miércoles, enero 30, 2019

Hablando se entiende la gente



Por fin vamos avanzando hacia una solución justa en el conflicto entre los taxis y las VTC. Me alegro, porque esto ya empezaba a presentar semejanzas con la Guerra de los Tres Años, solo que con todas las escaramuzas en el centro de Madrid y el aeropuerto.

Pero hablando se entiende la gente y la paz ya está acordada. El ciudadano será completamente libre, absolutamente libre, de llamar a una VTC si lo hace a diez kilómetros de distancia (6 millas), pero tiene que llamar tres horas antes. 

Además, para evitar una competencia desleal, el usuario tendrá que haber nacido en un año impar que no sea bisiesto. Tampoco podrá ser de Cuenca, Valencia y Córdoba. Y, por último, deberá mostrar al conductor un certificado de buena conducta.

Me alegro mucho de que se haya llegado a un acuerdo justo, racional y, sobre todo, duradero. Porque, en algún momento, los taxistas llegaron a exigir además que el usuario presentara el certificado del cumplimiento pascual.

martes, enero 29, 2019

Varios asuntos en este día



Un correo
Me ha escrito Fernando Nodirée Lapellido esta mañana sobre una cuestión eclesial. Sí, concuerdo contigo. La Iglesia ha sido confiada a manos de los hombres. Pero la Iglesia no ha sido abandonada a las manos de los hombres. 

Dios calla y permite, pero interviene: saca a unos, promueve a otros, permite que otros lleguen y que, desgraciadamente, otros se queden en el camino. Pero, a través de tantos renglones torcidos, en medio de tantas causas, Dios calla y actúa.

Un comentario
Los errores en moral, a veces, tienen en consecuencia en una persona; otras veces, en una nación entera. El buenismo, con todo lo bueno y aterciopelado que parece, tiene consecuencias. Un error en moral, con todo lo bueno que pueda parecer, al final, tiene un precio.

En moral las cosas son como son. Y no aplicar a los problemas el remedio adecuado en intensidad y calidad siempre lo paga alguien o muchos.

La lucha contra el Mal no tiene otro camino que la verdad. El sentimentalismo (y hay hasta exégesis sentimentalistas) se paga con dolor.

Los viejos libros de moral
En el hospital no solo se cura, tal como esto se entiende por el que no sabe medicina. También se cortan de forma habitual dedos, pies y piernas, casi siempre de octogenarios con diabetes.

Con cinco años de capellán en el hospital, he aprendido a distinguir bastante bien cuando una infección ya no tiene cura y ha derivado en gangrena.

Si algún día me tienen que cortar el pie, me parece que lo voy a aceptar con una flema británica. Miraré el pie y reconoceré que ya hemos llegado a ese momento en que no cabe otra posibilidad de cercenar el miembro de un modo sangriento. No me resistiré. Y no conozco otro modo de cortar un pie que de un modo sangriento. Si alguien sabe cómo cortar un pie limpiamente con una novena, por favor, que se ponga en contacto conmigo.

Pero he oído que dialogar con la gangrena sí que ofrece resultados notables, así como hablar a las zanahorias o poner música de Mozart a las vacas. Hay almas cándidas que aseguran que con Mozart las vacas dan leche merengada.

Hoy más vale que guarde silencio


Hoy voy a poner unas cuantas imágenes como post. Porque lo que siento que debería escribir es algo que me puede traer consecuencias. ¿Pero por qué renunciar a lo que dicen los libros de moral? ¿Por qué renunciar a la clara y sana doctrina de los teólogos de tiempos pasados? ¿Por qué se considera inaceptable lo que es el dictado de la lógica? El Poder no tiene otra finalidad que el bien común. En fin, más vale que ponga unas cuantas imágenes.









lunes, enero 28, 2019

El rostro de un santo obispo



Hoy he visto algunos trozos de esta ordenación de tres obispos auxiliares. Es un vídeo muy bonito en la catedral de Los Ángeles, una catedral que me gusta especialmente.


Me ha llamado la atención cómo se echa el santo crisma en la cabeza de los ordenandos y también que, al ser obispos auxiliares, reciben el báculo de rodillas de manos del obispo residencial.

En mi vida solo he visto una ordenación episcopal, solo una; en Roma. Y tampoco la vi mucho que digamos. Estaba yo lejísimos del presbiterio y los detalles era imposible apreciarlos.

Los obispos, cuando llegan a mi diócesis, ya están ordenados. Con lo cual nunca he visto una ordenación episcopal en mi catedral.

Qué cosa tan grandiosa es ser obispo. Por supuesto que distingo entre la persona concreta y la carga sagrada que se ha puesto sobre sus hombros. La persona con sus defectos y la excelsitud de la misión a la que Dios une unas gracias a través del sacramento.

Qué poco me cuesta honrar a los obispos, a todos. Y también me cuesta poco dar un voto de confianza a todas sus decisiones. Honro a Dios honrando a sus obispos.

