lunes, enero 21, 2019

Los leones pueden ser muy agresivos y sus dientes mortales



Aunque en este blog me gusta compartir cosas positivas, una de las cosas que más pena me da en la vida es la de un hombre de más de cuarenta años que haya sido despedido y se encuentre a esas alturas sin ninguna perspectiva laboral. En paro o con empleos temporales de mera subsistencia. Habiendo conocido el matrimonio, pero ya separado y sin hijos. A veces sin techo propio, alquilando, mientras pueda, una habitación.

Que un hombre haya trabajado toda su vida para acabar viviendo en una habitación, sin ninguna perspectiva laboral, es algo que me rompe el corazón. La soledad, la falta de ilusión, como si lo que quedara de vida fuera un triste apéndice a tiempos más felices. Como si cualquier futuro fuese un mero descendimiento hacia una etapa todavía más infeliz, más enferma, más solitaria.

La sociedad debería hacer algo. Algo que no se limita a meras limosnas. Las parroquias grandes sí que tienen voluntarios y locales para hacer algo por ellos. Algo que no se limite a dar una limosna. Un lugar donde se puedan reunir y tener aficiones, recibir consejo y que otras personas les den calor humano.

Ahora se acerca ya otra etapa de crisis económica. De eso ya no hay ninguna duda. La recesión dejará a millones de personas sin la ilusión de vivir. Qué triste.

En el pasado dediqué varios post acerca de cómo combatir a gran escala la pobreza en nuestras sociedades europeas del siglo XXI. Pero mis ideas parten de una pérdida de ilusión por la Humanidad. Los seres humanos siguen encauzados por las estructuras del Poder, cuyos grupos dominantes solo se preocupan de sus más pequeños y míseros intereses.


Una gárgola con la cara del papa Francisco



Esta semana pasada he acabado de ver la película Life Aquatic. Es una buena película, divertida e ingeniosa. Visualmente colorida y vibrante. En el mismo género de cine, es parecida en calidad a Mordecai. Pero mucho mejor que ambas es Hotel Budapest. Esta última sí que es una gran película, las otras dos son simplemente buenas películas y ya está.

Sigo leyendo a Stephan Schweig como descanso. Pero estos dos últimos días he estado buscando escritos sobre la eternidad de Dios. Me he dado cuenta de que no se puede ir mucho más lejos de lo que fue santo Tomás de Aquino.

Recibí la visita de un antiguo compañero de Derecho Canónico de Comillas. Dimos un breve paseo en un ambiente gélido y lluvioso.

La próxima semana me sumergiré en mi libro sobre el infierno.

domingo, enero 20, 2019

El funeral de George Bush, de George Herbert Walker Bush







He tardado en escribir sobre él, pero hoy quiero recordarlo. Era un hombre con una clase innata. La elegancia fue algo connatural con él. Pero de esa elegancia que nada tiene que ver con lo teatral, con lo soberbio. No, nada de eso. Todo en él respiraba sencillez. El elegante era él, no ninguna pose, ningún ademán.

Además, resultaba evidente que se trataba de un estadista tranquilo, flemático, reflexivo, inteligente. Es decir, tenía todas las características que se buscan en un jefe de Estado óptimo. Si a eso unimos su amabilidad. Estuvo metido en política, pero nunca con acritud. Sus palabras siempre eran serenas, nunca ácidas. Incluso surgió una verdadera amistad con su sucesor Clinton.

Su hijo, George W. Bush, se emocionó al hablar de su padre de un modo que nos ha emocionado a todos. Es imposible escucharle y no sentir que las lágrimas vienen a los ojos.

El funeral lo recuerdo óptimo a nivel celebrativo. Ya desde el Congreso todo había sido organizado de un modo como solo los norteamericanos saben hacerlo. El nivel de solemnidad que ellos saben infundir a estos actos nos recuerda que ellos son la nueva Roma: la escena del ataúd bajo la cúpula del Congreso, la recepción por parte del Ejército y solo del Ejército en la puerta de la Catedral, la recepción del cuerpo en la puerta del templo por parte de los obispos, los presidentes en el primer banco, etc. En los demás países, el nivel de improvisación y chapuza no es que sea más alto, es increíblemente más alto.

Por ejemplo, no vi ni un solo fotógrafo ni una sola cámara desde que llega el ataúd a la catedral hasta que vuelve a salir. Sin duda estaban allí, pero no aparecen.

A la llegada al templo solo hay militares en perfecta formación, no hay un cúmulo de gente arremolinándose. Los detalles a los que podría referirme podrían seguir. Una gran ceremonia para un hombre honesto que fue el más poderoso de la tierra durante un tiempo.

viernes, enero 18, 2019

Dios y la eternidad: uno de esos posts que tanto os gustan



El día de ayer y hoy han sido muy productivos para mí, intelectualmente hablando. Sé que las líneas de hoy pueden parecer a algunos unas líneas pletóricas de soberbia. Pero seré sincero, a sabiendas de que los lectores de libros míos como Las corrientes que riegan los cielos (libro sobre la Trinidad) sí que me agradecerán que les comparta mis pensamientos.

