domingo, enero 31, 2010

Otro domingo que se va




Final de domingo. Al final del día uno puede hacer rememoración de experiencias. Tantas cosas. Un día da para mucho. Un día es una pequeña vida. El microcosmos de un día toca ya a su fin, quedan sólo dos horas. Estoy caliente en mi habitación. Fuera hace frío y humedad, el Tíber, el mar cercano.

El Tíber es un gran río, por él, como por todos los valles, sube y baja el aire húmedo.

Recuerdo que hoy me ha caído más de media de hora de lluvia al regresar de la misa de Santa Sabina. El amable dominico con el que he concelebrado, me ha enseñado a conciencia la Curia General de la Orden de Predicadores.

Allí he visto muchas cosas. Ese recorrido, esa peregrinación por ese macroconvento, ya de por sí ha sido transitar por un mundo en pequeño. El claustro antiquísimo, el cortile de los naranjos, estatuas, la primera representación del Crucificado en Occidente, el refectorio, frailes que iban y venían con sus hábitos blancos por esos pasillos desiertos y silenciosos. En honor a ellos, a esos hombres de la ciencia y de la predicación, la foto de hoy de arriba.

Ahora escucho la banda sonora de Memorias de una geisha. Me he tomado de postre un yogurt de limón, un gran yogurt alemán cremoso. Estas cosas son las que me pierden.

Me he reído mucho en la cena con dos canonistas italianos, el tercer italiano no recuerdo qué estudia. El italiano comienza a fluir de mi boca. Ya no es un parto, es un fluir. Ya no sólo dices cosas, sino que expresas matices. Bueno, el día se acaba. Hoy he andado por la mañana hasta Santa Sabina, y después de la cena hasta Piazza de Spagna.

sábado, enero 30, 2010

Lo de ayer era broma. Que sí, que era broma. No hablaba en serio.


El post de ayer fue un post de broma, un iocus. Pero sí que es cierto que en todo, hasta en las cosas buenas, hay pecado por defecto y pecado por exceso. En este tema de las vestiduras, también puede existir la gula.

Me gusta reírme de mí mismo. Pero en mi caso, no hay adicción, ni siquiera afición. En Roma lo único que me he comprado ha sido la sotana que llevo y eso ha sido todo. Aunque al principio, como ya dije en este blog, me compré otra sotana que resultó un horno y que tuve que dejar aparcada para usarla en grandes ocasiones. No podía ir por la vida metido en aquel abrigo que me vendieron como sotana. A esta sotana en futuros post me referiré como sotana para grandes ocasiones. Y francamente espero que sean situaciones invernales.

Hecha esa matización, vuelvo a repetir que en medio año que llevo por estos lares sólo me he comprado una sotana la que llevo. Si bien, esta próxima semana me compraré la siguiente gracias a vosotros, a la familia del blog. (Una vez más os lo agradezco.) Se trata de una sotana blanca para cuando voy a países tropicales de América Latina. Ya os pondré fotos en cuando las tenga. Éste es el único caso en todo el orbe católico en que un blog ha pagado una sotana a un cura.


La foto es de dos centenarios turcos casados hace ya más de ochenta años. Me gustó mucho. No tiene que ver mucho con el post, pero cualquiera ponía hoy una foto de nada clerical.

viernes, enero 29, 2010

Diario de un adicto eclesiástico


Lo reconozco, he caído en la adicción. Una adicción muy fea: la adicción a ver fotos de trajes eclesiásticos.

Otros caen en la cocaína, otros en el juego, otros en la bebida, yo en caído en la sastrería eclesiástica.

He ingresado en una clínica de desintoxicación. Mi médico me ha aconsejado que sólo lea libros de Teología de la Liberación, que me vaya a una selva, que vista como un párroco normal de Vallecas, de Asturias o de Cataluña. Pero que me aleje de Toledo, Cuenca o Valencia.

¿Pero no podría llevar alguna cosita negra sencilla? ¡De ninguna manera! El negro prohibido. Jersey de cuello alto, pantalón de pana, camisas a rayas, es decir el hábito eclesiástico normal de un cura progresista de sesenta años.

Oiga, ¿pero de esto se sale? ¿No?
Si se esfuerza sí. Pero tiene que ejercitarse cada día. Lo importante es que no se haya creado osificación. Inflamación veo difícil que no haya.

Está bien me rehabilitaré. Hoy empezaré con la corbata que me ha prescrito. ¿Me ha dicho que corbata amarilla no pega con camisa violeta, si no le he entendido mal?

