martes, octubre 31, 2006

El amor y el desamor


He hablado mucho del amor, hago propósito a partir del próximo post de hablar de literatura, de política, de lo que sea, pero de dejar de hablar del amor. Sino esto va a parecer el blog del amor. Pero permitidme uno más.

He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola (dixit Borges Magnus). Si habéis estado enamorados alguna vez sabréis que las horas pueden pasar como un suspiro simplemente mirando a los ojos de la mujer amada. En esos momentos no se necesita ni hablar, basta con que ella apoye la cabeza sobre tu hombro para y la abraces para que inmóviles sintáis el amor en medio de un tiempo que parece haberse detenido. Sí, eso es el amor. Rechazad imitaciones y sucedáneos. No os conforméis con menos. Buscadlo, rezad, pedidlo, poned velas a vuestros patronos, pero no os muráis sin haber experimentado el amor en su más intensa y bella expresión.

Las personas que aman o han amado, fácilmente entenderán el amor a Dios. Pero no hay vida más triste que la de aquél que nunca amó.

Más frecuente es hallar personas que sí que quisieron amar con todo su corazón, pero no hallaron a nadie que recibiera ese amor. Y buscaron, y buscaron. Y el amor se concentró y se destiló en sus formas más dolorosas y puras con la fuerza de un amor contenido durante decenios.

domingo, octubre 29, 2006

Tú, mereces ser amada


Ha de existir el amor, al menos para la pervivencia del genero de la novela. ¿Qué sería de la novela sin amor? ¿Qué sería de tanta trama?

No obstante, a pesar de todos los enamoramientos, casi todos los matrimonios, hoy día, acaban como el rosario de la aurora.

Pero vale la pena intentarlo. ¿Quién no quiere intentar, al menos una vez, su propia felicidad, su propia felicidad compartida. Desde luego si algo vale la pena intentar es eso.

Yo, desde luego, intento mi felicidad. No podría ser de otra manera ¿Me podría perdonar no haber sido feliz? ¿A quién le podría echar la culpa? ¿Hay alguien tan tonto que pueda posponer su propia felicidad, o alegar que estaba ocupado, o que no sabía? Si alguien no sabe ser feliz, ¿le puede echar la culpa al gobierno, al municipio, a la familía? Perdone, es que no soy feliz. Vaya a la otra ventanilla, la de la izquierda.

¿Pero y si no encontramos a nadie a quien dar nuestro amor?
¿Y si no somos correspondidos?
¿Y si buscamos dar amor, pero no recibimos?

Es en momentos así, cuando estoy seguro de que tiene que existir Dios, necesariamente. No puede ser que tantos corazones que anhelan dar tanto amor y que sólo han recibido golpes, se queden así, con las manos llenas de deseos de caricias. Sí, tiene que existir la pieza que de sentido a todo este universo.

Todo ser humano sabe en lo más profundo de su corazón que no puede ser que el mundo sea un mundo en el que el amor no tuviera sentido.
Ni siquiera este blog tendría sentido.
¿Para qué escribiría estas líneas? ¿Para el olvido?


Ojalá que yo pudiera dar a cada ser humano de este mundo, esa otra persona que le ame con todo su corazón. De verdad, deseo que todos, todos, encuentren a alguien a quien hacer feliz. Se lo deseo hasta a mis mayores adversarios.

Y si tú que lees este post todavía no has encontrado a ese alguien, ese alguien único, tranquila, quizá esté más cerca de lo que imaginas.

El corazón del padre Fortea


Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única. Amar a alguien es decirle: tú no morirás jamás.
Sí, lo confieso, la novela de amor que estoy leyendo me tiene enganchado. La próxima vez creo que leeré una novela de terror. Ni siquiera el anterior post sobre los políticos me ha quitado este romántico sabor de la boca.

Pero, claro, todos los demás temas palidecen cuando uno oye: Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz. Ciertamente amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad.

Pero hay que amar bien. El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil.
En fin, el post de hoy es una elaboración de citas de George Sand, Borges, Tolstoi y otros; hasta hay una de Leibniz.

Pero por encima de cualquier post, debo decir que yo hubiera sido muy romántico. Muchas veces, sobre todo a partir de los treinta, me ha venido a la mente la idea de que hubiera podido hacer muy feliz a alguna mujer de este mundo.

Seguro que hay alguien solita, carente de cariño, desengañada, pensando que no existe el amor en el mundo, a la que yo hubiera podido demostrar que sí, que el milagro del amor existe. Pero si he renunciado a hacer feliz a una persona entre los 6000 millones de este planeta, es sólo porque considero que todo sacrificio será recompensado sobreabundantemente en el Reino venidero.

