viernes, abril 25, 2014

Sólo Dios es Dios, nosotros somos niños pequeños



















Dios es el único conocedor de todos los decretos de su voluntad, presentes, pasados y futuros. Sólo Él conoce todos los posibles caminos pretéritos y venideros, y como su Voluntad tomó continuamente decisiones, intervino, permitió y no permitió.

Esos caminos posibles se combinan, se cortan entre sí, se bifurcan, sorprendentemente a veces se vuelven a unir en una misma situación final.
Dios es el único que sabe. Porque sólo Él lo sabe todo. Incluso en el Cielo, los bienaventurados se sorprenden de que allí sólo conocen una fracción del pensamiento de Dios.


Dios es el Magnífico Inmutable. Con una regia decisión, hace surgir un imperio o permite que llegue yo a tiempo de tomar un tren, permite que Hitler no muera en el seno de su madre y determina que sea vencida la Armada Invencible. Los podemos comprender o no, pero sus designios son inapelables.

jueves, abril 24, 2014

EXISTIR y existir


Para nosotros, hombres de Dios, que hemos dedicado toda la vida a Él, resulta interesante recordar, de vez en cuando, que Dios es el Existo en grado infinito.

Nuestro existir, el existir de los hombres, es muy limitado. Tenemos poca consciencia. Nuestra consciencia se puede expandir sólo en los términos de nuestro pequeño ser. No sólo existimos desde hace poco tiempo, sino que, además, ese poco tiempo en el que existimos está agujereado de infinidad de momentos de inconsciencia: dormimos, no pensamos, realizamos infinidad de tareas de forma maquinal y aburrida.

Nuestro existir no llega muy lejos en su obrar. Está limitado por nuestra esencia, por nuestras potencias intelectuales. Sólo Dios existe de un modo pleno, despierto, intenso.

miércoles, abril 23, 2014

Un sueño que he tenido

He dudado si decíroslo, pero he soñado que yo recibía la noticia de que el Papa emérito Benedicto XVI había muerto.

Predicaciones

He puesto los sermones en audio del Viernes Santo y de la Vigilia Pascual, así como otros muchos. Los que quieran escuchar todas mis predicaciones, desde luego, van a tener mucho material:

http://blogdelpadrefortea.blogspot.com.es/2013/05/sermonario.html

Aunque en esta lista, sigo recomendando mis conferencias sobre el cielo y el infierno.

lunes, abril 21, 2014

Haciendo castillos de cartas en la mente


Hoy me ha escrito un lector fidelísimo a este blog para confesarme que xenófobo y que no le gustan las personas de color.

Querido lector, ¿vas a mirar mal a una persona únicamente por una finísima capa externa de la piel? Uno o dos milímetros por debajo, sois iguales. No piensas que podías haber nacido en África. ¿No eres capaz de ponerte en la piel del otro?

Yo podía haber nacido musulmán y probablemente hubiera sido musulmán toda mi vida. ¿Tan difícil nos es comprender al otro?

En este blog, nunca he atacado duramente a los nacionalistas de España. El patriotismo español ¿no es un nacionalismo más grande? Tampoco he dicho ni una sola palabra mala de los musulmanes, ni de los protestantes. Serán acogidos con amor como yo por el que los creó.

Los partidos de izquierdas institucionalmente son muy contrarios a la Iglesia. He bromeado a menudo sobre esa rivalidad impuesta programáticamente. Pero sus militantes son hijos de Dios con prejuicios, como seguro que los tengo yo sin darme cuenta.

Me gusta reflexionar sobre el III Reich. ¿Pero un inquisidor no era un nazi envuelto en otro pelaje? Es muy peligrosa la mentalidad del que piensa: éste es de los nuestros, defendámoslo.

Debemos buscar la verdad, con todo nuestro corazón. Y en la verdad trataremos de ser justos. Justos a nivel personal, algunos podrán serlo sobre naciones enteras.


A algunos de los católicos tradicionalistas que me han atacado desde hace años con perseverancia, les perdono de verdad. ¿Seré yo consciente de mis prejuicios, de mis propias arenas movedizas intelectuales, de las trampas que sin darme cuenta me haré a mí mismo?

sábado, abril 19, 2014

Charles Foster Kane


La última película que he visto, hace unos días, fue Ciudadano Kane. Sinceramente, de momento, sigo pensando que es la primera en la lista de las mejores películas que he vivido. Si los grandes expertos no me hubieran puesto sobre aviso, no hubiera reparado plenamente en su grandeza. No, grandeza no, ¡genialidad!