Mire de momento pásese al gris, es lo más seguro. Con los colores iremos ensayando la próxima semana. A las combinaciones de colores sólo llegará tras un largo y penoso entrenamiento de prueba y ensayo.

jueves, enero 28, 2010

Mi primer predicación en Italiano


Hoy he predicado por primera vez en italiano. Eso se debe a que en el collegio donde vivo, una vez a la semana uno de los residentes preside la concelebración de la misa en la capilla interna.

Os puedo asegurar que presidir la misa ante tus compañeros con los que vives día a día, es mucho más duro que celebrar ante desconocidos. Se siente una presión increíble. No es lo mismo celebrar ante desconocidos, que con los que convives.

No es lo mismo celebrar en una iglesia donde los bancos están lejos, que ante gente que te rodea a tres metros. He sentido los ojos de los cuarenta sacerdotes clavados en mí. Estaban ellos y sólo ellos. Un público de biblistas, canonistas, expertos en dogmática, patrología y todas las especialidades que uno pueda imaginarse.

He sentido más nervios que en mi primera misa. Claro que también estaba el tema del idioma: sermón en italiano.

Muchas veces he predicado a sacerdotes, es algo que disfruto. Pero esta misa me ha costado mucho, muchísimo más. Misterios de la psicología humana.

Claro que cuarenta sacerdotes que te miran fijamente, sin parpadear, atentos a la primera palabra tuya, esperándola, analizándote, silenciosos pero sin perder detalle, es algo que pone nervioso a cualquiera.

miércoles, enero 27, 2010

Pensamientos invernales romanos


La vida me ha tratado bien. Corrijo. La vida me ha tratado muy bien.

La vida lejos de ser tediosa, una carga y un sinsentido, ha sido apasionante, llena de novedades, jalonada de regalos y descubrimientos. No hace falta decir que ha estado cargada de sentido.

Para mí, la vida ha sido, y sigue siendo, un camino hacia mi Padre.

En este camino tan maravilloso (ahora que hablo de maravillas, a ver si Tim Burton estrena pronto su Alicia), como decía, en este camino tan maravilloso me he encontrado por el camino con mucho sinvergüenza, con mucho forajido, con mucho sepulcro ni siquiera blanqueado por fuera. Pero lo mejor que he hecho con ellos ha sido no pensar en ellos, pasar página, ignorarlos, prescindir y levantar mi vista hacia el bello sol primaveral.

Si os digo la verdad, y creedme que soy sincero, lo que ahora más me apetecería, lo que ahora más me apetecería de todas las cosas que puedo hacer en el mundo, es darme un buen paseo por Manhattan, bajo la nieve, por la Quinta Avenida.

No todos los deseos se pueden cumplir aquí y ahora. Menos mal que voy allí dentro de diez días.

martes, enero 26, 2010

Hoy ha estado todo el día lloviendo en Roma


Sensaciones

Las botellas de vino de las sacristías tienen tapón de corcho con tapa superior de plástico. Cuando este tapón está apretado y se destapa la botella, en el silencio de la sacristía hace un sonido muy característico. Es un sonido agudo pero como acolchadamente amortiguado.

El olor a crema que despiden algunas pastelerías con la puerta abierta.

El tenue aroma a chocolate que descubres en la habitación de alguien que hace poco se ha tomado un bombón. Un olor a chocolate fundido, muy débil, pero característico.

Las manos frías que te las frotas hasta que se calientan, y después te las llevas a la cara para sentir ese calor tan especial, tan agradable.

La sensación del edredón que te cubre hasta la nariz en una noche fría, mientras escuchas como llueve detrás de la ventana.

La sensación de acostarse muy cansado, y sentir como el sueño te invade como una fuerza poderosa, irresistible.

lunes, enero 25, 2010

Exórticas ideas de un noruego de paso por Roma


El óculo de la Cátedra de San Pedro en el Vaticano lo he visto infinidad de veces. Tiene al Espíritu Santo en su centro. Nunca me ha gustado ni ese óculo, ni el conjunto de figuras que llenan el ábside.

Pero hace unos días estaba enseñando esa parte a un noruego amigo mío, y me preguntó mirando al óculo: ¿eso es el ojo de Dios?

En seguida le dije que no. Pero después me quedé pensando. La idea era original. Extraordinariamente original. Eso sólo se le puede ocurrir a alguien que viene totalmente de fuera, a alguien totalmente ajeno a nuestros esquemas iconográficos. Pero el concepto era interesante, muy interesante: tratar de representar no una figura, sino la visión de la Divinidad.

domingo, enero 24, 2010

El día del Señor

Trabajo en mi tesis incluso los sábados. Pero los domingos he hecho el propósito de descansar, descansar el día del Señor para ofrecerle mi descanso al Él como ofrenda.

