sábado, abril 30, 2016

Monseñor Lefebvre y el primado anglicano Rowan Williams


Uno de mis lectores me preguntaba por qué era tan comprensivo con Rowan Williams (anterior primado anglicano) y tan crítico con Mons. Marcel Lefevre.

Lefebvre inició un camino de alejamiento de Roma. Williams inició un camino de acercamiento a Roma. Lefebvre atacó con los más duros términos al Vaticano. Williams siempre fue encantador en sus comentarios respecto al Papa y la Iglesia Católica.

Lefebvre se enrocó en un inmovilismo que petrificaba a la Iglesia en el siglo XIX, en una visión estrecha en la que más que predicar a favor de algo, se dedicaba a predicar en contra de casi todo: contra el Vaticano, contra el mundo, contra la Iglesia real y concreta. El primado anglicano tenía una visión bellísimamente optimista del cristianismo en todas sus ramas, así como del mundo en el que nos ha tocado vivir.

Sólo hay que ver el rostro de Lefebvre para atisbar el tormento que habitaba en su corazón, la tensión que siempre trataba de comprimir. Toda su vida (desde su desobediencia) fue un largo intento por conciliar en su conciencia lo imposible, sabiendo que era imposible. Williams, por el contrario, siempre está alegre, feliz, transmite optimismo sin predicar. Pero, encima, cuando hablaba lo hacía de un modo impresionante.

Sí, Williams tenía un rostro, una imagen, que verdaderamente transmitía. Pero eso sí, eso era sólo hasta que empezaba a hablar. Porque cuando comenzaba a hablar, insisto, era de esas personas que te dejaba con la boca abierta. Pero es que encima tenía una de las voces más profundas y bellas que he escuchado. Por si fuera poco, su tono, su entonación, su gesto era el de el mejor orador que he escuchado, católicos incluídos. Aquí tenéis una muestra:


Iba a poner otro link con una charla de Lefevre en francés. Pero da mucha pena escucharlo. Al fin y al cabo era un obispo y no lo voy a poner. Pero uno y otro muestran su espíritu a través de sus palabras.

Después está el bagaje teológico del primado inglés (propio de todo un perfecto profesor universitario) y el de el arzobispo cismático, siempre repitiendo un puñado de pensamientos sencillos propios del que nunca habla fuera de la pequeña pecera de sus incondicionales. William dialoga con el mundo, lee a autores católicos (De Lubac, por ejemplo) y de todas las religiones. No es un hombre cerrado. Lefebvre se cierra a la cultura del mundo, al resto de la teología que no concuerda con sus esquemas. Es un hombre de mentalidad cerrada.

Comparar las dos figuras me parece uno de los modos más adecuados para entender muy bien qué es el tradicionalismo por un lado, y por otro la necesidad de tener una mente abierta, amplia, capaz de repensar los propios esquemas.

viernes, abril 29, 2016

Libros posibles, otras vidas, índice real


Hoy no tenía guardia en el hospital. He dedicado parte de la mañana a revisar las carpetas del ordenador donde guardo mis escritos. Hasta que no acabe mi obra sobre San Pablo, el resto de libros seguirán durmiendo, aguardando el mes o año en que mis dedos los despierten a la luz. Mis dedos, porque todos requieren siempre de una última revisión.

Repasaba esta mañana el índice de mis obras publicadas. Índice que, incluso para mí mismo, está online en Biblioteca Forteniana. Sólo faltan en él cuatro obras publicadas en papel y, de momento, todavía no a disposición de los lectores de forma gratuita.

Se lo decía a alguien con el que hablaba por teléfono hace unos días: yo creo que hubiera sido un buen profesor de universidad. La vida diocesana me ha llevado a ejercer un cierto magisterio a través de mis libros. Me he encontrado cada día no dando una clase, sino retocando este párrafo o añadiendo esta línea o corrigiendo una argumentación.

No oculto que hubiera sido muy agradable para mí un entorno como el de Tierras de penumbra. Una película que no me gusta, pero en la que el papel de John Wood me entusiasma. Si tuviera que elegir un rostro como profesor en Oxford me elegiría el de John Wood sin ninguna duda.

Hubiera sido una vida muy distinta. En la que mi labor hubiera sido la palabra hablada, la palabra que desaparece. Una vida más rica en conversaciones y debates. Pero los aburridos lectores de siglos futuros no se hubieran encontrado con el índice que hoy día ya existe. Sin duda hubiera existido un menor número de obras mías pero más eruditas, más académicas. Quizá era eso lo que no debían ser mis obras. Debían ser más imperfectas, más vitales, con más errores, más atanasiokircherianas.

Ese índice de obras es mi vida. Las títulos que lo completarán son mi futuro. No infrecuentemente me pregunto si se salvará alguna de mis obras dentro de tres siglos. Con toda honestidad me pregunto si tendrán interés a los ojos de esos lectores futuros para los que he trabajado día tras día.


