martes, septiembre 19, 2017

Sermonario 3


Archivo 1306
El que se enaltece será humillado

Archivo 1307
El estar a la derecha o a la izquierda del Trono

Archivo 1308
El justo será como un árbol plantado al borde de la acequia

Archivo 1309
Y arrendará la viña a otros labradores que entreguen los frutos a su tiempo

Archivo 1310
Los versículos omitidos en la salmodia que se reza en la liturgia de las horas (I)

Archivo 1311
Los versículos omitidos en la salmodia que se reza en la liturgia de las horas (II)

Archivo 1312
Solemnidad de san José, año 2017

Archivo 1313
Añadidura al sermón sobre san José, año 2017

Archivo 1314
Conferencia sobre los siete sellos del Apocalipsis
dada en Valladolid, abril 2017

Archivo 1315
Las herejías sobre Cristo en los primeros siglos de la Iglesia

Archivo 1316
Sermón sobre el ciego de nacimiento, año 2017

Archivo 1317
El salmo nos da la oración ya hecha, sólo debemos unirnos a ella

Archivo 1318
Jesús y las intermediaciones

Archivo 1319
En las Escrituras está la vida del alma

Archivo 1320
Reflexionando acerca de los sacerdotes del sanedrín

Archivo 1321
Algunos versículos para vivir con más intensidad la santa misa I

Archivo 1322
Algunos versículos para vivir con más intensidad la santa misa II

Archivo 1323
La historia de la falsa acusación de adulterio contra Susana
El relato aparece en Daniel 13

Archivo 1324
Y se encarnó por obra del Espíritu Santo: reflexiones, año 2017


Semana Santa 2017
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Archivo 1325
Entrada de Jesús en Jerusalén
Domingo de Ramos

Archivo 1326
Lunes Santo
Dios Padre puso el Espíritu Santo sobre Jesús

Archivo 1327
Martes Santo
Judas Iscariote está simbolizado en la tribu de Dan

Archivo 1328
Miércoles Santo
Más le valiera no haber nacido a Judas Iscariote

Archivo 1329
Jueves Santo

Archivo 1330
Viernes Santo
La Última Cena II

Archivo 1331
Vigilia Pascual
La Última Cena III



Sermón 1332
La commixtio o el momento en que en la misa se simboliza la Resurrección de Jesucristo I
Sermón del Domingo de Pascua de Resurrección, año 2017


Sermón 1333
La commixtio o el momento en que en la misa se simboliza la Resurrección de Jesucristo II

Sermón 1334
No me toques I

Archivo 1335
No me toques II

Archivo 1336
Mirad mis manos y mis pies: Jesús no era sólo espíritu, la Iglesia tampoco

Archivo 1337
¿Por qué Jesús no celebró más eucaristías después de la Última Cena?

Archivo 1338
¿Se comerá en el cielo? I

Archivo 1339
¿Se comerá en el cielo? II

Archivo 1340
Los cuatro cánones de la misa I

Archivo 1341
Los cuatro cánones de la misa II

Archivo 1342
La fe salva

Archivo 1343
Los discípulos de Emaús

Archivo 1344
La Ley fue entregada por medio de ángeles

Archivo 1345
La discreta y humilde presencia del Espíritu Santo en los Evangelios

Archivo 1346
Serán todos discípulos de dios

Archivo 1347
La enseñanza de Jesús en el hecho de que no estuviera tres días enteros en el sepulcro

Archivo 1348
Como busca la cierva corrientes de agua

Archivo 1349
Salmo 81: mi monte santo

Archivo 1350
El que se salte uno de los preceptos menos importantes

Archivo 1351
Para que cuando suceda, creáis

Archivo 1352
Yo soy el camino, la verdad y la vida

Archivo 1353
Los encabezamientos de los salmos I

Archivo 1354
Los encabezamientos de los salmos II

Archivo 1355
Los encabezamientos de los salmos III

Archivo 1356
Los encabezamientos de los salmos IV

Archivo 1357
La peregrinación de cada cristiano al Templo que es Jesucristo, verdadero templo de la Nueva Alienza

Estar, permanecer, radicarnos en el amor de Jesús

Archivo 1359
La epíclesis I

Archivo 1360
La epíclesis II

Archivo 1361
La epíclesis

Archivo 1362
Conviene que me marche, dijo Jesús

Archivo 1363
La recuperación del fuego del altar

Archivo 1364
Hay una tristeza que procede del pecado, y otra que es una prueba de Dios

Archivo 1365
Hay una alegría vana, y otra que procede de Dios

Archivo 1366
La Ascensión del Señor I
Año 2017

Archivo 1367
La Ascensión del Señor II
Año 2017

Archivo 1368
La depresión

Archivo 1369
El cuidado que hay que tener en pensar que Dios nos ha revelado algo

Archivo 1370
Visitar a los amigos es un acto virtuoso

Archivo 1371
Los Apóstoles eran amigos y formaban una unidad

Archivo 1372
Los Doce recibieron el sacerdocio por la voluntad de Jesús, probablemente no por un rito sacramental

Archivo 1373
Pentecostés I: signos de la presencia deel Espíritu Santo en la época de Jueces
Año 2017

Archivo 1374
Pentecostés II: el Espíritu Santo en el Libro de la Sabiduría
Año 2017

Archivo 1375
La torre de la viña


Archivo 1376
Las corrientes de agua viva I
Predicado en la solemnidad de la Santísima Trinidad

Archivo 1377
Las corrientes de agua viva II
El perfume de Dios rodea el altar durante la misa

Archivo 1378
Una reflexión más sobre la Ascensión de Nuestro Señor a los cielos


Archivo 1379
¿Por qué la paz se da en la misa antes de la comunión?