Ayer desatasqué una cuestión a la que llevaba años dándole vueltas sin lograr una solución definitiva: ¿la eternidad de Dios es un tipo de temporalidad o no? La definición de tiempo de Aristóteles (que es la que sigue santo Tomás de Aquino) es esta: El tiempo es la medida del movimiento según el antes y el después.

Esta definición es clara y verdadera. La cuestión, al afrontar un razonamiento acerca de la eternidad divina, es si esta definición de tiempo es la más adecuada. La definición es muy importante, porque esta palabra se convierte en el instrumento clave para todo razonamiento posterior. Y aceptar esta definición tiene implicaciones a la hora de elaborar las construcciones lógicas después. Debo aclarar que estoy trabajando en un nuevo texto sobre la Santísima Trinidad.

La atemporalidad, por supuesto, no sirve para definir el ahora divino. Es una nota negativa. No podemos definir la realidad positiva del ahora de Dios por esa mera característica que compartiría Dios con, por ejemplo, el universo antes de existir.

Durante años, dudé si el presente de Dios entraba en la categoría de tiempo, si era un tipo de temporalidad. Si no era así, al hablar de este concepto del tiempo en Dios, había que crea crear una tercera categoría: atemporalidad, temporalidad y deieternidad. La eternidad es una mera características de algunas temporalidades.

Pero me di cuenta de que la realidad que es el tiempo se define mejor por su característica de presente, que por la característica del devenir. El único tiempo que existe es el ahora. Y la definición resulta más perfecta si se basa en lo que las cosas son, más que en lo que las delimita desde un punto de vista negativo. Se pueden poner muchos ejemplos de esto que omitiré.

Es más adecuado definir el tiempo por lo que es (el ahora) que en contraposición por lo que no es (el antes y el después).

De ahí que resulta más adecuado al ser de las cosas incluir la deieternidad como un tipo de temporalidad, que crear un tercer estado entre los entes que poseen un devenir y los entes sumidos en la atemporalidad. ¿Por qué? Pues sencillamente, porque entre el ser y el no ser no hay nada. De hecho, esto tendría un paralelismo con la existencia: este árbol es, Dios es. No afirmamos que por el hecho de que el Ser de Dios sea infinito ya no se puede clasificar como el concepto de ser.

Del mismo modo, el presente sin antes y después de Dios se califica mejor como un tipo de temporalidad (teniendo que cambiar la definición de tiempo) que creando una tercera categoría.

La definición clásica de tiempo se mantiene como definición del tiempo de las criaturas. Pero la definición de tiempo en abstracto sería la característica de que el ser posea un ahora. Y el “ahora “sí que tendríamos que definirlo por comparación con lo único que conocemos: ese momento del movimiento entre un antes y un después. Teniendo que cambiar el ahora divino por la definición de un ahora sin antes ni después.

Puede parecer que solo hemos bajado un escalón al volver a recurrir al movimiento ontológico para entender el ahora. Pero eso cambia nuestra concepción del tiempo, aunque sea necesario reconocer que hay dos tipos de ahora. Con ello hay una simetría con el esquema lógico del verbo ser, como ya he dicho.

Espero que haya un mínimo grupo de lectores del blog a los que este tema les haya interesado tanto como a mí. Seguro que he aburrido soberanamente a muchos lectores. Pero este tipo de posts son los que le gustarían a Aristóteles. El antiguo, no Aristóteles Onassis.

En mi libro Ex Scriptorio, acabaré un artículo sobre el tema de la eternidad y Dios en breves días. Os informaré aquí por si os interesa descargarlo en Biblioteca Forteniana. Los chinos ya me han ofrecido medio millón por el descubrimiento. No queda claro medio millón de qué.

jueves, enero 17, 2019

Creemos en el Dios de la Biblia: una petición a tantos pastores




Esta imagen que gusta tanto. Durante varios días la he dejado como fondo de pantalla de mi ordenador. El mismo acto de copiar las Sagradas Escrituras como adoración, como oración, como reconocimiento de la sacralidad de ese Dios Innombrable.

Como lamento el que no pocos profesores de facultades teológicas nieguen la inerrancia de la Biblia. La Tradición del Pueblo de Abraham y del Pueblo de la Nueva Alianza es clara: en los textos sagrados no hay ni el más pequeño error: ni sobre la fe ni histórico ni de ningún tipo.

Como enseñó el santo Concilio Vaticano II:
Pues, como todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos afirman, debe tenerse como afirmado por el Espíritu Santo, hay que confesar que los libros de la Escritura enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvación.

