miércoles, agosto 12, 2020

Mi casa en uno de esos días tranquilos

 

Siempre me preocupo por mis lectores, como una madre. Veamos una petición:

Por cierto, hablando de dormir, alguna recomendación para poder coger el sueño por las noches? La melatonina me iba estupendamente pero me la han desaconsejado por razones personales de salud y ya no se que puedo tomar... ( Hablo en serio) gracias hermanos/as

Querido lector, un medio completamente natural, sin efectos secundarios, es escuchar mis sermones una vez metido entre las sábanas.

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Osiel escribía ayer:

No creo que el Padre Fortea este a favor del aborto ni mucho menos. Creo que a lo que el de refería es que hay personas buenas que apoyan estas políticas y no necesariamente son satánicos.

Menos mal, por fin, alguien ha llegado a comprender las complejas profundidades de mi pensamiento.

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Unknown escribía:

Que tristeza Padre Fortea, nunca hubiera considerado posible que usted viera bien a los asesinos de creaturas indefensas...

Sí, hasta Soros me dijo:

--Eres peor que Hitler.

Yo le contesté:

--Pero, aun siendo peor que Hitler, según algunos, seguiré siendo mejor que Hillary Clinton.

martes, agosto 11, 2020

Mis perros


Me gustaría quitar un poco de maniqueísmo en algún lector, a sabiendas de que aquí la mayoría sois razonables. No como otros blogs, sea dicho de paso, que solo tienen zoquetes entre sus lectores. Normalmente, un palurdo suele tener muchas posibilidades de congregar en torno a sí a un buen número de zopencos.

Pero vosotros no. Sois personas razonables, sensibles y con grandes virtudes que cada día me sorprenden.

Pues bien, la mayoría de los católicos-muy-católicos suelen pensar que si uno es un político liberal es poco menos que un emisario del Hades.

Sin embargo, me acuerdo de las preciosas palabras de Bill Clinton sobre la oración y su relación con Dios, cuando ya era presidente. Fueron comentarios salidos de su corazón y os aseguro que fueron impresionantes.

Es posible, solo posible, que Clinton no fuera el inquilino más casto de la Casa Blanca. Pero, sin que nadie le obligase, habló tan sinceramente de su fe y de su amor a Dios.

Bush, sin embargo, era un hombre bueno, un renacido en la fe, un conservador, un hombre tradiciones cristianas. Pero ahora resulta evidente que comenzó toda una guerra, una guerra entera, basado en información de inteligencia falsa y que bajo su presidencia se torturó. Bien es cierto que pienso que él no sabía nada. En el caso de Bush, del bueno de Bush, creedme que eso no era tan difícil. Esa guerra puso en marcha causas que a su vez provocaron otras causas (entre ellas el Estado del Califato de Levante) cuyas consecuencias todavía sufrimos, aunque mucha gente no sea consciente. En esencia, fue una guerra que no sirvió de nada en el ámbito práctico. Salvo, en el campo teórico, para, supuestamente, demostrar que Estados Unidos era capaz de ir a la guerra. La factura para demostrar eso fue tremenda: humana y material.

El que un político esté a favor del aborto no significa que sea un demonio, un villano, un miserable. Hay personas completamente convencidas de que el aborto en las primeras semanas supone la eliminación de una vida no humana. No estoy diciendo que da lo mismo a quién votéis (esto es un disclaimer dedicado a los más intelectualmente precarios de mis lectores, pobrecillos). No, hijos, no da lo mismo.

Pero ni los políticos más conservadores son ángeles bajados del cielo, ni los políticos más liberales son orcos subidos de las profundidades abisales en forma humana y votable.

Por supuesto que, hoy día, en casi todas las democracias, existe una gran lucha entre la corriente conservadora, tracional, de raíces cristianas, por un lado; y la corriente liberal, rupturista con los valores del Evangelio y hasta hostil a la Iglesia. Por supuesto.

Pero no todos los alemanes de la Vermacht eran hombres sedientos de sangre, ni todos los soldados de su Graciosa Majestad eran almas llenas de sencilla bondad sacadas de La casa de pradera.

