Si yo impongo las manos sobre alguien e invoco al Espíritu Santo, eso no es el sacramento de la Confirmación.
Imponer las manos sobre alguien y hacer una plegaria o dar una orden al demonio, no es un exorcismo.
miércoles, mayo 22, 2013
El Papa Francisco y el supuesto exorcismo
Hoy todo el mundo
me ha preguntado por el supuesto exorcismo del Papa Francisco. ¿Es un exorcismo
o no?
Mi respuesta es que
no, no es un exorcismo. Indudablemente, el acompañante de la persona en silla
de ruedas le ha dicho que se trataba de un poseído, o el mismo Papa se ha dado
cuenta de que aquello no parecía una enfermedad. Entonces el Papa ha decidido
orar un poco más. Probablemente, al ver de qué se trataba, el Papa se ha
dirigido internamente al demonio. Pero una cosa tan breve, tan simple, no
podemos llamarla un exorcismo, es una simple plegaria, con toda la generalidad
y ambigüedad que tiene la palabra plegaria.
Cuando yo voy a dar
charlas en iglesias en distintos países, mucha gente me pide que le dé la
bendición. Entre esa gente, de vez en cuando, hay alguna persona que reacciona
como lo hace el que está sentado en la silla de ruedas. ¿Lo que he hecho yo es
un exorcismo? La respuesta es no. He hecho una plegaria y se ha producido esa
reacción.
Cuántas veces he
pensado que si alguien grabara en vídeo mis bendiciones e imposiciones de
manos, cuando aparece un caso así, los que lo vean pensarán que he hecho un
exorcismo. Cuando mi voluntad es no hacer ningún exorcismo. Pues eso es lo que
le ha ocurrido al Papa.
Una cosa es un
exorcismo, otra es una breve bendición o plegaria. Incluso si el Papa quería
expulsar al demonio, su acción no cabe que se la califique de exorcismo. La
acción del Papa no prejuzga el estado de esa persona. Y si el Papa hubiera
querido hacer un exorcismo, sin duda lo hubiera hecho en condiciones, con
tiempo y con una intensidad diversa que la que hemos visto en esa plegaria. Los
periodistas deberían decir en sus titulares que el Papa ha hecho una brevísima plegaria
sobre un supuesto poseso.
lunes, mayo 20, 2013
Qué gracia de foto
Sigo leyendo El Gran Gatsby. Lo comencé porque en
varias listas de las mejores novelas del siglo XX aparecía esta obra. Pero nada,
ya he acabado los dos primeros capítulos y sigo en ayunas. Hay autores
españoles mil veces mejores, y por el hecho de no ser norteamericanos,
ingleses, franceses o alemanes no son conocidos. Hay que reconocer que esto de
la cultura no es nada objetivo.
Reconozco que con
la edad uno se vuelve cada vez más escéptico respecto a cualquier aclamación social.
Yo siempre que veo que alguien gana un premio literario, pienso: otro
mentecato.
Después reconozco
que es una tentación. Estadísticamente hay casos, muchas veces por error, en
los que algún premio es merecido.
domingo, mayo 19, 2013
No te preocupes, papá, nosotros te arreglamos la cinta
Resulta patente
cada vez para más personas, que desde el 2008 la economía se ha convertido en
un monstruo devorador de la vida de millones de seres humanos. La economía con
sus necesidades, con sus imperativos, con sus exigencias, se ha tornado una
bestia cruel que sojuzga a millones de trabajadores en países del Este, que
devora el futuro de toda una generación de jóvenes, que forja cadenas, arroja
de los hogares, quita la salud y roba la esperanza de entera naciones.
Algunos,
inconscientes, indignados, se lanzan a las plazas gritando que se haga caso
omiso de la Bestia, que se siga con la vida normal, como si no existiera. Ojalá
todo fuera tan fácil, pero no es así. Las leyes de la Bestia son férreas. Si decides
saltarte sus leyes, llega un día en que no salen billetes del cajero
automático, llega un día en que el supermercado está vacío.
La Bestia es
objetiva, real, tiene poder, no podemos hacer como si no estuviera allí, porque
está allí.
El único modo de
escapar de ella es que los príncipes de los pueblos, al menos de Occidente, se
reúnan y se pregunten cómo se creó esa maquinaria infernal trituradora de
pueblos. Necesitarán ayuda de expertos para entender cuál fue su génesis,
cuáles fueron los pecados que la engendraron: la codicia, el egoísmo, la falta
de caridad, la irresponsabilidad.
Y una vez que
entiendan mejor a la Bestia, esos Grandes deberían ponerse de acuerdo para
enfrentarse a ella, todos juntos. No se trata de que se pongan de acuerdo
acerca de cuál será el índice de inflación de este año, o el nivel de
endeudamiento permitido, o sobre tal cual o cual política determinada. No, no
es ésa la cuestión.
