martes, julio 31, 2007

Mañana volaré al país de las barras y las estrellas


Esta imagen en la fusión de la bandera de la Unión Europea y la home of the free.
Os escribo este post con fiebre. Ayer me dormí con el aire acondicionado, y me quedé con la boca abierta, quizá ante lo que contemplaba en sueños.
Omitiré hoy mis dos sueños, los dos en un coche -uno por una montaña, otro por las calles de una ciudad tropical-, porque me siento con sueño.
Hoy me encontrado con un amable arquitecto por la calle y le he saludado con un "hace dos días soñé contigo". Le he acompañado un rato contándole el sueño. Es curioso, soñar con una imagen, andar con el personaje real contándole qué hizo esa imagen en mi mente. ¡¡Etiopía!!, ha exclamado cuando se lo he contado.
Mañana dormiré en un hotel de Bostón, al día siguiente salgo para Pittsburg. Me espera un paseo con muchos recuerdos mañana, ya os diré por qué. Qué pena que esté solo mañana en esa bella ciudad.
Y la maleta sin hacer. Ay, incluso hoy... para el final.

lunes, julio 30, 2007

Oh, say can you see by the dawn's early light


Pongo otra bandera norteamericana por dos razones:

1. Porque Estados Unidos nos ha dado la libertad a los europeos tres veces: en las dos guerras mundiales y no permitiendo que los buenos soviéticos nos incomporaran a su paraiso de igualdad.

2. Porque tengo un gran stock de banderas que tengo ir sacando con la excusa que sea en distintos posts.


Oigo desde mi salón el gotear de mi bañador colgado. Las gotas caen morosas, poéticas, sobre el balde que he puesto debajo.

Qué fresquito estoy comiendo. No hay nada como darse un baño después del trabajo. El baño me ha refrescado incluso por dentro, es como si hubiera enfriado hasta mis pensamientos.
Además, he llegado a las 3.30 a casa y me he dicho “no me importa comer a las 4.00 con tal de refrescarme. Me he bañado solo en la piscina comunitaria del patio, con sus dos árboles, su socorrista y una señora gruesa de piel muy blanca tomando el sol. Yo flotaba y flotaba, tumbado sobre el agua. De vez en cuando extendía los brazos hasta detrás de la cabeza, daba una brazada hasta mis caderas y me dejaba deslizar, inmóvil. De vez en cuando me daba la vuelta y me dirigía al fondo. Allí veía las burbujitas de la depuradora salir del fondo. Las observaba en sus gráciles danzas, pequeños diamantes ascendentes y efímeros, pero no menos bellos que los costosos. Buceaba y buceaba, tenía después que apoyar mis brazos nada morenos en la orilla para recuperar el resuello.

Me refugio dentro del agua fresca, sobre la superficie del agua un sol de justicia, una luz blanca, cegadora, los ardores de finales de julio en todo su poderío. Los campos calcinados, áridos, hirientes en su ardor, que había alrededor de mi coche mientras regresaba a mi casa tras el trabajo de la mañana, quedaban atrás, ahora sólo me rodeaba el agua fresca.

También quedan atrás los tres sueños que he vivido en la noche. El primer sueño, en un restaurante chino, hablando y hablando con un comensal. Una larga conversación que daba la sensación de que todo el sueño iba a ser esa conversación. El camarero chino pone delante de mí un plato con dos pastas rectangulares con la misma forma y textura que los melosos postres árabes. Finalmente decido probar a qué saben los largos palillos de madera. No saben a nada, pero el sueño refleja con realismo esa carencia de sabor, los insidiosos trocitos de madera que decido sacarme con disimulo de la boca. El camarero pasa y me mira. Ya lo sabía, le digo con la mirada. Sabía que sirven para comer. El sueño acaba conmigo mirando de nuevo esas dos pastas del plato. Qué pena no recordar nada de la conversación con el otro comensal.

El segundo sueño tenido en la noche se sitúa en un cóctel en un gran salón de un majestuoso edificio estilo siglo XIX. Hay mucha gente. Estoy hablando con Juan de Dios, un arquitecto, y le digo que deseo que mis esbozos de proyectos arquitectónicos no se queden en un cajón. Me recomienda que hable con José Luís, otro arquitecto al que también conozco, es el del obispado, me dice que conoce a un arquitecto en Etiopía que me podría ayudar. Se lo agradezco sinceramente. El sueño acaba en esta segunda conversación con el segundo arquitecto.
El tercer sueño era el más largo y el más interesante de los tres. Pero con los sueños sucede algo curioso, hay que pescarlos por algún detalle para sacarlos enteros. Si dejas pasar varios minutos sin recordarlo, si después no te viene a la memoria algún trozo, ya no hay manera de recordar el sueño entero. Así que se ha perdido para siempre.

He descubierto otra cosa interesante. Cada vez que en la oración de la tarde me duermo un poco, aunque sea un instante, siempre sueño algo. Es decir, si me duermo tres veces, aunque sólo sea un par de minutos cada vez, tengo tres sueños. Y es curiosa lo distinto que es el tiempo en el sueño. En un breve minuto puedes tener un largo sueño con muchas peripecias.
He valorado mucho el mundo de los sueños, desde que en mi excursión a las ruinas del monasterio medieval, el chico que nos acompañaba dijo que nunca soñaba, que sólo se acordaba de cuatro sueños en toda su vida. Me di cuenta de todo lo que se perdía. Y le doy ahora sinceras gracias al Creador de que me haya permitido desde mi infancia vivir por la noche tantos viajes, amistades, exploraciones amazónicas, amores (no he vuelto a soñar con eso desde el seminario), aventuras, vuelos por el aire, sueños en los que me he despertado riendo y sueños en los que he dicho “ahora qué hago”. Lo que rara vez me ocurre es tener una pesadilla. Trato de recordar en los últimos dieciocho años las pesadillas que he tenido y no sé si he tenido alguna. Lo que sí que me ha pasado es rezar durante el sueño, siempre el rosario. Y siempre pierdo la cuenta. Hasta que me digo “¡pero bueno!, si estoy durmiendo”. Entonces mentalmente me doy media vuelta, me subo las sábanas y me digo “voy a dormir” y me duermo, y allí acaba el sueño. Curioso, verdad. Hacerse consciente del sueño en el mismo sueño.

También he tenido sueños que considero que eran un mensaje de Dios. Eran sueños en los que Dios me avisaba de un defecto que debía enmendar y que yo no sospechaba que lo tenía. Es sorprendente, esos sueños me han hecho comprender de golpe un defecto totalmente invisible para mí.

Los sueños en que me he despertado riendo no han sido muchos, pero me encantan.
Dios ha sido muy sabio, y sorprendente, al crear el mundo de los sueños. Si se me permite, diría que el Dios que ha abierto las compuertas de las presas de los sueños es el que ha creado el mundo real.

sábado, julio 28, 2007

E pluribus unum


Mientras escribo este post, están echando en la televisión Scary Movie 2. Es increíble, no sabía que el 7º Arte pudiera caer tan bajo.

Es curioso, le das a alguien una cámara y unos son capaces de hacer algo vulgar, feo y aburrido, y otros plasman una historia que es noble, grandiosa y que es belleza en estado puro.


Ah, no resisto de poneros aquí abajo un texto impresionante. Los que sepan inglés van a quedar impresionados. Abraham Lincoln y otros políticos de su época llegaron a la conclusión de que la Guerra Civil que estaban padeciendo se debía a los pecados que habían cometido, los pecados de una nación, y el Presidente proclamó un día de ayuno nacional refrendado por el Senado. Pongo aquí la impresionante proclamación. Resulta muy difícil leer este texto sin percibir línea tras línea cuan distinta era esa sociedad y la nuestra.


Una última cosa, creo que el problema de Irak, de Irán y otros hay que entenderlo de acuerdo al texto que aparece a continuación. La raíz de todos los problemas sociales está en el pecado:


By the President of the United States of America.
A Proclamation.


Whereas, the Senate of the United States, devoutly recognizing the Supreme Authority and just Government of Almighty God, in all the affairs of men and of nations, has, by a resolution, requested the President to designate and set apart a day for National prayer and humiliation.
And whereas it is the duty of nations as well as of men, to own their dependence upon the overruling power of God, to confess their sins and transgressions, in humble sorrow, yet with assured hope that genuine repentance will lead to mercy and pardon; and to recognize the sublime truth, announced in the Holy Scriptures and proven by all history, that those nations only are blessed whose God is the Lord.

