sábado, noviembre 22, 2014

El espejo del alma


España, España, hacia donde vas. Los hombres son libres, los hijos de Dios eligen sus caminos. No hay una excesiva mala intención. Hay mucho de inconsciencia. Pero después cada persona tiene que hacerse cargo de las consecuencias de sus actos. A veces, es toda una nación la que tiene que asumir las consecuencias. Si a los hombres se les diera conocer el futuro. España, España entera, está muy desviada de los caminos del Señor y agresiva contra la Iglesia. Y hay rostros que encarnan, lideran y organizan esa hostilidad. Hostilidad ahora etérea y difusa que se concretará y materializará. No os digo que recéis por España. España ya ha tomado su camino y lo inevitable sucederá. Pero, al menos, oremos por las personas, todavía podemos recoger en la red del Evangelio a individuos sueltos. Jeremías llegó un momento en que lo dijo al pueblo, a los sacerdotes y al rey de Judá que Jerusalén estaba condenada. España, tú que fuiste en el siglo XX la joya más preciada de la Santa Iglesia, la gema que brilló con un fulgor más puro, el país donde se tributó a Dios un culto perfecto, colectivo, institucional. España, se acerca tu cuaresma, la hora en la que vas a rendir cuenta de tus actos.

La anécdota hospitalaria de hoy


Hoy estaba en el hospital esperando un ascensor, iba yo vestido (como siempre) con mi bata blanca de médico sobre el clergyman negro. En un determinado momento, de la puerta de la escalera situada a mi espalda empiezan a salir mujeres embarazadas. Más y más mujeres embarazadas que se quedaban alrededor de mí. 

No era algo normal que, de pronto, te encuentres rodeado por veinte mujeres en estado de buena esperanza.
Ante semejante situación, le pregunté a una de ellas. A lo cual me explicó que el hospital les estaba enseñando el paritorio. 

La última en llegar fue la médico. La cual, al verme rodeado, me dijo: No se asuste, les estamos enseñando esta planta. Y añadió que eso de tener niños está bien, ¿no?


Claro, claro –dije yo-, multiplicaos, multiplicaos.

viernes, noviembre 21, 2014

Charla para sacerdotes


Qué bonitas son las vidrieras antiguas. Ahora mismo he acabado de dar una videoconferencia a sacerdotes y seminaristas de Tampico (México). No hay cosa que más me agrade que poder hablar a presbíteros o futuros presbíteros. ¡Cuántas almas hay detrás de cada uno de ellos! Detrás de cada rostro, hay muchas almas como racimos.

La charla ha sido a través de Skype. Quizá en un futuro cercano os pueda decir cuándo doy estas charlas para que más gente si lo desea se pueda conectar a la vez desde distintos lugares del mundo. De momento, no sé cómo hacerlo técnicamente. Hoy todos los que me escuchaban, estaban reunidos en una sala de una universidad.

El audio de la charla lo podéis escuchar en este link:



Dentro de unos días colocaré el link en el sermonario, el cual ya cuenta con 840 sermones en audio.

miércoles, noviembre 19, 2014

Dos hechos graciosos: anécdotas de curas


Lo más gracioso de mi viaje a Suiza fue cuando paseaba con el capellán de la misión española por las calles de Lucerna y le dije mirando hacia delante: Ah, mira, una imagen de la Virgen María. Y él me dijo: No, es un león.
Yo con mis diez dioptrías miraba esa imagen y le veía corona y al Niño Jesús en los brazos. Si mi hipermetropía me estaba engañando, lo estaba haciendo a conciencia.

Al final, descubrimos que yo estaba mirando a una imagen pintada en una fachada, y él estaba mirando en la misma dirección pero un poco más abajo, hacia la figura de una fuente.


La otra cosa graciosa con ganas de las últimas semanas me ha sucedido hoy en la reunión diocesana de curas. Cuando ha llegado el final del almuerzo se ha acercado por detrás de mí el pro vicario general y me pedido cinco euros para pagar la comida. Yo he sacado un sobre donde llevaba unos pocos billetes. 

