jueves, diciembre 12, 2019

No cuesta tanto decir: "Me equivoqué".



Hay un tema en el que he cambiado de opinión y es la cuestión de si la presencia eucarística permanece cuando se produce una profanación satánica de la forma consagrada. Después de darle muchísimas vueltas, reconozco que estaba equivocado: la presencia de Jesucristo permanece, incluso en unas circunstancias tan espantosas como esas.

Debo agradecer este cambio de postura a un texto medieval que me envió un lector. No menciono por su nombre a esa persona porque no le he pedido permiso. Pero su aportación fue, realmente, valiosa.

Podéis leer el artículo entero con todos los argumentos en mi libro Ex scriptorio, pg. 90. También he cambiado la referencia que a esta cuestión existía en Exorcística.

Si ese lector fue el que me hizo repensar la entera cuestión, debo que agradecer a un amigo el espolearme hasta lograr la redacción final de esa cuestión. Tiene gracia, porque él defendía con fuerza la primera redacción de mi texto. Y, como le dije, la primera argumentación no era incorrecta, era razonable. Pero Dios puede sorprendernos por elevación.

Cambiar la cuestión me llevó dos mañanas porque la primitiva redacción de unas quince líneas hace años se transformó, hace cuatro años, en unas seis páginas; y ahora los razonamientos se han ampliado hasta llegar a catorce páginas. La reproducción de los textos sigue unas reglas casi biológicas, en medio de otros libros ya petrificados.

He necesitado también parte de esta mañana para cambiar la cuestión no solo en un libro, sino también en otro en el que mencionaba el tema. Además, había que sustituir los archivos en Biblioteca Forteniana. Y, por último, había que reescribir los links de descarga en este blog.

Hacer un cambio en un libro conlleva una cadena de acciones, como veis. Pero, al mismo tiempo, ese esfuerzo lo considero justificado, porque, y os lo digo con total sinceridad, me conmueve cómo un texto perdido en una de mis obras es causa de que haya individuos que piensen, argumenten y razonen con una profundidad que me sorprende. El lector puede valer más que el autor. Por eso corregir un texto es algo que hay que tomarse muy en serio. Y reconocer “me he equivocado” no es un desdoro. ¡En cuántas más partes me habré equivocado y ni siquiera lo sospecho!

Lo que es un desdoro es la pertinacia. Uno nunca debe escribir para vencer. La única victoria es la verdad. Y esta cuestión que siempre la consideré muy menor en el libro en el que estaba inserta, ahora se ha transformado en un escrito muy interesante. Por lo menos, a mí, me ha acabado interesando muchísimo.

martes, diciembre 10, 2019

El comienzo del día



Me gusta desayunar panetone con leche templada. Panetone de frutas, no de chocolate. La masa no debe estar demasiado dulce. No me gustan las cosas dulzonas. Cuando desayuno satisfactoriamente, emprendo la jornada mirando al mundo de otra manera: con buen humor. Empezar bien el día es muy importante.

A veces me canso del panetone y regreso a mis cereales con leche. La verdad es que los cereales están muy bien. No me gustan dulzones. Cereales de avena o los típicos granos de trigo aplastados (vamos, los del gallo en la caja) es una buena opción para empezar el día.

¿Qué desayunaría santo Tomás de Aquino? He intentado encontrar artículos que hablaran de su supuesto sobrepeso. No he encontrado nada concluyente. Yo he perdido cinco kilos (cinco y medio) en las últimas cinco semanas. El mejor modo de perder peso es leer a san Anselmo de Canterbury. Entre sus obras, lo mejor es su Argumento Ornitológico.

Mientras que leer a Flaublert o a De Lubac, claramente, engorda.

lunes, diciembre 09, 2019

Tradición y fidelidad dentro del barco de la Iglesia



El conocimiento de las fuentes, de la historia de la Iglesia, del desarrollo de los dogmas, nos muestra como las polémicas de ahora ya surgieron en las comunidades desde el comienzo. Y podemos ver cómo se fueron resolviendo esas discusiones, a veces verdaderas tempestades.

Vosotros, siempre estad con la Iglesia, con la Iglesia como un coro. Siempre con el colegio de los obispos, siempre con el vicario de Cristo. Después seguid los impulsos personales, más tradicionales o más modernos. Nadie os pide que sigáis un cristianismo neutro. Nadie os pide que sigáis una fe desnuda de todo elemento personal o entrañable. Obrad con libertad, pero siempre con la Iglesia.

Yo, en lo litúrgico, soy tradicional. Es lo que más me gusta. Pero, en lo teológico, me aprovecho de lo que escribieron los Padres Capadocios, pero también de lo que escribieron los teólogos alemanes del Vaticano II. No tengo que renunciar ni a unos ni a los otros. ¿Ser fiel a san Atanasio implica que no pueda escuchar con agrado al obispo anglicano Rowan Williams? En lo personal, estoy más cerca de Rowan Williams que con el obispo Atanasio, al que dediqué un sermón y varios posts, sobre todo me fijé en sus defectos.