And, insomuch as we know that, by His divine law, nations like individuals are subjected to punishments and chastisements in this world, may we not justly fear that the awful calamity of civil war, which now desolates the land, may be but a punishment, inflicted upon us, for our presumptuous sins, to the needful end of our national reformation as a whole People? We have been the recipients of the choicest bounties of Heaven. We have been preserved, these many years, in peace and prosperity. We have grown in numbers, wealth and power, as no other nation has ever grown. But we have forgotten God. We have forgotten the gracious hand which preserved us in peace, and multiplied and enriched and strengthened us; and we have vainly imagined, in the deceitfulness of our hearts, that all these blessings were produced by some superior wisdom and virtue of our own. Intoxicated with unbroken success, we have become too self-sufficient to feel the necessity of redeeming and preserving grace, too proud to pray to the God that made us!


It behooves us then, to humble ourselves before the offended Power, to confess our national sins, and to pray for clemency and forgiveness.


Now, therefore, in compliance with the request, and fully concurring in the views of the Senate, I do, by this my proclamation, designate and set apart Thursday, the 30th. day of April, 1863, as a day of national humiliation, fasting and prayer. And I do hereby request all the People to abstain, on that day, from their ordinary secular pursuits, and to unite, at their several places of public worship and their respective homes, in keeping the day holy to the Lord, and devoted to the humble discharge of the religious duties proper to that solemn occasion.
All this being done, in sincerity and truth, let us then rest humbly in the hope authorized by the Divine teachings, that the united cry of the Nation will be heard on high, and answered with blessings, no less than the pardon of our national sins, and the restoration of our now divided and suffering Country, to its former happy condition of unity and peace.
In witness whereof, I have hereunto set my hand and caused the seal of the United States to be affixed.


Done at the City of Washington, this thirtieth day of March, in the year of our Lord one thousand eight hundred and sixty-three, and of the Independence of the United States the eighty seventh.


By the President: Abraham Lincoln

William H. Seward, Secretary of State.




El padre Fortea disfrutando de una apacible vejez.

Bonito peinado Malcolm.
También el tuyo Arthur.
Siempre confiaré en un país en que los lores van de esta manera. Vive l´Anglaterre!

El párroco del pueblo de al lado.
¿Por qué será que nunca me he fiado de él?

Sólo hay que ver el rostro de esta mujer en una iglesia de China, para ver el rostro de la fe.

Ya se me ha metido otro gato en el blog.
Me da tanta pena despertarlos.

El blog va subiendo poco a poco, y yo voy montado en él.
Aunque mis ojos demuestran que a veces me hago un poco un lío.

viernes, julio 27, 2007

El alegre y gozoso nacimiento del padre Fortea


Sí, así dije "hola" al mundo.

mamá, ¿Zapatero es malo?

Había hecho el más firme propósito de no hablar de Zapatiestos durante una buena temporada.
Pero es que me lo pone tan difícil. Zapatero se dirige a las juventudes socialistas, y claro, tiene que hablar de los obispos. Ni me voy a molestar en repetir sus declaraciones: este masón está loco.

Todavía no se me había pasado el enfado, cuando al día siguiente la vicepresidenta vuelve a hablar de los obispos. No me voy a molestar en repetir sus declaraciones, pero lo digo en serio, el Padrino me daba menos miedo que esta mujer cuando amenaza.

Al día siguiente es José Blanco el que habla, ¿de qué?, pues de los obispos.

Hoy ya me he levantado preguntándome, a ver qué dice el Gobierno de los obispos. Y así ha sido. El ministro de justicia (permítanme las minúsculas) ha sido el que ha amenazado con su cara barbuda que a mí siempre me recuerda a la de un personaje-simio de El Planeta de los Simios, lo siento, pero es así. Siempre que le veo, me acuerdo de la película.

Ya no tiene mucho sentido valorar declaraciones del partido socialista y sus secuaces en este blog. La Conferencia Episcopal puede seguir haciéndolo, tiene toda mi aquiescencia, pero este blog renuncia.

Sencillamente sus integrantes gubernamentales o están locos, o son malos, o mienten, o los persigue la Ley, o están en México sumergidos en millones disfrutando del socialismo obrero, o llegan tarde al trabajo, o tienen malos modos en la mesa, o no son verdaderos seguidores del fundador Pablo Iglesias (que en el fondo fue un caradura como ellos), o en cualquier caso siguen mamando de las ricas ubres del estado español.

Señor Zapatero, usted me ofende, ofende a la decencia, ofende a la Historia, ofende a las leyes de la Iglesia, ofende a las leyes de la Naturaleza, ofende a Bush II, ofende a los obispos… pero sólo hay una cosa suya que me ofenda más que lo que usted me ofende, y es su vicepresidenta.

jueves, julio 26, 2007

Éste es el centro de Barbastro. Como veis, una ciudad como cualquier otra.


Hoy he soñado que iba con una garrafa de plástico, hacia dos bocas de agua que había en el suelo. También llevaba para llenarla en la mano un tipo de bomba de succión. En cuanto he abierto la primera boca, el agua que salía era tan abundante que no necesitaba la bomba. Es más, se salía casi toda el agua, Yo trataba de tapar con mis manos la salida del agua, pero mucha se perdía. Me sentía más incómodo por la situación porque dos guardias estaban cerca mirando la escena.

He probado con la segunda boca, pero la situación ha sido la misma: mucha agua que salía con fuerza y buena parte de ella se derramaba. Además había gente un poco más allá de los guardias que miraba mis esfuerzos por evitar la pérdida de tanta agua. Fin del sueño.

Me gustaría entregarme al juego de las asociaciones mentales, de las inconscientes asociaciones que dotarían al sueño de un contenido simbólico. Antes de entregarme al juego, ¿creo que tiene un sentido simbólico? Honestamente a veces yo mismo creo que estoy dotado de un gran contenido simbólico.

El agua sería la gracia que se derrama, más allá de lo que puedo contener y aprovechar.
La garrafa es el símbolo de que llevo esa gracia a los demás. Si el agua fuera para mí, bebería de las bocas.

La bomba succionadora es un recuerdo del fervor de los años de seminarista, ya que el modelo que aparece es el que había en un piso en el que hice mi primer año de pastoral.
Los guardias son la jerarquía, siempre atenta a que la gracia no se pierda.
Si ellos no dicen nada, la gente sí que puede darse cuenta de que las cosas no se están haciendo bien.

Estas son las primeras asociaciones que vienen a mi mente. Vienen de forma tan rápida como dotadas de conexiones débiles. Pero me gusta jugar.

miércoles, julio 25, 2007

El padre Fortea a los 101 años


Ese_ bienhechor de las humanidad que es Hugo, ha llamado "payaso imperialista" al cardenal Oscar Andrés de Madariaga.

Y tiene razón, siempre me ha parecido un poco imperialista ese cardenal. Yo mismo lo confieso, me siento un poco payaso. ¿Pero a veces me pregunto por qué el Imperio no puede tener payasos? ¿Y por qué no a sueldo?

Quizá se trata de una simple cuestión de competencia. ¿Sería lógico sospechar que el Payasus Máximus Optimus no desea competencia?

¿Nos quedará sólo el Libro de la Risa de El Nombre de la Rosa para luchar contra este Mussolini redivivo que ahora anda suelto por el mundo? No lo sé. Lo que sí que sé es que le puedo perdonar que cambie constituciones, leyes, que amenace, que expropie, que cierre canales, pero lo que no puedo perdonarle es que cante. Por favor, oh, César, por el bien del mundo, deja de flagelar nuestros oídos con tu lira. Yo desde que le oí cantar, entendí que el régimen no iba en serio, que todo era una broma del Destino.

