lunes, septiembre 12, 2022

Lunes: mañana cambia el tiempo

 

Soy un ciudadano profundamente ecologista. Ahora que en Madrid se esperan para mañana prolongadas lluvias durante horas, aparcaré mi pequeño coche negro en la calle. Y cuando lleve tres o cuatro horas a remojo, saldré y frotaré con un trapo toda la carrocería.

He esperado, pero mañana es el día.

Ha sido mi pequeño modo de luchar contra la falta de agua en los pantanos de España: no lavar mi coche en el último mes.

Os confieso que no todo ha sido altruismo. Cuando mi coche llevaba dos semanas siendo la diana de varias palomas de los pinos donde lo aparcaba, me di cuenta que lo más sensato era esperar a las lluvias y dejarlo a remojo alguna hora. Además, confiaba en que las lluvias llegaran antes.

Si las lluvias se hubieran retrasado dos semanas más, mi coche habría tenido una carrocería de camuflaje perfecta para mimetizarse en el frente ucraniano. Y es que las palomas son muy envidiosas de cualquier coche recién lavado. No es que parece que apunten, realmente apuntan.

Pero no lo hacen por anticlericalismo. Estoy seguro de que no distinguen que soy cura. Pero un coche limpio… ¡vaya que sí! Les encanta.

Post Data: A ver si os esforzais un poco en darme sugerencias para el título de mi novela sobre san Pablo. Perdonad que os lo diga, pero sois un poquito perezosos. A mí no se me ocurre un buen título, y puse toda mi confianza en vosotros.

domingo, septiembre 11, 2022

Domingo

 

La Commonwealth puede ser muy extensa, pero la mesa era muy pequeña.

Alcaldesa de Madrid: Vamos a declarar un mes de luto oficial. Pero me opongo a que se coloque su estatua donde ahora está la Cibeles.

Agradezco vuestros títulos para Paulus. Ninguno me ha entusiasmado, por decirlo de un modo caritativo. Salvo alguno que ha sido puesto en plan de broma. El problema es que otros títulos eran tan “buenos” que no sabía si lo decíais en serio.

Vamos a ver los hilitos del plátano hay que sacarlos. La misma naturaleza nos lo enseña:

https://www.youtube.com/shorts/GA0APPSWpEc

  

Lo he visto en unos mil vídeos de Youtube. El gato mira atentamente un objeto y con toda lentitud lo empuja más allá del borde la mesa. Hubiera sido un acto de originalidad monárquica haber hecho lo mismo con esa cajita de plumas, y hacerlo con lentitud, como dejando una pausa dramática. Como sabiendo que todos los presentes, en silencio, esperan que suceda lo que va a suceder. Y después seguir firmando como si no hubiera pasado nada: H. M. space has been done. First royal mission accomplished.

  

No me gusta usar esta expresión, pero esta vez sí que se trató de una cuestión de Lebensraum o espacio vital.

Sin duda tiene más interés ver a Carlos haciendo esa cara que ver comer plátanos a treinta monos.

  

Hasta ahora si algo me molestaba lo decía. Pero me acabo de dar cuenta de que eso es muy plebeyo. Lo realmente posh es poner caras sin pronunciar una palabra. Desde hoy hago propósito.

sábado, septiembre 10, 2022

La firma del documento de proclamación del rey de Gran Bretaña

 

Totalmente de acuerdo, Carlos. El tintero y la cajita de plumas me ponían nervioso hasta a mí. Un rey con decisión hubiera arrojado con fuerza ambos elementos por la ventana. Había mucha tensión en el ambiente, lo de las plumas volando fuera de la sala hubiera sido todo un detalle que todos los presentes hubieran agradecido.

Al momento los memes corrían por el entero planeta. Sin embargo, a ninguno de los del Consejo Privado se les ocurrió que podría existir algún interés por escanear o, al menos, hacer una foto, del bonito documento que ha firmado.

Petición de sugerencias

 

En los próximos meses se publicará el segundo tomo de mi novela sobre san Pablo. ¿Qué título le propondríais? Os hago esa pregunta porque siempre me soléis aconsejar muy bien. Y si, finalmente, no escojo un título que propongáis, estoy convencido de que me vais a dar buenas ideas.

El título verdadero y auténtico de la obra entera con todas sus partes es Paulus. “El León de Dios” no forma parte del título, es un subtítulo. Los subtítulos no forman parte de los títulos. Si se colocan detrás del título (por ejemplo, para distinguirlos de otra obra), van precedidos de dos puntos. Si forman parte del título van precedidos de una coma. No es lo mismo Paulus: el León de Dios que Paulus, el León de Dios. Pero el bloque entero se escribe con cursivas. Algo lógico para indicar la unidad que forman título y subtítulo.

Ahora bien, al publicarlo en papel, resultaba evidente la conveniencia de poner un título distintivo a cada uno de los tres tomos. Eso estaba fuera de toda duda y yo fui el primero en sugerir que fuera así en las conversaciones preliminares a la firma del contrato.

Ahora nos encontramos con la necesidad de un título para el segundo tomo. Sugerid con libertad. Mejor que sean títulos originales, no cosas del tipo Pablo, el maestro o Pablo, el gran teólogo. No, que no sean títulos insulsos. Aunque podéis sugerir más títulos insulsos para alegría del resto de comentaristas. Pablo, el buen predicador. Ja, ja.

viernes, septiembre 09, 2022

Reflexiones a la muerte de Isabel II de Gran Bretaña

 

Observemos legalmente las funciones de la monarquía británica y la española: en esencia son las mismas. Observemos la bondad y defectos de los integrantes de ambas casas reales: más o menos son los mismas con la excepción de los tejemanejes de nuestro rey emérito.

¿Por qué entonces una monarquía es tan querida, sentimentalmente, y otra es considerada bastante insulsa?

No hay duda ninguna de la razón. La británica ha mantenido sus ceremoniales, sus vestiduras y lo que en latín se llama regalia. Entre las vestiduras nos encontramos a los beefeters, a los heraldos y a otros que no voy a mencionar por no alargarme. Entre los regalia están las coronas, los cetros, el orbe, la Espada de Estado, el gorro de descanso (el cap of maintenance), el trono y otros objetos que, de nuevo, omito por no alargarme.