Pero ha dado la casualidad que el sobre procedía de la colecta del Jueves Santo de Cáritas, como estaba escrito con letras rojas en su anverso. Y uno de los curas (creo que era uno de Comunión y Liberación) se ha percatado y ha exclamado con picardía insuperable: ¡Vaya, ya sabemos de donde sacas el dinero para pagar tu comida! La risotada ha sido general. Toda la mesa (también yo) se ha reído un rato a mandíbula batiente.

martes, noviembre 18, 2014

Vengo de viaje


Hoy he vuelto de un viaje a Suiza. He dado algunas charlas en la misión de habla hispana de Lucerna. Qué ciudad tan bonita. Os pongo la foto que me he hecho en el avión. Me han hecho muchas fotos, pero todavía no me han enviado ninguna. Por eso os pongo esta foto que es un poco anodina, bastante anodina. Pero del viaje es todo lo que tengo por ahora.

La gente que he encontrado allí ha sido muy buena. Gente llena de fe, llena de buenos sentimientos. Con deseos de sentarse en la sala de conferencias de la misión y charlar y hacer preguntas sin prisas, sin apresuramientos. Es un gusto a hablar a grupos no excesivamente numerosos en los que uno se siente como en familia. Después, por las tardes, estuvieron las oraciones en la iglesia. Todavía más fe, todavía más fervor.

Lucerna no es una ciudad normal. Simplemente es una de las ciudades más bonitas del mundo. Su nombre procede del nombre latino Luciaria. Resulta increíble la riqueza acumulada que hay ese pequeño país entre montañas. Eso se ve en las calles, en los escaparates, en las casas. Ojalá que todo el mundo pudiera ser como Suiza. Ojalá que toda la Humanidad pudiera vivir como los suizos. Bueno, al menos, podemos probar sus quesos en cualquier parte del mundo. Aunque vosotros, porque yo con el colesterol sólo puedo olerlos.

sábado, noviembre 15, 2014

Tres músicas que hablan a mi alma

Estos días, he estado escuchando, una y otra vez, estas músicas, sobre todo la primera. La primera la he escuchado mucho porque es una música que con su aire puro y sereno me lleva a pensar en los ángeles.

Ángeles en América

La segunda con su aire melancólico me lleva a pensar en la división en la Iglesia, en las luchas, en las disensiones; en todo eso que debemos evitar.

Ángeles y demonios

La tercera es la música más triste de todas. Me recuerda la apostasía de un continente, el europeo, que ve a Jesucristo como a un mero hombre. Esta música me recuerda a las masas europeas que, aunque bautizadas, ahora profesan otro credo que no es el de la Santa Iglesia.

El Código Da Vinci

viernes, noviembre 14, 2014

Unas reflexiones más sobre el ensayo del que hablaba ayer


Siguiendo el post de ayer. Qué empresa tan formidable la de reformar la democracia, la de optimizar un sistema constitucional. Uno escribe y nunca sabe donde van a acabar las palabras. Me alegró mucho enterarme de que un concejal del Partido de los Verdes de Alcalá de Henares lo había leído.

Desde luego existe una casta política, por supuesto que existe corrupción. Pero más que corrupción lo que existe ineficacia y planes a corto plazo. Sin duda, la solución a todo esto no está en un reforzamiento autoritario del Poder Ejecutivo.

Pero hay mucha gente desesperada. Y cuando la intensidad de esa desesperación aumenta y se une a la cantidad, los resultados son previsibles: soluciones autoritarias, de extrema derecha o de extrema izquierda.


A veces, tiendo a pensar que mi ensayo La Decadencia de las Torres Jónicas fue un modo de consolarme. La construcción de grandes ideales es un modo de aliviar la melancólica contemplación de la mediocridad que nos rodea.

jueves, noviembre 13, 2014

La decadencia de las columnas jónicas


La foto es de las ordenaciones en la catedral el pasado sábado. Esta escena es de cuando los sacerdotes nos retiramos hacia el claustro a quitarnos los ornamentos. 

Uno de mis ensayos menos comentados por menos leídos, es La Decadencia de las Columnas Jónicas, y trata de cómo reformar la democracia. Esa obra breve y poco apreciada la fui haciendo y rehaciendo durante unos catorce años. Todo en ella está muy pensado. Ya entonces era patente que había que reformar algunos aspectos de nuestro modelo constitucional.

Algunos podían pensar que el problema eran las personas, pero que el sistema era bastante bueno. El modelo constitucional era bueno, pero resultaba evidente que el sistema representativo existente en la mayoría de las democracias actuales, era mejorable. O, dicho de otro modo, que el sistema actual se prestaba a ciertas corruptelas. Lo mismo cabía decir de la interacción entre el senado, el congreso y la Justicia.