A ratos pienso que tal vez mi obra no valga gran cosa. A ratos me alegra pensar que millares de personas valorarán este laberinto de pensamiento que he creado, pero que sobre él debe caer el polvo de siglos. Lo que os puedo asegurar es que nunca se me ha pasado por la cabeza es quemar mi obra como ese buen dominico medieval creador de sed contras. Ni eso ni quemarme a lo bonzo.


Ferrán, te envidio un poco. Has de saberlo, te envidio. Hoy me haré una buena paella de chipirones con arroz negro para compensar este tipo de deficiencias. Pensaré algo exquisito para el postre entre libro y libro. 

jueves, abril 28, 2016

En la catedral confesando a un hermano sacerdote


Hoy he puesto una bonita foto de un párroco de Alcalá que en cuaresma quiso dar ejemplo a sus feligreses acerca de la importancia de la confesión. Fue durante el acto penitencial para sacerdotes en la catedral con el obispo. 

La pongo aquí esta foto sólo porque él mismo la colgó en facebook. Me pareció una idea excelente. Una imagen vale a veces tanto como una predicación. El párroco humillándose arrodillado para recibir el misterio del perdón divino.

Cambiando de tema y volviendo al post de hace dos días. Lo meditaba al ver el reportaje del que hablaba entonces: ¿qué pensaría mons. Lefebvre antes de morir? ¿Cuáles serían sus pensamientos? ¿Tendría dudas? Morir excomulgado. Presentarse ante el juicio de Dios con el alma en esa situación.

Él había firmado un acuerdo con el Vaticano pocos meses antes. Un acuerdo con el que regresaba a la obediencia a Roma. Pero al día siguiente de la firma, entregó una carta retirando su consentimiento al acuerdo.


Qué mundo tan complejo el de los argumentos y contraargumentos. Al final, el que es como un niño sencillo todo lo ve claro. La verdad está en la humildad.

Post Data: No sé por qué salgo siempre tan fotogénico en las fotos. 

martes, abril 26, 2016

Tip y Coll: Mañana, hablaremos del gobierno


Hoy hemos tenido la reunión diocesana en el palacio arzobispal. Ha sido la presentación de Amoris laetitia por parte del obispo. No había visto tanta asistencia del clero desde tiempos inmemoriales.

¿Cuál es mi opinión de toda esta mañana de presentaciones, preguntas y un muy atinado comentario por parte de un cura con sotana? Pues voy a dar mi opinión con toda claridad: Mañana se espera una máxima de 21º y una mínima de 8º. Los cielos tendrán intervalos nubosos desde las 9:00. El jueves se esperan lluvias.


Una cosa me ha quedado también muy clara tras hablar con los curas. Los que comen mejor son el perro del carnicero, el pollo del molinero y el capellán de un convento de monjas. Un cura un poco pillo me dijo también que la escolástica es como los calzones. No puedes salir a la calle sin ellos, pero no puedes salir sólo con ellos.

lunes, abril 25, 2016

Monseñor Lefebvre o la historia de un camino que se va alejando


Ayer y antes de ayer vi un reportaje de 1 hora y 45 minutos acerca de monseñor Lefebvre. Vi ese documental haciendo oración (a la par de comía y cenaba) y me llenó de fervor. Le pedí al Señor que no me pasara lo mismo, que no me desvíe, que no desvíe a las ovejas de Cristo so capa de bien.

Lefebvre, en un momento dado, dijo: Hubiera preferido morirme antes que desobedecer a Roma. Pero lo cierto es que desobedeció al Vicario de Cristo. Todo el documental, aun siendo completamente filolefebvriano, me hizo mucho bien. Nunca debemos considerarnos a nosotros mismos como la regula fidei, la regla de la fe.

No sabía que el citado obispo llegó a tener tanta autoridad en la Iglesia. Fue delegado apostólico para toda el África francófona. Su peso a la hora de organizar la Iglesia en esos países, nombrar obispos, corregir problemas fue impresionante. Este arzobispo de Dakar me daba una impresión óptima: recto, espiritual, ortodoxo, entregado totalmente al Reino de Dios.

Y de pronto nada. Vuelta a Francia, a una pequeñísima diócesis. ¿Era un obispo magnífico al que Dios probó con una prueba impresionante y que podía haber llegado a santo de haberse sometido interiormente con perfecta docilidad? ¿O sus superiores ya habían comprobado que detrás de sus virtudes, había una soberbia que sin duda les iba a causar graves problemas? ¿Quién puede saberlo ya a estas alturas? Sólo Dios lo sabe. ¿Santo o refinadamente soberbio? ¿Qué era en ese momento ese arzobispo?

Volvió a Francia y, al poco, renunció a su diócesis para dedicarse a ser superior de su orden misionera. En esto comenzó el Vaticano II. Firmó todos los documentos. No vio tantos problemas como después sus seguidores han visto en esos documentos conciliares. Insisto, los aceptó y siguió con su trabajo.

Años después se vio obligado a renunciar a su puesto de superior general de los espiritanos ante la situación de rebelión de tantos jóvenes novicios y religiosos. Funda un seminario en Econe y todo tal vez hubiera acabado allí, si no hubiera sido porque había problemas que motivaron una visita apostólica.

