miércoles, septiembre 02, 2015

La vida de los microbios


Ayer por la tarde, a eso de las cuatro, experimenté un fuerte dolor en la parte entre la garganta y el paladar: un punto concreto, un dolor fuerte, como cuando hay una infección grande. El dolor pasó totalmente en unas tres horas, pero la infección subió por el paladar blado y la nariz se me congestionó completamente. Tuve que sonarme la nariz muchas veces a lo largo de la noche.

Tan congestionados sentía los senos frontales que a las 5:30 de la noche ya me fue imposible dormir.

Opté por levantarme y rezar el oficio de lecturas que se puede rezar en mitad de la noche, antes de laudes. Miré por la ventana, por entre la persiana: la calle estaba totalmente oscura.


Encendí dos velas entre un precioso icono que representa el rostro de Jesús y salmodié y recé. Volví a la cama, estaba desvelado pero me sentía demasiado cansado para hacer nada por placentero y ligero que fuese. Me sentía afiebrado, aunque no tenía temperatura. Estaba inquieto, no podía dormirme. Me levanté, pero era imposible hacer nada, estaba demasiado agotado. A eso de las 7:00 de la mañana logré dormir ligeramente y con interrupciones una hora.

martes, septiembre 01, 2015

Dejadme morir


Estadísticamente, un blog noble y honesto como éste siempre cuenta en plantilla con un pequeño grupito de lectores fanatizados con vocación de predicadores de curas. Seguro que esos petit inquisiteurs se habrán escandalizado los dos últimos días por mis blogs. Eso me gusta y lo único que lamento es no poderles escandalizarles más.

Dejadme decirles que san Juan Pablo II después de su última estancia en el hospital Gemelli dejó dicho que si se repetía otro ataque respiratorio que no lo llevaran al hospital. Y así se hizo. Se le podía haber llevado al hospital y hubiera podido mantenerse vivo varios meses más.

Hay que recuperar el concepto de muerte natural frente a la muerte artificial. En Estados Unidos esto es especialmente grave por la cuestión de que la sanidad privada siempre prefiere prolongar las cosas al máximo. Allí los hospitales enfocan, a menudo, este asunto como una batalla que hay que ganar a toda costa, aunque el enfermo ya esté en coma desde hace años.


Los cristianos tenemos que entender qué significa la muerte en su momento óptimo, frente a la vida prolongada más allá de lo razonable.

lunes, agosto 31, 2015

Matar, no; dejar morir, sí.


Antes he dicho que en algunos pacientes la muerte se aferra a su presa. Pero también he visto como en algunos la medicina clava sus afiladas garras. Hay que dejar partir. Los médicos deberían exponer al paciente cual es la situación real, a veces una situación irrecuperable, una situación de inexorable hundimiento, de progresivo avance del colapso. 

Hay casos en los que lo más caritativo sería preguntarle al paciente si quiere tener una muerte natural por el fallo de sus órganos o si prefiere seguir vivo dos meses más pero sin moverse de la cama, conectado cada vez a más tubos.

Si esa gente tuviera la experiencia hospitalaria que tengo, muchos preferirían dejar el mundo en el salón de su casa, libres de vías intravenosas, tubos de goma hasta el estómago, ventilación artificial y un largo y penoso etcétera pero en el que cada elemento del inventario no está exento de un peaje de dolor.


Dejar la vida con tranquilidad cuando el mecanismo deje de funcionar de forma natural. No aferrarnos a toda costa como un naúfrago que se abraza a una boya.

domingo, agosto 30, 2015

Apatrullando la ciudad: paseando por los pasillos de la vida y del final de ésta


Los que me leéis en este blog desde hace años sabéis cuanto he meditado sobre la muerte, sabéis cuanto me he esforzado por tenerla presente. Pues bien, es una divina casualidad que justamente a mí me haya tocado trabajar con la muerte en mi trabajo diario de capellán. No creo en las casualidades, le oí decir a un policía en una serie de televisión, cuando yo tenía unos siete años. Después de tantos años no se me ha olvidado la frase.

Trabajo en un hospital en cuyos pasillos descansan más de cuatrocientos ingresados. Eso implica un número respetable de muertes al cabo del mes. Nos llaman, vamos, oramos, consolamos. Nos asomamos durante un momento a la muerte. El capellán realmente ve la muerte. No es como el sacerdote que atiende a un condenado a la pena capital como ahora que he acabado de leer El extranjero de Camús. El sacerdote que se acerca al condenado se acerca a alguien perfectamente vivo.

Mientras que un capellán de un gran hospital de seis plantas realmente ve la muerte haciendo presa, clavando sus garras, avanzando. En los otros enfermos veo la enfermedad. Pero en algunos, lo repito, se ve la muerte.

Eso conlleva una reflexión diaria, continua, metódica acerca de este tema. Además, como es lógico, de la evaluación de los pasos, del proceso, de la velocidad. El tema para nada me parece agobiante. Pero si algo he aprendido es que los médicos deben entender que hay que dejar morir. Eso los familiares nunca lo aceptarán. Pero los médicos deben hacerlo.

El alma saliendo del cuerpo



















Qué verguenza he pasado hoy. Una amistad me ha invitado a cenar en un restaurante belga. La comida deliciosa. De segundo he tomado raya. Pero lo que me ha dado un poco de verguenza es que hemos acabado hablando sobre un tema histórico. Aunque, en realidad, he sido yo el que más bien ha monologado. Y cuando hablo de ese tema siempre me entran ganas de llorar. 

