Hoy he asistido a misa en el rito siro-malankarese. Lo más reseñable es que al llegar, he entrado a la sacristía para preguntar al oficiante si en esta misa se podía concelebrar y en caso de que no, dónde nos situábamos los sacerdotes que atendiéramos a la misa.
Nada más presentar mi petición, una monja me ha dicho que no. Que nada de concelebración. Era una monja italiana con cierto carácter. Una de esas monjas que tratan a todos como a colegiales uniformados. Hay monjas con mucha energía, en esto las navarras se distinguen.
La verdad es que después de pensarlo un poco, he decidido no insistir en el tema, pensando que la misa sería en alguna lengua india. Lejos estaba de saber que sería en italiano.
martes, febrero 09, 2010
lunes, febrero 08, 2010
Recuerdos
Recuerdo de mi infancia una visita a una granja de gallinas, fuimos a buscar huevos. Me llamaban poderosamente la atención los envases de cartón para poner los huevos. Envases cuadrados para veinticinco dada uno. Los envases iban uno encima del otro.
Recuerdo muy vivamente la niebla silenciosa que llenaba las calles por la noche. Niebla fría, densa, que sumía todo en un silencio total.
No recuerdo nada bien la primera iglesia a la que entré. La primera que viene a mi mente era la de los escolapios. Nunca me entusiasmó. Incluso de niño, me parecía muy llena de muchas cosas sin que ninguna atrapara mi atención.
Tengo grabada en los recuerdos de mi infancia el comienzo de varias películas de Sabado Cine. Aquellas películas épicas. La risa infantil ante El Guateque. El comienzo de una película del Oeste, en blanco y negro, con sus carretas, con su música que sugería una gran historia. Los tremendos diálogos de El león en invierno, lloré con esa película. El momento de la excomunión en Becket.
Recuerdo muy vivamente la niebla silenciosa que llenaba las calles por la noche. Niebla fría, densa, que sumía todo en un silencio total.
No recuerdo nada bien la primera iglesia a la que entré. La primera que viene a mi mente era la de los escolapios. Nunca me entusiasmó. Incluso de niño, me parecía muy llena de muchas cosas sin que ninguna atrapara mi atención.
Tengo grabada en los recuerdos de mi infancia el comienzo de varias películas de Sabado Cine. Aquellas películas épicas. La risa infantil ante El Guateque. El comienzo de una película del Oeste, en blanco y negro, con sus carretas, con su música que sugería una gran historia. Los tremendos diálogos de El león en invierno, lloré con esa película. El momento de la excomunión en Becket.
domingo, febrero 07, 2010
Barbastro: alguno pensara III
A la gente se le daba alguna pastilla, algún jarabe, y se le visitaba al día siguiente. En los años 70, un traslado al hospital era algo que nunca conocí ni en mi familia, ni en los vecinos, ni en los conocidos. A la gente se la dejaba en la cama a ver cómo evolucionaba la cosa. Y efectivamente, la inmensa mayoría se levantaba restablecida dos días después o una semana después. Si la cosa no se arreglaba de ninguna manera, es cuando se podía pensar en ir al hospital.
Me acuerdo del Agua del Carmen. Lo que yo ya no llegué a probar fue el aceite de hígado de bacalao. Cuando dolía una muela, te ponían anís en un algodón sobre la caries. Por supuesto, el celofán rojo en la lámpara cuando el sarampión. No había que rascarse con la varicela. Había muchas lombrices, muchas. Si te picaba una abeja, se ponía barro encima.
Mi madre se asustaba cada vez que abría un paraguas dentro de casa, una vieja superstición muy extendida por Huesca. Y que miedo tenía la gente a los rayos, incluso dentro de casa. Claro que eran truenos de los que hacían retumbar la casa. No son lo mismo las tormentas en Madrid, que en el Pirineo. En casa de familiares sí que han caído rayos, y no eran ninguna tontería. Los pararrayos quitaron mucho encanto a las tormentas.
Me acuerdo del Agua del Carmen. Lo que yo ya no llegué a probar fue el aceite de hígado de bacalao. Cuando dolía una muela, te ponían anís en un algodón sobre la caries. Por supuesto, el celofán rojo en la lámpara cuando el sarampión. No había que rascarse con la varicela. Había muchas lombrices, muchas. Si te picaba una abeja, se ponía barro encima.
Mi madre se asustaba cada vez que abría un paraguas dentro de casa, una vieja superstición muy extendida por Huesca. Y que miedo tenía la gente a los rayos, incluso dentro de casa. Claro que eran truenos de los que hacían retumbar la casa. No son lo mismo las tormentas en Madrid, que en el Pirineo. En casa de familiares sí que han caído rayos, y no eran ninguna tontería. Los pararrayos quitaron mucho encanto a las tormentas.
sábado, febrero 06, 2010
Barbastro: alguno pensara II
Una cosa que difícilmente comprenderá un joven de dieciocho años de nuestra época Mátrix, es lo sencilla que era la vida hace treinta años.
Un hombre cargado de aparatos, conectado a ellos todas las horas del día, difícilmente podrá ya nunca comprender el ritmo que tenía la vida en una pequeña localidad de un lugar lejano a todas partes.
Es difícil entender ahora lo que era el placer de la incomunicación. Salir de casa, era estar fuera en el sentido más absoluto. Nadie sentía en esa situación la menor turbación. El hospital más cercano a Barbastro se hallaba a casi una hora de coche en aquella época. Tampoco te hubiera ido a buscar una ambulancia a tu casa. Los vecinos te hubieran llevado a la cama, se hubiera ido a la consulta del médico más cercano, te hubiera venido a ver con su maletín, pero era rarísimo que te hubiera enviado al hospital de Huesca.
Un hombre cargado de aparatos, conectado a ellos todas las horas del día, difícilmente podrá ya nunca comprender el ritmo que tenía la vida en una pequeña localidad de un lugar lejano a todas partes.
Es difícil entender ahora lo que era el placer de la incomunicación. Salir de casa, era estar fuera en el sentido más absoluto. Nadie sentía en esa situación la menor turbación. El hospital más cercano a Barbastro se hallaba a casi una hora de coche en aquella época. Tampoco te hubiera ido a buscar una ambulancia a tu casa. Los vecinos te hubieran llevado a la cama, se hubiera ido a la consulta del médico más cercano, te hubiera venido a ver con su maletín, pero era rarísimo que te hubiera enviado al hospital de Huesca.
viernes, febrero 05, 2010
Barbastro: alguno pensara
Alguno pensará que he idealizado mucho al Barbastro de los años 70. Es posible. Pero en los pocos años que he vivido, he comprobado que la calidad de una sociedad nada tiene que ver con los móviles de última generación que tenga, ni con la última Xbox, ni con la última versión de Windows.
Sólo ahora, a la mitad de mi vida, he comprendido la calidad de aquella pequeña burbuja provinciana que fue mi nido, mi casa, mi burbuja, mi microcosmos. Viví en una sociedad que, en muchos aspectos, rozaba lo ideal.
Además se venía de un pasado terrible. Algo mucho más terrible que una guerra civil. Se venía de un baño de sangre de una crueldad increíble, se venía del caos, del infierno, del más completo desorden social. Se venía de una época en la que todo el edificio de seguridades se había derrumbado.
Y por otra parte, en los 70 se veía el futuro como algo más sombrío que el presente. No era de extrañar: la televisión bombardeaba la idea, una y otra vez, de la explosión demográfica. Las personas se reproducirían como conejos y lucharíamos a muerte hasta por la última zanahoria.
El resultado es que se veía esa época como una época buena entre un pasado espantoso y un futuro incierto. Yo me acuerdo de infinidad de conversaciones sobre ese tema entre los mayores.
jueves, febrero 04, 2010
Recuerdos barbastrenses
Barbastro en mi infancia, visto con los ojos de niño, era un lugar lleno de vida. Sus calles eran una prolongación del hogar. Nada había amenazador. Una ciudad de un tamaño humano. Unos cuantos millares de vecinos que constituían una unidad.
En esa época nadie vivía solo. Era algo impensable. Todo el mundo vivía en familias, o con una familia. Las casas del centro de la ciudad eran inmensas. Incluso las casas pobres. El concepto de piso se inventó después. Las casas del centro eran muy oscuras. Los muros eran muy recios, abundaban los pasillos inacabables, los trazados laberínticos. Había pocas ventanas y solían dar a un edificio de enfrente, situado a pocos metros.
La religión no era una fuerza opresiva, cómo se repite una y otra vez en las películas. Se trataba de lo más normal de la vida. Estaba allí.
Curiosamente, no se pagaban impuestos. Parece increíble, pero era así. El ayuntamiento sólo cobraba un poco por llevarse la basura y por el agua. Nadie pedía servicios. Lo de pedir se nos ocurrió después. En esa época, lo único que se pedía a aquel estado de cosas era que continuara.
A nadie se le pasó por la cabeza que aquella sociedad homogénea, pacífica, tranquila y amable desaparecería treinta años después, que desaparecería completamente. El futuro sería la continuación del presente, eso sí, con más electrodomésticos. El futuro sería la continuación, pero con más aparatos. Qué lejos estaban de saber aquellos hombres de boina y garrota, aquellas mujeres con velo vestidas de negro hasta los tobillos, que todo ese mundo estaba a punto de desaparecer.
Me acuerdo que las ovejas pasaban por pleno centro de Barbastro al caer la tarde. El carré, el Argensola. Más allá del Argensola, todo eran campos.
En esa época nadie vivía solo. Era algo impensable. Todo el mundo vivía en familias, o con una familia. Las casas del centro de la ciudad eran inmensas. Incluso las casas pobres. El concepto de piso se inventó después. Las casas del centro eran muy oscuras. Los muros eran muy recios, abundaban los pasillos inacabables, los trazados laberínticos. Había pocas ventanas y solían dar a un edificio de enfrente, situado a pocos metros.
La religión no era una fuerza opresiva, cómo se repite una y otra vez en las películas. Se trataba de lo más normal de la vida. Estaba allí.
Curiosamente, no se pagaban impuestos. Parece increíble, pero era así. El ayuntamiento sólo cobraba un poco por llevarse la basura y por el agua. Nadie pedía servicios. Lo de pedir se nos ocurrió después. En esa época, lo único que se pedía a aquel estado de cosas era que continuara.
A nadie se le pasó por la cabeza que aquella sociedad homogénea, pacífica, tranquila y amable desaparecería treinta años después, que desaparecería completamente. El futuro sería la continuación del presente, eso sí, con más electrodomésticos. El futuro sería la continuación, pero con más aparatos. Qué lejos estaban de saber aquellos hombres de boina y garrota, aquellas mujeres con velo vestidas de negro hasta los tobillos, que todo ese mundo estaba a punto de desaparecer.
Me acuerdo que las ovejas pasaban por pleno centro de Barbastro al caer la tarde. El carré, el Argensola. Más allá del Argensola, todo eran campos.
miércoles, febrero 03, 2010
Los enemigos
He conocido la traición, la crítica, los malos sentimientos. Pero les he perdonado a todos. La razón, una de ellas, es observar lo maravilloso que es el mundo y lo pequeña que es esa persona que no nos quiere bien. El mundo que Dios ha creado es demasiado grande, demasiado hermoso, para fijarnos en que esa persona está amargada y expande alrededor de sí nubes oscuras de lluvia y tristeza.
Pero es cierto que hay personas que si pudieran hacerte daño, te lo harían, te lo intentan hacer.