Post Data: Este post ha sido patrocinado por la fundación de Soros, bajo el auspicio de Bill Gates y con la ayuda técnica de la Gran Logia de Madrid. Juntos lograremos la vacuna final.

lunes, agosto 10, 2020

George Soros: una modesta opinión

 

Os habréis fijado que en este blog no he dicho ni una palabra acerca de George Soros. Veréis. Durante tiempo, años, no me interesó las cosas que se decían sobre él. Me interesa el Apocalipsis como materia especulativa. Los hechos concretos son lo de menos: cuando se acerque, todos lo irán viendo más claro.

Hace unos meses, ante tanta insistencia de los sitios católicos, sí que empecé a buscar información seria sobre ese financiero. Os aseguro que, a día de hoy –esto puede cambiar, claro–, no he encontrado datos fiables que me animen a considerarlo un villano.

Lo que sí que he encontrado es una cadena de informaciones que se repiten de un blog a otro blog, de un vídeo a otro vídeo. Pero sin que se pueda obtener la fuente primera que ofrezca veracidad a ciertas afirmaciones. La mera repetición no transforma una frase en veraz. Podría analizar dato a dato por qué digo esto. Pero me limito a dar mis conclusiones y no a escribir un largo post, que sería más aburrido.

Incluso en el caso de que apoyara a una fundación que, entre otros fines, apoyara la contracepción, o posiciones políticas liberales, eso no lo convierte en el Anticristo; ni siquiera en un monstruo. Hay actos que son intrínsecamente malos, pero alguien puede estar de buena fe en la convicción de que algo es moralmente lícito.

Con esto no estoy exculpando a Soros, pero no me puedo unir a algo que no veo claro. Y os puedo asegurar que muchos de los que más han gritado contra él no tienen información privilegiada que yo no tenga.

Dígase lo mismo de Bill Gates. La idea de que una vacuna suya (¡¿suya?!) nos introducirá nanorobots es la versión moderna de las brujas y las escobas voladoras.

Cuando muchos católicos son tan crédulos ante cualquier imagen sonora en movimiento en Youtube, cuando es tan fácil mover a millones de personas al odio hacia una persona, me doy cuenta, en el futuro, lo fácil que será mover a una sociedad entera contra los obispos o el papa o el vaticano entero.

Post Data: Sea dicho de paso, la fortuna de Soros es la 162 del mundo. La mía está situada como la 162 000 de Alcalá de Henares. Más que suficiente para darme un homenaje gastronómico en el supermercado de mi elección.

domingo, agosto 09, 2020

La cara del padre Fortea al mirar su novela sobre san Pablo

Tras superar el coronavirus, me tomé la temperatura corporal durante tres meses para saber cuál era mi temperatura normal. Nunca me la había tomado estando sano. Los resultados son claros. Al levantarme rondo los 35º. Algunos días, al levantarme, tengo 34.5º. Durante el día, va subiendo. Por la noche, alcanzo una máxima de 35.9º. Pero, alguna vez, sube unas décimas por encima de ese techo.

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Hoy he hecho una visita al supermercado. Mi queso favorito es el camembert. Cuanto peor huela, más le cambia el sabor a mejor, a más intenso. Otro queso que me gusta mucho es el Chaumes de corteza naranja; otro queso que también huele a repámpanos. La cocina entera se llena de su olor hasta que lo acabo. Un buen queso con un buen pan crujiente de masa madre es un gran placer y que no requiere mucho tiempo.

También he comprado un salami bien curado y lonchas de bacalao ahumado y después marinado con eneldo. Como estoy seguro de que la economía se va a ir al garete, me he montado este homenaje antes del hundimiento.

Dentro de diez años, estoy seguro de que saldré feliz si he conseguido un poco de salsa de tomate.

Ah, también me he comprado varias tabletas de chocolate relleno de mouse de avellana, un chocolate sin azúcares añadidos; lo pueden tomar hasta los diabéticos y eso que es chocolate con leche, como a mí me gusta. El negro es demasiado intenso.

Este chocolate vale lo mismo que las tabletas normales, ¡lo mismo! Lo difícil es saber dónde lo venden. En esta ciudad, solo allí. (Este no es un post patrocinado.)

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Gracias, Peregrino, por los datos que me enviaste sobre la Rebelión de Bar Kojna. La escena de la destrucción del Templo será una visión en mi novela de san Pablo. Será breve,  una página, pero quiero poner algún hecho muy específico, muy concreto.

sábado, agosto 08, 2020

Aquí se ve al padre Fortea concentrado en su novela. ¿Ah, ha empezado a nevar?