Cierto es que es algo que tiene que ver con el asesinato de miles de mártires. Pero tampoco veo que sea necesario tocar el asunto y que me vea conteniendo las lágrimas. A veces pienso que me estoy haciendo viejo. Se dice que los viejos lloran al hablar de ciertos temas. A mí, desde luego, me pasa. De joven, jamás. Pero ahora hay temas, y sobre todo el de esta cena, que es tocarlos y ya me estoy esforzando porque las lágrimas no salgan de mis ojos emocionados. Menos mal que se trata de una amistad muy íntima.


El tema no pocos de mis lectores habituales ya sabrán de qué se trata. Es un asunto del que ya no se puede hablar libremente en España.

sábado, agosto 29, 2015

Cuando llegamos antes del momento definitivo


Hoy he tenido que ir a la UCI, a las once de la noche, a dar los sacramentos a un paciente terminal. Cuando uno entra vestido de sacerdote por la puerta de urgencias y se dirige hacia el interior del hospital directamente, la gente que está esperando a ser atendida sabe perfectamente a qué va un sacerdote a esas horas.

De pronto se siente la seriedad de las miradas ante esa situación: una persona va a morir.

Las personas están allí esperando en las varias salas que atravieso por un dolor fuerte, por la rotura de un hueso, por un problema pulmonar, pero todos sus problemas les parecen nada al lado del problema de la persona que voy a ver.


Por un momento un centenar de personas piensan en el final, en su propio final. Al ver a un sacerdote, algunos meditan sobre la trascendencia. ¿Algo trasciende todo lo que vemos? De verdad, sería interesante grabar la mirada seria de las personas a cuyo lado paso.

jueves, agosto 27, 2015

Menos mal que yo no tengo que tomas ciertas decisiones


El problema de la inmigración masiva no se arregla ni con dureza férrea ni con perfecta indulgencia. Ningún país puede evitar totalmente la inmigración, a menos que como Suiza estés rodeado de países ricos como Alemania y Austria. Tampoco, y lo lamento, la solución es abrir las puertas y que entre el que quiera. Tanta cuanta gente entre, así disminuirán en esa proporción los salarios y las prestaciones sociales en ese país.

¿Cuál es la solución? Yo no tengo la respuesta a esta pregunta. Me atrevería a aconsejar a los países ricos la generosidad y el control, las dos cosas. Tener la determinación de permitir la entrada de un cupo anual generoso, pero perseguir la inmigración ilegal al mismo tiempo.

La entrada de cientos de miles de inmigrantes requiere de una reforma del mercado laboral. Si el mercado es flexible, estas personas trabajarán en condiciones mucho mejores que en sus países y crearán riqueza. Pero si se pretende que todos sigan manteniendo las rigideces actuales de países como España, pasarán a engrosar las filas del paro aumentando el déficit.

Ésa es la razón por la que en los países con un sistema laboral flexible, como Alemania y el Reino Unido, la inmigración masiva se ha podido asumir en la maquinaria industrial y de servicios. Mientras que en países como Italia y España, eso resulta mucho más difícil.


Pero ciertas reformas no son consideradas de izquierdas. Y muchos gobiernos prefieren que aumente la pobreza de todos a que la población diga que no están haciendo una política de izquierdas. Y los políticos no hacen mal, porque si no la población les castiga en las urnas. Así que muchos presidentes han dicho: Pues nada, os daremos lo que queréis.

Post data: Aconsejo a los padres predicadores que eviten los sermones buenistas llenos de buenas intenciones pero que sólo son cantos al sol.

Extraído de mis conversaciones por mi buen secretario Adso:


Lo bueno de Internet es que le das al botón y ya está.

El tiempo está loco. En agosto hemos pasado calor.

Demostrado, el 95% de la Deep Web son recetas de cocina y vídeos de gatos, millones de vídeos de gatos.

Cada video de un gato que ves en un youtube, es un capítulo de un libro que dejas de leer. DI NO A LOS VÍDEOS DE GATOS.


Hay soluciones a la crisis bursatil de Shangai. He escuchado a Kim Jong Un, es joven y dinámico. Observo que tiene ideas nuevas.

miércoles, agosto 26, 2015

Comienza el miércoles


Vuelvo de la cena en el amigo y su familia de la que hablé hace dos días. Todo ha sido perfecto, hasta ha habido roastbeef. No os relato el primer plato ni el postre, porque no quiero parecer aquí que soy peor que Alejandro VI. Eso sí, sólo os diré que el puré que acompañaba la carne, un puré con nuez moscada, estaba casi tan bueno como la carne.

Las tres hijitas de la familia eran encantadoras. La más pequeña tenía fiebre. Espero que no me haya pegado las paperas o la varicela. Silenciosa como un gatito veía la serie de dibujos Harry el abrazamonstruos.


Después de la cena, les he contado historias para no dormir. Hubiera logrado más efecto si hubiéramos estado sentados alrededor del fuego iluminando mi cara con una linterna desde abajo. Pero, bueno, el sofá de la casa estaba bien.

Ahora me voy a dormir como el hamster de la foto.

martes, agosto 25, 2015

El agua ya les llegaba al cuello, pero hay que bajar un peldaño más


Llevaba ya medio año percibiendo que la fase expansiva de Estados Unidos comenzaba a llegar a su cénit, era lógico esperar ya una desaceleración progresiva. Llevaba algo menos viendo que los resultados de China iban en la misma dirección. Sobre todo me preocupaba el país asiático, es imposible mantener de forma indefinida un aumento constante, siempre al alza, de los beneficios intereses bursátiles. Eso es sencillamente imposible. Lo cual significaba que China iba camino de una progresiva desaceleración hasta llegar a la crisis. O, al menos, a rozar índices muy bajos de crecimiento anual.