No es que quiera estar entre dos aguas, no es que yo sea débil, no quiero congraciarme con nadie. Sencillamente, no tengo que renunciar a nada de lo bueno.

Uno de los comentaristas a uno de mis sermones en youtube me ha escrito hoy lo siguiente:
Sacerdote Fortea, lamebotas para mantener su comodidad, el diablo vendiendo cruces con su falta lealtad.

¿Me indigna? Ni lo más mínimo. Ese tal Gonzalo me juzga según sus pequeños esquemas. Cree hacer la obra de Dios con su condena. Pero no, no me enfada ni lo más mínimo. Le encomendaré en mi misa esta tarde.

El pobre fiel que suele leer cuatro webs intoxicantes juzga según lo que sabe. Yo no puedo entrar en el juego de las pasiones. La teología no es un combate de pasiones. La ciencia acerca de Dios debe ser abordada desde la oración y el respeto máximo hacia el Señor. Solo desde el Misterio de Dios podemos emprender la tarea de conocer qué quiere el Altísimo de la Iglesia que fundó.

..............................

Claudia escribió un pensamiento muy bonito: Estamos viajando en este momento en el barco de la Iglesia, con nuestras fortalezas y debilidades.

Tienes razón, Claudia, laicos, sacerdotes, obispos, el papa, todos viajamos (que forma tan bella de referirse a la vida) con nuestras fortalezas, debilidades, conocimientos, errores...

Lucía, no te preocupes por los insultos. No puedo pasarme el día borrando comentarios. Pero el que insulta se desacredita a sí mismo. El que insulta y odia ya ha dicho todo sobre sí mismo.

Un lugar de comentarios en un blog es como una plaza, como una asamblea. Todo el mundo tiene voz. Pero no todas las voces son iguales. Hay que distinguir entre voces y voces. Lo mismo pasa en la Iglesia a nivel universal. Debemos escuchar las voces sabias, las voces santas.

domingo, diciembre 08, 2019

Progresismo y tradición: barcos (iglesias) en medio del mar del mundo



(Los grafitis me gustan mucho. Pero, hoy día, lo mejor de lo mejor está en el campo del concept art. Y si no véase la pintura que he puesto arriba.) 

En mis posts, muchas veces he hablado de “ultraprogresismo”. Algunos, sin duda, hubieran preferido que yo condenase el progresismo a secas.

Hace unos días, he estado leyendo y hojeando la Enseñanza de los doce apóstoles, la Epístola de Bernabé, El pastor de Hermas. También algunas pocas actas de martirios del siglo II. En esa época apostólica, las comunidades cristianas tenían las Escrituras y, como mucho, algún escrito de este tipo. Pero, aunque también con la tradición, con la enseñanza reciente de los Doce, es cierto que el contenido de la fe de esos primeros seguidores de Cristo era muy sencillo, muy elemental, nuclear, esencial. No lo digo como crítica. ¡Bendita época!

El desarrollo posterior hasta Trento y hasta el Vaticano I no es una traición, es una fascinante historia de profundización, de ramificación teológica que no cambia la esencia, que explicita lo que estaba en la semilla.

Pero cuando los católicos alemanes piden ciertas cosas (por ejemplo, la mayor inclusión de los laicos en la administración de parroquias sin sacerdote) es algo que cabe en la fe. Para nada contradice la doctrina que creían los que leían El Pastor de Hermas o la Didajé o a san Ireneo. ¿Cabe todo entonces?

No, hay elementos doctrinales presentes en algunas peticiones de fieles alemanes que, por poner un ejemplo claro, supondrían una disolución de la unidad de doctrina entre Alemania y el resto de las iglesias del orbe. En Lutero había elementos teológicos valiosos, pero también elementos incompatibles con la enseñanza universal de los Santos Padres.

Por eso siempre condeno el ultraprogresismo y no el progresismo a secas. Condeno el tradicionalismo (esto es, el tradicionalismo lefevriano), pero no la mentalidad tradicional ni el gusto por lo tradicional. Se puede profundizar y amar lo tradicional opinable sin salirse del camino justo. Los franceses tradicionales suelen amar la estética y las costumbres galas del siglo XIX, mientras que los ingleses tradicionales suelen amar las costumbres y estética medieval. No hay nada malo en amar lo tradicional concreto, mientras no “excomulguemos” a todo aquel que no le quiere entrar por ese aro.

El tradicionalismo excomulga toda desviación en lo opinable, en lo mudable. La excusa siempre es que si se cede en lo opinable, se abrirá una brecha y se acabará cediendo en la fe. Lo mismo pasa en el otro extremo del arco, con el ultraprogresismo. En el fondo, con la excusa de la libertad, se obliga a todos a pasar por el aro.

