sábado, julio 31, 2010

Salvar al soldado Ryan


He llegado a casa tras una cena con un antiguo feligrés de una de mis parroquias. Al volver, he visto que hacían en la televisión la película Salvar al soldado Ryan. La película es buena, pero apenas si he visto algunas escenas. Ya la vi hace muchos años.

Enseguida he ido a mi ordenador a ver la parte que, indeleble en mi memoria, me parece una de las escenas más grandiosas de toda la filmografía de Spilberg.

Ya han pasado doce años, pero la recordaba con todo detalle. Está en el minuto 32 de la película. Todo lo que va del minuto 27 al 32 es cine con mayúsculas. Spilberg en uno de sus momentos más prodigiosos. Decir que es sublime, me parece poco.

El modo en que la secretaria compara unos papeles, los coteja en otra mesa, va a un despacho de un oficial y es llevada a otro. Y como toda esa escena sin palabras, con un tempo magistral, desemboca en la escena de la granja, es un climax de tristeza que llega a su cumbre con el sentarse de la granjera en el suelo, es algo que he visto muy pocas veces en el cine.

Son cinco minutos casi sin palabras, sin música, de una sobriedad que nos hace preguntar cómo se puede conseguir tanto con tan poco. El último minuto en la cocina y en el porche de la granja debió ser repetido más de cincuenta veces, porque allí cada detalle está en su sitio y no por casualidad: el coche oficial se detiene en un encuadre perfecto, el movimiento de la granjera, cada paso que da, el modo en que se abren las puertas del automóvil, el gesto del párroco, todo, todo, conforma una escena de una altura estremecedora.

El minuto 32 de esa película, sólo ese minuto, por supuesto, vale más que toda La cinta blanca entera. ¿Por qué hay tanta diferencia entre cine y cine? ¿Por qué le das a uno una cámara y filma cumbres como ésta, y otro sin embargo hace sandeces? ¿Por qué damos la cámara a los filmadores de sandeces? ¿Por qué les damos el dinero a las personas equivocadas?

viernes, julio 30, 2010

La almohada y el i-pad


La almohada no ha arrojado luz alguna en mi dilema acerca de las bondades del e-book frente al i-pad. Al revés, tres amistades me han llamado o escrito para vaticinarme todo tipo de males si me decantaba por uno frente al otro. Curiosamente tres eran las brujas que auguraron todo tipo de males a Macbeth antes de que él se decantara hacia dónde encauzar su vida en la política profesional.

Todo este asunto me ha recordado la historia de los siete ordenadores que he poseído en mi vida. Toda mi vida como escritor ha pasado por los cauces de esos siete ordenadores. Los cuales, como cauces fluviales, han encauzado el torrente de mis palabras.

Ni uno sólo de esos ordenadores fue desechado sólo por el placer de comprarme otro mejor. Pero el tiempo no pasa en balde. Y el que tenía hasta ahora, tiene tan poca potencia que no me admite ni el Word 2007. Eso, unido a otros problemas, me ha hecho plantearme la posibilidad de que un octavo ordenador entre en mi existencia.
La verdad que el que usaba, ya se ha merecido una buena jubilación tras unos diez años de trabajo diario, duro y sin quejas. No se me ha puesto malito ni una vez. Ni un virus pequeñito le ha entrado en estos años. Pero la vejez no perdona.
Huy, no me había dado cuenta. Pero si es de los que tienen todavía disquetera. Si ya no me acordaba ni de los disquetes. Qué tiempos aquellos. Entonces, cuando uno se conectaba a Internet, antes había un modem que hacía como unos graznidos. Y después iba cargándose la pantalla línea a línea.

jueves, julio 29, 2010

E-book frente a i-pad.


Hoy he cumplido con mi periplo por el Corte Inglés y la FNAC para hacerme explicar las virtudes y defectos del e-book frente al i-pad.

Mis viajes me obligan a economizar espacio en mi maleta de mano. Ulises podía viajar más ligero. Yo debo llevar mi breviario, mi Biblia, un libro de espiritualidad (para mis ratos de oración mental) y una novela (para mis ratos de asueto mental).

En las interminables, tediosas y insufribles horas yendo y viniendo por encima del Atlántico, mi equipaje de mano se reduce a esta biblioteca personal que me acompaña, que llevo de un lugar a otro, que subo al compartimento encima de mi avión, que comprimo en el bolsillo del respaldo frente a mi asiento. Todo esto se acabará. Ha nacido el e-book.

El problema es que el i-pad ha nacido enseguida, y ahora tengo que decidirme. Le pregunto a un dependiente, después a otro en otro establecimiento, no me decido, ninguno me convence.

El e-book me parece primitivo, complicado, muy complicado, limitadísimo. El i-pad me parece pesado para sostenerlo como un libro en un avión, cansa más la vista, y encima no admite documentos Word, lo que faltaba.

A veces siento la tentación de seguir esperando.

A veces siento la necesidad de un sobrino laico joven que me explique cómo salir de mis dudas tecnológicas. Un sobrino paciente que me haga sentar en su habitación llena de posters y muñequitos de juegos de rol. Pero la naturaleza que tan generosa ha sido conmigo, ha querido negar la presencia de sobrinos en mi vida. Parece mentira, pero los Fortea en esta generación se han mostrado bastante poco proclives a la reproducción. No sólo eso, el matrimonio tampoco parece que haya sido una institución a la que hayan sentido propensión. Pero ése es otro tema.