El resultado de la investigación fue que le ordenaron cerrar el seminario. Y allí ya comenzó el camino de rebeldía que le llevó a la excomunión. Qué triste. Cuánta gloria podía haber dado a la Iglesia. Y, sin embargo, cuánto daño a esa misma Iglesia a la que él pretendía ayudar. La pretendía ayudar atacándola. Qué pena. No juzgo sus intenciones. Pero de su vida se extraen para mí dos valiosas conclusiones:

-Unión con el Papa: Se pueden hacer críticas constructivas. Nadie nos pide servilismo. Todos sabemos cuando algo es dicho con bondad y cuando es dicho con mala idea.


-Sometámonos a la Iglesia: Todos tenemos la tentación de creernos el criterio último de verdad. Todos pensamos que la Iglesia debe ser de ésta o de otra manera. La Iglesia está por encima de nosotros. Sometámonos a la autoridad. Nosotros somos pequeñas y humildes ovejas.

domingo, abril 24, 2016

Guillermo de Baskerville ayúdame contra el Bernardo Guy que se oculta en mi interior


No debéis pensar los que habéis leído el post de ayer que no sigo amando la ortodoxia. Creo que en el esplendor de la verdad. La doctrina recta que hemos recibido debe ser custodiada.

Pero, desde la lectura del evangelio de ayer domingo, me he dado cuenta de un modo más profundo de que sin querer caemos en actitudes defensivo-ofensivas, de que nuestros hechos y palabras traicionan nuestros deseos: no amamos como Él ama a todos. Respetamos a Dios, pero atacamos a sus criaturas.

Cuando digo esto, ya sé que nos limitamos a argumentar contra las doctrinas falsas o desviadas. Es la postura clásica de amar al que yace en el error. Nos limitamos a eso, creemos que nos limitamos a eso, pero nuestro estilo más veces de lo que pensamos no es el estilo de Dios. Cierto que no atacamos directamente a las personas, pero en nuestros miligramos de ira encontramos el veneno de inquisiciones peores, de la soberbia, de la crueldad, de creernos superiores.

Está bien que amemos y nos aferremos a la ortodoxia. Pero nuestras palabras segregan más toxinas de las que pensamos. Y cuando nos damos cuenta de ellas, las justificamos: es por una buena causa.

No somos conscientes de hasta qué punto por querer ser atanasios perdemos el espíritu del Vaticano II. Nos convertimos en pequeños lefebvres sin reconocerlo. Creemos que lo hacemos por la luz de la Verdad, pero todo está mezclado con nuestras pasiones.

sábado, abril 23, 2016

Un poquito azúcar, espolvorear un poquito de canela, la mermelada con el pincel




















Hoy he meditado las palabras de Nuestro Señor acerca del amor, del amor al modo de Él, no a nuestro modo. Y he sentido que no he sido bueno con Pikaza ni con Masiá. Es cierto que el mismo Pikaza reconocería que sus doctrinas no concuerdan precisamente con todo el magisterio de Juan Pablo II, y es cierto que el mismo Masiá reconocería que no todas sus afirmaciones sobre los obispos españoles han sido agua bendita.

Aun así, siento el deseo de pedirles perdón con toda sinceridad. Esto me nace de lo más profundo del corazón y es algo que siento desde hace más de un año. Aunque sea el Evangelio de este domingo el que ha acabado de impulsar este sentimiento.

Los dos saben que mis palabras estaban exentas de acritud, pero ahora yo sé que en las mías, mis palabras, había más soberbia de la que yo sospechaba. Es cierto que los dos fueron apartados por la Curia Romana de la docencia de la Teología. Pero ahora sé mucho mejor que meditando con respeto las enseñanzas de ambos hubiera profundizado más en la verdad, aunque no compartiera todas sus ideas.

Como sapientísimamente dijo fray Nelson Media: También nuestra ira debe ser purificada. Éste es uno de los pensamientos más luminosos que he escuchado en todo el año.

Este autor explicaba atinadísimamente:

La actitud ofensivo-defensiva propia de esta pasión [la ira] nos lleva a maximizar los errores o defectos de quien nos resulta detestable mientras minimizamos los nuestros.

Sí, en nuestra defensa de la ortodoxia, no pocas veces, caemos en una actitud ofensivo-defensiva. Creemos que para defender hay que ofender.

Querido Masiá, seré yo el que te invite a comer sushi si vienes a Alcalá. Precisamente han abierto un Miss Sushi de una alta calidad. Se trata de una franquicia. Querido Pikaza, a ti te invitaré a una paella si lo deseas. Pero sé que te basta con mi buena voluntad de invitarte.

Os quiero a todos. Hoy estoy de un amor y buen rollito al estilo de Mary Poppins o Sonrisas y lágrimas (The sound of the music) que me resulta casi empalagoso a mí mismo.

viernes, abril 22, 2016

La Roma de los Papas, la Roma de Borges


La idea de Borges de un individuo que sueña con la muerte de su enemigo vivida en primera persona (es decir, sintiendo el sufrimiento del adversario), y que ese enemigo pueda estar encerrado en un sueño que se repite una y otra vez es algo magistral. Hitchcock, al lado de esto, es un hombre primitivo que rueda historias para niños.