Vosotros, siempre estad con la Iglesia, con la Iglesia como un coro. Siempre con el colegio de los obispos, siempre con el vicario de Cristo.

sábado, diciembre 07, 2019

Continuando con la Didajé



Es curioso, la Didajé aconseja que los cristianos recen el padrenuestro tres veces al día. Y añade unas fórmulas fijas que se recitaban en la misa. Podemos ver en esto el tipo de canon que se usaba en el siglo I. Pongo el texto entero porque es muy interesante:
Acerca de la acción de gracias, da gracias de esta manera:
Primero sobre la copa:
Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa viña de David, tu siervo, la que nos diste a conocer a nosotros por medio de Jesús, tu siervo. A ti la gloria por los siglos.

Y después del partimiento (del pan):
Te damos gracias, ¡Padre nuestro!, por la vida y el conocimiento que nos diste a conocer por medio de Jesús tu siervo. ¡A ti la gloria por los siglos!

De la misma manera que este pan, que partimos, estaba disperso sobre los montes, y reunido se hizo uno, así sea reunida tu iglesia de los confines de la tierra en tu reino. Porque tuya es la gloria y el poder, por Jesucristo, por los siglos.

Que nadie coma ni beba de esta acción de gracias, sino los bautizados en el nombre del Señor, pues sobre esto dijo el Señor: No den lo santo a los perros.

Después de saciarse, den gracias así:
Te damos gracias, ¡Padre santo!, por tu santo nombre que hiciste morar en nuestro corazón, y por el conocimiento, la fe y la inmortalidad que nos has dado a conocer por medio de Jesús, tu siervo. A ti la gloria por los siglos.

Tú, ¡Señor todopoderoso!, creaste todas las cosas por causa de tu nombre, y diste a los hombres alimento y bebida para su disfrute, para que te dieran gracias. Mas a nosotros nos hiciste el don de un alimento y una bebida espiritual y de la vida eterna por medio de tu siervo.

Ante todo, te damos gracias porque eres poderoso. A ti la gloria por los siglos.
Acuérdate, Señor, de tu iglesia, para librarla de todo mal y hacerla perfecta en tu amor, y congrégala desde los cuatro vientos, santificada, en tu reino que le has preparado. Porque tuyo es el poder y la gloria por los siglos.

Venga la gracia y pase este mundo. Hosanna al Dios de David. El que sea santo, que se acerque. El que no lo es, que se arrepienta. Maranatha. Amén.

Pero había momentos de improvisación, porque añade la Didajé:
A los profetas, déjenlos dar gracias cuanto quieran.
Sí, los profetas existían en muchas comunidades de esa época. Y hablo de “profetas” en sentido bíblico, no en otros sentidos inventados en el siglo XX para esa palabra.

La comunidad intervenía en la elección de obispos. Fijémonos en esta parte:
Elijan obispos y diáconos dignos del Señor, que sean hombres humildes, no amantes del dinero, veraces y bien probados, porque también ellos los sirven a ustedes como profetas y maestros.
En la Didajé se habla de obispos, de diáconos, de profetas, de maestros y de apóstoles itinerantes. Es curioso, pero es posible que, en algunas ciudades, hubiera un obispo ayudado de varios diáconos, pero no presbíteros. También es posible que los “maestros” de este texto sean los presbíteros. En El pastor de Hermas (texto que también he estado hojeando esta mañana) tampoco aparecen los presbíteros, pero sí los maestros.

Si vemos el amor que había entre los primeros cristianos, en esa primera aurea generación de seguidores de Cristo, y las divisiones de ahora, se comprueba lo que dice la Didajé:
En los últimos días (...) las ovejas se convertirán en lobos, y el amor se convertirá en odio.

viernes, diciembre 06, 2019

Leyendo los primeros textos del cristianismo



(Parece mentira que una obra como la de la foto sea un grafiti. Qué belleza. Una obra formidable.) Estaba hoy leyendo la Didajé. El primer texto cristiano del que se tiene noticia. Texto que es de la segunda mitad del siglo I. Entresaco estas líneas de mi lectura. En rojo el escrito original.

Hijo mío, de aquel que te explica la Palabra de Dios te acordarás de día y de noche, y lo honrarás como al Señor. Porque donde se anuncia la majestad del Señor, allí está el Señor.
Para alguien que predica (es decir, para un sacerdote) este consejo resulta extremadamente alentador. La predicación de la Palabra de Dios, sea cual sea la parte de la que se hable, en el fondo, es un modo de anunciar la majestad del Señor.

Buscarás cada día los rostros de los santos, para hallar descanso en sus palabras.
Aunque puede entenderse como la búsqueda de la intercesión de los santos del cielo, también se puede entender como el consejo de buscar la compañía de cristianos. Volviendo al sacerdocio, nuestras predicaciones deben ser un “lugar” donde las almas encuentren descanso. La homilía no es un lugar para reñir a los que vienen a misa.

No provocarás facciones, sino que pondrás paz entre los que pelean.
Ay, cuánto deberían releer estas palabras los autores de ciertos blogs católicos y ciertas webs. Crear división entre pastores y fieles, así creen estar construyendo la Iglesia. Esos intoxicados siempre acaban añadiendo que “hay buenos pastores”. Como si eso lo arreglara todo.