Las citas de la Tradición que podría aducir son numerosísimas. Baste una más de León XIII en su carta encíclica Providentissimus Deus:

Y de tal manera estaban todos los Padres y Doctores persuadidos de que las divinas Letras, tales cuales salieron de manos de los hagiógrafos, eran inmunes de todo error, que por ello se esforzaron, no menos sutil que religiosamente, en componer entre sí y conciliar los no pocos pasajes que presentan contradicciones o desemejanzas (y que son casi los mismos que hoy son presentados en nombre de la nueva ciencia); unánimes en afirmar que dichos libros, en su totalidad y en cada una de sus partes, procedían por igual de la inspiración divina, y que el mismo Dios, hablando por los autores sagrados, nada podía decir ajeno a la verdad. Valga por todos lo que el mismo Agustín escribe a Jerónimo: 

«Yo confieso a vuestra caridad que he aprendido a dispensar a solos los libros de la Escritura que se llaman canónicos la reverencia y el honor de creer muy firmemente que ninguno de sus autores ha podido cometer un error al escribirlos. Y si yo encontrase en estas letras algo que me pareciese contrario a la verdad, no vacilaría en afirmar o que el manuscrito es defectuoso, o que el traductor no entendió exactamente el texto, o que no lo he entendido yo».

No se puede decir más claro. Por favor, os pido a los pastores de almas que me estéis escuchando que leáis la Palabra de Dios con la sencillez con que lo hicieron Amós, Ageo, san Pedro o san Bartolomé, con la sencillez de un pastor de Judea en el siglo II antes de Cristo o la de un monje irlandés del siglo VIII.

No nos olvidemos de que estamos hablando de la Palabra de Dios, es decir, de las palabras que han salido de la Boca de Dios, aunque nos hayan sido transmitidas por hombres. Pero es Dios quien habla y Dios no puede errar ni inducirnos a error. Dios nunca nos va a inducir a error.

Si en I Macabeos 3, 24 se nos dice que murieron en una batalla ochocientos hombres de los enemigos de Judas, podemos estar seguros de que murieron alrededor de 800 hombres, no 700 ni 900, sino alrededor de 800 hombres.

En nuestra religión, como en la de los judíos, la Historia y la fe están completamente entrelazadas. No es que haya una historia al lado de la fe, sino que la historia forma parte de la fe. No solo creemos en un Dios Único, sino que creemos que Dios envió las plagas que se relatan en el Éxodo y que allí están descritas fielmente. No creemos meramente en Dios en general, creemos en ese Dios. Podemos estar de acuerdo en algunos puntos acerca del Motor Inmóvil de Aristóteles o del Dios descrito por los neoplatónicos, pero nosotros creemos exactamente en el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob.


miércoles, enero 16, 2019

Lo que más recordaré de ayer fue el documental que vi














Gracias por vuestras oraciones. Hoy ya estoy restablecido. Solo en el cielo sabré cuánto debo a las oraciones de todos los que me queréis. Cuántos beneficios me habrán venido sin yo saberlo.

Ayer fue un día curioso: estar en el sillón con una manta encima, dejar pasar el tiempo, la fiebre. No puedo dejar de ver en ello un atisbo de la etapa final de la vejez, cuando todo esté ya hecho, cuando todo esté ya escrito, cuando uno ya no tenga fuerzas para hacer nada.

Ayer, desde luego, no podía ni siquiera leer. Solo cabía dejarse llevar. Me llamó mucho la atención, escuchado entre las brumas de mi somnolencia, el documental sobre la vida de Onassis. Qué poco envidiable me parece la vida de este tipo de millonarios. Pero no deja de ser interesante el modo como se levanta un imperio como el que llegó a tener. A veces parece increíble que el dinero se acumule y se acumule sin límite.

¿Cuánto dinero le costaba mantener los gustos de su mujer Jackeline Kennedy? Una pobre madre no tiene ni para pagar lo más esencial y va mirando a ver qué conservas son más baratas. Y otra gasta en caprichos cantidades totalmente indecorosas: comprar, comprar, comprar. Al final, una vida insatisfecha.

martes, enero 15, 2019

Estoy convaleciente, como podéis ver esta pintura















Estoy convaleciente de una intoxicación alimentaria. Los tristes hechos fueron los siguientes: El domingo compré una bolsa de mejillones. Hice parte de ellos, al vapor, una hora después. No olían mal, para nada, pero sí que tenían un gusto ligerísimamente picante, al que no le di importancia.

Esa tarde tuve mucha acidez de estómago. Pero no lo relacioné con los pérfidos mejillones. Tuve una noche en la que me desperté varias veces. Pero pensé que sería mi mala conciencia.

Durante el lunes, era evidente que tenía una acidez que no se iba ni con bicarbonato ni con lansoprazol. Ignorante de mí, tomé en la paella más mejillones. En ese momento sí que debían saber peor, pero el sabor de la paella enmascaró todo.

Tenía ardor en la boca del estómago. A la hora de la cena, no sentía ninguna gana de comer y no lo hice.

Por la noche, los vómitos y la diarrea fueron la prueba de que el mal estaba en los mejillones. Hoy sigo con muy mal cuerpo, en ayuno absoluto. Ha sido una intoxicación muy fuerte.

Hoy he pasado casi todo el tiempo en mi sillón, cubierto con una manta, sufriendo en silencio. He visto un documental sobre María Callas, Onassis y Jacquelin Kennedy. Ellos también sufrieron algo peor que una intoxicación alimentaria.