Ahora, con un populismo creciente en cada vez más países, mi ensayo me resulta extraño. Como si contemplara el fruto de mi reflexión en unos tiempos más serenos, más felices, en los que nuestros problemas eran más pequeños.

miércoles, noviembre 12, 2014

Viendo a Dios, algún día


(Sigue de ayer.) Además, ese Ser Infinito deberá emitir una luz finita para poder captar la visión de Dios. Será una luz finita que nos dará a conocer el Infinito. No hay otro modo de conocer el Ser Infinito más que a través de un medio adecuado a nuestro ser limitado.

El océano puede ser muy grande, pero yo sólo capto la luz que llega a mi pequeño ojo. Dios puede ser infinito, pero mi inteligencia sólo captará esa luz finita que emitirá el Ser Infinito.


Ese día qué pequeños nos parecerán nuestros pensamientos, qué miserables nuestras pequeñas ruindades, qué vergüenza sentiremos de aquellas preocupaciones y superficialidades que llenaron nuestras vidas habiéndonos podido dedicar a pensar en Él y desearle a Él.

martes, noviembre 11, 2014

Cómo será ver a Dios


Cuando veamos el rostro de Dios en el Cielo, si por su misericordia somos salvos, no tendremos que ir a ningún lugar. El Hacedor está en todas partes. Su rostro será visible en cualquier lugar del universo. Aunque nuestras almas no estarán en ningún lugar del universo; simplemente, existirán.

Los velos se correrán y veremos el rostro del Creador. Ahora bien, entre mi inteligencia y Dios habrá un algo. Del mismo modo que entre mi inteligencia y un árbol que miro, está la luz que rebota sobra el árbol. Sin esa luz, el árbol sería invisible.


Así también, entre Dios y yo habrá un algo que no será luz material, pues Dios no tiene cuerpo, pero que sí podemos calificar de luz inmaterial. Esa luz será completamente necesaria, porque de otra manera mi inteligencia no podría captar el objeto conocido que es el Ser Infinito. 

Dios es Dios



















Dios, el Ser que nunca fue. Él siempre ES. Las cosas existen pero no tienen la razón de su ser en sí mismas. Dios sí que es el mismo ser. La esencia de Dios es ser. Un ser que es pensamiento. Dios no fue ni será, únicamente es.

En el cielo, veremos al Infinito, pero no lo veremos infinitamente. Incluso allí, nuestro conocimiento de Él será parcial, finito, limitado a nuestro ser. Será un conocimiento limitado del infinito. Será un conocimiento finito de Él durante un tiempo infinito, la eternidad.


Podemos afirmar que ni siquiera con toda la eternidad podremos conocer enteramente a Dios. Inmersos en toda una eternidad, seguirá siendo más la infinitud divina que desconoceremos que todo lo habremos conocido. De manera, que Dios seguirá siendo un Misterio por siempre. Pero, eso sí, desde el primer momento de la visión beatífica estaremos viendo el Ser Infinito.

lunes, noviembre 10, 2014

Los idus del otoño del parlamentarismo


La lucha entre el Bien y el Mal en términos grandiosos, bíblicos, en muchos momentos de la vida puede parecer algo excesivo. Como si lo que existieran fueran pequeñas debilidades, pequeñas maldades y cosas por el estilo, y todo fuera comprensible y excusable. En esos momentos, el maniqueísmo parece algo extremado y parece imponerse la idea de que hay que ser condescendiente con todo.

Pero, de vez en cuando, surge el Mal con mayúscula, el Mal que nos deja paralizados y con la boca abierta. Puede ser el 11 de septiembre, puede ser el Califato Islámico o la opresión populista de enteras naciones con su estela de represión y asesinatos, de seres humanos arrojados a las celdas de las prisiones durante años sin término.

Y entonces nos preguntamos qué nos llevó a ello, cuál fue la raíz de ese mal. Y encontramos que los pequeños desórdenes contra la ley divina generaron mayores pecados, y estos verdaderos crímenes, y la suma de crímenes engendraron monstruos.