No hay que dejar que eso penetre en ti. El mal, los malos sentimientos, tienen que rodearte, pero tienen que resbalar como el agua.
Cuando no deseas nada, cuando no deseas ser considerado, ni respetado, cuando lo único que deseas es ser feliz con Dios los años que te queden en este mundo, entonces esas personas las ves en su pequeñez.
Pero es cierto que hay personas que si pudieran hacerte daño, te lo harían, te lo intentan hacer.
No hay que dejar que eso penetre en ti. El mal, los malos sentimientos, tienen que rodearte, pero tienen que resbalar como el agua.
Cuando no deseas nada, cuando no deseas ser considerado, ni respetado, cuando lo único que deseas es ser feliz con Dios los años que te queden en este mundo, entonces esas personas las ves en su pequeñez.
martes, febrero 02, 2010
Muchas vidas
Algo en lo que no insisto mucho en mi blog es en mi estado continuo, constante y perenne de felicidad. No quiero parecer presuntuoso, pero mi vida parece una secuela a capítulos de los primeros tres minutos de Sonrisas y lagrimas (The sound of the music). Claro que el mundo no es perfecto, por ejemplo en el ordenador en el que tecleo este post no hay tildes.
Pero lo cierto es que tengo todo lo que necesito, no ambiciono nada, y sólo le pido al Señor que me mantenga en esta situación de paz interior. De paz interior que observa el mundo que le rodea, y le gusta. La paz que mira al mundo y disfruta del mundo.
Normalmente cuando uno cuenta sus tristezas, resulta creíble. La tristeza resulta humilde. La felicidad, como mínimo, es sospechosa. En un cura mucho peor. El cura debería estar llorando todo el día las tristezas y sufrimientos del mundo.
Yo era feliz en Barbastro, lo fui en Pamplona, lo fui en Alcalá, lo soy en Roma. Dejo aparte lugares menores por donde he pasado. No todos han sido buenos conmigo. Pero lo mejor que hice con ellos fue olvidarlos. Los comencé a olvidar incluso antes de despedirme de ellos. El mundo es maravilloso, lo amo. Se necesitarían muchas vidas para vivirlo. Sólo tenemos una, eso lo hace más interesante.
Pero lo cierto es que tengo todo lo que necesito, no ambiciono nada, y sólo le pido al Señor que me mantenga en esta situación de paz interior. De paz interior que observa el mundo que le rodea, y le gusta. La paz que mira al mundo y disfruta del mundo.
Normalmente cuando uno cuenta sus tristezas, resulta creíble. La tristeza resulta humilde. La felicidad, como mínimo, es sospechosa. En un cura mucho peor. El cura debería estar llorando todo el día las tristezas y sufrimientos del mundo.
Yo era feliz en Barbastro, lo fui en Pamplona, lo fui en Alcalá, lo soy en Roma. Dejo aparte lugares menores por donde he pasado. No todos han sido buenos conmigo. Pero lo mejor que hice con ellos fue olvidarlos. Los comencé a olvidar incluso antes de despedirme de ellos. El mundo es maravilloso, lo amo. Se necesitarían muchas vidas para vivirlo. Sólo tenemos una, eso lo hace más interesante.
lunes, febrero 01, 2010
El bucco de Roma

El dominico del domingo, al despedirme en el portón del convento me dijo que tenía que ir a ver el bucco. ¿Qué es el bucco?
Bien, el caso es que fui y me puse a la cola. Era un agujerito en un portón de otro convento por donde se veía la cúpula del Vaticano enmarcada por los setos del jardín. Una visión preciosa.
Yo estaba en la cola tan tranquilo, cuando de pronto la coreanita que tenía delante se vuelve hacia atrás y me ve con mi sotana, todo de negro. Ohhhhh, exclamó con su boquita. Un Ohhhhh largo, suave y decreciente. Incluso tenía unas ciertas ondulaciones de tono en su comienzo. Unas ondulaciones sutiles, muy orientales. Era un Ohhhhh delicado que jamás lo hubiera dicho un español aunque hubiera ensayado cien o doscientos tipos de diferentes Oh.
Al oír esa exclamación, los veintinueve coreanos que la precededían se volvieron. Y los veintinueve exclamaron a coro un maravilloso uniforme Ohhhhh exactamente igual que el primero salido de la boca de la primera coreana.
Después de la exclamación sonrieron todos a una sin decir nada. Un minutos después, habían perdido el miedo (al ver que les sonreí) y me pidieron lo que era lógico y lo que hará que esté yo presente en treinta álbumnes de fotos en treinta casas coreanas.
Bien, el caso es que fui y me puse a la cola. Era un agujerito en un portón de otro convento por donde se veía la cúpula del Vaticano enmarcada por los setos del jardín. Una visión preciosa.
Yo estaba en la cola tan tranquilo, cuando de pronto la coreanita que tenía delante se vuelve hacia atrás y me ve con mi sotana, todo de negro. Ohhhhh, exclamó con su boquita. Un Ohhhhh largo, suave y decreciente. Incluso tenía unas ciertas ondulaciones de tono en su comienzo. Unas ondulaciones sutiles, muy orientales. Era un Ohhhhh delicado que jamás lo hubiera dicho un español aunque hubiera ensayado cien o doscientos tipos de diferentes Oh.
Al oír esa exclamación, los veintinueve coreanos que la precededían se volvieron. Y los veintinueve exclamaron a coro un maravilloso uniforme Ohhhhh exactamente igual que el primero salido de la boca de la primera coreana.
Después de la exclamación sonrieron todos a una sin decir nada. Un minutos después, habían perdido el miedo (al ver que les sonreí) y me pidieron lo que era lógico y lo que hará que esté yo presente en treinta álbumnes de fotos en treinta casas coreanas.
domingo, enero 31, 2010
Otro domingo que se va

Final de domingo. Al final del día uno puede hacer rememoración de experiencias. Tantas cosas. Un día da para mucho. Un día es una pequeña vida. El microcosmos de un día toca ya a su fin, quedan sólo dos horas. Estoy caliente en mi habitación. Fuera hace frío y humedad, el Tíber, el mar cercano.
El Tíber es un gran río, por él, como por todos los valles, sube y baja el aire húmedo.
Recuerdo que hoy me ha caído más de media de hora de lluvia al regresar de la misa de Santa Sabina. El amable dominico con el que he concelebrado, me ha enseñado a conciencia la Curia General de la Orden de Predicadores.
Allí he visto muchas cosas. Ese recorrido, esa peregrinación por ese macroconvento, ya de por sí ha sido transitar por un mundo en pequeño. El claustro antiquísimo, el cortile de los naranjos, estatuas, la primera representación del Crucificado en Occidente, el refectorio, frailes que iban y venían con sus hábitos blancos por esos pasillos desiertos y silenciosos. En honor a ellos, a esos hombres de la ciencia y de la predicación, la foto de hoy de arriba.
Ahora escucho la banda sonora de Memorias de una geisha. Me he tomado de postre un yogurt de limón, un gran yogurt alemán cremoso. Estas cosas son las que me pierden.
Me he reído mucho en la cena con dos canonistas italianos, el tercer italiano no recuerdo qué estudia. El italiano comienza a fluir de mi boca. Ya no es un parto, es un fluir. Ya no sólo dices cosas, sino que expresas matices. Bueno, el día se acaba. Hoy he andado por la mañana hasta Santa Sabina, y después de la cena hasta Piazza de Spagna.
sábado, enero 30, 2010
Lo de ayer era broma. Que sí, que era broma. No hablaba en serio.

El post de ayer fue un post de broma, un iocus. Pero sí que es cierto que en todo, hasta en las cosas buenas, hay pecado por defecto y pecado por exceso. En este tema de las vestiduras, también puede existir la gula.
Me gusta reírme de mí mismo. Pero en mi caso, no hay adicción, ni siquiera afición. En Roma lo único que me he comprado ha sido la sotana que llevo y eso ha sido todo. Aunque al principio, como ya dije en este blog, me compré otra sotana que resultó un horno y que tuve que dejar aparcada para usarla en grandes ocasiones. No podía ir por la vida metido en aquel abrigo que me vendieron como sotana. A esta sotana en futuros post me referiré como sotana para grandes ocasiones. Y francamente espero que sean situaciones invernales.
Hecha esa matización, vuelvo a repetir que en medio año que llevo por estos lares sólo me he comprado una sotana la que llevo. Si bien, esta próxima semana me compraré la siguiente gracias a vosotros, a la familia del blog. (Una vez más os lo agradezco.) Se trata de una sotana blanca para cuando voy a países tropicales de América Latina. Ya os pondré fotos en cuando las tenga. Éste es el único caso en todo el orbe católico en que un blog ha pagado una sotana a un cura.
Me gusta reírme de mí mismo. Pero en mi caso, no hay adicción, ni siquiera afición. En Roma lo único que me he comprado ha sido la sotana que llevo y eso ha sido todo. Aunque al principio, como ya dije en este blog, me compré otra sotana que resultó un horno y que tuve que dejar aparcada para usarla en grandes ocasiones. No podía ir por la vida metido en aquel abrigo que me vendieron como sotana. A esta sotana en futuros post me referiré como sotana para grandes ocasiones. Y francamente espero que sean situaciones invernales.
Hecha esa matización, vuelvo a repetir que en medio año que llevo por estos lares sólo me he comprado una sotana la que llevo. Si bien, esta próxima semana me compraré la siguiente gracias a vosotros, a la familia del blog. (Una vez más os lo agradezco.) Se trata de una sotana blanca para cuando voy a países tropicales de América Latina. Ya os pondré fotos en cuando las tenga. Éste es el único caso en todo el orbe católico en que un blog ha pagado una sotana a un cura.
La foto es de dos centenarios turcos casados hace ya más de ochenta años. Me gustó mucho. No tiene que ver mucho con el post, pero cualquiera ponía hoy una foto de nada clerical.
viernes, enero 29, 2010
Diario de un adicto eclesiástico

Lo reconozco, he caído en la adicción. Una adicción muy fea: la adicción a ver fotos de trajes eclesiásticos.
Otros caen en la cocaína, otros en el juego, otros en la bebida, yo en caído en la sastrería eclesiástica.
He ingresado en una clínica de desintoxicación. Mi médico me ha aconsejado que sólo lea libros de Teología de la Liberación, que me vaya a una selva, que vista como un párroco normal de Vallecas, de Asturias o de Cataluña. Pero que me aleje de Toledo, Cuenca o Valencia.
¿Pero no podría llevar alguna cosita negra sencilla? ¡De ninguna manera! El negro prohibido. Jersey de cuello alto, pantalón de pana, camisas a rayas, es decir el hábito eclesiástico normal de un cura progresista de sesenta años.
Oiga, ¿pero de esto se sale? ¿No?
Si se esfuerza sí. Pero tiene que ejercitarse cada día. Lo importante es que no se haya creado osificación. Inflamación veo difícil que no haya.
Está bien me rehabilitaré. Hoy empezaré con la corbata que me ha prescrito. ¿Me ha dicho que corbata amarilla no pega con camisa violeta, si no le he entendido mal?
Mire de momento pásese al gris, es lo más seguro. Con los colores iremos ensayando la próxima semana. A las combinaciones de colores sólo llegará tras un largo y penoso entrenamiento de prueba y ensayo.
jueves, enero 28, 2010
Mi primer predicación en Italiano
Hoy he predicado por primera vez en italiano. Eso se debe a que en el collegio donde vivo, una vez a la semana uno de los residentes preside la concelebración de la misa en la capilla interna.