Hoy el post será visual. Leed las imágenes.






lunes, enero 14, 2019

No tan pequeñas mejoras



Cambios que yo haría en Estados Unidos, yo y muchos como yo:

--En caso de impeachment simultáneo del presidente y del vicepresidente, la nación será gobernada pro tempore por el cabildo de canónigos de la catedral católica de Washington DC.

--La división de Estados no es muy adecuada. Hay Estados inmensos y otros muy pequeños. Si discutimos cada línea del mapa, no vamos a acabar nunca. Propongo que los límites de los Estados, a partir del 2020, coincidan en todo con el territorio de las diócesis católicas. Así todos los problemas quedan resueltos.

--El espacio debajo de la cúpula del Congreso es muy grande y queda inútil casi todo el año. Sería más racional acondicionar ese espacio como capilla. Elegir al santo patrono de esa capilla también dará pábulo a las disensiones. Para evitar discusiones sin fin, puede ser la Capilla de san Teófulo el Dramaturgo.

--En el calendario habrá un Día de acción de gracias cada dos meses. Y el Día del Papa también será festivo.

--Los silos atómicos que vayan desocupándose por el desarme se reutilizarán como criptas para los capuchinos.

sábado, enero 12, 2019

Nicolás Maduro y su juramento de presidente


 
El representante de la Santa Sede asistió a la investidura del Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. En el momento de las intervenciones, cuando le tocó el turno, el monseñor se subió al podio para decir unas palabras:

Señor, presidente, autoridades de la patria, jefes de Estado. Es para mí un honor asistir a la investidura del dictador nacional. Es un privilegio ser testigo en primera fila de cómo han venido a este acto los vampiros de la nación y los esbirros de los dictadores foráneos. Me alegro de este juramento porque significa que, pase lo que pase, ya queda menos. Sí, señores, ya queda menos. Hago votos para que 2019 sea el año que vea un nuevo amanecer para esta nación en la que usted no tenga ningún lugar, salvo en algún calabozo, y que vuelva a amanecer para los venezolanos un tiempo de fraternidad y armonía. Enhorabuena a todos los presentes. Mis más sinceras condolencias al pueblo de esta sojuzgada tierra.

Al acabar su intervención, nadie dijo nada. En la sala se hizo un silencio fantasmagórico. Pero todo el Pueblo, en sus casas, exclamaron con entusiasmo: “¡Amén!”.

El presidente del tribunal supremo, al tomar el juramento al tirano, se puso nervioso y se le trabó la lengua. Parece ser que, tras escuchar las anteriores palabras, en el momento en que le tomaba el juramento, tuvo una premonición, hoy se veía en su despacho del tribunal y tiempo después en una prisión de Bélgica en espera de un juicio ante un tribunal internacional. Ante sus ojos, en cuatro segundos, como un relámpago, vio la gasolinera de Mussolini, a Breznev muriendo en su cama, al Apolo XIII despegando, al pastor alemán Blondy, pirañas brasileñas, a Dostoyevski escribiendo unas líneas de Crimen y castigo. ¿A quién no se le traba la lengua en esas circunstancias?

Me hizo gracia que el tirano juró a nombre del pueblo de Venezuela. Impresionante. Hasta él mismo lo reconoció sin darse cuenta. No recibió el cargo “en nombre del pueblo”, sino a “nombre de”. 

No, querido, no significan lo mismo. Si compro una casa, puedo ponerla “a mi nombre”. En ese acto formal, en directo, ante todas las cámaras de televisión, los ciudadanos oyeron cómo secuestrabas la presidencia a tu nombre. 

Pero, en verdad, tú lo has dicho, no eres presidente en nombre del pueblo de tu país.

Y después Maduro continuó diciendo que juraba por el gran Cacique Guaicaipuro, juro por el Negro Primero y nuestros pueblos afrodescendientes, juro por el Libertador Simón Bolívar y la lista seguía y seguía. 

Debería haber continuado con un “juro por Madame Curie, por la Abeja Maya, por Charles De Gaulle, por Dart Vader, por Oscar Wilde, por Mazinger Z”.

viernes, enero 11, 2019

La cátedra del prelado del Opus Dei



Esta foto es la de la cátedra del prelado del Opus Dei en la iglesia de la curia del Opus Dei. Durante los últimos meses me he estado fijando a ratos perdidos en todas las cátedras que he podido encontrar a lo largo y ancho del mundo. Y esta es, realmente, de las más bonitas que he encontrado. Me parece perfecta y muy bella.

Hace dos semanas, almorcé con un sacerdote de esa prelatura y dimos un largo paseo. Charlamos de muchos asuntos, entre ellos sobre la cuestión de la episcopalidad del prelado.

Hoy he mirado con más detención las ropas ceremoniales que se coloca el monarca inglés en el día de su coronación. Entre ellas hay una estola. Una estola exactamente igual a la de un sacerdote. Resulta interesante cómo todo trono siempre ha mostrado una terca tendencia a vestirse con ornamentos eclesiásticos: la tendencia a la invasión.