Todas las nubes indicaban tormenta, una tormenta para varios años. Esas tormentas crean millones de desempleados, millones de familias en la miseria, comiendo de la caridad. Desde hace un mes los signos indicaban que la tormenta ya estaba aquí y venía para quedarse. Hoy ya es seguro. Ahora comienza un tiempo de muchas declaraciones tranquilizadoras: el peligro ya ha pasado. De subidas y bajadas en las bolsas. Nos queda medio año de grandes personajes políticos asegurándonos que el peligro ya ha sido conjurado.

Pero no es así. Los técnicos ya les han dicho a sus jefes: Saque todo de la bolsa al precio que sea. Sí, hoy ya está todo claro: comienza la desaceleración que nos llevará a una nueva crisis planetaria como la del 2008. Pekín ha intentado evitar las primeras grietas desde hace un mes y no lo ha conseguido.


No hace falta decir que las primeras grietas son las más fáciles de reparar. ¡Pero Pekín no lo ha conseguido! Y seguro que han inyectado dinero como locos. El resultado está claro, ya nadie puede evitar la crisis que se acerca tantas veces anunciada en los posts de este blog; al fin y al cabo, era una mera cuestión de tiempo con tantos tiempo al 7% de crecimiento del PIB.

lunes, agosto 24, 2015

 
De vez en cuando leo y releo a Borges. También trozos de Memorias de Adriano, ésa otra obra grandiosa. En el mundo hay y ha habido personas tan impresionantes que me hago muchas preguntas cuando contemplo la posibilidad de que la primera nación del mundo pudiera caer en manos de Donald Trump.

¿Podría caer Estados Unidos en manos de ese Pato Donald así como Rusia ha caído en manos de Putin, ese zar siniestro? La respuesta es sí. Esta vez no creo que vaya a pasar, estoy seguro que no. Pero la mera posibilidad es algo que hace pensar acerca de la evolución de la Humanidad.

Ahora estoy escuchando la banda sonora de Elizabeth, the Golden Age. Una gran música para una pésima película. Hoy he acabado de ver el reportaje Henry VII, the Winter King. Su hijo robaría la religión a toda una nación, a todo un imperio.


Un día da para mucho: libros, música, documentales, varias partidas de ajedrez, un delicioso bacalao de almuerzo, enfermos en el hospital, una conversación con un enfermo psiquiátrico, un sermón sobre las palabras de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún. Y mientras yo hago mi pequeño trabajo y me hago preguntas, King Kong-un, eterno niño, eterno Nerón, decide pegar unos tiros más allá de la frontera de Corea del Norte como el que juega a un videojuego.

Una última pregunta: ¿Qué tal hubiera sido yo como emperador romano más o menos en la época entre Trajano y Adriano?

domingo, agosto 23, 2015

Venimos a esta vida a sufrir


Me ha invitado un amigo a cenar con su familia el martes. Y en un momento de clara inconsciencia me ha insistido en que le sugiriese qué me apetecía comer. Evidentemente, no sabía él donde se metía.

Le he dicho: Pues no sé. Mira la película El festín de Babette y ver qué se te ocurre. Después, en un acto de misericordia le he aconsejado roastbeef de segundo plato y soufflé de limón de postre.

Le he dicho de limón, porque el chocolate aminora los matices del souflé y sólo sabe a chocolate. También le he hecho notar con sutileza que el roastbeef algo crudito en el centro queda mejor que muy hecho. 

Mi experiencia en los restaurantes es que los que hacen la carta no distinguen entre soufflé y mousse. Sólo he probado auténtico soufflé en un restaurante tres veces en mi vida, una en un seminario y varias veces en mi casa. El resto de las veces me han traído un mousse frío, hecho hace días y pésimo.

La cocina son como los sermones, es una cuestión de ingredientes, de cariño, de tiempo, de sazonar, de presentación. Por eso cocino mucho mejor que predico.

Últimamente se me han quemado algunos sermones y otros se me han pegado al fondo. Sólo los ha salvado (y relativamente) la guarnición.

sábado, agosto 22, 2015

Por la vida sin hacer daño a nadie


Yo, como tantos otros, como tantísimos otros, mejores que yo, me dedico a servir a Dios, a extender el Reino de Dios, a la oración, a ayudar al prójimo. Por eso siempre me sorprende el fuego amigo.

Sí, tantas veces he gritado: ¡Al suelo, que vienen los nuestros! Pero desde el momento en que estás seguro de que existe un Ser Infinito con pleno poder e infinito amor, aquí en el tablero no se mueve una ficha sin que lo permita tu Padre.

De manera que uno está tranquilo, contemplando con cierta sorpresa el desarrollo de una obra de teatro, la vida, en la que uno es rompeolas y testigo de ciertas dosis de miseria de espíritu, lo cual sólo puede surgir de un corazón mísero.

Pero la venganza siempre es la misma: dejar que transcurra la vida. La vida será la venganza. Sea lo que sea que suceda, siempre será lo que Dios dictamine. Y el destino escrito por Dios es siempre un castigo para el mal y un premio para la virtud.