Os puedo asegurar que presidir la misa ante tus compañeros con los que vives día a día, es mucho más duro que celebrar ante desconocidos. Se siente una presión increíble. No es lo mismo celebrar ante desconocidos, que con los que convives.
No es lo mismo celebrar en una iglesia donde los bancos están lejos, que ante gente que te rodea a tres metros. He sentido los ojos de los cuarenta sacerdotes clavados en mí. Estaban ellos y sólo ellos. Un público de biblistas, canonistas, expertos en dogmática, patrología y todas las especialidades que uno pueda imaginarse.
He sentido más nervios que en mi primera misa. Claro que también estaba el tema del idioma: sermón en italiano.
Muchas veces he predicado a sacerdotes, es algo que disfruto. Pero esta misa me ha costado mucho, muchísimo más. Misterios de la psicología humana.
Claro que cuarenta sacerdotes que te miran fijamente, sin parpadear, atentos a la primera palabra tuya, esperándola, analizándote, silenciosos pero sin perder detalle, es algo que pone nervioso a cualquiera.
Os puedo asegurar que presidir la misa ante tus compañeros con los que vives día a día, es mucho más duro que celebrar ante desconocidos. Se siente una presión increíble. No es lo mismo celebrar ante desconocidos, que con los que convives.
No es lo mismo celebrar en una iglesia donde los bancos están lejos, que ante gente que te rodea a tres metros. He sentido los ojos de los cuarenta sacerdotes clavados en mí. Estaban ellos y sólo ellos. Un público de biblistas, canonistas, expertos en dogmática, patrología y todas las especialidades que uno pueda imaginarse.
He sentido más nervios que en mi primera misa. Claro que también estaba el tema del idioma: sermón en italiano.
Muchas veces he predicado a sacerdotes, es algo que disfruto. Pero esta misa me ha costado mucho, muchísimo más. Misterios de la psicología humana.
Claro que cuarenta sacerdotes que te miran fijamente, sin parpadear, atentos a la primera palabra tuya, esperándola, analizándote, silenciosos pero sin perder detalle, es algo que pone nervioso a cualquiera.
miércoles, enero 27, 2010
Pensamientos invernales romanos
La vida me ha tratado bien. Corrijo. La vida me ha tratado muy bien.
La vida lejos de ser tediosa, una carga y un sinsentido, ha sido apasionante, llena de novedades, jalonada de regalos y descubrimientos. No hace falta decir que ha estado cargada de sentido.
Para mí, la vida ha sido, y sigue siendo, un camino hacia mi Padre.
En este camino tan maravilloso (ahora que hablo de maravillas, a ver si Tim Burton estrena pronto su Alicia), como decía, en este camino tan maravilloso me he encontrado por el camino con mucho sinvergüenza, con mucho forajido, con mucho sepulcro ni siquiera blanqueado por fuera. Pero lo mejor que he hecho con ellos ha sido no pensar en ellos, pasar página, ignorarlos, prescindir y levantar mi vista hacia el bello sol primaveral.
Si os digo la verdad, y creedme que soy sincero, lo que ahora más me apetecería, lo que ahora más me apetecería de todas las cosas que puedo hacer en el mundo, es darme un buen paseo por Manhattan, bajo la nieve, por la Quinta Avenida.
No todos los deseos se pueden cumplir aquí y ahora. Menos mal que voy allí dentro de diez días.
La vida lejos de ser tediosa, una carga y un sinsentido, ha sido apasionante, llena de novedades, jalonada de regalos y descubrimientos. No hace falta decir que ha estado cargada de sentido.
Para mí, la vida ha sido, y sigue siendo, un camino hacia mi Padre.
En este camino tan maravilloso (ahora que hablo de maravillas, a ver si Tim Burton estrena pronto su Alicia), como decía, en este camino tan maravilloso me he encontrado por el camino con mucho sinvergüenza, con mucho forajido, con mucho sepulcro ni siquiera blanqueado por fuera. Pero lo mejor que he hecho con ellos ha sido no pensar en ellos, pasar página, ignorarlos, prescindir y levantar mi vista hacia el bello sol primaveral.
Si os digo la verdad, y creedme que soy sincero, lo que ahora más me apetecería, lo que ahora más me apetecería de todas las cosas que puedo hacer en el mundo, es darme un buen paseo por Manhattan, bajo la nieve, por la Quinta Avenida.
No todos los deseos se pueden cumplir aquí y ahora. Menos mal que voy allí dentro de diez días.
martes, enero 26, 2010
Hoy ha estado todo el día lloviendo en Roma

Sensaciones
Las botellas de vino de las sacristías tienen tapón de corcho con tapa superior de plástico. Cuando este tapón está apretado y se destapa la botella, en el silencio de la sacristía hace un sonido muy característico. Es un sonido agudo pero como acolchadamente amortiguado.
El olor a crema que despiden algunas pastelerías con la puerta abierta.
El tenue aroma a chocolate que descubres en la habitación de alguien que hace poco se ha tomado un bombón. Un olor a chocolate fundido, muy débil, pero característico.
Las manos frías que te las frotas hasta que se calientan, y después te las llevas a la cara para sentir ese calor tan especial, tan agradable.
La sensación del edredón que te cubre hasta la nariz en una noche fría, mientras escuchas como llueve detrás de la ventana.
La sensación de acostarse muy cansado, y sentir como el sueño te invade como una fuerza poderosa, irresistible.
Las botellas de vino de las sacristías tienen tapón de corcho con tapa superior de plástico. Cuando este tapón está apretado y se destapa la botella, en el silencio de la sacristía hace un sonido muy característico. Es un sonido agudo pero como acolchadamente amortiguado.
El olor a crema que despiden algunas pastelerías con la puerta abierta.
El tenue aroma a chocolate que descubres en la habitación de alguien que hace poco se ha tomado un bombón. Un olor a chocolate fundido, muy débil, pero característico.
Las manos frías que te las frotas hasta que se calientan, y después te las llevas a la cara para sentir ese calor tan especial, tan agradable.
La sensación del edredón que te cubre hasta la nariz en una noche fría, mientras escuchas como llueve detrás de la ventana.
La sensación de acostarse muy cansado, y sentir como el sueño te invade como una fuerza poderosa, irresistible.
lunes, enero 25, 2010
Exórticas ideas de un noruego de paso por Roma
El óculo de la Cátedra de San Pedro en el Vaticano lo he visto infinidad de veces. Tiene al Espíritu Santo en su centro. Nunca me ha gustado ni ese óculo, ni el conjunto de figuras que llenan el ábside.
Pero hace unos días estaba enseñando esa parte a un noruego amigo mío, y me preguntó mirando al óculo: ¿eso es el ojo de Dios?
En seguida le dije que no. Pero después me quedé pensando. La idea era original. Extraordinariamente original. Eso sólo se le puede ocurrir a alguien que viene totalmente de fuera, a alguien totalmente ajeno a nuestros esquemas iconográficos. Pero el concepto era interesante, muy interesante: tratar de representar no una figura, sino la visión de la Divinidad.
Pero hace unos días estaba enseñando esa parte a un noruego amigo mío, y me preguntó mirando al óculo: ¿eso es el ojo de Dios?
En seguida le dije que no. Pero después me quedé pensando. La idea era original. Extraordinariamente original. Eso sólo se le puede ocurrir a alguien que viene totalmente de fuera, a alguien totalmente ajeno a nuestros esquemas iconográficos. Pero el concepto era interesante, muy interesante: tratar de representar no una figura, sino la visión de la Divinidad.
domingo, enero 24, 2010
El día del Señor
Trabajo en mi tesis incluso los sábados. Pero los domingos he hecho el propósito de descansar, descansar el día del Señor para ofrecerle mi descanso al Él como ofrenda.
Quiero durante este año profundizar y vivir el día del Señor. Como párroco eso es algo que no resulta fácil. Pues guardar el descanso es algo consustancial al gozo del día consagrado a Dios. y los domingos es cuando hay más trabajo en la parroquia. Es cuando más gente quiere hablar contigo, bautizos, bodas, reuniones.
El resultado es que los sacerdotes no vivimos el día del Señor en su faceta de descanso, y por eso no predicamos sobre eso a los fieles. Difícilmente se transmite lo que no se vive.
E, insisto, el descanso es esencial al precepto bíblico de guardar el día consagrado a Dios. En el caso de los sacerdotes, no sé cómo conjugar ambos elementos. Es evidente que los párrocos tienen que sacrificar el descanso, para vivir el misterio del día sin su descanso material.
Pero este año, para mí, será distinto. De todas maneras, le pido al Señor que me enseñe durante este año a vivir el descanso dominical, para así poderlo adaptar en el futuro cuando tenga tareas pastorales.
Quiero durante este año profundizar y vivir el día del Señor. Como párroco eso es algo que no resulta fácil. Pues guardar el descanso es algo consustancial al gozo del día consagrado a Dios. y los domingos es cuando hay más trabajo en la parroquia. Es cuando más gente quiere hablar contigo, bautizos, bodas, reuniones.
El resultado es que los sacerdotes no vivimos el día del Señor en su faceta de descanso, y por eso no predicamos sobre eso a los fieles. Difícilmente se transmite lo que no se vive.
E, insisto, el descanso es esencial al precepto bíblico de guardar el día consagrado a Dios. En el caso de los sacerdotes, no sé cómo conjugar ambos elementos. Es evidente que los párrocos tienen que sacrificar el descanso, para vivir el misterio del día sin su descanso material.
Pero este año, para mí, será distinto. De todas maneras, le pido al Señor que me enseñe durante este año a vivir el descanso dominical, para así poderlo adaptar en el futuro cuando tenga tareas pastorales.
sábado, enero 23, 2010
Si servimos a Dios, hagámoslo con un poco de elegancia
Aquí estoy yo, con mi mantello sobre la sotana. Detrás de la cámara hay un franciscano. Qué bonito sería ir un franciscano, un cura y un dominico por la calle paseando. Son ese tipo de cosas que a los japoneses les encanta fotografiar. Qué conste que no tengo nada contra el clériman (también llamado clergyman), y menos desde que sé que hay una versión decimonónica de él. Cosa que aprendí leyendo Ceremonia y Rúbrica de la Iglesia Española.
¡El Templo de Vesta! Cuántas veces lo vi en fotos durante mi educación secundaria. Y ahora sólo tengo que salir andando un rato y llego a él.
Si puedo, el lunes tengo que ir a las vísperas ecuménicas que celebra el Papa en San Pablo. Las celebra con varias confesiones cristianas.
Para mi tesis doctoral hoy me he dedicado a leer y analizar un documento de la Comisión Teológica Internacional. Todas mis horas de trabajo de hoy han estado analizando ciertos aspectos del diaconado que tienen relación con un punto que trata mi tesis. Nunca me imaginé que el tema del diaconado fuera tan complejo. Hoy hemos cenado atún y fletán (o algo parecido al fletán). De postre kiwis. Me gustan mucho, pero si están ácidos me hacen mal a los dientes.
¡El Templo de Vesta! Cuántas veces lo vi en fotos durante mi educación secundaria. Y ahora sólo tengo que salir andando un rato y llego a él.
Si puedo, el lunes tengo que ir a las vísperas ecuménicas que celebra el Papa en San Pablo. Las celebra con varias confesiones cristianas.