La suma causas genera grandes efectos. Y la combinación de grandes efectos provoca hechos todavía más grandes. Vivimos un momento del siglo XXI en que hasta el más obtuso se da cuenta de que estamos a punto de que una conjunción de grandes causas provoque cambios más que notables en nuestro mundo. De momento, ante la evidencia de esta realidad, da la sensación de que el reloj va demasiado lento, casi a cámara lenta. Como si diera tiempo a que todos los analistas, profetas y agoreros dieran su parecer, su diagnóstico. Pero después el reloj se acelerará y los monstruos que hemos incubado se liberarán. 

¿A qué me estoy refiriendo con todo esto? Pues me estoy refiriendo a la enfermedad, debilidad y muerte de la democracia. Después de la república, el imperio. Después de Cicerón, el César. Después de la democracia, el hombre fuerte con plenos poderes.

sábado, noviembre 08, 2014

Lo que hoy me ha hecho soltar una sonora carcajada en mi casa


Para los pocos que no sepáis la historia de esta foto, sólo tenéis que poner en Google ALEXFROMTARGET y allí lo tenéis todo. Y es que a ciertas edades te pueden pasar cosas como la de Alex. Y a otras edades la única sorpresa en el horizonte es la de un infarto.

Aunque quien sabe, quizá algún día pase a mi lado un cardenal y me haga una foto sin que me dé cuenta y el Papa pregunte después ¿y quién es el de la foto?


Lo cierto es que el meme de arriba es genial. Sólo el siglo XXI puede producir cosas así. No había memes en la Edad Media. No hay memes en una tribu de bosquimanos. Pero ahora sí. Cada día surgen cientos de miles o decenas de miles, yo qué sé. Lo cierto es que amamos el mundo en su arbitrariedad, con sus continuos caprichos. Este mundo irrepetible en sus tontas y encantadoras superficialidades.

Mañana, para compensar, quizá hable de alguna catedral gótica o de alguna cosa teológica. También pudiera ser que hable del Dr. Maligno.

viernes, noviembre 07, 2014

Más sobre Mons.Schneider


Nosotros no creemos ni el obispo Schneider, ni en un obispo de la Curia Romana, ni en un grupo de obispos. Creemos en la Iglesia. El debate respetuoso, el diálogo entre creyentes, la evaluación de las distintas posibilidades son cosas buenas. 

Siempre en todo debate ha habido, hay y habrá quien crea que todo se va a derrumbar, que es el fin de todo, que se está haciendo un daño espantoso a las almas. Una tormenta así la tuvimos durante el Concilio Vaticano II y ya vemos que la Iglesia no se ha hundido.

Lo único que echo de menos en estos sínodos del siglo XXI es a los cardenales en la primera fila con sus amplios y fastuosos hábitos rojos. Sin cola, odio las colas que se arrastran.


Sin ese aspecto estético, los sínodos han perdido mucho. Ya sé, ya sé, las vestiduras cardenalicias no pertenecen al dogma. Pero si eras cardenal era tan bonito sentarse como rodeado por un edredón, tan calentito, y arrebujarse entre los pliegues.

Las declaraciones de un obispo



















Las declaraciones de Mons. Athanasius Schneider, un obispo auxiliar en Kazajistán, a un medio de comunicación me han sorprendido y me gustaría hacer unas reflexiones. Este obispo afirma respecto al último sínodo lo siguiente, las líneas escritas en color rojo son declaraciones de Mons. Schneider:

Someter a votación la verdad divina y la Palabra de Dios es indigno.

Bueno, en realidad, en cada concilio que ha existido en la Historia de la Iglesia, los padres conciliares lo que han hecho es votar acerca de cuestiones acerca de la verdad divina. Todas estas cuestiones, en el fondo, implican problemas de interpretación al leer la Palabra de Dios.

El texto representa una ideología neopagana radical.

El texto provisional no decía nada contrario a la fe.

Los fariseos y escribas clericales modernos, esos obispos y cardenales que ofrecen granos de incienso ante los ídolos neopaganos de la ideología de género y la cohabitación, no convencerán a nadie para que crean en Cristo y ofrezcan sus vidas por Cristo.


Los obispos que estaban allí, todos, son seguidores de Cristo, hombres de fe. Todos buscan la voluntad de Dios. No debemos juzgar. 