Si a eso le añadimos unas descripciones psicológicas como: Era menos alto que yo pero más robusto y el odio le había dado su fuerza; hay que reconocer que descripciones con tanta finura como ésa son las que hacen parecer al resto de escritores como trogloditas de la literatura.

Lo animaba una suerte de negra felicidad, dirá más adelante. Sí, el resto de escritores parecemos patanes puestos ante una línea así.

Incluso la frase latina que le viene a su mente antes de morir (antes de creer que va a morir) sin proponérselo no es una frase cualquiera. La frase acompañada del verso anterior dice:

Pero esta cabeza [Roma] descuella tanto sobre las demás ciudades
como los altos cipreses entre los flexibles arbustos 

Quantum lenta solent inter viburna cupressi.


Hoy he leído el relato de Borges titulado Las hojas del ciprés. Me podría limitar a ofreceros unas opiniones; o también podría hacer un resumen en tres o cuatro líneas. Pero he preferido transmitiros el placer de esta partitura borgeana escogiendo unos pocos acordes de palabras. Unas pocas líneas que fácilmente os transmitirán el hambre de leer esta historia.

Tengo un solo enemigo. Nunca sabré de qué manera pudo entrar en mi casa, la noche del 14 de abril de 1977.

Así, con esa concisión, con esa sobriedad, arranca la historia. Entresaco las siguientes frases algo más adelante:

Era menos alto que yo pero más robusto y el odio le había dado su fuerza.

Lo animaba una suerte de negra felicidad.

Para no hacer ruido bajamos por la escalera. Conté cada peldaño. Noté que se cuidaba de tocarme, como si el contacto pudiera contaminarlo.

La noche era de luna serena y sin un soplo de aire.

Esas descripciones, magistrales en su brevedad, tan elegantes. Después viene el primer elemento perturbador:

Alto en la sombra vi el reloj de una torre; en el gran disco luminoso no había guarismos ni agujas. No atravesamos, que yo sepa, una sola avenida. Yo no tenía miedo, ni siquiera miedo de tener miedo.

El árbol de mi muerte era un ciprés. Sin proponérmelo repetí la línea famosa: Quantum lenta solent inter viburna cupressi.

Nadie tiene la menor duda de que el autor a punto de ser asesinado hubiera sido perfectamente capaz de repetir un verso latino de Virgilio. Otros escritores se deleitan en poner tacos y groserías en la boca de sus protagonistas antes de morir. Ofrece una sensación de mayor realismo. Borges coloca en la memoria del que va a morir un verso latino.

Salvarme y acaso perderlo, ya que, habitado por el odio, no se había fijado en el reloj ni en las monstruosas ramas.

Vi por primera y última vez el fulgor del acero. Me desperté.

El final de la historia acaba así:


A los diez días me dijeron que mi enemigo había salido de su casa una noche y que no había regresado. Nunca regresará. Encerrado en mi pesadilla, seguirá descubriendo con horror, bajo la luna que no vi, la ciudad de relojes en blanco, de árboles falsos que no pueden crecer y nadie sabe qué otras cosas.

Magistral, insuperable, literatura con mayúsculas.

miércoles, abril 20, 2016

Querido Adso, en la Iglesia hay muchos tesoros humanos olvidados y mantenidos en la inactividad


Los que me conocéis y vivís cerca de mí sabéis que ando enfrascado en un artículo sobre la catedral de San Agustín. Hoy estaba leyendo unos fragmentos de dos cartas del santo obispo al monasterio femenino gobernado por una abadesa, de la que no se sabe el nombre.

Es muy interesante la situación que se describe en esas cartas (epístola 210 y 211), porque una parte de las monjas quieren que la abadesa renuncie a su cargo en favor de superiora que le seguía en el gobierno de la comunidad, para ello apelan al capellán, que no las ayuda en este propósito, pero que acaba proponiendo su propia renuncia ante una situación de total división.

Finalmente apelan al obispo Agustín. El cual les escribirá una carta durísima: ¿Cómo es posible que se produzca un cisma en un monasterio? ¡Y eso contra una madre que, durante años, os asistido, cuidado, instruido y os ha dado el velo a la mayor parte de vosotras!

El obispo les reprende con gran dureza y allí acaba la segunda carta. Pero yo pensaba después en la capacidad limitada que tienen las jerarquías para conocer la verdad cuando se producen graves problemas en una comunidad parroquial o religiosa. Unas veces la cosa está clara tanto en sus causas como en sus soluciones. Otras veces no está nada claro el asunto aunque se dedique tiempo a investigarlo. Y otras veces, uno cree estar seguro de cuales son esos problemas y soluciones, y se equivoca.

Debemos ser humildes y entender nuestra limitación. La abadesa de la carta de San Agustín pudo ser muy buena durante muchos años, ¿pero estaba seguro el obispo de que no se había vuelto cruel y despótica? Cierto que había una división en la comunidad. Pero esta división ¿era fruto únicamente del pecado o de graves deficiencias de la cabeza? Hay situaciones de tal gravedad que requieren apelar a una instancia superior para conseguir el relevo de la autoridad.

