lunes, diciembre 31, 2018

He estado en Ávila






















Ayer me fui a Ávila con unos amigos y estuve todo el día fuera. Llegué a casa tarde, razón por la que os dejé sin post. Como es habitual en mí, me encantó la catedral. ¡Qué acumulación tan hispánica de belleza, qué emporio de sacralidad hecha arquitectura! Rezar paseando por esa catedral cuando ya no hay turistas, a la luz del crepúsculo entrando por las vidrieras, debe ser impresionante.

Lo pasamos muy bien paseando, visitando iglesias, comiendo una pizza por la noche, rezando en el coche. A las cuidadoras de los dos museos de los conventos de santa Teresa les hacía rabiar, preguntándoles: "¿Entonces, aquí fue donde vivió santa Clara?" o también "¿Hay algo de cierto en que la mitad de las obras atribuidas a santa Teresa, en realidad, son de santa Clara?".
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Hoy voy a comer a mi última parroquia, con una gran y extensa familia, donde están desde los niños hasta el bisabuelo.

Para finalizar un vídeo que ya puse aquí hace tiempo. Hoy lo he encontrado por casualidad y me ha parecido tan genial como la primera vez.


sábado, diciembre 29, 2018

Un cuadro hermano


Se me olvidaba, en la Nochebuena les regalé a mis padres un perfume y una botella de vino. Lo reconozco… un regalo previsible, anodino y aburrido.

¿Pero qué queríais, que le regalara la enciclopedia manuscrita con caracteres chinos de “La madre poderosa que pone orden celestial en casa” ordenado por la emperatriz 好媽媽和老闆?

En cuestión de regalos navideños siempre he sido un Nelson a las órdenes de un parlamento conservador, no un Napoleón transgresor y victorioso en grandes estrategias navideñas. Y ese conservadurismo me ha sido siempre agradecido. En cuanto me he salido de los cauces habituales, siempre he obtenido un suspiro de resignación al abrir el paquete. 

¿Me pregunto qué le habrá regalado el presidente Sánchez a Torra? ¿O qué le habrá regalado el cardenal Burke al papa?

¿Qué le habrá regalado Hillary Clinton a Trump? Si es una caja de polvorones, ¡no te los comas, Donald! Dáselos primero al gato a ver qué pasa.

viernes, diciembre 28, 2018

El trono, los dos cetros, la corona...



No me digáis que no es una pintura preciosa, sencillamente hermosísima. Un ritual de coronación refleja la nobleza que debería tener el ejercicio del Poder. No es que quisiera hoy hablar del tema, pero he encontrado esta pintura.

Los rituales de coronación, actualmente, quedan totalmente descartados. Incluso en el caso de un monarca europeo, realmente no reflejan una realidad si se llevaran a cabo como antaño. El ritual era demasiado grandioso para el mínimo poder de un rey actual. No me parece mal que se mantenga el ritual en el Reino Unido, porque es como un fósil con una tradición ininterrumpida. Y soy favorable a mantener todo tipo de fósiles.

Pero esos rituales tenían sentido únicamente en aquella situación medieval de cristiandad. Pero estéticamente hay que reconocer que son muy bonitos. Lo único que pervive de esa época parecido es la ordenación de un obispo.

Yo propuse en su momento (como un ejercicio intelectual) una serie de cambios en la toma de posesión de un obispo de su diócesis para que fuera un acto con un ritual más desarrollado. Ese ritual que proponía aparece en mi libro Ex scriptorio

Me alegro de que el único Poder que siga estando dotado de estos rituales tan bellos sera el poder espiritual de los sucesores de los apóstoles y que los demás hayan quedado reducidos a lo funcional.

jueves, diciembre 27, 2018

Y sigue la navidad


























Hoy a las 11:00 se han marchado mis padres de casa y el estado de sitio ha finalizado. Mi madre descubrió en chino como expresar su status en mi casa: 好媽媽和老闆

Que significa: La madre poderosa que pone orden celestial en casa de poble hijo desamparado que no sabe administrarse.

Yo no me resisto. Acepto mi lugar en este orden.