Si puedes llevar todo el yugo del Señor, serás perfecto. Pero si no lo puedes llevar todo, haz lo que puedas.
Si esto lo dice el papa Francisco en una alocución, tantos gritarían: “¡Relativista, relativista!”.

Es curioso, la Didajé aconseja que los cristianos recen el padrenuestro tres veces al día. Y añade unas fórmulas fijas que se recitaban en la misa. Mañana las pondré aquí.

miércoles, diciembre 04, 2019

Sí, santo padre, este es el blog del que le hablé



Cuando presenté mi trilogía sobre Dios, se me ocurrió revisitar mi Historia del mundo angélico. Cuando digo “revisitar”, me refiero a hojear ese libro. Me acordaba de esa obra en general, en sus grandes líneas, pero ya se me habían desdibujado los detalles y deseaba tener una visión de conjunto de los tres tomos.

Al final, no he hojeado esa obra, sino que la he leído entera puliendo sus frases. Un lector temeroso me pidió que no cambiara el contenido. No, no he cambiado el contenido, solo hay cambios formales sobre el mismo texto. Sí que he añadido una página o dos, justo al final del libro, al hablar de la historia humana en relación a la de los ángeles.

Debo confesaros algo. Cuando publiqué, en el año 2012, en Brasil, este título, me pareció el mejor libro que yo había escrito. Y era así. Pero, han bastado siete años, para que me parezca una obra muy inferior a la segunda parte, Las corrientes que riegan los cielos. No veo ningún error en sus páginas. Pero, esta vez, siete años han supuesto un verdadero cambio en mi forma de escribir acerca del mismo tema.

Del mismo modo, veo otro salto cualitativo entre el II tomo y el III de la trilogía sobre Dios. No me gusta echar piedras sobre mi propio tejado. Pero, como os lo digo todo, no dejo de comentaros esto. Tampoco estoy a un paso de pedir, como el Aquinate, una antorcha para quemar todos mis pdf. Todos sabemos que los pdf arden muy mal.

Sin embargo, os aseguro que había mucho más orgullo en mí hace diecinueve años, cuando publiqué mi primer libro, que ahora. Que la vida es una escuela de humildad es algo que he comprobado.

martes, diciembre 03, 2019

Tres lectores leyendo "Las leyes del infierno"


Ayer me llamó desde Estados Unidos un auténtico forteólogo. Fue antes lector mío que amigo, pero ahora somos muy buenos amigos. Sus llamadas siempre son una alegría. Me quiere tanto que hasta, por extensión, su afecto llega al prelado mundano de mi novela Obispo reinante. Sus fervores literarios, desafortunadamente, no se han contagiado a su esposa que me es totalmente infiel, literariamente hablando.

Pero mi amigo es uno de los pocos que ha profundizado en todas mis obras sobre el demonio y con el que puedo hablar de las más complicadas cuestiones sobre el infierno. Ayer, tras mi cena, estuvimos hablando una hora y once minutos sobre la jerarquía de los demonios. Esta cuestión es una de las más complejas de mi Las leyes del infierno. Y, por eso, la coloqué al final del libro. La cuestión de la “Paradoja de la hormiga de Mirón” fue la elegida para poner punto final a mi libro que es el punto final a mi colección sobre el demonio.

Es posible que, en el futuro, aparezca algún libro más mío sobre el demonio y el infierno. Pero será ya acerca de cuestiones muy accidentales. La estructura esencial de mi pensamiento me parece que ya está totalmente delineada en el último libro de la colección.

Santo Tomás de Aquino murió a los 49 años. Le he sobrevivido dos años más y con varios kilos de menos. Sinceramente, me gustaría encontrar a amigos como este de Estados Unidos, o como mi amigo el latinista o mi amigo el filósofo (los dos de Alicante) que me espolearan, que me exigieran, que me incitaran a pensar más allá de lo que yo puedo dar de mí mismo. Pero no puedo dejar de tener una cierta sensación de haber llegado a lo más que puedo dar de mí mismo. Y que el futuro consiste en ir bajando por la ladera.

Post Data 1: Menos mal que hoy tengo una buena cena en un buen restaurante. Si no fuera por estos momentos de asueto, no sé cómo aguantaría tanto pensar en el infierno.

Post Data 2: Bromeo, para mí pensar en el infierno resulta tan rutinario como para un recogedor de huevos de gallina ir haciendo su trabajo.

Post Data 3: No bromeo, me resulta mucho más estresante una visita materna que reflexionar acerca del Hades. No creo que en el averno le estén echando en cara todo, desde el polvo en los armarios hasta los kilos que uno haya ganado. 

lunes, diciembre 02, 2019

En la imagen, el padre Fortea escribiendo su último libro sobre el infierno



Ya he resuelto el asunto de qué regalar a mis padres en Navidad. Después de que mi madre rechazara la sugerencia de regalarles otro santo, me indicó que un perfume fresco y ligero sería una opción más de su agrado. ¿Y a Rodolfo? Vamos a llamarle así para ocultar su verdadero nombre.