Volviendo a lo tecnológico. Santo Tomás de Aquino, tras su muerte, dejó un pergamino por aquí, un opúsculo por ahí, un atril en tal convento. Yo dejaré tras de mí una larga estela de cacharros electrónicos: un móvil primitivo, un vídeo de funcionamiento laberíntico, un ordenador que sólo lo uso para escribir en Word, un ordenador portátil al que le robaron las dos baterías en el aeropuerto de cierto país europeo, un despertador del pleistoceno taiwanés.

miércoles, julio 28, 2010

Otro día que se fue


Me levanto con sueño, ayer prolongué una hora más el día.
Hago propósito de acostarme pronto hoy.
Desayuno un sencillo sándwich de jamón de york pero con el pan de molde tostado en su punto exacto.
Misa en un pueblo, sustituyendo al párroco.
Comida sin colesterol e hipocalórica.
Sacrificio de la comida estropeado por visitas al chocolate.
Tarde trabajando en asuntos propios.
Tengo esperanza: se me ha acabado el chocolate y no pienso comprar más.
Hago la oración en el Hospitalillo de Alcalá.
Leo un artículo sobre las funciones sacerdotales en el Templo de Herodes.
Recibo llamadas telefónicas que tengo que atender: muchas y largas.
Voy a correos a buscar un paquete que me envían de Estados Unidos.
En casa abro el paquete: me envían dos tabletas de chocolate.
Ceno de dieta.
Mientras ceno veo un reportaje grabado sobre el arte moderno.
Juego mi partida de ajedrez.
Escribo mi post.

Cuando ponga el punto final a este post, leeré un rato Hechos de los Apóstoles. Después me acostaré con una moderada esperanza de ser más bueno mañana.

martes, julio 27, 2010

Opino como Jorge Luis Borges sobre un tema acerca del cual no me veo con fuerzas para hablar abiertamente


En realidad, ayer cuando hablaba de África no era sólo del Continente Negro de quien quería hablar. Ni siquiera de América. Sí, cuando hablaba de los pipilurcios y los reralarcios, desgraciadamente no me refería a ejemplos hipotéticos y lejanos en el tiempo. No quiero ser más específico, no sea que el abad de Monserrat se indisponga conmigo.

Es triste que tenga que hablar de África para no decir con claridad lo que tendría que decir de las diferencias entre pipilurcios y reralercios. Pero, entre nosotros, los pipilurcios tienen mucho poder por estos lares, y los reralercios cuando se ponen pesados contra los pipilurcios tampoco hay quien les gane en extremismo. Y después está el tema de lo políticamente correcto. Y ya sabemos que lo políticamente correcto es intocable.

Yo sigo pensando que la unidad es un bien moral. Es decir, que no da lo mismo todo. Si algo nos ha enseñado la Historia, la Historia con mayúscula, es que las pequeñas historietas de reralercios y broncolurcios y rentaulánicos son risibles si se toman como la razón de la propia vida.

Todo este asunto me parece tan poco serio como un millón de personas quisieran ir a la guerra para defender que aquí se hace la paella así, y allá la hacen de otra manera. O que aquí nos calamos la boina así, y allá un poco más inclinada. Repito una cosa políticamente incorrecta que ya dije en otro post: nunca he conocido a ningún espíritu verdaderamente inteligente cuya vida girara alrededor de estas minucias infantiles.

lunes, julio 26, 2010

Viva la independencia de América


Si yo hubiera vivido en los años 70, hubiera sido un defensor entusiasta de la descolonización de África y otras zonas del planeta. Los pueblos deben seguir sus propios destinos. Ésa es una frase que queda bien, y encima es verdad.

Pero ahora, en el año 2010, creo que las poblaciones de esos países africanos estarían de acuerdo en que más les hubiera valido la pena prolongar sus lazos de unión con la metrópoli. Prolongar esos lazos, sin renunciar a su futura emancipación.

Las relaciones de la metrópoli con esos países en el siglo XIX y parte del XX fueron de mera explotación. Pero si esas tierras hubieran permanecido unidas con Europa, la relación hubiera sido paternal a partir de los años 60. Y una generación después hubiera sido de colaboración, intercambio y unión entre dos realidades iguales.

Ahora mismo no hay ningún enclave (quedan pocos) unido a una metrópoli que desee su propia independencia. Todos se dan cuenta de que la unión beneficia a todos.

Creo que lo que digo es políticamente incorrecto, muy incorrecto. Sin duda que fue un acierto el concederles la independencia, pero también fue un error histórico. Hicimos lo que debimos, pero ojalá esos caminos invisibles de unión no se hubieran truncado. Claro que quién podía adivinar en esos años 60 y 70 que tantos pueblos iban a comenzar un camino de opresión.

Lo mismo se puede aplicar a los pueblos de América. ¿Resultó beneficiado el pueblo llano de la lucha que ellos tuvieron que hacer? La respuesta es no. Sólo se benefició la élite de criollos. Se sustituyó a una élite por otra. El pueblo siguió pagando los mismos impuestos y sufriendo las mismas injusticias. ¿Valía la pena morir para lograr tan solo que hubiera caras nuevas en los antiguos palacios? ¿Valía la pena desangrarse en un campo de batalla para que los miriñaques se los pusieran las esposas de otros?

A ningún pueblo se le puede imponer la unión a la fuerza. Pero al pueblo llano le daba lo mismo. A los que no les daba lo mismo era a los ricos burgueses que fueron los que movieron todo el asunto.

Sí, es fácil romper esos caminos invisibles de unión. Yo como creo que la familia humana forma una sola nación, y que las líneas fronterizas son meros trazos en un mapa, siempre estoy a favor de mantener los lazos (sean del tipo que sean) allí donde existan.