Esta vez deben
sentarse para discutir acerca de muchos años por delante, acerca de una guerra
contra la Bestia que si se empezara ahora sería larga, costosa y llena de
lágrimas. Pero ha llegado el momento en que los Grandes, los Príncipes de los
Pueblos, aquellos que tienen en sus manos los timones de las naciones, se den
cuenta de que están ante una maquinaria implacable, ciega, que no se detiene
ante nada. Es el capitalismo puro y duro que entrevieron los Pontífices en el
siglo XIX. Ellos dijeron que no se podía caminar hacia ese abismo. Pero la
fascinación de las riquezas nos hizo desoír sus voces.
O levantamos las
banderas frente a ese puño de hierro colosal, o si no no queda otro remedio que
ir pagando año tras año, mes tras mes, los rescates que nos sean exigidos en un
chantaje que no tiene fin. ¡No! Es el sistema entero el que debe ser rediseñado
con una medida humana. Es el sistema el que debe servir al ser humano. Cuántos suicidios
de desahuciados, cuántas factorías en las que viven los obreros hacinados, se
hubieran evitado si se hubiera escuchado la voz que Cristo puso sobre la
tierra. Sí, Jesucristo tiene su Vicario sobre este mundo, pero no se le
escuchó. Ahora pagamos el precio en oro y en sangre, ese goteo de suicidas que
no pueden aguantar más.
sábado, mayo 18, 2013
Ja, ja, niños.

El lujo sin mesura
es algo profundamente inmoral. La sociedad debería no exponerlo en televisión
como la cosa más normal del mundo, sino detestarlo como una aberración. A los
jóvenes se les ponen los dientes largos, en su corazón pueden codiciar ser como
ellos. Pero tienen que entender que hay modos de vida que son antinaturales.
Una cosa es vivir
bien y otra el lujo sin mesura. Vivir bien está bien. ¿Qué es vivir bien? Poder
reunir a la familia entorno a una mesa, poder disfrutar con tu esposa de un
aniversario de boda en un buen restaurante, marcharte unos días al campo,
comprarte un día especial un bogavante, poder ir al cine y cenar después con
los amigos, cosas así.
Pero el reportaje
que vi en la televisión hace dos días, sigue clavado en mi memoria. Es lógico
que si alguien se aloja de forma habitual en una habitación de hotel a 2000
euros la noche, acabe pensando que él es distinto del resto de los mortales. Y
eso sin contar las comidas, los guardaespaldas, los viajes y los divertimentos
suplementarios.
¿Pero cuánto tiene
que ganar una persona para gastar sin problema 70.000 euros en una semana? ¿Es
posible ganar tanto al año sin que te consideres que eres radicalmente distinto
de los demás seres humanos? ¿Es posible ganar y gastar tanto sin que se te
rompa algún engranaje del cerebro?
El lujo exacerbado
acaba siendo totalmente inmoral. Una sociedad de hombres iguales y libres
debería sentir repugnancia ante ese tipo de perversiones? Ese tipo de vida
acaba creando monstruos.
Y hablo de lujo, no
de riqueza, porque puede haber alguien muy rico que use sus muchos beneficios
sólo para ayudar a los demás. Hay gente así. Los ingentes beneficios permiten
hacer mucho más bien, más a largo plazo. Sé que existen algunos millonarios
cuyo único afán es ayudar al máximo número de personas. Este tipo de personas
son como oasis donde van a beber los más necesitados.
Pero normalmente la
riqueza ingente suele endurecer el corazón y volver soberbio a su dueño. Los hijos
salen tontos o memos. El rico y sus hijos se vuelven crueles con el sufrimiento
ajeno. Cada uno de ellos se considera como un astro alrededor del cual todo
debe gravitar. Y así en la tercera generación sólo suelen quedar las ruinas de
la fortuna del abuelo.
Maldición oriental: Ojalá vivas tiempos interesantes.
Si hay algo que
pesa sobre mi corazón sobre una losa, es la sensación de derrota en tantos
millones de españoles a causa de la crisis. Os aseguro que ésa es la razón por la que he escrito tantos post sobre economía.
No puedo cambiar
las cosas. Pero al menos puedo advertir a miles de personas que me leen de que
la situación que estamos viviendo es completamente diversa a las crisis
económicas que hemos vivido en el pasado.
Debe ser terrible
haber acabado los estudios, haber comenzado la vida con ilusión, querer formar
una familia, y encontrarse diez años después que uno está en el paro y que va a
seguir en el paro, y que uno se acerca a los cuarenta sin ninguna perspectiva
de cambio.
Debe ser tan
frustrante para un joven ver como los jóvenes que caminan por la acera, al
lado, tienen todo el dinero que quieren, preciosas casas, grandes sueldos,
perspectivas de futuro, y uno no tiene nada, ni dinero, ni futuro, ni
posibilidad de formar una familia, ni casa propia, por supuesto.
Y al llegar a casa,
ver una y otra vez la vida de los más afortunados, una vida que parece de
ensueño, una vida en la que sin esfuerzo uno puede gozar de todo. Ya no digo
nada si uno es padre de familia y tiene hijos. Y uno sabe que el sueldo que uno
tiene es el único que entra en la familia y que no hay nada más si uno pierde
ese trabajo. Que no habrá más puestos de trabajo. ¿De qué vivirá mi familia?
¿Adónde marcharemos si nos desahucian? Son preguntas para perder el sueño.