Sólo la eternidad me puede hacer renunciar a un amor de la tierra. Dios es la única razón para un sacrificio así. Y francamente Dios siempre vale la pena. En el fondo es renunciar a un amor por otro amor.

¿Qué hubiera podido compartir el tiempo de mi vida, mis ilusiones, mil conversaciones, mil alegrías, con alguna chica buena, cariñosa, dulce, inteligente con la que consolarme cada día de la frialdad del mundo? Sí, sin duda.

Que esa chica se ha quedado sola.
Hasta eso es posible.
Pero lo he hecho por amor. Nunca hubiera hecho tal renuncia si no es por amor. A veces nos olvidamos que Dios también es un ser personal, no una energía.

Bien es verdad que ese amor espiritual no me quita la sensación de soledad al volver a casa, ni la necesidad de cariño. Pero por eso el celibato es un sacrificio. Un sacrificio que aceptamos no con gusto, pero sí con fe. El día que aceptemos los sacrificios con gusto, dejarán de ser un sacrificio.
En fin, a ti que nunca te he conocido, a ti con la que hubiera podido compartir una vida entre mi nacimiento y mi muerte, te digo: hágase la voluntad de Dios.


PD. Todos los novios van al altar tan entusiasmados como el escritor de este post. Diez años después, el noventa por ciento, se preguntan por qué no se habrán hecho célibes.

sábado, octubre 28, 2006

El anillo del Poder, ¡que venga Frodo!


He visto de nuevo, la cuarta vez, La Locura del Rey George. La película es bastante pobre, incluso muy pobre. Pero dentro de la paja del guión brillan unas cuantas perlas, probablemente frases de alguna novela en la que se basó. Esas frases sobre el Poder son perlas. Por encontrarlas, vale la pena bucear en la película.

Siento bastante desagrado por los que ostentan el Poder. Tan a menudo son palurdos corruptos. Además no pocas veces observo demasiadas coincidencias entre ellos y Al Capone. Me consolaría un poco si, al menos, fueran unos nerones tocando la lira como en el colorido metraje Quo Vadis. Pero normalmente es que son hasta grises. ¡Hasta en el ejercicio del mal suelen ser grises y carentes de toda originalidad!

Además, se me meten en mi casa, los veo en cada noticiario, en cada reportaje, en cada entrevista, se meten por las rendijas, ¡qué hace –ahora que me doy cuenta- ¿¡es eso un retrato de mi presidente en mi salón!?

No sé cómo llegan a colarse. En cada comida, los tengo que escuchar. Han aprendido cómo salir en la cámara. No desaprovechan ocasión. Se repiten. Nos aburren. Con lo divertido que sería ver al padre Fortea inagurando un metro, probando un portaaviones, paseando rodeado de veinte cámaras en medio de una granja de cerdos.


Santo Tomás después de un éxtasis pidió que quemaran todas sus obras.
Por favor, cuando muera, quemad mi blog.

viernes, octubre 27, 2006

El libro cayendo sereno


He cerrado la novela con una exclamación en el interior de mi corazón: ay, ahora voy conociendo el amor.

Esta falsa exclamación dicha con toda la sinceridad de mi corazón, a la hora en que hago la digestión y pongo fin a la lectura del mediodía, se debe, como no, a la lectura de una novela decimonónica.

Pero es que los grititos de Angélica, la prometida, negándose con un “No, Tandredi, no”, sus juveniles carreritas por el palacio del príncipe Fabrizio, el juego al escondite de los dos prometidos, y todo lo demás han tocado esa fibra romántica mía guarecida por una escolástica armadura de sed contras.

Y viene a mi memoria la voz de Guillermo de Barskerville musitando “qué tranquilo sería el mundo sin amor”. La apostilla a esta frase la dejo al ingenio del lector.

Algo más que una apostilla es el comentario del ateo comunista Buñuel con sus ojos de loco que ya recordaba al mundo (y hablaba completamente en serio) que sin las prohibiciones de la Iglesia y sus mandamientos, esto del amor (non sic) perdería casi todo su encanto.