Para mi tesis doctoral hoy me he dedicado a leer y analizar un documento de la Comisión Teológica Internacional. Todas mis horas de trabajo de hoy han estado analizando ciertos aspectos del diaconado que tienen relación con un punto que trata mi tesis. Nunca me imaginé que el tema del diaconado fuera tan complejo. Hoy hemos cenado atún y fletán (o algo parecido al fletán). De postre kiwis. Me gustan mucho, pero si están ácidos me hacen mal a los dientes.
jueves, enero 21, 2010
Vida cotidiana
Hoy ha llegado nuestro obispo-rector (somos el único collegio de Roma que tiene un obispo como rector) y para mí ha sido un placer hablar con él en perfecto (más o menos) italiano.
Pensé que viniendo él la cena sería mejor, pero no. Pan tostado con tomate de primero y bacalao rebozado de segundo. De postre, mandarinas. No me quejo, la comida es buena, abundante y hecha con amor por parte de las monjas.
Simplemente es que he pensado que la cena sería mejor por acompañarnos quien nos acompañaba. Pero ya veo que aquí la plantilla de comidas se sigue a rajatabla, llegue quien llegue.
Nos ha dicho que una mañana iríamos los cuarenta curas a concelebrar en la cripta de San Pedro, en la tumba de Juan Pablo II.
La verdad es que ahora que estoy aquí, me apetece volver a ver Ángeles y demonios. Sea dicho de paso, hace poco vi Vacaciones en Roma y qué rollo.
Pensé que viniendo él la cena sería mejor, pero no. Pan tostado con tomate de primero y bacalao rebozado de segundo. De postre, mandarinas. No me quejo, la comida es buena, abundante y hecha con amor por parte de las monjas.
Simplemente es que he pensado que la cena sería mejor por acompañarnos quien nos acompañaba. Pero ya veo que aquí la plantilla de comidas se sigue a rajatabla, llegue quien llegue.
Nos ha dicho que una mañana iríamos los cuarenta curas a concelebrar en la cripta de San Pedro, en la tumba de Juan Pablo II.
La verdad es que ahora que estoy aquí, me apetece volver a ver Ángeles y demonios. Sea dicho de paso, hace poco vi Vacaciones en Roma y qué rollo.
miércoles, enero 20, 2010
Las ventajas de casarse con un arqueólogo
La foto es de cuando estuve en México en Diciembre (ya se ve que allí no hacía frío). El post de abajo es de hace unos días, en los que no paró de llover. Y el título, para acabar de rematar la situación, no tiene una relación demasiado clara con el post. Otros días pongo el post y después leo las críticas. Hoy he decidido poner la crítica al principio para evitar trabajo al sufrido lector.
(Aquí comienza lo que escribí hace una semana más o menos y que se me quedó perdido por algun cajón.)
Menudo aguacero ha caído hoy en Roma. Ha sido impresionante ver caer tanta agua. Cuando cae un chaparrón así, siempre pienso en lo bonita que quedaría toda esa agua cayendo de la boca de una hilera de gárgolas. Pero esto aquí en Roma es impensable. Aquí no pegan las gárgolas. Ésa es una ciudad renacentista, humana, luminosa. Nada que ver con la dureza gótica, con el pétreo misterio de latitudes más nórdicas. Roma no tiene nada que ver con las tierras de brumas misionadas por monjes celtas. Esta es una ciudad donde resalta lo humano, donde la fe es más humana que en ninguna otra parte.
En otras latitudes se piensa en Roma como en la sede de la inquisición. Se piensa en esta ciudad como la sede de grandes edificios en cuyas oscuras estancias se maquinan oscuras estratagemas contra la libertad de los eclesiásticos. Nada más lejos de la realidad. Roma es una ciudad de mammas y papás haciendo pizza y comiendo pasta, una ciudad donde los monseñores son más cercanos que un canónigo español de provincias. Ésta es una ciudad de sonrisas, abrazos, columnas salomónicas, y despachos modestos en pequeñitos palazzos bastante destartalados.
Aquí uno entiende por qué Dios ha escogido Roma, esta Roma real, frente a versiones más impresionantes del cristianismo europeo. Si Roma hubiera estado en Castilla, hubiéramos tenido una curia mucho más severa. No tengo la menor duda. También podría haber estado en Galicia, pero quién aguanta esa lluvia todos los días.
martes, enero 19, 2010
Con las manos en la masa
En una salida de tono típicamente forteniana, hoy pongo una foto en la que aparezco sin mi hábito eclesiástico. Claro que el sol caía con fuerza. E ir de negro en pleno Bajío Mexicano no es la idea más prudente.
En la primera foto se me ve preparando una receta de mi cosecha con una hoja de un cáctus que allí llaman nopal.
En la segunda foto se me degustando mi obra culinaria. Bueno, he puesto las fotos al revés, veo ahora. No importa, que se quede así. Mis lectores entenderán.
El post de hoy es breve, pero es que ayer os puse tantos platos en el banquete, que hoy conviene ayunar un poco. A lo mejor me animo, y mañana la cosa vuelve a ir de tortugas.
lunes, enero 18, 2010
Una pregunta eterna y respondida mil veces. ¿Deben los sacerdotes ir vestidos de sacerdotes?
Consciente de que no había ningún lugar en la red dedicado a explicar las razones para ir vestido de sacerdote, he creado un lugar para ello. Le he puesto un link fijo para que a los que les interese puedan leerlo directamente dentro de una semana, de un mes o de un año.
Aquí lo encontraréis
http://porquedeboirvestidodesacerdote.blogspot.com/
Hasta pronto.
Aquí lo encontraréis
http://porquedeboirvestidodesacerdote.blogspot.com/
Hasta pronto.
domingo, enero 17, 2010
Hoy la cosa va de tortugas
Ayer cuando vi la maqueta de la antigua Roma tamaño no King-size, sino emperor-size, me quedé pasmado. (Creo que todavía sigo pasmado. Puede que nunca deje de estarlo.)
Apoyé mi barbilla sobre mis puños en la barandilla, y me imaginé qué debieron ver los ojos de San Pedro y San Pablo caminando por esas callejuelas estrechas, llenas de tiendas. Con la maqueta delante, me resultaba fácil poner imágenes a los Apóstoles yendo de tal sitio a tal otro, unas por trabajo, otras porque un judío romano les enseñaba los foros, otras de camino a la sinagoga, aunque pronto debieron ser expulsados.
Me los imaginaba no juntos a los dos Apóstoles, porque no nos consta que coincidieran en Roma. Pero me los imaginaba yendo y viniendo, sorprendiéndose ante el Nueva York de aquellos días. ¿Cómo serían sus vidas en la casa de algún romano? ¿Quizá en un apartamento?
Ah, lamento no haber hablado más de las tortugas.
Apoyé mi barbilla sobre mis puños en la barandilla, y me imaginé qué debieron ver los ojos de San Pedro y San Pablo caminando por esas callejuelas estrechas, llenas de tiendas. Con la maqueta delante, me resultaba fácil poner imágenes a los Apóstoles yendo de tal sitio a tal otro, unas por trabajo, otras porque un judío romano les enseñaba los foros, otras de camino a la sinagoga, aunque pronto debieron ser expulsados.
Me los imaginaba no juntos a los dos Apóstoles, porque no nos consta que coincidieran en Roma. Pero me los imaginaba yendo y viniendo, sorprendiéndose ante el Nueva York de aquellos días. ¿Cómo serían sus vidas en la casa de algún romano? ¿Quizá en un apartamento?
Ah, lamento no haber hablado más de las tortugas.
sábado, enero 16, 2010
Padre Fortea, los mayas y tal.
Pero pasemos al día de hoy, de este febrero soleado que hemos tenido en Roma.
Ferignandocio, así llamo a la unidad que forman dos sacerdotes hermanos que me sacan de excursión. Gran obra hacen, pues yo motu proprio nunca doy un paso. Pero si me dicen ¿vamos a tal sitio?, respondo: sí, sí, claro.
Y así, con la regularidad con que otros riegan sus geranios, ellos me sacan, cosa que me hace mucho bien, pues veo mundo, respiro otros aires, y compruebo que Roma no acaba en la última parada de la línea 85 del autobús.
Y así, con la regularidad con que otros riegan sus geranios, ellos me sacan, cosa que me hace mucho bien, pues veo mundo, respiro otros aires, y compruebo que Roma no acaba en la última parada de la línea 85 del autobús.
Hoy hemos visto el Museo de la Civilización Romana: impresionante. Vale la pena sólo por ver la maqueta de Roma Antigua. Además, viviendo en Roma, uno ve la maqueta y dice: ah, mira, allí está ahora la Plaza Navona, y allí la pastelería donde hacen esos dulces tan buenos. El plano de Roma pasa a ser algo familiar, recorrido y reconocible. Algo totalmente distinto a cuando lo veía hace veinte años.
viernes, enero 15, 2010
Levantar la ceja
Hoy durante la cena he hecho una pequeña estadística en la mesa. Una estadística sobre una cosa curiosa: ¿quién es capaz de elevar una ceja, dejando la otra baja? El resultado ha sido algo inferior al 50%. No puedo ser más preciso, porque la muestra de población mundial rondaba las seis personas, más otras dos preguntadas cuando se acercaban a los carritos de espinacas y patatas.
He descubierto que los que lo pueden hacer, sólo pueden levantar una ceja, sin poder mover la otra.
El segundo aspecto interesante es que todos los que no podían levantar la ceja, se sentían bastante incomodados ante la pregunta. Como diciendo: vaya tontería. Mientras que los que la podían levantar, se mostraban muy gustosos de levantarla al máximo (el australiano se ha llevado la palma) y no sólo una vez sino muchas, cosa que el estudio no requería.
No creo que la Humanidad se beneficie mucho de esta petit estadistique. Pero nos ha servido para divertirnos, reírnos y comprobar que ningún extranjero sabía decir ceja en italiano.
He descubierto que los que lo pueden hacer, sólo pueden levantar una ceja, sin poder mover la otra.
El segundo aspecto interesante es que todos los que no podían levantar la ceja, se sentían bastante incomodados ante la pregunta. Como diciendo: vaya tontería. Mientras que los que la podían levantar, se mostraban muy gustosos de levantarla al máximo (el australiano se ha llevado la palma) y no sólo una vez sino muchas, cosa que el estudio no requería.
No creo que la Humanidad se beneficie mucho de esta petit estadistique. Pero nos ha servido para divertirnos, reírnos y comprobar que ningún extranjero sabía decir ceja en italiano.
jueves, enero 14, 2010
Física y química
(Continua el post de ayer)
Curiosamente nunca he sentido ni la más mínima vocación a dedicarme al mundo del cine. Pero incluso la literatura no brilla en mi vida como las películas. Las películas no son algo añadido a mi vida, son parte de mi vida.
Ahora mismo estoy escuchando la banda sonora de Coocon. La película en sí es algo mala. Pero me lo pasé tan bien cuando la vi a los catorce años. Me acuerdo con quién la vi, dónde la vi, hacia buen tiempo, fue en el Cine Argensola. En aquella tarde, decidimos ir a ver el domingo siguiente Fright Night. Qué miedo pasé al domingo siguiente, era de terror.
Recuerdo que en aquella época, mis preocupaciones eran la Física y la Química. Se me atragantaron tanto, que desde entonces comencé a desconfiar de la ciencia. Siempre confié en el Séptimo Arte, pero aquellos jeroglíficos egipcios que eran las fórmulas de la química orgánica no merecían mi confianza, ni mi tiempo.