La monarquía británica no son solo vestiduras y objetos, sino que es todo eso en movimiento, en acción, inserto en protocolos, pompa y tradiciones.

Sí, la pompa. No hay nada malo en ella cuando se da en el lugar y el momento adecuado. Hay momentos para ver una película que tiene lugar en una cabaña de una pradera de Iowa, en la que todos los protagonistas visten de pana. Y hay momentos para el despliegue de gemas y sedas que caminan sobre mullidas alfombras en el suelo y valiosísimos tapices en las paredes. Por más que algunos curas con guitarra de los años 70 nos hayan querido convencer de que hay que sentirse muy culpables por la pompa, eso no es así.

En mi blog, cuando busco fotos bonitas acerca de este tipo de cosas, tengo ingentes cantidades en relación a la monarquía inglesa. ¿Por qué no pongo fotos de mis monarcas hispanos? Pues porque en cantidad y calidad no encuentro lo mismo. La diferencia en cantidad es muy superior a cien veces más. El problema es que en calidad, la diferencia también es muy notable.

No considero a mi rey peor que a la difunta Isabel en ningún aspecto. Pero para poner una foto de un señor con americana y corbata, pues prefiero poner la foto de una monarca que además de serlo lo expresa visualmente. Me consta que Franco quería una monarquía con toda su parafernalia, a la inglesa, como la que vio en la corte de Alfonso XIII. Eso consta por algún comentario que hizo y que creo que lo leí en el formidable libro de Xavier Canals, Franco y los borbones. Pero, al final de su vida, le dijeron que el príncipe se inclinaba por una monarquía moderna. Y Franco comentó: La modernización de la monarquía es la república.

Todo esto que he dicho tiene su consecuencia para la Iglesia. Un obispo puede ser todo lo sencillo que quiera, pero el Vaticano es el escenario perfecto para una grandiosidad que va más allá de la monarquía inglesa. Incluso si un papa no desea para nada ocupar el lugar central de la pompa vaticana, ese micromundo debería ofrecer esa pompa, protocolos y ceremonias con todo su arsenal de cardenales, arzobispos y monseñores. Tal como lo describo en mi larguísimo libro titulado Neovaticano —quizá uno de los libros menos leídos de la historia ese ceremonial sería espectáculo puro y duro. Habiendo echado por la borda toda la vulgaridad de los prejuicios de la época de los Beetles, en ese Neovaticano propongo que la palabra “esplendor” alcance una nueva regla, un nuevo nivel.

Ayer recordaba, por ejemplo, todo el protocolo que seguiría a la muerte de un romano pontífice, los ceremoniales que se pondrían en marcha a la muerte del vicario de Cristo. Al lado de lo que yo propongo, los funerales de la reina Isabel II parecería un entierro sencillo. De hecho, esos novendiales tendrían que tener lugar en el Neovaticano, pues la Basílica de San Pedro y su plaza serían un marco totalmente insuficiente para lo que describo en mi libro: un funeral pensado para una audiencia planetaria, un funeral pensado para multitudes presentes y multitudes que lo verían en sus casas. Algo que atrajera a católicos y no católicos por su belleza. Podéis leerlo en el libro que os he citado. Pero soy consciente de que esos ceremoniales en la línea de un Carlos I o un Felipe II, hoy por hoy, no perviven en ningún lugar fuera de esas páginas. ¡Ah, las cosas que podrían ser y no son!

No pierdo la esperanza de coger el teléfono cualquier mañana y que haya una voz conocida al otro lado: “Soy Francisco. Quiero que me organices mi funeral. Ya sabes, una cosa sencilla, pero arreglada. No te pases con la pompa, pero que sea algo más que dos hermanas enterrando a su canario en el jardín, metido en una caja de zapatos”.

jueves, septiembre 08, 2022

Estado de Derecho

 

Ayer vi entero el documental de la PBS titulado Lies, politics and democracy, un trabajo óptimo, un ejemplo de cómo es un documental de verdad.

https://www.pbs.org/wgbh/frontline/documentary/lies-politics-and-democracy/?utm_source=Iterable&utm_medium=email&utm_campaign=streaming&utm_content=xxxx

Una vez más me queda claro que los sacerdotes no debemos inmiscuirnos en la política, por la sencilla razón de que no es nuestro campo. Ahora bien, cuantas veces las decisiones políticas están entrelazadas con cuestiones morales. 

Y no me estoy refiriendo ni al aborto ni a temas cuyo contenido directamente entra en conflicto con el magisterio de la Iglesia, sino que me refiero a lo que, a primera vista, parece que es el campo de lo opinable; pero que una mirada atenda y en profundidad nos revela cuán estrecha es la relación con la moral en multitud de cuestiones de apariencia meramente contingente.

Y ya no digamos nada si la política entra en el campo de lo constitucional. En ese caso, cualquier decisión será difícil que no tenga una innegable trascendencia ética.

En el funcionamiento constitucional de una nación hay muchas tonalidades grises entre el blanco y el negro. Pero hay momentos en los que hay una raya precisa, perfectamente delineada, entre el Bien y el Mal. Una línea que es imposible atravesarla por equivocación porque la transgresión conlleva gravísimas consecuencias posibles, se lleguen a consumar o no.

miércoles, septiembre 07, 2022

Cosas que deberían estar en la cúspide de la preocupación de los ciudadanos, y ya no digamos de los cristianos

 

Agradeceré a los lectores si alguno nos comparte un link donde se analice de un modo neutral y en profundidad a crisis por la que atraviesa el Tribunal Supremo de España.

Por lo que tengo entendido, son necesarios un número de escaños para nombrar una vacante en ese tribunal, y el partido gobernante y el principal de la oposición no se ponen de acuerdo. Si alguien puede aportar algo más desde un punto de vista constructivo y serio, se lo agradecería.

Lo que sí que es seguro es que si esto sucede, es porque la constitución no está bien redactada. Las normas que rigen algo tan serio como la independencia del poder judicial de toda una nación deberían haber tenido en cuenta este tipo de situaciones. Cuando una situación está bloqueada, tiene que haber una medida de desbloqueo.