Archivo 1380


Cuando los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca tocaron las aguas del Jordán II


Archivo 1382
Cuando los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca tocaron las aguas del Jordán III

Archivo 1383
Las cinco profetisas de Israel

Archivo 1384
¿No veis cómo dos pajaritos se venden en el mercado?

Archivo 1385
No juzguéis y no seréis juzgados

Archivo 1386
No déis lo santo a los perros

Archivo 1387
Hay un plan divino para Isaac, pero también para Ismael

Archivo 1388
¿Por qué los cerdos de los gerasenos se arrojaron por un barranco al lago?

Archivo 1389

Archivo 1390

Archivo 1391
Tú que habitas al amparo del Altísimo

Archivo 1392
Los Apóstoles: los doce tronos

Archivo 1393
Los Apóstoles: con qué criterio se los eligió

Archivo 1394
El perdón de José hijo de Jacob

Archivo 1395
Ovejas, palomas y serpientes: nunca queramos tomar atajos para hacer el bien

Archivo 1396
Te haré columna del Templo I

Te haré columna del Templo II

Archivo 1398
Te aconsejo que compres oro refinado

Archivo 1399
Estoy de pie a la puerta, llamando

Archivo 1400
Dios le dijo a Moisés: Yo estoy contigo

A la Iglesia Católica no le falta nada

Archivo 1402
Confiemos en la Iglesia a la hora de interpretar la Biblia

Archivo 1403
Dos momentos de la misa: la doxología y la genuflexión del sacerdote tras la commixtio

Archivo 1404
Otros dos momentos de la misa: la liturgia de la Palabra y el Credo

Archivo 1405
Ser apóstol

Archivo 1406
Unos nacen en un ambiente favorable a la virtud, otros nacen un ambiente favorable al vicio

Archivo 1407
Vivir en la misa distintos momentos de la vida de Jesus

Archivo 1408
Los mandamientos de la Ley de Dios

Sermón 1409
La sabiduría de Salomón (I parte)

La sabiduría de Salomón (II parte)

Sermón 1411
La sabiduría de Salomón (III parte)

Sermón 1412
La sabiduría de Salomón (IV parte)

Sermón 1413
La sabiduría de Salomón (V parte)

Sermón 1414
La sabiduría de Salomón (VI parte)

Sermón 1415
El Monasterio Blanco de Egipto

Sermón 1416
Los santos que se mencionan en el Canon I de la misa

Sermón 1417
Las vírgenes necias a las que se les acabó el aceite de las lámparas

Sermón 1418
El seguimiento de Cristo

Sermón 1419
Dice el salmo: Escucha, hija, inclina el oído

Sermón 1420
Carta a la iglesia de Filadelfia I

Carta a la iglesia de Filadelfia II

Sermón 1422
Se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron: la ciencia moral

Sermón 1423
Sermón sobre Venezuela
Predicado en una capilla de la Catedral de Orange (California) ante los venezolanos allí congregados


Sermón 1424
El joven le preguntó a Jesús: ¿Qué tengo que hacer de bueno?

Sermón 1425
María como reina

Sermón 1426
La parábola del pago a los trabajadores de la viña

Sermón 1427
Dios, el clero, su Iglesia: la autoridad dentro del Pueblo de Dios

Sermón 1428
Los cristianos no debemos envenenarnos por la política

Sermón 1429
Fiesta de la natividad de la Virgen María, año 2017
El cantar de los cantares como libro que trata del amor de María

Sermón 1430
Lo que atares en la tierra I

Sermón 1431
Lo que atares en la tierra II

Sermón 1432
San Cipriano

Sermón 1433
Fiesta del dulce nombre de María:
¿Por qué aparece poco la Virgen María en la Biblia?

Sermón 1434
Bienaventurados serán los pobres

Sermón 1435
El que cree en Jesús no será juzgado

Sermón 1436
Santa María de los dolores

El libro del Eclesiástico

Sermón 1438
Las palabras sobre el perdón en el libro del Eclesiástico
http://www.ivoox.com/sermon-1438-las-palabras-sobre-perdon-en-audios-mp3_rf_20946620_1.html



Sermón 1439

Sermón 1440
Si alguno aspira al episcopado, desea una buena tarea II

Sermón 1441
La valía de los Doce

Sermón 1442
La parábola de los contratados para trabajar en la viña

Sermón 1443
La misa como el festín que vio el profeta Isaías

Sermón 1444
Todos pecaron

Sermón 1445
¿San Pablo corrigió a san Pedro en Antioquía?

Sermón 1446
La cintura ceñida, la lámpara encendida y velando

Sermón 1447
He venido a traer división: reflexiones acerca de la supervisión episcopal

Sermón 1448
Ser apóstol: acompañar a Jesús, llegar a ser testigo (sermón 1)

Sermón 1449
Ser apóstol: acompañar a Jesús con los demás apóstoles (sermón 2)

Sermón 1450
Jesús como jinete del caballo blanco del Apocalipsis (primera parte)

Sermón 1451
Jesús como jinete del caballo blanco del Apocalipsis (segunda parte)

Sermón 1452
Conmemoración de todos los difuntos, año 2017

Sermón 1453
El que no pospone a su padre no es digno de ser mi discípulo

Sermón 1454
El martillo no se escuchó mientras se construyó el Templo de Salomón


Sermón 1455
Los bandidos en el templo

Sermón 1456
Al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene

Sermón 1457

Sermón 1458
El justo crecerá como una palmera frondosa en un patio del Templo 2

Sermón 1459
Funeral de aniversario por la muerte de un sacerdote

Sermón 1460
La segunda venida de Cristo y los falsos mesías

Sermón 1461
Dios separará a unos de otros en el Juicio Final


La Jerusalén Celestial
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Sermón 1462
La Jerusalén Celestial 1