El devenir de la existencia siempre es el flagelo de los malos. La vida interna dentro del corazón de los justos es el sereno jardín paradisiaco de los buenos.

jueves, agosto 20, 2015

Roma de los príncipes, ISIS de los mártires


Acabo de ver en este momento un precioso documental de la BBC sobre la Transverberación de Santa Teresa esculpida por Bernini. Cincuenta minutos de documental de autor. De autor erudito, inteligente, brillante en su exposición. Sólo los ingleses saben hacer documentales así. Os lo dice alguien que lleva muchos años alimetándose de documentales cada vez que enciende el televisor. En este caso, el ipad conectado al televisor. Únicamente los anglicanos saben hacer documentales y coronaciones de esta calidad.

Al ver el final del documental, me imaginaba el contraste con los barbudos yihadistas deseosos de hacer volar con dinamita esas formas marmóreas, esas sinuosidades, esos matices de la obra definitiva de un genio dedicado toda su vida al arte. Hay obras que requieren toda una vida para lograrlas.


Qué contraste entre el mundo triste, aburrido, represor, cruel de esos barbudos yihadistas escapados del infierno, y la Roma de Bernini, refinada, comprensiva con el pecado, amante de la vida, espiritual, dogmática, pero comprensiva con la naturaleza humana. Qué contraste de mundos. Uno es un mundo gris de pesadilla y tortura. El otro, el romano, un mundo que sigue subyugando incluso a los agnósticos.

martes, agosto 18, 2015

Putin, el zar de la democracia










Qué horror. He estado viendo un vídeo de gente muriendo poco después de sacarse un selfie. Os lo aseguro, no pienso sacarme ni un solo selfie en lo alto de una acantilado ni subido a la antena de un rascacielos.

Otro murió en el interior de una esfera hinchable; un compañero no pudo agarrarla en el lugar determinado del camino. Otro joven murió por hacerse una foto subido al pomo de la puerta del aseo de su casa. Se mató de un golpe con el inodoro del baño.


Sólo me pienso hacer fotos en el interior de las iglesias con los dos pies firmemente asentados sobre un suelo seguro y con mi cuerpo bien recubierto de sotana, alba y casulla que amortiguen cualquier caída en el suelo.

lunes, agosto 17, 2015

Consejo a los obispos: las predicaciones


Ayer se me ocurrió una idea que es fácil de hacer (=no cuesta dinero) y que podría tener efectos positivos en las parroquias. El obispo podría encargar a un grupo muy selecto de presbíteros la misión de encontrar los mejores predicadores de la diócesis. La selección podría durar mucho tiempo, no habría que precipitarse. No pasa nada si se emplea incluso un año. Después, se haría incluso una segunda selección y a los que se considerara los cuatro o cinco mejores predicadores se les encargaría que dieran unas charlas en el seminario y a los sacerdotes acerca de cómo mejorar los sermones que se dan en las iglesias.

En las reuniones diocesanas, se podría durante varios tres o cuatro meses dedicar una charla, una sola por reunión, a este tema. Sin duda despertaría el interés de los sacerdotes por preparar más y mejor las homilías.

Ahora bien, el gran problema es cómo seleccionar a los mejores predicadores. Creo que el mejor modo es que se establezca que en cada reunión de arciprestazgo, cada día, hará una pequeña predicación un sacerdote distinto, hasta que pasen todos. Después de escoger a dos por arciprestazgo por votación, se haría una segunda selección ya a nivel diocesano.

Todas las votaciones serían secretas y para no humillar a nadie ni para fomentar la vanagloria, los resultados sólo los conocería el arcipreste y el delegado de arciprestazgo. Sólo ellos harían el recuento y se lo pasarían al vicario general.

¿Qué ventaja vendría de esto? Excitar el celo en el clero por preparar mejor las homilías, concienciar de que en este tema se puede aprender de los otros y comenzar a pensar que quizá uno al hablar tiene defectos que no conoce.


Incluso aunque esta idea no se lleve a cabo en ninguna diócesis, algún cura puede sugerir que se haga esto a nivel de arciprestazgo. Buscar al mejor predicador y pedirle que de una o varias charlas sobre el tema. Si el arciprestazgo es muy pequeño, cada cura puede dar una pequeña charla con consejos acerca de cómo predicar. Algo así siempre será de beneficio para todos y de ellos se beneficiarán los feligreses.

domingo, agosto 16, 2015

Las misas de niños ese mito moderno


Mirando hoy una serie de textos acerca del mundo litúrgico visigodo, he acabado mirando un pórtico románico. Y, leyendo el análisis de ese pórtico, he pensado: qué complejo era el cosmos iconográfico medieval. Cualquier diminuta ermita, cualquier pequeña parroquia, nos muestran símbolos que requieren para ser comprendidos una profunda inmersión en el mundo bíblico.

Es justamente lo contrario de nuestra época. Mensajes pegados en la pared con letras de cartón recortadas, mensajes de un simplismo ruborizante. Eso sí, al menos, las letras suelen ser de colores.

A eso se une el gran éxito de las misas dominicales de niños. Las homilías para niños suelen consistir en un par de anécdotas amenizadas por una exagerada gesticulación del presbítero. Y esas precisamente son las misas que suelen tener más asistencia en la parroquia. Todos sabemos que resulta imposible mantener la atención de cincuenta niños más de cuatro minutos, digas lo que digas. Simplemente hablando es una misión imposible; en inglés, Impossible Mission.