Hace años, para situaciones como esta, pensé: si no se logra la mayoría requerida, pasado cierto tiempo –un año, por ejemplo— los mismos jueces pasarán a llenar la vacante, ocupándola el que gane por mayoría simple.

Ahora bien, no había tenido en cuenta una malicia. Si en el Tribunal Supremo hay una determinada mayoría –por ejemplo, conservadora—, el partido conservador podría negarse por sistema a llegar a un acuerdo para que así se ponga en marcha el sistema de cooptación, a sabiendas de que una mayoría conservadora de jueces elegirá, probablemente, a un juez conservador.

Si se obra con esta malicia, el resultado sería que el bloqueo permanente en el congreso obtendría la perpetuación de una mayoría en el Tribunal Supremo.

No había contado con esta jugarreta. Lo cual demuestra que, a la hora de escribir los artículos de la constitución, hay que obrar tan meticulosamente como un relojero cuando maneja un mecanismo.

¿Cuál debería ser la norma más adecuada que evitara este problema? No lo sé. Comento el problema para escuchar otras opiniones.

martes, septiembre 06, 2022

Gracias, Señor, por los buenos momentos

 

Hoy me he dado un paseo con un primo mío. Pensaba estar una hora de descanso tras la comida y después regresar al trabajo, pero todo ha sido tan satisfactorio que hemos debido estar dos horas y media. El cielo tenía un color pictórico. Había tantas variaciones en él: desde el azul claro del horizonte, al azul oscuro sobre nuestras cabezas; y en otras zonas se percibían variedades diversas de azul.

Y ese color resaltaba increíblemente sobre los campos dorados de trigo segado. Hasta donde llegaba la vista, las colinas tenían ese bonito color. Todo era dorado y azul, en un día luminoso, veraniego. No hacía ni frío ni calor. La temperatura era perfecta.

Pero en varias zonas de nuestro paseo veíamos desde lo alto la zona que va de Alcalá hasta el centro de Madrid. ¡Qué panorama! En un momento dado nos hemos sentado en esa altura y se ha añadido la agradable sensación de un viento fuerte. El viento tenía fuerza, pero no solo no molestaba, sino que era acariciador, una sensación que se añadía a la visual. Una sensación que se añadía al sol que caía sobre mi piel.

He hecho propósito de repetir más veces ese trayecto con mi primo, de sentarme a ver el crepúsculo, sin prisas.

lunes, septiembre 05, 2022

Felicidades, Chile

 

Mi enhorabuena a Chile por el resultado del referéndum. Lo preocupante es que el 38% de los votantes dieron su apoyo a la propuesta. O dicho de otro modo, casi la mitad de los votantes están dispuestos a sacrificar parte de su libertad con tal de que la nación emprenda una agenda ultraprogresista. El progresismo es el papel de envoltorio que disfraza esa otra dura realidad.

Lo triste es que la población de muchas otras naciones, también en Europa, están más que dispuestas a hacer esa transacción: libertad a cambio de progresismo.

Hay que reconocer que el Pueblo es una fuerza poderosa cuando, oprimida durante mucho tiempo, explota. Las revoluciones son incontenibles. Pero, cuando hay democracia, la defensa de las libertades suele estar más bien a cargo de las élites: sea la prensa, intereses económicos, intelectuales u otro tipo de grupos con influencia. 

Y es que en una democracia casi siempre el Pueblo está a favor de la mano dura, de un caudillo que ponga orden. Se suele hablar mucho del Pueblo en los discursos, pero la masa muestra una clara tendencia a elegir líderes autoritarios. La masa es muy buena para lograr un estallido social cuando se la ha hecho madurar convenientemente. Pero el mantenimiento en buen estado de una democracia suele ser labor de las élites.

domingo, septiembre 04, 2022

Referendum de Chile

 

Esto de la propuesta constitución chilena ha reflejado perfectamente la peligrosidad de determinadas opciones políticas.  No todo da lo mismo. No todos son iguales. ¿A quién se le ocurre hacer una constitución contra la mitad de la población de Chile? Esta es una constitución contra el pensamiento, las convicciones y la legítima libertad de opinión de la mitad de los chilenos. Nace como una constitución que desune. Unas reglas del juego que desunen ahora y que seguirán siendo fuente de desunión año tras año.

Esta concepción de la constitución como una piedra que se lanza contra la mitad de los propios ciudadanos es un ejemplo perfecto de pésima gestión de una asamblea constituyente. Los buenos estadistas, una vez ganadas las elecciones, buscan el bien común, la unión, no el partidismo. Meter toda la ideología posible en la constitución es un acto muy bajo de los que votaron, con gravísimas repercusiones.

Una vez obtenida la mayoría suficiente en la convención, no han tenido piedad con una gran parte de los chilenos. Se podía haber obtenido la mayoría y haber legislado sensatamente. Pero la concepción de la democracia como una apisonadora es lo que crea división y resentimiento. Es esa idea de que si obtengo el número requerido de votos ya puedo hacer lo que me dé la gana.

A la hora que escribo este post, ocho de la tarde (hora española), no se tienen los resultados del referéndum. Pero si la izquierda radical pierde este referendum, no tengo la menor duda de que orquestará todo para se haga una operación estética al texto, y volverá a presentarlo para otro referéndum.

 Analizarán qué puntos son los que les han restado más votos y actuarán quirúrgicamente, con precisión. Con precisión sobre la estética, porque lo que no tocará es la estructura esencial del poder, ¡que es lo importante! Y con esa operación volverán a presentar el texto y seguro que esa vez sí que será aprobado. 

Aunque, por supuesto, esas izquierdas estarían dispuestas a presentar una nueva propuesta una tercera vez y una octava vez. Así no se hacen las cosas.