Si ayer le oí cantar, hoy le he escuchado, unas declaraciones a Hugo sobre los extranjeros. Claramente ha dicho en la televisión que al extranjero que le critique, le echará del país. ¿Por qué no del mundo?¿Miedo a usar su poder?, ¿humildad?, yo a ese disidente le echaría del mundo, de la Historia y de Matrix.
Aunque yo personalmente no tengo nada que temer. Siempre he proclamado de forma pública y sin vacilaciones que Hugo es el mejor gobernante del mundo, su partido el mejor partido del mundo, y Venezuela el mejor país del mundo ahora para acomodarse y construir una casita. Nunca he entendido por qué tanta gente está escapándose del paraíso.
Ah, a los senadores de Brasil, Hugo los ha llamado "loros del Imperio". ¡Sí, señor! Muy bien, adelante, sigue haciendo amigos. ¿Pero cómo hay quien pueda criticar a este hombre? ¿Es que hay un solo gobernante en el mundo que se atreva a llamar a todos los senadores algo así? Hugo, no tienes precio, no hay nadie como tú, te queremos, el día que faltes no va a haber sustituto, no como el soso ése de Irán, o el enanito de Corea del Norte. Esos no me dan ni para medio post. Y Evo... ése no te llega ni al talón. Tú, y sólo tú, eres la musa este blog en el que a veces comento lo que ha dicho un político sobre un eclesiástico. Es cierto que aquí tenemos a Zapatero, pero Zapa... es otra historia, otra historia para otro post.
PD: He buscado hasta la saciedad la carta final de Petronio a César, en la obra del famoso premido Nobel polaco. Si algún alma caritativa me ha puede poner en los comentarios, se lo agradecería.

martes, julio 24, 2007

Escribo estas líneas sólo para comunicaros que hoy por la mañana me he levantado bien, al principio con sueño, pero después me he despejado, que comienzo el día con un cierto optimismo, que no hace calor y que me dispongo a desayunar alguna cosilla, todo ello con moderación.

Nací en esta ciudad


Y ésta es la ciudad en la que vivo.


Domingo por la tarde, una pareja de hecho, me ha sacado de paseo al campo. En realidad, soy conocido de ella. “Te voy a presentar a alguien verdaderamente… estrambótico”, le debió ofrecer como guinda para la tarde del fin de semana. Aun así, plenamente consciente de ser un regalo de ella para él, me monté en el coche; un paseo por el campo, es un paseo por el campo.

El comienzo del paseo fue como siempre: mareo al ir, por las curvas, árboles, más árboles, matorrales, plantas y más plantas.

Pero media hora después, me encontré ante lo inesperado: en mitad del campo, ¡las ruinas de un monasterio medieval! No salía de mi entusiasmo. Comencé haciendo mil tonterías ante las fotos que me hacían. Caras raras, poses en arcos donde faltaba una estatua, todo tipo de posturas. Después la subida por una escalera de caracol, estrecha y oscura. El vértigo al saber que no había barandilla allá ariba, cosa lógica en unas ruinas, hizo que a mitad de la ascensión comenzara mi descenso, preguntando una vez más a Miguel que estaba arriba: ¿no hay barandilla, verdad? ¿Es peligroso? Pregunta retórica, yo ya había iniciado mi descenso. Padre Fortea muere en unas ruinas, horroroso titular.

Les hice una foto desde abajo, mientras ambos asomaban sus cabezas, como dos gárgolas, en lo alto de la bóveda sobre el presbiterio de la iglesia. Diez metros de caída libre, pero sonreían.

Después se tomaron un melocotón y unas peras sentados en lo que fue la nave central. No dije nada, pero tuve mis reticencias, ¿debían comer en lo que fue terreno sagrado? Como no lo tenía muy claro, me callé.

Desde luego, allí sentados, contemplar la invasión de la naturaleza era todo un espectáculo. Las piedras calizas de las bases de los muros y pilares aparecían carcomidas, desprendían una especie de sal blanca muy fina fruto de la humedad. Allí sentados nos fijábamos en los arcos que se mantenían cada año más al límite de sus posibilidades. Las hiedras que trepaban donde tiempo ha hubo un retablo. Las higueras silvestres donde hubo un suelo. Me metí en varias estancias oscuras todavía cubiertas por un techo, estancias vacías. La zona de los dormitorios estaba impracticable por la frondosidad de la vegetación que la invadía. Y eso que metí varias veces mi pierna desnuda, llevaba pantalones cortos, en medio de las hortigas para demostrarle a Merche lo poco que me afectaba el veneno de esa planta. Sí, es una curiosidad, puedo tocar las hortigas y apenas me afecta su veneno, se me pone algo roja la mano, pero no me produce auténtico dolor.
Después llegamos al río. Allí aproveché para hacer más tonterías. Un río se presta mucho a eso. Más tonterías después en un prado en el que al pasar, salieron de la hierba muchas mariposas pequeñitas de color amarillo. Me pidieron que pasara varias veces más, Merche en busca de su foto perfecta.

Tras otro pequeño mareo en la carretera a la vuelta y una pequeña retención en la autovía, y una curva tomada con prisa por parte de la conductora, el paseo acabó con un batido natural de papaya al que me invitaron. La verdad es que estuvo muy rico.


Pondré fotos de esta excursión en cuanto me las envíe por correo.

lunes, julio 23, 2007

Regreso al pasado


El jueves pasado haciendo zapping, me topé con la película “Regreso al futuro”. Me quedé mirándola cinco minutos. De pronto el personaje dijo algo que me dejó pasmado en mi mullido sillón granate. El director de la película mientras la rodó, jamás pudo imaginar que esa frase iba a producir el efecto que me produjo. La inocente frase se la dice el protagonista a Doc, el científico, y es ésta: estamos en 1984.

Al director no se le ocurrió el efecto que esa afirmación iba a producir en el 2007, a alguien que cuando vio la película en el cine, era un jovenzuelo con acné y que cada día se sentaba en una mesa metálica de la educación secundaria. ¡Tanto tiempo había pasado! Sabía que había pasado años, pero 1984…


De pronto fue hacerme consciente de cuánto tiempo había transcurrido entre ese joven que veía la película en una butaca de un cine, y el señor que soy yo y que veía esa secuencia en mi casa. Mi vida misma me hubiera parecido una película si me la hubieran contado en 1984. En esa época, ni siquiera rezaba tres avemarías al acostarme.


1984… qué lejos quedaba, la Guerra Fría, Ronald Reagan, mi profesor de Historia, la Geli que nos enseñaba latín, mi rubia compañera de mesa, el frío del invierno tras unas ventanas empañadas por las que resbalaban las gotas de agua, las mariposas de la primavera volando en los extensos campos que rodeaban el instituto. Todo quedaba tan lejos… pero una frase, la magia de una frase embotellada en una cinta, me había transportado repentinamente a esa época sin graffitis, sin móviles, sin ordenadores, con dos canales de televisión. Una época en la que si hacía calor te aguantabas, nadie tenía aire acondicionado en Barbastro, nadie sabía lo que era un blog, yo quería ser abogado. Qué lejos…

domingo, julio 22, 2007

El verano sigue su curso, sin paradas ni desviaciones


1. El número de personas que han contestado “no” a la pregunta 12 y 17, sólo lo puedo calificar de escalofriante.

2. Un recuerdo afectuoso a aquellos a los que me aparezco en su casa a la hora de la merienda. Mañana a la hora de siempre.

3. Interesantes disquisiciones de aquellos que han tratado de demonstrar que tornados no, pero inundaciones sí. En mi opinión, la demostración tiene ciertos puntos débiles.

4. Aunque sea el final de la trama, debo revelar que en el último libro de Harry Potter, en su último capítulo, el protagonista deja la escuela Hogwards e ingresa en un monasterio cisterciense comenzando un estilo de vida completamente diverso.

5. Es falso, por tanto, el final apócrifo en el que pedía su admisión en el Opus Dei y acababa sus días como un feliz numerario contable y que practica las artes marciales en sus ratos libres.

6. No tengo nada que ver con las viñetas de los príncipes.

7. Última vez que voy a comprar al Corte Inglés un sábado a las 8 de la tarde. Apenas podía mover mi carro de compra entre la gente. Pero mi despensa estaba vacía.

8. La semana pasada una empleada que me ofreció una muestra de perfume, creo que me reconoció. No es que me sugestionara con la idea de que me reconociera. Sino que lo pienso porque de pronto exclamó: ¡Ay, padre!, no le había reconocido.

sábado, julio 21, 2007

Por fin vamos a poder distinguir a esos que nos ponen 300 oraciones en los comentarios.



El índice de locos en los comentarios de este blog es alto, así como el de jueces, bohemios, anticuarios y madrileños.



Habiendo tanta mente desaforada suelta debajo de estos post, usted mismo se habrá preguntado si está en la lista de los que no están muy bien o en la lista de los que andurrean por aquí para pasar un buen rato.



No se preocupe, con las siguientes preguntas usted mismo podrá contestarse a sí mismo:



1. ¿Se ha despedido más de veinte veces del blog diciendo que nunca volvería a poner sus pies en él?



2. ¿Suele escribir cada día cinco comentarios con cinco identidades distintas?



3. ¿Se siente engañado por el blog y golpea su teclado como si fuera una prolongación del autor de los posts?



4. ¿Se siente invadido en su casa por mi blog?



5. ¿Oye voces dentro de su cabeza?