El que vaya a ver esta película, va a ver la historia de una persona, de un ser humano, sólo eso. Pero narrada del modo más magistral que imaginar cabe. Me entusiasma Amadeus, pero Amadeus no tiene la magia de las escenas de Kane. La fotografía de Kane es la cosa más misteriosa, más sugerente, que imaginarse pueda.

Literariamente, la estructura es totalmente postmoderna. Es la construcción y deconstrucción del personaje, una y otra vez. El cambio de voz de la película es una verdadera sinfonía literaria.

Y podría seguir y seguir hablando de esta pirámide del cine, pero me gustaría sólo hacer un último apunte. La vida relatada es una vida que empieza y acaba en las cosas de este mundo. Se trata de una vida sin resurrección, sin Jesucristo. Es un ejemplo, de una existencia en este mundo y para este mundo, una vida que se corrompe y que se aburre. Es el relato de una historia sin Dios. 

La irrupción de Dios en esta obra, la hubiera cambiado radicalmente. Qué pena que Orson Welles no hubiera tenido una profunda conversión y nos hubiera regalado no sólo obras de arte, sino obras que hubieran indagado en el Misterio de Dios. Kane encontrándose con Jesús. Qué película hubiera salido. Es que hay tanta serie B en el cine religioso. Ya estoy harto de esas películas de bajo presupuesto. Si yo fuera San Pablo prohibiría a la RAI hacer una serie más sobre mí. San Orson Welles, ruega por los cinéfilos.

viernes, abril 18, 2014

Hay que reconocer que Rowan Williams tenía clase. En momentos como éste, no me gustaría hacer comparaciones.


Leí ayer un artículo de un ex sacerdote, Antonio Aradillas, que contaba que un compañero suyo, un cura-obrero de los años 70, estuvo hablando con su obispo y éste le pidió que le enseñará las manos. Y que, al ver lo encallecidas que estaban por el trabajo, le dijo que con unas manos así no podría celebrar misa.

Gracias, Antonio, por el relato. Realmente, te lo agradezco. Hay pocas cosas que nos alegren tanto la jornada como este tipo de relatos de ciencia-ficción eclesial. La carcajada mía fue estruendosa, casi sansónica.

Vamos a ver, vamos a ver. No dudo, querido Antonio, que alguno te haya contado esa historieta. Pero en los años 70 y 80 era más fácil que el obispo (o el mismo cura-obrero) hubiera sufrido un éxtasis, una abducción extraterrestre, una bilocación, o lo que sea, que no que le sucediera un episodio como el que relatas.

El imaginario progresista eclesial setentero, está poblado de ese tipo de obispos-inquisidores al estilo de la mejor tradición hispano-cinematográfica de los años de las mejores subvenciones del Departamento de Cultura del PSOE. Pero aunque en el cine y las series son muy frecuentes (casi imprescindibles), encontrarlos en los 70 y 80, era tan difícil como que el espantapájaros de Dorothy (en el Mago de Oz) encontrara su cerebro.


Querido Antonio, estoy completamente seguro de que te contaron esa historia en alguna cena de colegas. Pero su historicidad es incluso inferior que la El Caballo de Troya de Benitez. Pero tranquilo, de buena voluntad también vive el progresismo. 

Por favor, no dejes de contarnos historias como ésas. No sabes cuán felices haces las sobremesas de los tradicionalistas extremos nutriéndolas con risas, al contar episodios nacionales como esos. Sencillamente, queremos más.

La vida comienza cada día



















Un día de mi vida. Jueves Santo. Al despertar, el día está fresco, nuevo, lleno de futuro. Todo vuelve a comenzar.

Mi trabajo en el hospital es agradabilísimo. Habitaciones, conocimientos de nuevas dolencias, rostros nuevos. Rostros optimistas, rostros vencidos, sonrisas amables, cuerpos que viven sus últimos pocos años. Yo sólo puedo visitarles, asomarme. Sus vidas son suyas.

Misa en el hospital. No me hizo mucha gracia celebrar allí un día tan señalado como éste. Pero, al final, me resultó indiferente. Tantas cosas en la vida acaban así.