Post Data: Al principio, había escrito un post con sorna. Pero después, a los diez minutos, he pensado: Es un obispo, se merece el máximo respeto. Valgan por tanto estas pequeñas líneas.

jueves, noviembre 06, 2014

La dura vida del escritor, mas sufrimos en silencio

 













Hoy el post es este vídeo sobre el último libro que he publicado en España:



En octubre publiqué un libro en Finlandia y en noviembre mi libro sobre los ángeles en España que sólo había sido publicado en Brasil. En los próximos meses saldrán otras dos obras mías traducidas en Croacia y otro libro más debería publicarse en Colombia, este último sobre el diaconado. Una vida dedicada a la escritura da mucho de sí. Mi huerto de obras me recuerda a ciertos campos de coliflores.

Entre las sorpresas que me he llevado hoy, ha estado el ver la fotografía que han puesto de mí en la web de Radio Huesca. Aparezco en una foto de hace casi un cuarto de siglo. Mi pelo todavía es negro, peso veinte kilos menos. Hasta me ha hecho ilusión volver a ver la primera sotana que me hice.

Odio las coliflores, pero los huertos repletos de coliflores son preciosos. Pasa lo mismo con las calabazas. Más bonitas para ver que para comer. Mi vida está pletórica de coliflores y calabazas. 

miércoles, noviembre 05, 2014

Después del sueño del otro día, sigue mi vida onírica habitual


He hecho varios intentos de escribir el apellido del anterior Papa: Gaswtein, Gasteiwn, Gatswein, Catswiin. Al final, he tenido que mirar en la Red cual era la grafía correcta: Ganswein, Georg Ganswein.

Bien, el caso es que ayer soñé que estaba en el Vaticano y leo en el periódico que se ha muerto el perro de Ganswein. Yo corro hacia mi casa, ¡porque resulta que el perro ese día me lo había dejado a mí!

Y, efectivamente, me encuentro que el perrito, un perrito como Ideafix (el de Obélix), estaba más muerto que vivo. Se había colgado en una red y yacía allí con las patitas hacia abajo. ¿Cómo se habrían enterado del hecho los del periódico (además era una edición impresa) si el perro estaba dentro de mi casa con la puerta cerrada?


Yo lo bajé y lo traté de reanimar. ¡Para un día que ese monseñor me dejaba su perro y se lo iba a devolver muerto! Me alegré cuando vi que el perro comenzaba a andar a trancas y barrancas. 

martes, noviembre 04, 2014

Ya llueva, ya haga sol, io sono contento


Hoy he ido a imprimir la tesis, por fin. La señorita que me atendía en el mostrador ha abierto el pdf para comprobar que se abría bien el archivo y no había ningún problema. Le ha bastado un golpe de vista para comprobar que el índice que va al comienzo estaba en una página par.

Yo había comprobado que los comienzos de cada capítulo estaban situados en páginas impares. Pero se me olvidó mirar el índice que iba antes del prólogo. Mi gozo en un pozo. He tenido que volver con el archivo a casa.
Una vez en casa he encontrado un fallo de última hora. Ayer hice un cambio en un pequeño asunto, una tontería. Ahora me he dado cuenta de que la numeración de los títulos comienza en el número 14. Y no hay forma de que esos títulos acepten el comando que sirve para establecer el valor inicial de la numeración.


Mucho me temo que esta tarde no acabaré la corrección de este problema. Pero acepto las cosas como vienen. En otra época en que yo era más joven, esto me hubiera enojado produciéndome un fastidio duradero por un par de días. Pero ahora ya todo lo veo de otra manera. Si algo nos otorga la edad, es la aceptación de la realidad.

Nuestras pasiones, nuestros prejuicios, esquemas, proyectos y todo nuestro mundo interior, debe aceptar lo que es. Cuantos menos cabezazos nos demos contra la realidad mejor para nosotros. A la pared, desde luego, le es indiferente.

domingo, noviembre 02, 2014

Batallando batallas invisibles sobre la blancura de Word


Ayer no escribí post, pero es que estuve inmerso en un problema de numeración de mi tesis (la tesis doctoral) que fue una pesadilla.
Por alguna extraña razón, la numeración de títulos de secciones al llegar al número 34 pasaba al 19. Lo lógico era hacer click sobre el número en la opción CONTINUAR NUMERACIÓN ANTERIOR. Hasta ahora eso siempre había funcionado. Ayer no.