Recuerdo las misas de niños en mi antigua parroquia de Zulema. Eran pocas al año y siempre los días de diario. Expresamente cuidaba que los niños no fueran más de quince, veinte a lo sumo. En el sermón me ponía delante de ellos que estaban en el primer banco o segundo banco de un solo lado de las filas de bancos. Conocía a esos niños de todo el año. Y conociéndolos bien sabía qué cosas les interesaban y cuáles no, también era consciente de cuánto tiempo aguantaban sin distraerse.

El sermón era una brevísima y sencilla catequesis. Nunca necesité hacer ningún circo para que me atendieran. Les hablaba de cosas profundas como un padre les hubiera explicado algo en el salón de casa. Con su lenguaje, sí, pero cosas profundas. Los padres para explicarles algo a sus hijos no necesitan hacer grandes aspavientos ni ser graciosos todo el tiempo. La gente que ese día en mi parroquia asistía a misa escuchaba una sencilla catequesis para niños. A la gente le gustaba, porque era algo excepcional, reducido a unos pocos días al año y en días de diario.

Yo era consciente de que les gustaban porque eran inusuales. La homilía dominical es un tiempo de enseñanza, como un rabino en su sinagoga, como un San Agustín en su templo, como un Jeremías o un San Ambrosio que explicara las Escrituras. Si reducimos los sermones dominicales a catequesis simplicísimas, estaremos privando a la gente de un alimento sólido, atractivo, profundo.

Pero mucho me temo que en este siglo XXI tendremos todavía durante algún tiempo que seguir sufriendo misas de niños, velas eléctricas y alguna canción de Simon y Garfunkel
.

Consejo para una tarde de domingo: ver una gran película


Confío en que ninguno de mis lectores haya dejado de ver una de las mejores películas que se han filmado en el último cuarto de siglo: me refiero, como es lógico, a Moulin Rouge. Una película que es emoción en estado puro. Una película vital como ninguna otra que haya visto nunca. Un rompecabezas magistral, una obra de arte con mayúsculas.

Sea dicho de paso, una de las escenas más desternillantes es la coreografía de Like a Virgin. Las danzas (de todo tipo) siempre me aburren. Pero, en esa escena, la coreografía es genial, sencillamente genial.


Ha sido de las pocas veces en mi vida que he pagado por segunda la entrada para volver ver una película en el cine. Pero si la película es una de las más grandes comedias de la Historia del Cine, sin duda, sus momentos trágicos apenas tienen igual en cualquier otra película que recuerde.

Escribo este post porque en mi último paseo mi acompañante no había visto esta película y le hablé de Like a Virgin y hoy he querido volver a ver esa escena. De ahí el post.


Gracias, cine, por haberme hecho reír, llorar, emocionarme: Shakespeare in love, Titanic, Moulin Rouge, Un hombre para la eternidad, Becket y tantas otras.

viernes, agosto 14, 2015

Aquellos maravillosos años


Ayer recibí un bonito regalo de un lector: un paquete repleto de reediciones de comics. No voy a describir los comics magníficamente encuadernados porque los podéis mirar vosotros mismos en este link: www.manuelcaldas.com

Los comics han tenido una influencia muy grande en mi vida. De niño merendaba la mitad de los días con un comic delante. Lo más normal era merendar pan con Nocilla. Los tebeos los leía y releía hasta sabérmelos completamente de memoria.


La evolución de mi vida la puedo constatar en la evolución de los comics que leía. Comencé con la serie Dumbo, leí un par de Pumby y algunos ejemplares de TBO. Pero después seguí con fidelidad de años a Don Miki. A Ibáñez también, por supuesto. 

El final de mi etapa como lector de comics antes de ir al seminario fue la serie Valerián, agente espacio-temporal. Después del seminario ya sólo leí con interés la serie de Blacksad y sobre todo Las ciudades oscuras. Esta última me parece el mejor ciclo de comics de toda la Historia, la culminación de todo un género.

jueves, agosto 13, 2015

Fin sin respuestas


Hoy os iba a hablar sobre el tema que planteé en los dos días pasados, pero no tengo respuestas a las preguntas que yo me hice. Me gustaría pensar que la teología del siglo XXI encontrará un camino para conciliar la Humanae Vitae, la idea de un Dios amante de la vida, natalista, con la realidad de un mundo de recursos limitados y la imposibilidad de la progresión indefinida de la población humana.

Por muy bien que se administren los recursos limitados, el reparto se encuentra con barreras infranqueables. Más allá de esas barreras comienzan las guerras, las hambrunas, la miseria y la vida indigna de los seres humanos. No creo que el plan ideal de la Humanidad sea acabar con un planeta que constituya una conurbación que ocupe toda la superficie del planeta con unos cuantos centenares de reservas naturales. Mucho antes de llegar a esa conurbación planetaria nos encontraríamos con problemas prácticos insolubles, el del agua podría ser el más dramático.

Me gustaría, sí, tener respuestas a todas las preguntas. A mi edad, al menos, he aprendido la humildad de reconocer mis límites. Y ni de eso estoy seguro. Sería mejor decir que me hago la ilusión de saber cuáles son mis límites.

miércoles, agosto 12, 2015

Dios no se ofenderá


Durante años he escuchado frases como la que me decía un comentario a mi post: La Tierra tiene recursos para toda la población que Dios quiera. Es el egoísmo y la mala administración el problema. Otro comentarista me decía que en Argentina, entre una ciudad y otra, veía muchísimos kilómetros vacíos.

Estoy seguro de que Dios quiere que haya muchos hijos suyos sobre la tierra. En ese sentido, Dios es natalista. Dios quiere que haya muchos hijos, porque quiere que muchos seres compartan su felicidad.