Un comentarista decía que debo tener una madre con mucho carácter. Lo resumiré de esta manera: Si Napoleón, a los cincuenta años de edad, hubiera tenido una madre como la mía, le hubiera dicho:

-¡Tú no vas a invadir ni Rusia ni nada!
-Pero mamá…
-¡Y acábate el puré!
-Sí, mamá.

miércoles, diciembre 26, 2018

Navidad jubilosa, este el regalo feliz de las muñecas Famosa



Ahora mi madre está de sobremesa con mi queridísima sacristana de mi última parroquia. Están de cháchara frente a un plato de dulces. La verdad es que ha cocinado una comida muy buena. No en gran abundancia, porque mi madre no es de grandes platos, pero sí de muy buenas recetas. La verdad es que mi madre siempre cocina de forma muy saludable. Siempre pone ensaladas muy buenas, el segundo plato con el menor colesterol posible; hoy un rollo de carne pollo relleno. El postre sencillo y que no sea excesivamente azucarado. Nunca tenemos problemas de indigestión.

El marido de mi madre la trata tan bien a mi progenitora. No tengo la menor queja. Mi padre murió a los 49 años, cuando yo tenía quince años. Él, ahora jubilado, tenía una empresa de estructuras metálicas: hombre práctico, de pocas palabras, directas, sin dobleces.

Tengo la ventaja de que mi madre nunca lee mi blog, ni como excepción, tampoco mis libros. Su marido idem.

Nunca me han permitido poner fotos de ellos en el blog y se lo he pedido durante años. El marido de mi madre es un hombre tranquilo, pero claro… no saques el tema de Cataluña en la mesa. Los sindicatos y el independentismo son temas que soslayo hábilmente. Si sale alguna noticia en la televisión, en seguida pongo el Canal Viajar o algo que le relaje.

martes, diciembre 25, 2018

Cena de Navidad



Sois todos unos sádicos. Solo os alegráis de los posts en que critico a mi buena y santa madre. Con vosotros ocurre lo del dicho de que cría cuervos… Solo hay una cosa peor que vosotros y es una visita navideña de mi madre.

No sé si podría resistir esta ordalía sin la lectura diaria de Guía para afrontar visitas navideñas de una madre, obra de un canónigo alemán del siglo XIII que también era hijo único. Me conforta leer las páginas in folio, a doble columna, en un latín en el que mezcla muchas preposiciones germánicas.

Las iluminaciones son muy buenas porque el ilustrador hace un paralelismo con Job escuchando las recriminaciones de su persistente esposa. El autor debía estar muy quemado porque dedica quince iluminaciones al tema de Job y su esposa. Este canónigo acabó tirándose de la torre de la catedral. Otras fuentes sugieren que se dedicó a quemar brujas por toda Alemania.

Con razón que varios papas advierten del peligro de las visitas maternas a hijos únicos. Recordemos Timorem magnum de Paulo XXIII y Patientiam continuam de Lino II. Y me acuerdo del famoso sermón del Cura de Ars que comienza con aquel pomposo No los llevéis a la exacerbación

lunes, diciembre 24, 2018

No más HOME ALONE



Hoy se ha vuelto a repetir el sueño: he aparcado el coche y no me acordaba donde. Hay muchas cosas que se pueden hacer en un sueño, pero una de las más aburridas es pasarse la noche buscando el coche. Además, si lo pensáis, no deja de tener su gracia: estar buscando un coche inmaterial en medio de una tierra onírica.

En este caso, lo había aparcado al lado de un largo río en Pamplona, y el vigilante de una biblioteca se prestó voluntario a que me montase con él en el coche para ir recorriendo el cauce y encontrarlo. El vigilante era de raza negra y en la Biblioteca yo hojeé un ejemplar de cómic. Uno de la maravillosa saga Las ciudades oscuras.

Después me he despertado y he comprobado que no estoy solo. He encontrado mi casa invadida por mis padres. Imaginaos una nación que experimentara una inmigración de un 200%, pues eso es lo que ha pasado en la república de mi casa. Por cada habitante en el territorio de mi piso, han venido dos más. De uno hemos pasado a tres.

La convivencia es magnífica, pero me he tenido que adaptar a sus usos y costumbres. Una de sus extrañas costumbres es que la ropa se pliega antes de meterla en los armarios.

domingo, diciembre 23, 2018

Qué susto, he oído algo en el pasillo del ascensor



No me importan las cargas policiales en Barcelona, no me importa, no me importan las lágrimas de la niña que cantó el Gordo, lo único que me importa es que mi madre llega hoy a la hora del almuerzo y tengo que tener su habitación y su cuarto de aseo desalojados de trastos, limpios, fregados y ventilados. Cualquier otro evento planetario pasa a segundo lugar.

Mientras no está ella en casa, uso su habitación como trastero, como desván, como archivo de “cosas para ordenar después”. Ahora, desolado, me pregunto cómo han podido acumularse tantas cosas desde el verano. En su habitación, ahora hay de todo.