Pero claro siempre hay unos pocos que hacen de la separación su trabajo, su forma de ganarse el pan. Son unos profesionales de un determinado discurso. Pero no nos engañemos, son profesionales. El pueblo llano, fácilmente manipulable, les seguirá hasta la muerte, hasta la sangre y estará convencido de que los pipilurcios son mucho mejores, más listos, más guapos, que los reralarcios. Evidentemente siempre hay alguien que se paga las vacaciones y el Mercedes nuevo con la dichosa arenga de que los pipilurcios son lo mejor del mundo.

domingo, julio 25, 2010

Cinco segundos

La foto nada tiene que ver con el post (cosa tristemente habitual en este blog), sino que es de mi último viaje a Portugal, en un monasterio.

No diré los motivos de este post, pero son mucho más jugosos de lo que podrán aparentar las líneas que van a seguir. Uno lleva ya muchos años en el mundo clerical. Cada año saludo a centenares de sacerdotes, amén de obispos, abades, priores y una galaxia de monjas.

Pues bien, los saludos iniciales suelen durar apenas unos cinco segundos. Pero es interesante, resulta muy curioso, que en esos cinco segundos uno ya percibe a la perfección cómo te recibe la otra persona.

Recuerdo que hace años visité cierta ciudad de España, llamé por teléfono a cierto sacerdote para quedar y dar un paseo. Era un compañero de mi edad al que conocía desde que era seminarista. En su saludo había calidez, acogida, sonrisas. Un gran abrazo nos unió después de tantos años de separación.

Curiosamente, por casualidad, me encontré con ese compañero en el año presente. No nos habíamos visto ni hablado en otros siete años tras el primer encuentro. Y desde el primer segundo, desde el primerísimo segundo, su rostro lo que me mostró fue frialdad. En vano busqué alguna sonrisa en su cara al verme. No se molestó en ser amable. Iluso de mí fui a darle un abrazo, y lo que me encontré fue un claro gesto de incomodidad. Su espíritu estaba oculto bajo su corporalidad, pero era evidente que docenas de juicios negativos hacia mí habían germinado dentro.

Por supuesto no se quedó a hablar conmigo más allá de un qué haces aquí. Después se marchó, tendría algo que hacer. Me dio mucha pena.

sábado, julio 24, 2010

Ya estoy en casa


La foto es de mi viaje hace dos semanas a Portugal.

Bueno, el caso es que hoy he vuelto por la noche de Roma. Había ido por un asunto de trabajo. Mucho calor en Roma. Pero lo mejor que me ha ocurrido ha sido conocer a un sacerdote argentino que como no leerá este blog, puedo decir con toda claridad que me ha parecido un apóstol de pies a cabeza.

Sus virtudes, su entrega, su bondad me han admirado. Conozco sacerdotes continuamente, pero es éste el que más me ha impresionado desde hace un año.

Sentados junto al Tiber nos hemos comido un panino. Y durante tres horas hemos recorrido de arriba abajo la Urbe.

Después, lo de siempre. Esperas en la terminal, el vuelo que no acaba de arrancar, antes el viaje en metro hasta la estación de Termini, después el viaje en tren hasta el aeropuerto, y todas esas pequeñas cosas que forman un viaje.

Sea dicho de paso, a este sacerdote argentino le encanta viajar, disfruta de los viajes. Yo me he mareado en el viaje que he hecho en autobús esta mañana.

Oye, Masiá, tuve un encuentro con un grupo de clérigos franceses, no daré más detalles, frente a los cuales yo parecía de extrema izquierda. Como lo oyes. Ni mi sotana me pudo proteger. Nada. No me quemaron allí mismo, porque no tenían leña.

miércoles, julio 21, 2010

Experiencia cercana a la muerte

Me impresionó mucho hace unas semanas cuando un joven me contó una experiencia sorprendente. Me dijo que se tomó una sobredosis de cocaina y cayó al suelo, digamos que muerto.

Entonces vio como se abría en el suelo un agujero. Me describió con todo detalle el agujero, pero no vio nada visual, era la sensación que le producía esa puerta del infierno.

Me dijo que se aproximaron a él, a gran velocidad, unos demonios que le agarraron. Se acercaron a él como lobos. Pero varios ángeles no permitieron que le arrastraran. De forma que tuvo una segunda oportunidad. Lo que he dicho es un resumen, pero escucharle a él, creedme, resulta muy interesante.

martes, julio 20, 2010

La pasta

He tenido que regresar a Italia a dar una conferencia. He dejado la cocina limpia y ordenada, el kéfir congelado en la nevera, los alimentos perecederos han sido consumidos en los últimos días.

Viajar a Italia, desde España, es como ir a la otra punta de la ciudad. Las distancias se han disuelto en nuestros días.

Los italianos, para los españoles, son como de la familia. Son como unos parientes que mueven más las manos al hablar. Debo confesar que la pasta no tiene nada especial en Italia que no lo tenga en otra parte del mundo.

lunes, julio 19, 2010

Abogados

En un mundo perfecto, la Justicia sería perfecta. Lo que sucede es que en un mundo perfecto, quizá no sería necesaria la Justicia.

En un mundo como el nuestro, la Justicia siempre ha tenido algo de negociación, de regateo entre poderes, de realización imperfecta pero realizada con soltura a base de la experiencia que da el hacer cosas imperfectas.

La Justicia no debe ser vehículo del apaleamiento público. Debe ser un acto supremo de la razón.

Yo hubiera estudiado Derecho, si el Destino no me hubiera deparado ciertas sorpresas en el camino. ¿Hubiera sido un buen abogado? Ahora sí. Pero sin haber pasado por el seminario, no lo sé.

Muchos han pasado por seminarios un año o dos. Y les ha ido muy bien. Ha sido como un servicio militar espiritual. Después han seguido en sus profesiones, pero de un modo distinto.

domingo, julio 18, 2010

Polansky

Como ya dije en un post anterior, el caso de Roman Polansky es un caso casi perfecto para el debate entre juristas. ¿Debe permitirse que goce de una vejez tranquila o debe acabar su vida entre rejas?