6. ¿Son esas voces estridentes y chillonas, acompañadas de un bip bip intermitente?



7. ¿Ha llegado a ver a los marcianitos verdes de la trompetilla en la nariz?



8. ¿Los ve a menudo? ¿Cada día? ¿Cada hora? ¿Hay uno dentro de su campo visual ahora mismo?



9. ¿Es usted de los que critica al padre Fortea?



10. ¿A veces no le gustan sus posts?



11. ¿Se le ha aparecido el padre Fortea alguna vez? ¿Cada día? ¿Cada hora?



12. ¿Considera guapo al padre Fortea?



13. ¿Ha considerado seriamente alguna vez que usted era el Emperador de Francia?



14. ¿Ha considerado seriamente alguna vez que usted tenía una relación de sangre con el Emperador de Francia?





15. ¿Cree que el padre Fortea puede provocar tornados?



16. ¿E inundaciones?



17. ¿Considera atractivo al autor del blog y escritor de los post?

18. ¿Este blog está arruinando su vida, su familia y su trabajo, además de indisponerle con sus vecinos?



19. ¿Tiene pruebas de que el blog lee sus pensamientos?



Si ha respondido a todas las preguntas que sí, entonces la dirección del blog y la Dirección Nacional de Salud Pública, le aconsejan una revisión rutinaria con su médico de cabecera; llévese la maleta por si acaso.



Si ha respondido sí al 50% de las preguntas, pero el padre Fortea se le aparece más de dos veces al día, conviene que consulte con su familia y que no se acerque a los balcones.


Si ha respondido “sí” a la pregunta 9, 10 y 12, éste no es su blog.

viernes, julio 20, 2007

Acaba de entrar un mosquito en el salón


No sé si os lo he dicho, pero estaré en Pensilvania, Missouri y Chicago del 1 al 17 de agosto. Aunque no creo que haya muchos comentaristas de este blog por esos sitios.
Como ya se ha dado cuenta alguna persona, éste blog está sincronizado con una hora que no es la española. Lo digo porque algunos en meses pasados han conjeturado sobre la hora de post y comentarios, sin percatarse de ello.
Felicito a la primera persona que ha supuesto la primera batería de preguntas a las diez respuestas. Entre mis comentaristas están varios locos y unos cuantos genios. Éste ya se ve que era del segundo grupo.
Plizzz, poned el blog en links, foros, en cualquier lado. El asunto de las entradas tiene su importancia. ¿Por qué? No puedo decir más. Podeís poner el link a esta página hasta en webs de dudoso gusto o inquietante reputación.

Hoy he tenido una cena de lo más agradable. Un restaurante italiano, tranquilidad, ambiente relajado, colores blancos por todas partes. Mis dos acompañantes: una no ha hablado casi nada, las razones van más allá de los ámbitos de este blog.

Pero la otra me ha contado lo mucho que quiere a su “pareja”, ya que no han pasado ni por el altar, ni por el ayuntamiento. El primer plato se me va en explicar la distancia que hay entre la Ley de Dios y la misericordia divina. Mi explicación más que ser un monólogo es una defensa atrincherada ante sus avalanchas verbales, eso sí, gráciles y femeninas. En un momento dado me la quedo mirando, mientras ella me habla, y pienso la suerte que tienen algunos.

Su… vamos a llamarlo Oscar, es amado de un modo total. Por ella sí que se casaría. ¿Pero es cariñoso? ¿Y tal? ¿Y cuál? Todas las respuestas son afirmativas.Borges tuvo muy mala suerte con su primera mujer. Analizamos el caso de los enamorados de Titanic y de Moulin Rouge.

jueves, julio 19, 2007

¿Qué puede pensar el pez en una situación así?


He soñado que paseaba por Basbastro y que dos amigos míos, que casi se toparon de frente, ni me saludaron. Lo curioso es que el amigo con el que yo paseaba, era (milagros de los sueños) uno de los dos amigos que no me habían saludado. Con lo cual él me hacía el feo, pero él me explicaba la razón: nunca te han perdonado lo de Rockefeller.


Después me encontraba en el instituto de secundaria echando botellas grandes de Coca-cola en las corrientes de agua de las fuentes. Otros y yo nos deleitábamos en las grandes cantidades de espuma que mi operación provocaba. El sueño acaba con nosotros dirigiéndonos a otro aseo, a probar allí.



He leído una entrevista, en cierto periódico.

El típico ególatra cualquiera (presentador de televisión) entrevistado por la típica periodista nº 34.394 que tiene prisa por llegar a casa. La entrevista resumida por mí queda así:


¿Qué te provoca envidia?
Bla, bla, bla


¿Eres soberbio?
No lo sé. Bla, bla, bla, bla, bla.


¿Qué codicias?
Bla, bla (lugares comunes)


¿Qué te inspira lujuria?
Bla, bla (respuesta manida)


¿Y gula?
Bla (respuesta todavía más aburrida)


Pareces una persona paciente. ¿Cómo se despierta tu ira?
Bla, bla (lo de siempre)

Fin de la entrevista a ese conocido presentador de televisión.

Aburrido de tanta entrevista que no va a ninguna parte, que nos dice nada, voy a hacer el juego contrario al anterior. Voy a decirle al vecino de al lado que me entreviste sin pensárselo mucho, pero sólo colgaré las respuestas, quedándome en casa las preguntas.


Pregunta 1:
Pues sí, pero sabe.

Pregunta 2:
Los pistachos… ,los pistachos con arsénico.

Pregunta 3:
Los monstruos pegajosos, mugrientos, corruptos desde hace un mes, pero devorando el cadáver de mi prima de mi tía.

Pregunta 4:
Eso ni se pregunta.

Pregunta 5:
Por primera vez en mi vida, le aseguro que no sé qué contestar. Esa pregunta me produce vértigos.

Pregunta 6:
Es muy curioso que mencione eso, porque la respuesta es godlegygook.

Pregunta 7:
Nunca hubo pruebas, además yo estaba en otro lugar.

Pregunta 8:
¿Es que quiere que me parta? Si fuera más joven aún. Pero ahora y en mi estado…

Pregunta 9:
Zapatero astronaute.

Pregunta 10:
Ya están aquí.

miércoles, julio 18, 2007

La causa del blog disfrutando del verano

Esta foto me la hizo el colaborador que contesta los e-mails de http://www.fortea.us/
Le invité a comer en un restaurante italiano y me hizo esta foto con su móvil.

Examino mi rostro tratando de encontrar los signos de ese ser malvado, inicuo, sátrapa del que hablan los locos de los comentarios. Y francamente, en este rostro sólo veo un angélico ser humano al que me dan muchas ganas de quererlo más.

El apasionante misterio del post anterior sigue sin resolver.

Por la noche, he soñado que en un inmenso edificio habitado iba con otras personas a explorar una parte abandonada de esa edificación. Era un sector muy en el interior de la gran edificación, con techos muy altos. Me acuerdo de cuatro puertas que se abrían a un gran vestíbulo. Uno de mis acompañantes me comentaba la leyenda de que un matrimonio de ancianos, se decía, estaba enterrado allí, bajo los escombros, maderas y basura que los años habían acumulado.
Más tarde he soñado que estaba en un camino de un campo de Sudáfrica. Y que un lugareño de color, me comentaba que ahora gritaban menos, pero no porque estuvieran mejor, sino porque estaban más desanimados. Después, por la tarde, en un rato de oración en la iglesia me he quedado traspuesto un poquitín y eso ha sido suficiente para que me viniera a la mente cierto dictador africano. Concretamente Mugabe, la versión bolivariana de Zimbabue.

No crean mis lectores que mis oraciones de la tarde están salteadas de siestas. No me había vuelto a dormir desde que lo conté en un post hace ya más de un mes. Pero todavía no me puedo explicar qué relación tiene lo que estaba pensando en mi oración, con el hecho de soñar después con Mugabe.

lunes, julio 16, 2007

No me lo puedo creer!!!


Cuando os digo que no leo los comentarios, la verdad es que eso es así.
Alguna vez me doy una vuelta rápida por ellos, alguna otra algún amigo me dice que repare en alguno.

Pero hoy ha ocurrido algo... (pausa) impensable.

En el post anterior he relatado una escena en la que sólo estábamos presentes el obispo, un sacerdote y yo, creo que en ese momento han entrado otros dos, aunque no estoy seguro.

¡Cómo.... cómo es posible que el comentarista que ha escrito el segundo comentario al post anterior haya puesto el nombre de ese sacerdote! El nombre y el apellido... estoy atónito.