Los monarcas ingleses, la estola. Los reyes franceses, la dalmática de los diáconos. La corona imperial del Sacro Imperio, con ínfulas. En los países católicos, estas injerencias eran podadas de tiempo en tiempo. Pero, en Inglaterra, como he dicho, la estola permaneció. Desde un punto de vista simbólico, estas injerencias son tan inaceptables como el que un obispo se revistiera con símbolos reales. En el cristianismo, siempre se ha distinguido entre el trono y el altar, entre las vestiduras reales y las eclesiásticas.

Los monarcas también han mostrado una clara tendencia a poner su asiento en el presbiterio durante las misas. Unos obispos se han negado, otros no.

jueves, enero 10, 2019

Me encantan los vídeos de Youtube de History Channel










Según trescientos o cuatrocientos vídeos de Youtube, ya ha quedado probado que hay un plan illuminati para poner a un jesuita en la Casa Blanca como primer monarca de esa república. Será un jesuita comme il faut, con sotana, birreta y cara de leyenda negra española. Un Torquemada no tan diestro en el arte del potro, como del uso de la CIA.

Toda la aparente apertura del Vaticano, en realidad, es una añagaza para coger desprevenidos a los pobres evangélicos de Estados Unidos. Como el que abre un tarro de cristal con miel y lo cierra de golpe y a traición después. A ellos será a los primeros a los que les pondremos el chip.

El papa Francisco no sonrió a Trump para que no se descubriera el pastel. Todo pactado. Bien sabemos que cuando a alguien le sonríe menos es que le ama más. Pero no se privó de hacerle cuatro o cinco gestos secretos al apretarle la mano. Incluso cuando se rascó la nariz era un gesto illuminati. Especialmente ese gesto era el más illuminati de todos.

miércoles, enero 09, 2019

La maquinaria constitucional de una superpotencia como Estados Unidos


La constitución de Estados Unidos fue uno de los grandes avances de la Humanidad. Todos nos podemos sentir orgullos de que aquellos colonos fueran dirigidos por una élite en la dirección correcta: la de la Libertad. Y que lo hicieran con tanta sensatez y realismo.

Pero los siglos han pasado y son varios los autores que han llamado la atención sobre el hecho de que esa constitución crea muy buenos contrapesos al Poder, pero que lo hace a través de sistemas de bloqueo.

Es decir, la maquinaria no ofrece tan buenas soluciones para desbloquear una situación de enfrentamiento entre instituciones como para limitar el Poder. En principio, se supone que el sentido común se impondrá y que el consenso surgirá.

En teoría, los votantes captarán lo correcto y elegirán a gobernantes y representantes aptos para el consenso. Pero superada una crisis, los nuevos elegidos si no se ponen de acuerdo afrontarán un nuevo bloqueo. Esta situación puede reiterarse legislatura tras legislatura, y el Pueblo elegir a quienes vayan tomando posturas más tercas. Como se ve, la maquinaria constitucional de ese gran país no es perfecta.

El hecho de que millones de funcionarios no vayan a cobrar sus sueldos durante días o semanas es la prueba de que un sistema constitucional como ese requiere ciertos ajustes. Por ejemplo, sería un aire renovador que, en determinados casos, el Poder Ejecutivo fuera ejercido por los obispos. Y, en casos de mayor urgencia, los canónigos de la nación ejercieran un poder colegiado sobre el Senado. Simplemente, lo dejo caer.

martes, enero 08, 2019

Sugerencias para un género músical que puede renovarse


Hay presidentes muy aburridos y sosos, previsibles como una sopa de fideos. A Trump todos los blogueros lo vamos a echar sinceramente de menos cuando algún día abandone el Despacho Oval. Donald ha sido y es luz y faro de tantas bitácoras.

¿Nadie ha pensado en una ópera en la que un presidente con casco en la cabeza y un pico en la otra haga un aria sobre la línea de la frontera marcada en el escenario?

Se me ocurren arias magníficas que podrían componerse mientras, en los compases finales, entra en escena una excelente coreografía de demócratas por un lado. En el otro lado del escenario, un coro de inmigrantes hace coro a esos últimos compases. Wagner hubiera hecho maravillas.

Siempre hay una tendencia a que la república se convierta en principado



Trump ha amenazado con declarar el estado de emergencia nacional. Me gustaría decir alguna cosa sobre este asunto. Siempre he estado a favor de la racionalización de la emigración. Nadie merece tener que entrar de un modo furtivo en un país. Generosidad en la política de entrada de personas, pero lucha contra la inmigración ilegal. No me parece mal que se construya un muro si eso sirve para luchar contra el movimiento ilegal de personas.

Pero, en ese sistema constitucional, el de Estados Unidos, el Presidente ha sido escogido para gobernar; pero para gobernar de acuerdo a la Ley. No para gobernar de forma irrestricta, sino de acuerdo a las provisiones de la Constitución.