Quiero durante este año profundizar y vivir el día del Señor. Como párroco eso es algo que no resulta fácil. Pues guardar el descanso es algo consustancial al gozo del día consagrado a Dios. y los domingos es cuando hay más trabajo en la parroquia. Es cuando más gente quiere hablar contigo, bautizos, bodas, reuniones.

El resultado es que los sacerdotes no vivimos el día del Señor en su faceta de descanso, y por eso no predicamos sobre eso a los fieles. Difícilmente se transmite lo que no se vive.

E, insisto, el descanso es esencial al precepto bíblico de guardar el día consagrado a Dios. En el caso de los sacerdotes, no sé cómo conjugar ambos elementos. Es evidente que los párrocos tienen que sacrificar el descanso, para vivir el misterio del día sin su descanso material.

Pero este año, para mí, será distinto. De todas maneras, le pido al Señor que me enseñe durante este año a vivir el descanso dominical, para así poderlo adaptar en el futuro cuando tenga tareas pastorales.

sábado, enero 23, 2010

Si servimos a Dios, hagámoslo con un poco de elegancia


Aquí estoy yo, con mi mantello sobre la sotana. Detrás de la cámara hay un franciscano. Qué bonito sería ir un franciscano, un cura y un dominico por la calle paseando. Son ese tipo de cosas que a los japoneses les encanta fotografiar. Qué conste que no tengo nada contra el clériman (también llamado clergyman), y menos desde que sé que hay una versión decimonónica de él. Cosa que aprendí leyendo Ceremonia y Rúbrica de la Iglesia Española.

¡El Templo de Vesta! Cuántas veces lo vi en fotos durante mi educación secundaria. Y ahora sólo tengo que salir andando un rato y llego a él.

Si puedo, el lunes tengo que ir a las vísperas ecuménicas que celebra el Papa en San Pablo. Las celebra con varias confesiones cristianas.

Para mi tesis doctoral hoy me he dedicado a leer y analizar un documento de la Comisión Teológica Internacional. Todas mis horas de trabajo de hoy han estado analizando ciertos aspectos del diaconado que tienen relación con un punto que trata mi tesis. Nunca me imaginé que el tema del diaconado fuera tan complejo. Hoy hemos cenado atún y fletán (o algo parecido al fletán). De postre kiwis. Me gustan mucho, pero si están ácidos me hacen mal a los dientes.

jueves, enero 21, 2010

Vida cotidiana


Hoy ha llegado nuestro obispo-rector (somos el único collegio de Roma que tiene un obispo como rector) y para mí ha sido un placer hablar con él en perfecto (más o menos) italiano.
Pensé que viniendo él la cena sería mejor, pero no. Pan tostado con tomate de primero y bacalao rebozado de segundo. De postre, mandarinas. No me quejo, la comida es buena, abundante y hecha con amor por parte de las monjas.

Simplemente es que he pensado que la cena sería mejor por acompañarnos quien nos acompañaba. Pero ya veo que aquí la plantilla de comidas se sigue a rajatabla, llegue quien llegue.

Nos ha dicho que una mañana iríamos los cuarenta curas a concelebrar en la cripta de San Pedro, en la tumba de Juan Pablo II.

La verdad es que ahora que estoy aquí, me apetece volver a ver Ángeles y demonios. Sea dicho de paso, hace poco vi Vacaciones en Roma y qué rollo.

miércoles, enero 20, 2010

Las ventajas de casarse con un arqueólogo


La foto es de cuando estuve en México en Diciembre (ya se ve que allí no hacía frío). El post de abajo es de hace unos días, en los que no paró de llover. Y el título, para acabar de rematar la situación, no tiene una relación demasiado clara con el post. Otros días pongo el post y después leo las críticas. Hoy he decidido poner la crítica al principio para evitar trabajo al sufrido lector.

(Aquí comienza lo que escribí hace una semana más o menos y que se me quedó perdido por algun cajón.)

Menudo aguacero ha caído hoy en Roma. Ha sido impresionante ver caer tanta agua. Cuando cae un chaparrón así, siempre pienso en lo bonita que quedaría toda esa agua cayendo de la boca de una hilera de gárgolas. Pero esto aquí en Roma es impensable. Aquí no pegan las gárgolas. Ésa es una ciudad renacentista, humana, luminosa. Nada que ver con la dureza gótica, con el pétreo misterio de latitudes más nórdicas. Roma no tiene nada que ver con las tierras de brumas misionadas por monjes celtas. Esta es una ciudad donde resalta lo humano, donde la fe es más humana que en ninguna otra parte.