Feliz, felicísima, comida con una familia de amigos mexicanos. Risas, temas serios. Deliciosa comida. Les enseño mi ciudad. Un hombre que vive y pasea por una bella ciudad, es un hombre rico. 

jueves, abril 17, 2014

Un hombre providencial para un momento determinado


Lo que hace interesante para un literato, a la hora de emprender la escritura de la biografía de alguien, son los pliegues y repliegues de la psicología y el pensamiento del biografiado. Cuantas más zonas oscuras o grises, mucho mejor.

En el caso del Papa Francisco, cualquier buen observador de la psicología de los hombres se da cuenta de que su mente y su psicología son claras y sencillas. Se trata de una personalidad ajena de complicaciones internas. Él es lo que muestra. Lo que es, lo muestra.

Algo que me gusta mucho ver en las fotos y vídeos, es que él no se esfuerza en ocultar ni siquiera sus inseguridades, sus titubeos, su falta de certeza en algunos puntos acerca de cómo obrar. Eso no suele ser frecuente, incluso en alturas mucho menores. 

No hace falta decir que, desde que fue elegido, lo he sometido a un examen sin compasión, casi inquisitorial, de sus palabras y de su lenguaje corporal. Y lo que veo, me complace mucho. 

miércoles, abril 16, 2014

De verdad que no hay nada como el discurso políticamente correcto. Es tan bello.


La mentalidad progresista del marxismo reconvertido a ecologismo ha contagiado de buenismo a algunos clérigos. El programa de los más buenos que el pan se podría concretar en siete medidas. Siete medidas que no he copiado (aunque lo parezca) del programa de ningún partido concreto. Aunque varios tienen un programa muy parecido:

Primera medida. Si por decreto anulamos todas las deudas, ¡todo el mundo dejará de tener deudas! ¿Pero cómo esto no se le habrá ocurrido antes a alguien?

Segunda medida. He observado que a la gente le gusta tener dinero. Pues demos al manubrio de la máquina para hacer dinero. ¿Por qué no dar cinco millones de las antiguas pesetas a cada ciudadano? ¿Sería ilegal esa medida? ¿Acaso el gobierno no debe buscar el bienestar de los ciudadanos? ¿No es bello darle al manubrio y ver la cara de felicidad de los votantes?

Tercera medida. Es muy feo y fascista eso de no dejar entrar a la gente en un país. Mañana mismo hay que decir en el telediario que todo el mundo puede entrar en el país a quedarse. El que se opone a esto es una mala persona sin corazón. ¿Regulación? El que quiere regular es porque no tiene sentimientos.

Cuarta medida. Por eso, a partir de ahora, el país se regirá no con la cabeza, sino con los sentimientos.

Quinta medida. Ésta es para reactivar la economía: quitar a los ricos para dárselo a los pobres. Esta medida siempre ha probado ser muy incentivadora de la iniciativa privada. Yo la llamo la política de podar a los ricos, para que después crezcan las ramas con más vigor.

Sexta medida. Llama fascista a todo el que se oponga a este programa. El verdadero progresismo tiene que saber llamar a sus adversarios por su verdadero nombre. Encima si es una gorda con rulos y batín, con el pan bajo el brazo, la que grita FASCISTA a un honrado y sensato senador que entra a su coche, eso resulta muy convincente.


Séptima medida. Siempre que quieras que se hable de otra cosa en los telediarios, invéntate algún conflicto con la Iglesia. Quítale un par de catedrales. O diles que van a tener que pagar un impuesto por ayudar a los pobres. Impuesto de caridad, por ejemplo. O presenta un proyecto de ley por el que los obispos tendrán que hacer un juramento de buenos ciudadanos, o de respeto a la Constitución, o de acatamiento de la democracia. También les puedes obligar a pedir públicamente perdón por algo que ocurriera antes de que hayan nacido, o por la cruzada albigense, o por la caída del Imperio Romano. 

lunes, abril 14, 2014

Cantad, pajarillos, cantad.


Escuchaba hoy la propuesta un jovencísimo profesor de una facultad de teología de Roma, de que el Papa Francisco declarase un año jubilar en el que se perdonasen las deudas.

Hay que dejar claro que, en el año jubilar, en el Antiguo Testamento, lo que se perdonaban no eran las deudas exactamente. Si no que se trataba de un mecanismo de retorno de las propiedades embargadas a sus dueños a causa de la pobreza. Mecanismo dispuesto por Dios para que las tierras no se concentrasen en pocas manos, creando grandes latifundios y dejando sin tierras al resto.