Probé todas las posibilidades que me da conocer Word como la palma de la mano. Os aseguro que si algo conozco bien de este mundo, es el programa Word. No en vano escribo varias horas cada día desde hace años.

Probé a borrar formato, probé a buscar INICIO DE SECCIÓN, revisé todas y cada una de las opciones que podían tener relación con esa cuestión. Miré foros en Internet, en inglés y en castellano. Al final, nada.

El problema, desde luego, había surgido al pegar allí un texto con numeración de títulos de otro documento. Pero ni era posible ya volver al documento justo antes de ese momento, ni era posible ninguna otra de las muchas posibilidades que barajé.

Un día entero empleado en esos asuntos. Y encima la noche anterior sueño que me veo cadáver. Lo que faltaba.

Finalmente, decidí poner los números manualmente. Un engorro que siempre trae problemas posteriores. Pero, en este caso, no importaba porque el documento de la tesis no será el que usaré una vez que lo imprima. Usaré otro documento, porque en la tesis no se incluyen los apéndices, ni en las referencias se incluye mi archivo personal. Así que la corrupción y posteriores remiendos de ese documento no importan demasiado.


Más veces, no sólo hoy, he pensado que podría haber dedicado un día entero a escribir, y lo he empleado en asuntos de Word. Pero las cosas son así. Y encima dejé mi cadáver sobre el blog otro día más.

Eso sí, casi ha valido la pena, porque me gusta el título que hoy he puesto encima. No lo digo con vanidad, pero títulos así renuevan la confianza en mí mismo como urdidor de palabras. 

sábado, noviembre 01, 2014

Sueño otoñal


He tenido un sueño muy interesante hace dos días. Estoy en el campo de Brasil, me dirijo a una casa de campo, muy grande, de agricultores.

Ya dentro de esa hacienda, hablo tranquilamente con los organizadores de la conferencia que voy a dar. Sé que en otra habitación hay un cadáver. De pronto me acuerdo que puedo aprovechar el peto, una prenda que en la sotana sujeta el cuello romano a la sotana. Aunque dudo, porque no me hace mucha gracia tomar una prenda de ropa de un cadáver. Y eso que sé que el cadáver soy yo. Porque sabía que el muerto era yo.

Finalmente, voy a la otra habitación donde veo que estoy sobre una mesa, boca arriba, vestido con sotana, hierático, inmóvil.

Me acerco y, repentinamente, el cadáver me habla, incluso mueve sus manos hacia mí y yo las tomo en un gesto de cariño, queriendo consolarle. Pero dándome cuenta de que mis palabras son superficiales ante una situación que no admite consuelo posible.

No entiendo lo que dice. Su rostro es el de la muerte, con los ojos hundidos, veo consciencia en esos ojos profundos: sabe que se muere y que no se puede hacer nada. Sus manos están heladas. Me desagrada tocar esas manos frías como el hielo.

Después, el agonizante vuelve a dejarse caer sobre la mesa y el último aliento de vida le abandona. Al verlo inmóvil de nuevo me entra la duda de si el hecho de que me tomara de las manos y tratara de decirme algo, no habría sido una alucinación.

Le pregunto al que está a mi lado: ¿Le has visto?

No le he oído, me responde, pero se ha movido. 

Exactamente, ésas fueron mi pregunta y mi respuesta.


Es un sueño muy inusual. Yo me veo a mí mismo cadáver, con el rostro propio de los agonizantes. Pero no tuve angustia. Lo único que me dio pena era la inutilidad de mis palabras ante lo inevitable. Los ojos del agonizante, que estaba sobre la mesa y que era yo, tampoco transmitían angustia, sino el deseo de agarrarse a alguien, a algo, aun sabiendo que era un esfuerzo inútil.

jueves, octubre 30, 2014

El dulce Cristo en la tierra


En todo este proceso de reflexión sinodal nada ha habido de malo. Aunque donde de verdad se cortará el bacalao, si se me permite la expresión, será en la mesa de los teólogos. Es decir, serán las grandes mentes teológicas las que profundizarán en la fe, en esas líneas divisorias, en las fronteras, entre lo lícito y lo ilícito.

El Papa ha lanzado el impulso, los obispos determinarán líneas pastorales, pero será labor de los próximos años el hacer, sin prisa, una gran reflexión teológica sobre los puntos suscitados.