En otras latitudes se piensa en Roma como en la sede de la inquisición. Se piensa en esta ciudad como la sede de grandes edificios en cuyas oscuras estancias se maquinan oscuras estratagemas contra la libertad de los eclesiásticos. Nada más lejos de la realidad. Roma es una ciudad de mammas y papás haciendo pizza y comiendo pasta, una ciudad donde los monseñores son más cercanos que un canónigo español de provincias. Ésta es una ciudad de sonrisas, abrazos, columnas salomónicas, y despachos modestos en pequeñitos palazzos bastante destartalados.

Aquí uno entiende por qué Dios ha escogido Roma, esta Roma real, frente a versiones más impresionantes del cristianismo europeo. Si Roma hubiera estado en Castilla, hubiéramos tenido una curia mucho más severa. No tengo la menor duda. También podría haber estado en Galicia, pero quién aguanta esa lluvia todos los días.

martes, enero 19, 2010

Con las manos en la masa



En una salida de tono típicamente forteniana, hoy pongo una foto en la que aparezco sin mi hábito eclesiástico. Claro que el sol caía con fuerza. E ir de negro en pleno Bajío Mexicano no es la idea más prudente.

En la primera foto se me ve preparando una receta de mi cosecha con una hoja de un cáctus que allí llaman nopal.

En la segunda foto se me degustando mi obra culinaria. Bueno, he puesto las fotos al revés, veo ahora. No importa, que se quede así. Mis lectores entenderán.
El post de hoy es breve, pero es que ayer os puse tantos platos en el banquete, que hoy conviene ayunar un poco. A lo mejor me animo, y mañana la cosa vuelve a ir de tortugas.

lunes, enero 18, 2010

Una pregunta eterna y respondida mil veces. ¿Deben los sacerdotes ir vestidos de sacerdotes?

Consciente de que no había ningún lugar en la red dedicado a explicar las razones para ir vestido de sacerdote, he creado un lugar para ello. Le he puesto un link fijo para que a los que les interese puedan leerlo directamente dentro de una semana, de un mes o de un año.

Aquí lo encontraréis

http://porquedeboirvestidodesacerdote.blogspot.com/

Hasta pronto.

domingo, enero 17, 2010

Hoy la cosa va de tortugas


Ayer cuando vi la maqueta de la antigua Roma tamaño no King-size, sino emperor-size, me quedé pasmado. (Creo que todavía sigo pasmado. Puede que nunca deje de estarlo.)

Apoyé mi barbilla sobre mis puños en la barandilla, y me imaginé qué debieron ver los ojos de San Pedro y San Pablo caminando por esas callejuelas estrechas, llenas de tiendas. Con la maqueta delante, me resultaba fácil poner imágenes a los Apóstoles yendo de tal sitio a tal otro, unas por trabajo, otras porque un judío romano les enseñaba los foros, otras de camino a la sinagoga, aunque pronto debieron ser expulsados.

Me los imaginaba no juntos a los dos Apóstoles, porque no nos consta que coincidieran en Roma. Pero me los imaginaba yendo y viniendo, sorprendiéndose ante el Nueva York de aquellos días. ¿Cómo serían sus vidas en la casa de algún romano? ¿Quizá en un apartamento?

Ah, lamento no haber hablado más de las tortugas.

sábado, enero 16, 2010

Padre Fortea, los mayas y tal.

En la foto, se me ve bajando de una pequeñita pirámide maya en La Piedad (México). Todos me miran para ver si me caigo. No les di el placer.
Pero pasemos al día de hoy, de este febrero soleado que hemos tenido en Roma.

Ferignandocio, así llamo a la unidad que forman dos sacerdotes hermanos que me sacan de excursión. Gran obra hacen, pues yo motu proprio nunca doy un paso. Pero si me dicen ¿vamos a tal sitio?, respondo: sí, sí, claro.

Y así, con la regularidad con que otros riegan sus geranios, ellos me sacan, cosa que me hace mucho bien, pues veo mundo, respiro otros aires, y compruebo que Roma no acaba en la última parada de la línea 85 del autobús.
Hoy hemos visto el Museo de la Civilización Romana: impresionante. Vale la pena sólo por ver la maqueta de Roma Antigua. Además, viviendo en Roma, uno ve la maqueta y dice: ah, mira, allí está ahora la Plaza Navona, y allí la pastelería donde hacen esos dulces tan buenos. El plano de Roma pasa a ser algo familiar, recorrido y reconocible. Algo totalmente distinto a cuando lo veía hace veinte años.

viernes, enero 15, 2010

Levantar la ceja

Hoy durante la cena he hecho una pequeña estadística en la mesa. Una estadística sobre una cosa curiosa: ¿quién es capaz de elevar una ceja, dejando la otra baja? El resultado ha sido algo inferior al 50%. No puedo ser más preciso, porque la muestra de población mundial rondaba las seis personas, más otras dos preguntadas cuando se acercaban a los carritos de espinacas y patatas.