La cabeza de mi madre se puso en marcha durante dos días y me ha llamado hoy por la tarde: “Mira, regálale dos números de lotería, y una botella buena de vino para la cena”.

Yo volví a sacar el tema de algún santo. Pero lo hice con poca fe en mi victoria. Así que el asunto está cerrado y este año no os pediré vuestra opinión acerca de los regalos. Si a mi madre le toca la lotería, me convertiré en el cura más rico de la Iglesia Católica. Pero, bueno, no adelantemos acontecimientos. Ya os lo contaré en el blog. Si me tocan mil millones, creo que lo de la canonjía en la catedral estará hecho.

domingo, diciembre 01, 2019

Recordando mi último viaje



La foto no es de mi viaje, la he puesto solo porque es muy bonita. Las fotos de las concelebraciones me parecen gustan tanto porque disfruto mucho de esas liturgias.

De mi viaje a Archena guardo, en mi recuerdo, (la vida son recuerdos), no solo la amabilidad de los anfitriones, sino también el estimulante recuerdo del encuentro con lectores y oyentes. (La amabilidad es uno de los bálsamos de la vida.) Uno trabaja y trabaja cada día en este scriptorium que es mi piso, pero solo los viajes me ofrecen una cierta visión de la medida de si ese trabajo tiene fruto o no.

Mi labor de horas y horas es un trabajo a ciegas, en la solitaria oscuridad del papel. O, mejor dicho, acompañado de la luz del resplandor de otras obras a las que otros seres humanos dedicaron sus vidas. Yo mismo me beneficio esfuerzo ímprobo de otros. Pero tengo que tener fe en que tanto esfuerzo mío hace bien a alguien. Los viajes, para un escritor, y por la razón dicha, son estimulantes.

Compruebo también que los sermones han pasado a ser mi “otra biblioteca”. Sin duda, mis homilías y charlas no serían como son sin la historia de trabajo en los libros.

Post data: Qué buenas son las mandarinas murcianas.

sábado, noviembre 30, 2019

En un balneario



Acabo de volver de Archena, tierra templada y luminosa. Me invitó a dar una conferencia una hermandad que venera a Nuestro Señor bajo una peculiar advocación: Cristo en su descenso a los infiernos.

Esta advocación me parece interesantísima para una hermandad. Poca gente da importancia a este artículo de la fe, Cristo anunció la salvación a todas las almas del purgatorio. Debió ser un momento épico. Solo en el cielo veremos cómo debió ser.

Los amables miembros de esta hermandad hicieron de mi estancia en esa ciudad un tiempo agradabilísimo. Según mi madre, Archena tiene el balneario más bonito de España. Además, el balneario cuenta con iglesia y capellán. Distintos sacerdotes jubilados se turnan todo el año para tener atendida esa iglesia que es, además, el santuario de la localidad.

El balneario es precioso. Pero he comprobado que no soy persona proclive al agua. Dentro de ella, me aburro. La piscina termal, al aire libre, era muy bonita. Pero, pasado un cuarto de hora, me preguntaba qué hacía allí a remojo. Pasear por la montaña, por un valle, por un bosque exuberante, eso sí que es un placer para mí.

El otro placer es el de las catedrales y recorrer la de Murcia fue un deleite. La recorrí por fuera (todo su perímetro, palmo a palmo) y por dentro. El amabilísimo organista nos subió (al sacerdote que me acompañaba y a mí) hasta el alto lugar del teclado y nos tocó a Bach. Una composición preciosa.

El coro de los canónigos quizá fue lo que más me gustó del interior del templo. La ciudad de Murcia me pareció engalanada con edificios decimonónicos tan nobles, me parecieron sus calles tan llenas de vida.

jueves, noviembre 28, 2019

He encontrado una foto perfecta



He encontrado esta foto que puede ayudar a hacerse una idea de lo que decía ayer. Aunque no pensaba en pinturas tan buenas, sino en algo más naif, más sencillo, de estilo neorrománico.

Lo bueno de una pintura como la que digo es que hay muchos jóvenes con verdadero talento que estarían más que dispuestos a colaborar a precios muy módicos. Muy módicos para lo bien que lo harían, porque hay gente que pinta muy bien y que no tiene la posibilidad de vivir de ello.

miércoles, noviembre 27, 2019

¿Cómo haría los sepulcros para las iglesias actuales?



Primero de todo, dentro del templo, solo colocaría los restos una vez reducidos estos a huesos. Es decir, una vez que hayan pasado unos diez años. Y esos restos los colocaría dentro de una urna que cerrara de forma hermética. Dentro del templo, no puede haber ninguna fuente de contaminación. Si el cuerpo es incinerado, la urna puede ser colocada de forma inmediata en el sepulcro.