De verdad que todos creemos que investigando una situación se llega a saber la verdad. Pero no pocas veces eso no es así. La capacidad de unas pocas personas para indisponer a la mayoría nunca debe ser subestimada. Indisposición que puede volverse crónica haga lo que haga la víctima. Situación en la que ya todas sus decisiones son vistas negativamente. A veces, la persona prudente, buena e inocente tiene toda una serie de elementos en sí mismo o circunstanciales que empujan al investigador a sacar una conclusión negativa.

En cuestiones eclesiásticas, no es infrecuente que el investigador no pueda estudiar el hecho en sí, sino los relatos de las personas que forman un círculo concéntrico.

Bendito el obispo que cuenta entre las filas de su clero a uno, dos o tres presbíteros que puedan investigar las cosas sin prisa, sin subjetividad, con perspicacia, sospechando de sí mismos, sospechando de la misma capacidad para conocer la verdad. Bendito el obispo que puede echar mano de un Guillermo de Baskerville.

Los obispos no pueden querer juzgarlo todo por sí mismos a base de primeras impresiones, sin dedicar el tiempo que el asunto requiera, confiados en su mucha experiencia, confiados en una especie de gracia de estado que les iluminará. La ayuda de los fray Guillermos resulta más necesaria precisamente cuanto menos útiles se les considera.

martes, abril 19, 2016

Esto de los mosaicos romanos se ha convertido en un vicio


Yo noté que algo pasaba en Anakin, cuando empezó cada vez más a faltar a la misa dominical. Cinco años después era demasiado tarde. La siguiente vez que lo ví se había convertido en Dart Vader y se había divorciado.

Fue muy de lamentar, pues conocí a Darth Vader a sus 17 añitos, cuando barajaba la posibilidad de hacerse numerario del Opus Dei. Después, pasito a pasito...


Últimas declaraciones de Trump: Y después de construir el muro, levantaré 28 pirámides egipcias en la frontera con México. Revestidas con mármol italiano blanco. Mi muro tendrá delante un primer foso de agua con cocodrilos, y un segundo foso de pirañas mutantes.

lunes, abril 18, 2016

Interactuando con mis lectores


Una de las cosas que siempre me ha sorprendido gratísimamente es la cantidad de cosas que me habéis conseguido los lectores. A veces he pedido si alguien sabía de un determinado título en pdf y me lo habéis enviado. Dígase lo mismo respecto a música (gracias, Sonia, por Permanent Waves) o hasta gente para dar un paseo y charlar.

Bien, voy al asunto que hoy me ocupa. Hace dos años escribí un artículo de teología dogmática acerca de la posibilidad de un cambio de praxis en la Iglesia respecto a los divorciados vueltos a casar. El propósito de ese artículo fue enviarlo al sínodo de la familia como así lo hice. Dado que soy un pobre presbítero pobre y calvo, no creo que lo tuvieran muy en cuenta. Aunque me consta que lo leyó el presidente de una conferencia episcopal y le gustó, porque me lo dijo en una conversación telefónica que tuve con él. Y en su voz había sinceridad. Además, no fui yo el que le llamé. Él fue el que me animó a que lo publicara y no lo dejara en la oscuridad.

Después de la exhortación Amoris Laetitia, mi artículo me parece que es una respuesta a la petición del Papa, cuando él dice en ese documento:

La reflexión de los pastores y teólogos, si es fiel a la Iglesia, honesta, realista y creativa, nos ayudará a encontrar mayor claridad.

Ahora mi petición es la siguiente: si alguno de vosotros conocéis alguna editorial que pueda estar interesada en la publicación de ese artículo os agradecería que os pusieseis en comunicación conmigo: fort939@gmail.com

Las 50 páginas de ese artículo han estado descansando en un cajón, pero creo que ya es hora de que despierten y puedan servir a alguien dentro de la Iglesia. Es una artículo fiel al Magisterio. Lo que trata el artículo es de buscar una solución pastoral dentro del Magisterio, sin salirse de él.

Si es una editorial universitaria o generalista, si es una revista académica o un lugar de artículos online, es algo que no importa. Según los ofrecimientos que reciba, decidiré.


En fin, a ver qué sale de este post. De momento y mientras esperamos os he puesto la foto de otro mosaico romano.

Hermosos ojos que nos miran desde la profundidad del Imperio Romano


Hitler: Si yo hubiera leído Obra Férrea del padre Fortea, mi vida habría cambiado por completo. Y quizá también la de miles de personas.

Stalin: Lo que más me gusta de Obra Férrea [de Fortea] es que no es una obra imperialista.

Che Guevara: Leí tres veces el post sobre las pilistras.

Un arqueólogo: La melena del padre Fortea en la prehistoria fue grandiosa. Como las extintas selvas saharianas. Grandiosa.

Dart Vader: Me lo dijo ese cura: La Estrella de la Muerte está bien, es sólida, pero tiene un punto débil. Debí haber escuchado más sus sermones.