Sea dicho de paso, el profesor hizo todo lo posible por atragantarme la asignatura. Era un profesor pésimo. Se dedicaba a los buenos alumnos. Al resto, nada. No le importábamos. Se trataba de un profesor que me caía muy gordo. Su vocación por la docencia era cero. Con esto no quiero que penséis que le tenía algo de manía.
Curiosamente nunca he sentido ni la más mínima vocación a dedicarme al mundo del cine. Pero incluso la literatura no brilla en mi vida como las películas. Las películas no son algo añadido a mi vida, son parte de mi vida.
Ahora mismo estoy escuchando la banda sonora de Coocon. La película en sí es algo mala. Pero me lo pasé tan bien cuando la vi a los catorce años. Me acuerdo con quién la vi, dónde la vi, hacia buen tiempo, fue en el Cine Argensola. En aquella tarde, decidimos ir a ver el domingo siguiente Fright Night. Qué miedo pasé al domingo siguiente, era de terror.
Recuerdo que en aquella época, mis preocupaciones eran la Física y la Química. Se me atragantaron tanto, que desde entonces comencé a desconfiar de la ciencia. Siempre confié en el Séptimo Arte, pero aquellos jeroglíficos egipcios que eran las fórmulas de la química orgánica no merecían mi confianza, ni mi tiempo.
Sea dicho de paso, el profesor hizo todo lo posible por atragantarme la asignatura. Era un profesor pésimo. Se dedicaba a los buenos alumnos. Al resto, nada. No le importábamos. Se trataba de un profesor que me caía muy gordo. Su vocación por la docencia era cero. Con esto no quiero que penséis que le tenía algo de manía.
miércoles, enero 13, 2010
El cine en mi vida
Es curioso, hace ya muchos años me percaté de que tenía una visión muy cinematográfica de mi vida. Qué facilidad tengo para remitir tal o cual situación, a tal o cual escena de una película que vi hace treinta años. Tengo muy mala memoria, pero para el cine mi memoria me sorprende: cómo puede ser tan prodigiosa, tan fotográfica, tan viva.
Todo esto no debería extrañarme, pues debo confesar (quizá con cierta pena) que buena parte de los mejores momentos de mi vida los he pasado viendo una película: en el cine, en la tele, en el vídeo, en el seminario, en casa de un amigo, donde sea, pero delante de una pantalla. Y que conste que no lo digo con orgullo. Tampoco he dicho que delante de la pantalla han sido todos mis buenos momentos. No. Sólo he dicho que buena parte de esos momentos que recuerdo como los más bellos de mi vida, han tenido lugar viendo cine.
Me gustaría decir que mis mejores momentos de mi vida los pasé en una aventura en el Amazonas, o en un momento místico, o en una excursión a una montaña nevada. Pero no. Todo palidece frente al Séptimo Arte.
No digo que no haya habido momentos sublimes, momentos grandiosos en mi vida, momentos heroicos. Los ha habido. Pero cuando pienso en los instantes que más me han impresionado, el cine brilla con una fuerza increíble.
Espero no haber perdido muchos puntos ante vosotros por lo que acabo de decir, pero es así. No he elegido que sea así, es así y ya está.
Todo esto no debería extrañarme, pues debo confesar (quizá con cierta pena) que buena parte de los mejores momentos de mi vida los he pasado viendo una película: en el cine, en la tele, en el vídeo, en el seminario, en casa de un amigo, donde sea, pero delante de una pantalla. Y que conste que no lo digo con orgullo. Tampoco he dicho que delante de la pantalla han sido todos mis buenos momentos. No. Sólo he dicho que buena parte de esos momentos que recuerdo como los más bellos de mi vida, han tenido lugar viendo cine.
Me gustaría decir que mis mejores momentos de mi vida los pasé en una aventura en el Amazonas, o en un momento místico, o en una excursión a una montaña nevada. Pero no. Todo palidece frente al Séptimo Arte.
No digo que no haya habido momentos sublimes, momentos grandiosos en mi vida, momentos heroicos. Los ha habido. Pero cuando pienso en los instantes que más me han impresionado, el cine brilla con una fuerza increíble.
Espero no haber perdido muchos puntos ante vosotros por lo que acabo de decir, pero es así. No he elegido que sea así, es así y ya está.
martes, enero 12, 2010
Sábado Cine o la emoción de la infancia
(Continua el post de ayer).
Incluso una película nueva ya la veo con mayor crítica. Me fijo en los defectos. Esos ojos ingenuos han desaparecido. Hay cosas irrecuperables. Comentaba con algunos de mi generación la emoción con que escuchábamos la música de Sábado Cine. A uno le puse la música por teléfono, la de la cabecera del programa, y me dijo que se emocionó. La vida suele producir un cierto endurecimiento del alma, eso es cierto. Ojalá nuestro interior se mantuviera siempre en la infancia espiritual. Ojalá la vida la viéramos siempre con los ojos de los niños que todos fuimos. Ojalá la vida fuera siempre una aventura, un descubrimiento. Ojalá cada día fuera algo nuevo.
He conocido a personas muy religiosas, sobre todo monjas, que conservaban un alma cristalina. Eran espíritus de niños en cuerpos ancianos. Su mirada y su sonrisa era completamente especial.
Yo quiero ser como ellos, pero de momento me veo más parecido al cardenal Richelieu que a Santa Teresa del Niño Jesús. A veces también me noto ciertas semejanzas con el cardenal Somalo.
Incluso una película nueva ya la veo con mayor crítica. Me fijo en los defectos. Esos ojos ingenuos han desaparecido. Hay cosas irrecuperables. Comentaba con algunos de mi generación la emoción con que escuchábamos la música de Sábado Cine. A uno le puse la música por teléfono, la de la cabecera del programa, y me dijo que se emocionó. La vida suele producir un cierto endurecimiento del alma, eso es cierto. Ojalá nuestro interior se mantuviera siempre en la infancia espiritual. Ojalá la vida la viéramos siempre con los ojos de los niños que todos fuimos. Ojalá la vida fuera siempre una aventura, un descubrimiento. Ojalá cada día fuera algo nuevo.
He conocido a personas muy religiosas, sobre todo monjas, que conservaban un alma cristalina. Eran espíritus de niños en cuerpos ancianos. Su mirada y su sonrisa era completamente especial.
Yo quiero ser como ellos, pero de momento me veo más parecido al cardenal Richelieu que a Santa Teresa del Niño Jesús. A veces también me noto ciertas semejanzas con el cardenal Somalo.
lunes, enero 11, 2010
Volverán aquellas oscuras golondrinas
Escucho ahora mismo la banda sonora de Un violinista en el tejado. Vi esa película en el atestado salón de estar del seminario. Las sillas eran de una incomodidad increíble, la pantalla era pequeñísima para más de medio centenar de cabezas. Pero es difícil poder expresar lo bien que nos lo pasábamos. Sólo se veía la televisión una vez a la semana y nos metíamos en la película totalmente. La veíamos con una ingenuidad total. Sufríamos, nos alegrábamos, reíamos y llorábamos. Es muy difícil que esas sensaciones se puedan volver a repetir con tanta intensidad.
La película se comentaría durante toda la semana. La película era vivida. No había en nuestros ojos ningún tipo de crítica, disfrutábamos y ya está. No tiene nada que ver ese modo de ver el cine, con el de un niño normal de nuestro tiempo que suele visionar la televisión tres horas al día como media.
Ni yo mismo puedo volver a ver las películas como entonces. Las grandes películas las suelo haber visto varias veces cada una. Cuando tenía dieciocho años, era la primera vez que veía Casablanca, o Metrópolis, o Ben Hur, o Un hombre para la eternidad. Recuerdo mis primeras lágrimas al ver esa última película.
La película se comentaría durante toda la semana. La película era vivida. No había en nuestros ojos ningún tipo de crítica, disfrutábamos y ya está. No tiene nada que ver ese modo de ver el cine, con el de un niño normal de nuestro tiempo que suele visionar la televisión tres horas al día como media.
Ni yo mismo puedo volver a ver las películas como entonces. Las grandes películas las suelo haber visto varias veces cada una. Cuando tenía dieciocho años, era la primera vez que veía Casablanca, o Metrópolis, o Ben Hur, o Un hombre para la eternidad. Recuerdo mis primeras lágrimas al ver esa última película.
domingo, enero 10, 2010
La comunión de los santos y Buenos Aires
Cuando he viajado a Buenos Aires y he paseado por sus calles, siempre le he pedido a Borges que me acompañe. Sé que suena a raro, pero como pienso que casi todo el mundo se ha salvado y está en el Cielo, les pido a los que conozco que me acompañen en mis paseos. Puede parecer una extraña forma de vivir la comunión de los santos, pero a los que más conozco es a los escritores, por eso les pido que vayan conmigo en mis paseos.
He pedido que vayan conmigo unas veces Borges, otras Marguerite Yourcenar, otras veces se lo he pedido a actores de cine. También les he pedido eso a gente normal, a familiares, incluso a músicos. Si alguno no está en el Cielo, Dios desviará mis palabras hacia otro bienaventurado.
Pero veo a la Humanidad como algo vivo, como algo que nos contempla. Como una masa de conocidos a los que podemos hablar y pedirles cosas. En ocasiones, les he pedido ayuda a los personajes más insólitos del Antiguo Testamento, seguro de que les haría gracia de que un cristiano les pidiera algo. Algunos de ellos habrán pensado: qué curioso, nadie en dos mil quinientos años me ha pedido nada, voy a interceder por él ya que me pide algo.
He pedido que vayan conmigo unas veces Borges, otras Marguerite Yourcenar, otras veces se lo he pedido a actores de cine. También les he pedido eso a gente normal, a familiares, incluso a músicos. Si alguno no está en el Cielo, Dios desviará mis palabras hacia otro bienaventurado.
Pero veo a la Humanidad como algo vivo, como algo que nos contempla. Como una masa de conocidos a los que podemos hablar y pedirles cosas. En ocasiones, les he pedido ayuda a los personajes más insólitos del Antiguo Testamento, seguro de que les haría gracia de que un cristiano les pidiera algo. Algunos de ellos habrán pensado: qué curioso, nadie en dos mil quinientos años me ha pedido nada, voy a interceder por él ya que me pide algo.
viernes, enero 08, 2010
Adán y Eva y Buenos Aires II
El Adán y Eva de la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad de Buenos Aires, no merecen un lugar en ese techo. Jamás he visto una cosa tan provocativa en un templo.
Como me imagino que el nuncio de Argentina estará leyendo este post, le animo a que presione un poco al cardenal. Ya se sabe que los cardenales tienen muchos asuntos en la cabeza, pero ese Adán y Eva no deben continuar.
Nunca en toda mi vida he visto en una iglesia una pintura de nuestros primeros padres tan fiel a la verdad histórica. Estoy seguro, segurísimo, que durante años y años los feligreses se han confesado de haber mirado esa parte del techo. ¿En qué pensó el párroco que encargó la pintura? ¿En fomentar el sacramento de la confesión?
Si les da pena eliminar una pintura que a algunos les puede parecer bella (aunque no es bella, sólo realista), pueden hacer crecer las ramas de los árboles y arbustos cercanos. Podrían asomar las cabezas de Adán y Eva en medio de una feracidad botánica que no provocará mal pensamiento alguno.
Sin duda, el mundo vegetal ha sido una de las partes más puritanas de la Creación. Así como todo lo referente a las lagunas, ríos, planetas y nubes.
Como me imagino que el nuncio de Argentina estará leyendo este post, le animo a que presione un poco al cardenal. Ya se sabe que los cardenales tienen muchos asuntos en la cabeza, pero ese Adán y Eva no deben continuar.