Pero, al mismo tiempo, sin quitar fuerza a esa verdad, hay que reconocer que los recursos son limitados. Y Dios nos ha dado la razón para comprender la situación y actuar de acuerdo a la razón. Dios no se ofenderá de que actuemos según la razón. Porque la razón es un don que nos ha dado. Dios mismo es razón.

Es cierto que entre ciudades hay muchos kilómetros vacíos. De hecho, la mayor parte de nuestro planeta está vacío. Pero ésta no es una cuestión de terreno vacío para construir, sino de recursos como, por ejemplo, el agua. Y el agua dulce es un recurso más limitado de lo que la gente cree.

Hay que tener en cuenta, además, que en la medida en que la población siguiera creciendo al ritmo actual, la lucha por los recursos se volvería más desesperada. ¿Es posible que la población siga creciendo al ritmo del siglo XX durante un siglo más? La respuesta contundente e indubitable es NO.

Mañana continuará mi reflexión. Quizá mañana pueda ofrecer un poco de luz a través del túnel.

martes, agosto 11, 2015

Humanos y conejos


Obedezco plenamente al Magisterio de la Iglesia, pero siempre me ha costado un poco entender por qué los teólogos de la más estricta ortodoxia han sido tan poco proclives a los argumentos que muestran cómo un crecimiento desaforado de la población humana mundial nos reduciría a un estado de pobreza que nos conduciría al salvajismo.

Creo que la teología católica más ortodoxa debería esforzarse en una reflexión que le llevara a construir una concordia entre el Magisterio sobre la sexualidad y la realidad de que el tamaño de la población humana se puede convertir en el mayor problema de la Humanidad.

Me encantan las familias numerosas llenas de vida y alegría. Pero los recursos de la Tierra imponen una serie de límites que la razón no puede negar. En el confesonario siempre he tenido claro que debía yo obedecer a la voz de los sucesores de Pedro y nunca me he apartado de su guía. Pero fuera del confesionario, veo que la teología debe profundizar con la luz de la razón y de la fe en un problema que veo lejos de que esté solucionado con las encíclicas publicadas hasta ahora.

Creo que el magisterio sobre la sexualidad que poseemos en la actualidad son expresión de lo que Dios quiere. Pero que no nos opondremos a la ortodoxia por buscar un desarrollo teológico fiel a Roma que replantee esta cuestión desde la globalidad y los imperativos de la razón.


Los hay que piensan que la teología ya ha alcanzado la perfeccción, que ya todo está dicho y que sólo cabe, por citar a Jorge de Burgos, una eterna y sublime recapitulaciónNos (o sea yo) no estamos de acuerdo con los profetas de calamidades y creemos que es posible conciliar la fidelidad y la audacia teológica.

lunes, agosto 10, 2015

La armonía del Gran Artista en colaboración con millones de pequeños artistas


Me ha gustado mucho el comentario de una autora de mosaicos, Helen Miles que, hablando de una colega suya, decía mostrando la foto de arriba:

As far as I’m concerned, everything Emma Biggs does is perfect, but this is even more perfect than normal.

Esta foto para mí es un símbolo de cómo Dios encaja todo en sus planes.  El modo en el que el Todopoderoso Sapientísimo acopla en un solo plan nuestros errores y aciertos, con los errores y aciertos de otros, para que el resultado final sea para bien de cada uno, ¡de cada uno!, es impresionante.


A veces me pregunto qué será de mí, pero siempre me repito: Del padre Fortea será lo que Dios quiera. Y eso es válido para vosotros, mis queridos lectores.

El plan de Dios respecto a ti es mejor de lo que piensas. Tranquilo, lector.

El perfecto novio para tu hermana que se convertirá en tu cuñado favorito


Muchas gracias por vuestras propuestas, las que más me han gustado tras una dura selección (es broma, la mayoría de las propuestas eran malísimas) han sido: "Gato Negro, Gato Blanco", Un funeral de muerto, Toma el dinero y corre y, por supuesto, Hotel Budapest.

La última digo por supuesto, porque le preceden unas críticas fantásticas. El título de la película del funeral es, en realidad, Un funeral de muerte, pero la errata me ha parecido graciosa y no la he corregido. Es curioso cuanta gente me ha recomendado La cena de los idiotas. Sabía que me ibais a recomendar comedias francesas, lo sabía.


Lo que me ha extrañado mucho es que ninguno hayaís nominado a esta lista a Torrente. Obra indispensable para entender al ciudadano típico español de nuestra época. A cualquier sueco, noruego, japonés o keniata que quisiera saber cómo son los españoles, le diría mira esta película y te harás una idea muy adecuada.

sábado, agosto 08, 2015

La risa y El Nombre de la Rosa


El domingo pasado cené con una familia de mi segunda parroquia, mientras nos reíamos a mandíbula batiente viendo una comedia. Me dijeron que eso tenía que repetirse. El problema es ¿cómo encontrar una película tan buena? Necesito una película de risa buena de verdad. A ver si vosotros me ayudáis. Necesito una película del estilo de las siguientes:

El milagro de P. Tinto
La comunidad
Agárralo como puedas I y II (jamás la III que es horrible)
Schreck
Los Simpsons, la película
Amanece que no es poco

Bien, además de haberos provisto de una lista de excelentes películas, a ver si me sugerís otra de esta calidad. Leeré los comentarios mañana. Mirad el link de comentarios a la derecha. 