 

Agradezco a Anxelina un libro que me pasó sobre el tema de ayer. Aunque debo reconocer que los datos concretos que ofrecía el libro para sustentar sus cifras eran pocos. ¿Jerusalén, después del año 70, quedó completamente vacía? Me parece que sí. ¿Ese vacío hasta qué punto se extendió a Judea?

He intentado ver datos demográficos durante la Rebelión Bar Kojba (año 132) que resolvería la cuestión del año 70, pero nada. Cierto que Flavio Josefo (para la primera guerra romano-judaica) como Dion Casio (para la segunda) dan cifras. Pero sus cifras... (Las cifras demográficas de la mayoría de los autores clásicos fallan más que una escopeta vieja.)

Aun así, las operaciones militares dan la sensación (sobre todo la desaparición de la Legión Hispánica) de que había muchos judíos en esa región todavía.

Todo esto, además de por mi curiosidad, es porque en el final del penúltimo capítulo, con Pablo en la explanada del Templo, tiene una visión de la matanza que sucederá en ese lugar y de cómo queda la ciudad. Esa es la razón de mi interés, esa página de mi novela.

Pero me ha sorprendido lo poco que dice Flavio Josefo de la destrucción final o de la venta de esclavos, da muy poca información. (Alfonso, ponte las pilas.)

Así que tengo a mi Pablo haciendo oración en la explanada y va a tener una visión de la destrucción que viene sobre su pueblo, pero no tengo claras las dimensiones de esa destrucción, más allá de la ciudad.

Pero sí que tengo claro que a los judíos del siglo I les haría mucha gracia arremolinarse alrededor de este estanque termal y ver a estos monos tan tranquilos. Les haría muchísima gracia.

viernes, agosto 07, 2020

Búsqueda de información

 Se agradecerá cualquier artículo o libro online donde se describa de algún modo, aunque sea sumario, cuál fue la situación de la ciudad de Jerusalén entre su caída y la rebelión de Bar Koba. Os aseguro que he buscado por todas partes y no he encontrado nada. La cuestión es hasta qué punto Jerusalén quedó despoblada. Eso me interesa para ponerlo en mi novela sobre Pablo. Gracias.

El padre Fortea de vacaciones

 

Estoy acabando el penúltimo tomo de mi vida de san Pablo. Y os puedo decir que ahora, a la mitad de mi existencia, tengo una visión de lo que significó el primer Herodes (el Grande) y el segundo Herodes (Antipas) en el escenario del Evangelio. Durante los años del seminario, ambos personajes eran dos luces que se encendían y apagaban en dos momentos, sin mayor importancia. Ahora, por fin, veo la extensión de la sombra de esas dos figuras. Activo el primero en la trama de la vida de Nuestro Señor. Influyente por omisión el segundo, pero influyente en la decisión que tomó. Su omisión era el resultado previsible de toda su carrera como tetrarca.

Nunca me imaginé que la corte herodiana tuviera una riqueza de tramas tan impresionante como la que se desprende de los estudios actuales. Y es que la figura histórica de los reinos clientes resulta apasionante. Y el que mejor se conoce es el reino-cliente de Judea y la tetrarquía subsiguiente.

Yo abordo ese mundo herodiano solo como marco del personaje de mi novela, el apóstol. Pero es lógico que hayan aparecido y sigan apareciendo novelas centradas en esa estructura decadente, tambaleante, insegura, pero resiliente que fue esa dinastía. Ahora, estoy al final del tercer viaje de Pablo, cuando llega a Jerusalén en tiempos de Herodes Agripa II que no fue rey de Jerusalén, pero sí del Reino de Calcis.

Hace muchos años, siendo seminarista, leí Claudio el dios, de Robert Graves. En la novela, aparece con frecuencia la figura del Tetrarca. Pero tuve la sensación de una novela desmañada, que daba bandazos, que era una mera acumulación de textos que había encontrado el autor. Ahora la leería de otra manera. También leí (mejor dicho, comencé a leer) El trono maldito sobre el primer herodes, se me cayó de las manos.