Y estoy atónito porque el obispo seguro que no ha escrito el comentario, el protagonista... pues no. Los otros dos, seguro que no. Entonces... ¿quién? De verdad que no tengo ni idea.

Ese comentario o lo ha puesto el obispo o lo ha puesto el protagonista del post. Para mí este es, hasta ahora, el misterio más grande del blog.
Por favor, comentarista nº 2 (al que le he borrado el comentario) que evidentemente estabas en la escena del crimen, dame alguna pista acerca de quien eres tú. Sé que pidiendo esto mañana voy a tener a cuatrocientos locos y bromistas diciendo todo tipo de pistas falsas. Pero como yo estaba allí, al momento sabré qué pista es la verdadera. Mañana martes y jueves leeré todos los comentarios, de verdad.
Jugaremos al gato y al ratón.

un petit incident en el obispado


Hoy, como ayer, he tenido el típico sueño que si lo contara daría lugar a tantas interpretaciones, que prefiero decir que no he soñado nada. Por la mañana me he acercado al obispado a entregar al obispo el nuevo libro que me habían publicado en Paraguay. Al poner mi libro en manos de mi obispo, un cura que estaba delante, ha comentado: señal de que trabajas poco en la parroquia.

Desgraciadamente no es la primera vez que hace exactamente el mismo comentario. Le entrego un libro a mi obispo y el comentario lógico es: señal de que trabajas poco en la parroquia.
De vuelta a casa, bajo el sol de julio, me he pasado todo el camino ensayando infinitas contestaciones a su comentario. He necesitado un buen rato para comprender algo tan sencillo como que éstos son los pequeños avatares respecto a los cuales debemos estar totalmente por encima. Mon cher ami, debería haberle dicho, devo andare to infinite and beyond, por eso perdóname que ni haya reparado en lo que hayas dicho, si es que has dicho algo.

A nosotros nos corresponde decir lo que es lícito.


Me preguntaba cierto comentarista que cómo entiendo lo de que los curas no deben meterse en política. Eso debería preguntárselo a los obispos de Venezuela, que sí que han entendido muy bien que deben clamar como profetas ante el monarca: ¡no te es lícito!
Si los pastores nos preocupamos de los pequeños pecados, mucho más nos debemos preocupar de los grandes, de los pecados que afectan a millones de personas.
Jamás deberemos intervenir en lo opinable, en las opciones lícitas que son labor de los laicos. Pero ante el pecado debemos clamar.
Afortunadamente aquí en España muchos obispos, y singularmente el cardenal de Toledo, han entendido que entre callarse y dejar que los príncipes de este mundo hagan lo que quieran, o hablar con toda libertad como un San Pablo, llamando a las cosas por su nombre, es preferible ejercer de pastores ante las ovejas.

Con razón que la directora de asuntos religiosos dijera hace poco que hay un sector del episcopado muy politizado. Lo terrible sería que dijera que se alegra de que estén callados. Les agradezco su silencio. Terrible.
Los obispos norteamericanos intervienen mucho más para dar directrices muy claras y concretas a sus fieles.
Me encanta en La Misión cuando el delegado de la Corona le grita insolente al jesuita: ¡Le protejen esos hábitos! Y Rober de Niro le constesta al momento: ¡No, señor Mendoza,... es a usted al que le protejen estos hábitos!

Aquí, el clero, llevábamos desde la Transición sin decir esta boca es mía. Pero desde hace más de un decenio, comprendimos que había llegado el momento, ya que dicen que somos unos ciudadanos como otros cualquiera, de expresar públicamente lo que en conciencia consideremos que debemos decir.

Los obispos alemanes y los italianos hablaron claramente en la época de Hitler y Mussolini. Eso llega a aparecer con claridad en los diarios de esos fascistas. Muy bien, claro que sí.
Pero lo importante del día de hoy es que me he preparado un risoto muy bueno para la cena, que he jugado con el nieto de la sacristana a lanzarlo en el aire y se ha reído mucho y que he tenido una muy gratificante conversación telefónica con un antiguo compañero de curso. Dos horas ha durado la conversación.

Aquí dejo este link de una web con sermones míos sobre estos sucios temas políticos
http://www.fortea.ws/religionypolitica/index.htm

domingo, julio 15, 2007

Los Ribbentrop de nuestra época

No me aguanto de poneros este vídeo Nerón-Chavez en youtube

http://www.youtube.com/watch?v=fvsG0GAkrqI

¿Cómo alguien después de escucharlo puede dudar de las buenas intenciones de este hombre?

¿Cómo alguien después de escuchar a a este buen hombre no puede calificarlo de un San Franscisco de Asís de la política?

Chavez, ¡resiste!, ¡no hagas caso de esos agentes malos de la CIA!

Aplastalos a todos, ¡como a cucarachas! Porque eso es lo que son, ¡cucarachas!
Cómo es posible que conociendote, alguien pueda dudar de la bondad que anida en tu corazón.
Demasiado bueno eres. Yo no hubiera tenido tanta paciencia con esos contrarrevolucionarios contrabolivarianos.

Por otro lado me encantaría verte en tu palacio con la lira, con Petronio a tu lado. Yo te repetiría el famoso comentario del senador a su emperador en Quo Vadis: entre los dioses, tu humor es único.

Sigo con mis lecturas


Sigo avanzando en el mismo libro de lectura. Después de mis cenas, en las semanas pasadas, he buscado y examinado centenares de fotografías para conocer a los personajes secundarios de ese drama que fue la Segunda Guerra Mundial. He podido ver a Ribbentrop estrechando la mano de muchos dignatarios, siendo conducido en coche, pasando revista ante jóvenes uniformados que pocos años después yacerían muertos en muchos campos de Europa y África. Examino las fotos con minuciosidad, los gestos, la psicología que desprenden esos gestos, los rostros de los personajes que rodean la escena principal.

Pensando en este ministro de Asuntos Exteriores alemán, me preguntaba hoy cómo habría vivido el último año de su mundo que se hundía. Era evidente que por fuerte que fuera el hechizo de Hitler, ese mundo se hundía. ¿Qué pensaría? ¿Qué sentiría? Llegaron a convencerse de que eran como Dios, y ahora el edificio en el que estaban metidos se les derrumbaba a trozos, como si el avance del tiempo fuera también parte de esta nueva lección. Un derrumbe por fases, una inesperada lección que iban aprendiendo día a día. La mente de Hitler o de Mussolini hacía ya mucho tiempo que orbitaba lejos de la tierra, pero sus segundones, sus sicarios, no podían obviar lo que aparecía ante sus ojos. Me hubiera encantado acercarme a una prisión y hacerle preguntas en una celda. La última foto de Ribbentrop yaciendo tras ser ahorcado supone la última lección de esta historia. El orgullo, la soberbia y la horca. La muerte aplicada a los administradores de la muerte.

sábado, julio 14, 2007

Los abogados tienen una malicia peculiar


Antes de la hora de la misa, llegan a la parroquia tres señoras del pueblo. Venimos en representación de todo el pueblo, es el saludo con el que me reciben.

Me siento en un banco frente a ellas y me dispongo a escucharlas. Hace años esta situación me hubiera alterado bastante, ahora no me ha provocado ni un latido más en mi pulso. Comienzan a hablar, el asunto es el de la subasta de las andas de San Pedro Mártir y la reparación del tejado de la ermita de la Virgen de la Oliva. El asunto es de una complejidad admirable: el anterior alcalde exige una cosa, el vicario general me ha ordenado otra distinta, la gente tiene muy claro qué es lo que quiere, pero el dinero con el que cuenta la parroquia es uno y el crédito que va a tener que pedir el ayuntamiento es otro. Lo que sí que tengo claro es que yo estoy en medio de toda esta complicada situación en que dineros, créditos y opinión popular se mezclan.

Son las siete, la misa ha de dar comienzo. Continuamos hablando en cuanto comience la misa, les digo. Durante la lectura del Evangelio, una revelación: si os persiguen en una ciudad, huid a otra. A partir de ese momento lo veo todavía más claro, no debo lanzarme como un kamikaze contra la opinión de todo el pueblo. Le explicaré al vicario general que la postura de mantener los ingresos de la subasta de las andas en el día de la fiesta, resulta justa pero insostenible.

Antes de acabar de cenar con José María, un amigo abogado, cuyas malicias catalanas siempre vienen aderezadas de un sarcasmo que hace mis delicias, le comenté riendo cierta escena de una película en la que en la peor de las situaciones posibles, la mujer dice con toda tranquilidad al marido que acaba de entrar: no es lo que parece.
Nosotros los abogados, añadió mi amigo al instante, siempre aconsejamos al cliente: Niéguelo todo, pero vístase enseguida.