He descubierto que los que lo pueden hacer, sólo pueden levantar una ceja, sin poder mover la otra.

El segundo aspecto interesante es que todos los que no podían levantar la ceja, se sentían bastante incomodados ante la pregunta. Como diciendo: vaya tontería. Mientras que los que la podían levantar, se mostraban muy gustosos de levantarla al máximo (el australiano se ha llevado la palma) y no sólo una vez sino muchas, cosa que el estudio no requería.
No creo que la Humanidad se beneficie mucho de esta petit estadistique. Pero nos ha servido para divertirnos, reírnos y comprobar que ningún extranjero sabía decir ceja en italiano.

jueves, enero 14, 2010

Física y química

(Continua el post de ayer)

Curiosamente nunca he sentido ni la más mínima vocación a dedicarme al mundo del cine. Pero incluso la literatura no brilla en mi vida como las películas. Las películas no son algo añadido a mi vida, son parte de mi vida.

Ahora mismo estoy escuchando la banda sonora de Coocon. La película en sí es algo mala. Pero me lo pasé tan bien cuando la vi a los catorce años. Me acuerdo con quién la vi, dónde la vi, hacia buen tiempo, fue en el Cine Argensola. En aquella tarde, decidimos ir a ver el domingo siguiente Fright Night. Qué miedo pasé al domingo siguiente, era de terror.

Recuerdo que en aquella época, mis preocupaciones eran la Física y la Química. Se me atragantaron tanto, que desde entonces comencé a desconfiar de la ciencia. Siempre confié en el Séptimo Arte, pero aquellos jeroglíficos egipcios que eran las fórmulas de la química orgánica no merecían mi confianza, ni mi tiempo.

Sea dicho de paso, el profesor hizo todo lo posible por atragantarme la asignatura. Era un profesor pésimo. Se dedicaba a los buenos alumnos. Al resto, nada. No le importábamos. Se trataba de un profesor que me caía muy gordo. Su vocación por la docencia era cero. Con esto no quiero que penséis que le tenía algo de manía.

miércoles, enero 13, 2010

El cine en mi vida

Es curioso, hace ya muchos años me percaté de que tenía una visión muy cinematográfica de mi vida. Qué facilidad tengo para remitir tal o cual situación, a tal o cual escena de una película que vi hace treinta años. Tengo muy mala memoria, pero para el cine mi memoria me sorprende: cómo puede ser tan prodigiosa, tan fotográfica, tan viva.

Todo esto no debería extrañarme, pues debo confesar (quizá con cierta pena) que buena parte de los mejores momentos de mi vida los he pasado viendo una película: en el cine, en la tele, en el vídeo, en el seminario, en casa de un amigo, donde sea, pero delante de una pantalla. Y que conste que no lo digo con orgullo. Tampoco he dicho que delante de la pantalla han sido todos mis buenos momentos. No. Sólo he dicho que buena parte de esos momentos que recuerdo como los más bellos de mi vida, han tenido lugar viendo cine.

Me gustaría decir que mis mejores momentos de mi vida los pasé en una aventura en el Amazonas, o en un momento místico, o en una excursión a una montaña nevada. Pero no. Todo palidece frente al Séptimo Arte.

No digo que no haya habido momentos sublimes, momentos grandiosos en mi vida, momentos heroicos. Los ha habido. Pero cuando pienso en los instantes que más me han impresionado, el cine brilla con una fuerza increíble.

Espero no haber perdido muchos puntos ante vosotros por lo que acabo de decir, pero es así. No he elegido que sea así, es así y ya está.

martes, enero 12, 2010

Sábado Cine o la emoción de la infancia

(Continua el post de ayer).