Trump: El padre Fortea... ¿Otro mexicano?

domingo, abril 17, 2016

Soñar


Hacía tiempo que no me levantaba dormido de la cama. Hoy he tenido un sueño que se repite una vez o dos veces al año como media desde hace más de quince años. Sueño que por la noche, perdido, me meto en un lugar estrecho de techo bajo que se va estrechando cada vez más y salgo a toda velocidad para no quedar atrapado. Además, me introduzco en ese lugar perdido buscando la salida y lo hago a oscuras. Es curioso que sueñe esto, porque nunca he tenido claustrofobia. Y, sin embargo, éste es el sueño que más se ha repetido en los últimos, más o menos, quince años.


En el sueño de esta noche, me metía en un lecho emplazado en una especie de gran nicho con forma de arco en una pared. En un momento dado, me introducía hacia el interior y se iba estrechando de tal manera que he dado la vuelta y he tratado de salir a toda velocidad. En ese momento, en la realidad, he casi saltado de mi cama. Ya fuera de ésta, he necesitado de unos segundos para darme cuenta de que estaba en mi dormitorio.

sábado, abril 16, 2016

Canal en Youtube de sermones y otro mosaico romano


Os proporciono el link a mi canal de sermones en Youtube. No debería decir mi canal, porque en realidad es mérito entero de una persona que quiere permanecer en el anonimato, pero que se ha tomado el inmenso esfuerzo de pasarlos a Youtube. Dadas las horas que eso supone de trabajo, la verdad es que debería decir su canal. Este es el link:


Para que no andéis buscando nuevos sermones, hay que decir que son las mismas homilías del sermonario del blog. Pero hay gente que si no los pusiera él en Youtube, nunca los escucharía en el blog.

La cantidad total de visualizaciones ha sido muy grande. Sólo en el Cielo se verá el bien que ha hecho esta persona a tantos millares de personas.

viernes, abril 15, 2016

Más mosaicos romanos; mosaicos y burkas.


Para mi artículo sobre la catedral de San Agustín, me he sumergido un poco en el mundo de los mosaicos romanos. Algo sabía por mis visitas a museos. En Alcalá tenemos dos admirables ejemplos de obras vastas y complejas. Pero ha sido en los últimos días cuando he quedado sorprendido al ver cómo los pequeños detalles de todo un mundo que desapareció siguen presentes petrificados en las humildes piedras de los mosaicos.

Allí vemos, langostas, pulpos, actores preparándose para una obra de teatro, laberintos, varias carreras de cuadrigas vistas desde lo alto aunque con los carros de perfil, un flamenco, hombres pescando en un río africano, un hombre cerca de un cocodrilo, una barca rodeada de morenas, anguilas, erizos de mar, conchas marinas y muchas más especies submarinas. Nos muestra la escena de un jabalí atado a una estaca y llevado por dos porteadores tras una cacería. 

En otros vemos escenas parciales de ciudades, una basílica cristiana con sus cortinas a la entrada, un trirreme cargado de solados con lanzas, un magno edificio con torres en la actual Túnez, el conductor de un carro monoplaza de cuatro ruedas, la muerte de Arquímedes sorprendido en su mesa con la tablilla de cálculos en sus manos. Un hombre y una mujer reclinados en dos triclinios, bebiendo y con otras copas apoyadas sobre un mesa-trípode en el centro mientras un esclavo anciano con el torso desnudo les trae una cuarta copa. Tres mujeres preparando una poción de amor. Un magnífico banquete de nueve comensales, con el suelo cubierto de desperdicios, tres mesas-trípode, dos pollos sobre las bandejas. En ese banquete hay siete esclavos y un gato comiendo en el suelo. En los mosaicos he visto varias escenas del Nilo. En uno, un hipopótamo tal como lo reflejó un romano. En otro mosaico, una cobra, una mangosta entre otros animales.


Maravillosa época la nuestra en que podemos asomarnos a otros mundos. Resulta espeluznante saber que millones de fanáticos mahometanos quieren con todas sus fuerzas borrar de la faz de la tierra todo este pasado. Extraño siglo XXI. Ningún escritor de ciencia-ficción pudo haber imaginado esta coexistencia de una civilización tecnológica con hordas de bárbaros tipo Mad-Max. Incluso en el seno de la más refinada civilización de la Historia pululan decenas de miles de amantes del erial, del dolor y de las cadenas.

Cainitas y freudianos


Hoy, al volver del paseo después de la cena, me he sentado en el sillón y he puesto mis pies en alto sobre un puf. Para descansar he puesto un momento la televisión y he visto cinco minutos de la película Ciudadano Kane, más bien hacia el final de la película.

Curiosamente, durante la cena había visto unos cuantos minutos de una de las películas de la saga de El Señor de los anillos. La casual contraposición de ambas películas ha sido tan imprevista como impresionante. Las aventuras de Frodo no ofrecían nada más que mandobles de espada y efectos especiales. La película consistía en una inacabable oferta de orcos muy feos frente a una coreografía de espadachines buenos. Los buenos eran guapos, los malos muy feos; como la vida misma.