Menos mal que he puesto la autobiografía de Stephan Sweizg para amenizar tan ingratísima labor. Pero recolocar no soluciona el problema. Ese chaos maior sencillamente lo he dividido en caos menores distribuidos en armarios de toda la casa. Muchos armarios ahora contienen una masa de objetos que deberé afrontar dentro de unos días. Sin duda, serán semanas. Y las semanas se transformarán en el tiempo que queda hasta la navidad del próximo año: así el ciclo se repetirá.

Al final, este círculo vicioso –viciosísimo, diría yo– se rompe de la única manera que se puede romper: las bolsas de basura delante de la puerta de entrada. Los objetos se guardan con cariño, se atesoran, se recolocan, hasta que van al contenedor verde, amarillo y azul que hay frente a mi casa.

No puedo quejarme de que los más preciados objetos de ahora, los más sentimentales, algún día, cuando muera, acaben en la basura, porque yo mismo soy un inquisidor cruel estando ya en vida.

Bueno, lo importante es que mi madre vendrá dentro de unas horas y me dirá con una sonrisa: “Qué limpio está todo”. Su marido se limitará a inspeccionar todo, entrecerrando los ojos, observándolo todo, y a no decir nada, como siempre. Es curioso, a mi madre no le gusta el polvo. Sí, no le gusta nada.

Bien, acabamos con una pregunta para la discusión de los comentaristas: ¿Es la suegra, realmente, una familiar?

sábado, diciembre 22, 2018

Cosas que pasan








No estoy en condiciones de asegurarlo, hay voces que hablan de que es una leyenda urbana barcelonesa. Pero, en medio de tantos documentos sobre la exhumación y con una secretaria que trabajaba en una oficina que no era la suya, el decreto que se firmó ayer, 22 de diciembre de 2018, por el Consejo de Ministros, decía bien claro que a partir del 1 de enero de 2019, el aeropuerto del Prat de Barcelona pasará a llamarse “Aeropuerto Internacional Francisco Franco”.

El sueño de mi amigo cura



Un comentarista me pedía que contara el sueño del sacerdote amigo mío. En su momento, me impactó mucho. Pero, al leerlo ahora, tantos años después, no me ha resultado tan sorprendente. Pero lo cuento ya que mencioné el tema.

Mi amigo tuvo un sueño acerca de cómo interpretar una cosa que había visto en una pintada en una pared. Según lo que soñó, esa pintada tenía un sentido demoniaco.

Un mes después tuvo un sueño en el que una voz le decía que sueño había sido fiable que venía de Dios y que la interpretación era correcta. Eso fue todo. Contado con todos los detalles, en aquel entonces, me impactó. Lo había olvidado, pero al volver a leerlo ya no me impactó mucho que digamos. Eso es todo.

Hay cosas que, cuando somos más jóvenes, nos sorprenden más; y, con el pasar del tiempo, menos.

Yo, en mi juventud, cuando era un seminarista, no me sentía tanto atraído por lo extraordinario, como por lo monástico. Todo lo relativo con monasterios de arquitectura medieval me atraía muchísimo. Pero bastó estar en uno de ellos una temporada un poco más larga (dos semanas o un poco más) para ver con claridad que no podía más; que, ni con la mejor voluntad, podía seguir morando en un lugar que me resultaba como una cárcel; sensación que no la tuve ni un minuto durante los cinco años que estuve en mi seminario. Hice todos los esfuerzos de mi voluntad, pero nada. Entendí que mi admiración por los monasterios era de lejos.

Además, y es algo curioso, me encantan los rezos corales monásticos y en las catedrales. Ya sabéis lo mucho que he propugnado la revitalización de los cabildos. Pues bien, me encanta que los haya, pero no participar yo en ellos. El rezo coral de la liturgia de las horas se me hace eterno y, encima, nunca logro meterme en la oración. Si alguien ha pensado que defendía la existencia de los cabildos catedralicios porque me apetecía ser canónigo, ya le digo que para mí sería una verdadera penitencia cumplir con esa función que esencial a ellos. Que haya cabildos, ¡pero, por piedad, que otros sean los canónigos!

Me siento totalmente identificado con la espiritualidad del clero secular: mi iglesia, mi casa, mis horarios, mis apostolados, confesionario, atender a la gente…

Nunca he pertenecido a ningún movimiento, porque no he sentido que Dios me pidiese eso. Pero es cierto que el Opus Dei y los benedictinos los siento como de la familia de tanto tiempo que he estado con ellos. Tengo que volver a Leyre, donde hice mi retiro para el diaconado. El retiro para la ordenación presbiteral la hice en Fontgombault.

viernes, diciembre 21, 2018

Este conjunto se titula: Ley, Prosperidad y Poder.