Nunca en toda mi vida he visto en una iglesia una pintura de nuestros primeros padres tan fiel a la verdad histórica. Estoy seguro, segurísimo, que durante años y años los feligreses se han confesado de haber mirado esa parte del techo. ¿En qué pensó el párroco que encargó la pintura? ¿En fomentar el sacramento de la confesión?
Si les da pena eliminar una pintura que a algunos les puede parecer bella (aunque no es bella, sólo realista), pueden hacer crecer las ramas de los árboles y arbustos cercanos. Podrían asomar las cabezas de Adán y Eva en medio de una feracidad botánica que no provocará mal pensamiento alguno.
Sin duda, el mundo vegetal ha sido una de las partes más puritanas de la Creación. Así como todo lo referente a las lagunas, ríos, planetas y nubes.
jueves, enero 07, 2010
Adán y Eva y Buenos Aires.
En mi paseo por Buenos Aires hubo una cosa de pésimo gusto para un puritano como yo. ¿Que a qué me refiero? Pues no a otra cosa que a cierta pintura de la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad. Levanté mi vista hacia lo alto y allí me los encontré, a Adán y Eva tal como sus madres los trajeron al mundo. Aunque esta frase relativa a ellos no tiene sentido, pero ya me entendéis.
Como me imagino que el cardenal de Buenos Aires estará leyendo este post, desde aquí le pido que saque a esos Adán y Eva de ese techo. Le sugiero que un día que haya tormenta, el párroco eche tres o cuatro cubos de agua para que piensen que haya habido una filtración desde la cubierta. Dado lo desnudos que están, la mayoría de los fieles pensarán que ha sido un justo castigo meteorológico contra esa pintura.
El párroco, incluso, podría comentar dolorido: ya es casualidad que tras la tormenta se hayan dañado justamente esa parte de la pintura.
Pero ya sabemos que en este mundo nada es casualidad. Y menos en las cosas eclesiásticas, que es donde menos casualidades se dan. Pregunten a los nuncios, pregunten a los canónigos, y verán que especialmente allí donde parece que ha habido una casualidad es donde menos ha tenido que ver el azar.
Como me imagino que el cardenal de Buenos Aires estará leyendo este post, desde aquí le pido que saque a esos Adán y Eva de ese techo. Le sugiero que un día que haya tormenta, el párroco eche tres o cuatro cubos de agua para que piensen que haya habido una filtración desde la cubierta. Dado lo desnudos que están, la mayoría de los fieles pensarán que ha sido un justo castigo meteorológico contra esa pintura.
El párroco, incluso, podría comentar dolorido: ya es casualidad que tras la tormenta se hayan dañado justamente esa parte de la pintura.
Pero ya sabemos que en este mundo nada es casualidad. Y menos en las cosas eclesiásticas, que es donde menos casualidades se dan. Pregunten a los nuncios, pregunten a los canónigos, y verán que especialmente allí donde parece que ha habido una casualidad es donde menos ha tenido que ver el azar.
miércoles, enero 06, 2010
El cementerio de Buenos Aires: La Recoleta

Este gracioso cuadro lo tomé de esa gran web que es Ceremonia y rúbrica de la Iglesia Española. No tiene mucho que ver con el post, pero es un cuadro tan gracioso.
De mi paso por Buenos Aires en diciembre me acuerdo de mi prolongado paseo, inacabable, tan inacabable como la desmesura de esa ciudad. Es una ciudad, pero podría ser un país. La ciudad en sí ya es un mar. Horas y horas de paseo en línea recta, para acabar haciendo bucles en su parte más antigua y más noble. Toda ciudad tiene un corazón.
Me fijaba en todo, como uno se fija cuando viaja: las estatuas de generales, la Casa de los Insecticidas, los hoteles de lujo desatado, las joyerías inasequibles, la tienda de efectos especiales (en letra pequeña: para salas de fiestas), los pequeños utilitarios y alguna limusina de cristales tintados, el Museo del Audífono.
Por fin llegué a su parte comercial: la vida bulle, bazar, movimiento, ruidos de cosas, sonidos de personas, fragmentos de conversaciones.
Me fijaba en todo, como uno se fija cuando viaja: las estatuas de generales, la Casa de los Insecticidas, los hoteles de lujo desatado, las joyerías inasequibles, la tienda de efectos especiales (en letra pequeña: para salas de fiestas), los pequeños utilitarios y alguna limusina de cristales tintados, el Museo del Audífono.
Por fin llegué a su parte comercial: la vida bulle, bazar, movimiento, ruidos de cosas, sonidos de personas, fragmentos de conversaciones.
martes, enero 05, 2010
El lugar del mundo donde habito
Mi habitación había esperado inmóvil con todos sus versículos colgando de los armarios. La Biblia abierta esperaba a ser leída. El ordenador donde habían bullido tantas páginas, sumido en la más sepulcral quietud. Ese ordenador se había convertido en el sepulcro silencioso de tantas páginas que algún día arderán con su luz en tantas mentes que las lean: historias e historias, teología, escritos espirituales. Todo, el trabajo de meses, de años, yacía allí, en algún centímetro cuadrado de aquel disco duro.
La luz se ha vuelto a hacer en mi celda.
Me hizo ilusión ver mi colcha, la que me había comprado, mi cálido edredón, cubriendo mi estrecha cama donde tantos sueños he vivido. Los sueños no son algo que alguna vez me ocurre, sino parte de mi vida. Carentes de cualquier otra significación que la emoción de vivirlos.
La luz se ha vuelto a hacer en mi celda.
Me hizo ilusión ver mi colcha, la que me había comprado, mi cálido edredón, cubriendo mi estrecha cama donde tantos sueños he vivido. Los sueños no son algo que alguna vez me ocurre, sino parte de mi vida. Carentes de cualquier otra significación que la emoción de vivirlos.
lunes, enero 04, 2010
Retorno a Bridgeromehead

Ya estoy en Roma de nuevo. Regresé el día 27. Me recibió una ciudad fría, con una oscuridad invernal, lluviosa. El collegio no se hallaba menos frío y solitario, con sus pasillos silenciosos y vacíos. El primer día sólo cuatro residentes nos reunimos para cenar alrededor de la mesa.
Pero yo quería estar aquí. Roma no era una cuestión de comodidad, ni un asunto de gustos. La ciudad se había convertido en una fuente de santificación, en mi bullicioso monasterio donde reinaba rezar y trabajar.
En mi habitación me aguardaba un bellísimo regalo de una familia mexicana: un gran cuadro de la Virgen de Guadalupe, de gran tamaño, con un precioso marco dorado que rodea un marco interior de rosas plateadas. La Virgen mira serena hacia su derecha.
Pero yo quería estar aquí. Roma no era una cuestión de comodidad, ni un asunto de gustos. La ciudad se había convertido en una fuente de santificación, en mi bullicioso monasterio donde reinaba rezar y trabajar.
En mi habitación me aguardaba un bellísimo regalo de una familia mexicana: un gran cuadro de la Virgen de Guadalupe, de gran tamaño, con un precioso marco dorado que rodea un marco interior de rosas plateadas. La Virgen mira serena hacia su derecha.
domingo, enero 03, 2010
Tarde de domingo romana
Que extraordinaria es la primera pieza de la Gimnopedie de Satie. Sencilla, inspirada, lenta, se regodea en sus propias notas, como si fuera consciente de que sus pocas notas lo expresan todo. Qué lentitud, una música que fluye lenta. El piano avanza al ritmo de los pensamientos, de los sentimientos, del autor.
Hoy he acabado de ver El Aviador. Esperaba más del autor de Casino. ¿Qué es lo que hace que una gran historia sea una gran historia? La pregunta de siempre. Aquí no había un gran guión. La película no tenía nada que hacer con una mala historia.
Más me gustó, aunque no mucho, Nixon contra Frost. Tampoco aquí había un buen guión. Todos hicieron lo mejor por sacar el máximo del papel que les dieron.
Yo lo que quiero ver es Bucarest, un documental formidable sobre el alzeimer. A ver si algún alma bondadosa me lo encuentra por la Red y me da el link. Un reportaje como ése (vi un trozo) puede lograr diez mil veces más con su pequeño presupuesto que una película de gastos colosales. Pero un reportaje hecho por un hijo como homenaje a un padre cuyo yo se va desdibujando, es ya de por sí una historia grande. En el trozo que vi de ese documental vi cariño, amor, inteligencia en el contar la historia. También sencillez al contarla.
Un yo que se desdibuja, un dibujo que se va difuminando, un yo que se deshace, eso sí que es y será una narración digna de ser oída. Por grande que sea el yo, el alzeimer puede con él. Un mal modo de acabar la vida. Una especie de pesadilla para acabar, antes de despertar.
¿Cómo será mi final? ¿Lo reflejaré en el blog? ¿Podré escribir desde mi lecho en un hospital? ¿En mi casa? Será un modo divertido de acabar la existencia. Un modo de estar acompañado.
Hoy he acabado de ver El Aviador. Esperaba más del autor de Casino. ¿Qué es lo que hace que una gran historia sea una gran historia? La pregunta de siempre. Aquí no había un gran guión. La película no tenía nada que hacer con una mala historia.
Más me gustó, aunque no mucho, Nixon contra Frost. Tampoco aquí había un buen guión. Todos hicieron lo mejor por sacar el máximo del papel que les dieron.
Yo lo que quiero ver es Bucarest, un documental formidable sobre el alzeimer. A ver si algún alma bondadosa me lo encuentra por la Red y me da el link. Un reportaje como ése (vi un trozo) puede lograr diez mil veces más con su pequeño presupuesto que una película de gastos colosales. Pero un reportaje hecho por un hijo como homenaje a un padre cuyo yo se va desdibujando, es ya de por sí una historia grande. En el trozo que vi de ese documental vi cariño, amor, inteligencia en el contar la historia. También sencillez al contarla.
Un yo que se desdibuja, un dibujo que se va difuminando, un yo que se deshace, eso sí que es y será una narración digna de ser oída. Por grande que sea el yo, el alzeimer puede con él. Un mal modo de acabar la vida. Una especie de pesadilla para acabar, antes de despertar.
¿Cómo será mi final? ¿Lo reflejaré en el blog? ¿Podré escribir desde mi lecho en un hospital? ¿En mi casa? Será un modo divertido de acabar la existencia. Un modo de estar acompañado.
El Arca de la Alianza, ¿dónde está?
Siempre había dado por supuesto que el Arca debió ser llevada a Babilonia en la invasión de Nabucodonosor, y que allí se perdería su rastro. Se perdería el rastro no porque quisieran destruirla deliberadamente, sino porque en el algún incendio o invasión desaparecería completamente.
Sin embargo, mi opinión ahora ha cambiado. El asedio que tuvo Jerusalén antes de su toma, fue muy largo. Hubo tiempo de sobra para poner a salvo todos los objetos valiosos del Templo. Otra razón para ello era que el profeta Jeremías le dijo claramente al rey Sedecías que Dios había decidido de forma irrevocable que Jerusalén caería. Eso sería una razón a favor de que escondieran el Arca.
¿Dónde está entonces en el caso de que no haya sido destruída? Pienso que lo más razonable es que escavaran un túnel bajo el mismo Templo, y cerraran la boca de ese túnel. Lo más inteligente sería que pocos hubieran estado involucrados en la excavación, y que ésta tuviera lugar bajo el suelo de alguna excavación. De forma que nadie fuera testigo de ello, salvo las personas que estuvieran en el interior de la sala o el sótano donde se perforase la roca. Pues el monte Sión tiene roca bajo la tierra superficial.