Pero, por favor, no me gustan las películas que son la típica comedia ligera que provoca una sonrisa. Buscamos reírnos mientras comemos pizza. Absteneos de películas tipo Mr. Bean o la típica para quinceañeros acerca de un perro que habla.

viernes, agosto 07, 2015

En un momento podemos descubrir la fragilidad del ser humano


Hay algo que desde hace tiempo me ha preocupado bastante, aunque sólo hoy os lo comparto. Y es la posibilidad de que el calentamiento global, antes o después, provoque una intensa y pertinaz sequía en una zona amplia, donde estén emplazadas cinco o seis ciudades de varios millones de habitantes.

¿Qué sucede si en un área con esas ciudades no llueve durante dos o tres años? Si esas masas de gente estuvieran situadas en grandes países del primer mundo, se podría abastecer sus necesidades a costa de gastar mucho dinero. ¿Pero qué sucede si esos millones de seres humanos se hallan en un país cuyo estado está arruinado y, además, no se preocupa ni lo más mínimo por sus ciudadanos? 

El agua necesaria para que beban y, al menos, frieguen los platos, y se duchen una vez a la semana es mucha. Estamos hablando verdaderamente de mucha agua. ¿Nos podemos imaginar a millones de personas sin posibilidad de ir a otras naciones, pero aprisionadas en megaciudades donde no sale nada del grifo?


Mi pensamiento puede parecer muy agorero. ¿Pero somos conscientes de que hemos construido urbes sin fin en medio de desiertos sin una gota de agua? Hasta ahora el agua ha sido traída de lugares donde sí la había. Pero si en esas áreas de aprovisionamiento llegara a cortarse el suministro de forma radical y esto durante dos o tres años, la situación a cien o doscientos kilómetros podría ser de pesadilla. 

¿Qué sucedería si Sevilla, Madrid, Nápoles y Atenas se quedaran sin una sola gota de agua? Pues que eso no suceda sólo depende de Dios que es el que envía las lluvias tempranas y tardías.

No a cualquier precio


La vida dura hasta que Dios quiera. No debemos matar. Dejando claro estos dos principios, y a sabiendas de que hay que hacer muchos matices, no le deseo ni a mi peor enemigo que al final de su vida caiga en las manos de un médico que prolongue sus días más allá de lo razonable.

Llega un momento en que esa vida arrancada de la muerte ya no es una existencia humana. De hecho, en la mayor parte de esos casos, ni siquiera es una vida consciente.

La vida y la muerte deben moverse en el campo de lo razonable. De ningún modo estoy diciendo que estoy a favor de hacer nada en contra de la Ley de Dios. Mis pensamientos se mueven escrupulosamente dentro de las enseñanzas de la moral católica.

Pero toda lucha llega a un momento más vale dejar actuar a la naturaleza. Hay un modo humano de vivir y un modo humano de morir. He visto con mis ojos ensañarse sobre un trozo de vida como si fuera un campo de batalla, luchando día a día, semana tras semana, mes tras mes, hasta un punto que ya no tiene ningún sentido.

Llega un momento en que todo ese tormento físico no tiene otro fin que mantener un corazón funcionando, un diafragma pulmonar contrayéndose. La persona no habla, la persona no piensa totalmente sedada, no se mueve, no hace nada, suspendida en un sueño de meses.


Defiendo todas y cada una de las prescripciones de la moral católica. Pero dentro de la moral, dentro de la Ley de Dios, hay un margen de decisión, un campo intermedio en el que el hombre justo y temeroso de Dios dice: dejadme morir.

jueves, agosto 06, 2015

Señor, ilumíname para guiar a otros


Mañana llamaré a un sacerdote escritor de un libro, realmente un magnífico libro, para consultarle un asunto teológico sobre el que tengo una gran duda: ¿qué asentimiento debo dar a una respuesta de la Congregación para la Doctrina de la fe sobre la cuestión de la alimentación artificial a enfermos muy ancianos, a veces con alzeimer y en estado vegetativo?

Este sacerdote es un verdadero especialista sobre el tema de la infalibilidad del magisterio ordinario y universal. La respuesta de la Congregación fue algo sobre lo que medité mucho desde que apareció en el año 2007. Yo quiero ser totalmente fiel a la Iglesia. Pero no tengo claro si la Iglesia me exige que mi inteligencia se rinda totalmente a esa respuesta por más autorizada que sea.

Como capellán de hospital, éste es un tema que me afecta totalmente, porque tengo que dar consejos. Un determinado consejo por mi parte y una persona morirá en una semana, otro consejo y la persona puede vivir años en estado vegetativo y con todas las molestias de una sonda gástrica que le entra por la nariz.


Tan pronto como resuelva esa cuestión, os ofreceré el resultado de mi búsqueda. Quizá necesite más días y más opiniones de sacerdotes sabios y ortodoxos.

miércoles, agosto 05, 2015

No hay nada como el trabajo en equipo.




















El mejor aire acondicionado es el invierno. Propósito de hoy, volver al dracma. Propósito secundario, no volver a comer de una sola sentada una pizza mediana aunque hoy sea el Martes Loco de Telepizza.

He estado hoy algo preocupado revolviendo documentos para ver el valor autoritativo de los pronunciamientos de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Me queda claro el valor del magisterio pontificio aunque no sea solemne, pero no tengo tan claro el valor de un pronunciamiento sobre una cuestión moral por parte de la Congregación. Y eso que he releído muchas veces Ad tuendam fidem. Seguiré con mi personal búsqueda.