Cuando el Presidente se encuentra con la oposición del Congreso, debe entender que el Congreso representa al Pueblo. La oposición del Congreso no es un obstáculo sin más, sino que son las limitaciones de la soberanía del Pueblo.

Trump: “He sido elegido para gobernar”.
Juristas: “Pero para gobernar de acuerdo a las condiciones que marca la Constitución”.

Algún asesor le habrá preguntado a Trump si había pensado en la posibilidad de declarar un estado de emergencia nacional.

Asesor: Declare el estado de emergencia nacional.
Juristas: Pero resulta evidente que la presente no es una situación de emergencia. Es un asunto que al que, con toda calma, sin ninguna urgencia, los representantes del Pueblo le han dicho: “No”.

Si cada vez que el Congreso le niega algo a un presidente, este declara el estado de emergencia nacional, se estaría traicionando el espíritu para el que se aprobó esa ley. Lo estados de emergencia nacional se idearon para actuar con rapidez ante verdaderas situaciones urgentes, no para saltarse el control del Congreso.

Estos asuntos podrían parecer que son meramente políticos, pero tienen una raíz moral clara: el Poder debe ser limitado por las instituciones.

El Poder siempre alegará situaciones de excepción, siempre, para saltarse las cláusulas de la Ley. Desde la teología moral, sin meterme en política, (y más cuando he dicho lo que pienso sobre la inmigración ilegal), digo bien claro a todos los presidentes de las democracias que deben someterse a la Ley. Insisto, no me salgo de mi labor como sacerdote al hacer este comentario. De saltarse estas barreras, nacen infinidad de males para las sociedades y, ojo, siempre con el apoyo del Pueblo.

El presidente, cualquier presidente, de cualquier democracia, está tan sometido a la Ley como cualquier ciudadano, ni más ni menos.

Hoy por hoy, la república estadounidense está sana y tiene defensas para resistir a cualquier Sila, a cualquier Julio César. No hay ningún peligro. Pero la vigilancia debe ser constante. La democracia no se conquista para siempre, solo se mantiene.

lunes, enero 07, 2019

Dios, con sabiduría, puso una cabeza en la Iglesia Católica


Antes de ayer, un comentarista me escribía:

Señor Fortea, me resultaría interesante un análisis sobre la noticia de ayer sobre la Iglesia Ortodoxa de Ucrania que se ha cismado de Rusia. ¡Hay acercamiento desde Constantinopla hacia Roma!

Es un tema sobre el que no he dicho ni una sola palabra desde que surgió este asunto desde hace ya mucho. Es una cuestión sobre la que primero habría que conocer la cuestión canónica. Me refiero a la cuestión canónica en las iglesias ortodoxas. Y no creo que el tema sea sencillo. Aquí no voy a meterme en esto, porque daría para varios posts densos, de esos que no os gustan mucho. Voy directamente a la síntesis.

A la cuestión canónica se une el hecho de que se convocó un concilio panortodoxo y el Patriarcado de Moscú boicoteó la asistencia suya y de más obispos. Ese concilio podría haber intentado, sin éxito, resolver esto. Pero da la sensación de que el patriarca de Moscú no quiso arriesgarse a una votación negativa que moralmente hubiera ofrecido la sensación de obligarle. Es más, si se hubiera presentado al concilio, se hubiera arriesgado a que se hubiera planteado, además, la cuestión de la preeminencia en el mundo ortodoxo. Es evidente que el patriarcado de Moscú ha mostrado, en lo eclesiástico, una política expansiva.

Como jugada eclesiástica, era mejor no asistir y más adelante hacer lo que ha hecho, romper la comunión con el patriarca de Constantinopla. De otra manera, hubiera perdido su jurisdicción sobre la iglesia ucraniana y su autoridad hubiera sufrido un declive entre otros obispos del segundo círculo concéntrico donde ejerce su indudable influencia. En el primer círculo, los obispos rusos, su influencia es férrea.

Por último, hay una tercera cuestión, la del sentido común. Es decir, más allá de lo canónico y de lo que se decida en un concilio, está el sentido común. Resulta para muchos lacerante el hecho de que los obispos ucranianos ortodoxos los nombre Moscú, cuando en lo político es bien sabida la relación que ha existido y existe entre el Kremlin y Kiev. Era una situación que merecía una solución. Es como si los obispos de Estados Unidos los hubiera nombrado un arzobispo de La Habana que estuviera sometido al régimen de Castro.

Como se ve, el tema era complejo por los intereses personales. Sencillo si lo que se busca es el bien de las almas y ya está. Complicado si uno no quiere ceder. Este tema es más complejo todavía si añadiera datos acerca de cómo está situación de los obispos ortodoxos situados entre la autoridad de los grandes patriarcas. Pero no quiero alargar este post.