La sensación de
impotencia, de callejón sin salida, es tremenda. Esto ya es una tragedia en una
persona. Pero multiplicado por millones es una catástrofe. Yo vivo tranquilo
porque vivo solo, mis gastos son mínimos. No necesito mucho más allá de mi
sillón, poder ver alguna película en la televisión, poder ir a la biblioteca
municipal en busca de otro libro, jugar una partida de ajedrez de vez en
cuando, y comprar un poco de chocolate. Pero la cosa cambia si tienes familia,
si tienes hijos.
Pero la pobreza se
hace más triste si miras al que camina al lado tuyo en la acera, y ves en él
todo lo que no eres. Te sientas en el sofá de casa y en la televisión ves una
riqueza digna de los emperadores romanos y los reyes persas. ¿Por qué él sí y
yo no?
Ayer vi un programa
sobre los mejores hoteles del mundo. No nos damos cuenta, pero la riqueza en
este planeta ha alcanzado unos niveles de lujo completamente surrealistas. El lujo
ha llegado a unos niveles tan antinaturales que sólo me recuerda a un barril de
pólvora con una mecha encendida.
Los patricios que
hoy deambulan por los vestíbulos de hoteles cuyos muros son de cristal, algún
día van a comprobar cuán invisibles e inmateriales son esos muros para contener
una nueva Revolución Rusa. Hemos fracasado en nuestro ideal de crear una república
de hombres libres e iguales, una sociedad constituida por una gran clase media.
Nos faltan las fotos de las largas filas ante los comedores sociales. Nos parece
que nuestra pobreza no es tanta con un móvil de última generación e Internet. Pero
la orgullosa Bastilla sabe que las nubes son más negras cada día.
Cuando esta
civilización caiga, las cosas volverán a empezar. Han vuelto a empezar tantas
veces desde los tiempos de los hititas y los fenicios. Volverá a haber un nuevo
amanecer. Pero esta sociedad con sus enfermedades, verá desaparecer a sus patricios,
a sus nobles, a sus aristócratas, a sus grandes. Antes nos quedan años de
cielos oscuros, años de capitalismo brutal, antes de que aparezcan los nuevos
Chávez, años convulsos, épocas interesantes, tiempo para el heroísmo. Pero vendrá
un nuevo amanecer y vuestros hijos tendrán una vida nueva cuando esta sociedad
enferma haya desaparecido.
El tamaño de la catástrofe nos dará la medida de
nuestro quebrantamiento de la Ley de Dios. Después, un futuro lleno de
esperanza.
viernes, mayo 17, 2013
Economía titánica
Nuestro Papa ha
hablado hoy de economía, un sermón con el que coincido plenamente. Voy a
permitirme algunos apuntes que no van a ser una repetición de lo ya dicho en
otros posts, sino una continuación de estos.
El mercado
occidental (Europa y Estados Unidos) está perdiendo capital. Es como un
circuito cerrado de calefacción y radiadores que tiene una fuga continua e
inevitable, se tomen las medidas que se tomen. El crecimiento del 2.5 del
último trimestre en Estados Unidos es puramente circunstancial. Macroeconómicamente,
Estados Unidos y Japón están tan condenados como Europa a largo plazo.
La solución no es
que los occidentales se sometan a un régimen laboral de esclavitud para ser
competitivos. Luego la única medida posible es cerrar las fronteras a los
productos de países que no cumplan una serie de requisitos mínimos. Esta medida
proteccionista tiene muchos efectos secundarios adversos, pero de lo que se
trata es de cerrar una hemorragia que es mortal a medio plazo.
Estados Unidos,
Europa, Japón, Australia y otros países deberían unirse a este mercado justo,
como una mera cuestión de supervivencia social. Vamos a ser más pobres, pero
podemos con un New Deal mantener un nivel aceptable de derechos y paz social.
Todavía tenemos algo de margen para escoger o una burbuja mercantil con masivas
políticas keynesianas de reactivación económica, o el abismo de un liberalismo
sin piedad.
Europa ha seguido
una política económica de recapitalización a través de la contención del gasto,
y no ha dado ningún resultado. Estados Unidos y Japón han seguido una postura muy
diversa, buscando ante todo la reactivación del consumo, y han tenido mejores
resultados. Resultados muy provisionales, pero mejores. Lo cual nos demuestra
que la idea de crear un área protegida puede tener éxito.
En este momento, o
miramos un poco más allá de las necesidades inmediatas, o pensamos en el futuro
a un plazo más largo, o si no literalmente toda Europa va a ser vendida a
precio de saldo a los especuladores.
¿Cómo comprar toda
Europa? Crea un pánico artificial, compra los sectores esenciales (en realidad
basta con comprar sólo los principales bancos) a precios mucho más baratos,
vete apoderando de los sectores accidentales en los años sucesivos. Insisto, ni
siquiera tienes que pagarlo a precio real, puedes pagarlo precio de ganga si
tienes capacidad para crear el pánico.