De hecho, en el mismo texto que regula el año jubilar, se deja claro que los terrenos se embargarán calculando su valor de acuerdo a los años que queden hasta el año jubilar (Lev 25, 13-16).

No resulta éste post el lugar adecuado para explicar largamente la naturaleza espiritual y económica del año jubilar. Pero quede claro que la economía del pueblo de Israel en la época del Levítico era una economía de transacciones agrarias y trueques ganaderos en la que ni siquiera corría moneda alguna.

Plantear que se realice una condonación universal de las deudas en nuestro entero sistema financiero, así, por decreto, resulta impracticable. Es el pensamiento de los antisistema: si nos perdonan las deudas a todos, ya nadie tendrá deudas.

Hace años (era más una moda de hace años), algunos eclesiásticos manifestaban enérgicamente y con entusiasmo que habría que perdonar la deuda exterior de algunos países del Tercer Mundo. Resultaba evidente que no pocos de esos países africanos y no africanos con deuda exterior, tenían gobiernos endémicamente corruptos. Ríos de oro habían sido prestados para el desarrollo de esos países, y esos ríos de oro se habían secado sin producir ningún desarrollo. Curiosamente, esos gobernantes gozaban de cuentas en Suiza tan astronómicas como esos áureos ríos desaparecidos en combate.

La solución de esos bondadosos eclesiásticos era perdonar la deuda. No importaba que los mismos gobernantes corruptos que habían provocado la pobreza siguieran en el poder. No importaban las cuentas en Suiza. No importaba nada. Sólo importaba el discurso políticamente correcto.


Desde luego el buenismo políticamente correcto de algunos clérigos llega a cotas de inutilidad difícilmente superables en los siglos por venir. Incluso entre los estadistas no creyentes, cuando se ha logrado algo es cuando ha llegado al poder alguien con una visión realista y pragmática del mundo, la economía y la sociedad. 

Pero a mí no me hagáis caso. Yo sólo soy un pobre fariseo inquisidor corrompido y, por eso mismo, amante de los esplendorosos fastos pontificales.

Domingo de Ramos


Hoy, Domingo de Ramos, tenía la mañana libre. Mi misa en el convento y la procesión las tenía por la tarde. Así que he ido al Palacio Episcopal para unirme a la procesión de mi obispo. Quería ir allí e imaginarme que realmente estaba en la entrada de Jesús en Jerusalén.

En realidad, me he unido en deseo. Porque la procesión era larguísima y no debo olvidar que mi hernia discal tiene sus derechos. Así que he estado en el comienzo de la procesión  y he esperado la procesión en la catedral, a que llegara. Sea dicho de paso, la foto que pongo no es de mi diócesis, ni estoy entre esos sacerdotes.

He podido hacer mucho tiempo de oración en la catedral, cerrada, vacía. Después, he estado confesando todo el tiempo que ha durado la misa del obispo. Ha sido una mañana muy provechosa para mi espíritu.

Post Data: Iba a escribir sobre el nacionalismo. Pero después he pensado: ¿y quién me manda meterme en estos líos? Y me he dicho: Escribe algo que no te comprometa. 

sábado, abril 12, 2014

Nunca debemos perder la visión cristiana de las asuntos de este mundo


Antes de empezar, quiero dejar claro que no soy ni vasco, ni catalán. Sólo soy un pobre sacerdote  que quiere que todos se respeten y ayuden. Soy hijo de un padre castellano y una madre aragonesa que nunca tuvieron la menor inclinación nacionalista.

Sobre el tema del plebiscito acerca de la independencia de Cataluña, ya escribí hace casi cinco meses: 

http://blogdelpadrefortea.blogspot.com.es/2013/12/el-anuncio-del-plebiscito-acerca-de-la.html

Reafirmándome en lo que dije, quiero recordar a los que aman a España que es fácil faltar al amor al prójimo al hablar de este tema. Cada uno que piense lo que quiera, pero no insultemos al hermano, no nos enfurezcamos, no exacerbemos nuestras peores pasiones.

Tenemos que aceptar como un hecho el que millones de habitantes de esta península no se sienten españoles. Eso no es una hipótesis, ni una teoría, ni una falsedad. Se trata de un hecho. Y cuanto antes aceptemos ese hecho, más berrinches nos ahorraremos.