Si el Arca existe, algún día serán encontrada. No quiero ni imaginar qué impacto será para la humanidad la noticia de su hallazgo. Imaginaos que noticia en todas las televisiones: el Arca y los objetos más preciosos del Templo. Buf, impresionante. Zapatero rabiaría durante una semana. Qué digo durante una semana, durante dos meses.
Sin embargo, mi opinión ahora ha cambiado. El asedio que tuvo Jerusalén antes de su toma, fue muy largo. Hubo tiempo de sobra para poner a salvo todos los objetos valiosos del Templo. Otra razón para ello era que el profeta Jeremías le dijo claramente al rey Sedecías que Dios había decidido de forma irrevocable que Jerusalén caería. Eso sería una razón a favor de que escondieran el Arca.
¿Dónde está entonces en el caso de que no haya sido destruída? Pienso que lo más razonable es que escavaran un túnel bajo el mismo Templo, y cerraran la boca de ese túnel. Lo más inteligente sería que pocos hubieran estado involucrados en la excavación, y que ésta tuviera lugar bajo el suelo de alguna excavación. De forma que nadie fuera testigo de ello, salvo las personas que estuvieran en el interior de la sala o el sótano donde se perforase la roca. Pues el monte Sión tiene roca bajo la tierra superficial.
Si el Arca existe, algún día serán encontrada. No quiero ni imaginar qué impacto será para la humanidad la noticia de su hallazgo. Imaginaos que noticia en todas las televisiones: el Arca y los objetos más preciosos del Templo. Buf, impresionante. Zapatero rabiaría durante una semana. Qué digo durante una semana, durante dos meses.
viernes, enero 01, 2010
La habitación donde vivo es como ésta. Sólo que donde está la monja, estoy yo.

En la noche de año nuevo, tras la cena (aquí en el collegio se cena a las 19:30), pensé en ir andando hasta el Vaticano. Una pequeña peregrinación. Hubiera llegado a la plaza, hubiera hecho una breve oración y me hubiera vuelto.
Pero tras la cena empezó a llover. Lluvia que en pocos minutos se convirtió en diluvio. Y no paró durante horas. Mi primera buena acción del año encalló en la meteorología.
Así que al día siguiente, es decir, hoy, he ido a la misa del Papa en San Pedro. Iba con otro sacerdote, hemos llegado sólo diez minutos antes de que empezara la misa. Así que he decidido arriesgar el todo por el todo y me he dirigido por la puerta de la izquierda, que es por donde entran los obispos. En la otra, había cola.
Misteriosamente, el hombre de seguridad me ha dejado entrar. Pero segundo problema, faltaban ya dos minutos y aun estando dentro de la basílica, todos los asientos estaban ocupados. Entonces, la Providencia ha vuelto a actuar por segunda vez, y al preguntar a uno de los encargados de mayor nivel, los que llevan esmoquin y un collar dorado, me ha dicho: sígame. Y me ha puesto detrás justo de los embajadores.
He visto al Papa claramente, desde su flanco derecho. Su voz denotaba una cierta afonía, levísima.
Si hubiera visto al embajador español, le hubiera saludado. Me cae muy bien. Bono, sin embargo, ha perdido muchos puntos tras sus últimas declaraciones volterianas.
Por la tarde he visto la película Nixon contra Frost, he tomado algo de chocolate y no he podido salir, dado que llovía y llovía, y encima con viento. El collegio está muy deshabitado. Pero mis trabajos intelectuales prosiguen.
jueves, diciembre 31, 2009
Año 2010

Un post para el comienzo de un año, interesante cuestión. Un nuevo ciclo da comienzo en mi vida. Mi vida ha visto ya muchos ciclos. Los días se repiten, las semanas pasan, los meses se suceden, los años al final caen. Cuatro veces he visto el ocaso de un decenio.
Algunas manecillas en la maquinaria invisible de los ciclos corren más aprisa: las horas, los minutos. La maquinaria del mundo me recuerda ciertos ciclos, aunque intentara negarlos: la luna, los meses lunares; el sol, el año lunar. Sí, estoy rodeado de ciclos, no es una impresión.
La circunferencia como figura geométrica y como recuerdo el tiempo.
La línea recta que se acerca a su fin, como concepto más impreciso, más misterioso. Línea recta de final difuso, vista desde 2010. Y sin embargo, vamos hacia ese final difuso. Vamos por la línea, sabiendo de su final abrupto. Del barranco que hay en algún momento de esa línea.
El tiempo, qué gran misterio, qué gran don, qué tesoro, que río tan irrepetible, qué música. Nada me admira más en el universo que el Tiempo.
Te recibo año 2010 sentado en mi sillón, escuchando música, después leeré, rezaré antes de acostarme. Dios en el cosmos todo lo hizo bien, pero el Tiempo quizá sea su obra más grandiosa.
El paso de los siglos, el trascurso de un minuto. Toda nuestra vida nos parecerá tan breve en el lecho de muerte. Los años parecerán como un largo día. Debemos hacer de la vida algo que valga la pena.
Post perdido del día de Navidad. No lo puse por la carta, pero lo escribí el día de Navidad.
Día de Navidad en Zaragoza. Misa mayor en La Seo, canónigos, cantos corales, vino dulce y turrón tras la ceremonia en la sala capitular. Por la tarde visitas familiares. Me quedo traspuesto en el sillón en medio de la apasionante conversación. Respetan mi sueño. Son comprensivos, que si la misa de gallo, que si he vuelto hace poco de Buenos Aires.
Por la noche, muy buena cena. No digo qué he comido porque si se enteran en Roma me envían a la Guardia Suiza a detenerme. Yo no soy culpable, mi familia es la que cocina.
He ido a hacer la oración de la tarde a la Basílica de Santa Engracia. Qué bonita es la cripta. Me da mucha devoción la preciosa liturgia que hacen allí cada día en la bendición con el Santísimo Sacramento.
Frutas de Aragón (escarchadas con chocolate recubriéndolas), yo que quiero ver un canal (un reportaje) y el marido de mi madre que quiere ver otro (un aburridísimo programa sobre un grupo de españoles en Finlandia). Al final se logra un cierto consenso, frágil.
Ahora escribo este post mientras en el Canal Historia dan un reportaje sobre dónde está el Arca de la Alianza. Mientras me bebo un vaso de Vichy. Me gusta mucho ese agua.
Por la noche, muy buena cena. No digo qué he comido porque si se enteran en Roma me envían a la Guardia Suiza a detenerme. Yo no soy culpable, mi familia es la que cocina.
He ido a hacer la oración de la tarde a la Basílica de Santa Engracia. Qué bonita es la cripta. Me da mucha devoción la preciosa liturgia que hacen allí cada día en la bendición con el Santísimo Sacramento.
Frutas de Aragón (escarchadas con chocolate recubriéndolas), yo que quiero ver un canal (un reportaje) y el marido de mi madre que quiere ver otro (un aburridísimo programa sobre un grupo de españoles en Finlandia). Al final se logra un cierto consenso, frágil.
Ahora escribo este post mientras en el Canal Historia dan un reportaje sobre dónde está el Arca de la Alianza. Mientras me bebo un vaso de Vichy. Me gusta mucho ese agua.
miércoles, diciembre 30, 2009
Carta a una consagrada: legionarios de Cristo IV
Yo fui a estudiar Teología a la Universidad de Navarra porque un sacerdote de la Prelatura del Opus Dei así me lo aconsejó. Pero eso fue una causa instrumental. Fui a Navarra porque escuché la voz de Jesús. Fui, me quedé y perseveré por una sola razón: Dios y la eternidad. Los humanos que me acompañaron en este viaje de mi vida que ha sido mi sacerdocio, han sido sólo eso: compañeros.No me he quedado en mi puesto de mi parroquia por ningún obispo, ni por ningún santo, ni por las razones de ninguna obra teológica, ni porque me encontrara a gusto. Si me he quedado en mi parroquia, ha sido porque escuché la voz del Redentor que me pidió que me consagrara a Él. No escuché nunca ninguna palabra audible, no tuve ninguna visión, ninguna revelación. Pero cuando uno se consagra enteramente, su voz resuena de un modo inaudible pero perfecto. Y eso sucede en cada consagrado si hace el silencio dentro de su alma y escucha la voz de la Divinidad. Frente a una cosa tan maravillosa, tan prodigiosa, los pecados del padre Maciel no significan nada, no son nada, no cambian nada.
En mi opinión, la Legión ha sido extraordinariamente bendecida por Dios. No ha sido menos bendecida de lo que lo fue Abraham, Isaac o Jacob. Sus rebaños se extienden por todo el orbe. Frente a una situación de grandeza tan evidente, Dios ha permitido la prueba, la cruz, el sufrimiento, la humillación, la vergüenza. Se trata de una purificación. Dios bendice con la cruz. Y la Legión ha sido bendecida con la cruz.
Confío en que mis palabras le hayan podido servir a usted y a sus hermanas de algo.
Que Dios le bendiga.
martes, diciembre 29, 2009
Carta a una consagrada: Legionarios de Cristo III

No entiendo el caso de X (un familiar) legionario que se ha salido de la Legión por esta razón de los pecados del fundador. En mis viajes me han comentado de más casos de personas consagradas que se han salido del movimiento por esta misma razón. Jamás podré entenderlo. Uno se consagra a Dios, no a una persona.
Si mi obispo fuera un hombre perverso, mentiroso y lujurioso, ¿dejaría yo mi sacerdocio diocesano?
La consagración es algo sagrado. Es un vínculo con Dios. Es una fuente de santificación diaria para el alma que de este modo queda conectada con la Santísima Trinidad de un modo, diríamos, matrimonial. Las personas de los escalafones jerárquicos no son nada frente a Dios. Para un consagrado, Dios lo es todo.
Sé del caso de un padre en España que fue a buscar a su hijo a un seminario de los legionarios para llevárselo a casa. El hijo, en medio de las malas noticias sobre el fundador, en plena zozobra, hizo las maletas y se fue con su padre. Conozco al padre y al hijo, y ni los disculpo, ni los excuso. Hay muchas razones para marcharse de un seminario, pero ésta no es una de ellas. ¿Tan poco conocía a Nuestro Redentor el padre que era de comunión diaria? Mis palabras pueden parecer duras, pero en el Juicio Final su acción será enjuiciada desde la eternidad, y sus razones humanas serán vistas desde su vacuidad.
(Seguirá mañana)
lunes, diciembre 28, 2009
Carta a una consagrada: Legionarios de Cristo II

Tampoco espero ningún tipo de agradecimiento por lo que le voy a decir. Mi relación con la Legión se limita cada año a dar algunas conferencias a miembros de Regnum Christi, como lo hago con otros movimientos. Dada mi vocación ni espero, ni puedo esperar, en la Legión ir más allá de lo que ya hago. Queden estas palabras claras desde el principio para que se vea que lo que voy a decir lo digo desde fuera de la Legión. Hablo desde fuera, pero desde el conocimiento. Dudo que en la Iglesia haya alguien que sin ser legionario, haya visitado tantas casas y tantos padres de su congregación como yo lo he hecho año tras año.