Incluso una película nueva ya la veo con mayor crítica. Me fijo en los defectos. Esos ojos ingenuos han desaparecido. Hay cosas irrecuperables. Comentaba con algunos de mi generación la emoción con que escuchábamos la música de Sábado Cine. A uno le puse la música por teléfono, la de la cabecera del programa, y me dijo que se emocionó. La vida suele producir un cierto endurecimiento del alma, eso es cierto. Ojalá nuestro interior se mantuviera siempre en la infancia espiritual. Ojalá la vida la viéramos siempre con los ojos de los niños que todos fuimos. Ojalá la vida fuera siempre una aventura, un descubrimiento. Ojalá cada día fuera algo nuevo.
He conocido a personas muy religiosas, sobre todo monjas, que conservaban un alma cristalina. Eran espíritus de niños en cuerpos ancianos. Su mirada y su sonrisa era completamente especial.
Yo quiero ser como ellos, pero de momento me veo más parecido al cardenal Richelieu que a Santa Teresa del Niño Jesús. A veces también me noto ciertas semejanzas con el cardenal Somalo.

lunes, enero 11, 2010

Volverán aquellas oscuras golondrinas

Escucho ahora mismo la banda sonora de Un violinista en el tejado. Vi esa película en el atestado salón de estar del seminario. Las sillas eran de una incomodidad increíble, la pantalla era pequeñísima para más de medio centenar de cabezas. Pero es difícil poder expresar lo bien que nos lo pasábamos. Sólo se veía la televisión una vez a la semana y nos metíamos en la película totalmente. La veíamos con una ingenuidad total. Sufríamos, nos alegrábamos, reíamos y llorábamos. Es muy difícil que esas sensaciones se puedan volver a repetir con tanta intensidad.
La película se comentaría durante toda la semana. La película era vivida. No había en nuestros ojos ningún tipo de crítica, disfrutábamos y ya está. No tiene nada que ver ese modo de ver el cine, con el de un niño normal de nuestro tiempo que suele visionar la televisión tres horas al día como media.

Ni yo mismo puedo volver a ver las películas como entonces. Las grandes películas las suelo haber visto varias veces cada una. Cuando tenía dieciocho años, era la primera vez que veía Casablanca, o Metrópolis, o Ben Hur, o Un hombre para la eternidad. Recuerdo mis primeras lágrimas al ver esa última película.

domingo, enero 10, 2010

La comunión de los santos y Buenos Aires

Cuando he viajado a Buenos Aires y he paseado por sus calles, siempre le he pedido a Borges que me acompañe. Sé que suena a raro, pero como pienso que casi todo el mundo se ha salvado y está en el Cielo, les pido a los que conozco que me acompañen en mis paseos. Puede parecer una extraña forma de vivir la comunión de los santos, pero a los que más conozco es a los escritores, por eso les pido que vayan conmigo en mis paseos.

He pedido que vayan conmigo unas veces Borges, otras Marguerite Yourcenar, otras veces se lo he pedido a actores de cine. También les he pedido eso a gente normal, a familiares, incluso a músicos. Si alguno no está en el Cielo, Dios desviará mis palabras hacia otro bienaventurado.
Pero veo a la Humanidad como algo vivo, como algo que nos contempla. Como una masa de conocidos a los que podemos hablar y pedirles cosas. En ocasiones, les he pedido ayuda a los personajes más insólitos del Antiguo Testamento, seguro de que les haría gracia de que un cristiano les pidiera algo. Algunos de ellos habrán pensado: qué curioso, nadie en dos mil quinientos años me ha pedido nada, voy a interceder por él ya que me pide algo.

viernes, enero 08, 2010

Adán y Eva y Buenos Aires II

El Adán y Eva de la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad de Buenos Aires, no merecen un lugar en ese techo. Jamás he visto una cosa tan provocativa en un templo.


Como me imagino que el nuncio de Argentina estará leyendo este post, le animo a que presione un poco al cardenal. Ya se sabe que los cardenales tienen muchos asuntos en la cabeza, pero ese Adán y Eva no deben continuar.


Nunca en toda mi vida he visto en una iglesia una pintura de nuestros primeros padres tan fiel a la verdad histórica. Estoy seguro, segurísimo, que durante años y años los feligreses se han confesado de haber mirado esa parte del techo. ¿En qué pensó el párroco que encargó la pintura? ¿En fomentar el sacramento de la confesión?


Si les da pena eliminar una pintura que a algunos les puede parecer bella (aunque no es bella, sólo realista), pueden hacer crecer las ramas de los árboles y arbustos cercanos. Podrían asomar las cabezas de Adán y Eva en medio de una feracidad botánica que no provocará mal pensamiento alguno.


Sin duda, el mundo vegetal ha sido una de las partes más puritanas de la Creación. Así como todo lo referente a las lagunas, ríos, planetas y nubes.

jueves, enero 07, 2010

Adán y Eva y Buenos Aires.