Sermón 1463

Sermón 1464
La Jerusalén Celestial 3

Sermón 1465
La Jerusalén Celestial 4

Sermón 1466
La Jerusalén Celestial 5

Sermón 1467
Las últimas palabras de la Biblia 1

Sermón 1468
Las últimas palabras de la Biblia 2



Sermón 1469

Sermón 1470
La salvación por la fe 2

El amor de Dios por su pueblo

Sermón 1472
La Sabiduría se acredita por sus obras

Sermón 1473
¿Eres tú Elías? 1

Sermón 1474
¿Eres tú Elías? 2

Sermón 1475

Sermón 1476
El Espíritu Santo vendrá sobre ti 2

Sermón 1477
Se llenó Isabel del Espíritu Santo




Tiempo de Navidad
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Sermón 1478
Sermón de la misa de gallo
Las menciones de Dios en el Libro de Sabiduría para entender qué es el Nacimiento de Cristo

Sermón 1479
Sermón del día de Navidad
El prólogo de San Juan y el prólogo de los demás Evangelios

Sermón 1480
El Espíritu Santo y los predicadores

Sermón 1481
Fiesta de san Juan Evangelista: san Juan en su faceta de pastor

Sermón 1482
Herodes

Sermón 1483
El Espíritu Santo estaba con Simeón


Último sermón del año 2017 y primero de 2018
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Sermón 1484
La curación del rey Ezequías I

Sermón 1485
La curación del rey Ezequías II



Año 2018
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Sermón 1486
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 1

Sermón 1487
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 2

Sermón 1488
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 3

Sermón 1489
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 4

Sermón 1490
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 5

Sermón 1491
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 6

Sermón 1492
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 7

Sermón 1493
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 8

Sermón 1494
Los Reyes Magos: la realidad de los magos en Persia I

Sermón 1495
Los Reyes Magos: la realidad de los magos en Persia II

Sermón 1496
El Bautismo del Señor, año 2018, I parte

Sermón 1497
El Bautismo del Señor, año 2018, II parte

Sermón 1498
Obedecer a Dios significa fiarse de Él

Sermón 1499
Pescadores de hombres

Sermón 1500
Si no os hacéis como niños

Sermón 1501
Jacob junto al pozo de Rebeca 1

Sermón 1502
Jacob junto al pozo de Rebeca 2

Sermón 1503
Algunos pensamientos sobre el diaconado

Sermón 1504
Miércoles de ceniza, año 2018

Sermón 1505
Primer domingo de cuaresma, año 2018

Sermón 1506
El Cordero de Dios y la invitación a la cena: las palabras de la misa antes de la comunión

Sermón 1507
La expulsión de los mercaderes del Templo a la luz del Levítico

Conferencia 1508
Charla sobre el demonio en una parroquia de Torrejón de Ardoz
Marzo de 2018

Sermón 1509
La fidelidad a la Palabra de Dios hasta en sus más pequeños detalles

Sermón 1510
Un reino dividido no puede subsistir

Sermón 1511
Sermón sobre Dios, marzo 2018

Sermón 1512
La curación del ciego

Sermón 1513
A ambas riveras del torrente crecerán los árboles frutales

Sermón 1514
La grandeza de las jerarquías eclesiásticas

Sermón 1515
Sermón a la hermandad de carpinteros, año 2018

Sermón 1516
La grandeza de la jerarquía de la Iglesia

Sermón 1517
La grandeza de de los sabios y santos de la Iglesia

Sermón 1518
La liturgia y el versículo cuando Yo sea elevado

Sermón 1519
Algunas consideraciones acerca de María en la misa I

Sermón 1520
Algunas consideraciones acerca de María en la misa II

1521 Contraposición entre el discípulo de Isaías y Judas Iscariote


1523 El Siervo Sufriente de Isaías

1524 El Siervo Sufriente de Isaías

1525 El Siervo Sufriente de Isaías

Sermón 1526
Explicación de los ritos de la Vigilia Pascual (I parte)

Sermón 1527
Explicación de los ritos de la Vigilia Pascual (II parte)

Sermón 1528
Jesús explicando las Escrituras en el camino de Emaús

Sermón 1529
Maestro, explícanos cómo hacernos como niños

Sermón 1530
El velo de Moisés

La misa como el acto de revivir la aparición de Jesús a los Once en el cenáculo

Sermón 1532
Excusar, siempre que sea posible, incluso a los enemigos de la Iglesia

Sermón 1533
Recibisteis la Ley por mediación de ángeles, reflexiones

Sermón 1534
Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre

Sermón 1535

Sermón 1536
El buen pastor, los pastores, los asalariados (II parte)

Sermón 1537
El buen pastor, los pastores, los asalariados (III parte)

Sermón 1538
El miedo a los maleficios

Sermón 1539
Las dos tablas de los Diez Mandamientos (I parte)

Sermón 1540
Las dos tablas de los Diez Mandamientos (II parte)


Sermón 1541
Los nombres de las personas

Sermón 1542
La Ascensión, año 2018, primera parte

Sermón 1543
La Ascensión, año 2018, segunda parte

Sermón 1544
Judas Iscariote: Que quede su morada desierta

Sermón 1545

Sermón 1546
El Concilio de Jerusalén, II parte

Sermón 1547
Las vestiduras sagradas

Sermón 1548
Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, año 2018

Sermón 1549
Solo Dios es bueno

Sermón 1550
Dios da cien veces más incluso aquí en la tierra

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Todos los sermones
Para descargar todos los sermones de una sola vez
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Carpeta del sermón 500-999