Cuando uno tiene ya casi cincuenta años, las piruetas con armas de doble filo cansan desde el principio. Mientras que la película de Orson Welles deslumbraba por su talento incluso viéndola sólo durante cinco minutos. La iluminación tenía verdadera magia, los personajes eran auténticos análisis psicológicos, ¿y qué se puede decir del guión? La historia que cuenta ese guión forma parte de la Historia del Cine.

Así son las vidas de las personas, como estas dos películas. Unas continúan una existencia frodoniana que es mera acumulación de días banales. Otras, las menos, viven una vida keinenita que es pura pasión, una vida unica, plena.

Mi vida es bastante frodoniana pero amenizada con momentos keinenitas bastante inolvidables.

Avisos: José Luís que me tienes que llamar para darme tu opinión sobre mi libro, el que te envié. Si no lo haces pronto, se te van a olvidar los detalles. Hay 82.834 joseluises en España, pero el interesado ya sabe bien quién es.

Información: La imagen es de un mosaico romano. Hoy es que he estado mirando bastantes mosaicos tardorromanos por una cosa que estoy escribiendo. El que os he puesto hoy es apasionante.

miércoles, abril 13, 2016

MI lado más tierno



















El pasado domingo asistí (con otros dos sacerdotes) a la ceremonia de bautizo de una muy querida familia mía. Tan querida que tuvieron a bien ofrecerme el ser padrino de la criaturita. He de hacer notar que sólo soy padrino de bautismo de una sola persona, y es este bebé que tengo entre mis brazos.


No soy amigo de sentimentalismos, pero reconozco que en la foto se me ve con la cara más tierna posible. Aunque todo es puro teatro. Puse cara tierna, porque sabía que os gustaría verme en plan paternal y así.

martes, abril 12, 2016

Vida conventual




























Aquí os pongo alguna foto de la toma de hábito de una postulante llamada Marcia. Toma de hábito que tuvo lugar en el convento del que soy capellán hace una semana. En realidad, fue la ceremonia de toma de uniforme, que es un paso previo a la toma de hábito. Esa vestición se realizó en una capilla interna que tienen las concepcionistas, y a la que sólo asistió la comunidad. Para eso me puse mi alba-casulla que tengo guardada para este tipo de ocasiones tan monásticas. Se grabó en vídeo para que lo pudiera ver su familia, así que os pondré el link cuando esté colgado en la Red.

lunes, abril 11, 2016

Amoris laetitia III: aquí paz y después gloria


La polémica teológica que vivimos hoy día en la Iglesia no es algo nuevo en la Historia. Cuantas situaciones similares se han vivido ya a borde la Barca. Por eso, debemos tomarnos todo esto con una cierta tranquilidad católica. Hay muchos atanasios sueltos: o yo o nada. Hay muchos antifariseos desbocados: sois malos, yo soy misericordioso.

Debemos contemplar esta polémica con un cierta perspectiva bimilenaria y aprestarnos a la escucha, más que a la batalla. No voy a caer en la trampa de decir que tenemos que ser equidistantes. La verdad no está en la equidistancia, sino en la verdad misma.

Tomás Moro no trató de ser equidistante, Becket tampoco. Queda muy bien lo de decir con aire de sabio que hay que evitar los extremos. Si todo fuera tan fácil como quedarse en un término medio. Pero la verdad no tiene nada que ver con la negociación, sí con la escucha y el diálogo. La doctrina es y no puede ser otra cosa que reflejo de la verdad. La verdad no puede cambiar. El Magisterio es continuidad. La teología una sagrada búsqueda de la ciencia de Dios.

Mientras vaguemos por este mundo material, tenemos el encargo de Nuestro Señor de excavar en busca de las gemas de verdad. Procuremos excavar con caridad. No es el fin de esas herramientas mineras usarlas para atizarnos en la cabeza.

Me ha alegrado estos días leer comentarios profundos acerca de tal o cual detalle de la exhortación apostólica. La verdad es que no me apetece escuchar discursos de comentaristas ligeros, deseo leer análisis sobre argumentos concretos. Es curioso como entre los teólogos de una y otra posición se ha hecho una concordante exégesis teológica de la exhortación (hasta de la más pequeña nota a pie de página), es para felicitarse por ello.


La exhortación debe leerse en continuidad con la Tradición. La exhortación debe leerse desde el amor y la comprensión de Cristo.

Amoris laetitia II: la paz esté con vosotros


Quisiera hacer unas pocas reflexiones más sobre la exhortación apostólica Amoris laetitia. En pocas cuestiones como las planteadas o, mejor dicho, como la planteada (no nos engañemos, es una la gran cuestión planteada) se hace necesario escuchar a todas las partes, atender a todos sus argumentos, orar, pedir la ayuda del Espíritu Santo.

No hay que escuchar a todos, sino a los mejores de cada parte: a los más sabios, a los más santos. Enfocar el encuentro de esa flor y nata del modo más espiritual posible: pocos, muy bien elegidos.

No se trata de entrar en una fase de interminables discusiones, de cada vez más agrias recriminaciones. Todos creemos tener la verdad. Unos están convencidos de defender la ortodoxia. Otros están convencidos de defender el espíritu de Jesús. Tradición y amor parecen contender.