Las instituciones decadentes, las instituciones convencidas de su único propósito de pervivir un poco más, de salvar lo que se pueda del naufragio, viven en su propia melancolía, en la propia convicción de su impotencia propia. El Régimen de Vichy fue un ejemplo de Estado Vasallo en pleno siglo XX. Los romanos fueron muy pragmáticos a la hora de ahorrar efectivos humanos en reinos donde su imperio fuera recibido con oposición generalizada. Y crearon una arquitectura de reinos fronterizos muy inteligente. Ahora, leo el Evangelio y Hechos con otros ojos cada vez que se menciona a un Herodes. Incluso cuando me imagino a Jesús o san Pablo paseando por Jerusalén, la huella de esta dinastía resulta inevitable en esas composiciones mentales.

jueves, agosto 06, 2020

Sigue el verano


Comida

Gazpacho, jamón serrano en cuadraditos (es más barato y solo es la parte magra) bien churruscados y un yogur de mango, sin nada de azúcar añadida, untuoso, un vaso grande. Mientras veía un documental sobre fondos buitre.

 

Trabajo

Tuve una polémica acerca de si a los emperadores se les llamaba césar, comúnmente, entre el pueblo en la época de Pablo; o si les llamó así generaciones después. Ahora ya lo tengo claro, se les llamaba así.

Lo que no he logrado saber, para mi novela, es si había algún término para denominar a las regiones que hoy llamamos Grecia frente a la multitud de colonias fuera de esa tierra. Tengo la sensación de que a la mainland se le denominó siempre con el nombre de sus regiones.

 

Calor

No sé, estoy tan hecho a la idea del calor en julio y agosto que siempre espero que haga más calor. Eso sí, el próximo año sí que compraré un aparato de aire acondicionado para el salón. Este mes pasado hubiera invitado a un par de familias a mi casa a cenar, pero después me di cuenta de que el calor lo hacía imposible. Salvo que quisiera que ellos se cocinaran a fuego lento.

 

Tristeza

Cada vez son más los locales cerrados (restaurantes, comercios) en los que aparece el cartel de se vende o se alquila. Es tan densa la atmósfera de pesimismo, de pérdida de la ilusión. El que se haya establecido, con razón, la seguridad de que el próximo año será pero que este, y el siguiente peor todavía.

En lo religioso, el coronavirus ha sido peor que Atila cortando cabezas: la práctica ha descendido de un modo que ya resulta claro que no se trata de un descenso transitorio, sino ya permanente.

Ayer seguí leyendo un poco de Tristes Trópicos. Está considerada como gran literatura, pero es un libro que veo sobrevalorado.

¿Qué puede pasar ya peor? ¿Que Trump mañana resbale en la ducha? ¿Qué Boris Johnson contraiga la rabia? ¿Que venga una peste aviar que extinga a todos los pollos del mundo?

Iba a poner la foto de un cura del siglo XVI, pero las fotos de macacos relajados es algo adictivo.


miércoles, agosto 05, 2020

Monos relajados



Por fin, hoy me he enterado de por qué se ve que los barcos grandes echan chorros de agua al salir del puerto. Lo había preguntado y había recibido una contestación que no me convenció y que ahora sé que es falsa. La razón verdadera es que esa agua es lastre que el barco toma mientras está en el puerto y estaba descargado, y que arrojar al ser cargado y partir.

Últimas sugerencias para una catedral (tercera parte)



Estas sugerencias no son arquitectónicas, sino de otros tipos:
—Los lampadarios eléctricos los desterramos para siempre al lugar del tormento. Habrá lugares seguros, totalmente seguros, donde se coloquen velas naturales. Si la gente pusiera demasiadas velas, se pueden diversificar esas limosnas hacia estas otras ofrendas: incienso, aceite para alimentar lámparas que cuelguen en las capillas, flores y perfumes.

—Las velas pequeñas, si hubiera tantas, se pueden fundir para que el cirio pascual esté encendido todo el día en un lugar de penumbra donde resplandezca con toda su dignidad. También sería bueno que seis lámparas de cristal con aceite estuvieran encendidas sobre el altar mayor desde que cayera la tarde, al menos, con una luz adecuada para que su luz destacara.

—Lo mejor es que la gente o ponga velas o dé dinero para incienso (pudiéndose poner algo de incienso a determinada hora delante del altar principal), pudiéndose usar distintos tipos de incienso. No siempre el mismo. O de dinero para flores, de manera que se pueda decorar una capilla solo con flores rojas una semana, solo con flores amarillas otra semana, etc. Haciendo combinaciones bellas muy pensadas. Mientras que si cada uno trae sus propias flores, esas combinaciones no serán posibles.