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Carpeta del sermón 1500-



Para descargar un sermón directamente y saber el título
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Los sermones del 1305 en adelante se pueden escuchar aquí:

Los sermones del 696 al 1305 se pueden escuchar aquí:

Los sermones del 1 al 696 se pueden escuchar aquí:

Nota:

No funcionan los links del sermón 1 al 695. Incluso en el servidor, faltan algunos sermones del 1 al 1000. Esos sermones me temo que se perdieron definitivamente.


viernes, septiembre 08, 2017

Ante la proyectada secesión de Cataluña: un análisis personal















Acabo de venir de Estados Unidos, de dar unas conferencias en Los Ángeles. Pero hoy pienso que resulta más interesante decir algo sobre la ley de secesión aprobada por el parlamento de Cataluña. La foto es del frontón del Congreso de los Diputados de España. En el centro, España (con un cetro y una corona) abraza a la Constitución.

En todo este asunto hay una cierta postura teatral por ambas partes. Por parte del poder central que se echa las manos a la cabeza por el hecho de que los separatistas hagan las cosas fuera de la ley. Si la ley no permite la secesión, ¿hay otra forma de hacer las cosas más que fuera de la ley?

La postura teatral del poder autonómico consiste en echarse las manos a la cabeza por la testadurez del poder central. Teatro puro y duro. Vamos a ver, si los nacionalistas quieren a toda costa ser independientes, deberían entender la postura de los de enfrente: la postura de los que defienden que España debe mantener su soberanía a toda costa.

En el fondo, los nacionalistas deberían ser comprensivos con el hecho de que los patriotas españoles estén tan motivados en su postura por patriotismo como los nacionalistas catalanes en su propósito. Reconozcámoslo, cada poder (autonómico y central) mantiene su posición bajo su propia lógica.

Esta obra de teatro ha sido puesta en cartel varias veces en algunas democracias del siglo XX. ¿El resultado? Si una amplia mayoría de la población quiere la separación, ninguna ley logrará evitarlo. Se alargarán más o menos los actos de la obra de teatro, pero al final lo lograrán. 

Pero si no hay una mayoría holgada, la independencia no se logrará. ¿Por qué? Pues porque un proceso sececionista siempre es muy traumático. Todos los temores se lanzan sobre la cabeza de los votantes. La mayoría de los que no lo tienen muy claro siempre da un paso atrás. Siempre atrás, no adelante.

Por supuesto que los nacionalistas de todas las naciones tratan de entusiasmar a los votantes. Pero los defensores de lo contrario arrojan los temores más extremos en sus discursos. En esta lucha entre ilusión y temor, siempre gana el temor. Si no hay una mayoría holgada antes del empezar el proceso traumático, las masas dan un paso atrás.

Yo hubiera aconsejado al poder central que esta cuestión (que no es legal, sino política) se resolviera del modo más civilizado posible: un referendum; como en Canadá, como en el Reino Unido. Ahora bien, dado que esa opción ha sido rotundamente descartada por el poder central, lo mejor sería que los nacionalistas analicen fríamente la situación: cuanto más traumáticos sean los hechos que sigan de ahora en adelante, más se espantará el electorado catalán. En medio de las convulsiones, los radicales se radicalizarán más. Pero el votante indeciso se arrojará en manos de la seguridad.

Yo respeto las ideas de los que no piensan como yo: yo ya sólo creo en la Humanidad como familia. Incluso en el conflicto con Corea del Norte, me interesa salvaguardar tanto las vidas de los norcoreanos como las del resto de naciones.

No creo en patriotismos nacionales: ni españoles ni catalanes. Me interesa tanto el derecho a la felicidad del inmigrante de Nigeria como la felicidad del ciudadano de Berlín, lo digo totalmente en serio. Creo en la total igualdad de un uruguayo que vive en su país y en la de un español que vive aquí. Las fronteras son meras líneas en un mapa. Sólo me interesan la felicidad, libertad y derechos de los seres humanos concretos.

Habiendo dejado clara mi postura, una vez más, considero que los conductores del soberanismo catalán deberían analizar tan fríamente como yo la situación y entender que en un choque frontal de locomotoras se va a producir un radicalismo de la parte más de izquierdas de la población catalana. Los jóvenes de las barricadas van llevar a Cataluña a sufrir un enquistamiento de este conflicto durante toda una generación.

Cuando Arafat buscó el choque de locomotoras con los israelíes para conseguir un estado sin más demoras, eso condujo a que su partido perdiera el poder y Hamás se hiciera con el poder para siempre. Éste es mi análisis, opinable, por supuesto.

El resultado en Cataluña (dado que no cuentan con una mayoría holgada) va a ser un enquistamiento del problema a causa de una clara basculación hacia la izquierda radical.

Si alguien del parlamento catalán me lee, yo abogaría por buscar una solución honrosa dialogada. (Aunque sé que es tarde, el Rubicón ha sido atravesado.) Seguir adelante va a significar desatar fuerzas pasionales que después va a ser muy difícil reconducirlas. Y el precio, como siempre, lo pagará la población.