En mi paseo por Buenos Aires hubo una cosa de pésimo gusto para un puritano como yo. ¿Que a qué me refiero? Pues no a otra cosa que a cierta pintura de la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad. Levanté mi vista hacia lo alto y allí me los encontré, a Adán y Eva tal como sus madres los trajeron al mundo. Aunque esta frase relativa a ellos no tiene sentido, pero ya me entendéis.
Como me imagino que el cardenal de Buenos Aires estará leyendo este post, desde aquí le pido que saque a esos Adán y Eva de ese techo. Le sugiero que un día que haya tormenta, el párroco eche tres o cuatro cubos de agua para que piensen que haya habido una filtración desde la cubierta. Dado lo desnudos que están, la mayoría de los fieles pensarán que ha sido un justo castigo meteorológico contra esa pintura.

El párroco, incluso, podría comentar dolorido: ya es casualidad que tras la tormenta se hayan dañado justamente esa parte de la pintura.

Pero ya sabemos que en este mundo nada es casualidad. Y menos en las cosas eclesiásticas, que es donde menos casualidades se dan. Pregunten a los nuncios, pregunten a los canónigos, y verán que especialmente allí donde parece que ha habido una casualidad es donde menos ha tenido que ver el azar.

miércoles, enero 06, 2010

El cementerio de Buenos Aires: La Recoleta


Este gracioso cuadro lo tomé de esa gran web que es Ceremonia y rúbrica de la Iglesia Española. No tiene mucho que ver con el post, pero es un cuadro tan gracioso.
De mi paso por Buenos Aires en diciembre me acuerdo de mi prolongado paseo, inacabable, tan inacabable como la desmesura de esa ciudad. Es una ciudad, pero podría ser un país. La ciudad en sí ya es un mar. Horas y horas de paseo en línea recta, para acabar haciendo bucles en su parte más antigua y más noble. Toda ciudad tiene un corazón.

Me fijaba en todo, como uno se fija cuando viaja: las estatuas de generales, la Casa de los Insecticidas, los hoteles de lujo desatado, las joyerías inasequibles, la tienda de efectos especiales (en letra pequeña: para salas de fiestas), los pequeños utilitarios y alguna limusina de cristales tintados, el Museo del Audífono.

Por fin llegué a su parte comercial: la vida bulle, bazar, movimiento, ruidos de cosas, sonidos de personas, fragmentos de conversaciones.

martes, enero 05, 2010

El lugar del mundo donde habito

Mi habitación había esperado inmóvil con todos sus versículos colgando de los armarios. La Biblia abierta esperaba a ser leída. El ordenador donde habían bullido tantas páginas, sumido en la más sepulcral quietud. Ese ordenador se había convertido en el sepulcro silencioso de tantas páginas que algún día arderán con su luz en tantas mentes que las lean: historias e historias, teología, escritos espirituales. Todo, el trabajo de meses, de años, yacía allí, en algún centímetro cuadrado de aquel disco duro.

La luz se ha vuelto a hacer en mi celda.

Me hizo ilusión ver mi colcha, la que me había comprado, mi cálido edredón, cubriendo mi estrecha cama donde tantos sueños he vivido. Los sueños no son algo que alguna vez me ocurre, sino parte de mi vida. Carentes de cualquier otra significación que la emoción de vivirlos.

lunes, enero 04, 2010

Retorno a Bridgeromehead


Ya estoy en Roma de nuevo. Regresé el día 27. Me recibió una ciudad fría, con una oscuridad invernal, lluviosa. El collegio no se hallaba menos frío y solitario, con sus pasillos silenciosos y vacíos. El primer día sólo cuatro residentes nos reunimos para cenar alrededor de la mesa.
Pero yo quería estar aquí. Roma no era una cuestión de comodidad, ni un asunto de gustos. La ciudad se había convertido en una fuente de santificación, en mi bullicioso monasterio donde reinaba rezar y trabajar.

En mi habitación me aguardaba un bellísimo regalo de una familia mexicana: un gran cuadro de la Virgen de Guadalupe, de gran tamaño, con un precioso marco dorado que rodea un marco interior de rosas plateadas. La Virgen mira serena hacia su derecha.

domingo, enero 03, 2010

Tarde de domingo romana

Que extraordinaria es la primera pieza de la Gimnopedie de Satie. Sencilla, inspirada, lenta, se regodea en sus propias notas, como si fuera consciente de que sus pocas notas lo expresan todo. Qué lentitud, una música que fluye lenta. El piano avanza al ritmo de los pensamientos, de los sentimientos, del autor.

Hoy he acabado de ver El Aviador. Esperaba más del autor de Casino. ¿Qué es lo que hace que una gran historia sea una gran historia? La pregunta de siempre. Aquí no había un gran guión. La película no tenía nada que hacer con una mala historia.