Ya he dicho en otros posts que la Justicia debería ser completamente independiente y actuar sin excepciones. La Justicia debería verse como una de los más grandes tesoros que puede poseer un país. Casi ningún país tiene un sistema judicial bueno.

Dado que existen tantas excepciones, indultos, negociaciones e interferencias, francamente no veo por qué justamente a Polansky hay que hacerle pagar todo el peso de la Ley justamente en el final de su vida, y cuando la víctima ya le ha perdonado y no quiere que se le encarcele.

Pero reconozco que es un caso fascinante como tema de debate.

sábado, julio 17, 2010

En el campo


Aquí salgo en la excursión del pasado domingo. Después de una hora de ameno paseo, nos sentamos junto a un arroyo, donde extendimos una sábana, pusimos sobre ella los sándwiches, las fresas, las cerezas y un gran bizcocho en el centro. Una bonita escena campestre.

Cuánto me gustan estas excursiones campestres. También leímos la Biblia un rato sentados sobre un tronco caído.

Hoy he ido a ver Schreck 4. La buena fue la primera de todas. En ésa, sí que no me paré de reír. El genio no depende de los efectos especiales.

Ahora me voy a la cama, tengo sueño.

viernes, julio 16, 2010

All your base are belong to us


La foto mía es de Portugal. El día era muy caluroso. estábamos visitando el Convento de Cristo.

Una gran amiga mía de Nueva York, lee este blog cada día. Sólo habla inglés, así que lo lee a través de Google Translator. A veces no quiero imaginarme qué tipo de psicodélicos post lee a través de esa traducción automática.

Lo cierto es que después de leer mi blog así, decidió aprender español. Y se empeñó y trabajó con ahínco. Al cabo de un tiempo me envió el siguiente e-mail antológico donde pude apreciar por primera vez su dominio del idioma español:

Hola Padre:
No Habla Espanol, Habla Englisio.
Catherine come un pez sandwich y leche. El gato durme, Padre Fortea durme? No? El Padre lee Libro? No? El Padre come rojo manzana. Si!
Mi Amigo, Conduce coche y Roma? No! Anda in Roma. Si
El gato es negro and blanco. El coche es negro. El ceilo es azul, el manzano es rojo.
Adios .

jueves, julio 15, 2010

La conjura de los necios


El momento en que el astronauta de 2001, la odisea del Espacio va desconectando a HAL 9000, es sin duda uno de los grandes momentos del cine.

No sólo el momento de la desconexión, sino el modo en que se desarrolla la duda acerca del malfuncionamiento de la computadora, el contraataque silencioso frío de HAL, el diálogo previo a la desconexión, el modo en que los archivos del programa y de la memoria son desconectados, la agonía final de la consciencia de HAL, constituye todo ello uno de los momentos más inolvidables del cine, una verdadera danza de movimientos y sonidos.

Resulta colosal, grandioso, irrepetible, la forma en que luchan por su pervivencia el ser humano y la voz gélida de ese ser sin rostro.

¿Qué decir de la escena en Blade Runner en que se encuentra el replicante con Tyrell? La conversación, la misma imagen de ese encuentro, todo es supremo. Como la misma escena final en la que desemboca toda la película como si de una gran ópera se tratara. Escena de un amanecer en el que el replicante concluye que todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Do de pecho que se dice a media voz y con el protagonista mirando al suelo.

¿Qué tiene que ver todo esto con los puñetazos a los que nos tiene habituado el cine actual? Sencillamente nada. Puñetazos, patadas kung fu en el aire, rayos, superayos, megarrayos, una gran explosión al final. A veces es una explosión, a veces es una explosión formada por cien explosiones. Normalmente no suele ser mayor la diferencia.

Estas películas nos recuerdan a todos la diferencia entre el esplendor de un trabajo perfecto y la mediocridad vulgar. Curiosamente, y esto es una gran lección, estas dos películas fueron despellejadas por la crítica cuando fueron estrenadas. Es como si fuera imposible que los energúmenos, por una vez, por una sola vez, se dieran cuenta de que tienen delante un clásico irrepetible. Pero parece imposible. Los energúmenos no perdonan.

miércoles, julio 14, 2010

Cuando murió HAL2000.


Qué bella es la ciencia-ficción. Qué buenos momentos me ha hecho pasar en la vida. En la red hay páginas muy buenas sobre este tema. Qué sorprendente es la capacidad de algunos seres humanos para vivir en un mundo, y crear en sus mentes otro.

Yo soy un escéptico, pero me gusta viajar a otros mundos. Es un viaje no geográfico, sino conceptual. Los viajes geográficos están llenos de inconvenientes. Los viajes mentales sólo requieren un buen sillón, son baratos y viajas más lejos.

Recuerdo en mi juventud lo que supuso Espacio 1999, cómo esperaba el día de la emisión. También me acuerdo de cómo rodeamos el cine Argensola en Barbastro para ver La Guerra de las Galaxias. Pero fue Blade Runner la que marcó un antes y un después en el modo en el que miramos al futuro. Después vendría el retrofuturo, soy un fan de Las ciudades oscuras de Schuiten y Peeters.

Yo aun conocí en el colegio de los escolapios las películas de Fantomas, ya por entonces algo anticuado. Es curioso, en las escuelas pías, los jueves había película por la tarde. No todos los jueves, pero sí con cierta frecuencia. No se oía ni una mosca. Los centenares de niños que llenábamos la sala, quedábamos como hipnotizados. Eran tiempos más sencillos.

martes, julio 13, 2010

España 1 - Holanda 0. bis


El futbol me parece uno de los mejores pasatiempos que puede tener el ser humano: barato, alegre, comunitario, etc. No tengo ni el más mínimo reproche que hacerle ni al deporte en sí, ni a las personas que se enardecen con estas alegrías que son sanas, ni por supuesto a los jugadores que se ganan honradamente el pan de sus hijos de este modo peculiar pero honesto. Además, los jugadores se ganan el sustento con el sudor de su frente.