¡Todo se puede ganar con un acuerdo honroso! Pero si el gobierno catalán es encarcelado, habrá barricadas. Y, al final, tras un año o dos, volveremos a la casilla inicial del tablero, sólo que las barricadas no se disuelven con bolas de nieve y serpentinas. Volveremos a la casilla inicial con mucho sufrimiento a cuestas.

miércoles, junio 14, 2017

Siguiendo con el tema de las vestiduras de los obispos medievales








Cuando un obispo iba a caballo, vestía (como los seglares) una túnica corta con pantalones. Así hacían cardenales o Papas. Los clérigos que llevaban túnica se arremangaban la túnica larga hasta la cintura, dejando las piernas a la vista cubiertas por pantalones. Si uno tenía tanto dinero como para mantener un caballo, también tenía dinero para comprar una túnica corta y unos pantalones. Salvo el alto clero, el resto de sacerdotes iban a pie o en burro.
En las grandes celebraciones, el obispo llevaba medias litúrgicas de seda, calzado litúrgico con brocados, quirotecas (guantes litúrgicos), tunicela de subdiácono y tunicela de diácono. Todas estas vestiduras muestran el deseo de cubrirse enteramente con prendas sagradas para la acción litúrgica ante Dios. Hay que hacer notar que estas prendas de los grandes pontificales suponen cuatro capas una encima de la otra (alba, dos tunicelas, casulla) más las dos de las vestiduras no litúrgicas (camisa y túnica): en los grandes pontificales, en total, se celebraba con seis capas de vestiduras.
Bajo la mitra llevaba una prenda de tela llamada “cofia”, normalmente de lino blanco y con dos tiras de tela para atarlo bajo la mandíbula. La cruz pectoral se llevaba sobre el alba, nunca sobre la casulla. Porque, al oficiar ante el altar, se recalcaba la unicidad de la cruz, de ese misterio redentor, con la presencia de una sola cruz: la cruz del altar. La personal del obispo debía ir oculta bajo la casulla.

La vestidura del obispo medieval

(Por alguna razón, hoy no puedo cargar ninguna imagen.)
Lo que la gente suele saber de este tema es lo que ha visto en las películas. Y en las películas, los obispos siempre suelen aparecer con su mitra y su casulla en todas partes: sea una recepción real en un palacio, sea al llegar a caballo a un pueblo. Eso es un gran error. Los obispos iban vestidos liturgicamente sólo para los actos litúrgicos. El resto del tiempo iban vestidos de un modo secular o con un hábito talar.

Muchos clérigos seculares vestían como los laicos. No había un hábito talar unificado ni siquiera en cada país. El hábito talar del clero secular tendía a imitar la túnica de los monjes benedictinos. Si un clérigo quería vestir de un modo más acorde a su estado, se ponía una túnica más larga, como era costumbre ceñida con un cinturón. Si quería vestir más acorde con su estado clerical, vestía colores más oscuros. Lo ideal era el color negro, ya asociado al estado de consagración gracias a las impresionantes y omnipresentes abadías benedictinas.

Se consideraba que lo mejor era que el clérigo no vistiera de forma colorida o con telas estampadas o caras o con franjas ricamente trabajadas. La sencillez de la túnica concordaba con el estado clerical. Su color oscuro, con la sobriedad que debía acompañarle. Los obispos en esta época ya llevaban cruz pectoral y anillo. La túnica no siempre era de color oscuro. Algunos obispos optaban por colores más mundanos y por telas más finas.



Si tenían frío se colocaban una muceta gruesa de lana que hacía las veces de un jersey. Ése es el origen de las actuales esclavinas de los obispos. Si tenían todavía más frío, se colocaban una capa, del color que fuera. Capa amplia en la que podían arrebujarse. Eso daría lugar a las capas principescas que llevarían obispos y cardenales desde la época del renacimiento. Si tenían frío en la cabeza se colocaban distintos tipos de sombreros. El sombrero clerical nunca estuvo unificado hasta el siglo XIX, y incluso entonces no del todo. Uno de esos sombreros era el camauro, que lo llevaban los obispos también. En el siglo XVIII, el camauro de verano de los Papas iría haciéndose más pequeño, hasta llegar a ser el solideo actual, que nunca tuvo nada que ver con la kippá judía.  Otro sombrero era la birreta, con distintas hechuras según los países. La cual era como una boina de lana y que daría lugar a la birreta actual. Cualquier clérigo podía tener una capucha en la parte de atrás de la muceta. Incluso los campesinos usaban esas mucetas y esas capuchas. 

sábado, abril 15, 2017

Sellando el sepulcro de Cristo como hicieron los sumos sacerdotes con el Cuerpo de Jesús


























Os pongo las fotos del sello que cierra la estancia (situada dentro de la clausura del convento) que simboliza el sepulcro de Jesús. Os confieso que hoy he tenido una mala noticia que me ha entristecido. Como tantas veces, este tipo de tristezas provienen de cuestiones personales. Con gusto contaría aquí este tipo de espinas que se clavan en nuestra alma, no son cosas del otro mundo, pequeñeces: a veces la ingratitud, a veces sentimientos más lamentables. Pero por respeto a las personas involucradas, este tipo de asuntos no los comento.

Pero me pregunto por qué las personas no podemos hacernos la vida si no más agradable, al menos sin el vinagre de lo desagradable. ¿Qué lector de los míos no ha probado ese vinagre? Es algo inherente a la vida humana, a las relaciones entre nosotros: celos, envidia, maledicencia, juicios, odio.

Aunque me gustaría contároslo, me limitaré a decir que mi último mes ha estado jalonado de muchas de estas dolorosas espinas. Y en el fondo de todo, como siempre, tonterías, cuestiones de ninguna importancia. También la I Guerra Mundial comenzó porque Serbia no permitió a oficiales austriacos que fueran ellos los que llevaran la investigación del archiduque. Lo que sucede entre las naciones tiene su equivalente entre los humanos de a pie.

Cuando me muera y me presente ante Dios, desde luego no se me ocurrirá presentar mis buenas obras: todas me parecen modestas. Tantos las hacen mayores y hasta heroicas. Lo único que sí que me atreveré a decir es: No he querido hacer sufrir a nadie en mi vida.

viernes, abril 14, 2017

Una foto del Jueves Santo en mi capilla













Esta foto es del lavatorio del Viernes Santo de este año en el convento del que soy capellán. Si comienzo el post diciendo: un español, un francés y un polaco fueron al lavatorio de Jueves Santo… parecería el comienzo de un chiste. Pero eso fue exactamente lo que sucedió.