Hoy he puesto una foto de don Helder Cámara, un obispo al que le tengo una especial, especialísima, devoción. Aunque, como san Gregorio Nacianceno, no estuviese exento, tal vez, de algunas carencias graves en el ejercicio de su ministerio episcopal. Pero no hablo de pecados, sino de carencias que eran inculpables. Pero, más allá de todo eso, de lo que cabe duda para mí es de que fue un santo obispo.

Para aquellos que lo critican por ser de la teología de la liberación ortodoxa, hay que recordarles que su arzobispo (el que era obispo auxiliar) era un prelado muy tradicional, pero que muy tradicional, y que él era el primero en tener al obispo Cámara por un santo viviente.

sábado, enero 26, 2019

En nombre del más elemental sentido de la decencia



Si escribo el post de hoy, es porque, aunque yo no soy importante, sí que hay personas importantes que, a veces, me pueden leer. Aunque no lo haré, podría poner ejemplos de periodistas que me consta que han leído este blog.

Pues bien, si tengo alguna influencia, quiero usarla hoy para explicar por qué no se puede pedir que haya unas inmediatas elecciones generales en Venezuela, como la Unión Europea infantilmente ha pedido. O, mejor dicho, como la Unión Europea con una criminalidad infantilidad ha solicitado.

Vamos a ver, he perdido la cuenta de las elecciones que ha ganado el dictador vigente en Venezuela. Por supuesto que no le vota nadie, pero, después, él sale en la televisión y anuncia los resultados que le dan la real gana. Anuncia que le han votado todos, hasta las ranas, y que humildemente acepta seguir en la presidencia.

Ahora lo que Maduro necesita imperativamente es tiempo y solo tiempo, para dejar que se enfríe la movilización general de todos. Bien ha demostrado que, a la hora de reprimir, no le gana nadie.¿Unas nuevas elecciones? No hay ningún problema; como si quieren dos seguidas o tres.

Alguien en la Unión Europea añadirá que lo que piden son unas elecciones con garantías. ¿Pero no se dan cuenta de que si Maduro sigue en el Poder esas elecciones no van a ser otra que cosa que otro tongo, otro más? La única posibilidad de unas elecciones verdaderas es que las organice alguien ajeno al partido hitleriano que hay ahora en el Poder. Por eso, no hay otra posibilidad para la democracia que hacer que Maduro se marche del país ya, hoy mismo.

Maduro necesita solo que se enfríe el ambiente de ahora. Después con una cierta dosis de brutalidad ya logrará que los agitadores callen.

Rusia sí que ha enviado una guardia de corps para proteger a Maduro. Aquí se ve cuando un dirigente está dispuesto a hacer algo más allá que hablar. Un país tan empobrecido como Rusia hace cosas efectivas. Mientras que la Unión Europea con un producto interior bruto 12 veces superior al de Rusia solo habla y habla.

La más leve acción efectiva por parte de la Unión Europea sí que provocaría pánico en ese decorado de cartón piedra que es la adhesión a su tirano por parte del Estado Mayor. Los generales quieren desembarazarse del Inútil Máximo, pero tienen miedo. Saben que el Inútil Máximo les puede matar después de torturarles con saña durante días. Es natural que se lo piensen un poco.

Así que, por favor, líderes de la Unión Europea, infórmense un poquito antes de abrir la boca y dejen de hacer el ridículo y hagan algo, ¡algo! Que se pueden hacer cosas, ya lo creo. ¡Se pueden hacer varias cosas! Y es fácil hacerlas desde un cómodo despacho de Bruselas y cobrando un mínimo de 4.300 euros al mes, nadie absolutamente nadie sabe lo que cobran con los extras. 

Pero, por favor, no hagan el ridículo pidiendo negociaciones o elecciones o un gesto de buena voluntad o, al menos, unas palabras presidenciales de cariño. Solo un mono borracho sería tan tonto para pedir algo así el 26 de enero de 2019. 

Sí, es fácil luchar contra Maduro desde un restaurante de lujo de Bruselas. Lo difícil es salir a la calle a protestar a sabiendas de que si te arrestan solo por eso, puedes pasar años en una cárcel que tiene más de campo de concentración que de cárcel. Por favor, señores diputados europeos, congresistas nacionales y gente de parecida calaña, hagan algo por dignidad, por el más mínimo sentido de la decencia.

jueves, enero 24, 2019

No se puede negociar con una anaconda que te estrangula


Yo soy un hombre de paz. Ay del que derrama sangre del prójimo. Ay de los nuevos caínes. Jamás empuñaré en mis manos la espada porque soy un sacerdote de Dios. Pero al presbítero se le pregunta qué es lícito y qué no es lícito; y es nuestro deber responder. El silencio no es una contestación. Es deber del sacerdote iluminar la conciencia con la palabra. El silencio no es una contestación.

La pregunta es muy sencilla: ¿Sería moral intervenir militarmente en Venezuela para liberar a todo un pueblo de una espantosa opresión?