Incluso me alegré sinceramente de la gran manifestación de alegría que se formó en Madrid. Un recibimiento que poco tenía que envidiar al de los antiguos césares en Roma.

Sin embargo, me gustaría que todos juntos reflexionáramos que los pueblos rinden estos homenajes a los futbolistas, a los tenistas, a los actores, a las modelos, a los ganadores de Fórmula 1, a los cantantes, a los grupos de rock.

Estos homenajes masivos, entusiastas, de toda la sociedad, nunca son otorgados a las almas verdaderamente grandes de nuestra raza: los que ayudaron a los pobres, los que entregaron su vida por los demás, los gigantes del espíritu.

Insisto, no tengo la más mínima crítica a lo de ayer. Sólo reflexiono sobre el hecho de que la verdadera grandeza nunca tendrá más allá de alguna medalla y alguna columna elogiosa en algún periódico. Las masas siempre se enardecerán hasta el entusiasmo por los gladiadores, por los olímpicos, por los declamadores del teatro. No hemos cambiado tanto. Siempre nos gusta lo externo, los abalorios, las cuentas de cristal. Los gigantes de nuestra generación, los colosos, los verdaderos reyes cuyas coronas brillarán solamente durante toda la eternidad, esos viven en la humildad.

Nada malo veo en lo de ayer. Pero no puedo evitar el clamar: Ay, humanidad, humanidad. Siempre ciega a la luz. Incapaz de reconocer, como tus padres antes de ti, a aquellos que son la gloria de los hijos de Adán. No tendrán ellos ninguna procesión triunfal sobre la tierra. Son las legiones de ángeles los que cantan a coro sus alabanzas en su camino hacia el Trono del Dios de los Ejércitos.

lunes, julio 12, 2010

Holanda 0 - España 1


Nunca he visto un partido de futbol en mi vida. Hoy, por primera vez, pensé que quizá podría ser una buena idea sentarme en el sillón y ver, de principio a fin, esa batalla pacífica entre seres humanos.

Quizá si me concentro le encontraré el gusto, me dije a mí mismo.

Llegué tarde, con el asunto ya empezado, pero no importó. No importó, porque no disfrutaba. Cada vez que hacía zapping, sentía más interés por cualquier canal, que por esa lucha mundial.

Al final, yo creo que vi unos diez minutos, y el futbol me pudo. Tuve que cambiar de canal. Me quedé viendo un reportaje que había grabado sobre una central térmica que construía una empresa canadiense en Argelia.

Que conste que el futbol me parece un deporte muy sano: la gente se divierte, no se hace daño a nadie, ningún toro muere, se ve con los amigos, entusiasma, enardece, sí, disfrutan. Y eso me parece muy bien. Creo que el futbol es una de las mejores formas de divertirse. Sólo que no es para mí.
Os aseguro que me daba lo mismo quien ganara. Pobrecitos holandeses, ¿por qué no iba a querer que sintieran la alegría de la victoria? También los jugadores tenían sus madres, sus padres, sus abuelas. Cuando pensé que es un país mayoritariamente protestante, por un momento valoré si no sería mejor desear que ganaran los españoles. Pero no creo que la vida moral de los jugadores merezca el privilegio de que la balanza de mi voluntad se incline por ellos.

Y estaba yo respondiendo e-mails o algo así, cuando miles de gargantas gritaron GOOOL, sacándome de mi concentración. Recuerdo que entonces pensé: eso debe significar que España ha metido un gol, porque no creo que gritaran así si el gol hubiera sido de los holandeses.

domingo, julio 11, 2010

La verdad y la paz dentro de la Iglesia

Sigue del post de ayer

Algunos dirán que lo importante no es la verdad, sino las personas.

Otros dirán que para qué discutir de palabras.

Otros dirán que, en el fondo, están de acuerdo en lo fundamental y que lo otro son pequeñeces.

Otros que lo importante es el amor. El amor y la caridad.

Tomás Moro leyó y volvió a leer el texto del Acta de Supremacía. Si lo hubiera podido jurar, lo hubiera jurado. El problema era que las palabras significan cosas. Y hay cosas que son verdad y otras que no.

El obispo de Teruel fue asesinado un mes antes de acabar la Guerra Civil. Lo único que le pidieron sus asesinos como condición para no matarle, era que firmase un documento en que negase que el alzamiento era lícito. Dado el número de todos a los que habían asesinado antes de él, sabía que no estaban hablando en broma cuando le amenazaban de muerte. Pero no firmó.

Los sacerdotes cuando predicamos, debemos recordar que estamos explicando a los fieles una doctrina sagrada. Somos oyentes de esa doctrina, no dueños. Oír para predicar. Oír con reverencia como una forma de obediencia, de sumisión.

No sé lo que es una fe adulta. Porque mi fe es la misma que la de un niño. La fe es simple, sencilla, es una fe de rodillas. Y he vacilado al escribir de rodillas, porque a veces me postro. Sí, a veces en mi oración me postro. Como si estar de rodillas no fuera suficiente.

sábado, julio 10, 2010

La paz, sí. Pero la paz basada en la verdad.


He vuelto hoy por la tarde Portugal, bella y plácida tierra de hombres buenos. Una tierra donde Cristo reina más que en España. Y me hubiera gustado explicar estas cosas y otras. Otras tan bellas como el Monasterio de Cristo, el más bello monasterio que he visitado hasta el día de hoy.

Pero el cuerpo me pide hablar de otra cosa. ¿De qué otra cosa? De la polémica de monseñor Agrelo y el padre Masiá.