Post Data: He hablado de un modo un poco misterioso. Pero, evidentemente, la Convención ha estado dirigida por los partidos políticos. Y, en el lado de las izquierdas, por un partido principal Y ese partido principal, por una persona en concreto: su líder.

sábado, septiembre 03, 2022

Hoy tres músicas de bandas sonoras

 

Adults in the room: para entender la alegría de la música, hay que conocer el momento político-económico de Grecia en 2015.

https://www.youtube.com/watch?v=7uL_8e_R0V0&list=RD7uL_8e_R0V0&start_radio=1

All the money in the world: esta es un poco floja como creación musical, pero se ha salvado por la belleza de la obra antigua que inserta.

https://www.youtube.com/watch?v=lKlbM-lrWtM&list=PLRW80bBvVD3UYlPOGz0YtrlxNw9PPbGB6&index=1

Vice: oscura, densa.

https://www.youtube.com/watch?v=PuouL-36Xr0&list=RDMM&index=3

La primera película, Adults in the room, es totalmente prescindible; no así su música. Pone partitura a la alegría con que en el 2015 unos insensatos se jugaron en el casino de sus ideologías no su dinero, sino el de todos los griegos.

La insensatez con la que el presidente Tsipras (muy de izquierdas) se sentó a la ruleta con miles de millones de euros en los bolsillos fue épica. Bastó una semana para despertar. El barco, literalmente, se estaba hundiendo. Diez millones de griegos abocados a una radical pobreza. La música refleja esa inmadurez, esa soberbia del que cree ha llegado a dar lecciones a todos y que puede exigir dinero a otros países.

La música de Vice es formidable. Oscura, densa. Refleja el poder de un imperio que puede enviar sus legiones al confín del mundo. Es una música acerca del poder. Pero la partitura expresa la oscuridad de esos movimientos, de las decisiones que se tomaron.

viernes, septiembre 02, 2022

Adiós, verano

 

Hoy después de mi almuerzo he visto unas filmaciones de las calles de Pekín hace cien años. Allí se desplegaba la vida ordinaria: un mercado, una procesión religiosa, encuentros entre conocidos, un cortejo fúnebre. Poder sumergirse en ese ambiente con solo hacer un click me parece un placer impagable. De vez en cuando, me recuerdo que estoy viendo ecos, fantasmas, sombras. Todos los que aparecen, hasta el niño más joven, murió hace muchos años.

Después he revisado algunos de los grandes éxitos musicales populares de los años 70 y 80. Esa música ya me parece tan lejana. ¡Y era la que sonaba en la radio cuando yo era joven! Escuchar ahora In the rivers of Babylon o Rasputin, los Bee Gees y similares, me parece un acto de arqueología.

Hago notar que lo más me ha gustado de los últimos días es Chattanooga Choo Choo y In the mood:

https://www.youtube.com/watch?v=_CI-0E_jses

https://www.youtube.com/watch?v=-OXjY02bi50&t=8s

jueves, septiembre 01, 2022

Adiós, verano, adiós

 

Ahora que ya ha cambiado el tiempo, ahora que los días son menos calurosos, y el tiempo se convierte en una cuesta inclinada hacia el frío, uno siente cierta nostalgia del verano.

El verano como el tiempo de la vida, de los chapuzones en el río, de las excursiones, las hamacas orientadas hacia el firmamento estrellado. Hace muchos años que mis veranos no son así, pero esa estación ha quedado ya unida a esas impresiones, a esas imágenes.

A mi edad, el estío es solo un tiempo de calor agobiante. Y, no obstante, en septiembre siento una cierta nostalgia, como de un tren que ha pasado, como de un tiempo no bien aprovechado pero que se me ofreció.

Pero en todo esto hay más de poesía, de imágenes, de recuerdos escogidos, que de realidad. De este verano me viene a la mente, ahora, la memoria de mi lectura fascinada de La Regenta, la visita a los talleres de restauración de El Prado, un baño en una piscina con tres amigos magníficos conversadores, tras la que siguió una barbacoa; una comida con una familia, tras la cual nos fuimos a visitar la Casa-Museo de Lope de Vega.

miércoles, agosto 31, 2022

Las leyes y el “yo”, las leyes y el “nosotros”: reflexiones en torno a la propuesta de constitución para Chile

 

Lo que sería usual esperar de un artículo como este es exponer los razonamientos y acabar con una conclusión aplicada al caso concreto de Chile. Pero voy a enfocarlo de un modo inusual. Empezaré por la conclusión y continuaré con la exposición de lo que debería ser una constitución.

 

Conclusión

La propuesta que se votará el próximo septiembre es una pantomima de constitución. No cumple los criterios que deberían regir una carta magna, como no sea el de allanar el camino hacia la dictadura. Dictadura que se mantendrá, eso sí, cumpliendo regularmente el entrañable rito de introducir papeletas en una urna. Rito que de ningún modo garantiza la libertad. De hecho, los tiranos siempre han sido especialmente aficionados a los plebiscitos.

En la parte expositiva de este artículo bastará explicar cómo debería ser una constitución para darse cuenta de que la propuesta de constitución chilena no lo cumple. Cada exposición razonable de lo que debería ser una constitución sensata es una acusación contra esa propuesta desatinada.

 

Parte expositiva

Dando por supuesta la inteligencia de los lectores, voy a exponer de un modo sintético, casi telegráfico, sin necesidad de probar cada afirmación con extensos argumentos. El despliegue de argumentos estaría bien en un texto divulgativo, pero entiendo que los lectores de estas líneas ya están por encima de eso. Vamos allá.

 

Una constitución debe ser breve, sintética y sencilla. Cuando más complicada sea una constitución más recovecos habrá para que se produzcan las trampas, los movimientos turbios. El lenguaje sintético, escrito por los profesionales del Derecho, debe ser preciso para evitar ambigüedades. Breve, pues las reglas esenciales del juego democrático son siempre breves. Y una constitución son las reglas del juego. Constitución, ley y reglamento no son sinónimos. Trufar la constitución con reglamentos, con detalles regulatorios, es no haber entendido el carácter superior de ese ordenamiento jurídico.