Si el seguimiento de Jesús me lleva a no desentenderme del prójimo, ¿qué se puede decir cuando estamos hablando del bien de millones de seres humanos? ¿Es moral que los grandes de este mundo se limiten a intervenir con palabras y más palabras y más declaraciones oficiales? ¿Sería inmoral decir algo con el hierro de la infantería, con los tanques y los aviones?

La respuesta es más que evidente. No insultaré vuestra inteligencia con una respuesta.

Curiosa situación en la que la población entera de un país está deseando ser invadida. Qué paradoja la de una nación que está clamando una invasión extranjera cuanto antes, al coste que sea.

¿Grandes de este mundo, no os dais cuenta de que el Pueblo de ese país ya no puede hacer más? ¿Por qué pedís lo que no puede hacer? ¿Pero es que no os dais cuenta de que la nación entera está atada, amordazada y violada? ¿No os dais cuenta cuando pedís negociaciones de que no sabéis lo que pedís?

Pero no solicito a los grandes de este mundo una guerra en nombre de la Justicia, en nombre de la Humanidad: sé que no la van a hacer. Hasta las palabras les cuestan a los jefes de Estado europeos. Son tacaños hasta en sus condenas. Hoy siento una gran vergüenza de la Unión Europea.

Pero se plantea otra cuestión: ¿Es lícita la rebelión armada en una situación como la de Venezuela? O dicho de otra manera: ¿Es lícito que el hombre esclavizado luche por romper sus grilletes? ¿Es necesario que dé una respuesta? Me parece una verdad tan evidente que no quiero ofender vuestros oídos.

Muchas veces os he pedido que usarais solo las armas espirituales. Pero, llegados al punto que hemos llegado, sería inmoral por mi parte deciros que resulta ilícito usar los medios necesarios para recuperar vuestra libertad. Con tristeza y vergüenza reconozco que los de fuera no os van ayudar. Conquistar la libertad vosotros mismos es un derecho.

Yo creo en el Dios de la Biblia, no en el Dios de Gandhi o de los budistas. Creo en el Dios de la ira, en el Dios que leemos en las Escrituras durante la santa misa.

Tenéis todo el derecho a defenderos. Y si os atacan con hierro y fuego, podéis responder con hierro y fuego.

Un hombre libre hará lo que sea por romper sus cadenas y con toda razón. Escalará murallas, tomará fortalezas, arremeterá contra sus enemigos, una y otra vez. Perseverará, esperará, se agazapará. Las veces que haga falta. Lo hará él. Y cuando falte él, sus hijos. Y cuando falten sus hijos, sus nietos. No hay muro, no hay cadenas, que puedan contener a un hombre libre, a millones de hombres libres. Podrás matarlos, podrás disparar sobre ellos, podrás amenazarlos, pero mientras vivan añorarán la libertad.

Y, al final, esas fuerzas del infierno perderán, serán vencidas, serán humilladas. El Pueblo puede perder cien veces, mil veces, año tras año. La cúpula militar no puede perder ni una sola vez. El día que pierdan el control, ¡y lo perderán!, todo se les escapará de las manos y el Pueblo será su juez.

Sí, generales, no serán vuestros camaradas jueces, ni vuestros tribunales de opereta los que os juzgarán, sino hombres libres. Y, una vez más en la Historia, os juzgarán férreamente aquellos con los que no tuvisteis misericordia.

Venezolanos, reconoced que Dios es Rey



He escuchado hoy a Bach, buscando luz en la situación que vive Venezuela. He escuchado el primer coral del BWV 245.

Resulta muy difícil encontrar en toda la historia un comienzo de mayor tensión que los compases instrumentales con que principia. Es un minuto de una densidad cósmica. Toda la tristeza de la Pasión de Cristo resumida en un minuto de silencio de las voces en las que solo hablan los instrumentos. Tristeza y solo tristeza.


Después de un minuto la explosión del coro de los ángeles. Es una explosión de una contundencia tan increíble como lo había sido la tristeza del prólogo instrumental.

¿Y qué es lo que claman los ángeles?
Herr, unser Herrscher!
¡Señor, Señor, Señor, Soberano nuestro!

Después de esa aclamación, añaden:
Dessen Ruhm in allen Landen herrlich ist!
¡Cuya gloria en todo el mundo es majestuosa!

La aliteración está llena de fuerza como corresponde a una aclamación a su señorío: Herr, Herrscher, herrlich. Los sonidos se repiten una y otra como un credo que se reitera y que exalta el poder del Señor.

Sí, ese es la gran verdad que debo reconocer en esta situación de millones de personas oprimidas hasta el hambre: ¡Solo hay un Señor sobre la Tierra!

Si ha permitido el mal hasta ahora, Él sabe por qué; santas son sus decisiones. Pero Dios es el Señor y nos sometemos a sus tiempos. Amén.

¡Venezuela, álzate como un coloso!