Otro tema sobre el que no quería volver a decir ni una palabra en mucho tiempo era el pulso nacionalista contra el Estado. Pero estar hoy en España y no decir algo parece imposible. Todo el mundo no habla de otra cosa.

Las posiciones mias que he manifestado en pasados posts las he meditado tratando de no dejarme llevar de ninguna manera por mis emociones. He intentado que solo la razón primase. En un tema en el las pasiones se pueden desatar por un lado y por otro, la única que debería tener la última palabra es la razón. La moral católica es, en definitiva, el orden de la razón.

Me tomo muy en serio los argumentos de los que no piensan como yo, no pretendo ser ningún dictador de las conciencias. Daré cuenta de mis palabras si impongo mis ideas opinables sobre mis hermanos prevaliéndome de mi orden sacerdotal. En los temas morales, el sacerdote nunca será suficientemente cuidadoso, nunca suficientemente escrupuloso, en la vigilancia de sí mismo para no caer en ese mal. El director de las conciencias siempre, siempre, debe desconfiar de sí mismo.

El tema del nacionalismo, de los movimientos de secesión, no ha experimentado un desarrollo en el magisterio de la Iglesia. Digo “desarrollo”, porque los principios generales deberían valer para llegar a las conclusiones particulares.

La teología moral conforma una unidad, una construcción lógica, férreamente basada en mismo ser de las cosas. La Iglesia siempre ha defendido la objetividad de la moralidad frente a la subjetividad de otros sistemas. La razón frente a las emociones y las pasiones.

Basado en la teología moral hay ocasiones en las que uno puede con toda tranquilidad de conciencia matar a su agresor, enviar ejércitos contra otras fuerzas armadas, ordenar que se dispare a un secuestrador o condenar durante larguísimos años de prisión a un funcionario que ha espiado para otra nación.

Las palabras "diálogo", "concesiones", "entendimiento" son palabras vacías en estas circunstancias. Ya no hay espacio para ceder más: o independencia o unión. O se cumple la Ley o no se cumple. O seguimos la Ley basada en la Razón, o cada uno sigue sus propias pasiones: ya no hay más posibilidades. 

En fin, hoy, las cámaras han captado un diálogo que lo define todo de un modo sumario:

Sí, es un hecho que la república catalana no existe. 
Es un hecho que el Estado español existe.

jueves, diciembre 20, 2018

No pensaba decir ni una sola palabra más sobre el tema en, por lo menos, un año



Hoy un conocido me ha pasado este vídeo que pongo más abajo. Son las palabras de Franco a los españoles en el discurso de fin de año, era 1960. Escuchad su discurso y decidme si este es el discurso del odio. Se le compara a Hitler, pero escuchadle y decidme si estas son las palabras del infierno (las de Hitler) o las de un asesino rebosante de vanagloria como Mussolini.

Resulta increíble que en la televisión pública se hicieran estas preciosas referencias a Dios, a su santa Ley, a la protección del cielo. Si esto es un monstruo, es un monstruo que habla como un padre de la Iglesia. Mirad y juzgad vosotros mismos:


Ya lo dije en este blog: el cardenal Tarancón, en sus memorias, reconoce que, en una audiencia privada, Pablo VI habló con elogio de Franco y que concluyó finalmente: 

“Franco ha hecho mucho bien a España y le ha proporcionado un desarrollo extraordinario y una época larguísima de paz. 
Franco merece un final glorioso y un recuerdo lleno de gratitud”.


miércoles, diciembre 19, 2018

Las arcas de la memoria



Hoy he dedicado la mañana a hacer limpieza de la estantería de libros de mi salón. En mi casa todos los libros están en una sola estantería. Cuando entra un libro, tiene que salir otro. Nunca he querido que los libros invadieran mi casa. Esta es una sana costumbre de la que nunca me he arrepentido.

Pero, a veces, dejaba fotocopias, sobres y otros escritos sobre los libros o entre ellos. “Más adelante lo leo con más calma y veo si guardo este escrito”, me decía. Y así se me habían acumulado papeles y más papeles. Hoy he ventilado todo este asunto.