Acerca del asentimiento que uno debe prestar me dijeron que era algo clarísimo hace años cuando lo pregunté. Pero no debía estar tan resuelto en el plano teórico cuando en 1988 Ad tuendam fidem parece afirmar que el asunto no estaba tan claro como parecía. Por más que leo y releo textos y artículos sobre el tema, creo que hay allí un asunto teológicamente complejo. 

Pero no será éste el post en el que aborde un tema realmente complicado. Hoy me conformo con que observemos el astuto mundo de los gatos y lo cándidos que pueden llegar a ser lo perros.

martes, agosto 04, 2015

Nunca he visto una cara de tanta ambición en un gato


Las pizzas de la casa de ayer estuvieron muy buenas. Sobre la mesa di pruebas fehacientes de que me complacían. Ahora bien, me dieron ganas de contar lo que había oído por internet: Trabajas menos que la abuela de la Casa Tarradellas, que sólo tiene un nieto y cuando le visita, le hace una pizza congelada. Mientras cenábamos vimos la película El milagro de P. Tinto. ¡Qué hartón de reír!

Del hartón de reír, he pasado hoy a resolver algunas dudas de la persona que está traduciendo Summa Daemoniaca en un país de los Balcanes. Ahora mismo se está traduciendo al francés. El año pasado un largo resumen se publicó en finlandés. Y una última persona está luchando en la traducción al rumano. Summa D., la verdad, es que es un libro que tiene vida propia, un libro que sigue su propia andadura independiente del autor.

A la traductora con la que he hablado hoy, le he tenido que explicar que Dios no odia nada de lo que existe, absolutamente nada. Todo lo que existe cuenta con su permiso expreso para existir. Todo tiene su función, su razón de ser. Eso no evitará que sobre unos recaiga la bendición, el gozo, la alegría, una felicidad sin fin. Y sobre otros recaerá la permisión de una existencia sin esperanza, una existencia en la que sólo se tendrán a sí mismos. Una existencia sin salida de uno mismo.

domingo, agosto 02, 2015

Cena de domingo


Hoy voy a ver una película en casa de una familia de una de mis antiguas parroquias. Veremos El milagro de P. Tinto comiendo pizza y palomitas.
Les he dicho que encarguen las pizzas de los ingredientes que quieran. Pero que jamás, ¡jamás!, encarguen la hawaiana. Cada vez que veo una pizza con piña, me imagino al inventor siciliano de la pizza revolviéndose en su tumba.

Les he dicho que el bacon me gusta mucho. Pero que como tengo colesterol, pues que no puedo comerlo. El resto del cerdo, sí. Pero el bacon, no.
También me gusta el atún. Pero mi madre me ha saturado tanto con ese pescado que ya se me sale por las orejas. Cada vez que se va mi madre de mi casa después de una visita, tengo que repartir latas de atún por varios conventos.

Le he dicho a la familia que siento especial afición por la pizza de peperoni, pimiento morrón y aceitunas negras. Pero he acabado con un angelical: Pero que de ningún modo esto os determine a la hora de pedir las pizzas. Pedid lo que queráis.


Es entonces cuando la hija me ha dicho por mail que las pizzas eran congeladas!!!

El Evangelio entronizado con el Espíritu Santo sobre él


Cuando en la década de los 90 escribí mi novela Cyclus Apocalypticus, me imaginé que el nuevo circo romano, espectáculo de crueldad y ejecuciones, sería la televisión. Qué lejos estaba yo de imaginar hasta qué limites de perversión sangrienta llegarían los videojuegos. Ahí tenemos la escuela y lugar de entrenamiento de los psicópatas del futuro.

En el futuro, estoy convencido de que habrá fiestas adonde todos los jóvenes irán completamente desnudos. Los programas de televisión seguirán su camino hacia el abismo. El suicidio, la eutanasia y el aborto no tendrán reprobación alguna. Y en esa sociedad donde cualquier vicio será aceptado como normal, la única que no tendrá cabida será la Iglesia. A ella se la perseguirá jurídicamente, se la acosará hasta derribarla.

Después veremos los problemas económicos, sociales, geopolíticos y la gente no los asociará a su degradación moral. Sólo los cristianos sabremos cuál es la verdadera raíz del problema.

viernes, julio 31, 2015

Hetoimasia


Hoy he leído un interesante artículo sobre la hetoimasia. Esta palabra griega significa el trono vacío que simboliza la presencia de Cristo en un concilio, trono vacío sobre el que se coloca algún símbolo de Cristo: en unas representaciones aparece la Cruz junto a otros los símbolos de la Pasión, en otras representaciones sobre los cojines del trono sólo descansan los Evangelios.

Yo había visto esta iconografía en diversos mosaicos y pensaba que era un altar. Pero mirándolos con detención se ve sin ninguna duda que se trata de un trono con un cojín para sentarse y, a veces, hasta con peldaños o un escabel para reposar los pies.

Tengo entendido que en los concilios antiguos se colocaba sobre un trono el libro de los Santos Evangelios como símbolo de la presencia espiritual de Jesús en medio de ellos. Ciertamente, durante el Concilio Vaticano II, cada día se entronizó el libro de los Evangelios en medio de la asamblea.


La idea del altar como trono de Dios me parece muy bonita. Estoy pensando colocar durante la misa de diario una cajita con una barrita incienso que se gaste lentamente durante una hora a los pies de la cruz del altar. Cuanto me gustaría rodear al altar de la mayor belleza posible. El que tengo en el convento me gusta mucho, pero se me hace poco.