Segundo: Se pueden hacer arcas de madera y pintarlas por fuera con representaciones románicas acerca del que esté enterrado dentro: sea un laico, un sacerdote o un obispo. Me gustan mucho las arcas góticas acabadas en un tejadito de doble agua. En cada arca pueden caber un mínimo de seis personas, e incluso más.

Tercero: Esas arcas pueden ser colocadas en las paredes de la catedral, en las capillas o en una cripta. Las criptas con nichos que son rectángulos de mármol son espantosas. Sería mejor que los arquitectos consultaran a algún creador de decorados de Hollywood antes que construir esos espacios asépticos que me recuerdan a un aseo de hotel. Si entro en una cripta, quiero sentir la sensación de entrar en una cripta gótica, no en un sótano de un centro comercial.

martes, noviembre 26, 2019

Esto es una tumba como tiene que ser



Pedro, un comentarista, me decía en un tono bondadoso como él mismo:

Padre Fortea no se gaste mucho dinero en estos menesteres pues polvo somos y en polvo nos convertiremos. Que Dios le bendiga.

Querido Pedro, me gusta bromear. Pero te aseguro que, una vez muerto, me da lo mismo si me tiran al río. La única disposición que dejaré escrita en mi testamento será que, a ser posible, no me entierren vivo.

Respecto a la elección de mis atributos en un retablo, puedo asegurarte que si no he logrado el restablecimiento del cabildo en la catedral de mi diócesis, más difícil veo tener algo de éxito en mis esfuerzos de canonización en vida.

Pero, Pedro, si bien yo no deseo para mí nada tras la muerte (en este mundo), sí que me gustaría que se siguieran haciendo bellos sepulcros para obispos, sacerdotes y laicos en las iglesias. Son un recuerdo de la fugacidad de la vida. Los enterrados en los templos duermen hasta que esos huesos despierten.

Por supuesto que ya no se pueden hacer en mármol. Pero tengo varias ideas acerca de cómo se podrían hacer hoy día, mañana lo explicaré.

Post Data: Sí que sería bonito que mi calavera acabara en la mesa de algún obispo.

--¿De quién es esta calavera?

--No sé, estaba aquí cuando llegué al cargo. Creo que es de un jesuita que tenía un blog sobre obispos.

viernes, noviembre 22, 2019

Viernes frío, lluvioso y gris



Hoy he recibido a un pastor evangélico. Me ha hecho unas preguntas para su trabajo de teología en un master. Hemos paseado por las naves de la catedral. Ha sido un encuentro amigable. Me recuerda a cuando yo era un joven, como él, y trabajaba en mi propia tesina. Aunque me ha parecido bastante más maduro que cuando yo tenía su edad.

Ya que ha venido a Alcalá, le he enseñado la universidad y la Calle Mayor. Estaba lloviendo bastante y, al final, me he tenido que poner el manteo sobre la cabeza.

Estamos teniendo unos días de lluvia y frío más propios del invierno que del otoño.

Yo ahora estoy revisando mi Historia del mundo angélico. Cuando acabé el último libro de la trilogía sobre Dios, pensé que debía revisar un poco el texto del primer volumen. Ay, cuántas cosas se encuentran que deben ser pulidas y mejoradas. Y eso que, cuando lo acabé, me pareció que el texto estaba pulido, barnizado y listo para aguantar los siglos.

Claro que siempre he dicho que si alguno encuentra una de mis obras sin erratas, es que no es una obra mía. La abundancia de erratas es mi sello personal.

Me preguntabais cuál será mi próximo propósito literario. Pues si no me embarco en una revisión en profundidad de mi libro sobre los obispos, La mitra y las ínfulas, le tocaría ya a mi novela sobre san Pablo. Es algo que no he decidido. Me inclino por el libro de los obispos. Si a algún obispo mi trabajo le sirve, me consideraré más que pagado por mis esfuerzos.

Creo que pocos presbíteros han escrito tanto sobre los obispos como un servidor. Otros escriben sobre las setas o sobre el oso pirenaico. A mí me ha dado por la episcopalidad. Un tema tan honrado como cualquier otro.

jueves, noviembre 21, 2019

¿Podríamos enclaustrar el tiempo?



Hoy, hablando con un amigo, surgió la cuestión de qué esperaba de la vida. Pues bien, de la vida solo espero una cosa: Dios.

No espero a Dios solo después de esta vida. Ya, en esta vida, lo único que espero de la vida, es a Dios.

He escrito en mi blog muchas pequeñas cosas sobre vestiduras clericales, sopas, bulas y un sinfín de petites choses. Pero lo que, realmente, muestra lo que hay en el centro de mi alma es mi trilogía sobre Dios. Los satélites son, yo diría, necesarios. Pero me esfuerzo para que, en mi existencia, haya un orden, digamos, escolástico.

51 años de vida. En mi caso, os lo aseguro, hay una percepción muy nítida del paso del tiempo. Y, es curioso, nunca he sentido que el tiempo pasase rápido. Al revés, os aseguro que tengo una percepción de que mi tiempo pasa lento. Me da la sensación hasta de haber vivido varias vidas en una sola existencia. Me parece tan distinto el sacerdote que era yo en mi primera parroquia del que lo fue en la segunda, del que lo fue en 2010 del que soy nueve años después.