Yo hablo como pastor. Cada uno que defienda lo que considere que es más justo, pero sin enfadarse. Ningún buen cristiano puede decir, ni pensar: pues yo enviaría los tanques y pondría orden por la fuerza.

Ese pensamiento es pueril. Este tipo de cosas no se resuelven como en La Guerra de las Galaxias haciendo saltar por los aires la Estrella de la Muerte y ya todo está solucionado y pueden salir los créditos con una bella música.

Como sacerdote, en cuestiones opinables del mundo, aconsejo tratar de entender las posiciones del otro, de meternos en la mente del que no piensa como nosotros, y darnos cuenta de que es un ser humano, un hermano. Pase lo que pase, no caigamos en una escalada de odios, de soberbia y de desprecio.

Las fotos son de la procesión que he tenido hoy




















Hoy hablando por teléfono con una persona, reflexionando sobre el Juicio Final, me he dado cuenta de que ese juicio tiene algo en lo que no había reflexionado suficientemente: es la constatación de quién tiene el poder en el Universo.

Es decir, mientras dure la Historia, el Bien y el Mal están mezclados. Cierto que el Mal se encuentra con límites, pero puede actuar. Los ángeles caídos se intentan convencer a sí mismos de las limitaciones que el Reino del Bien tiene sobre la tierra. Se intentan convencer de que hay dos reinos en pugna, dos reinos en pie de igualdad. Es la sensación de que los ángeles caídos pueden luchar con los ángeles buenos.



















Mientras que en el Juicio Final quedará claro que no son dos reinos diferentes pero iguales, sino que Dios tiene pleno poder sobre el ser. El Bien y el Mal quedarán totalmente y definitivamente separados. El Mal quedará confinado a los seres infectados irreversiblemente con el mal. Mientras que el resto del ser será el reino de la libre acción del Bien.

La sensación de confinamiento será insoslayable en ese momento. No se podrá ya usar ningún subterfugio intelectual para tratar de eludir el hecho de que existe un muro, el Muro de la Separación. Invisible, inmaterial, pero una barrera que separará la libertad de acción de la incapacidad de obrar.

El Juicio Final supone, por tanto, una línea divisoria. La línea que marca el final de la posibilidad de obrar en los seres buenos. Será la línea evidente de la soberanía divina. Será la prueba patente de que el Diablo no era un ser en igualdad de condiciones con Aquél contra el que se oponía.

Tendrá que escuchar el silencioso reproche de sus seguidores que pensarán: Si tú eras tan poderoso, ¿por qué no puedes atravesar esta línea? Si tú eras tan poderoso, ¿por qué somos nosotros los recluidos y no al revés? Hablamos de la reclusión en la capacidad de obrar, los espíritus no ocupan lugar físico.


La respuesta del Rebelde indudablemente será que hay dos universos. El universo del interior de la prisión y el universo de fuera de la prisión. Y que ambos universos son simplemente diferentes, que sólo varían en sus dimensiones. Pero ni él mismo creerá su misma excusa.

jueves, abril 10, 2014

La tormenta


Esta fotografía me parece estremecedora en su sencillez. Estática y, al mismo tiempo, conteniendo una tensión impresionante. La imagen expresa la calma antes de que comience la tormenta que penetra en la casa.

Es una escena de un realismo muy difícil de superar. Al mismo tiempo, tiene elementos que parecen futuristas, como el traje de algún policía de asalto. En los años 70, nunca pensamos que el futuro nos deparase esto en masa.
¿Hay algo más terrible que ser echado fuera de tu propia casa, que perder el último lugar donde te puedes refugiar?


Después de millones de años de evolución, después de tantas batallas de la Humanidad, tras tantas luchas, no hemos logrado asegurar ni siquiera una casa para cada familia.

miércoles, abril 09, 2014

Cultivando esa afición del 7º arte durante las cenas


No quería hacer un elogio de la película Juegos Secretos (Little Children), porque tiene algunas escenas subidas de tono. Ned Flanders me hizo prometer que no hablaría de la película. Pero, al final, no me resisto a decir bien claro que se trata de un ejercicio magistral del arte del buen hacer como director. Es muy difícil encontrar un trabajo con tanta clase. 

Sobre todo lo que llama la atención es la profundidad en el tratamiento de los personajes. La fotografía es impecable como en pocas películas. Pero eso no es nada frente a lo mucho que se dice en esa película con poca información. El arte de decir mucho con poco de un modo sobrio y elegante. Ah si los predicadores aprendiéramos de los buenos directores.