Solo tengo sobre la mesa del ordenador unas pocas cosas que he dejado para mirarlas con más calma: un escrito sobre la magia en el siglo IV y su reflejo en las Rerum Gestarum de Armmino Marcelino, una fotocopia que me pasó un canonista sobre De fridigis et maleficiatis en una decretal de Gregorio IX, un libro Amos Oz cuyos subrayados (míos) quiero volver a releer, y otras cosas. Entre esas otras cosas hay una cuartilla manuscrita que describe un sueño que tuvo un sacerdote de mi diócesis que me contó hace muchos años, antes de morir. Un sueño que, indudablemente, venía de Dios. Probablemente lo contaré dentro de unos días aquí, porque vale la pena contarlo.

En algún momento, he sentido pena por tirar algo porque en un trozo de papel o en una cuartilla había escrito algo que había olvidado completamente. Si no había recordado eso en quince años, y ahora tiraba esa anotación significará que ya olvidaré para siempre ese hecho. Tirar algunos papeles manuscritos significa olvidar para siempre retazos de mi vida. Os aseguro que he sentido dolor varias veces: la pena de olvidar para siempre.

Cuando uno tiene dieciocho años, presta poca atención a esto; la luz del futuro para inundarlo todo. Pero, a los cincuenta años, ciertos recovecos, pasajes y estancias de los años pasados van convirtiéndose en tierra desconocida. Hay tantas cosas que fueron tan importantes para mí en su momento y que ahora al ser iluminadas de nuevo por un escrito reviven y que no me puedo creer que ya no guardara ningún recuerdo de ese hecho.

Una de las cosas que han aparecido es un mapa de México donde había apuntado los lugares que visité en ese viaje del año 2003, creo que fue en ese año. Fue un viaje de un mes, toda una experiencia. Una experiencia personal gratísima e impresionante. Pero de la mayoría de esas jornadas llenas de vida y entusiasmo solo quedaba el recuerdo del nombre de una ciudad, nada más, ni una sola imagen. De otras jornadas quedaba la amabilidad de unos organizadores, el feliz recuerdo de una cena, viajes en coche… Sí, recuerdos sueltos, muchos, todavía muchos. Pero solo una fracción de lo que ocurrió durante ese mes. 

Cincuenta años de vida quedan reducidos, en cierto modo, a recuerdos. Esto no deja de impresionarme. Y os confieso que tengo la sensación de que incluso mi pasado se aleja.

martes, diciembre 18, 2018

Que rabia que hoy tenga que poner esta pintura y no las fotos



Hoy hemos tenido la comida de Navidad de los curas de la diócesis. Pondría aquí las fotos, pero el sacerdote que las ha tomado ha debido equivocar alguna letra en mi correo electrónico y no me ha llegado nada. Y este sacerdote es de otro país y justamente de él no sé en qué parroquia está. Y los que estaban a mi lado tampoco lo saben. ¡Si me lees, envía las fotos!

En fin, la comida, como siempre, ha sido un grandísimo gozo. La carne era deliciosa; buena, buena, pero buena de verdad. El postre, as usual, nata entre dos capas de bizcocho: horrible. Hasta los calvinistas tomaban cosas mejores de postre. Llevo más de veinte años luchando contra la herejía y contra ese postre en concreto. Y he obtenido más éxitos en el primer campo que en el segundo. Al cura incrédulo de mi edad, le he aconsejado unas gafas nuevas.

Hemos almorzado en el claustro del antiguo monasterio de las bernardas. El marco era óptimo. Las mesas alargadas ocupaban las cuatro arcadas. Curas mayores y jóvenes, seminaristas y canónigos, entre bromas y chascarrillos, nos lo hemos pasado muy bien. No hemos pecado con la lengua ni venialmente. Y eso que yo he sentido cierta tentación en un momento. Pero la conciencia ha prevalecido.

He digo “canónigos”. En fin, solo quedan dos canónigos y uno no estaba presente. Si hacéis cuentas, veréis, entonces, que solo estaba presente uno. Esa es otra lucha mía, como la del postre. Y eso que no tengo ni el más mínimo interés por canonjía alguna. Ni el más mínimo. Prefiero mil veces ser vicario general que canónigo. Pero, entendedme, una catedral sin canónigos es como un árbol de navidad sin bolas.

Un cura que me sustituyó dos años después como secretario del obispo me ha preguntado qué edad tenía yo. No se lo ha creído cuando le he dicho que cincuenta años. Evidentemente, daba por supuesto que no bajaba de los sesenta. Este tipo de signos me van advirtiendo que me voy alejando de la edad de los seminaristas para adentrarme más bien en la edad de don Felipe Lope Taravillo.