Yo estoy con el Papa en lo que ha dicho, en lo que ha sugerido; en lo que ha dicho y en lo que intuimos que nos quiere decir. El Espíritu nos obliga a entornar los ojos para atisbar que hay algo más en el horizonte. A mi entender, es el Espíritu el que nos está guiando a través del Papa. 

La diferencia de opiniones, el contraste razonado de posiciones, no me parecen mal. Pero qué triste es cuando alguien va más allá de las razones y descalifica al otro.

miércoles, octubre 29, 2014

Los hermanos nuestros que ven más allá de donde nosotros vemos


Ayer hablaba de los grandes teólogos. No es lo mismo ser teólogo que obispo, aunque, a veces, una gran figura teológica llegue al episcopado. San Pablo distingue entre los maestros y los pastores. La Iglesia les debe mucho a esos teólogos que descuellan como montañas, montañas de la ciencia de Dios.

Cierto que hemos tenido un cierto número de teólogos en los decenios pasados que han sido famosos y no han guardado la regla de la ortodoxia. Pero me refiero a los que han sigo grandes y fieles, innovadores y ortodoxos. 

Aunque la innovación no necesariamente tiene que ser una de las características del gran teólogo. Uno puede ser grande en la profundización.
Sin esos grandes maestros de la ciencia divina, hoy no tendríamos ni el ecumenismo, ni la paternidad responsable, ni los matrimonios de mixta religión, ni los divorciados podrían vivir juntos como hermanos y comulgar (esa opción no se contemplaba hace doscientos años), ni otras muchas cosas que hoy día damos por supuestas, pero que un día a algunos les parecieron alejarse de los enunciados hasta entonces oídos.

La fe es inmutable, pétrea. La Tradición no puede cambiar. Pero de la Tradición nacen las verdes ramas de la Teología. Los teólogos profundizan en la raya de lo lícito y lo ilícito. Estudiando con cuidado hasta donde se puede llegar, hasta donde conviene llegar, hasta donde Jesús querría que llegásemos.

martes, octubre 28, 2014

Teólogos, cultivad la calidad





























Durante los pasados posts, me hizo muchísima gracia cuando una persona (no sé quien es) me envió un mensaje al móvil en el que me decía:
Padre Fortea, a este paso hasta la familia Pujol nos va a preceder en el Reino de los Cielos.

Me arrancó una sonora carcajada. Y es que en todo este asunto no podemos perder la sonrisa y el buen humor. Pero así como le agradecí a este lector que se tomara la molestia de enviarme este gracioso mensaje, no puedo decir lo mismo de otros.


Hay una persona, llamémosla Laura, con la que he hablado infinidad de veces, horas, resolviendo sus dudas de moral y de diversos tipos. Y cuando leyó mis posts, me envío un email en el que me manifestaba su desacuerdo.
Estar en desacuerdo conmigo, no tiene nada de malo. Yo no obligo a estar de acuerdo conmigo. Valoro mucho cuando puedo dar un paseo y charlar con alguien que argumenta los puntos en los que diverge de mis opiniones. Nunca me ha ofendido que alguien no opine como yo.

Pero este caso me dio tristeza. Porque las palabras de Laura, después de tantos años de conversaciones, venían a decir: No tengo nada de lo que hablar contigo sobre este tema. Ya no puedo confiar en ti como alguien a quien le consultaba las cosas.

Por supuesto que no me lo dijo así, fue más caritativa y diplomática. Pero percibí ese mensaje.

Insisto en el hecho de que tenemos que admitir la licitud de que alguien no esté de acuerdo con nuestras ideas. Pero también resulta inevitable que una situación de pérdida de confianza, como la que he descrito, siempre deja un poso de dolor. Las dos cosas son razonables: que alguien disienta, que la pérdida de confianza produzca tristeza.

El remedio a todo esto no está, en mi opinión, en la repetición exacta de las mismas fórmulas, en el acantonamiento en las posiciones más seguras. El rigor siempre ofrece sensación de seguridad al que habla y al que escucha.
Yo tengo muy comprobado en mis conferencias, que el conferenciante que más grita, el más exaltado, el que obliga al oyente a un todo o nada, es el que arranca los aplausos más estruendosos. A las masas no le gustan los matices. Sus mentes quieren un mensaje claro, confirmador.