Todas estas cosas
parecerían un juego de matemáticos ociosos, si no fuera por el sufrimiento que
conlleva a cientos de millones de seres humanos.
miércoles, mayo 15, 2013
Otros cristianismos hubieran sido posibles III

Es cierto que Dios podría
haber creado una versión uniforme del cristianismo. Pero era más concorde con
su forma de actuar que crease un cristianismo multiforme, como de hecho ha
sido. Los creyentes en Cristo que moramos en un mundo cosmopolita, debemos
entender que la Iglesia tiende a la multiformidad por la propia vida ínsita en
ella.
Y no sólo eso. Dios
quiere una sola fe. Pero también quiere permitir que existan comunidades con
versiones parciales de esa fe. Las dos cosas son queridas por el Creador. La
unidad de la fe y la permisión divina se relacionan en un mismo designio
divino. Valorar lo positivo de esas comunidades no ortodoxas, supone entender
otra dimensión del querer del Altísimo.
Y de esta manera,
los que tienen un espíritu inquisitorial podrían entender el por qué de que
Dios no barra de la faz de la tierra las abundantes constelaciones de grupos
protestantes. No las barre de la faz de la tierra, no porque tenga que hacer un
continuo ejercicio de paciencia, sino porque esas comunidades son versiones del
cristianismo, versiones llenas de vida, comunidades en las que actúa el
Espíritu, en las que está Jesús.
Jesús fundó una
Iglesia y quería que existiese una sola Iglesia. Pero su designio incluía esta
periferia de la Iglesia. Sin ceder ni un milímetro del concepto de ortodoxia,
comprender lo positivo de este designio, nos lleva tener una visión más
positiva de la realidad. Y a entender que esa periferia está aquí para
quedarse.
martes, mayo 14, 2013
Otros cristianismos hubieran sido posibles II
Por eso, los
teólogos siempre tienen que hacer un sano ejercicio de flexibilidad. La gente
quizá no, pero los teólogos sí. Y darnos cuenta de que en el futuro pueden
aparecer versiones muy distintas acerca de cómo vivir la misma fe. De hecho, no
quiero desplegar aquí esas posibilidades porque podría yo ofrecer una falsa
impresión de relativismo.
En algunos
ambientes, se piensa que la fe sólo se puede materializar de un modo uniforme y
uniformizante. Pienso, por ejemplo, en los lefevrianos. Realmente es muy de
admirar ese esfuerzo titánico por limitar las posibilidades divinas. Es un
esfuerzo teológico tan admirable por su tenacidad, como abocado al fracaso.
Un Dios que ha
desplegado el ser en la naturaleza de un modo tan increíblemente variado, un
Dios que ha desplegado el ser como un continuo acto de experimentación dentro
de la experimentación, convenía que hiciera lo mismo en esa nueva creación que
es la vida cristiana sobre la tierra.
El lefevrianismo (y
éste es sólo un ejemplo) supone un esfuerzo férreo, colosal, por intentar poner
un corsé a esa voluntad divina de multiplicidad. Con orgullo y felicidad,
podemos afirmar que hoy día tenemos una Congregación para la Doctrina de la Fe
plenamente consciente de esta realidad. En algunos temas, ha habido quien ha
podido acusar a esa Congregación de inactividad y falta de visión. Pero la
actuación de esos monseñores es fruto, precisamente, de una gran consciencia.
lunes, mayo 13, 2013
Otros cristianismos hubieran sido posibles

Los coptos de
Etiopía son la versión más judaica del cristianismo. Sus días santos son el
sábado y el domingo, los varones se circuncidan, etc. Pero no debemos llamarnos
a engaño por ciertas prácticas, son indubitablemente cristianos. Este hecho nos
debe hacer reflexionar que dentro de la misma construcción de la fe, hubieran
cabido distintas maneras de vivir el Evangelio, formas muy diversas. Por
ejemplo, nos podemos plantear la hipótesis de comunidades cristianas aisladas
durante siglos en el centro de Asia, que hubieran vivido un cristianismo marcadamente
budista. Es decir, un seguimiento del Evangelio que hubiera adoptado la
filosofía budista hasta el límite mismo donde empezara la heterodoxia. No estoy
hablando de una mera inculturación, sino de llegar al límite mismo de lo que el
recipiente cristiano puede admitir de prácticas y filosofías budistas.
Esta posibilidad
del cristianismo budista (hecho hipotético), como la posibilidad del
cristianismo judaico (hecho real en Etiopía), nos muestra que en la Historia
pudieron darse otros cristianismos dentro de una misma ortodoxia y una misma
comunión.
De hecho, hoy día
tenemos cristianismos tan distintos como el de toda la constelación de
denominaciones protestantes basadas únicamente en la Palabra. Ellos han ido más
allá de la ortodoxia, pero no por ello dejan de mostrarnos variaciones
experimentales del cristianismo que están dotadas de fuerza, de belleza y que
suponen un seguimiento de Cristo. Esa constelación tiene variantes desviadas,
pero muchas otras variantes son variantes vivificadas por Cristo mismo. Sería
teológicamente simplista descalificar todo el devenir protestante como una mera
pérdida de tiempo.