Ah, tenemos un seminarista de cincuenta y cuatro años. Bueno, creo que ya he contado todo lo esencial de esta mañana de adviento.

lunes, diciembre 17, 2018

La foto es del valle de Flüe de Suiza


Hoy por la mañana, por fin, he sacado tiempo para reformar mi libro La decadencia de las columnas jónicas. Había añadido la parte geopolítica para hacerlo más largo. Así me lo pidió el editor, pues si no era demasiado breve para publicarlo en papel. Pero esa segunda parte siempre me pareció un añadido. Ahora que el libro pervive en su vida digital, el libro trata solo de cuestiones constitucionales. En los dos últimos años, el libro ha seguido sufriendo añadidos. Una maquinaria que sigue siendo ajustada con los años.

No sé si os lo dije, pero la última película que he visto ha sido El hombre de las mil caras. Una película más que excelente de un director español. Ahora estoy viendo, también por segunda vez, María Antonieta de Sofía Coppola. La estoy disfrutando más que la primera vez. Quizá porque ahora ya no espero nada más que el espectáculo visual. Y, ciertamente, este espectáculo es prodigioso: una película que respira color, sabor y perfume. Una cinta en la que las telas casi son tangibles y uno siente la atmósfera del barroquismo llevado a su última expresión. Mientras uno no espere nada de la trama, la película se justifica en su aspecto visual. Y se justifica plenamente.

Lo malo de hacer una corrección en un libro es que hay que subirlo al servidor y cambiar el enlace en la Biblioteca Forteniana. Menos mal que estas cosas las hago sin pensar, sin mirar opciones. Creo que podría mover el ratón con los ojos cerrados.

Lecturas, comentarios y respuestas a ellos



Un comentarista recordaba que todo este asunto de un gran, inmenso, proyecto arquitectónico que simbolizara la soberanía de una nación, que enorgulleciera a todos los ciudadanos de la patria, es algo que ya expuse con extensión en Edipo Vasco. Y, efectivamente, un protagonista perfecto para eso era José María Aznar.

También es cierto lo que decía otro comentarista que, en este asunto, me he vuelto un gran admirador del Palacio de Westminster y todo lo que en él se contiene. Los edificios de la república francesa o del Estado alemán resultan sistemas fríos y carentes de alma al lado de la clase de las Houses of Parliament, como también se conoce a esa sede.

El Reino de España tuvo su admirable El Escorial. Pocas veces el Poder ha tenido una sede que fuera una declaración de intenciones tan contundente. Pero aquel estado de cosas solo duró lo que nuestra edad de oro.

Hoy he estado mirando los dibujos de Pugin de la Cámara de los lores y de los comunes antes del incendio de 1834. Es curioso, ambas cámaras son más bellas ahora que las originales. Con razón que siempre he sido tan admirador de Pugin. El actual parlamento es fruto de la genialidad de ese converso al catolicismo.

Hoy he sabido que Pugin hubiera querido un edificio todavía más verdaderamente gótico y que nunca estuvo satisfecho con lo que se aprobó. Pues junto a él hubo otro arquitecto. Tampoco sabía que Pugin, al final, cayó en la locura.

Todos estos afanes míos arquitectónicos acerca del Poder, quizá sean un esfuerzo subconsciente por intentar amar más mi patria. Lo cual me resulta extraordinariamente difícil: ¿como ser patriota de un país cuyos habitantes no se sienten orgullosos? Los primeros en renegar de él son los españoles. Una cosa es la idolatría de la nación y otra es el total desinterés que existe en los españoles por su patria. Ser patriota a solas es muy frustrante. 


Aquí el entusiasmo y el ardor del Rule Britannia de los Proms resulta impensable:
https://www.youtube.com/watch?v=rB5Nbp_gmgQ

No sé, yo creo que la embajada del Reino Unido debería darme algún regalo, algún premio, no sé, algún detalle:



domingo, diciembre 16, 2018

El Poder y los edificios del Poder




















Ayer un lector se preguntaba por qué me he preocupado durante los últimos años de leer acerca de detalles como los de ayer. Eso ya lo expliqué hace tiempo en este blog, pero lo repito y lo completo un poco más. En España tenemos el Poder sin ningún tipo de estética especial, sin ceremonias, es la soberanía a palo seco.