En mi especialidad, delante públicos sacerdotales, en seminarios, con obispos escuchando a veces, he comprobado como ante ciertas cuestiones delicadas (insisto, de mi especialidad) algunos oyentes meneaban la cabeza. Les parecía que mi discurso admitía componendas, que no era puro. 

Pero he hablado en la confianza de que quizá, entre todos esos oyentes, había un pequeño número de personas que sí que entendían de qué estaba hablando. Y ese pequeño número, algún día, sería el que guiaría a los demás desde sus puestos. Porque las personas que son capaces de ir más allá de los enunciados primarios, del blanco o negro, son los que en el futuro escribirán libros o tendrán cátedras en la universidad.

lunes, octubre 27, 2014

Edifiquemos una religión de la comprensión


(Sigue del post de ayer.) Además, Félix, no te has parado a reflexionar que las palabras del Espíritu en el versículo que me citas de que los sodomitas no entrarán en el Reino de los Cielos, se pueden referir más bien al que se deja arrastrar por el vicio y las pasiones desenfrenadas, y no al que naciendo con esa tendencia trata de llevar una vida lo más de acuerdo que puede a los mandamientos de Dios. 

No toda caída de lujuria es un vicio y una pasión desenfrenada. Hay caídas de lujuria que, aunque sean actos desordenados, son bien comprensibles.

Jamás he enseñado (ni en la más estricta privacidad) que esté bien lo que el orden moral de nuestra amada Iglesia no enseña que esté bien. Pero ante ciertas caídas, pongo mi mano en la espalda del prójimo y le digo: Miremos a Jesús y sigamos caminando.

domingo, octubre 26, 2014

La ley eclesiástica, la del Antiguo Testamento, la del amor, la ley moral


(Sigue del post de ayer.) Quédate tranquilo, Félix, creo en la verdad del versículo que me has mencionado. Pero en 1 Cor 6, 9-10 también se dice que los inmorales o los maledicentes no heredarán el Reino de Dios. ¿Nunca has sido inmoral? ¿Nunca has hablado mal del prójimo?

Hay que tener cuidado, porque al lanzar la piedra contra ellos, puedes estar lanzándola contra ti. ¿Crees, Félix, que mereces más el Reino de los Cielos que ellos? ¿Consideras que el cielo se merece? ¿Crees que el hermano mayor de la Parábola del Hijo Pródigo hacía bien cerrando la puerta ante el hijo pecador para que entrara en la casa del Padre? ¿No crees que tú (y también yo) no somos ese hermano mayor?

En ningún momento he afirmado que la lujuria sea un acto indiferente; pero no lo es ni la lujuria homosexual ni la heterosexual. Mis palabras en anteriores posts han llegado hasta donde, a mi buen entender, me parece que puede llegar la misericordia de Jesús. Pero no más allá. Yo no quiero ser más estricto que Jesús, pero me cuido de no ser tampoco más misericordioso que Él.

Por eso en la balanza de mi pobre entendimiento peso mis palabras; intento hacer ese pesaje con cuidado, porque daré cuentas de ello al que me encargó ser pastor en su Pueblo. Por eso no sólo peso mis palabras, sino también mis pensamientos. Y, en materia de fe, mis palabras son reflejo de mis pensamientos.


sábado, octubre 25, 2014

Defendiendo las palabras del Papa en la entrevista de aquel avión


Un lector, llamado Félix, me escribía tras leer mi último post: 

La pregunta que yo me hago es la siguiente: ¿los sodomitas heredarán el Reino de los cielos, o no? ¿El Espíritu Santo miente?

Estimado Félix, si lees la Biblia, verás que ésta se halla llena de matices. Cierto es que algunos lectores gustan de recoger versículos para arrojarlos como piedras contra alguien. Pero la lectura paciente que busca, ante todo, la conversión personal, lleva a escuchar la voz de un Dios escandalosamente misericordioso.

Parafraseando a la Escritura, te digo, no como amenaza, no como reprimenda que algunos homosexuales y budistas te adelantarán en el Reino de los Cielos.

Pero ya que usas la Palabra de Dios para confrontarme haciéndome una pregunta, respondo a tu pregunta con otra pregunta. ¿Acaso miente el Espíritu Santo cuando afirma?:

Si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo (Rom 10, 9).