De los protagonistas de ese capítulo de la novela, Lampedusa dice: los dos, aun muy cerca de la infancia. La frase ha sido leída por mí como una puñalada dirigida a un lector desprevenido. Y fray Guillermo de Baskerville, Buñuel, Adso, Tomás de Aquino, Karl Marx y Santa Teresita del Niño Jesús se han mezclado en una vorágine de batalla en el reino de mi pensamiento al quedarme traspuesto en mi sillón orejero, con el libro cayendo sereno sobre mi regazo.

jueves, octubre 26, 2006

líneas en el filo de la media noche


Escribo unas líneas, éstas, a las 00.00 de la noche.
Otro día que se me acaba. En estas horas de quietud vuelvo a sentir la familiar sensación de no haber aprovechado el día como debería hacerlo. Cuando pienso en tantas horas de las que he dispuesto hoy... que ya es ayer, para siempre.

Cada día nace en mí con la ilusión de que será algo distinto, nuevo, una parcela de tiempo en medio de la eternidad sin principio ni fin.

Pero cuando llega el perezoso momento en que debo decidirme a abandonarme al sueño y entrar en esas oscuras regiones, recuerdo que mi día no ha sido aprovechado satisfactoriamente ni para el presente gozo de este mundo, ni para la futura cosecha del más allá.

Es triste acostarse sin haber aprovechado horas que no volverán ni para el más acá, ni para el más allá.

Tengo la esperanza de que se me dará otro día más.
Pero el crédito del que dispongo es limitado.
Limitado el número de fallos permitido.

No creo que el blog pueda absolverme ni siquiera de mis errores no pecaminosos.

miércoles, octubre 25, 2006

correspondencia de un día cualquiera


Me escribe una persona:

Ehhorabuena por el feliz alumbramiento de tu blog. Es una buena opción para quienes, por santa vocación, solo podían quedarse en aquello de "He escrito un libro, he plantado un árbol."

Contestación mía: Sí, mejor un blog que un hijo.
Por lo menos en esta situación, sí.



Otra persona el día de mi cumpleaños me escribió:
Palabras de semilla, recurrencia "borgesiana" y arquivolta, para recibir mañana, 11 de octubre, ese Nuevo Aniversario, como quien recibe el pacto más deseado, como lo que decimos y lo que de nosotros entrevén los silencios en un instante detenido eternamente nos recibe... Con MUCHO CARIÑO (aunque con cierta tierna "recriminación" por mantener todavía suspendido, ahora que vivo en Madrid, ese proyecto de "peripatéticos" y mucho más literarios paseos), este "mensajero" que contiene mi nombre, esperará mensaje, ¿sí?: ¡feliz cumpleaños, desde la voluntad, desde otro reino sin fisura, profundo y mágico de lo involuntario!

Ante algo así yo sólo podía responder:
Los pasos del paseo siguen esperando,
siguen aguardando donde posarse.
Son pasos perdidos.

martes, octubre 24, 2006

...la alegría que produce ese arte.

Ayer pensaba el poco arrepentimiento que me producen ciertas faltas mías. ¿Qué podré hacer para aumentar mi dolor de los pecados? Reconozco que tengo un alma demasiado poco torturada.

Después de la comida, algo adormilado en mi sillón, ya he echado mi partida de ajedrez, leo otro trocito de El Gatopardo.

Este libro me hubiera reconciliado con la literatura si alguna vez me hubiera distanciado de ella. (Padre, me confieso de no haber cometido tal pecado. De esto sí que no requiero absolución. Habré pecado de otras muchas cosas, pero en esto estoy puro.) Leer sus páginas es sumergirse en un trocito de la Sicilia del siglo XIX. Es sumergirse en la penetración psicológica de los personajes que Lampedusa nos ofrece en sus sencillas páginas ajenas a toda pretensión.

Ajenas a toda pretensión, aunque él sabía, seguro, que estaba levantando una obra inmensa, magistral, que desafiaría al tiempo. Es la sencillez del que escribe sabiendo que lo hace para los siglos.

Cuando uno ha logrado semejante grandeza, ya no necesita ni impactar, ni tratar de ser brillante. Es como si el autor pudiera decir al lector, ya me es indiferente que te agrade o no mi obra. Las generaciones futuras son las que darán la última palabra.

Nadie como ese autor pudo radiografiar de una forma más genial esa sociedad provienciana y sus personajes de carne y hueso. Y a mí, el artista italiano me alegra mi descanso del mediodía, eso que los anglosajones todavía no han descubierto. Los mediterráneos, sí. Para mí, el parón del mediodía es "algo intocable". Y así, cada jornada es como si tuviera dos días. El día de la mañana y el día de la tarde, cada uno con su carácter.