Ya ha pasado la medianoche en España, me voy a dormir. Por favor, por favor, venezolanos, mañana, cuando me levante, tras hacer mis oraciones, miraré las noticias y deseo leer en un gran titular que Maduro ha abandonado el país en un avión, que está en una prisión o que se halla en paradero desconocido como Sadam Hussein.

Os pido, os suplico, no dejéis ni un día más a ese ladrón usurpar el título de presidente. Si, en Venezuela, ha habido un golpe de Estado ha sido el de ese ladrón asesino.

Si algún militar de Venezuela está leyendo estas líneas, le suplico en nombre de Dios que suspenda toda obediencia a ese farsante. Ya es hora de meter a ese Drácula en el único lugar que se merece, el único lugar donde no puede hacer daño, que es una celda con barrotes.

Militares, soldados, oficiales, ahora tenéis la posibilidad de hacer algo épico: luchad para que todo un Pueblo se libere. Nicolas Maduro es culpable de crímenes de lesa Humanidad, debe ser detenido allí donde se encuentre. No lo ha determinado ningún tribunal, lo ha determinado la Justicia misma, la virtud de la Justicia. Las pruebas son toda una nación. El fiscal, el juez, es todo un Pueblo oprimido, hambriento, violado, vampirizado.

miércoles, enero 23, 2019

Tus manos, Maduro



Hoy, 23 de enero, va a haber movilizaciones en Venezuela. Me uno con todo mi corazón a los ciudadanos para que esas manifestaciones se les vayan de las manos al gobierno. Ojalá que estemos al borde del desbordamiento. Que pasado mañana, el jueves, podamos comentar gozosos: “¿Quién iba a pensar que el miércoles era el día, el día que tanto habíamos esperado?”.

Ciudadanos, salid a las calles. Protestad contra ese Vampiro Máximo que os ha draculizado. Que hoy sea el día en que, por fin, los soldados se nieguen a disparar sobre el Pueblo. Que hoy sea el día en que los sargentos se nieguen a obedecer a los coroneles, y que los coroneles se nieguen a obedecer a los generales. ¿Cómo puede haber un solo hombre recto que obedezca a este neocomandante de un Auschwitz extenso como una nación?

Dictadorzuelo cuando veas, como Macbeth, al gran bosque de Birnam venir directamente hacia ti, ya no habrá nada que negociar. Macduff, en la obra de Shakespeare, le gritó al sanguinario rey:

—¡Entonces ríndete, cobarde! y vive para ser la mofa y el baldón de los tiempos! Te tenemos ya, y te pondremos, como esos monstruos pintados en un cartelón, con un letrero debajo: "Aquí podéis ver al tirano".

Pero no, Maduro, no tendrás un final épico de obra de teatro. Una hiena como tú, no. Tarde lo que tarde en alcanzarte el castigo divino, tendrás un final como tu vida: un final miserable.

Pero, venezolanos, recordar que no importa lo débil que sea un monstruo: sin Dios no os podréis librar de él. Volveos a Dios, implorad, rogad la misericordia divina.

Si Dios determina la hora y dice "¡ya!", su misma guardia pretoriana lo encarcelará, sus hombres de confianza serán sus traidores, sus generales se tornarán sus enemigos.

Venezolanos, hoy pedid a Dios y echaos a la calle y gritad. Gritad tan alto que los cimientos de Macbeth se derrumben antes de que acabe el día.

martes, enero 22, 2019

Los seres humanos somos como los erizos: tenemos púas


Que la edad nos cambia es algo de lo que no cabe la menor duda. Esta mañana hemos tenido reunión de sacerdotes. He hablado con varios y he saludado brevemente a otros. A unos los conozco bien y les tengo, incluso, admiración. A otros les tengo afecto, son muchos años, conozco sus virtudes y su celo. De otros poco conozco por no coincidir en las reuniones si nunca hemos pertenecido al mismo arciprestazgo.

Pero hoy he tenido uno de esos hechos anecdóticos desagradables. Un sacerdote de mi misma edad, no voy a decir su nombre ni voy a dar ningún dato que lo identifique, me ha hecho un comentario sumamente despectivo respecto a mi trabajo. Él iba, en ese momento, con prisa. No ha sido posible hablar más.

Pero, al acabar la reunión, le podía haber pedido explicaciones. Lo podía haber hecho yo con humildad, amigablemente, sin ninguna voluntad de discutir, con el único deseo de aclarar qué pensaba de mí.

Pero, a mis cincuenta años, sencillamente, ya no tengo el más mínimo interés en aclarar nada. Me he sorprendido a mí mismo al darme cuenta de eso. Cuando era joven, hubiera puesto afán en hablar, en que me explicara… pero ahora ya no.

Cuando uno tiene mi edad, si alguien me quiere, pues bien. Y si alguien no es así, pues también.