(Seguiré mañana con este tema)
domingo, mayo 12, 2013
La película favorita del Papa
Ayer me vi la mitad
de El Festín de Babette. Como es la
película favorita del Papa tengo que decir que es una película maravillosa. Si
el Papa hubiera dicho que su película favorita era Un chihuahua en Holliwood, diría lo mismo. Este blog afirmaría a
los cuatro vientos y con la cabeza muy alta: Un chihuahua en Holliwood es una de las grandes obras maestras de
nuestro tiempo.
Ahora hablando en
serio. El Festín es una película
profunda. Pero espero que no se vea como un sentimiento antivaticano por mi
parte, advertir que la película adolece de un ritmo lento. O por decirlo más
claro: duerme hasta a las ovejas. Sólo un jesuita intelectual puede sentirse a
gusto durante una película escandinava en la estela de Bergman, o durante una
película iraní o japonesa.
Por otra parte, el
tono de la película es algo teatral en el sentido de que le falta verismo. Uno
ve películas en blanco y negro españolas como Bievenido Mr. Marshal, y todo
refleja verismo, incluso cuando no quieren ser veristas. En El Festín hay un
gran deseo de ser veristas, pero ese mismo afán acaba arrojando a la película
en una interpretación que, ciertamente, no refleja los tiempos de la vida real.
Lo que a los
críticos les entusiasmó de esta película es su mensaje, su huída de lo
comercial, su análisis psicológico. Claro, si comparamos El Festín con Arma Letal IV pues efectivamente sale
ganando la primera. Pero El Séptimo Sello
es un ejemplo de todas las virtudes de El Festín, sin ninguno de sus defectos.
Bueno, ayer comencé
a leer el primer capítulo de El Gran Gatsby. Lectura que será coronada con la
visión de la película. Me habían hablado muy bien de esta novela, pero el
primer capítulo es un poco decepcionante. Vamos a ver si mejora.
Recomiendo
vivamente el tema de Juego de Tronos. No he visto ni cinco minutos de esa
espantosa serie. Pero el tema principal de su banda sonora está lleno de una
fuerza que no veía desde hace tiempo. Es una música que avanza con lentitud,
con poderío, que parece contener todas las intrigas y pasiones que esperamos
encontrar en una buena serie. Es una de las mejores bandas que he escuchado en
ese nuevo género que se ha dado en llamar música épica. Si escucháis esta
música, os advierto que sólo interesa el primer minuto y cuarenta y cinco
segundos. El resto de la banda sonora es puro relleno, paja, orquestación
vacua.
Hoy voy a la misa
de la catedral. No sé quien predicará en la misa de 1.00. Espero que en su
sermón haya algo más que la orquestación habitual de una idea central.
sábado, mayo 11, 2013
¿No notáis algo en esta foto?
Después de hablar
de tantas cosas sublimes en este blog, después de casi haber tocado a los
ángeles, en esos espacios sacros y romanos, debo reconocer que uno de los
placeres de estar en casa, es poderme hacer dos buenos huevos fritos con ajos y
chorizo.
El chorizo debe
freírse hasta quedar crujiente. Los ajos, gruesos, han de quedar dorados para
no picar. Los huevos tienen su punto justo en el que la yema toma por fuera un
color tirando a blanquecino y por dentro están jugosos. Nada que ver con los
huevos que las monjas indias nos daban. De jugosos por dentro nada. Comparar aquellos
huevos fritos de las monjas con los que hago yo, es como comparar un Rembrandt
con un caricaturista de Plaza Navona.
Eso sí, sólo me
compro un chorizo al año. La naturaleza (mi colesterol) me obliga a estas
restricciones. Y mañana me haré una buena paella.
Algunos pueden
sentirse incómodos por esta presencia de lo material en mi vida. Pero desde que
sé que la película favorita del actual Papa es El festín de Babette ya no tengo que ocultar mi barroca vida católica
frente a versiones calvinistas que desprecian este mundo. Algunos es que
parecen deleitarse en que todos vivamos una perenne cuaresma. Y ya no digo nada
si encima logran la colaboración de un escuadrón de monjas indias.
viernes, mayo 10, 2013
Y el gato no dice nada
Después está la amabilidad del buen amigo que me ha
llevado al aeropuerto. Para él ha sido un verdadero esfuerzo, porque tenía
compromisos y trabajo. Y lo ha dejado todo por llevarme. Tras eso la amabilidad
de otra buena amiga en recogerme en Madrid. Para lo cual ha tenido almorzar en
cinco minutos. Eso me ha dicho, pero yo creo que ha sido en menos.
Doy gracias a Dios por rodearme de personas tan
buenas. Ahora estoy un poco cansado, con sueño. En los próximos dos meses,
además de una serie de conferencias en Estados Unidos, me dedicaré a hacer
sustituciones en mi tesis, y a acabar la revisión de la tesis. Creo que en
agosto ya estará definitivamente lista.