Estos días estaba viendo La Noche Americana de Truffaut. No dudo que el director francés fuera importantísimo, en su momento, como un renovador del cine. Sin duda, en su momento, fue uno de los mejores directores de esa generación. Pero, hoy día, su interés es meramente histórico. 

Juegos de Niños es superior en todos los aspectos a La Noche Americana. Desde hace años, eso sí, era yo un admirador de la banda sonora de la película de Truffaut. Música que he escuchado hasta la extenuación de la partitura. Pero, desgraciadamente para el francés, la banda sonora de Juegos de Niños es, por lo menos, tan buena, sino superior a la banda sonora de George de la Rue.

martes, abril 08, 2014

Perdone, pero si lo hago yo, entonces es legal


En mi pequeño paraíso socialista, valoramos mucho la familia. Por ejemplo, los ocho miembros del tribunal supremo son cuatro primos míos, mi hermana, dos sobrinos y mi suegra.

Aunque mi suegra ya no, la fusilé. Pero no fue por razones familiares. Puedo asegurar que se debió a que no estábamos en plena sintonía acerca de ciertas interpretaciones jurídicas. Lo familiar, insisto, no influyó.

Ahora la Justicia funciona inmejorablemente. Por ejemplo, el otro día salí a la calle con un revolver disparando a la gente con la que me cruzaba: los que veía en el parque, el cartero, un lechero. Los jueces aseguraron que yo estaba desarrollando una actividad lúdica sin intención de herir los sentimientos de nadie. Es el concepto de seguridad jurídica.

Después, un día, decidí acabar con el favoritismo en el Tribunal Supremo y también fusilé a los cuatro jueces que eran primos míos. Porque, señores, todavía me queda un poquito de dignidad.

lunes, abril 07, 2014

El pato no es el animal más inteligente de la naturaleza





























Aquí acaba el bello domingo. Tengo que esforzarme en santificar más el día del Señor. En honrar a Dios, honrando el día dedicado a Él.

Hoy me he dado un paseo espléndido y primaveral por un bosque. La amistad que me acompañaba era óptima. Qué buena amiga, que buena persona, tantos años que nos conocemos y siempre ahí, alegre, bondadosa.

El bosque hoy estaba insuperable. El verdor era exuberante. Los prados cubiertos de flores, con mariposas y bajo un concierto de trinos de pájaros
Después, por la tarde, he tenido una larga conversación telefónica con un amigo asturiano que es un santo. Por la noche, he tenido otra larga conversación telefónica con un sacerdote que es bastante pícaro, pero graciosísimo.

Además, he tenido que subir, justo después de la cena, al hospital a administrar la unción de los enfermos. A las seis de la tarde, he tenido misa en el convento y después he atendido a las personas que querían hablar conmigo y recibir la bendición.

Ha sido un día feliz y tranquilo.

viernes, abril 04, 2014

Sí, estaba feliz y contento


Cuánto mejor sería para España si la telefonía (fija, móvil e Internet), las gasolineras, la distribución del gas y el sistema eléctrico estuvieran en manos del Estado.

Son campos donde no es posible que exista una verdadera competencia. Con el sistema actual privado, los consumidores pagamos los costos, la propaganda y los enormes beneficios que van a parar a manos de unos pocos archimillonarios.

Si esos cuatro campos estuvieran en manos del Estado, las cosas se podrían organizar mucho mejor con menor coste. Y los beneficios redundarían en beneficio de la nación. Lo repito, en esos campos nunca podrá existir una verdadera competencia.

Pero no soy yo quien debe organizar este país. Ahora mismo si me ofrecieran una regencia como lo hicieron con el cardenal Cisneros, diría: Dejadme en paz. Quiero ser pobre como San José de Cupertino, o, al menos, como el Papa Francisco.


Aunque no sé, quizá al final me sintiera ligera, pero intensamente, tentado a ser una especie de cardenal Wolsey-Fort, pero me sentiría tentado sólo si fuese como Orson Wells en Un Hombre para la eternidad.

Fuera de bromas, yo siempre he tenido un gran talento para el mal. Lo que sucede es que trabajo para el lado de los buenos.

jueves, abril 03, 2014

Otra foto de cuando estuve en El Salvador



Pensamientos sueltos que he anotado los pasados días acerca de Nicolas Maduro y su régimen experimental que probablemente durará mil años o dos mil.