Creo que he vivido el paso del tiempo como una realidad con entidad propia. El tiempo como un paisaje para recorrer, como una región que había que explorar. Quizá la percepción del tiempo como un bien tan precioso que se escapa entre mis manos me ha llevado fijar tanto mis ojos en él. Tal vez por eso he sentido tan poco deseo de viajar. El verdadero viaje es a través del tiempo.

miércoles, noviembre 20, 2019

Nuevo libro, Obispo reinante


Aunque esté todavía cercana la publicación de mi libro Las leyes del infierno, hoy, por fin, os ofrezco mi opúsculo sobre la vida de un obispo del siglo XVII. No es un libro, propiamente dicho. Sino una obrita corta.

Este es el link donde descargarlo:

El título es Obispo reinante. Es la descripción de cómo era la vida de un obispo de esa época, desde que se levantaba hasta que se acostaba. Me gustará escuchar vuestras opiniones.

Ya os dije que esta obrita tan corta nació de la fascinación que ejerció sobre mí la dedicación de toda una vida de docencia al tema de los obispos del Ancient Regime por parte de un profesor inglés, Joseph Bergin.

Al principio, leía y tomaba notas personales. La idea era usar esas notas en mi revisión de La mitra y las ínfulas. Después, tanta nota pensé en usarlas en un capítulo dedicado solo a eso. Finalmente, llegué a la conclusión de que bien valía volcar toda la información en una obra narrativa. En fin, espero que os guste.

Mamá, ¿qué hay hoy de comer?





En las últimas semanas, he tomado una nueva afición: las sopas. Hoy estaba en la frutería escogiendo hortalizas con la misma delectación y cuidado con que una mujer escogería bolsos o ropa.

Y es que una buena sopa minestrone o una buena sopa de tomate o de cebolla pueden ser platos exquisitos. Y es que esas sopas en que los sabores son naturales, el caldo espesito, sin colesterol y con pocas calorías calientan el alma y el cuerpo en estos días tan fríos.

Post Data: Si algún obispo busca un buen cocinero, podría pensarlo a cambio de alguna prebenda o de alguna canonjía.

domingo, noviembre 17, 2019

Vestiduras clericales anglicanas


 Así vestían los obispos anglicanos en el siglo XIX y principios del XX. Eso que llevan en las piernas se llaman "polainas", en inglés "gaitiers". La sotana corta se llama en inglés "apron". Prefiero las vestiduras católicas. Estas vestiduras suponen una cierta mundanización de la vestimenta del clero. Pero mejor eso que ir de laico.








miércoles, noviembre 13, 2019

Las vestiduras como expresión de una determinada teología



Esta es una ceremonia de una misa católica. Lo especifico por lo que voy a decir a continuación. A los que vemos las bonitas ceremonias anglicanas, nos resulta desconcertante recordar que la Iglesia Anglicana cayó no solo en el protestantismo, sino también en la iconoclastia.

Dejando aparte otros aspectos, la Iglesia Anglicana, durante un tiempo, abandonó todas las vestiduras litúrgicas medievales. Algunas pocas se usaron según el criterio de cada pastor.

Baste dar un dato llamativo, el arzobispo Cosmo Lang fue el primero en usar mitra, en la sede de York, en 1909. El primero desde el siglo XVII. Increíble.


Eso sí, en el siglo XX, la Iglesia Anglicana va a retornar, a grandes pasos, hacia sus orígenes católicos. Todo ese proceso que hubiera podido llevar a la unión quedó truncado con la ordenación de mujeres en la década de los 70 del pasado siglo. Ese fue un obstáculo que, una vez que apareció, quedó claro que resultaría insalvable.

martes, noviembre 12, 2019

Mi trilogía sobre el Misterio de Dios





Permítase escribir hoy un post autoreferencial. Tras una vida dedicada a la escritura, he escrito algo más de medio centenar de libros. El número no significa mucho. No pocas de esas obras son breves o muy breves; y otras, aunque más extensas, son lo que considero “obras menores”. Solo la mitad de mi producción se salva de ese calificativo.

         Ahora bien, me siento orgulloso de mi trilogía sobre el Misterio de Dios: Historia del mundo angélico, Las corrientes que riegan los cielos y Las leyes del infierno. Sin duda esa es la cúspide del trabajo de una vida. Y, sin haberlo pretendido, la trilogía trata acerca del centro de mi vida: el Ser Infinito.

         Pero hace pocos días me percaté de otro detalle. El primer libro trata acerca de Dios Uno, el segundo acerca de Dios Trino, y el tercero profundiza en los aspectos ya presentados en los dos primeros libros.