A lo largo de estos dos meses, mi destino diocesano
me será comunicado y entregado. Y uso esta palabra de entregar, porque el
destino pastoral de todo sacerdote es una entrega que le hace el obispo. Es como
si uno de los doce Apóstoles te dijera: quiero que te dediques a esto. Eso es
lo que distingue los propios intereses y caprichos, del encargo de la Iglesia.
jueves, mayo 09, 2013
Demasiado me has dado Señor en estos cuatro años
Escribo
este post que no es como cualquier otro post. Se trata de mi último post en
Roma. Mi habitación en el colegio está ahora repleta de objetos sacados de los
armarios que esperan se colocados en la última maleta que me queda por llenar.
Al final, todo va a caber en dos maletas y el equipaje de mano.
Este
post pone punto final a cuatro años en Roma. Hoy les he comprado unos
pastelitos a mi compañeros. Pastelitos con frambuesas sobre la crema, y otros
rellenos también de crema. ¿No los quiere de otro tipo?, me ha preguntado el
pastelero. Es que a mí me gustan de crema, le he respondido sin dudar.
He
dicho unas palabras en los postres. Junto a los pastelitos. Después les he
ofrecido estos dulces también a las monjas y a la cocinera, y a las dos señoras
de la limpieza.
Me
he enterado de que los de rito bizantino católicos celebraban hoy el día de la
Asunción. Así que esa litúrgia ha sido el colofón perfecto para mi estancia
romana. Ayer misa de vísperas en el Vaticano, como no podía ser de otra manera.
Además,
después de la misa, uno de los guardas me dijo que pasara la barrera y que si
quería rezase delante de la tumba de San Pedro. Debió ser una inspiración que
tuvo él, porque yo no dije nada, ni pedí nada. Y así pude estar yo sólo sin
turistas en un reclinatorio delante del Baldaquino, rezando sin distracciones. Fue
todo un detalle por parte de Dios.
Adiós,
Roma, adiós. Dicen que aquí algunos pierden la fe. Pero el blog ya ha probado
que eso es un mito saduceo.
Ahora
que me marcho, ya puedo decir que vivía en la Basílica de San Ambrosio en Vía del Corso. Antes no lo dije, porque no quería que se produjese
una peregrinación de casos. Sí, he tenido la inmensa suerte (don de Dios) de
vivir en el centro de Roma, en la que es su arteria más viva. Y encima en una
de las más bellas e inmensas basílicas romanas. Sí, Dios ha sido muy bueno
conmigo. Hasta me ha buscado un sitio bonito. Dios se ha encargado de todo en
mi estancia en la Urbe. Ha sido generoso hasta en los detalles. Estoy muy
agradecido al Señor.
miércoles, mayo 08, 2013
¿Eran posibles otros vaticanos?
Una tema sobre el que he pensado durante estos años,
es: ¿eran posibles otros vaticanos? ¿Era posible que el primado de Pedro se
concretase de modos muy distintos a los que hemos tenido en la Historia y
actualmente?
La respuesta que parece más sencilla, es afirmar que
sí. Pero observemos que la fauna, aun en medio de una increíble variedad, suele
repetir una serie de soluciones muy eficientes.
El ejemplo más repetido es el de los cetáceos y los
peces. La naturaleza en un mamífero como el delfín o la orca, a través de la
evolución, ha desarrollado soluciones que son casi idénticas a las que ha
desarrollado en un congrio o una sardina. Podríamos seguir recorriendo la fauna
y comprobar como hay una serie de soluciones muy eficientes que se repiten en
infinidad de familias biológicas por muy distintos que sean sus orígenes
zoológicos iniciales. Por citar un solo ejemplo entre millares, las membranas
de las patas en las aves acuáticas como los patos, o la transformación de las
patas superiores en aletas en los pinguinos.
Volviendo al Vaticano. Sí, cambían infinitos
vaticanos en dos mil años de Historia. Pero, de hecho, si mantenemos el primado
de Pedro como supervisión sobre la Iglesia universal, no son tantos los
vaticanos posibles. En cierto modo, si dejamos aparte las versiones corruptas
(por ejemplo, un vaticano centralista al estilo de Avignon) sólo caben tres
vaticanos posibles con infinitas posibilidades intermedias y combinaciones.
Vaticano I: Un vaticano pobre, reducido a lo
mínimo posible. Sin palacios, sin Estado Vaticano, con un Papa viviendo en un
apartamento de Roma. Incluso con cardenales vestidos con traje y corbata como
cualquier otro romano. Sin grandes basílicas, sin grandes liturgias, sería una
Roma de pequeñas iglesias con sencillas misas. Sin apenas estructura humana, el
Vaticano sólo intervendría antes los abusos más notables.
Vaticano II: Un vaticano que hubiera mantenido
parte de los Estados Pontificios. Un vaticano que como una pequeña Andorra
contara con los beneficios materiales y pudiera dedicar ese dinero a ofrecer un
culto todavía más grandioso que el actual, en templos todavía más
impresionantes. Una Roma así podría ofrecer todavía más cosas a los peregrinos,
a los sacerdotes estudiantes, a los obispos en visita ad limina. Por poner sólo un ejemplo, imaginemos una Roma que
ofreciera todo un sistema de colleges
como el que tiene Oxford, con su misma calidad. Imaginemos un vaticano que
pudieran ofrecer macroinstalaciones para las obras de caridad: hospitales,
formación de gente necesitada, residencias para los enfermos más abandonados y
desdichados de la familia humana. Un vaticano que sin traicionar el Evangelio,
tuviera los medios que tenían las grandes archidiócesis medievales.