Hoy cuando retiremos el Santísimo Sacramento del monumento, lo llevaré a una estancia dentro de la clausura. Y allí, como en los años anteriores, cerraré con llave la puerta, las religiosas moverán un baúl delante (simbolizando la piedra a la entrada del sepulcro) y sellaré la puerta con un sello de “lacre”.


En realidad, no es lacre, es otra materia. Pero el sello en relieve que mandé hacer (hace dos años) es grande y bonito. Si puedo indicaré a alguien que haga fotos del sello. Ahora me despido de vosotros, me voy a hacer otro rato de oración ante el monumento.

viernes, diciembre 02, 2016

Todavía a vueltas con salida del alma de Castro de su cuerpo: Lo que está hecho no puede ser deshecho (Macbeth)


No tengo duda de que no pocos habrán captado el sentido de la música que puse todos estos días. Casualmente la descubrí el mismo día que escribí la Elegía a Fidel. Es una música que para mí tiene un sentido clarísimo: el triunfo de Dios.

Me imaginaba a Fidel muriendo y yendo a su oscuro destino desconocido, y a los coros angélicos desde lo alto contemplando, desde lo alto, la escena y cantando esta canción. Ya sea que haya ido a una morada u otra, los coros cantaban con un vigor indescriptible, con una alegría plena, la victoria de Dios.


Fidel, en cierto modo, es como si hubiera retado a Dios con su vida. Y ahora, una vez más, los coros ensalzaban extasiados la gloria del Omnipotente: bien por su salvación, bien por su condenación. 

Hay sentimientos que sólo se pueden expresar con música. ¿Cómo expresar que Dios siempre gana, que no puede hacer otra cosa que ganar, que nunca hubo el más mínimo riesgo de no ganar?

Dios puede callar, Dios puede dar tiempo, otorgar oportunidades, retener por un tiempo el castigo, escuchar la intercesión... Pero hay una cosa que no puede ser Dios: ser débil. Dios es Dios. Y a la hora marcada, el día determinado, el año que Él conocía perfectamente, su Justicia actúa de forma inexorable.

La misma Voz que dijo hágase, y aparecieron los cielos, el Universo, las estrellas, dice ahora hágase, y su Justicia se hace. Es la misma Voz y es el mismo poder. Su Justicia tiene una característica: es inexorable. Ante ella no cabe apelación alguna. Su sentencia es el espanto de los réprobos. ¿Cómo debe ser escuchar de la boca de Dios las palabras: YO te abomino?

miércoles, noviembre 30, 2016

Reflexiones a la Elegía a Fidel Castro: Si tú pudieras mirar dentro de las semillas del Tiempo (Macbeth).


Pocos escritos me han producido más alegría que mis dos posts de elegía a Fidel Castro. ¿Por qué? Pues porque he sentido la emoción de las víctimas que se han puesto en contacto conmigo para agradecerme mis reflexiones. Os aseguro que he sentido, de verdad, esa emoción agradecida.

Sea dicho de paso, la Elegía a Fidel Castro (I parte) ha sido el segundo post más leído de toda la historia del blog desde el año 2006: de momento, a esta hora, 50.341 visitas.

He leído las declaraciones de los obispos acerca de su óbito. Me parecen perfectas. No pienso que ellos sean menos valientes, sino que ellos deben ser más prudentes. Mi post quería ser el desahogo de tantos cubanos que sólo pueden aspirar a una justicia supraterrena.

En realidad, no es que los obispos sean más prudentes. Ellos se adecuan a la situación de una iglesia rehén. Y yo me adecuo a consolar a las víctimas.

Por otra parte, mis palabras estaban medidas milimétricamente, cada palabra había sido pesada. Aunque si de nunciatura o un obispo cubano me hubieran pedido que las sacara de mi blog para evitar problemas con el régimen, lo hubiera hecho al momento. Ya lo he dicho antes, se trata de una iglesia rehén.

No hace falta decir que desconozco cuál ha sido el destino ultraterreno concreto de Fidel Castro. Ni lo sé ni lo supongo. Tampoco me alegraría su condenación, para nada. Pero sí que quiero hacer notar que los manuales católicos de moral recuerdan que sobre los primeros principios morales no cabe la ignorancia inculpable más que, en todo caso, como máximo, durante un muy breve tiempo. Después resulta imposible cometer esos actos con ignorancia inculpable.

Fidel Castro cometió de forma pública, reiterada e impenitente innumerables actos que por su misma naturaleza resultan incompatibles con la salvación eterna de su espíritu: fueron actos que conllevan la muerte espiritual del alma.

Ante esos actos, la única solución para revertir tal situación de muerte espiritual radicaría sólo en una intervención directa de Dios. Si se arrepintió o no es algo que sólo saben ahora los moradores del cielo y del infierno.

Según una errada interpretación de Amoris Laetitia, Castro podría decidir privadamente con su capellán si conculcar los más básicos derechos de los hijos de Dios sería lícito, siempre que se realice bajo la condición de hacerlo bajo una convicción muy fuerte. La respuesta de San Juan Bautista, de San Agustín, de Santo Tomás de Aquino, de Santo Tomás Moro y de Juan Pablo II sería tajante: hay actos que son irreconciliables con la salvación eterna del alma. Es decir, el sujeto debe elegir si prefiere realizar ese acto (uno solo basta) o salvar su alma.

Una vez hecha la elección el paso de los años, la vejez u otros actos buenos no anulan el hecho de la muerte del alma. En verdad, en verdad lo digo, que Dios se haya apiadado de su desdichada alma.