Antes de dormir he leído el final del diario de Ciano. Ciano tuvo esa rara habilidad de algunas personas de no darse cuenta de la verdad ni siquiera justo al final. En 1943, tan cerca de que el telón bajara sobre la escena y ni siquiera entonces se daba cuenta nada acerca de la trama.

viernes, julio 13, 2007

En esta hora de la noche.


Escuchando la banda sonora de El paciente Inglés. Una música lánguida, melancólica, con momentos enigmáticos que se resuelven en acordes clásicos de gran lentitud, notas lentas transidas de exotismo en una música que no tiene prisa porque tiene mucho qúe decir.

Una vida opuesta al eterno movimiento. Los mismos paseos por las calles conocidas hasta la saciedad, una agradable saciedad. Los horarios que se cumplen día tras día. De vez en cuando, alguna nueva receta. Nuevos viajes a través nuevas regiones en libros que acabo de pedir prestados a mis dos bibliotecas usuales. Un reciente dibujo decora algunos de mis apuntes, un pasatiempo sin pretensiones. Me acabo de levantar para llenar de hielo una copa de cristal de la cubertería de mi abuela. Echo con cuidado la tónica, deseo que pierda las menos burbujas posibles con su sabor picantito. Regreso a este diario mío.

Nunca creí, ni en mi infancia ni en mi adolescencia, que llegaría a vivir una vida tan apasionante. Ha sido una vida muy llena de experiencias, de realidades ennoblecedoras, de grandes personas. También hay que reconocer que la vida ha sido muy tacaña en algunos campos. No es este el lugar…

La cara de un hombre honesto


Sea dicho de paso, éste fue el abogado del caso La Amistad. Su rostro es el rostro de un hombre honrado y bueno.
Su cara es la de un buen padre de familia, trabajador meticuloso. No la de un dictador caribeño o la de un tirano bolivariano.

jueves, julio 12, 2007

La irresistible fuerza de un rostro santo


¿Qué es lo que he aprendido del día de hoy? He oficiado un funeral de corpore insepulto, he acompañado el féretro en procesión hasta el cementerio bajo un sol de julio, he comido en un restaurante italiano, ha sido el cumpleaños de mi sacristana, he dado un paseo con un seminarista que es un ángel de bondad franciscana, he rezado por una persona que me lo ha pedido, le he dicho a una persona que le veía triste y se ha enfadado porque dice que no está triste, he cenado un sándwich de queso fundido y otras cuatro cosas más, he visto un rato “Mujeres Desesperadas”, he llegado a casa con sed tras el paseo nocturno, he sostenido una conversación con Paraguay, he encargado un billete desde Pittsburg hacia un destino que de momento me guardaré en mi pecho, he anulado otros dos billetes de avión, he comprado otro billete de Madrid a Panamá, me he enterado de un nuevo párroco en mi arciprestazgo (amigo mío), el fontanero sigue sin arreglarme las dos cisternas de mi casa, no estoy contento con el sermón de esta mañana (ideas manidas, lugares comunes, repetición descarada…), sigo teniendo sed tras la tónica light y vuelvo a abrir la nevera en busca de agua fresca y me sigo preguntando qué he aprendido del día de hoy. Espero mucho del sueño de esta noche. Me encantaría tener un sueño simbólico, cargado de significados profundos que llenaran de fuerza el día de mañana. Vivir un sueño, otro, un sueño que cambie mis horas de mañana hasta que llegue la noche. Me tengo que duchar, los versículos sagrados de Completas me esperan en el libro del Oficio, y entonces ya estaré preparado. ¿Qué regiones exploraré esta noche?

martes, julio 10, 2007

Me sigue dando por poner fotos de Juan Pablo II


Me despierto lenta y plácidamente con un coro de gorriones cantando en el árbol cercano a nuestra piscina comunitaria. Para cuando me decido, no antes de veinte minutos, a entreabrir mis ojos, percibo que la luz es todavía demasiado tímida. Falta mucho para que suene mi despertador, son las 7:10; pero no tengo sueño. Tumbado, desde las sábanas que me envuelven en alegre desorden, me fijo en lo distinta que es esta luz de la que entra en el dormitorio el resto del día. Es tan pálida, con unos toques que se me antojan levemente azulados. No tiene nada de torrente, sino más bien de toque ligero, como en los cuadros de Vermeer.
En esta posición horizontal, acomodando mi cabeza en la almohada de suave tela de un tono verde muy clarito, hago repaso a los sueños de los últimos días. Antes de ayer soñé que esperaba con mi madre a un amigo suyo en la calle del Coso de Barbastro, como tardaba entré en el bar donde se había metido y lo encontré comiendo, malhumorado y sin ganas de dar ninguna explicación. Ayer soñé que llegaba tarde a la comida con un obispo porque la invitación me había cogido de sorpresa en un paseo mío y estaba buscando por todas partes una camisa clerical. Llegué cuando ya había acabado el primer plato el obispo. Hoy he soñado que un editor no sólo no me pagaba los derechos por mis libros, sino que incluso no me quería devolver el paraguas que le había prestado. Cuando lo obtuve, me metí en el coche y aceleré, porque temí que me cerrara la cancela de entrada y hasta me atacara.
Es curioso, no tenía nada de sueño a las siete de la mañana y me he dormido como un ceporro. Cuando por fin suena el despertador, sí que me encuentro con sueño. Ahora sí que no querría despertarme. Me doy cuenta de lo distinta que es la luz que entra ahora por la ventana. Ahora tiene vitalidad, es más blanca, ya no es un toque, lo llena todo.
Estamos en pleno julio, pero no recuerdo más que otro verano tan fresco como éste. Me tengo que poner la bata y, finalmente, hasta una mantita, cuando en mi sillón me dispongo a rezar laudes.
Pero el sueño no me deja avanzar. Me duermo en mitad de la salmodia. Me despierto de nuevo y continúo justo en la línea que dice: etsi praevaluerunt super nos impietates nostrae…

En esta desigual y extraña mezcla de lo sacro y lo profano, de lo informal y de lo serio, que es este heterogéneo blog de gusto dudoso y rumbo incierto, hoy os ofrezco dos buenas fotos.

El anterior Papa con un ortodoxo y un anglicano.


Hoy era mi día libre, ha sido un día casi de retiro espiritual. Me he convencido a mí mismo de que no tenía otra ocupación que dedicarme a la oración. Así que he pasado la mañana en una iglesia donde he tenido toda la soledad del mundo para estar delante del Santísimo Sacramento expuesto.
En mi vida he visto ruinas grandiosas, obras de arte, montañas, mares, de todo, pero puedo afirmar con seguridad que nada en todo el mundo me parece más hermoso que un buen altar con seis magníficos candelabros y una esplendorosa custodia en el centro.
Después de la interrupción del mediodía y su descanso subsiguiente, además de un paseo con un seminarista de León bajo un sol de julio no tan abrasador como otros años, me he ido a otra iglesia.
Y la iglesia de cierto pueblo, de nuevo he expuesto el Santísimo Sacramento y allí he rezado parte del oficio divino, he meditado, he hablado con el Señor y he dicho misa. Una larga misa, yo solo, de una hora, mientras la luz de la nave central se iba convirtiendo en oscuridad. Las oraciones latinas dichas en soledad, los ritos realizados con lentitud, el cáliz neogótico a la luz de las velas… todo invitaba a penetrar en el misterio de Dios.

domingo, julio 08, 2007

Yo confieso


Hoy he ido a confesarme. Aunque aquí en el blog pudiera yo parecer un poco gamberro e informal, en el fondo es puro barniz.

Siendo cura es más duro confesarse. ¿Qué va a pensar este compañero de mí? ¿Echaré por tierra una imagen labrada durante años? Tengo confesor fijo, pero eso no es óbice para que estos y otros muchos retorcidos pensamientos nos asalten a los curas. Porque no hay nada más embarazoso que confesarse con un colega. Felices los laicos que llegan en el anonimato y se van en el anonimato. Por eso en los pueblos cuesta un poco más confesarse.

Y este proceso psicológico es el mismo confieses grandes cosas o pequeñas. Un conocido siempre es un conocido. A la hora de recibir los consejos, prefiero que me conozca. Pero a la hora de decir las faltas, prefiero que no me conozca.