Vaticano III: Un término medio entre los dos
extremos, es decir, lo que tenemos actualmente. Congregaciones sí, pero
vigilando siempre contra el peligro de su desarrollo innecesario. Estado
independiente pero reducido a su mínima expresión, bellas liturgias, un cierto
protocolo.
Otros vaticanos son posibles, pero serían versiones
corrompidas de éstas. Por ejemplo un vaticano minimalista que no ejerciera
ningún primado real sobre la Iglesia. O, por el contrario, un vaticano
centralista como el de Avignon que mencionamos antes.
Pero si tenemos un vaticano que ejerce el primado,
entonces fácilmente llegaríamos a lo que tenemos ahora. Algo más grande o más
pequeño, algo más rico o más pobre, con más protocolo o con menos, pero
variaciones del actual. Cualquier observador puede comprobar que tanto los
departamentos de la Comunión Anglicana bajo el Arzobispo de Canterbury, como los
del Patriarcado de Moscú para todos los obispos de él dependientes, están
evolucionando hacia formas organizativas muy similares a las vaticanas.
Por eso podemos dejar desbocados los caballos de la
imaginación, pero las estructuras y modos eficientes para ejercer el primado,
no son tantos. El resto es pura estética, mero ceremonial. Pero lo estructural,
lo que de verdad importa, no permite un modo infinito de variantes. El resto
son menudencias: si la cúpula de San Pedro más pequeña, si mas o menos trajes
corales, si reducimos un poco o mucho el protocolo.
Nadie desea un hiperdesarrollo vaticano, la
burocratización por la burocratización no tiene ningún sentido. Aunque algunos
Estados y aun comunidades autónomas hayan seguido ese camino. Pero una
reducción de lo que es el núcleo vaticano (las Congregaciones y Consejos) no se
podría hacer si no a costa de ejercer una supervisión efectiva.
El Vaticano no es perfecto, no es una especie de
monasterio de ángeles, no ha caído del cielo tal cual es. Pero es el resultado
de una evolución que ha tenido hacia la optimización y ahorro de recursos. Insisto,
no es perfecto. Se me ocurren reformas que hacer. Pero son reformas bastante
técnicas, muy alejadas de las reformas revolucionarias que proponen algunos a
los que no les niego su buena voluntad, pero que adolecen de un cierto
desconocimiento de lo que es de verdad el Vaticano.
lunes, mayo 06, 2013
Y Jesús entró en el Vaticano

Hoy
he estado comiendo unos gnochi con un monseñor de la Curia Romana. ¿Qué
pensamientos me vienen de esa comida? Bueno, lo primero que pienso es que hay
tanta gente como él en el Vaticano que ha entregado toda su vida, entera y
verdadera, por Cristo, y que trabaja en el silencio y anonimato de esos
despachos.
A
él, el servicio a Cristo a él ha llevado a un despacho. Si hace años Jesús se
le hubiera aparecido y le hubiera dicho: quiero que vayas a la selva a
predicarme. Pues hubiera ido a la selva, con mosquitos y la camisa sudada bajo
un calor bochornoso. Pero el seguimiento a Jesús de Nazaret le ha llevado a ese
despacho, y allí está día tras día. Los primeros días puede hacer más ilusión,
pero después seguro que es más aburrido; como todo en esta vida. Pero sólo se
persevera en la jungla y en un despacho por Cristo. Si no, a los cinco años uno
se aburre, se cansa y se marcha.
Por
lo poco que le conozco es la típica persona que hubiera triunfado en el mundo.
Mi ojo clínico me dice que es emprendedor, dinámico, pletórico de ideas y buen
humor. Pero la magnífica vida que le hubiera esperado en la sociedad civil, con
una preciosa esposa rubia de ojos azules en una magnífica casa, lo ha dejado
por hacerse apóstol. Después hay gente que con sus malos sentimientos creen que
personas como él viven de la Iglesia. Pero la verdad es que él, como tantos
otros, se han entregado, inmolado, sin condiciones.
Ha
sacrificado lo que comunmente se considera una gran vida en el mundo, y cuando
se jubile (después de toda una vida de trabajo) le esperará una modesta habitación
en alguna residencia de sacerdotes jubilados donde su vida se apagará sin hacer
ruido. Ni siquiera dispondrá de un piso para él. Toda una vida de trabajo, para
humanamente hablando acabar en una habitación. Y como él tantos y tantos. Sí, ciertamente,
el Vaticano se construye también con el sacrificio silencioso de tantos
monseñores.
La
gente se queda en lo externo, en las fajas moradas, en los botones de tal
color, y juzgan, juzgan acerca de lo que no saben. Algunos dicen que si Jesús
volviera a los que trabajan en la Curia los expulsaría con un látigo. Vaya
chasco que se llevarían algunos si se paseara normalmente por los pasillos,
saludando a todos y cada uno, y les dijera unas palabras animándoles a seguir
trabajando por él. Si les dijera algo así:
Queridos
oficiales, monseñores, obispos y arzobispos, eminencias. Os agradezco todo lo
que hacéis para que mi mensaje siga llegando a todos los confines del mundo.