—Otra ofrenda será el perfume. Pudiéndose perfumar alguna imagen de la virgen o toda su capilla. El perfume puede cambiar cada semana. Otra ofrenda puede ser el aceite para alimentar, por ejemplo, las treinta y tres lámparas de la catedral. Lámparas como las que cuelgan del techo en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén.

—Un ostiario encenderá las, por ejemplo, treinta y tres lámparas de aceite al atardecer, mientras ora, para darle un sentido religioso a ese acto. También el cierre de todas las puertas de la catedral lo hará rezando, con una oración en cada puerta. Por cuestiones de seguridad, cierto número de las puertas pueden estar cerradas salvo en las misas con mucha concurrencia.

martes, agosto 04, 2020

Monseñor Taussig: mi opinión sobre el tema


Hoy he dado, en vídeo, mi opinión sobre un asunto que ha provocado grandes tensiones en la iglesia argentina. El asunto lo tiene todo: orden del obispo de dar la comunión en la mano, cierre del seminario, una manifestación de fieles... y más cosas.
El link es este:

Más consejos para arquitectos de catedrales actuales (segunda parte)



Sigo con el tema de ayer.

—La catedral debe estar pensada para estar iluminada solo y exclusivamente por luz natural hasta que se acerque el final del día.

—El agua de lluvia del techo se puede canalizar para que un pequeño número de gárgolas (reunidas en un pequeño trecho) arrojen un impresionante flujo de agua. Y colocar esas gárgolas en un lugar donde la gente las pueda ver sin mojarse, por ejemplo, en un claustro.

—No debe haber un gran número de confesionarios tan dispersos como vacíos de manera que los penitentes vayan buscando (infructuosamente) en donde puede haber algún sacerdote; comprobando que no hay ninguno. Debe haber un confesionario muy bello en un lugar claro, donde siempre haya un confesor dentro de él a las horas marcadas. Después puede haber todos los confesionarios menores que quieran. Lo mejor es que ese “confesionario mayor” esté en un marco arquitectónico óptimo ya pensado desde el principio.

—Si la catedral va a recibir muchas visitas turísticas, la mitad debe ser visitable y la otra mitad debe reservarse para la oración. Bien con un corte longitudinal o axial. Si las dos partes fueran dignas de verse, se puede cambiar de mitad cada semana o cada mes. eso no significa que no se pueda orar en la parte visitable. Pero, en la parte dedicada a la oración, el ojo experimentado de los guardianes de la catedral sabrá a quién dejar pasar y a quién no.

No hace falta gastarse una millonada en campanas. Hoy día los medios para reproducir con perfecta calidad los mejores sonidos de campanas catedralicias son impresionantes. Mejor las campanas. Pero, dado lo que cuestan, buenas son tortas cuando no hay pan.

—Habrá una capilla que tenga un ventanal pensado para que a una hora determinada del día un haz de luz se dibuje con nitidez en la penumbra y caiga sobre la custodia. En esa capilla, el altar puede ser de madera (por ejemplo, en estilo neorrománico) para que pueda moverse ligeramente cada semana. De manera, que el haz de luz incida en la custodia a pesar del movimiento de la tierra que provoca variaciones en el lugar donde cae. La disposición de los veinte o treinta asientos individuales tendrá siempre ese altar en el centro.

Diez consejos para arquitectos de catedrales actuales (primera parte)



Hablando de catedrales, algunas pequeñas sugerencias. Omito las mil sugerencias más peculiares de algunas obras mías. Hablo de detalles que se pueden colocar en toda nueva catedral “normal”.

—Que tenga el mismo número de puertas que las que aparecen en el libro de Nehemías que tenía Jerusalén. Cada una con un relieve que indique de cuál se trata. Por ejemplo, la Puerta de los Peces, o la Puerta de las ovejas, Puerta de la Fuente.

—Que tenga, a la altura del triforio, portones de ventilación que se puedan abrir en verano. Portones pensados en su colocación para que corra el aire.

—No hace falta decir que hay que dejar una cámara de aire entre el tejado y la parte superior de la catedral. No hace falta decirlo, pero (dada la experiencia de las iglesias pequeñas) vale la pena de decirlo.

—Se puede colocar un palomar de palomas blancas en alguna parte elevada. Las palomas blancas pequeñas son una preciosidad.