No voy a decir dónde me confieso, pero el entorno se presta al arrepentimiento. Las bóvedas de piedra, las vidrieras, las largas naves. Los buenos y atinados consejos de este pastor, siempre comprensivo, siempre paternal. Después me imagino a Jesús que me dice que me perdona. Si de algo no he dudado nunca es del perdón del Redentor. Mis pecados nunca pueden llegar a la altura de su perdón. Bueno, a ver si en diez años más, por fin, llego a ese grado de santidad tan perseguido.

¿Por qué se me han metido tantos peces en el blog ultimamente?


Hoy una nube oscura de tormenta, una nube que imponía, que amenazaba desde la zona del pueblo vecino, ha impedido que se hiciera la procesión de San Cristobal hasta la ermita. La procesión sólo ha tenido lugar por el pueblo. No lo he dicho a nadie, no he hecho el más mínimo comentario revelador, pero la realidad es que no me apetecía una larga camina a paso lento hasta la lejana ermita. Por eso cuando uno de los cofrades me ha pedido que la procesión llegara sólo hasta la plaza, me he limitado a decir muy serio: me parece lo más prudente.
Después, en la plaza del pueblo, los bollos. Debo reconocer que los que ofreció este año la hermandad de la Virgen de la Oliva han sido los mejores, pequeños y con crema por dentro. Esta tarde ha primado el hojaldre y las rosquillas.
He acabado de ver en la cena de hoy la que considero la mejor película de Spielberg, La Amistad. Es la segunda vez que la he visto, ha sido un placer volver a ver algunos momentos sublimes de esta larga película. La historia de Jesús vista a través de los ojos de un africano que no sabe leer, viendo las estampas de una Biblia me parece uno de los momentos más impresionantes. La vista de perfil de los integrantes del Tribunal Supremo, mientras la cámara se desplaza en oblicuo para verlos a todos en línea, es otro momento cinematográficamente grandioso.
Hoy he acabado del todo mi ensayo sobre Derecho Constitucional. Parece una broma lo que acabo de decir, pero no; no es broma. Tampoco es que me haya vuelto loco. Hay una voz dentro de mí que me dice: no estás loco, no estás loco, abre la ventana y mira hacia abajo....

sábado, julio 07, 2007

Fortea y los animales


Voy por un pasillo de El Corte Inglés camino del supermercado. Presiono la parte superior de un caro perfume, el caro líquido impregna mi mano. Prosigo hacia la línea interminable de cajeros del supermercado. Huelo una y otra vez mi mano. El Señor no me ha dotado de un gran olfato. ¿Qué tiene este olor para valer tanto? Es más, huelo mi derecha y huelo mi izquierda. Cada una ha presionado un perfume diferente. El de mi izquierda debe ser más barato, huele menos.

Nunca en toda mi vida he gastado un solo euro en colonias para mí. Me daría la sensación de tirar el dinero. Tampoco nunca me he comprado un pañuelo para el cuello. En el cuello siempre tengo calor, incluso en invierno. Sólo si la temperatura está cerca de los cero grados, me pongo bufanda. Pero enseguida me la tengo que sacar, porque me empieza a sudar el cuello.

El caso es que he llegado al supermercado. He comprado varias salsas y una bandeja de aguacates. Después me he acercado a la pescadería. Es curioso, casi todos los que esperaban turno eran hombres. ¿Por qué el marisco es cosa de hombres? Lo cierto es que me he dado cuenta de una cosa. Una pizza mediana con tres ingredientes en el Telepizza vale unos 18 euros, y un bogavante de medio kilo 15 euros. No hace falta decir más. El bogavante y yo nos hemos ido juntos a casa.


Digamos que le he invitado a cenar. Soy un San Francisco de la vida marina. He acabado con él metiéndole la cabeza en el agua hirviendo. Anda que no se ha resistido el condenado. Coleteaba, me buscaba con sus pinzas, movía todas sus patitas de la cola… pero el sabor ha sido delicioso. ¡Qué vamos a compararlo con el de una pizza!
En el coche, camino de la parroquia, llevo varios días escuchando un CD insuperable: la banda sonora de Sleepy Hollow, de Danny Elfman. La escuché un centenar de veces y después la olvidé durante unos cuatro años, en los que sólo la escuché un par de veces. Ahora en el coche, ya la he escuchado varias veces seguidas. Qué grandeza, qué genio, qué fuerza. ¿Por qué los jóvenes se empeñan en escuchar en música el equivalente a la pizza, cuando tienen a su disposición el bogavante? En serio, dejad a Bisbal, dejad a Enrique Iglesias, dejád a Rosa de España... ¡a la hoguera! ¡a la hoguera! Quememos la música vana que sólo hace ruido. Melómanos del mundo, uníos.
Las discotecas me recuerdan mucho al infierno de El Bosco, sólo falta el fuego. Con lo bonito que es pasear por el campo. Ahora suena en mi pequeño mundo (mi salón) la banda sonora de Chocolat, partitura de Rachel Portman. No es sublime, pero cualquier cosa es mejor que lo que escuchan esos jovenes. Es falso que los jóvenes tienen que escuchar mala música porque son jóvenes.
Si acostumbramos a los jóvenes a comer hamburguesas, a escuchar esa mala música y a agujerearse la cara con piercings, lo harán. Pero podríamos haberles acostumbrado a otras cosas. Cualquier día se pondrá de moda comer rata de alcantarilla.
Jóvenes que estaís hartos de seguir las hileras ordenadas de la manada de borregos, ¡pensaís que no se puede hacer nada! Pues no, leed mi blog.

viernes, julio 06, 2007

Fortea en verano


Hoy ha sido el tercer día del verano que me he dado un chapuzón. Pocas cosas hay en el mundo tan formidables como después de un largo paseo de más de un ahora bajo el sol inmisericorde de julio, echarse a la piscina y flotar sobre el agua. Entro en el agua, hincho mis pulmones y me tumbo sobre el líquido elemento. Casi podría decir que me gustaría dormirme así. Sólo tengo que mover ligeramente las piernas para que no se hundan. Los ruidos llegan atenuados bajo el agua, a esa hora estoy solo en la piscina comunitaria de mi bloque de viviendas. Unos niños muy pequeños juegan en la orilla. El tiempo pasa, sigo flotando. Los pensamientos en esa postura se serenan, todo se detiene. Estoy bien. El tiempo pasa y no me apetece abandonar mi posturita sobre la superficie del agua.

jueves, julio 05, 2007

¿Te sientes como un pobre peón sobre el tablero?


¿Te sientes como una ficha sin importancia en mitad del juego?
No te preocupes, ¡alístate en la Marina!

Hoy he soñado que en un avión de tres pisos de altura, se perdía mi equipaje de mano en los muchos armarios que rodeaban la escalera espiral que recorría verticalmente el aparato. Probablemente la culpa la tuvo una azafata que reorganizó la disposición de las maletas, aunque tampoco yo tenía una idea muy clara de donde la había dejado; lógico, estaba dormido. Pero el sueño acabó y mi equipaje no apareció. Imposible reclamar durante la vigilia. Ya veremos en el próximo sueño.
Con este calor veraniego no tengo nada de apetito. Las escuetas notas de Ciano en su diario provocan una lectura seca, de ahí que estoy alternando a ratos este libro con el de Memorias de una máscara de Mishima. Me gusta sólo leer un libro cada vez, pero en este caso las interminables enumeraciones de notas requieren un poco de soda. Hay lecturas que resultan bebidas demasiado fuertes en estado puro

miércoles, julio 04, 2007

Qué bello es soñar


Hoy ha sido el día de la venganza. Y no tengo de nada de lo que arrepentirme, porque todo ha sucedido en sueños. No soy responsable de mis sueños. Puedo ser culpable de lo que haga despierto, pero de lo que haga cuando pierdo las consciencia, no.


Existe un cura en mi diócesis que es no perfecto, sino pluscuamperfecto. Por lo menos, ésa es la idea que tiene él de sí mismo. Tampoco parece que los años, ya ha rebasado con creces la mitad de la vida, hayan rebajado en algo esa alta consideración acerca de su trabajo y su persona. A mí concretamente siempre me recriminaba infinidad de detalles en mi labor, puesto que me sustituyó en una de mis parroquias. Sus recriminaciones siempre eran amargas, desabridas, incapaces de escuchar cualquier razón mía.


Hoy he soñado que en su parroquia había una celebración litúrgica. Su iglesia de techo muy alto, lucía la gran joya de la parroquia: una hermosa pintura en la parte de la cabecera de nueve metros de altura. La obra era de Miguel Ángel. Ya sé que no es muy fácil que el pintor renacentista hiciera un viaje secreto a España para hacer esta obra y menos en un templo que por sus materiales era del siglo XX, pero mis sueños no se detienen en pequeñeces. Además, ese trasunto del Juicio Final era estéticamente formidable.