Seguid así. No os preocupéis por las voces que se puedan escuchar a la vera del
camino. El Vaticano formaba parte de mis planes. Yo supe que existiría todo
esto, cuando veía con una sonrisa a mis pobres y queridos discípulos galileos
que caminaban conmigo por los polvorientos caminos. Ellos tuvieron su misión y
vosotros tenéis la vuestra. Con vuestras impolutas ropas negras y vuestros
fajines no os hubiérais podido sentar sobre el polvo de esos desiertos, ni
caminar durante horas bajo el sol de agosto. Pero ellos llevaban la ropa que
tenían que llevar allí, y vosotros llevaís aquí los distintos ropajes que
tenéis que llevar aquí. Yo vi la cúpula de San Pedro caminando por Judea, os vi
a vosotros con vuestras sotanas y ceremonias. Vosotros manifestáis la grandeza
y la dignidad de esta Iglesia mía que se ha hecho grande. Ha crecido tanto que
requiere de discípulos míos que se dediquen a los papeles. Aunque bien sabéis
que los papeles no son papeles, sino las cosas que hay en esos papeles. Que os
quede claro: ¡me servís así! Quiero que me sirváis así. Todo esto no es una
traición a mi Evangelio. Yo, autor de los Evangelios, del que hablaron los
profetas, al que explicaron Pedro, Pablo, Santiago, Yo os digo y os repito: Trabajad
por mí aquí, haced lo que hacéis.
Pero esto es un pobre pensamiento mío. Porque Jesús
no entró en el Vaticano. Jesús ya estaba en el Vaticano. ¡Amén! Hosanna. Paz en
la tierra a los hombres de buena voluntad.
Si, con carita de buena persona, pero OJO.
Esta semana he
tenido una conversación que me ha resultado muy turbadora. Voy a omitir la
nacionalidad y los detalles, simplemente diré que he charlado con un sacerdote
que estudia aquí en Roma. Después de escucharle, me di cuenta de que a los
puestos donde se toman decisiones, damos por supuesto que van a llegar personas
que cuidarán de las tradiciones, la liturgia y el culto magnificente a Dios.
Pero tenemos que rezar, porque no necesariamente ha de suceder así.
Él es una muy
buena persona. Pero, al mismo tiempo, defendía criterios de actuación que, en
mi opinión, él no percibía lo destructivos que eran. ¿Qué le dice esto a la
gente de hoy?, me repetía. ¿Tiene algún significado para los jóvenes?,
argumentaba.
Si el criterio
de actuación, a la hora de preservar el patrimonio inmaterial de la Iglesia, es
lo que piensa la gente, estamos listos. Él mismo, a su edad, no se daba cuenta
de que lo que propugnaba era uniformar a todos. Con la excusa de lo que piensa
la gente, lo que defendía era reducir todo a un término medio razonable,
razonable para la gente.
El problema no
es lo que él piense. El problema es que hay bastanes más que piensan como él.
El problema es
cuando centenares como él llegan a los puestos donde se toman las decisiones. Por
eso en las misas siempre rezamos por el Papa y los obispos. No les incluímos
sin razón. El Papa y el episcopado tienen que estar protegidos, inspirados y
ayudados por Dios. Porque si todo quedara en manos simplemente humanas,
estábamos listos.
Recemos para
que el Señor nos conceda excelentes pastores. Porque muchas conversaciones en
Roma durante cuatro años, me han convencido de que los excesos y errores de los
años 80 bien pueden volverse a repetir. Si ahora no se repiten, es sólo por
Dios. Por la mano del Omnipotente que contiene las cosas. Porque aquí dentro de
la barca, siempre está el elemento humano dispuesto incansablemente a hacer de
las suyas en la Santa Iglesia de Dios.
sábado, mayo 04, 2013
Este soy yo entrando en una iglesia

Muchos
me preguntan si estoy triste por dejar Roma. La respuesta es no. Yo mismo me
sorprendo de que en el mar de mi alma no se levante ni la más pequeña ola. Pero
he de reconocer que me alegra retornar a mi diócesis. Siempre me alegraba
regresar en verano. Alcalá-Roma ha sido un binomio perfecto durante cuatro
años.
Cocinar
lo que me gusta, ir al supermercado a comprar lo que justamente deseo, mi
sillón, mis queridas calles complutenses, hacer sustituciones en las
parroquias, las amistades madrileñas, las conversaciones telefónicas con tal y
cual amigo, conversaciones largas.
Después
está la sensación de destino. La sensación de ocupar un lugar en el tablero. Un
lugar concreto. La sensación de camino que se abre y que se recorrerá durante
años. Todo esto me hace gozar de estos días de modo indudable. Como si viviera
un momento bastante único de indeterminación. Como si el porvenir se presentara
con un encantador halo de misterio.
Espero
mucho del futuro en un sentido, nada en otro sentido. Y todo esto en medio de
una sensación de crepúsculo general de la civilización.
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