Las reglas del juego democrático, de cualquier juego democrático se podrían sintetizar en tres o cuatro páginas. El resto son meras ramificaciones. Esas tres o cuatro páginas son el corazón de cualquier constitución, su núcleo. En esas pocas páginas un pueblo se juega su libertad. En esas pocas páginas los padres se juegan el futuro de sus hijos y nietos. Son páginas que ponen diques a los desmanes; o, por el contrario, propician dictaduras, guerras civiles, torturas, prisiones, sobornos y pobreza. Hay constituciones que son grandes patrocinadoras de la miseria. Porque cuando creas un marco turbio para el ejercicio del poder, el poder ejecutivo se encargará de que el desarrollo económico se vea lastrado con el florecimiento de los favoritismos. Hay constituciones que son el campo ideal para el cultivo y crecimiento de los oligarcas.

La gran cuestión que se plantea en una constitución es cómo generar el poder y cómo contenerlo. La carta magna determina cómo se constituirá el poder, pero también establece con qué cadenas se podrá contenerlo. Si el ordenamiento jurídico general de una república falla en el diseño de un mecanismo de contención del poder, entonces no logra lo fundamental. “Pero ¿dónde están los frenos?”, preguntaría un incrédulo comprador. El problema es que en este vehículo están montados diecinueve millones de ciudadanos, y no pueden bajarse.

Desde la época de Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu, todos los pensadores se dieron cuenta de que el mejor modo para tener un poder fuerte y efectivo pero no tiránico es la división de poderes. La contención del poder reside en la división de poderes. No en el parlamento. Los populismos tiránicos lo primero que dominan es el parlamento. Lo repito, el control del poder nunca reside en el parlamento. Al revés, el congreso es el generador del poder.

Toda carta magna debe como primera tarea, como su más esencial labor, la de amparar, preservar, tutelar y garantizar la separación de los tres poderes. Tres poderes reales, efectivos, no meramente nominales. Basta leer una constitución para darse cuenta si los tres poderes serán verdaderos poderes, o serán meras presencias que no podrán operar. Hay constituciones que aseguran la inefectividad.

La estricta separación de poderes es la verdadera maquinaria que funciona en el pecho de una democracia, el resto es pura poesía, pura declaración de buenas intenciones, pura exposición de hermosos pensamientos.

Una constitución es una maquinaria, no un poema. Se trata de crear las reglas del juego para todos, para siempre. Meter ideología en una constitución sería como introducir citas de santos en la escritura de propiedad de un terreno. Especifique con claridad el perímetro de la propiedad de la tierra que posee, su extensión, sus zonas comunes de paso, sus servidumbres y no me meta sermones en una escritura de propiedad.

Dígame las reglas del juego de una sociedad y ahórreme un sermón laico. Las reglas son siempre las mismas porque si están bien construidas están pensadas para durar para siempre. Sin embargo, con el paso de los decenios, comprobamos que la ideología es más caduca de lo que creíamos. Lo que hoy parecía que era lo más moderno, provocará risas en nuestros nietos.

A cualquier legislador hay que recordarle que despliegue de un modo muy nítido cuál es la maquinaria del ejercicio del poder, y que se ahorre su sermón ideológico. Las reglas son para todos si están basadas en la razón. Por el contrario, yo, como ciudadano, tengo todo el derecho del mundo a no compartir la ideología de la mayoría. La constitución defiende ese derecho mío, luego puedo pedir al legislador que entre las coles jurídicas no me quiera colar ninguna lechuga ideológica. La constitución debe defender mi derecho a no compartir la ideología del resto de la población. Incluso un representante del Pueblo debe tener derecho a ocupar su escaño en el congreso sin jurar la constitución, la que sea, cualquier constitución. Es auténtico representante del Pueblo opine lo que opine de la constitución. Estará sometido a las leyes como cualquier otro ciudadano, pero no se le puede condenar por lo que piense. Pensar que una constitución es nefasta no le inhabilita como representante de un grupo de ciudadanos.

Si comprendemos la lógica de esta libertad de la libertad de pensamiento, sería justo lo contrario el que una asamblea constituyente quisiera imponer un pensamiento ideológico en el ordenamiento jurídico. La constitución debe ser el garante de la libertad de pensamiento. Crear una constitución que obligue a pensar de un modo determinado (el que sea) a sus ciudadanos es crear una constitución que justo hace lo contrario de lo que debe hacer cualquier carta magna.

Alguien me dirá que la constitución debe exponer derechos, que sería impensable una constitución sin derechos. El problema es cuando la implantación de opiniones se hace bajo el ropaje jurídico de derechos. Y peor todavía cuando esas listas de derechos tienen la intención de convertirlos en vehículo contra la libertad de pensamiento. Alguien dirá: ¿cómo vamos a negar el derecho a la libertad de expresión? De acuerdo, ese es un derecho objetivo, racional y evidente. Pero si la constitución determina el derecho a que los conejos se reproduzcan en el campo y castiga al que afirme otra cosa, bajo la acusación de “odio al conejo”, entonces un derecho positivo se convierte en una imposición negativa. Ciertamente se puede fundar una tiranía a base de decretar cantidades ingentes de derechos. Porque, lo repito, cada derecho no objetivo tiene un reverso tenebroso. Incluso los derechos razonables pueden ser defendidos de tal manera irracional que ese modo se convierta en instrumento para implantar la tiranía. Y así un dictador puede hacer aprobar en el congreso una ley de defensa al honor que, de hecho, acabe con la libertad de prensa. El ejemplo no es hipotético. Correa acabó con la libertad prensa en Ecuador con la excusa de defender ese derecho. Si la defensa de derechos razonables puede pavimentar el camino a la tiranía, ya no digo nada si los derechos no se basan en la razón. Desde un punto de vista teórico, bastaría un solo derecho —por ejemplo, el derecho absoluto a que los conejos se reproduzcan en el campo— para poder acabar con la libertad de prensa, acabar con la oposición en el parlamento y expulsar a los disidentes de los puestos públicos, bajo la acusación de conejofobia. Por eso, precisamente por eso, la articulación de los derechos (cuáles son, su extensión, etc.) siempre es preferible que se deje a las leyes y no incluirlos en el texto de la carta magna. De esa manera se crea un marco neutral en las páginas constitucionales. Cada derecho que se incluya en la carta magna implica una imposición a no disentir.