Lo que más me gusta de Nicolás Maduro es que ha logrado poner toda la dignidad de una nación al otro lado de las barricadas.

En Venezuela las barricadas delimitan la frontera entre la dignidad y el Reino Salvaje del inolvidable y entrañable Líder Supremo.

Millhouse, Ralph Wigun: esos grandes pilares ideológicos del bolivarianismo maduriano.

No soy yo quien deba ponderar la valía de Nicolás Maduro como gobernante. Quizá sus virtudes como represor, sí que merezcan ser alabadas.

En mi país son cuatro horas 45 minutos más temprano que en Venezuela, + o - 2 horas de suplemento bolivariano.


Hasta los relojes tienen que tener paciencia con el régimen bolivariano. Probablemente, hasta los ornitorrincos tienen que tener paciencia con él.

martes, abril 01, 2014

Más buena gente de mi viaje a El Salvador



















Estimado José Luís (superarch.), he descubierto hoy (desde mi casa) la Biblioteca de la ciudad de Stuttgart. Todavía no me he recobrado de la emoción. ¿Cómo se puede hacer algo tan bonito? Fue acabada en el 2011, por un estudio de arquitectos liderado por un coreano. Ese edificio es asombroso en su belleza. ¿Qué digo asombroso? Es lo mejor que he visto en muchos años.

A algunos dirigentes de Bolivarianandia, un tribunal internacional los debería condenar, en el futuro, a ser bibliotecarios en un lugar tan exquisito como ése, con Borges como su carcelero. Sólo deseo la redención para aquellos opresores de humanos.


Desgraciadamente, cuando se llega a ciertos niveles en la codicia del mantenimiento del poder, la apuesta siempre es o todo o nada. Y los demás (aunque seríamos magnánimos) sólo podemos asistir impotentes a su autoinmolación en el altar de la propia idolatría.

Hoy de películas



Esta foto me la hice con los seminaristas de la capital de El Salvador. Se les nota en la cara lo buenas personas que son.

Cambiando de tema, hoy he acabado de ver durante la cena la película Juno. Una buena película, aunque tampoco para tirar cohetes. Simplemente vale la pena y ya está. El guión tiende a caer moderadamente en la simplicidad. Cuando eso ocurre, no hay solución para una historia. Le doy un 5.5.

Magnífica película, que la vi en el avión camino de El Salvador, Agosto: Condado de Osage. Una de las mejores que he visto en los últimos doce meses. Una obra llena de fuerza que te atrapa como una trampa de ciervos y ya no te puedes soltar. Le doy un 7.5.

The Artist es buena. Muy cuidada, pero el aburrimiento toma al asalto esta película en el tramo final. Le doy un 6.5. Mucho mejor es en el mismo género Blancanieves de Berger.

Deberíamos rezar para que se convierta al catolicismo militante algún Miguel Ángel del 7º arte.

lunes, marzo 31, 2014

De flores, religiosas y concursos


Ésta es la primera foto que pongo de mi viaje a reciente viaje a El Salvador. Fui a cenar a casa de unos catalanes residentes allí, y a la entrada me sorprendió la belleza para mí inaudita de esas tubergias colgantes. Resulta increíble que la botánica pueda tener este tipo de excesos estéticos. La foto no refleja todas sus tonalidades, ni la belleza de sus formas vistas de cerca.

Cambiando de tema, varios amigos me han enviado el vídeo de la monja italiana que canta en un concurso de televisión, preguntándome qué me parecía. Tengo tal respeto al estado religioso, que no me gusta que los religiosos salgan en los medios de comunicación haciendo ese tipo de cosas. Existe una virtud en la vida religiosa y en el estado clerical: la gravedad.


Los religiosos y el clero no sólo debemos ir a los medios de comunicación con permiso de nuestros superiores, sino que, además, debemos siempre y en todo momento mostrarnos dignos y recogidos, pues mostramos un estado de vida que no es el del mundo, sino un estado de vida que ha renunciado al mundo, un estado de vida consagrado a Dios.

sábado, marzo 29, 2014

Haciendo apostolado


Al poner uno de mis inocentes posts, una persona (cuyo nombre ocultaré, soy respetuoso de la intimidad, pero a la que llamaré digamos que Vladimir) me escribió:
-Bochornoso blog. Por añorar épocas de dictadura y genocidio deberíais estar entre rejas. Ese fue el error de la transición

Padre Fortea: Tienes razón, pero no nos metisteis en la cárcel y ahora pululamos libres. Así que os chincháis.
Vladimir: Gracias, ha confirmado mis sospechas sobre su catadura moral. Fin de la cita.