Es cierto que si dijera el nombre de este compañero a algunos colegas, todos, unánimemente, me responderían: “Ah, fulano. No te preocupes lo más mínimo”. Pero sería para mí exactamente igual cualquier otro sacerdote. Creo que he llegado a ese momento de mi vida en que ese comentario no me importaría que viniese del mismo papa. Es fácil decirlo, pero creo que he llegado a esa fase.

Lo importante es hacer las cosas lo mejor posible. También es importante estar atento a lo que nos dicen los demás, pues en la crítica realmente escuchada podemos aprender y rectificar. Pero, una vez que se ha hecho eso, la opinión… no vale nada, si es que, realmente, vale algo.

lunes, enero 21, 2019

Los leones pueden ser muy agresivos y sus dientes mortales



Aunque en este blog me gusta compartir cosas positivas, una de las cosas que más pena me da en la vida es la de un hombre de más de cuarenta años que haya sido despedido y se encuentre a esas alturas sin ninguna perspectiva laboral. En paro o con empleos temporales de mera subsistencia. Habiendo conocido el matrimonio, pero ya separado y sin hijos. A veces sin techo propio, alquilando, mientras pueda, una habitación.

Que un hombre haya trabajado toda su vida para acabar viviendo en una habitación, sin ninguna perspectiva laboral, es algo que me rompe el corazón. La soledad, la falta de ilusión, como si lo que quedara de vida fuera un triste apéndice a tiempos más felices. Como si cualquier futuro fuese un mero descendimiento hacia una etapa todavía más infeliz, más enferma, más solitaria.

La sociedad debería hacer algo. Algo que no se limita a meras limosnas. Las parroquias grandes sí que tienen voluntarios y locales para hacer algo por ellos. Algo que no se limite a dar una limosna. Un lugar donde se puedan reunir y tener aficiones, recibir consejo y que otras personas les den calor humano.

Ahora se acerca ya otra etapa de crisis económica. De eso ya no hay ninguna duda. La recesión dejará a millones de personas sin la ilusión de vivir. Qué triste.

En el pasado dediqué varios post acerca de cómo combatir a gran escala la pobreza en nuestras sociedades europeas del siglo XXI. Pero mis ideas parten de una pérdida de ilusión por la Humanidad. Los seres humanos siguen encauzados por las estructuras del Poder, cuyos grupos dominantes solo se preocupan de sus más pequeños y míseros intereses.


Una gárgola con la cara del papa Francisco



Esta semana pasada he acabado de ver la película Life Aquatic. Es una buena película, divertida e ingeniosa. Visualmente colorida y vibrante. En el mismo género de cine, es parecida en calidad a Mordecai. Pero mucho mejor que ambas es Hotel Budapest. Esta última sí que es una gran película, las otras dos son simplemente buenas películas y ya está.

Sigo leyendo a Stephan Schweig como descanso. Pero estos dos últimos días he estado buscando escritos sobre la eternidad de Dios. Me he dado cuenta de que no se puede ir mucho más lejos de lo que fue santo Tomás de Aquino.

Recibí la visita de un antiguo compañero de Derecho Canónico de Comillas. Dimos un breve paseo en un ambiente gélido y lluvioso.

La próxima semana me sumergiré en mi libro sobre el infierno.

domingo, enero 20, 2019

El funeral de George Bush, de George Herbert Walker Bush







He tardado en escribir sobre él, pero hoy quiero recordarlo. Era un hombre con una clase innata. La elegancia fue algo connatural con él. Pero de esa elegancia que nada tiene que ver con lo teatral, con lo soberbio. No, nada de eso. Todo en él respiraba sencillez. El elegante era él, no ninguna pose, ningún ademán.

Además, resultaba evidente que se trataba de un estadista tranquilo, flemático, reflexivo, inteligente. Es decir, tenía todas las características que se buscan en un jefe de Estado óptimo. Si a eso unimos su amabilidad. Estuvo metido en política, pero nunca con acritud. Sus palabras siempre eran serenas, nunca ácidas. Incluso surgió una verdadera amistad con su sucesor Clinton.

Su hijo, George W. Bush, se emocionó al hablar de su padre de un modo que nos ha emocionado a todos. Es imposible escucharle y no sentir que las lágrimas vienen a los ojos.

El funeral lo recuerdo óptimo a nivel celebrativo. Ya desde el Congreso todo había sido organizado de un modo como solo los norteamericanos saben hacerlo. El nivel de solemnidad que ellos saben infundir a estos actos nos recuerda que ellos son la nueva Roma: la escena del ataúd bajo la cúpula del Congreso, la recepción por parte del Ejército y solo del Ejército en la puerta de la Catedral, la recepción del cuerpo en la puerta del templo por parte de los obispos, los presidentes en el primer banco, etc. En los demás países, el nivel de improvisación y chapuza no es que sea más alto, es increíblemente más alto.

Por ejemplo, no vi ni un solo fotógrafo ni una sola cámara desde que llega el ataúd a la catedral hasta que vuelve a salir. Sin duda estaban allí, pero no aparecen.