La situación de los 11 millones de hijos de Dios que viven en Cuba es triste y cruel. Y esos 11 millones de historias se concentran todas en la responsabilidad de una sola alma que hace tres días fue juzgado por Dios.

Algunos han dicho que le espera el juicio misericordioso de Dios. La afirmación es correcta, pero me permito matizar esa afirmación, y lo hago con toda seguridad: a Fidel Castro le esperaba únicamente el juicio de Dios. Hay un tiempo para la misericordia y hay un tiempo para el juicio. O se logra misericordia antes del juicio o ya no se logra después. Hay un momento en que, en verdad, los demonios dicen con tono severo: ya es tarde. Hay un momento en que los ángeles callan y dan la espalda. Hay un momento en que el Dios Amor da la espalda.

Yo mismo cité el versículo de Santiago 2, 13: Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia.
Es decir, la Palabra de Dios nos asegura con su autoridad que hay juicios sin misericordia. Lo repito: Dios nos ha asegurado que a algunos los juzgará sin misericordia. Dicho lo cual, en esa tierra de siervos que es Cuba, pueden realizar todos los homenajes que deseen. He escuchado esta noche en las noticias que explicaban el recorrido que iban a hacer sus cenizas por la isla. El único recorrido que me interesa es el que ha hecho su alma hace tres días.

Hay un recorrido larguísimo que puede durar siglos antes de que con toda humildad, dolor y lágrimas se presente para postrarse ante el Trono que hay en medio de los salvos. Hay otro recorrido brevísimo, directo y que es la caída horrorizada al Abismo.

¿Cómo acabar este post? ¿Qué palabras pueden poner punto final a una situación personal que quizá no tenga fin? Voy a acabar con dos versículos. Dos versículos que no afirmo (ni niego) que se apliquen a Fidel Castro. Pero sea cual sea la sentencia dada sobre Fidel, la Palabra de Dios siempre es la verdad:


Porque, en verdad, es justo para Dios pagar con aflicción a aquellos que os afligen. (...) Estos sufrirán el castigo de la eterna destrucción, separados de la presencia del Señor y la gloria de su poder (2 Tesalonicenses 1, 6 y 9).

martes, noviembre 29, 2016

Elegía a Fidel Castro (II parte): cuando el Destino nos alcance












Si matando, persiguiendo a la Iglesia, torturando, robando y oprimiendo la posibilidad de que se nos otorgue la salvación eterna fuera exactamente la misma que orando, ayunando, sacrificándose y viviendo en pobreza, entonces el camino del Bien y la virtud sería un camino que llevaría al Cielo lo mismo que el camino del mal y del vicio.

O dicho de otra manera, a la inversa, el camino del Bien y la virtud conduciría al infierno exactamente lo mismo que el camino del Mal y del vicio.

No sé, pero tengo la sospecha de que la Biblia no dice exactamente eso, ni algo parecido, ni algo que lejanamente suene a eso. Si no recuerdo mal, ¿Jesús no nos habló de dos caminos, uno de los cuales llevaba a la salvación y el otro a la condenación?

Si todo da lo mismo, como pretenden algunos, prefiero llegar al Cielo por el camino más cómodo posible. Pero no, no es así. Las cosas no son así, porque Dios no es así. Yo creo en el Dios de la Biblia, no en el Dios del buenismo. A los buenistas les da lo mismo todo, porque a su dios le da lo mismo todo.

Sin embargo, os aseguro que al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob NO le da lo mismo todo. Cada acción tiene sus consecuencias. Y hay acciones que tienen consecuencias eternas. Hay acciones que matan el alma. Hay actos que llevan al infierno.

Jamás he afirmado que Fidel Castro esté en el infierno. Ni lo he dicho ni lo he escrito ni lo pienso. Sólo digo que Fidel Castro, después de toda una vida repleta de acciones gravísimas, acciones que llevan a la condenación eterna, sin que nos conste su arrepentimiento en ningún momento de su larga vejez, ha afrontado el juicio inapelable y riguroso de Dios. Sólo he dicho eso y nada más que eso. Nada sé del juicio divino acerca de esa alma en concreto. Pero del juicio en general sé lo que nos ha dicho Dios: porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia (Santiago 2, 13).

¿Dónde está Fidel Castro ahora? Os lo voy a decir, porque os aseguro que lo sé: o está en el lugar donde hará penitencia y no saldrá hasta pagar incluso la última pequeña moneda (Lucas 12, 59), o está en el lugar donde ya no tiene que hacer ninguna penitencia, porque la sangre de Cristo no fue derramada por él y su nombre no se encontró en el Libro de la Vida.

lunes, noviembre 28, 2016

Elegía a Fidel Castro (I parte): Salve, thane de Cadwor


Dios le dio 90 años a su alma para cambiar, para entender, para pedir perdón. Pedir perdón a sus millares de víctimas, a sus millones de oprimidos, pedir perdón a Dios, a sí mismo... Perdonarse a sí mismo para seguir viviendo con dignidad, para no vivir bajo el remordimiento, bajo el peso de una culpa abrumadora, para no vivir como Macbeth, como un animal acorralado, acorralado y mordido por su propia conciencia.

Ahora el tiempo se ha acabado para Fidel Castro. Ahora ya no hay poder sobre la tierra ni santo ni ángel que pueda otorgarle el perdón. Él, que sentenció a tantos, si ahora está sentenciado, ya no encontrará perdón ni en este mundo ni en el cielo.