Todos lo saben, aunque nadie diga nada, que la pasada polémica no se ha cerrado para nada, que todo sigue abierto, que ni el más leve atisbo de conclusión se ha vislumbrado. Por otra parte, no podía ser de otra manera.

Pero frente a aquellos que consideren que todo se arregla con buenos sentimientos, lamento disentir. La verdad depende de la verdad. La verdad debe buscar la verdad. Y lo demás son bellos poemas. John Henri Newman buscó la verdad. Agustín de Hipona buscó la verdad. Tomás Moro buscó la verdad.

No quiero parecer un inquisidor, pero mucho me temo que no puede ser verdad una afirmación y su contraria.

Sobre lo que se delibera aquí es sobre la misma esencia de la fe que nos entregó Jesucristo mientras estuvo sobre la tierra. Y si el falso final feliz que algunos han querido ver en las últimas intervenciones, fuera de verdad la conclusión de todo, entonces todo daría lo mismo.

Daría lo mismo irse de asceta al desierto o vivir una vida tibia, morir como mártir bajo el reinado de Enrique II o condescender. En el fondo daría lo mismo ser Judas Iscariote que Cristo Crucificado.

No me mueve ni el más mínimo átomo de manía hacia Masiá, le tengo un cierto cariño. No subyace en mí la más mínima crítica a las palabras de monseñor Agrelo, haría mías todas sus líneas. Pero creo que debo decir algo. Y es que Jesucristo no buscó el buen rollito. Si lo importante fuera el buen rollito, Cristo no hubiera derramado en el Gólgota su sangre.

¡Cristo no buscó el buen rollito! Qué poco me costaría decir unas cuantas palabras que provocaran el aplauso de la mayoría. Qué poco.

Hoy he visto, de nuevo, otra vez, otra gozosa vez, el final de la película La Amistad, cuando John Quincy Adams proclama orgullosamente sus últimos razonamientos ante el Tribunal Supremo:

Quizá porque temíamos nuestros prejuicios. (…). Pero hemos comprendido por fin. (…) Ahora entendemos, se nos ha hecho entender, y abrazamos ese entendimiento, que en realidad somos quienes éramos. (…) Dadnos valor para hacer lo que es justo, y si eso implica la guerra civil, adelante con ella.

jueves, julio 08, 2010

Portugal

Bueno, hoy ya es mi ultimo dia en Portugal, donde he publicado Summa Daemoniaca. Como era previsible me ha gustado mucho Lisboa. Su catedral es impresionante, impresionantemente romanica. Y su claustro es de pelicula. Una de las cosas que mas me gustan en el mundo, son los claustros. El chocolate, Tim Burton, los trajes eclesiasticos, Nueva York y los claustros. No quiza por este orden.

Debo decir que los paulinos con los que me he hospedado han sido encantadores conmigo. Su capilla muy fea. Pero ellos me han recibido como una familia.

Reconozco que disfruto dando conferencias. Hay gente a la que no le gusta dar conferencias. No es mi caso. Aunque reconozco que debo tener al demonio un poco quemado. Ojala se hubiera dedicado a la filatelia o a los himenopteros, debe pensar el con fastidio.

Portugal es como Espana, sin los defectos de Espana. El caracter de la gente es benigno, acogedor. Se respira tranquilidad aqui. Bueno, magnana estare en casa de nuevo. Echare de menos estas tertulias en las que les explico como esta la Iglesia en Espagna: Espagna segun el padre Fortea. No es una vision necesariamente objetiva.

martes, julio 06, 2010

He tomado atenta nota de sus informaciones III


Cuando leí la carta que le dirige Monseñor Agrelo a Masía Esejota, me sentí como el malo de la película, como un vil inquisidor que ha turbado la plácida tranquilidad de las bien ganadas canas de un profesor de universidad.

Pero después, al llegar al final de la carta de Monseñor Agrelo, en vez de sentirme como un infame opresor de las ideas, me di cuenta de que no había hecho yo otra cosa que seguir, sin percatarme de ello, el más puro espíritu franciscano.

Tras leer la carta, lo único que puedo decir es que si algún día caigo en la herejía, espero que mi juez sea monseñor Agrelo. Pero mientras ese día llega, mucho me temo que con Masiá tendré que usar un espíritu no franciscano, sino estrictamente jesuítico.

Y entre otras cosas porque estoy seguro de que a Masiá le van este tipo de combates de sumo. Que nos choquemos con nuestras panzas, que nos hagamos llaves. Que uno al otro le retuerza el pie, mientras el otro boca abajo golpea el suelo con el puño presa de un supuesto dolor. En este caso, dolor teológico.

Pero quiero dejar constancia de que si todo este tema se tratara sólo de tener buen rollito, no dejaría que me ganaría nadie. Mi capacidad para el buen rollito puede llegar a ser de dimensiones astronómicas. Pero, claro, la cuestión es si existe algún tipo de ortodoxia. Si seguimos una idea genérica, un espíritu, o hay algo más.

He tomado atenta nota de sus informaciones II


Esta noche, después de la cena, he escuchado el Gloria in excelsis Deo de Bach, de Vivaldi, de Haendel y de otros autores menores. Sólo el Gloria, no otras obras. Me interesaba valorar, comparar, ponderar cómo había enfocado cada uno la traducción a música de un mismo texto, de una misma realidad, de un concepto.

Qué distinta sonaba la composición de un mismo autor, acelerando un poco el tempo. El vigor que ganaba, la energía que llenaba las mismas notas. En otras versiones, la misma obra podía ejecutarse con más contundencia o con más suavidad en alguna de sus partes.

Escuchar estas músicas, me ha llevado a comprender mejor algo de lo que hablaba en los pasados posts. Hay muchas formas de expresar la misma fe, muchos estilos, muchas distintas comprensiones del mismo misterio.