A la llegada al templo solo hay militares en perfecta formación, no hay un cúmulo de gente arremolinándose. Los detalles a los que podría referirme podrían seguir. Una gran ceremonia para un hombre honesto que fue el más poderoso de la tierra durante un tiempo.

viernes, enero 18, 2019

Dios y la eternidad: uno de esos posts que tanto os gustan



El día de ayer y hoy han sido muy productivos para mí, intelectualmente hablando. Sé que las líneas de hoy pueden parecer a algunos unas líneas pletóricas de soberbia. Pero seré sincero, a sabiendas de que los lectores de libros míos como Las corrientes que riegan los cielos (libro sobre la Trinidad) sí que me agradecerán que les comparta mis pensamientos.

Ayer desatasqué una cuestión a la que llevaba años dándole vueltas sin lograr una solución definitiva: ¿la eternidad de Dios es un tipo de temporalidad o no? La definición de tiempo de Aristóteles (que es la que sigue santo Tomás de Aquino) es esta: El tiempo es la medida del movimiento según el antes y el después.

Esta definición es clara y verdadera. La cuestión, al afrontar un razonamiento acerca de la eternidad divina, es si esta definición de tiempo es la más adecuada. La definición es muy importante, porque esta palabra se convierte en el instrumento clave para todo razonamiento posterior. Y aceptar esta definición tiene implicaciones a la hora de elaborar las construcciones lógicas después. Debo aclarar que estoy trabajando en un nuevo texto sobre la Santísima Trinidad.

La atemporalidad, por supuesto, no sirve para definir el ahora divino. Es una nota negativa. No podemos definir la realidad positiva del ahora de Dios por esa mera característica que compartiría Dios con, por ejemplo, el universo antes de existir.

Durante años, dudé si el presente de Dios entraba en la categoría de tiempo, si era un tipo de temporalidad. Si no era así, al hablar de este concepto del tiempo en Dios, había que crea crear una tercera categoría: atemporalidad, temporalidad y deieternidad. La eternidad es una mera características de algunas temporalidades.

Pero me di cuenta de que la realidad que es el tiempo se define mejor por su característica de presente, que por la característica del devenir. El único tiempo que existe es el ahora. Y la definición resulta más perfecta si se basa en lo que las cosas son, más que en lo que las delimita desde un punto de vista negativo. Se pueden poner muchos ejemplos de esto que omitiré.

Es más adecuado definir el tiempo por lo que es (el ahora) que en contraposición por lo que no es (el antes y el después).

De ahí que resulta más adecuado al ser de las cosas incluir la deieternidad como un tipo de temporalidad, que crear un tercer estado entre los entes que poseen un devenir y los entes sumidos en la atemporalidad. ¿Por qué? Pues sencillamente, porque entre el ser y el no ser no hay nada. De hecho, esto tendría un paralelismo con la existencia: este árbol es, Dios es. No afirmamos que por el hecho de que el Ser de Dios sea infinito ya no se puede clasificar como el concepto de ser.

Del mismo modo, el presente sin antes y después de Dios se califica mejor como un tipo de temporalidad (teniendo que cambiar la definición de tiempo) que creando una tercera categoría.

La definición clásica de tiempo se mantiene como definición del tiempo de las criaturas. Pero la definición de tiempo en abstracto sería la característica de que el ser posea un ahora. Y el “ahora “sí que tendríamos que definirlo por comparación con lo único que conocemos: ese momento del movimiento entre un antes y un después. Teniendo que cambiar el ahora divino por la definición de un ahora sin antes ni después.

Puede parecer que solo hemos bajado un escalón al volver a recurrir al movimiento ontológico para entender el ahora. Pero eso cambia nuestra concepción del tiempo, aunque sea necesario reconocer que hay dos tipos de ahora. Con ello hay una simetría con el esquema lógico del verbo ser, como ya he dicho.

Espero que haya un mínimo grupo de lectores del blog a los que este tema les haya interesado tanto como a mí. Seguro que he aburrido soberanamente a muchos lectores. Pero este tipo de posts son los que le gustarían a Aristóteles. El antiguo, no Aristóteles Onassis.

En mi libro Ex Scriptorio, acabaré un artículo sobre el tema de la eternidad y Dios en breves días. Os informaré aquí por si os interesa descargarlo en Biblioteca Forteniana. Los chinos ya me han ofrecido medio millón por el descubrimiento. No queda claro medio millón de qué.

jueves, enero 17, 2019

Creemos en el Dios de la Biblia: una petición a tantos pastores




Esta imagen que gusta tanto. Durante varios días la he dejado como fondo de pantalla de mi ordenador. El mismo acto de copiar las Sagradas Escrituras como adoración, como oración, como reconocimiento de la sacralidad de ese Dios Innombrable.

Como lamento el que no pocos profesores de facultades teológicas nieguen la inerrancia de la Biblia. La Tradición del Pueblo de Abraham y del Pueblo de la Nueva Alianza es clara: en los textos sagrados no hay ni el más pequeño error: ni sobre la fe ni histórico ni de ningún tipo.

