modo de organizar espacialmente una gran reunión de obispos. Una asamblea plenaria situada en el espacio medio de la catedral sería visualmente impresionante. Para que no se oyera lo que hablan, esos días habría que acotar un amplio espacio de margen alrededor del lugar de la asamblea.


Pero, aunque ésta era mi idea inicial, reconozco que no sería factible evitar que por medios técnicos se grabaran las deliberaciones. Por eso será necesario crear un espacio cerrado para estas reuniones. Pero lo importante es que la reunión tenga lugar en medio de un espacio bello que inspire sacralidad. Es una reunión de personas sagradas para tratar de temas vitales para el Reino de Dios en ese país, lo lógico es que se congreguen en un lugar que exprese el carácter propio de esa asamblea.