Escuchar, sí, pero no a todos. En esta cuestión no podemos esperar de brazos cruzados una inspiración ex alto que zanje el debate. Hay que esperar la inspiración dialogando. Será en la escucha del otro, en la fidelidad a la Tradición, en la obediencia a Jesús presente en la Iglesia, como lograremos ir haciendo más luz en medio de oscuridad.


Todos creemos tener la razón. Hasta para mí ése es el gran peligro. Debo comprender que en mí subyace el peligro de cerrarme a la posibilidad de encontrar algo nuevo benéfico en los planteamientos del otro.

Estamos tratando de buscar la verdad en un campo en el que hay mucho sufrimiento subyacente, un campo en el que se dirime la capacidad de la Iglesia para salvaguardar una verdad transmitida de lo alto.

La exhortación no contiene ni una sola afirmación que sea contraria a la Tradición. Ahora bien, como cierto sacerdote ha escrito: Enrique VIII discernió con su párroco que podía continuar su relación con Ana Bolena

sábado, abril 09, 2016

Amoris laetitia: algunas reflexiones



Permítaseme unas reflexiones constructivas ahora que ha sido publicada la exhortación pontificia Amoris Laetitia. Decididamente constructiva dado que yo defiendo un cambio de paradigma en la línea de Kasper. O mejor dicho, no en la línea de Kasper, pero sí en esa dirección.

Mi modesta opinión es que hubiera sido preferible realizar una construcción teológica que expusiera con férreo rigor hasta donde se puede llegar en ese cambio de paradigma dentro de nuestra teología católica. (Yo ya manifesté mi posición hace mucho tiempo en este blog.) Y una vez delimitada con toda claridad la línea de lo posible frente a la frontera de lo magisterialmente delimitado hoy día, el siguiente paso sería materializar eso en una formulación canónica nítida.

Claramente los asesores del Papa han optado por otra forma de andar este camino, lícita pero opinable: otorguemos una cierta amplitud de actuación a los guías de las almas y en el futuro ya se irá decantando una línea de actuación más clara que complemente la doctrina hasta ahora expuesta.

Insisto en que soy de los que piensan que hay margen teológico para admitir un cambio de paradigma dentro de la fidelidad al Magisterio que es continuidad y que es, no lo olvidemos, expresión de la verdad.

Pero el camino que de hecho se ha elegido ofrecerá a casi todas las almas, a bastantes sacerdotes, y a no pocos obispos, una impresión de ruptura. No sólo la sensación de ruptura entre el magisterio anterior y la praxis que va a venir, sino también la impresión de que el subjetivismo a la hora de interpretar la ley puede estar por encima de la verdad objetiva.

El que la Iglesia no juzga la conciencia de las personas ha sido algo enseñado desde siempre. Pero muchos fieles y pastores van a ir más allá de lo escrito en Amoris laetitia. Van a leer lo que no está escrito. Ahora van a ser decenas de miles los pastores los que automáticamente van a interpretar la ley a través del criterio del relativismo. Cierto que eso no es lo que se dice en la exhortación, pero sería ingenuo no reconocer que ésa va a ser la conclusión que muchos van a extraer.

El camino que me parece que hubiera sido preferible escoger era el de un cambio de paradigma que hubiera sido tan preciso en su articulación que hubiera podido materializarse canónicamente sin ambiguedades. Eso hubiera requerido una sólida fundamentación teológica que no dejara resquicios. La enseñanza acerca del ecumenismo es un buen ejemplo de este cambio de dirección dentro de la ortodoxia. Como diría Torcuato Fernández Miranda, se pasó de la ley a ley.

La teología no permite remiendos, parches o emborronamientos. La moral pende de la teología, en ella encuentra su fundamento. La ley es expresión de la verdad y debemos adecuarnos a la verdad.


De ahí que no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que nos espera un tiempo de agitación de aguas, de tormenta bajo la superficie. Este documento aboca inevitablemente a un futuro documento.

viernes, abril 08, 2016

Cajón de sastre: agradecimientos, peticiones, et caetera res.


Hay un lector del blog que me ha preguntado con mucho interés (comentario en el blog, sms en mi móvil) si todavía sigue la mesita y el flexo encima durante las predicaciones de un retiro del Opus Dei. La respuesta es sí. Sigue la mesita pequeña cubierta por una tela de terciopelo, el flexo, se apagan las luces del oratorio, todas las luces, lo cual crea un clima de gran concentración.

A Sonia, una comentarista, le quiero agradecer una vez más que me descubriera mi radio favorita:


A Roxanna que quería contactar conmigo, quiero decirle que en su google+ no encuentro ningún email de contacto. A mí se me puede contactar en fort939@gmail.com

Y una última petición, si alguien me puede conseguir en pdf el libro San Agustín, pastor de Almas de Frederik van der Meer, se lo agradecería mucho. La razón es que estaba dando los últimos retoques a mi artículo sobre la catedral de San Agustín, y ahora veo que no debo publicarlo sin haber leído previamente ese libro.


Mañana diré algo acerca de la exhortación apostólica del Papa. La verdad es que es tan larga que voy a tener que emplear tiempo para leerla.