Como enseñó el santo Concilio Vaticano II:
Pues, como todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos afirman, debe tenerse como afirmado por el Espíritu Santo, hay que confesar que los libros de la Escritura enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvación.

Las citas de la Tradición que podría aducir son numerosísimas. Baste una más de León XIII en su carta encíclica Providentissimus Deus:

Y de tal manera estaban todos los Padres y Doctores persuadidos de que las divinas Letras, tales cuales salieron de manos de los hagiógrafos, eran inmunes de todo error, que por ello se esforzaron, no menos sutil que religiosamente, en componer entre sí y conciliar los no pocos pasajes que presentan contradicciones o desemejanzas (y que son casi los mismos que hoy son presentados en nombre de la nueva ciencia); unánimes en afirmar que dichos libros, en su totalidad y en cada una de sus partes, procedían por igual de la inspiración divina, y que el mismo Dios, hablando por los autores sagrados, nada podía decir ajeno a la verdad. Valga por todos lo que el mismo Agustín escribe a Jerónimo: 

«Yo confieso a vuestra caridad que he aprendido a dispensar a solos los libros de la Escritura que se llaman canónicos la reverencia y el honor de creer muy firmemente que ninguno de sus autores ha podido cometer un error al escribirlos. Y si yo encontrase en estas letras algo que me pareciese contrario a la verdad, no vacilaría en afirmar o que el manuscrito es defectuoso, o que el traductor no entendió exactamente el texto, o que no lo he entendido yo».

No se puede decir más claro. Por favor, os pido a los pastores de almas que me estéis escuchando que leáis la Palabra de Dios con la sencillez con que lo hicieron Amós, Ageo, san Pedro o san Bartolomé, con la sencillez de un pastor de Judea en el siglo II antes de Cristo o la de un monje irlandés del siglo VIII.

No nos olvidemos de que estamos hablando de la Palabra de Dios, es decir, de las palabras que han salido de la Boca de Dios, aunque nos hayan sido transmitidas por hombres. Pero es Dios quien habla y Dios no puede errar ni inducirnos a error. Dios nunca nos va a inducir a error.

Si en I Macabeos 3, 24 se nos dice que murieron en una batalla ochocientos hombres de los enemigos de Judas, podemos estar seguros de que murieron alrededor de 800 hombres, no 700 ni 900, sino alrededor de 800 hombres.

En nuestra religión, como en la de los judíos, la Historia y la fe están completamente entrelazadas. No es que haya una historia al lado de la fe, sino que la historia forma parte de la fe. No solo creemos en un Dios Único, sino que creemos que Dios envió las plagas que se relatan en el Éxodo y que allí están descritas fielmente. No creemos meramente en Dios en general, creemos en ese Dios. Podemos estar de acuerdo en algunos puntos acerca del Motor Inmóvil de Aristóteles o del Dios descrito por los neoplatónicos, pero nosotros creemos exactamente en el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob.


miércoles, enero 16, 2019

Lo que más recordaré de ayer fue el documental que vi














Gracias por vuestras oraciones. Hoy ya estoy restablecido. Solo en el cielo sabré cuánto debo a las oraciones de todos los que me queréis. Cuántos beneficios me habrán venido sin yo saberlo.

Ayer fue un día curioso: estar en el sillón con una manta encima, dejar pasar el tiempo, la fiebre. No puedo dejar de ver en ello un atisbo de la etapa final de la vejez, cuando todo esté ya hecho, cuando todo esté ya escrito, cuando uno ya no tenga fuerzas para hacer nada.

Ayer, desde luego, no podía ni siquiera leer. Solo cabía dejarse llevar. Me llamó mucho la atención, escuchado entre las brumas de mi somnolencia, el documental sobre la vida de Onassis. Qué poco envidiable me parece la vida de este tipo de millonarios. Pero no deja de ser interesante el modo como se levanta un imperio como el que llegó a tener. A veces parece increíble que el dinero se acumule y se acumule sin límite.

¿Cuánto dinero le costaba mantener los gustos de su mujer Jackeline Kennedy? Una pobre madre no tiene ni para pagar lo más esencial y va mirando a ver qué conservas son más baratas. Y otra gasta en caprichos cantidades totalmente indecorosas: comprar, comprar, comprar. Al final, una vida insatisfecha.

martes, enero 15, 2019

Estoy convaleciente, como podéis ver esta pintura















Estoy convaleciente de una intoxicación alimentaria. Los tristes hechos fueron los siguientes: El domingo compré una bolsa de mejillones. Hice parte de ellos, al vapor, una hora después. No olían mal, para nada, pero sí que tenían un gusto ligerísimamente picante, al que no le di importancia.

Esa tarde tuve mucha acidez de estómago. Pero no lo relacioné con los pérfidos mejillones. Tuve una noche en la que me desperté varias veces. Pero pensé que sería mi mala conciencia.