Alguien seguirá insistiendo en que cómo no vamos a incluir listas de derechos. ¿Pero solo los derechos personales y no los colectivos? ¿Solo los de los humanos y no los de los animales? ¿Por qué no también los derechos de la Humanidad tomada como conjunto? ¿Solo los derechos más importantes? ¿Quién decide cuáles son los importantes? La carta magna no es el lugar adecuado para establecer que la Tierra es redonda o que la Luna no está hecha de queso. Si un artículo determina la esfericidad de la Tierra, lógicamente habrá que pensar cómo se persigue jurídicamente a los que van contra la constitución por negarse a acatar ese precepto constitucional. Todo precepto constitucional debe concretarse después en una defensa jurídica de ese mandato: eso implica persecución. Persecución lógica, por eso es un mandato legal.

 

Alguien afirmará que sin ideología es imposible el Derecho Constitucional, pero no es verdad. Precisamente, lo que caracteriza una constitución que anhela ser permanente, que esté pensada para durar siglos, es que sea neutral, que sean reglas desnudas de racionalidad incuestionable, que se trate de concisas normas para salvaguardar la división de poderes. Cuanta más ideología contenga una constitución, más ridícula resultará cien años después. ¿Pero es que los padres fundadores no han visto las constituciones de los dos últimos siglos? ¿Pero es que no aprenden? De un padre constitucional se pueden pedir muchas cosas, pero la primera es que no haga el ridículo. Si usted ama mucho a los ciervos de los bosques o las margaritas de los prados, genial, pero no los meta en un texto jurídico, salvo que sea una constitución de tipo jurídico-cómico. Ya he dicho que en tres o cuatro páginas se dirime el futuro de un país. Luego no tiene mucho sentido una constitución-novela o una constitución por fascículos semanales que se acabe encuadernando en siete u ocho manejables tomos.

 

La democracia resulta imposible sin jueces independientes. Antes o después, no habrá jueces independientes allí donde un partido puede dominar una cámara que tiene capacidad para legislar lo que quiera sobre la judicatura. Si una cámara puede hacerlo, es como decir: “Sois independientes hasta que yo diga”.

Y digo “yo” porque todo partido es dominado por un solo hombre. Y es que el poder tiende a concentrarse. Tiende a concentrarse y corromperse. Poner el futuro de una nación en manos de una cámara, de una sola cámara, que puede estar dominada por un partido resulta una locura. Y dominio significa simplemente que ha llegado al número de escaños suficientes para legislar sin trabas.

Resulta irónico comprobar que un estudio pormenorizado de la mayoría de las monarquías medievales europeas muestra que el ejercicio de su gobierno se veía supervisado y limitado por una serie de contrapesos reales; no de iure en muchos casos, pero sí de facto. El ejercicio del poder absoluto fue la excepción más que la regla. Por eso resulta llamativo ese afán por conceder ese poder absoluto al congreso. Porque eso, antes o después, significa conceder ese poder absoluto a un partido. Y cuando eso sucede siempre es una persona, una sola, la que domina al partido. De manera que el poder omnímodo que algunas constituciones otorgan a los parlamentos se traduce en poder irrestricto poseído por una sola persona.

El poder absoluto del parlamento es una inmoralidad. Algo tan escandaloso que, normalmente, se suele enmascarar con verborrea legal. Hay muchos modos de encubrirlo ante la opinión pública. Se puede hacer con organismos, consejos, dictámenes obligatorios previos, cámaras asimétricas y demás decorados. Al final lo que importa es quién puede cocinar las leyes, el decorado de la cocina importa bien poco.

La independencia de los jueces es algo muy bonito que se puede repetir mil veces en una constitución. Tal repetición no sirve para nada, me basta escuchar una sola vez cómo se constituye el senado para saber si la judicatura será independiente o no.

En toda carta magna, debe determinarse con toda claridad, sin ninguna ambigüedad, cómo se va a concretar la necesidad de que el cuerpo legislativo sea independiente de la cámara donde están los políticos. Donde están los políticos, pero donde acabará reinando un solo hombre.

Idealmente, el senado debería estar por encima de la política. Si no se consigue ese ideal (que era el de los padres fundadores de Estados Unidos), al menos hay que lograr que la distribución de escaños del senado nunca sea una perfecta copia del congreso. Porque la institución senatorial no puede devaluarse a convertirse en una mera formalidad en la sanción de una ley, sino que debería ser un cuerpo de ciudadanos independientes de la mayoría arrolladora que puede dominar hegemónicamente el congreso. Hay que lograr un senado real, no un espejismo de senado.

En los libros de historia, el camino hacia la independencia consta de varias batallas. Esos mismos libros nos muestran cómo el camino hacia la perdida de la libertad en las democracias sigue siempre el mismo, idéntico, camino: congreso, senado, judicatura.

Siempre existe el temor a que el senado se convierta en un búnker de ideas reaccionarias, en un obstáculo paralizador del poder ejecutivo, y cosas por el estilo. Se pueden articular varios medios para que el senado vaya renovándose, pero que lo haga a un ritmo que no sea el que desea el partido hegemónico. Responder a esos miedos del inmovilismo convirtiendo a los senadores en siervos del partido es oponer un mal cierto frente a un mal probable; un mal cierto de la mayor gravedad (la tiranía) frente a un mal probable de dimensiones mucho menores (un cierto nivel de inmovilismo).

 

El Pueblo nunca ha redactado una constitución. Jamás lo ha hecho. En ningún lugar del mundo. De eso siempre se ha encargado un grupo de políticos. Un puñado de políticos que no han bajado del cielo, impolutos, irradiando honestidad en sus rostros; sino que han sido políticos con las mismas virtudes y defectos que el resto de su casta. Hombres menos honestos producen constituciones menos rectas.

Hay constituciones que cuentan con más trampillas disimuladas, con más pasadizos oscuros; y otras cuentan con menos. La capacidad de indulto es una de esas trampas. Si la ley no debe aplicarse en todo su rigor, que lo decida un juez, no un político.