Las alegrías hogareñas del descanso del mediodía me alegran el resto de la mitad de la jornada. Por eso sigo la jornada con el mejor de los humores. ¿Quién podría hacer de otra manera tras una partida de ajedrez, un trocito de chocolate amargo y la lectura de un texto magistral mientras escucho la banda sonora de Harry Gregson para Las Crónicas de Narnia (horrible película, magnífica música).

Os dejo, debo rezar la hora nona y después coger el coche para ir a la parroquia. ¿De qué les predicaré a mi reducito rebañito de viudas?

Quizá sobre el arte de vivir y la alegría que produce ese arte.

lunes, octubre 23, 2006

Hoy no tengo ganas

Lo malo de un blog es que hay que escribir cada día.

Deus ex cinema

Deus, dirige nos virtute et industria.
Inscripcion de una estación victoriana que me envió un abogado amigo mío por un mensaje a mi móvil.

...de sua diffidens virtute et industria, spem suam totaliter iactavit in Dominum
de la crónica de la vida de San Francisco.

domingo, octubre 22, 2006

...me atrapó


Hoy, domingo, me he preparado un sabroso risoto de arroz de verduras y sentado en mi cómodo y magnífico sillón he dado a un botón y me he puesto a ver Despertando a Ned. La película ya me ha alegrado la jornada para todo lo que queda de día.

No sé porque me ha gustado tanto, ya es la segunda vez que veo como me cuenta los abatares de un pueblecito irlandes situado en una isla en el que toca la lotería. Pero debo reconocer que esta sencilla película es Cine con mayúscula. Es una película sencilla y magnífica.

Cuando uno la ve, uno piensa: ¿por qué el dinero de las productoras no se dedica a fomentar este gran cine, este cine que humaniza, este cine grandioso, en vez de gastarse en tiros, sangre y bajeza? Esta peliculíta irlandesa nos muestra como el cine nos puede mostrar la belleza de vivir, en vez de mostrarnos, una vez más, lo más bajo de la naturaleza humana.

Como curiosidad diré que la primera vez que la vi, fue una noche cuando estaba a punto de apagar la televisión pues era ya la media noche. Pero al ver el comienzo, me dije voy a ver cinco minutos más. Y a base de cinco minutos más y más, no pude sustraerme de la historia. Necesitaba saber cómo acabaría la historia de Tullymore y la lotería. Ante eso no importaba el quitar horas de sueño, no importaba nada, esa es la magia del cine y la literatura: la historia me atrapó.

lunes, octubre 16, 2006

LLevo varios días con este blog y no sé

Todavía no le he dicho a nadie que existe: ni a un solo amigo, ni a un solo enemigo.

Porque pienso ¿y si no les gusta? ¿Y si lo critican? ¿Qué pensarán de mí? ¿Qué pensaré yo de mí mismo?

Además, ¿por donde empezar en un blog?

De momento, éste es un blog para mí mismo.

Bueno, así acaba un día en el que en misa he predicado (he tronado) acerca de la indisolubilidad del matrimonio justo cuando ha venido a visitarme una persona que me cae muy bien y que me acabo de enterar que está divorciada. Esto es lo que se llama empezar con buen pie. El primer día que viene y el primer sermón mío que oye. Cuando ha entrado en la sacristía, lo primero que le preguntado ha sido: ¿oye no estarás divorciado?

Bien, bien. Mañana toca predicar sobre los mahometanos. El miércoles sobre lo mala que es la mafia y lo buenos que son los franciscanos. El viernes sobre el lento crecimiento de los árboles y sobre lo relativo del concepto lento.
Cualquier cosa es posible.

jueves, octubre 12, 2006

¡Hoy ha nacido un blog!

Ya estaba harto de aparecer en un montón de blogs (casi todos criticándome) y yo aquí aguantando mecha. Así que, finalmente, he optado por crear mi propio blog.

Hoy me acostaré casi a las 2 de la mañana, pero por fin tengo mi blog. Me ha costado mucho hacerme con él; pero ya está.

Buenas noches. Ah, hoy es mi cumpleaños. No sé que fecha será la que aparezca aquí, pero realmente cumplo años el 11 de octubre.

Gracias por Felicitarme tía Maricarmen, Sacra (lectora mía), Agustín (técnico en muchas cosas), Antonio (de Alicante) y María (que está haciendo su tesis), además de mi informático favorito y la maravillosa familia Cortés. A los demás que habeís olvidado mi cumpleaños... yo seguiré tal vez olvidándome del vuestro, pero no porque no os quiera, sino por mala memoria.