Padre Fortea: Vale. Nos vemos en misa el domingo.
Vladimir: No me perdería su homilía por nada del mundo. No se me ocurre una forma mejor de retroceder en el tiempo.
 
Padre Fortea: De ningún modo debes caer en la tentación. El último que se hizo el duro ahora está de monje en una abadía cisterciense. Fuera de bromas, la misa es a las 18:00 en horario de invierno.

Conclusión mía: Criaturitas. Este tipo de anticlericales nos hacen sacar lo mejor de uno, nuestro lado más paternal.

viernes, marzo 28, 2014

Algunas palabras más (nada elogiosas) sobre la época de la transición española


Me gustaría decir algunas palabras más acerca de la transición española que vivimos en los años 70. Mis palabras dejarán aparte todo lo obvio, así como tantos aspectos positivos de buena parte de sus protagonistas.

El aspecto decisivo de esa transición para pasar de una nación creyente a un estado moralmente ruinoso, lo tuvo la jerarquía de la Iglesia. Qué duda cabe que si los pastores hubieran sido hombres santos que hubieran empuñado con gallardía sus armas espirituales, el Reino de Dios hubiera plantado cara a la secularización, al anticlericalismo y al avance de la inmoralidad. No digo que necesariamente hubiéramos vencido, pero el Reino de Dios se hubiera plantado frente al Mal como un ejército unido y poderoso. La Iglesia pudo haberse hecho respetar incluso ante los poderes políticos de nuestra nación.
En cambio, en esos años 70, llegaron al episcopado muchos sacerdotes aquejados de racionalismo. Y parte del clero joven se contagió de ideas todavía más humanas y menos rectas. El resultado fue el hundimiento que todos hemos presenciado. No solamente no se veía donde estaba el mal por parte de muchos pastores jóvenes de esa época, sino que muchos males se vieron como una modernización inevitable. Como si no se pudiese ir contra la Historia. Era un lugar común escuchar cómo hablaban mal de los tiempos precedentes de la Iglesia.

Fue el mal de la época, los espejismos de aquel tiempo. Y así la Iglesia española fue retrocediendo en silencio, sin rechistar, como un reino formado por fortalezas asediadas. Contemplando los cristianos impotentes como ese reino retrocedía en todos sus frentes, en todos los campos.

Allí donde hubo santos obispos, o al menos prudentes, que protegieron a las ovejas, se vio la diferencia entre el florecimiento de una diócesis frente a la decadencia de otra. Por citar sólo algunas, la vitalidad de Cuenca, Toledo y Valencia era envidiable. Madrid tardó en salir de su invierno, pero el cardenal Suquía enfiló la archidiócesis en la dirección correcta, dirección de la que no ha salido desde entonces, y por sus frutos se nota que la dirección ha sido la adecuada. Hubo más santos obispos en España, o al menos obispos prudentes, que percibieron este mal del que hablo. ¿Qué puedo decir de hombres de la talla del arzobispo José María García de la Higuera? ¿Qué más se le pudo pedir al férreo y aguerrido obispo García Campos? La lista podría continuar. Ellos vieron estos males.

Pero la sociedad entera, tan unida por tantos lazos, había comenzado a hacer aguas. No era posible hacer de una diócesis una isla, y menos con la televisión entrando cada día en casa. Y así el destino de la nación corrió acorde, conjuntamente. No fue posible salvaguardar moralmente incólume ninguna parte de la nación.

Desde el principio, muchos pastores diagnosticaron con certeza la enfermedad. Pero se podía hacer lo que se podía, todo tiene sus límites. Al final, el barco ya no pudo soportar el peso y comenzó a escorarse. Aquí y en toda Europa. No se salvó ni Polonia, ni Irlanda. Los medios de comunicación han extendido los mismos males por todas partes.


Ahora ya es tarde y se acerca, año a año, el tiempo de la persecución de la Iglesia, persecución que será jurídica. Tiempo que sé que verán mis ojos, en el espacio de mi vida. El tiempo en el que el Estado atacará positivamente a la Iglesia a través de los mandatos constitucionales y de las leyes subsiguientes. El tiempo no está maduro todavía, pero se acerca, sin prisa, pero como una nube oscura en el horizonte.