Entiendo a la perfección el gran sufrimiento que una situación así les haya causado. Pero tal como veo las cosas, el padre Maciel recibió de Dios el encargo de fundar los Legionarios de Cristo, aunque después no perseverara en cumplir sus votos. Vuestro padre recibió un encargo de Dios, pues la obra que surgió de él, no fue una obra humana. Sin Dios detrás, todo hubiera quedado en un deseo, en un intento, como tantos que hay en la Iglesia. Cada año cosas así se intentan cientos de veces a lo largo y ancho del mundo. Pero la inmensa mayoría de esos intentos vuelven a la nada o no van más allá de la formación de un grupo de unas decenas de personas. El modo en que Dios ha bendecido la Legión ha sido la admiración y la envidia hasta de sus más acerbos enemigos.
En mi opinión, el padre Maciel comenzó con buena intención, con fe, con vida estricta y entrega personal. Los comienzos de la Legión fueron muy duros. Pero después cayó en sus pasiones, tras algún tiempo fue vencido por ellas, finalmente se desanimó y dejó de luchar. Pero la obra ya había echado a rodar, ya andaba por sí misma.
(Seguirá mañana.)
domingo, diciembre 27, 2009
Carta a una consagrada: Legionarios de Cristo I
Hace algún tiempo, envíe una carta a una mujer consagrada en Regnum Christi. Después de cierta meditación, he pensado que la misma carta sería de utilidad a más personas, dentro y fuera de la Legión de Cristo. Ofrezco ahora el texto de esa carta, habiendo extraído de ella toda indicación que permitiera identificar a la destinataria. La carta fue larga, y por eso la he partido en varias partes. Espero que hacer público el contenido de esta misiva, dé paz a muchas personas dentro de la Legión y esclarezca las dudas de personas ajenas a ella.Estimada Ana (el nombre es ficticio):
He estado dando conferencias en varios lugares del mundo y no tenía tiempo para responder a su pregunta con la calma que ésta merecía. Y digo “que esta merecía”, porque las cuestiones que me planteaba en su escrito, eran cuestiones muy importantes.
(Aquí hay una parte acerca de unas dudas más personales de Ana, que he preferido omitir.)
Antes de seguir con esta carta y abordar la segunda parte de su consulta, quisiera dejar claro que no pertenezco ni a los Legionarios de Cristo, ni a Regnum Christi, y que la espiritualidad de la Legión me es totalmente ajena. Soy un sacerdote diocesano, que siempre he sentido inclinación por la vida benedictina. Nunca he sentido la más mínima atracción por la espiritualidad de la Legión. Por eso mis palabras vienen dictadas sólo por amor a la verdad, sin que en mí influya ninguna consideración humana.
(Seguirá mañana.)
sábado, diciembre 26, 2009
Una palabra más sobre un tema muy navideño: el retrofuturo
Si en los años 70, un trío de brujas me hubiera vaticinado mi futuro como lo hicieron por ejemplo con Macbeth, no sé muy bien qué hubiera pensado. El futuro podía ser muchas cosas, pero una cosa así no se le hubiera ocurrido ni a Dalí.¿Qué hubieran pensado mis compañeros de clase en la secundaria, si hubieran escuchado a una sibila decir cuál iba a ser un día normal mío, o un mes cualquiera?
Desde luego si me hubiera visto en una foto, no me hubiera reconocido. ¿Quién es ese señor?, hubiera exclamado. La calvicie nunca entró en mis visiones de mi futuro. Además yo era muy delgado.
Me acuerdo que en esa época había un, así llamado, Club de Roma que daba de tanto en tanto unos informes sobre lo que iba a ser el futuro. Lo más benigno que decía ese club es que nos íbamos a tener que comer unos a otros para vivir un año más a partir del 2000. Cada predicción era más agorera que la anterior. Es curioso, en aquella época ese club era el súmmum de la Ciencia (así, con mayúsculas) y curiosamente no dio en el blanco ni una sola vez. Acabé por no creer a ese tan cacareado club ni siquiera cuando decía que mañana llovería.
Al final, las visiones del futuro que me proporcionó la Conferencia Episcopal resultaron ser mucho más realistas que las de ese idolatrado grupo de insoportables científicos pedantes.
viernes, diciembre 25, 2009
Navidad, ya estoy en Zaragoza

Y así, pasito a pasito, hemos llegado a la Navidad. Otra Navidad. Qué entrañable es la cena de Nochebuena. La mesa con la familia alrededor, la misa del Papa a las 22:00, la Misa de Gallo en El Pilar con los canónigos, los turrones en la sala capitular con el arzobispo y los concelebrantes, el frío a pesar del abrigo cuando me dirijo al coche estacionado en el aparcamiento subterráneo. Lo bonito sería salir de la iglesia y que estuviera nevando. Pero esa manía por la nieve nos la han metido las películas yanquis.
El día de Navidad es mi día favorito del año, mi día más querido. Una jornada verdaderamente única que toca mis fibras más sensibles. Os deseo lo mejor a todos. Como cada año veré, otra vez, Cuento de Navidad. Pequeño Tim, cómprame el pavo más gordo que encuentres, toma una guinea de oro. Sí, señor.
Navidad, dulce Navidad. Perdonad este final de post con un excesivo sabor a turrón, pero son las fechas.
Ho, ho, ho, feliz Navidad.
jueves, diciembre 24, 2009
El retrofuturo es un tema muy navideño, e incluso diría que de adviento
Los novelistas, los guionistas, pensaron todo tipo de futuros. El único futuro que no se les ocurrió fue un futuro de ayatolás y talibanes, un año 2000 de velos y prohibición de comer cerdo. Después vino Regreso al futuro, y comprendimos que el pasado tampoco estaba tan mal. No habíamos reparado en ese pasado sin graffitis, de casitas individuales con jardín, y con helados con nata y una guinda en lo alto. Cuando oí la canción de Mr. Sandman bring me a dream, comprendí que el pasado no estaba tan mal. Quizá no nos habíamos fijado bien.Y que conste que no me quejo del futuro que me esperaba a mí en concreto. Mi presente, si me hubiera sido revelado, no lo hubiera creído. Si alguien me hubiera dicho en los años 70, cuál iba a ser mi futuro, hubiera creído que se trataba de una nueva variante de ciencia-ficción surrealista escrita por un mono loco aficionado al postcyberpunk.
Si en los años 70, un trío de brujas me hubiera vaticinado mi futuro como lo hicieron por ejemplo con Macbeth, no sé muy bien qué hubiera pensado. El futuro podía ser muchas cosas, pero una cosa así no se le hubiera ocurrido ni a Dalí.
miércoles, diciembre 23, 2009
Pensando en aquel futuro del pasado: meditaciones más allá de los cuarenta.
Ayer hablaba del retrofuturo. Hablábamos ayer del retrofuturo. Sí. El futuro congelado. El futuro que vino a nuestro presente, que ahora es el pasado. Mirarlo con los ojos del ahora, supone una gran enseñanza.El futuro ha sido menos futuro de lo que esperábamos. El futuro, finalmente, ha tenido mucho de presente. Además, hemos descubierto que hay mucho pasado en el futuro. Ya estamos en el futuro, pero no en el que futuro que imaginamos, sino justamente en uno que no pensamos que sería. La realidad volvió a traicionarnos.
Al menos a los que vivimos en los 70 (no todos pueden decirlo), nos quedan esas visiones, esos sueños, intactos, redescubiertos, con todo su color. Los que vivimos en los 70 (ya no todos viven), tuvimos una visión del futuro tipo ciudad limpia con pasillos deslizantes. Después en los 80 los jóvenes vieron el futuro en dos versiones: gran peste que mata a todos, o guerra atómica que mata a todos.
Hubo un tiempo en el que el futuro era algo grande. Nos lamentábamos de haber nacido tan pronto. Haber nacido en los 60 suponía que podías quedarte a la puerta del futuro. Pero después imperó una visión del porvenir en la que la Peste Negra parecía un juego de niños.
Quizá mañana hable del presente. Hoy (que para ti es ayer) he hablado del futuro, de ese futuro que ya no volverá.
martes, diciembre 22, 2009
A los cuarenta años de edad nos da por mirar al pasado. A mí, por lo menos, mucho.
Hoy, después de la cena, he recordado como nos mostraban el futuro en mi infancia y juventud. Se aprende mucho recapacitando sobre ese futuro que nunca fue, y que seguirá siendo un futuro imaginado.Las visiones que nos mostraban en comics, ilustraciones y películas eran visiones muy coloridas. Todo el mundo estaba feliz como en una fiesta. La gente que andaba por esas ciudades solía ser pintada con una sonrisa. Y eso que iba vestido con una especie de pijamas ajustados. A veces, incluso, con un gorro de tela que se ajustaba a la cabeza. A nadie nunca se le ocurrió meter un melenudo en esas escenas idílicas de un urbanismo en el que siempre lucía el sol y no hacía frío.
Una buena cúpula de cristal era tan imprescindible como un monorraíl. En aquella época, era impensable el futuro sin monorraíles. Era un futuro ingenuo. No es posible verlo sin pensar: qué cándidos éramos. Pero era una candidez sencilla exenta de culpa. Era un futuro sin Al Qaeda. Un futuro sin Guantánamo, sin Internet, sin teléfonos móviles (aunque no exento de unos ciertos comunicadores). Al final no tomamos pastillas para alimentarnos, ni hay ciudades bajo el mar, y en el espacio ya no están ni los rusos. Nunca nos imaginamos un futuro galáctico con Rouco Varela.
lunes, diciembre 21, 2009
Post congelatus et frigidus

Hoy he visto el comienzo y el final de Yo Claudio (versión de la BBC). Curiosidad motivada por la relectura que estos días estoy haciendo del libro de Graves. Qué tiempos aquellos en que a hora de máxima audiencia uno encendía la tele y se encontraba con obras como la de Graves, La vida es sueño, una entrevista a Borges, o Un violinista en el tejado. Este asunto es un lugar común de este blog y por ello no insistiré. Pero hay una cierta diferencia entre eso de entonces, y lo de ahora: ver al tonto del pueblo en Gran Hermano (86 edition).
Debo reconocer que cuando he dicho que estoy leyendo de nuevo Yo Claudio, si hubiera querido ser exacto hubiera debido decir estoy oyendo. Hoy día la tecnología me permite leer libros mientras paseo.
No me he resistido a escuchar algunos fragmentos de la misma obra en la versión inglesa de 1976. Qué distinta suena la obra sobre el papel, escuchada de forma neutra por una voz sintética, interpretada por actores y, por último, en el idioma de los bárbaros sajones. Cada una de las cuatro maneras excitaba en mí impresiones diversas, sensaciones distintas. Una vida es corta incluso para apreciar en todos sus matices un puñado de obras.
A partir de los cuarenta, mi lectura se ha transformado en buena parte en relectura. Sigo leyendo obras nuevas. Pero siento más placer en volver a pasear por mis mitos del pasado.
Mañana iré a ver Avatar. La veré más que nada porque es la típica película que no es lo mismo verla en la pequeña pantalla del avión mientras voy a Venezuela, que verla en tres dimensiones. Pero la iré a ver con la resignación de que el entusiasmo no nacerá. Batallas y paisajes, no ofrece más. Cameron debería haber aprendido a su edad que un pequeño gesto de las cejas de Rex Harrison en El tormento y el éxtasis vale más que todas las exageraciones de sus batallas de ordenador.
Una última cosa: Ayer tuvimos -7º por la noche en Alcalá. Dado que por la tarde hoy he vuelto medio congelado a casa, me alegro de que China y USA no firmaran el Tratado de Copenague. Quizá así se caldee un poco el ambiente para la primavera.
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