Más me gustó, aunque no mucho, Nixon contra Frost. Tampoco aquí había un buen guión. Todos hicieron lo mejor por sacar el máximo del papel que les dieron.

Yo lo que quiero ver es Bucarest, un documental formidable sobre el alzeimer. A ver si algún alma bondadosa me lo encuentra por la Red y me da el link. Un reportaje como ése (vi un trozo) puede lograr diez mil veces más con su pequeño presupuesto que una película de gastos colosales. Pero un reportaje hecho por un hijo como homenaje a un padre cuyo yo se va desdibujando, es ya de por sí una historia grande. En el trozo que vi de ese documental vi cariño, amor, inteligencia en el contar la historia. También sencillez al contarla.

Un yo que se desdibuja, un dibujo que se va difuminando, un yo que se deshace, eso sí que es y será una narración digna de ser oída. Por grande que sea el yo, el alzeimer puede con él. Un mal modo de acabar la vida. Una especie de pesadilla para acabar, antes de despertar.

¿Cómo será mi final? ¿Lo reflejaré en el blog? ¿Podré escribir desde mi lecho en un hospital? ¿En mi casa? Será un modo divertido de acabar la existencia. Un modo de estar acompañado.

El Arca de la Alianza, ¿dónde está?

Siempre había dado por supuesto que el Arca debió ser llevada a Babilonia en la invasión de Nabucodonosor, y que allí se perdería su rastro. Se perdería el rastro no porque quisieran destruirla deliberadamente, sino porque en el algún incendio o invasión desaparecería completamente.

Sin embargo, mi opinión ahora ha cambiado. El asedio que tuvo Jerusalén antes de su toma, fue muy largo. Hubo tiempo de sobra para poner a salvo todos los objetos valiosos del Templo. Otra razón para ello era que el profeta Jeremías le dijo claramente al rey Sedecías que Dios había decidido de forma irrevocable que Jerusalén caería. Eso sería una razón a favor de que escondieran el Arca.

¿Dónde está entonces en el caso de que no haya sido destruída? Pienso que lo más razonable es que escavaran un túnel bajo el mismo Templo, y cerraran la boca de ese túnel. Lo más inteligente sería que pocos hubieran estado involucrados en la excavación, y que ésta tuviera lugar bajo el suelo de alguna excavación. De forma que nadie fuera testigo de ello, salvo las personas que estuvieran en el interior de la sala o el sótano donde se perforase la roca. Pues el monte Sión tiene roca bajo la tierra superficial.

Si el Arca existe, algún día serán encontrada. No quiero ni imaginar qué impacto será para la humanidad la noticia de su hallazgo. Imaginaos que noticia en todas las televisiones: el Arca y los objetos más preciosos del Templo. Buf, impresionante. Zapatero rabiaría durante una semana. Qué digo durante una semana, durante dos meses.

viernes, enero 01, 2010

La habitación donde vivo es como ésta. Sólo que donde está la monja, estoy yo.


En la noche de año nuevo, tras la cena (aquí en el collegio se cena a las 19:30), pensé en ir andando hasta el Vaticano. Una pequeña peregrinación. Hubiera llegado a la plaza, hubiera hecho una breve oración y me hubiera vuelto.

Pero tras la cena empezó a llover. Lluvia que en pocos minutos se convirtió en diluvio. Y no paró durante horas. Mi primera buena acción del año encalló en la meteorología.

Así que al día siguiente, es decir, hoy, he ido a la misa del Papa en San Pedro. Iba con otro sacerdote, hemos llegado sólo diez minutos antes de que empezara la misa. Así que he decidido arriesgar el todo por el todo y me he dirigido por la puerta de la izquierda, que es por donde entran los obispos. En la otra, había cola.

Misteriosamente, el hombre de seguridad me ha dejado entrar. Pero segundo problema, faltaban ya dos minutos y aun estando dentro de la basílica, todos los asientos estaban ocupados. Entonces, la Providencia ha vuelto a actuar por segunda vez, y al preguntar a uno de los encargados de mayor nivel, los que llevan esmoquin y un collar dorado, me ha dicho: sígame. Y me ha puesto detrás justo de los embajadores.

He visto al Papa claramente, desde su flanco derecho. Su voz denotaba una cierta afonía, levísima.
Si hubiera visto al embajador español, le hubiera saludado. Me cae muy bien. Bono, sin embargo, ha perdido muchos puntos tras sus últimas declaraciones volterianas.

Por la tarde he visto la película Nixon contra Frost, he tomado algo de chocolate y no he podido salir, dado que llovía y llovía, y encima con viento. El collegio está muy deshabitado. Pero mis trabajos intelectuales prosiguen.