A esto hay que añadir que el patriarca de Constantinopla es una persona bien formada en lo teológico (estudió en Alemania) y es un hombre sencillo que tiene un corazón paternal. Dicho de otra manera, en términos generales, si hay un conflicto en el mundo ortodoxo, me fío del criterio de Bartolomé. Y de otras cosas me callo, porque, sean como sean, estamos hablando de obispos, aunque sean de iglesia no en comunión con la Iglesia Católica. Pero, al fin y al cabo, son personas sagradas. Mi respeto al episcopado incluye también a los obispos ortodoxos.


domingo, enero 06, 2019

He derramado unas lagrimitas



Hoy, por la tarde, día de la Epifanía, he vuelto a ver, otra vez, por centésima vez, la escena de Ben-Hur en la que los Reyes Magos adoran a Cristo. De verdad, no conozco ninguna película que haya dado tanto en el clavo al representar esta escena bíblica. Porque la escena de Ben-Hur tiene un punto de candidez, de ingenuidad, que creo que refleja la verdad del Evangelio.

La música… qué dulzura perfecta tan sublime para ese momento del nacimiento en Belén. No se requieren palabras: la música, los rostros lo dicen todo. Mirad la misma escena en otras películas. Los directores quieren intervenir más, hacer que los actores hagan más cosas y lo estropean, no logramos meternos en la escena, suena a teatro. En Ben-Hur se percibe lo sacro. Se nota que se filmó como algo sacro y el resultado fue percibido así.

Aquí tenéis la escena:

Pero, como dije hace un año, el momento más conseguido es cuando uno de los pastores atónitos se vuelve hacia atrás, porque considera que debe tocar el shofar para avisar al pueblo judío que ha nacido el Mesías.

Y, entonces, el mugido del shofar calla y comienza el brillante toque, ¡impresionante!, de trompetas de la fanfarria con que comienza el Preludio de la banda sonora de Niklos Rozsa.

Ese paso de la escena del Nacimiento al toque del shofar es una escena que cinematográficamente me deja atónito. No se podía hacer algo más elegante ni teológicamente con más sentido: el shofar que marca los tiempos sagrados... Tengo en gran consideración Willy Wilder, pero no creo que, sin la intervención de una inspiración de los ángeles, se le pudiera ocurrir algo tan redondo.

Pero es que entonces ocurre un verdadero milagro cinematográfico: el sonido del shofar da lugar a una fanfarria que es como si nos expresara la alegría de los ángeles por el nacimiento de Cristo. No, esta no es una fanfarria más. He escuchado no pocas, y esta es la más inconmensurable que he escuchado.

Pero la unión de estos tres momentos musicales (La Estrella de Belén, el toque del shofar, la fanfarria del Preludio) es una conjunción excelsa.

Los tres momentos de la banda sonora a los que me he referido los tenéis aquí:



sábado, enero 05, 2019

San Gregorio Nacianceno, un eclesiástico con defectos, con no pocos defectos


Pongo este mosaico, porque a un obispo de la época de este santo hay que imaginárselo vestido como este personaje o con toga. Mi post sobre Gregorio Nacianceno se ha transformado en un fructífero diálogo con los comentaristas. Un diálogo acerca de su personalidad y santidad.

Después de escucharos, pero también después de leer más sobre él ayer, tras la cena, he llegado a varias conclusiones no muy positivas para este padre de la Iglesia.

Vaya por delante que a mí san Gregorio no me ha hecho nada malo. Un libro que me ha parecido el más claro y con citas sobre su vida (escritas por el mismo san Gregorio) lo podéis encontrar en este link. En su versión gratuita, podéis leer toda su vida hasta la parte en que se traslada a Constantinopla:


Los textos resultan, a mi entender, muy claros. Gregorio cae demasiado en la autojustificación. La descripción que hace de esa ciudad es tremenda en boca de un obispo. Un obispo insultando su propia sede. En esa época, lo que se escribía en una obra podía tener una trascendencia como no la tienen los escritos de la nuestra. Es muy difícil defender cómo puede insultar a una ciudad de esa manera. Alfonso ayer ya puso la famosa cita.

Pero podéis comprobarlo vosotros mismos en el libro que he dicho, en la cita que comienza con estas palabras: Midway along the high. He puesto las palabras en inglés, porque así podéis usar el buscador.

Al final de esta descripción de la ciudad se ve el resentimiento contra Basilio el metropolitano. No cabe hablar de otra cosa que de resentimiento.
Por otra parte no es tanto que no tomara posesión de la ciudad, como algunos han escrito para defenderle y es el argumento que usó Gregorio. Lo que sucedió es que llegó, estuvo un tiempo y no quiso quedarse. Véase la pg. 11 de ese libro en que él mismo lo cuenta.

Por si fuera poco, la respuesta al metropolitano fue desafiante. El texto no cabe calificarlo más que de desafiante. Véase la cita que comienza con las palabras you reproach us with.

No tengo la menor duda de que es un santo del cielo en cuanto que está en el cielo. Pero su ambición, el abandono de su sede episcopal y su resentimiento que muestran sus mismos escritos a lo largo de una vida, pues da muchos datos biográficos en sus obras, no ofrecen mucha posibilidad de salvarse. Aunque repito que no tengo la menor duda de que está en el cielo. 