El caso es que este cura que es muy amigo de hacer símbolos litúrgicos extraños, había formado un montón de leña entre el altar y la cabecera. La hoguera debía ser un símbolo donde quemar los típicos papelitos donde los feligreses habían escrito sus defectos. El cura con toda tranquilidad encendió la hoguera. En menos de un minuto, se dio cuenta de que el humo iba a ennegrecer la pintura. Pero cuando acudió horrorizado e impotente hacia la hoguera, el calor había comenzado a derretir los colores. Las figuras comenzaban a deshacerse como témpanos que se derriten.


Yo mismo, corriendo, me dirigí desde el primer banco hacia la mitad del presbiterio con las manos en la cabeza. No dije ni una palabra, pero mis manos en la cabeza, mi boca abierta, no decían tanto “¿¡qué ha pasado!?”, como “¿¡qué has hecho!?”. En la siguiente escena iba yo por una calle de Barbastro, deleitándome en el hecho de que debía llamar al vicario general para comunicarle la entera destrucción de una pintura de Miguel Ángel. Alguien tenía que decírselo. En ese momento, me llama justamente el vicario, completamente inconsciente del tema, preguntándome por otro asunto. El sueño acaba allí, yo con el móvil al oído y la boca que se me hacía agua, esperando a que acabara de hablar, deleitándome en la espera. El placer ha sido tan intenso, la venganza tan perfecta, que me he debido despertar de placer así como otros se despiertan en el clímax del horror durante una pesadilla.

martes, julio 03, 2007


Mi trabajo es un trabajo como cualquier otro.
Llego a mi despacho a cierta hora, recibo a gente. La gente suele sonreirme. Todos me quieren contar en cinco minutos qué tengo que hacer para salvar a la Iglesia; les escucho a todos.
Las tardes las tengo más libres. Ya no puedo ascender más. El lugar es bonito. Hay gente que me odia. No sé por qué me odian algunos. Yo me dedico a hacer mi trabajo y no me meto con nadie. Vivo y dejo vivir.

Cada día me pasan el post y lo leo como a mí me gusta... sobre papel. Me río y comienzo el nuevo día con más optimismo.
En el archivo se guarda como Bloggius Forteae Hispani. Dentro de cinco siglos, ese volumen valdrá millones.

Ja, ja, ja, dice el padre Fortea desde su posición privilegiada


Hoy he soñado que estaba en el desayuno en un hotel, donde nos alojábamos los que participábamos como ponentes en un congreso médico. Lo curioso es que las mesas del buffet eran muchísimas y colmadas de los más exquisitos manjares. Un médico me advirtió que bajo unos cuadraditos blanquecinos de crema gelatinosa, había una avispa de casi un palmo de envergadura, muy amarilla. No se preocupe, le he dicho mientras me servía sin miedo. Mientras tanto mi mayor preocupación era servirme lo que más me gustara, pero sólo lo que cupiera en un platito muy pequeño ya que no quería comer mucho. Casi al final, me percaté que sin quererlo había inclinado mi platito blanco y que mi selección había caído. Mi plato estaba vacío.

Allí no sé si acaba mi sueño, pero desde luego sí mi memoria del sueño. Probablemente la acción continuaba, sucedían más cosas, más aventuras en ese hotel. Pero ya no recuerdo nada. Es una pena que haya tratado de recordarlo sólo tras mi auténtico desayuno, el real.

Tras ese desayuno he abierto un sobre de grandes dimensiones que me ha enviado alguien sin remite. Ni siquiera el matasellos me ha permitido averiguar la ciudad de origen. El sobre contenía un librito fotocopiado. En las hojas había partes subrayadas en rojo, algunas palabras (como si el subrayado no bastara) estaban encerradas en círculos. Por más que trataba de indagar el sentido de que yo fuera el receptor de este librito, no lo podía averiguar. Los subrayados no seguían criterio alguno, salvo alguna extraviada sucesión de pensamientos para mí desconocidos. A veces, una flecha marcaba la palabra “halló”. En otras, tres líneas verticales en el margen indicaban la supuesta importancia de esas líneas. En otra página, todas las líneas estaban subrayadas, todas, desde la de arriba hasta la de abajo. Las flechas que reclamaban mi atención hacia una palabra estaban marcadas hasta cuatro veces, con gran presión sobre el papel. Intensísima debió ser la voluntad de transmitirme un mensaje en la persona que me envió esta vida de Sor María de los Ángeles Sorazu. Me sorprendo al encontrarme con una flecha que ha sido marcaba una y otra vez veinte veces.

Este sobre y su contenido son la ventana a través de la cual me puedo asomar al confuso interior de algún alma atormentada. Esa mente confeccionó y seguirá confeccionando conexiones entre las palabras que me envió marcadas una y otra vez. Pero esas conexiones sólo existen en ese confuso interior. Pocas cosas me producen más temor que el caer en el juego de esas conexiones inexistentes. Ojala que pueda seguir contemplando el mundo con la sencillez con la que lo contemplo tras haberme comido este sándwich de pan tostado con salmón.

lunes, julio 02, 2007

Mis lecturas


Sigo examinando la colección de fotos que he conseguido de Ciano, cuyo diario sigo leyendo día tras día.


Lo primero que se echa de ver en una foto en un barco, es que él mira con desconfianza. En la siguiente, se ve que es un hombre malo. En la tercera, quiere aparentar que es un tipo duro. En la cuarta, con Franco, sale normal, posando, nada natural, pero normal; es Franco el que tiene cara de miedo y nervios. En la cuarta, su cara y su cuerpo denotan tensión. En la siguiente, con Ribentropp y el embajador nipón, levanta la barbilla con altivez carente de clase. En la siguiente, frunce el ceño con una clara antisonrisa. En la siguiente, se le ve feliz (una de las pocas en las que se le ve feliz), pero incluso en esos momentos su rostro no es humano, no es agradable, resulta duro. En la siguiente, en un viaje a Alemania, su rostro está más distendido, pero la gorra ladeada… ¿es que nadie le dijo lo ridículo que resultaba ese detalle de coquetería absurda?

Al menos, al final de su existencia sobre la tierra, cuando iba a ser fusilado por el régimen por el que luchó con todas sus fuerzas, reconoció sus errores y se volvió hacia Dios. Nunca debió imaginar cuando hacía sus viajes como ministro, que sería fusilado por el sistema político que amó con todas sus fuerzas.
También estoy leyendo trocitos de un libro titulado "El encanto de la vida sencilla".

domingo, julio 01, 2007

Repartidor de pizzas II


Hoy al llamar a la puerta del convento, lo primero que he preguntado, lógico, era ¿qué tal la pizzas? Después de aguardar las inevitables respuestas de cortesía, he añadido: Me alegro. Eran unas pizzas celestiales que las hace un convento de la orden de las Hermanas Pizzeras.

Yo esperaba risas y cosas similares, pero cuando han empezado a hacer preguntas acerca de esa orden, me he hecho repentinamente consciente del gran poder de persuasión que tengo.

Por la mañana, cambiando de tema, he leído otro trozo de los diarios de Galeazzo Ciano, el Ministro de Asuntos Exteriores de Mussolini. Razón por la cual he buscado en los bancos de imágenes de Internet, todas las fotos que he podido de ese personaje y sus acompañantes. Una cosa me ha quedado clara: si en las más altas jerarquías de régimen nazi todos tenían caras con un cierto aire criminal, al régimen mussoliniano me resulta muy difícil tomármelo en serio porque todo tiene un aire de opereta y comedia barata. Las caras de Ciano y de Mussolini, especialmente, son tan ridículas que me cuesta entender como pudieron aparecer continuamente en cines y periódicos sin que la población entera no se riera a carcajadas. Ni unos actores que los hubieran querido parodiar, hubieran podido hacer mejor papel que los protagonistas. Ellos ya se dedicaron a representar la parodia de ellos mismos.

Este blog seguirá defendiendo los valores de la libertad y la democracia, además de promover la necesidad de una vida sana y la conveniencia de un cierto tiempo de ejercicio moderado. Pero si Zapatero cerrara este blog alegando “problemas técnicos” o “que me he puesto enfermo”, entonces eso significará que algo no muy bueno pasa en la democracia en España.

Pero en un caso así, seguiría escribiendo post, día tras día, desde la República del Congo.