Durante el lunes, era evidente que tenía una acidez que no se iba ni con bicarbonato ni con lansoprazol. Ignorante de mí, tomé en la paella más mejillones. En ese momento sí que debían saber peor, pero el sabor de la paella enmascaró todo.

Tenía ardor en la boca del estómago. A la hora de la cena, no sentía ninguna gana de comer y no lo hice.

Por la noche, los vómitos y la diarrea fueron la prueba de que el mal estaba en los mejillones. Hoy sigo con muy mal cuerpo, en ayuno absoluto. Ha sido una intoxicación muy fuerte.

Hoy he pasado casi todo el tiempo en mi sillón, cubierto con una manta, sufriendo en silencio. He visto un documental sobre María Callas, Onassis y Jacquelin Kennedy. Ellos también sufrieron algo peor que una intoxicación alimentaria.

Hoy el post será visual. Leed las imágenes.






lunes, enero 14, 2019

No tan pequeñas mejoras



Cambios que yo haría en Estados Unidos, yo y muchos como yo:

--En caso de impeachment simultáneo del presidente y del vicepresidente, la nación será gobernada pro tempore por el cabildo de canónigos de la catedral católica de Washington DC.

--La división de Estados no es muy adecuada. Hay Estados inmensos y otros muy pequeños. Si discutimos cada línea del mapa, no vamos a acabar nunca. Propongo que los límites de los Estados, a partir del 2020, coincidan en todo con el territorio de las diócesis católicas. Así todos los problemas quedan resueltos.

--El espacio debajo de la cúpula del Congreso es muy grande y queda inútil casi todo el año. Sería más racional acondicionar ese espacio como capilla. Elegir al santo patrono de esa capilla también dará pábulo a las disensiones. Para evitar discusiones sin fin, puede ser la Capilla de san Teófulo el Dramaturgo.

--En el calendario habrá un Día de acción de gracias cada dos meses. Y el Día del Papa también será festivo.

--Los silos atómicos que vayan desocupándose por el desarme se reutilizarán como criptas para los capuchinos.

sábado, enero 12, 2019

Nicolás Maduro y su juramento de presidente


 
El representante de la Santa Sede asistió a la investidura del Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. En el momento de las intervenciones, cuando le tocó el turno, el monseñor se subió al podio para decir unas palabras:

Señor, presidente, autoridades de la patria, jefes de Estado. Es para mí un honor asistir a la investidura del dictador nacional. Es un privilegio ser testigo en primera fila de cómo han venido a este acto los vampiros de la nación y los esbirros de los dictadores foráneos. Me alegro de este juramento porque significa que, pase lo que pase, ya queda menos. Sí, señores, ya queda menos. Hago votos para que 2019 sea el año que vea un nuevo amanecer para esta nación en la que usted no tenga ningún lugar, salvo en algún calabozo, y que vuelva a amanecer para los venezolanos un tiempo de fraternidad y armonía. Enhorabuena a todos los presentes. Mis más sinceras condolencias al pueblo de esta sojuzgada tierra.

Al acabar su intervención, nadie dijo nada. En la sala se hizo un silencio fantasmagórico. Pero todo el Pueblo, en sus casas, exclamaron con entusiasmo: “¡Amén!”.

El presidente del tribunal supremo, al tomar el juramento al tirano, se puso nervioso y se le trabó la lengua. Parece ser que, tras escuchar las anteriores palabras, en el momento en que le tomaba el juramento, tuvo una premonición, hoy se veía en su despacho del tribunal y tiempo después en una prisión de Bélgica en espera de un juicio ante un tribunal internacional. Ante sus ojos, en cuatro segundos, como un relámpago, vio la gasolinera de Mussolini, a Breznev muriendo en su cama, al Apolo XIII despegando, al pastor alemán Blondy, pirañas brasileñas, a Dostoyevski escribiendo unas líneas de Crimen y castigo. ¿A quién no se le traba la lengua en esas circunstancias?

Me hizo gracia que el tirano juró a nombre del pueblo de Venezuela. Impresionante. Hasta él mismo lo reconoció sin darse cuenta. No recibió el cargo “en nombre del pueblo”, sino a “nombre de”. 

No, querido, no significan lo mismo. Si compro una casa, puedo ponerla “a mi nombre”. En ese acto formal, en directo, ante todas las cámaras de televisión, los ciudadanos oyeron cómo secuestrabas la presidencia a tu nombre. 

Pero, en verdad, tú lo has dicho, no eres presidente en nombre del pueblo de tu país.

Y después Maduro continuó diciendo que juraba por el gran Cacique Guaicaipuro, juro por el Negro Primero y nuestros pueblos afrodescendientes, juro por el Libertador Simón Bolívar y la lista seguía y seguía. 

Debería haber continuado con un “juro por Madame Curie, por la Abeja Maya, por Charles De Gaulle, por Dart Vader, por Oscar Wilde, por Mazinger Z”.