Fue famoso porque en otros campos sí que luchó denodadamente por la ortodoxia de la fe. Fue un gran teólogo y un gran predicador, de eso no hay duda.

Me voy a encomendar más a este santo, me gustan los santos pecadores y no muy perfectos, me siento más identificado con ellos.

viernes, enero 04, 2019

Más sobre san Gregorio



En el mosaico se ve cómo iba vestido un obispo del siglo VI, por supuesto, sin mitra. Es el de la derecha, a su lado hay un archidiácono. 

La historia de san Gregorio Nacianceno que conté ayer prima facie no parece muy edificante. Ahora bien, no sabemos si el obispo Basilio le engañó o le presionó, o le engañó y le presionó, para que aceptara la sede de Sasima. Solo Dios lo sabe.

Ahora bien, la impresión general que saco con un conocimiento superficial de esta figura es que Gregorio era una persona muy inteligente, tenía dones intelectuales grandes, pero que, tal vez, era un poco soberbio.

Lo lógico hubiera sido retornar al obispo Basilio y explicarle que la vida en Sasima se le hacía muy dura. Pero era algo extraño que buscase vivir como monje y que no quisiese quedarse en una localidad pequeña como pastor. Un poco incongruente sí que parece.

Además, se va como monje, esa es la decisión. Pero después se queda como obispo de una ciudad más grande. Otra cosa bastante sorprendente.

Por si fuera poco, los cánones eran muy claros: no podía abandonar una sede episcopal por otra. No obedeció la disciplina eclesiástica. Y no en una materia precisamente pequeña. A eso se añade que estando en Nacianzo debería haber regularizado su situación en algún sínodo, sometiéndose a su determinación. O, al menos, debería haber expuesto su caso ante el metropolitano.

El resultado es que llegaría a Constantinopla con una situación canónica nada clara. No regularizó su situación y después, con toda razón, se lo echaron en cara en mitad del concilio.

Señalo estos pequeños detalles porque se suele pensar que los obispos de la Antigüedad eran todos canonizables, mientras que los de ahora son mundanos. Y, a nivel global, es justamente al revés: el episcopado actual está formado por hombres totalmente entregados al cuidado del rebaño, sin divisiones con asuntos terrestres, como sí que las había en esos siglos pretéritos. Son hombres que viven en sus diócesis, en otros siglos las ausencias podían ser muy prolongadas por los viajes. Actualmente, la situación canónica siempre está clara. En la época del arrianismo, los bandos enfrentados hacían que algunos obispos se hallaran en situaciones irregulares o, por lo menos, no claras.

El episcopado actual puede tener sus defectos, pero no tiene algunos de los defectos de los obispos de siglos pasados. Y sí que tiene aspectos positivos que no eran tan frecuentes en otras épocas.

jueves, enero 03, 2019

San Gregorio Nacianceno


Este mosaico de Tarragona muestra a un obispo del siglo IV o algo más tardío. Observad que, tal como digo en mi obra La catedral de san Agustín, no lleva ninguna vestidura eclesiástica. Lleva una toga blanca.

He puesto este mosaico para poner imagen a la vida de san Gregorio Nacianceno. Y es que ayer me sorprendió mucho las vida de este obispo oriental.

Su padre (un padre del siglo IV) se convierte al cristianismo y años después llega a obispo. Gregorio joven que duda si hacerse sacerdote o monje, y el padre le dice, al final, que o se queda y se hace sacerdote o se va a un monasterio, pero que en casa no se puede quedar dudando y dudando entre lo uno y lo otro.

Cómo, finalmente, san Basilio le convence para ser ordenado obispo de Sasima, una sede episcopal recién creada por Basilio. Pero Gregorio se quejará de que esa ciudad no era más que «un agujero espantoso; una mísera parada de postas de la carretera principal... sin agua, vegetación, o la compañía de caballeros... ¡esto era mi iglesia de Sasima!». Y no llegó a tomar posesión de la sede, alegando que prefería retirarse a vivir una vida monacal.

Pero acabó ayudando a su padre obispo. Tras su muerte, se retiró a un monasterio. Combatió el arrianismo. Fue llamado a Constantinopla para combatir esa herejía con sus predicaciones. Fue nombrado obispo. Lideró un concilio ecuménico. 

Pero una facción de obispos no le aceptaba, alegando que canónicamente no podía haber dejado la diócesis de Sásima, y que su nombramiento como obispo de Constantinopla era ilícito. Así que Gregorio renunció y se retiró a Nacianzo. Allí sería escogido como obispo de la ciudad por el clero. Sus últimos cinco años de vida, ya débil, los pasó en una finca de su familia, habiendo colocado a otro obispo en su sede antes de retirarse.

Una vida apasionante, no me digáis que no es digna de una película. Si yo tuviera tiempo, me encantaría hacer una novela breve con estos mimbres. Una novela lo más pegada a la realidad histórica. Pero tengo que dosificar mi tiempo y dedicarme a los proyectos ya empezados.