         El primer libro describe a Dios de un modo dinámico, a través de la lucha angélica. El segundo libro describe la Trinidad a través de la felicidad del Cielo. Trata también del infierno y el purgatorio, pero es una obra centrada más bien en la dicha que hay en el cielo. La dicha y la felicidad atraviesan el libro explicando a la Santísima Trinidad. El tercer libro describe a Dios a través de la profundización en lo que es el infierno. Conocer a Dios a través del averno. Conocer las profundidades del infierno conociendo las profundidades del infierno. Conocer el núcleo del infierno conociendo la vida intratrinitaria divina.

         No hubo ningún plan, no hubo ningún esquema preconcebido. Pienso que la trilogía ha salido así gracias a la ayuda del Señor. Y es que es muy curioso, pero el primer libro nació de una inspiración. Durante años quise escribir un libro sobre los ángeles. Siempre pensé lo bueno que sería que mi Summa Daemoniaca tuviese su obra inversa: una summa acerca de los ángeles. Pero no pude, nada venía a mi mente. Me esforcé y lo intenté, pero nada durante años. Una vez me puse ante la pantalla del ordenador y me dije: “Escribe algo, lo que sea”, pensando “después ya lo corregiré, después ya lo puliré y lo completaré”, pero empieza, por algo, por lo que sea. Al final, desistí. No se me ocurría nada.

         Muchos años después, dando un paseo por Roma con un franciscano, junto al Panteón, mi amigo me hizo una pregunta acerca de los ángeles, a la que siguió una amena conversación. Cuando llegué a casa, me dije: “Voy a escribir algunas ideas que le he dicho en esa conversación. Son útiles y no quiero que se me olviden”. Comencé a escribir y ya no paré hasta que salió el libro entero: una idea se sucedía a otra, la obra fluía, las ideas se agolpaban en mi mente. Cuando la acabé, me di cuenta de que ese libro valía más que todas mis obras sobre el demonio. Valía más mi misma tesis doctoral a la que dediqué cuatro años de trabajo.

         Años después, di una conferencia en Brasil. El día de la conferencia estaba leyendo, como lectura personal, el libro del profeta Ezequiel. Se me ocurrió una cosa de la que prediqué esa tarde. Al llegar a España, pensé: “Voy a escribir ese pensamiento porque creo que vale la pena no olvidarlo”. No pensaba escribir más allá de una hoja u hoja y media. Pero me puse a escribir y ya no paré hasta acabar entero el segundo libro de la trilogía.

         El tercer libro nació de un tiempo en el que tenía menos trabajo antes de tener que sustituir a los compañeros sacerdotes en la capellanía del hospital. Decidí escribir una obra breve que condensara mi pensamiento sobre el demonio y el infierno. Las partes relativas a la Trinidad nacieron de la inspiración, fueron cosas que se me ocurrieron. Ahora las releo y me doy cuenta de que nunca hubieran podido ser resultado del estudio o de mi trabajo.

         Curiosamente, considero que cada libro que sigue en esta trilogía es mejor que el anterior. El segundo volumen es mejor que el primero, y el tercero que el segundo.

         He querido daros estas explicaciones a todos los que me leéis, porque, cuando uno lee un libro, le gusta que el autor le añada algunas cosas más acerca de cómo nació un libro.

         Una última cosa, el título de Las corrientes que riegan los cielos está tomado de un verso de un poema de san Juan de la Cruz. Un poema que era mi favorito en el seminario, un poema titulado Que bien sé yo la fonte. Me lo sabía de memoria y con música. De manera que me gustaba mucho tararearlo. El otro poema que me gustaba mucho cantar era Crux fidelis. Qué buenecico era en esa tierna edad. Hasta yo me enternezco recordándome.

En fin, el poema es este y el título salió de la estrofa 6 que marco en rojo:

Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe
Que bien sé yo la fonte que mana y corre,               
      aunque es de noche.                    

1          Aquella eterna fonte está escondida,            
que bien sé yo do tiene su manida,               
      aunque es de noche
2          Su origen no lo sé, pues no le tiene,             
mas sé que todo origen de ella viene,                      
      aunque es de noche,                    

3          Sé que no puede ser cosa tan bella,              
y que cielos y tierra beben della,      
       aunque es de noche.                   

4          Bien sé que suelo en ella no se halla,           
y que ninguno puede vadealla,                     
       aunque es de noche.                   

5          Su claridad nunca es oscurecida,      
y sé que toda luz de ella es venida,              
      aunque es de noche.                    

6          Sé ser tan caudalosos sus corrientes,            
que infiernos, cielos riegan, y las gentes,                 
      aunque es de noche.        

7          El corriente que nace de esta fuente,            
bien sé que es tan capaz y omnipotente,                  
      aunque es de noche.                    

8          El corriente que de estas dos procede,                     
sé que ninguna de ellas le precede,
       aunque es de noche.                   

9          Aquesta eterna fonte está escondida            
en este vivo pan por darnos vida,                 
       aunque es de noche.                   

10        Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras,             
      porque es de noche.                    

11        Aquesta viva fuente que deseo,                    
en este pan de vida yo la veo,           
      aunque es de noche.