La experiencia es que el Pueblo siempre dice que sí cuando se le pregunta si aprueba una carta magna. Y si dijera que no a la primera, diría que sí a la segunda. El Pueblo es así, tiene la vaga impresión de que Montesquieu es un pueblo de Bélgica. La masa popular siempre anhela a un gobernante que se saque el cinto y ponga todos en su sitio.

El refrendo popular es una formalidad necesaria. Pero el resultado negativo de la consulta popular siempre depende más de razones aleatorias, propagandísticas y de imagen del que hace la propuesta que de una negativa fundamentada en el contenido.

Después del plebiscito se suele añadir que ¡el Pueblo ha hablado!, que ¡es voluntad del Pueblo!, y todo eso. Pero no hay que exagerar con eso de la voluntad popular. En las consultas que se producen en el marco de una democracia, podemos afirmar con total rotundidad que la propuesta de constitución siempre es a imagen y semejanza del presidente que promovió el cambio constitucional. Quien tiene la capacidad para determinar cómo se conformará la asamblea constituyente tiene la capacidad para promover la constitución que le gustaría. Después siempre repetirá: El Pueblo ha hablado. Pero no conozco ningún presidente de una democracia al que la asamblea constituyente le haya dado alguna sorpresa.

Las asambleas constituyentes de no pocas democracias han emanado textos en los que resulta válida la afirmación de que la constitución del Pueblo es la constitución redactada por el presidente. Demasiadas veces el proceso se ha comenzado no para reforzar la democracia, sino para concentrar más poder en el presidente.

Allí donde un congreso tenga un poder monárquico absoluto, el tribunal constitucional acabará siendo un órgano al servicio del poder. Una vez ganada esa batalla, acabará ganándose la siguiente batalla por conquistar la Junta Electoral Central.

Se afirma con rotundidad que el Pueblo es soberano. ¿Será necesario recordar que los soberanos medievales no eran absolutos? Un monarca absoluto siempre fue la excepción en la Europa medieval. ¿Vamos a sustituir un rey absoluto por otro soberano absoluto: el Pueblo? Contener la capacidad legislativa ilimitada del Pueblo es necesario para que haya libertad. Ese poder ilimitado es democrático, totalmente democrático, pero democracia no es sinónimo de libertad. El sistema democrático es un medio para obtener la libertad. Sin ninguna duda, puede haber una auténtica democracia sin libertad.

El Pueblo es soberano, pero el Pueblo no puede gobernar. La masa puede linchar a alguien, puede quemar un palacio presidencial, puede saquear los comercios de una ciudad, pero carece de capacidad para gobernar. Los únicos que tienen capacidad para hacerlo son sus representantes. ¿Qué sentido tiene luchar por la libertad frente a la opresión, si al final el representante popular queda investido del poder irrestricto de un rey absoluto?

Es cierto que la institución de la monarquía presidencial precisa de una determinada mayoría en la asamblea popular, congreso o parlamento. Pero una vez obtenida, si inicia un proceso de destrucción legislativa de las barreras a su poder, el resultado es la petrificación de esa mayoría en la asamblea popular.

La dualidad congreso-presidente es igual a poder. El senado y la judicatura deberían ser expresión de la razón. La dualidad congreso-presidente debe estar limitada por la dualidad senado-judicatura. El poder debe estar contenido por la razón. De ahí que los senadores y los jueces deben ser escogidos de entre los hombres razonables que sean buenos conocedores del derecho. Para ejercer su función de un modo basado en la razón y no en otros intereses, deben ser independientes. Varios son los medios para lograr este fin. Lo importante es lograr un grupo de hombres razonables e independientes.

 

Acabo este artículo diciendo que no solo no me opongo, sino que me parece lo adecuado, que una constitución comience con un prólogo que ponga algo de poesía al texto legal que va a seguir. Y también me parece adecuado acabar con un epílogo que concluya con otro poco de belleza literaria. Ahora bien, yo aconsejaría dejar fuera de ese prólogo y epílogo los derechos reproductivos de los conejos o asuntos tales como la esfericidad de la Tierra.

 


martes, agosto 30, 2022

Un tribunal constitucional para gobernar a todos los tribunales

 

La foto representa a la Justicia y a la Historia. Es un relieve del senado de Estados Unidos. ♣ ♣ ♣ En la propuesta de constitución chilena hay un centro alrededor del cual gravitarán todas las libertades de todos los ciudadanos en todos los asuntos: la composición de la Corte Constitucional que es la que decidirá si una ley es o no acorde a la constitución.

El artículo que regula la composición de ese órgano es como el pilar definitivo de un edificio. El edificio tiene elecciones generales: no importa, también hay dictaduras con elecciones. El edificio tiene un presidente: eso es algo común a cualquier sistema. Y así podríamos seguir revisando pilares y columnas de la edificación constitucional. Pero el pilar donde se asentarán todas las libertades es ese, el de la Corte Constitucional.

El artículo de la propuesta comienza diciendo así:

La designación de los miembros de la Corte Constitucional se efectuará en base a criterios técnicos y de mérito profesional, de la siguiente manera:

Muy bien, puros buenos deseos que no llevan a ningún lado. Esas líneas podrían estar o no en la carta magna, no sirven para nada. Esas palabras son como una maceta con un poto, sirven para hacer bonito en un comedor, pero allí acaba todo. Porque, al final, lo que realmente importa es lo que sigue:

4 serán elegidos por el Congreso de Diputadas y Diputados y la Cámara de las Regiones;

3 serán elegidos por el o la Presidente de la República; y

4 serán elegidos por el Consejo de la Justicia.

Vale, allí está el meollo, allí está el pilar que sustenta todo lo que Boric quiere construir encima. Y no soy mal pensado, ¡él lo ha dicho! Lo ha dicho expressis verbis, quiere una constitución con la que él pueda no solo gobernar, sino también cambiar las leyes según su libre albedrío.

Qué significan los números de arriba. Pues que hay once votos. Quien tenga el dominio sobre seis votos habrá logrado todo. Un partido que gobierna tiene cerca de la mitad de los votos en el congreso (por sí mismo o por medio de una coalición), eso es así en todas las naciones. Gobernar supone controlar la mitad del congreso, aunque haya elecciones diferenciadas para el congreso y la presidencia. Mirad todas las naciones y veréis que es así. Sería impensable que la población diera la presidencia a un candidato de un partido, y después no votara a su partido. Si entre las dos votaciones hay un desfase, siempre es temporal.