Cuando leí las memorias del arquitecto de Hitler, me di cuenta la importancia que Adolf daba a ese tipo de detalles estéticos, a los uniformes, a los desfiles. El arquitecto insistió en como Adolf quiso una gran residencia para los futuros führers (o como se diga) del Reich que estaba construyendo. Repitió varias veces que a él le bastaba cualquier lugar para vivir y trabajar, pero que sus sucesores necesitarían del soporte de esos grandes lugares. No fue solo el edificio de la cancillería, el III Reich creó una inmensa parafernalia. Y ese conjunto estético es lo que hace que hoy día muchos jóvenes se sientan subyugados por ese pasado de las cintas en blanco y negro; desde luego, no puede ser la ideología la que atraiga a nadie.

Los soviéticos, al principio, carecían de esta parafernalia. Pero, poco a poco, fueron creando su propia estética soviética. Acciones como el impresionante cambio de guardia ante la tumba del soldado desconocido en el Kremlin no perviven hasta hoy por casualidad. El cuidado de los desfiles en el mundo soviético era (y sigue siendo) impresionante. Hasta el paso de la oca y el modo en que férreamente giran la cabeza al pasar ante la tribuna presidencial es toda una declaración de intenciones de fuerza e, incluso, ofrecen un deliberado aire de agresividad. Putin se ha esforzado mucho en crear un gran ceremonial (lo más grandioso que ha podido) para el comienzo de cada una de sus presidencias.

El día que Pekín cree (si lo hace) su propio mundo estético que refleje el poder de un nuevo imperio, os lo aseguro que ejercerá muchísima más influencia sobre sus propias masas. Hasta ahora el gobierno chino se ha movido en el campo de la eficiencia. Pero un cambio de este tipo forjaría una adhesión apasionada.

España al carecer de un protocolo y unos edificios como los del Reino Unido, no tiene esos elementos materiales que ejercerían un gran poder como símbolos. Y que conste que el Palacio Real sí que es usado y de forma muy efectiva e impresionante para las grandes cenas de gala. Pero eso es todo. Los símbolos habrían sido una ayuda muy importante para un país como España si hubiera mantenido un amor a la tradición. Los símbolos y una estética mantenida durante siglos hubieran creado un mayor apego a la patria.

Creo que en este país sería muy positivo crear una especie de Acrópolis a las afueras de Madrid, en un gran espacio de terreno, donde aparecieran con todo esplendor tres monumentales edificios que simbolizaran las tres ramas: congreso, senado y tribunal supremo. Un proyecto arquitectónico que fuera pensado para ser realizado durante años. En fin, son ideas que se me ocurren.

El Poder, la soberanía, el parlamento



Ayer descubrí que debajo del Corredor de san Esteban, en el parlamento británico, hay una antigua cripta medieval. O, mejor dicho, una impresionante, bellísima y extensa cripta medieval. Podéis ver una foto aquí:


Otra curiosidad es que hay un sector en el Edificio del Parlamento cuya jurisdicción corresponde directamente al soberano. Es la zona de la sala donde se reviste, The Robing Room. Esa sala y unas dependencias más. Esa zona está bajo la jurisdicción delegada del Gran Chambelán.

No hace falta que repita lo fascinante que me parece ese mundo que constituye ese edificio con vestiduras propias y protocolos únicos, mazas ceremoniales, procesiones con la Espada de Estado o con algo tan curioso como el Cap of Maintenance.

El Poder, en cualquier otro país, es algo mucho más insulso.

sábado, diciembre 15, 2018

La Sala de san Esteban



Este es uno de los pasillos del edificio del parlamento británico. No hace falta decir que me parece de una belleza noble que me admira. Los edificios que expresan el Poder siempre son muy interesantes. 

En este mundo hay un poder que emana de la soberanía y otro poder que emana de la Soberanía de Dios. Los teólogos nunca han despreciado el poder humano. Al revés, bien usado, es una causa de grandes bienes. Mal usado es causa de terribles males. 

Ya he dicho muchas veces que el parlamento del Reino Unido me parece una obra de arte formidable. Porque conforma una unidad con los protocolos y ceremonias que tienen lugar en él. El anarquismo abomina de todo esto. Yo todo lo contrario, precisamente por mi construcción teológica.

viernes, diciembre 14, 2018

Frisos y frontones



Este es el frontón de la Asamblea Nacional de Francia. Es muy bonito. En días pasados, miré frontones de distintos países. Desde el Congreso de Estados Unidos, Austria y otros lugares. El más bonito de todos me parece el frontón del Congreso de España. Tiene una composición y unas proporciones magistrales. Merece una mención honorable en su simplicidad el friso del Lincoln Memorial.