—Conviene que las cosas más bellas de la sacristía estén colocadas a la vista (y seguras y vigiladas) en vitrinas en alguna dependencia aneja a la sacristía. Cálices, ornamentos, báculos pueden ser colocados con explicaciones que sean una predicación.

—Toda buena catedral debe tener una cripta. No concibo una catedral sin cripta gótica. La cripta puede ser un modo de obtener beneficios. Por favor, sepulcros góticos o románicos. Lo que sea, ¡lo que sea!, pero no cuadrículas banales en la pared.

—Mejor todavía una cripta con dos niveles. En una parte, se puede enterrar a los obispos, presbíteros y diáconos. Por lo menos, a algunos. La cripta hay que diseñarla para que sea visitable, al menos, en grupos.

—Las torres deben ser visitables. Si en una catedral se puede descender, debe ser posible ascender. Se puede colocar una pequeñísima capilla para que incluso la torre tenga una función cultual.

—Toda catedral sería muy bueno que tuviera una cruz a tamaño natural con un crucificado lo más realista posible; realista, pero noble. Del mismo modo, sería muy bueno tener una réplica exacta del sepulcro de Jesús tal como debió ser cuando le sepultaron. A ambos lugares, la cruz y el sepulcro se debería poder acceder para orar.

—En el sepulcro se podría reservar la Eucaristía después de la liturgia del Viernes Santo y correr una piedra. Antes podría haber estado tres horas (de 12:00 a 15:00) a los pies de esa réplica de la Cruz. Y antes podría haber estado en distintos lugares de la catedral que representasen los distintos lugares a los que fue llevado Jesús hasta llegar al Calvario.

Mañana pondré otros diez consejos. Hoy leeré los comentarios por si tenéis más sugerencias. Y recordad: A todo arquitecto de templos actuales no se le debe presuponer la inocencia. Los actuales son todos culpables.

domingo, agosto 02, 2020

Arquitectos lapidando



Esta foto es de la preciosa Sagrada Familia de Barcelona, una joya hecha con amor. Sin embargo, en el periódico El confidencial leí un artículo en el que le preguntaban a varios arquitectos sobre la catedral de La Almudena. Los comentarios son tan agudos que no me he resistido a la tentación y a la esperanza: a la tentación de compartirlos con vosotros, y a la esperanza de que alguien en un despacho importante se percate de la necesidad de no tropezar cien veces en la misma piedra. Aunque quizá no deba pecar con la mentira: No, no albergo esperanza.

Pero es que el acto de crítica arquitectónica de la catedral fue una lapidación tan buena que os ofrezco algunas líneas. Eso sí, en la “esperanza de que alguien, en algún despacho...”.

Una última cosa, la crítica mía es respecto a la decoración. La obra del arquitecto Fernando Chueca Goitia fue correcta e impecable, hizo muy bien lo que se encomendó. Insisto, muy bien. además, tampoco él tenía libertad para hacer lo que quisiera. Pero su obra (que tuve la suerte de ver desnuda, nada más acabada) ha sido desfigurada lustro tras lustro.

A partir de aquí son líneas sueltas del artículo:

Víctima de los caprichos estéticos y de los cambios de humor de cada época.


Objetos decorativos variopintos.

Una catedral con síndrome de Diógenes cuya penúltima adquisición (2004) fueron las pinturas y vidrieras de Kiko Argüello, pintor y líder del Camino Neocatecumenal. “Es un cruce entre Lladró, el Museo de Cera y Las Vegas”,

La factura propia de la Almudena, carece de personalidad, es un remedo de otra época hecho con escasos medios y torpe remate.

Puro pastiche.

Suma estilos "a lo loco" en pura compulsión de pastiche, tuvo su remate terrible con esas pinturas que hacen que el conjunto no pueda calificarse sino como "neo-viejuno".

El despropósito de la Almudena no tiene arreglo. Solamente el tiempo y los ojos benevolentes de visitantes chinos pueden atenuar el daño. Yo suelo pasar de largo sin mirar.


En la elaboración del artículo, participaron muchos arquitectos. Yo me preguntaba, ¿pero es que ese edificio no tiene ni un solo apologista?

Una mujer valiente con nervios de acero


La inteligencia de los perros está muy sobreestimada


No se preocupe, yo le consigo uno libre ahora


Eso te pasa por querer hacer deporte con esos aparatos inquisitoriales