Pero por muy distintos que sean los gustos de los sentados en la primera fila, los abonados distinguen una distinta versión de una disonancia. Un estilo diverso no es lo mismo que una discordancia. La partitura puede ser muy larga y pletórica de voces diversas, pero el oído aguzado del público (no todos tienen el oído aguzado en el público) capta las discordancias. Y aquí no vale decir que he reinterpretado la partitura: una discordancia es una discordancia. La música puede ir por donde quiera, pero la nota falsa se percibe clara, contundente e innegable.

Y aquí retornamos a la eterna cuestión de quién decide qué es una nota que no tiene cabida en la partitura. Sea cual sea la respuesta de cada uno, no nos olvidemos que sería ingenuo negar a la Iglesia aquello que no se le niega a una orquesta sinfónica o incluso a una banda municipal.

Al final me quedé con cualquiera de los glorias de Bach. No podía ser de otra manera.

Ya lo dijo Goethe de él:
Al oír la música de Bach tengo la sensación de que la eterna armonía habla consigo misma, como debe haber sucedido en el seno de Dios poco antes de la cración del mundo.

Él, Bach, era luterano. Pero él sí que me hubiera comprendido cuando aquí he hablado del concepto de ortodoxia.

lunes, julio 05, 2010

He tomado atenta nota de sus informaciones


Me he desayunado enterándome de que un grupo de laicos han denunciado a monseñor Rouco ante nunciatura por haber violado ciertos cánones del Código de Derecho Canónico.
Este tipo de acciones me encantan, ojalá hubiera más, porque son una apreciable prueba del temple jocoso que siempre ha caracterizado al noble pueblo hispano. Me pregunto quién llevó físicamente la carta de la denuncia a nunciatura, ¿Alfredo Landa? ¿Ozores?

Y es que, vamos a ver, al cardenal Rouco se le podrá acusar de muchas cosas, pero de infringir el Código de Derecho Canónico no. ¡Indudablemente no! Acusar a un canonista como él precisamente de eso, es como acusar a Ronald Reagan de comunismo.

Tiene más posibilidades de prosperar una denuncia contra el cardenal acusándolo de estropear la capa de ozono, que de haber incumplido la más mínima tilde o coma del Código.
Ay, santa ingenuidad. Esta acción no es deplorable, sino una suave brisa de verano que nos regocija en el calor estival del camino. Ciertamente, hay cosas que no se le ocurrieron ni al que asó la manteca. Y es que aquí sobrevaloramos mucho el humor inglés, pero cuando el español ríe, ríe de verdad.

Ya de paso si os sobraba papel en la carta, podíais haber denunciado a Lefevre de haber favorecido el sacerdocio de la mujer, o a Sodano de ser un testigo de Jehová infiltrado.
Pero ahora en serio, lo habéis hecho en plan de broma, ¿no?

sábado, julio 03, 2010

Ay, Masiá, Masiá

En la foto, vemos a Faus, Masiá, Aguirre y Alegría fundando su comunidad de base.Aunque no veo ninguna boca de metro cerca, seguro que se llena.
Masiá, creo que la foto tuya y mía compartiendo sushi en Tokio, cada vez se aleja más. Creo que va a ser más fácil tomarme una foto echando un haz de leña encendida a una pira.¡Pero cómo se te ocurre decir lo de la diarrea!

Sabes que nadie llorará más que yo tu defenestración. Soy un escolástico, necesito una pars destruens. Mi forma de escribir precisa de un jugador al otro lado del tablero. Has sido egoista y no has pensado en mí al decir esas cosas sobre los pobres obispos. Ya me veo hablando al aire o dialogando con la pared.

Pero es que cómo se te ocurre decir esas cosas. No me extraña que tras enviarte a Japón, no comentara su eminencia: ¿no había algún lugar más lejano?

Pero ya sabes que te quiero. Tenemos posiciones teológicas distintas, pero quizá trabajando juntos en un mismo arciprestazgo nos llevaríamos muy bien.

Citas a Pablo VI y a San Francisco de Asís en tu último escrito. Podrías citar también a Santa Teresa de Jesús y a la Madre Teresa de Calcuta. Pero sabes que ellos no te hubieran apoyado. Acabas tu escrito con estas palabras: reafirmándome en comunión con usted in sinu matris Ecclesiae. ¿Oye, crees en la infalibidad del Romano Pontífice tal como se definió dogmáticamente en el Vaticano I?

Lo pregunto porque los buenos sentimientos, los abrazos y todo eso están muy bien. Pero al final o tenemos la misma fe, o no la tenemos. Mi pregunta es sencilla, y se responde con un SI o un NO. A estas alturas, la respuesta tuya ya me la conozco, una vida habla por ella. Y aun así te sigo queriendo, en serio.

Pero entonces queda claro que los problemas no son esas cosas de las que hablas en tu último escrito, que si miedo, involución y tal. Sino que son cosas de mucho más calado, cosas muchas más profundas. Cosas que afectan verdaderamente a la comunión de la que hablas. Y lo sabes, picaruelo. Que eres un pícaro.

Faus y Masiá plantando su bandera


He leído las declaraciones de monseñor Agrelo y como es lógico no me iba a quedar de brazos cruzados sin echar un poco más de gasolina al fuego.

Y es que ese Eje de Bien llamado Faus-Alegría-Masiá no sé da cuenta de que ya han pasado treinta años desde el estreno de Aterriza como puedas.
¿Es que después de tanto tiempo no han podido hacer un mínimo balance de cuáles han sido los resultados concretos de los dos modelos de Iglesia que se confrontaron en el post-concilio? Pues parece que no.