Castro, que no tuvo piedad de tantos que suplicaron misericordia, si ya no ha encontrado perdón, ya no lo encontrará nunca. Él que hizo un infierno de la vida de muchos, si ha entrado en el infierno, ahora sufre con los ojos abiertos. Él que siempre tuvo los ojos de su conciencia cerrados ahora ve. En el infierno o en las espantosas moradas de la purificación destinadas a monstruos como él, ahora ve, sufriendo... pero, por fin, ve.

Ahora no le son de ninguna ayuda ni todas las manifestaciones multitudinarias en la Plaza de la Revolución que se puedan convocar en su honor ni todos los artículos que el diario Gramma escriba loándol ni todos los discursos del Partido que lo ensalcen hasta las nubes. Todo eso... ya no sirve. Ahora está solo, con su alma. Encerrado en la terrible prisión de su alma. En el reino oscuro de Satanás o en las prisiones inmateriales del lugar de purificación su destino le estaba esperando. Durante 90 años, su destino eterno le estaba esperando.

Pero sea que ahora esté en una morada o en otra, lo que no os queda ninguna duda es que la Justicia ha recaído sobre su pequeña y miserable alma. La única duda, la única, es si su espantosa situación durará siglos, o siglos sin fin.

miércoles, octubre 05, 2016

La arquitectura: el arte de colocar piedras sobre piedras


Hoy he tenido una interesantísima conversación con varios arquitectos de dos horas discutiendo sobre mi libro La Catedral de San Abán. Quédense tranquilos los participantes de tal reunión que no revelaré ni el más mínimo dato personal.

La conversación, que en algún momento estuvo a punto de usar las escuadras y cartabones (para aporrearnos entre nosotros), duró dos horas y estuvo llena de pasión por ambas partes, sin terreno neutral en medio, sin ninguna voluntad de hacer prisioneros: une guerre a mort.

Al final, la conclusión está clara por mi parte: ¿Norman Rockwell o Miró?

Es que la arquitectura debe avanzar. Ya, pero tus colegas llevan medio siglo avanzando de tal manera que si construyen la parroquia de mi barrio, francamente prefiero que no se haga otro experimento.

Ahora en serio: ¿tan difícil resulta entender que el camino emprendido desde la década en los años 70 en arquitectura religiosa ha sido un camino equivocado? No es que haya habido fallos: es un camino equivocado. El problema es que cuando dices esto, siempre hay un arquitecto que dice: pero ahora lo haremos bien.

Sobre este tema he tenido más de 800 conversaciones con el arquitecto de mi diócesis. Lo doy por un caso perdido de neocalvinismo arquitectónico-industrial. Debería existir algún tipo de inquisición que quemase a esos culpables con un fuego no material.

(Bueno, a mi arquitecto diocesano le perdono todo. El lo sabe. Es consciente de que mis críticas hacia él son hojarasca que cae sobre la admiración que le profeso.)

Los arquitectos de la iglesia ortodoxa siguen repitiendo las iglesias del pasado, y siento más envidia de sus templos que admiración por el afán occidental de romper todos los moldes en cada nuevo templo parroquial.

Sería fácil encontrar concomitancias entre la tradición de la fe y la tradición de la arquitectura sacra. Sin duda la última catedral ortodoxa de Montenegro, la de la ciudad de Podgorica, la veo mil veces más acertada que los mil experimentos que han tenido que sufrir los fieles europeos en más de un millar de poblaciones.

Si no me creéis a mí, creed al Cura de Ars, que fue el que dijo esta frase: Se ora tan bien en las iglesias antiguas. Lo que pasa es que muchos arquitectos son malos, son peores que Stalin. Pero su reinado del terror estético está pronto a acabar.

jueves, septiembre 01, 2016

Carta a Maduro: líneas ante el inevitable desmoronamiento


Estimado señor Maduro:

La marcha de hoy en Venezuela no es una marcha política. Es la marcha de la dignidad, de la honradez, de la decencia de un Pueblo que ha sido ultrajado, engañado, machacado y encadenado.

Salga al balcón y mire al horizonte, hacia la marcha. Toda la gente digna está contra usted. Ha logrado unir al país, señor presidente. Por fin lo ha logrado, pero contra usted.

Evidentemente, no apelo a su decencia, señor Presidente. Sólo me queda apelar a su más básico y elemental sentido de supervivencia. Si se obceca en enrocarse, las cosas se le van a ir de las manos del peor modo posible. No hace falta ser muy inteligente, como usted, señor presidente, para darse cuenta de lo peligroso que es vivir en una nación donde todo el mundo está desesperado, hasta los carceleros.

La desesperación tiene un límite y usted lo va a comprobar muy pronto. La única duda que todos tenemos es cuál es el precio que va a hacer pagar a ese pueblo.

Esta marcha hubiera sido imposible hace un año. Con su régimen de libertades, hubiera sido irrealizable. Pero ahora se enfrenta a una masa incontenible de millones de desesperados. ¿Se da cuenta de que intenta contener lo incontenible?

El día de hoy será largo, el más largo de su presidencia. En teoría, los presidentes se dedican a gobernar. Usted, a partir de ahora, se va a dedicar a contener a las masas. Va a vivir el día de hoy como una batalla. Triste presidencia la de aquél que batalla contra su pueblo. Quizá la única guerra que no se puede ganar.

No le quito más tiempo, porque hoy va a tener mucho trabajo. No sé lo que va a pasar hoy. Tampoco usted sabe si dentro de un año se acostará en la cama de su dormitorio o en el lecho de una prisión a la espera de ser juzgado por jueces imparciales.

Hoy todo conspira en su contra, señor Maduro. Hoy, hasta la mirada de los carceleros es más torva. Por primera vez en su mandato, mira al rostro de los pretorianos tratando de interpretar la frialdad de sus gestos.

Suyo afectísimo.
Padre Fortea