Haced cuentas, eso significa que Boric ya parte con cinco votos de los seis que necesita para aprobar toda la batería de propuestas que necesita: leyes sobre prensa, leyes que regulen el proceso electoral, leyes para la designación del tribunal supremo.

Daos cuenta de que la falta de un voto no es ninguna garantía. Difícilmente, en el otro lado los cinco jueces votarán en un solo sentido. Basta un voto, solo uno. Una vez consolidada una mayoría suficiente en la Corte Constitucional, las leyes irán fluyendo una tras otra. Un voto de más puede parecer que no es tan fácil de conseguir, pero recordemos que esta es una partida que si se pierde una sola vez, ya no hay vuelta atrás.

¡Pero, padre!, ¿está siempre pensando en la mala voluntad de los partidos gobernantes? Por supuesto. Si de algo podemos estar seguros es que, antes o después, habrá mala voluntad. En el caso de Boric, esa mala voluntad ya existe desde el principio.

Las leyes deben siempre forjarse contando con la mala voluntad de los gobernantes, de los parlamentarios y de cualquiera. Compadezco al que construya un sistema legal que, en una cuestión trascendental como esta, haya que depender de la buena voluntad. La mera repartición de puestos en la Corte Constitucional ya es toda una declaración de intenciones, ¡de malas intenciones! Sus números son la prueba. Si hubiera querido un tribunal independiente, solo tenía que haber cambiado los números. En los números están las intenciones.

lunes, agosto 29, 2022

Tomas Moro y Chile: la propuesta de constitución

 

Leí ayer el comienzo del documento de la web del senado de Chile. Se titula Reflexiones sobre el proceso constituyente: Revisión de una vía (Asamblea Constituyente) y experiencia comparada. Allí se quejan de lo siguiente en la constitución vigente, la de 1980. Escuchad la queja para que se vea la insensatez que ha guiado la reforma:

De su lectura encontramos que si la reforma recae sobre ciertas materias (Capítulos I, III, VII, X o XIV) el quórum de aprobación es de 2/3 partes en ambas cámaras, es decir, de 80 diputados y 26 senadores. Las demás reformas se aprobarán con un quórum de las 3/5 partes en ambas cámaras requiriéndose, entonces, de 72 diputados y 23 senadores. Esto evidencia que resulta prácticamente imposible cualquier reforma sustancial a la actual Constitución.

Increíble. Para cambiar las reglas generales que afectan a la esencia de la democracia, parece lógico que los representantes del Pueblo se pongan de acuerdo. El que el acuerdo sea de 3/5 partes no es pedir, ni mucho menos, la unanimidad, es solo un acuerdo amplio. Como Boric afirma que eso no es posible, la solución que propugna se resumiría en lo siguiente: “Ya no necesitaremos ponernos de acuerdo. Bastará que podamos cambiar las reglas de todos con una mayoría como la que tenemos ahora”.

Increíble. Como el acuerdo es difícil, vamos a hacer lo que diga yo. ¿Pero como el 35% de la población puede decir que sí a tal propuesta?

El documento citado añade este otro razonamiento a favor de la reforma de la constitución:

El tercer cerrojo es el referido al “control preventivo” del Tribunal Constitucional, que en términos simples implica que un tribunal imponga al legislador su voluntad durante el proceso legislativo, convirtiéndose, en la práctica, el Tribunal Constitucional en una tercera cámara.

Vamos a ver, lo que usted afirma que es un defecto es una virtud. ¡Pues claro que debe haber un Tribunal Constitucional independiente! ¿Pero cómo se pueden quejar de no dominar un tribunal? ¡Pero qué cara! Aquí solo puedo recordar la contestación de Tomás Moro en Un hombre para la eternidad, cuando le dice a Rupert:

Ya. Y cuando te hubieses saltado la última ley, y el diablo se volviera contra ti, dónde te esconderías si las leyes no importan. Este país está lleno de muchas leyes, de costa a costa, leyes humanas, no divinas, si te las saltaras, y eres muy capaz de hacerlo, ¿crees que podrías resistir impasiblemente los vientos que se levantarían?

¡Sí, yo concedería al diablo el beneficio de la ley por mi propia seguridad!

Frente a la mamarrachada de razones que ofrece ese documento subido a la web del senado, la respuesta de Moro en la película es de una luminosidad cegadora. Habría que estar ciego para no ser deslumbrando ante semejante verdad: también hay leyes que son vallas, muros, defensas.

“Emborrachemos a la población con derechos y más derechos, pero quitemos la posibilidad de que un tribunal de hombres independientes pueda oponer razones jurídicas a cualquier reforma que hagamos”, ese es otro resumen de lo que dice este coro.

¿Pero cómo no se han levantado todos los expertos en Derecho de una nación a condenar rotundamente esa propuesta? Estos días he escuchado a un buen número de ellos. Los oigo hablar y hablar de los derechos presentes en la propuesta, pero no les escucho analizar cuestiones como las que regirán quienes ejercerán de Tribunal Constitucional. Por favor, ¡qué sois profesores de Derecho! ¿Pero cómo se os puede pasar semejante pequeño detalle? 

Tampoco les escucho analizar la regulación de la Junta Electoral Central (en Chile tiene otro nombre) o la separación de poderes. Solo ocupan su tiempo en comentar lo progresista que es este texto, los derechos de los conejos campestres, el feminismo, los derechos de la Luna y cosas así.

Por supuesto que tiene que existir un recurso externo al del congreso. En una situación de amplia mayoría, el congreso siempre va a estar dominado por el partido. Partido que será el mismo que ha puesto al presidente en el poder. ¿Cómo va el mismo partido a ejercer esa función? Este timo es el que se intenta ocultar con lo de las dos cámaras asimétricas.

Chile, Chile, ¿crees que podrás resistir impasiblemente los vientos que se levantarán si se aprueba esta propuesta de derribo de vallas?

https://www.youtube.com/watch?v=PDBiLT3LASk