Esto me recuerda a mi tío abuelo político que se fue a la tumba en 1994 convencido de que la Unión Soviética era el paraíso de los paraísos. Ni la Caída del Muro de Berlín le abrió los ojos.
Faus-Alegría-Masiá siguen empeñados en volver a hacer su experimento teológico a nivel mundial, con toda la Iglesia en su laboratorio de Grandes Esperanzas (dickensiano completamente).
Después de matar a muchas gallinas por separado, han decidido que sus reiterados experimentos resultaron fallidos porque, en realidad, hay que intentarlo con el corral entero. ¡Señor mío, pero no se da cuenta de que ese modelo de Iglesia está en franco derrumbamiento hasta en sus mejores bastiones brasileños y centroamericanos!

Por supuesto que la Iglesia necesita una renovación –siempre- y una reforma –continua- y que no es perfecta –nunca-, pero ustedes como Custer se han empeñado en pegar tiros a diestro y siniestro con su fusil teológico hasta el final.

Vale, háganlo. Pero recuerden que cuando los que eran como ustedes estuvieron al cargo de seminarios y universidades, actuaron de un modo más despótico que a los que ahora acusan. Actuaron sin piedad. Ustedes sí que no admitieron disensión alguna. La lista de casos concretos que conozco es tremenda. Con dramas personales en no pocos casos que conozco.

Y ahora hablan de Libertad, porque se han posesionado de esa palabra como Amudsen cuando plantó la bandera en el Polo Sur. La palabra Libertad es suya y no están dispuestos a compartirla con nadie.

Los pobres, suyos, también. Los otros, claro, sólo se dedican a los ritos y a la inquisición.

La modernidad es suya, faltaría más. A los otros, como mucho, se les deja el pasado.

Jesús, enteramente suyo, por supuesto. A Jesús no se le pudo pasar por la cabeza un modelo de Iglesia distinto del de ustedes. Es inimaginable, imposible. Sería un escándalo.
De todas maneras, no leáis este post en tono enrrabietado. No. Escuchadlo como si fuera leído con una voz dulce y suave. Lo que sucede es que estoy dolido porque Masiá, al final, no me ha invitado a sushi. Y mira que me he hecho de querer.

viernes, julio 02, 2010

El rumor


Hoy podría contaros la conversación que he tenido por la tarde con una persona que ha tenido una experiencia cercana a la muerte. El de hoy ha sido un relato verdaderamente memorable. Pero lo contaré otro día, merece un post por sí mismo.
También he hecho una visita al supermercado. Llevaba días sin probar el chocolate. Un extraño impulso me ha hecho llegar al supermercado. Ha sido como reencontrar a un viejo amigo. Además en ese sitio había tabletas con chocolate sabor naranja, trufa, mouse y mejor no sigo.

Hoy un trozo de una nueva película, no estrenada en España todavía, contra la Iglesia. ¿Pero qué les hemos hecho a los directores? Que nos dejen en paz. No voy a decir el título. Que se fastidie.

He sostenido un buen número de llamadas telefónicas. He descubierto que me gusta hablar por teléfono con las amistades. Eso de marcar unas teclas y charlar un rato, me gusta, sí. La tarifa plana ha sido uno de los más grandes inventos de la humanidad.

He seguido leyendo al escritor ruso que empecé ayer. En realidad, la palabra leer no es la más adecuada. Saqué el libro de la biblioteca, o mejor dicho, lo hice pedir a la red de bibliotecas que me lo encontró en otra ciudad. Pero después me di cuenta de que mis ojos estaban cansados de trabajar en el ordenador en mis libros. Así que me lo descargué por Internet y un programa se encarga de leérmelo en voz alta. Estamos en el siglo XXI. Todo lo que pasa del año 2000 ya es el futuro. Estamos en el futuro.
¿Quién se podía imaginar que en el futuro habría paellas, panderetas, fallas valencianas, rosario y que la misa en latín volvería? ¿Quién, eh?

jueves, julio 01, 2010

No hay nada como un sepulcro sencillito a la hora de la muerte, en un lugar discreto

Podría hoy hablar de que esta noche no he soñado nada. Pero la Humanidad seguirá su curso con independencia de si mis oscuras horas fueron pobladas o no de vaporosas imágenes nocturnas.

Podría hablar de la huelga de esos salvajes aurigas de los trenes subterráneos que han secuestrado a Madrid durante dos días. Pero no, muy manido.

Podría hablar de que hoy he acabado casi por completo de ver El Padrino II parte. Magnífica conjunción entre el pasado y el presente en esa larga película. Esos flashbacks en casi todas las películas suelen ser un adosado sin mucho sentido. En esta película, cada flashback tiene su sentido. Nada sobra en ella. ¿Por qué soy el único que considera la tercera parte como la mejor de la trilogía?

Podría hablar de que he comenzado a leer cierta obra de Nabokov, cuyo título piadosamente callaré. La piedad y la prudencia, dos grandes virtudes. Ya tenía ganas de sumergirme en la gran literatura.

Podría hablar de que esta mañana he alcanzado una nueva meta en mi vida: los 87 kilos. Arguiñano tiene la culpa. Pero expulsaré a esos intrusos durante este verano. Esos kilos no tienen ningún derecho a estar junto a mí, y menos a acompañarme a todas partes.

Podría hablar de aquello en lo que he trabajado todo el día. Pero del trabajo es de lo que menos me gusta hablar. Mis obras escritas hablan por mí. Y sea dicho de paso, lo hacen en varios idiomas. Dios mediante publicaré dos obras más en polaco con dos editoriales. Y mis dos primeras en portugués, con otras dos editoriales en Portugal y Brasil, este verano. Perdonad este último detalle de aparente vanidad: no es vanidad. Si no cuento alguna cosa así, parece que me paso todo el día viendo cine, leyendo novelas, paseando y cocinando paellas.