Y, desde luego, todo el programa iconográfico del edificio del Tribunal Supremo de Estados Unidos es admirable.

Aunque, como edificio, sin ninguna duda, el más impresionante es el edificio del parlamento británico. Obra de ese católico entusiasta que fue Pugin. El cual diseñó incluso el trono del monarca hasta en sus más pequeños detalles.

Pocas cosas pueden ser tan apasionantes como que te pidan que hagas el proyecto arquitectónico para la sede del parlamento de una nación. 

Quizá escriba algo más esta noche después de cenar.

jueves, diciembre 13, 2018

Una ranita
















Ha sido muy gracioso el sueño que he tenido esta noche. Un eclesiástico de mi diócesis, no diré el nombre para que no se ofenda, se ha pasado buena parte de la noche enseñándome, paso a paso, una receta, un postre. Yo le escuchaba con suma atención. La verdad es que ponía entusiasmo el hombre.

No tengo ni idea de qué sentido puede tener este sueño con el destino del mundo. Es más, este sueño es el típico que me convence de que la mayor parte de los sueños no tienen ningún sentido, son mera combinación de recuerdos con fantasía.

Post Data: Felicidades Lucía. Eres bienvenida aquí. Los comentarios son un lugar donde siempre podéis discrepar del post, un lugar donde podéis conversar entre vosotros.

Mi respeto a los jueces, fiscales y otros servidores de la Ley que lean este blog




















La estatua representa a La Justicia. Está meditando, sosteniendo en su mano una imagen de una mujer con los ojos vendados y una balanza bien sujeta a su cinto. Desde hace años, me fascina esta estatua, como la de ayer, llamada El Ejecutor de la ley.

Desde hacía años, sabía que iba a pasar, no tenía la menor duda de que, antes o después, iba a suceder exactamente esto. Me estoy refiriendo al hecho de que ayer China haya detenido a dos canadienses por el hecho de que Canadá detuvo a Meng Wanzhou, una alta directiva china.

Si tu detienes a uno de los míos, yo detengo a dos de los tuyos. Eso ya pasó hace años, exactamente lo mismo. Una mujer canadiense estuvo detenida varios meses y su marido dos años.

El Ministro de Asuntos Exteriores canadiense habrá intentado explicar a Pekín que el presidente no puede dar una orden y sacar a alguien de la cárcel, que los tribunales son independientes en Canadá. Meng Wanzhou ha sido acusada de quebrantar la Ley y debe responder ante un juez, con los mismos derechos y deberes que cualquier ciudadano canadiense. Pero eso le da lo mismo a Pekín.

Al final, el poder del dragón asiático es tan arrollador, tan gigantesco, que cualquier juez se lo va a pensar dos veces antes de volver a hacer algo parecido. Pero si todo falla, siempre queda la posibilidad del indulto.

A esto hemos llegado, todos somos iguales ante la Ley, menos los grandes de esa superpotencia asiática. Nunca antes había ocurrido algo así. Pero más vale que nos vayamos acostumbrando.

Lo que, en otro tiempo, fue Babilonia para el antiguo Israel, puede acabar siendo China para la antigua Cristiandad. Nos hemos alejado de Dios y su bendición ha partido de nosotros. Se aproximan tiempos duros. Mientras en China se comienza a clasificar a la población según un índice de lealtad, en Europa nos espera un horizonte de disturbios sociales como los de Francia.  Y las masas no se echan a la calle por capricho.

Los que saben nos dicen que, en la dictadura asiática, llevan varios años reforzando los controles. Aquí, por el contrario, es el momento de Podemos, de Cinque Stelle y de otros movimientos populistas. Pekín está más fuerte que nunca, más que nunca. La Unión Europea claramente muestra grietas y debilitamiento de su unidad. Y eso si no comienza un proceso general de nacionalismos que todavía nos abocaría a mayores tensiones internas dentro de la Unión.

Sermones del 1678-1687



Sermón 1678
La presentación de la Virgen María en el Templo, año 2018

Sermón 1679
La lectura del Evangelio en la misa

Sermón 1680

Sermón 1681
El Trono de Dios, II parte

Sermón 1682
La última parte de la misa entendida como la apertura del Arca de la Alianza

Sermón 1683
Hablar en nombre de Jesús

Sermón 1684
La infinita distancia que nos separa de Dios

Sermón 1685
La parte más profunda del alma

Sermón 1686
El Renuevo de Jesé

Sermón 1687
El Espíritu Santo se posó sobre María Santísima